Prisionero - Larry Stylinson Pdf

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Prisionero by R00MAH Cuando Louis Tomlinson escuchó la sentencia del jurado, el mundo se desmoronó ante sus fanales vidriosos e índigos. Condenado a cinco años de prisión por una negligencia médica que no cometió, fue trasladado hasta una prisión de máxima seguridad. Tenía sus días contados, lo sabía. Harry Styles, su compañero de celda y el monarca de la prisión. Sádico como ningún otro. El vaho que salía de su boca era veneno puro, amargo y llameante. Louis tragó saliva, seguro de que sería la última vez que lo haría. Su cuerpo convulsionó y sus piernas se sintieron trémulas. Podría haberse orinado del miedo. "Cuando solicité un compañero de celda para divertirme, no imaginé que me traerían un corderito"

Si Dios había creado a Adán, el diablo había creado a Harry.

MANIP Y PORTADA POR: FINAH DANE.

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Prólogo Culpable

TRAILER PRISIONERO

https://www.youtube.com/watch?v=NDYh5JNSQNI

Culpable

Cuando Louis Tomlinson escuchó la sentencia del jurado, el mundo se desmoronó ante sus fanales vidriosos e índigos.

Condenado a cinco años de prisión por una negligencia médica que no cometió, fue trasladado hasta una prisión de máxima seguridad.

Tenía sus días contados, lo sabía.

Sería presa fácil para aquellos carroñeros dispuestos a desgarrar su cuerpo y quebrantar su espíritu. Un eslabón débil, de aquellos que caen con facilidad y son pisoteados al no tener la condición física necesaria para defenderse.

Demasiado altivo, refinado, con una vida llena de ostentosidades y lujos. No sabía cómo iba a sobrevivir en aquel ambiente hostil.

Magullaron su cuerpo con golpes, lo despojaron de sus finas ropas y lo vistieron con harapos viejos. Cortaron su cabello y le dieron el más sentido pésame, seguros de que no sobreviviría más de una semana en aquel putrefacto lugar donde los lamentos eran absorbidos por las paredes; proyectándose malditas.

Louis caminó por los pasillos de la prisión, escuchando las obscenidades y amenazas de los hombres que no dudarían en destrozarlo.

Los guardias se reían a sus espaldas, mofándose de su desgracia. Él mismo sintió diversión por su situación; pobre diablo.

Como si llevara grilletes, arrastró sus pies hasta su celda a la cual fue arrojado sin cuidado alguno. Y fue ahí, en ese húmedo lugar, donde el aroma del moho y el frío corroía el tuétano de sus huesos; que lo vio.

Harry Styles, su compañero de celda y el monarca de la prisión. Sádico como solo podían ser los demonios mitológicos. El vaho que salía de su boca era veneno puro, amargo y llameante.

Louis tragó saliva, preguntándose si esa sería la última vez que lo haría. Su cuerpo convulsionó y sus piernas se sintieron trémulas. Podría haberse orinado del miedo.

"Cuando solicité un compañero de celda para divertirme, no imaginé que me traerían un corderito"

Si Dios había creado a Adán, el diablo había creado a Harry.

trailer hecho por Celita CelitaCurls1

Nunca he entrado de lleno en una historia con personajes de este tipo,

y espero hacerlo bien. Solo quiero aclarar que bajo ningún punto soy partidaria de las violaciones, ni del abuso y que repudio completamente ese tipo de situaciones así que si bien, es un fic con un lenguaje ofensivo y situaciones violentas, no tratará esos aspectos como algo bonito o sensual.

El abuso sexual es repudiable y merece ser sancionado. No importa quien lo ejecute.

Por otro lado, espero comprendan que esta historia ocurre es una PRISIÓN de muy bajos estándares y que cosas como golpes, peleas y muertes son NORMALES. Las actitudes violentas de los personajes llevan un trasfondo. No es una historia que ocurre entre adolescentes que quieren hacerse los rudos para llamar la atención. Son CRIMINALES.

El lenguaje es vulgar ya que está ambientado en una prisión americana, así mismo se hace alusión a la palabra "Hembra" para referirse a la parte masculina que recibe durante el sexo y "dueño" a la parte masculina dominante. ¿Por qué? Porque antes de escribir esta historia vi bastantes documentales sobre prisión y los roles son bastantes marcados. No busquen derechos lgbt en esta historia porque el contexto no los permite.

Si quieren o necesitan saber más sobre las prisiones en que me basé y la información que usé, pueden preguntarme por inbox. Guardé muchos artículos y videos al respecto. (Sí quieren escribir fics ambientadas en cárceles no tengo problemas en guiarlos, es un tema que me gusta mucho)

Dense su tiempo para analizar la conducta de los personajes. No salten a conclusiones apresuradas y no olviden que no todo lo que brilla es oro.

Espero puedan disfrutar sin comenzar a comparar con otras historias o mencionar otros fics, algo bastante común para ustedes pero que es desagradable e irrespetuoso para quienes escribimos. Y en particular, me molesta bastante.

Lectores que spoileen serán bloqueados, lo siento muchísimo. Por favor, sí ven comentarios malintencionados que revelen acontecimientos importantes de la historia, avisadme.

Muchas gracias a quienes me leen y siempre apoyan mis historias. Espero que esta les guste y comenten que les parece.

Los amo infinitamente, like always.

Yours, sincerely... R00'

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I: El pirata y el tesoro "Louis Tomlinson, esta corte lo encuentra culpable de la muerte del menor Jasón Moore y lo sentencia a cinco años de prisión en la penitenciaria North Collan". El martillazo del juez hizo un eco sordo en su cabeza y una silenciosa lágrima descendió de sus orbes, rojas e hinchadas. "Lo siento" Susurró su mejor amigo y abogado, Liam Payne, mientras lo abrazaba, aguantando las lágrimas. "Hice todo lo que pude". Louis veía a su alrededor, sintiéndose ajeno a esa caliginosa situación. El llanto de su madre y amigos, la sonrisa cruel de quienes lo inculparon, los murmullos de los presentes. Se sentía deleznable, como si en cualquier momento su piel fuese a agrietarse, transformándose en tierra seca que caería a pedazos hasta no dejar más que un rastro de polvo. Miró de reojo a su antiguo novio, al culpable de que estuviese ahí. Siendo sepultado en vida por un crimen que no cometió. Todo por un nimio error, una infidelidad que desembocó en una amenaza sobre hundirlo; que arrogante fue al pensar que solo eran palabras fatuas. Aún recordaba cómo se había mofado de su exnovio cuando este le dijo que lo aplastaría, que lo

destrozaría. A sus ojos, Alex solamente estaba despotricando debido a la ira; patético. Poco le importó que el padre de este fuera el director del hospital donde trabajaba. Y es que jamás pensó que ese hombre, serio y razonable, se dejaría llevar por las malsanas palabras de su hijo, incriminando a Louis sobre la muerte de uno de sus pacientes. Sí. Louis había pecado de soberbio e ingenuo. Acostumbrado a una vida donde todos a su alrededor celebraban cada cosa que hacía o decía. Destacado en su trabajo como pediatra, de facciones sensuales y hermosas; con una labia digna de envidia y anhelo. Pensó que su aventura de unas cuantas noches con el lindo enfermero de la planta de cirugía no tendría importancia y cuando Alex su novio de un año, lo descubrió, con el chico montándolo como un profesional, imaginó que simplemente significaría el término de su relación sentimental. Nada que realmente le importase. Ahora vivía en carne el alcance de su error. "Louis. Haremos todo lo posible para sacarte cuanto antes" Liam lo apretó en un abrazo, no queriéndolo dejar ir. "Esto es una maldita injusticia. Buscaré una solución, te lo prometo" "Liam" Musitó con la voz quebrada. Sus ojos fijos en su pobre y agotada madre. "Necesito pedirte un favor" "Lo que sea. Pídeme lo que sea" "No quiero que Jay vaya a verme a prisión. No lo soportaría" ¿Cómo permitir que su madre sufriera yendo a verlo a prisión? No podía ser tan egoísta. Liam retuvo las lágrimas y asintió con un movimiento de cabeza. "De acuerdo" "Bien. Gracias" Dos guardias se colocaron tras Louis y Liam, al notar la presencia de los hombres, rompió su abrazo. No dejaban de mirarse y Louis limpió con sus dedos pulgares las mejillas húmedas de su mejor amigo; era como su hermano. "Louis Tomlinson, debe acompañarnos" "Debo irme" Un tirón de la comisura de sus labios fue lo mayor que logró esbozar en similitud a

una sonrisa alentadora. "Iré a verte. Sé fuerte" "Lo sé. Cuídate y cuida a mi madre, por favor" Contó los pasos que retrocedió, fueron tres. Miró a su madre por última vez y cuando ella se levantó, apretando su húmedo pañuelo debido a las lágrimas, Louis le indicó con un movimiento de cabeza que no se acercara. Se dijeron todo con los ojos. Ella era la persona más importante en su vida y quien más sufriría por lo que a él iba a ocurrirle, lo sabía. Ocasionarle tal dolor a su madre era su peor castigo. Las miradas acusadoras de los gendarmes podrían atravesarle la dermis. Lo escoltaron para que saliese del tribunal, haciendo sonar sus grotescas botas militares. Louis se volteó una última vez y miró de reojo lo que dejaba atrás. Ya no le quedaban más lágrimas, solo un vacío lacerante en su pecho y los músculos de su garganta resentidos por la cantidad de gritos y lamentos que hubo vociferado la noche anterior. El fin de su vida estaba a punto de comenzar.

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La prisión de North Collan era conocida como una leyenda urbana. Las bromas que buscaban infundir miedo siempre se basaban en aquella mazmorra; tétrica y aterradora. Un leviatán hecho de concreto y barrotes metálicos que se alimentaba de aquellos desdichados infractores de la ley y el orden.

El aire a su alrededor era seco y denso. Louis apenas si podía observar la inmensa y macabra estructura sin largarse a llorar como un mocoso enfrentándose al temible monstruo de sus pesadillas. Sus pisadas crujían en la tierra mohosa y pútrida, un lugar donde no llegaba el sol. Todo ahí indicaba muerte y desasosiego. La melancolía desgarradora de los muertos, caídos por la dureza de aquella ergástula, era palpable. Louis tomó cada uno de sus sentimientos y los ahogó. Si pretendía sobrevivir a ese lugar, debía olvidarse de la palabra esperanza y simplemente arrojarse ciegamente a lo que su caprichoso destino le tuviera preparado. Pasaría frío y hambre. Aquello era tolerable. Sería violado. Estaba consciente de eso. Podría morir. Ya lo había aceptado. "¡Camina, recluso!" Lo zarandeó un gendarme. Louis no llevaba grilletes, más sus pies pesaban cual si los tuviera. El chirrido metálico de las rejas al cerrarse tras él lo hizo estremecer. Miraba de reojo todo el lugar, tan desahuciado como repugnante. El olor a orines llegaba a su pequeña y respingada nariz; quiso vaciar su estómago por la boca. Lo empujaron hasta una especie de recepción donde uno de los guardias de la prisión lo hizo firmar y llenar un formulario. Le indicaron el reglamento interno, algo estúpido ya que en aquel lugar la única regla vigente era 'Sobrevive como puedas'. "A las duchas. Te cambiarás ropa y serás llevado a tu celda". Asintió, con la cabeza gacha y mansa. No quería mostrarse desobediente con los gendarmes, ellos podrían hacer de su estadía un infierno si se lo proponían. No se haría ilusiones falsas, pensar en ganarse el favor de los uniformados era simplemente ridículo. Podía verlo en sus rostros, ellos disfrutaban tanto del dolor ajeno como quienes lo ocasionaban. Sus estilizadas

ropas se veían sucias y añejas. Era el resultado de haberlas tenido puestas durante la semana que pasó en una prisión preventiva a espera del juicio. Olía mal. Sus ojos estaban hinchados y ojerosos. Sus labios secos y agrietados por el frío de las noches. Su piel había adquirido un semblante grisáceo y apagado. Poco tenía que ver con el Louis Tomlinson de días atrás. Aquel despampanante y cautivador médico que sonsacaba suspiros con solo caminar por los pasillos del hospital. "Ahí" El guardia señaló con su luma una de las regaderas "Abre la llave y sácate ese olor a puerco" Louis tragó grueso. Comenzando a quitarse sus ropas ante la atenta mirada de los hombres. Si decidían abusar de él, no habría nada que pudiera hacer. No iba a resistirse, sabía que eso solo prolongaría su sufrimiento. Cuando estuvo desnudo, sin nadie asaltando su perfecto cuerpo de piel caramelizada, pudo respirar. Se adentró en el agua gélida, soltando un quejido cuando esta chocó con su piel. Parecía quemar y dolía. Dios, como dolía. Unas lágrimas se filtraron de sus ojos índigos. No hizo nada para reprimirlas ya que pasaban inadvertidas debido a la lluvia artificial. ¿Qué daño hacía mostrar algo de humanidad y sufrimiento antes de que todo le fuese arrebatado? "Estás listo. Sal del agua" Louis obedeció, con algunos restos de jabón en su cuerpo. Se colocó las prendas de vestir otorgadas en la recepción. Eran viejas y olían a humedad, algunas tallas más grandes que él, cuyo menudo y curvilíneo cuerpo quedaba oculto tras el hosco vestuario. Con un gesto lacónico le fue señalada una silla. Se sentó en ella y cerró los ojos al escuchar el ruido de la máquina de cortar cabello. Pensó que lo raparían, más los guardias solamente lo cortaron, dejándolo algo disparejo y de muy mal gusto. Al colocarse de pie y verse en un sucio espejo, Louis se golpeó mentalmente por no haberse dejado crecer barba. De haberlo hecho su rostro no luciría tan infantil y femenino. "Vamos. Conocerás a tu compañero de celda" Sin decir palabra alguna, caminó entre los guardias y todo el poco coraje que había reunido, lo abandonó al llegar al área de los calabozos compartidos.

"¡Hey! tú... Cosita linda. Voy a joder tu culo hasta que se te salgan los intestinos" "¡Venga, Pero si nos han traído una princesita!" "No necesitamos más perras en este prisión. Para mañana ya estarás muerto" "Oye preciosidad, ¿Qué opinas de convertirte en mi putita personal?" "¡Pero que ojazos! Será una lástima cuando te los saque con mis propios dedos" Louis dejó de escuchar las insinuaciones y amenazas. Temía vomitar de no hacerlo. "Oye" Volteó al escuchar la voz de un guardia. "No dejes que te intimiden, muchacho" Y realmente no esperaba aquella muestra de humanidad en ese lugar. Inclinó su cabeza en un gesto asertivo. No, no estaba intimidado y es que ya se había resignado a lo peor. Pero aun así le daba asco ver a qué nivel podía denigrarse su especie. Evolución humana. Sí, claro. Detuvo sus agonizantes pasos cuando uno de los guardias que caminaba por delante de él, dejó su andar. "Es aquí" Sacó un manojo de gruesas llaves metálicas del enganche que tenía en su cinturón y la introdujo en la cerradura, girándola "Disfruta tu estancia en North Collan, Louis Tomlinson" No eran prisiones de barrotes nada más. Eran habitaciones aisladas con murallas de concreto y cuyas puertas eran de metal con una rendija de barrotes. Dio unos cuantos pasos. Aferrándose las mantas de cama que sostenía con recelo entre sus brazos. La puerta tras él se cerró y escuchó las risas viles de algunos gendarmes al irse. Recorrió el lugar con sus macilentos ojos. No era especialmente pequeño pero si repulsivo, como la cueva de un demonio. Las paredes ralladas, el suelo desnivelado y una litera vieja. Un inodoro y un lavamanos. Del techo colgaba una ampolleta que centelleaba de vez en vez, haciendo que el lugar se sumiera entre tétricas sombras. Un enorme saco de boxeo y unas pesas se aglomeraban en un rincón. "Hm. ¿Pero que tenemos aquí?" De la litera superior vio un cuerpo removerse. Su voz fue ronca y tronó en los oídos de Louis. Si no hubiese sido porque mordió su lengua,

habría dejado escapar un lastimero gemido. El hombre saltó de la cama, haciendo que sus pies, enfundados por botas militares, chocaran en un ruido tosco contra el suelo. Los ojos de Louis bajaron inmediatamente al enladrillado piso. No quería mirar al hombre, no quería demostrar lo que era innegable. Tenía miedo, sin embargo, no temblaba. Respiró tan bajo como le fue posible, pero los latidos de su corazón ejercían presión contra sus cotillas debido a la intensidad con la que su músculo cardíaco bombeaba sangre. Todo su cuerpo estaba tenso y se sentía Exangüe; indefenso. Los pasos del hombre resonaron en sus oídos. La percepción de él acercándose hizo que su piel se erizara. Los dedos de sus manos se crisparon en torno a las mantas de la cama que sostenía. Podía escuchar la respiración del otro, densa y pesada. "Así que tú eres la puta desafortunada que me han mandado" Louis tuvo dificultad para seguir respirando. "Cuando solicité un compañero de celda para divertirme, no imaginé que me traerían un corderito" La voz del desconocido era como un ronroneo amenazador. No había emoción alguna en sus palabras, solo un fetén veneno que se adhería a la dermis de Louis. "Levanta tu mirada" Las tupidas y generosas pestañas de Louis se batieron con lentitud mientras procesaba la orden de su verdugo personal. Su labio inferior tembló, y los segundos pasaron como horas al ejecutar lo mandado. Levantó la vista, enfocando sus notables y expresivos ojos en el hombre frente a él. Mucho más grande que Louis, de complexión maciza e inconcebiblemente trabajada. Louis no recabó en los detalles del cuerpo frente a él, simplemente se dirigió hasta el rostro del hombre. La luz encima de sus cabezas parpadeaba mientras se mantenían la mirada. El desconocido tenía el cabello corto a los lados y largo en su parte superior, levemente despeinado, con unos rizos rebeldes formándose. Sus facciones eran tan hermosas como frías y atrapantes. Ojos jade opacos y que destilaban avidez de contacto carnal. Con una perfecta mandíbula cuadrada que se veía pulcramente rasurada y que Louis estaba seguro, se apretaba con rigidez. El hombre se acercó con vesania a Louis, entornando los ojos e inspeccionándolo sin mesura

alguna. Lo estaba analizando, igual que un depredador antes de cazar a su presa. "Nombre" Exigió. "Louis Tomlinson" Respondió sin titubear. Manteniéndose tan sereno como le era posible aparentar. Batió perezosamente su abanico de pestañas cuando sintió sus ojos ajados, y las pupilas del hombre frente a él se dilataron. El calor corporal del desconocido llegaba hasta Louis, era pastoso y húmedo, como miel caliente. "¿Tienes miedo Louis?" Pregunto con un atisbo de diversión. Sin quitarle los ojos de encima en ningún momento. "Sí" Se limitó a responder. Soltando una bocanada de vapor caliente. "¿Por qué estás aquí?" "Yo. Uhm. Me inculparon de una negligencia médica que no cometí" Aquello pareció divertir al hombre ya que arrugó su nariz y se pasó los dedos por su espesa amalgama de cabellos, ladeando una sonrisa ácida. "Así que eres un pobre inocente arrojado en esta fosa de bestias hambrientas" Louis asintió. "Pobre de ti. Y para tu mala suerte, te han puesto a compartir celda con el desquiciado Harry Styles" Louis atrapó su labio inferior antes de soltar una pregunta. No debía aventurarse y es que ya bastante bueno era que el hombre aún no lo hubiese golpeado y lanzado a la cama para violarlo. Así que Harry Styles era el nombre de su verdugo, del que sería su amo. Al menos esa noche... "¿Eres doctor?" "Sí. Especializado en pediatría" Contestó escueto. Dudaba que sus conocimientos médicos le fueran a servir en ese lugar. "Hmmm" Harry tarareó. "Ya. Supongo que sabes cómo se rigen los lugares como este, ¿verdad?"

Louis ratificó en silencio.

"Perfecto. No quiero escándalos o gritos. Si eres bueno no me obligaras a romperte el cuello como a tantos otros" La saliva del ojiazul se quedó atrapada en su garganta. Así que efectivamente tendría que tener sexo con él. "Co-comprendo" Louis no sabía que lo sorprendía más. Si la calma que aparentaba o la forma en que Harry hablaba. "A la cama. Sácate los pantalones" Louis de manera inconsciente negó con la cabeza y Harry abrió sus ojos, sorprendido. "¿Te acabas de negar?" "Uhm. Y-yo, ¿Qué gano yo? ¿O estás tan, tan de-desesperado que no puedes obtener una follada si no es por la fu-fuerza?" La mandíbula de Harry se apretó en un rictus amargo. Sus manos se hicieron puños a los costados de sus muslos y su rostro se izó, altivo y firme. "¿Louis es tu nombre, verdad?" El nombrado acertó con un movimiento de cabeza. "Déjame explicarte algo. Él único que estará desesperado porque lo follé, serás tú en unos días. Cuando decenas de cerdos te hayan violado hasta rasgarte el culo" Louis no sabía que decir a eso. Por supuesto, si no era Harry sería alguien más o muchos más. Necesitaba protección, eso era innegable. Sabía que sería violado, estaba tan resignado a ello que incluso se había jurado a sí mismo no oponer resistencia, sin embargo, su boca había formulado aquellas palabras antes de poder procesarlas y retenerlas. "En-entonces, si me acuesto contigo, ¿me liberaré de ser violado por otros?" Harry negó con la cabeza. "Si me abres las piernas y me mantienes satisfecho te liberaras de ser la nueva puta de North Collan. Hasta que me aburra al menos" Bien, eso era suficiente. Podría aguantarlo. "Co-con preservativo" Negoció. No sabía si Harry tenía enfermedades venéreas y no iba a confiar en su palabra. Sabía que en prisión los condones eran entregados de manera gratuita para evitar enfermedades venéreas en los reclusos.

Harry soltó una risa sardónica, cruzándose de brazos y negando con la cabeza. "¿Crees que estás en posición de negociar?" Y su voz sonó más áspera. De un solo paso llegó hasta Louis y con sus manos de grandes proporciones lo levantó por el cuello de su camiseta, aventándolo contra una fría y dura pared. Louis soltó un gemido de dolor. Sus orbes cerúleos se cerraron ante el impacto de su espalda golpeándose contra el concreto. Mierda, había tentado demasiado su suerte. "¡Contesta!" Exigió Harry. "N-no" Respondió, luctuoso y melancólico. "Escúchame Bien, Louis. Me gusta tu actitud, pero no te arriesgues de nuevo. Quien manda en North Collan soy yo. Tú aquí no eres nada. Una simple basura traída hasta mi celda para dejarse follar y mantenerme satisfecho" Louis lo sabía, cuan verídicas eran esas palabras. Él solo era un cordero mancebo, lanzado a los pies de ese fastuoso verdugo y aun así, le había hervido la sangre escucharlo. Toda una vida obteniendo el mundo a sus pies le habían forjado un carácter difícil de destruir de la noche a la mañana. Incluso si su lado racional se lo imploraba. "¿Qu-quieres follarte a... a una basura?" Preguntó inquisidor. Su voz no era más que palabras temerosas y susurrantes. Harry lo soltó con desprecio y no demoró en jalarlo del cabello, quedando con sus rostros a una peligrosa distancia. "No intentes jugar conmigo, Louis" Una de sus manos se cerró en torno al cuello del ojiazul, ejerciendo demasiada presión. "No si quieres sobrevivir" Los músculos del antebrazo de Harry estaban apretados y algunas venas sobresalían de su bronceada piel. Sus ojos irradiaban cólera y Louis estaba seguro de que Harry quería matarlo. Pero no lo haría, no sin follarlo antes. "Ha-Harry" Se las arregló para decir con dificultad. Temiendo que esa fuera la última palabra que saldría de sus fríos labios escarlatas.

Su garganta dejó de doler cuando el agarre de Harry se soltó. Louis se deslizó sobre la muralla de concreto, tosiendo con dificultad y sobando lo lastimado de su piel. Sus ojos estaban levemente vidriosos debido a las lágrimas que querían dejarse ver. "¿Vas a volver a negarte, Louis?" Sacudió su cabeza de un lado a otro. Sin dejar de acariciar su magullada piel. "Enf-enfermades. ¿Tienes enfermedades?" Para ese instante solo podía rogar porque Harry lo negara y no fuese mentira. "Por supuesto que no. Elijo bien a mis putas" Louis se sintió casi aliviado al escuchar eso. La palabra 'puta' se resentía en su estómago. Eso sería desde ese día, la puta de Harry Styles. Apoyándose en la pared, sin colocarse de pie y buscando una forma de hacer esperar el momento donde su cuerpo sería vilmente ultrajado, decidió abrir su boca nuevamente: "¿Cómo sabes si...?" Harry frunció el ceño "¿Cómo sabes que yo no tengo nada?" Y fue la sonrisa confiada de Harry, la forma en que sus pómulos se levantaron dejando a la vista dos perfectos hoyuelos, lo que desató un torrente eléctrico y chispeante por su columna vertebral. Algo le decía que iba a lamentar haber hecho esa pregunta. Harry se hincó, quedando a su altura y apoyando un codo sobre su rodilla, para poder acunarse la barbilla con los dedos. "¿Me vas a decir que tú?" Tomó una mano de Louis y deslizó su pulgar sobre la palma de este "Una cosita sin una sola cicatriz en su piel, que parece un maniquí confeccionado a mano... Con tu carita de putita elegante y que seguramente podría conseguir una follada del mismo dios si así lo quisieras, ¿Tienes una jodida enfermedad venérea? ¿Qué te has dejado mancillar como las golfas baratas que uno se pilla bajo las piedras? No lo creo, Louis" "Uh. Uhm" Louis había perdido la capacidad del habla. Sí antes tenía miedo, luego de las palabras de Harry había quedado completamente aterrado. Podía sentir la boca amarga, como si su saliva fuese hiel envenenada. Necesitaba que el oxígeno llegara a sus pulmones y de ahí a su cerebro.

"Esta prisión es un reino, Louis y yo, soy el maldito rey" Las manos de Harry se ahuecaron en el rostro de Louis, acunando sus mejillas. "Ahora, vas a abrir esa pomposa boca rosadita que te gastas o te arrancaré los labios de un mordisco" Louis inconscientemente frunció los labios, logrando que el entrecejo de Harry se arrugara y que en un arrebato, le presionara el mentón con fuerza. Hundiendo sus dígitos en la aterciopelada piel de Louis. "Ya. No te gusta, ¿verdad?" Se mofó. "¿Y qué puedes hacer al respecto? Nada. Porque este es mi reino y tú serás mi puta. Que te quede claro, Louis" El tembloroso chico asintió, rogándole a su cuerpo que dejase de sacudirse. "Repítelo" "Tu..." No quería decirlo. No quería decretar la humillante realidad "T-tu" "¿Mi?" "No puedo" Y su voz sonó tan devastada como se sentía en ese momento. "Yo no-" No terminó de hablar. La mano de Harry le había surcado el rostro en una bofetada. La quemazón no se hizo demorar, resintiéndole la piel. "Mío" Rectificó Harry, como si estuviese dándole una segunda oportunidad a Louis. "Sí" "Mi prisionero" Louis boqueó como un pez. Tratando de crear aquel morfema que al parecer su verdugo estaba ansioso de escuchar. "Tu prisionero" masculló. Comenzando a desmoronar su muralla de orgullo. La sonrisa plena y satisfecha de Harry se lo decía todo. Cuan fácil había sido para ese hombre pisotearlo y encadenarlo. Louis jamás había sentido una envidia tan enfermiza como en ese momento. Envidia de lo que significaba ser el amo; el dueño. "Abre la boca" Exigió Harry. Louis obedeció, dócil y con los ojos entornados. Sus largas pestañas hacían sombra bajo sus ojos y sus llenos labios, resquebrajados y de un matiz coral, se entreabrieron a la espera.

Harry simplemente lo observaba, con un amago indescifrable que llevó a Louis a cerrar los ojos. Con sus manos temblorosas y su rostro levemente inclinado hacia adelante, en espera de que el contrario le devorara la boca. "Huh" Una risa ronca. Louis no abrió los ojos, pero un espasmo lo recorrió cuando sintió la punta de la lengua de Harry deslizarse sobre sus labios. Fue un simple roce, húmedo y caliente. No duró más de dos segundos y ya había desaparecido. El menudo ojiazul se envalentonó y corrió el velo de sus parpados para saber que ocurría. Sus fanales azules se encontraron con los verdes de Harry, con su mirada desquiciada. Como si fuese un pirata que había encontrado el cofre de un tesoro, uno que llevaba demasiado tiempo buscando y que ahora iba a disfrutar hasta que no quedara objeto de valor alguno en su interior. "Eres un maldito corderito coqueto"

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II: El reino y su emperador

Frío, un frío agudo y que lo hacía retorcerse en su duro y escueto lecho. Poca diferencia tenía su cama con el suelo mismo, y sin importar cuánto lo intentara, cuanto se frotara contra el colchón, no lograba calentar su cuerpo.

La suave respiración de su compañero de celda llegaba burlona a sus oídos. Recordándole con saña que aquel hombre lo había despojado de sus mantas de cama. Louis temblaba, esperando que pronto llegara la mañana y así pudiera recibir algo del calor del sol; si es que este no se ocultaba tras las nubes. ¿Cuántas noches aguantaría antes de morir congelado? Todo por culpa de Harry. De su anfitrión personal quien, para su sorpresa, no lo empotró contra la cama ni lo violó. Él presenció en silencio como Harry luego de aquel roce de sus bocas y con una burla cruel, tomaba las mantas de cama asignadas a Louis y las ordenaba pulcramente sobre la que era su propia cama. Mirando de reojo a Louis y ladeando una sonrisa vil. El ojiazul no tuvo el coraje para reprochar tal bajeza y simplemente se resignó a la idea de que pasaría frío por las noches. Sin embargo, frío era decir poco. Seguramente se sentiría más calor estando a la intemperie. No sentía los dedos de sus pies, aun cuando usaba zapatos. Se cubría el rostro con su antebrazo en un intento por entibiar el aire que entraba por sus fosas nasales. Nada servía. Se removió una vez más, ocasionando que uno de los resortes de su cama chillara. Escuchó a Harry carraspear y rogó en sus pensamientos porque el hombre no se molestara y decidiera propinarle una golpiza y llevar a cabo la prometida consumación del acto carnal. "¿Tienes frío?" Preguntó con voz ronca y adormilada. "Sí" Suspiró. "Hm" No dijeron más. Louis escuchó como Harry al parecer volvía al mundo de Morfeo. Ignorando su padecimiento y ronroneando con pereza mientras se removía en su cama, haciendo sonar las telas que lo envolvían, manteniéndolo apartado del frío glacial. Maldito bastardo. Cuando el cansancio finalmente logró vencer al frío, se dejó llevar al mundo del sueño. Despertando de vez en vez por el gélido pero milagrosamente volviendo a dormirse. Tenía que

conseguir una manta para su cama, y buscar la forma para que Harry no se la quitara. ¿No había dicho que era su puta? ¿Quién trataría así a su puta? Eso era como, muy, muy vil. Mierda. Louis tenía demasiado que aprender.

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"¡Arriba, bastardos! Es hora del desayuno. ¡Vamos, vamos!" Las cuencas oculares de Louis se removieron por debajo de sus parpados. Siendo consciente de que debía despertar pero encontrándose demasiado fatigado como para abrir los ojos. Estaba agotado, física y mentalmente. Sin fuerzas para llevar a cabo los comandos que su cerebro le ordenaba. Escuchó una respiración jadeante, unos golpes secos y unos gruñidos que llamaron su atención. Con sumo esfuerzo, y alabándose a sí mismo por ello, logró abrir sus fanales azules. Paseándolos por la extensión que se conformaba de esas cuatro paredes. Cuando logró enfocar su vista, apoyándose en los codos y soltando un último espasmo debido al frío que había traspasado su piel, alojándose en el interior de su cuerpo; vio a Harry. La garganta de Louis estaba seca e irritada. No quería pronunciar fonema alguno temeroso de lo que resultaría de ello. Sus ojos recorrieron por completo al hombre y un nudo se alojó en su vientre; tirante y doloroso. Una complexión varonil y recia. Cada uno de los músculos de su cuerpo se apreciaba excepcionalmente trabajado y tonificado. De hombros anchos y redondeados, con largos brazos y piernas torneadas. Envuelto en una capa de sudor perlado que hacía lucir el bronceado de su piel y resaltar la amalgama de tatuajes que el hombre llevaba.

Louis parpadeó, sin dejar de analizar a ese espécimen animal con morfología humana que tenía frente a él. ¿Ese era el hombre que lo había hecho su prisionero? ¿Ese era su dueño? Wow. Harry tenía las manos enguantadas y su torso al desnudo. Sus pies vendados y daba pequeños saltos, encorvándose para levantar sus piernas alternadamente y golpear el saco de boxeo frente a él. Los jadeos animales que dejaba escapar estremecían a Louis. Un solo golpe de ese hombre y podría decirle adiós a su vida. Sintió lástima por ese saco de boxeo. Rogó no convertirse nunca en ese saco de boxeo. Los golpes que Harry asestaba eran rápidos y certeros. Lucía como un maldito profesional, inclinándose de un lado a otro, golpeando con sus codos, rodillas y puños. Ladeando su cabeza como si esquivara golpes imaginarios. Louis ahogó un chillido cuando Harry en un rugido bestial usó su talón y con una patada alta, golpeó el saco de boxeo con demasiada fuerza. Rompiendo la gruesa tela de cuero. Sin embargo, Harry se percató de su lastimero intento por pasar desapercibido. Detuvo su embiste al pobre instrumento de práctica y se volteó en dirección a Louis. Secándose el sudor de la frente y escupiendo al suelo. Lo observó con vesania. Su mandíbula tensa y una carga de rabia palpable en su rostro. Louis se encogió en su lugar. ¿Había hecho algo mal? "Pareces un cadáver. Que puto asco" Le recriminó, despectivo. Louis se preguntó a qué se refería con eso. Harry le indicó el trozo de espejo roto que había sobre el lavamanos y Louis, sintiendo su cuerpo pesado y lánguido, se arrastró hasta el lugar. Lo que reflejaba el espejo era simplemente desesperanzador. ¿Cadáver? Eso era ser optimista. Sus pómulos resaltaban, su piel estaba opaca y las ojeras violáceas que adornaban sus ojos eran grotescas. Sus labios lucían una mezcolanza de rojo, morado y azul, Producto de la bofetada que Harry le había propinado la noche anterior.

Fue como si finalmente estuviera reflejando en su exterior como se sentía por dentro. Eso lo hizo sentir vulnerable y expuesto. Miró por el rabillo del ojo a Harry quien había sacado de una maleta oculta bajo la litera, una rasuradora y una pieza de jabón. "Ten" Se las extendió a Louis "No me gustan con barba. Rasúrate y haz algo para dejar de parecer un puto muerto" Louis tuvo ganas de replicarle. Después de todo, Harry tenía gran parte de la culpa. Lucía así después de haber sido torturado por el frío de la noche. Sin embargo, permaneció en silencio y aceptó la rasuradora y el jabón. Abrió el paso del agua que salía a borbotones y luego se detenía en un flujo inconstante. Bajo la mirada escudriñadora de Harry, procedió a afeitarse. La hoja metálica pasó por todo su rostro, en distintas direcciones. Lavó su rostro, orgulloso de sí mismo por no haberse cortado a pesar de que sus manos estaban temblorosas. Con las yemas de sus dedos, tanteó el cardenal en su boca, un pequeño quejido escapó traidor de sus labios. Vio por el reflejo del espejo como Harry lo observaba con descontento. "¿Qué? ¿Vas a quejarte por un simple cardenal? Esto es una maldita prisión, corderito. No un hotel cinco estrellas" "Lo sé" Concedió. No era un estúpido, sabía que en una prisión los golpes y las peleas eran normales. Más tampoco podían pedirle que se acostumbrada de buena gana. "Lo siento" "Fue solo una bofetada" "Sí" "No debería doler tanto, maldito exagerado" Harry gruñó, molesto por algo que Louis no lograba comprender que era. Se mantuvo mirando a su verdugo como un perro amaestrado a espera de una nueva orden. Sintió asco de sí mismo. Harry volvió a su maleta y maldijo por lo bajo mientras rebuscaba en ella. "Toma. Úsalo en tu boca" Harry con hastío estiró su brazo en dirección al ojiazul y colocó sobre una de las pequeñas manos de Louis una vieja barra de manteca de cacao. "Es la única que tengo, cuídala" Los orbes de Louis se abrieron en asombro ante esa pequeña pieza usada

de bálsamo labial. Pero definitivamente sus labios agrietados lo agradecerían. "Oh" No sabía que decir. "¿Nadie te enseñó a dar las gracias?" Se mofó con cinismo Harry. Ladeando su cabeza y cruzándose de brazos. "...Gracias, Harry". Louis no sabía si se estaba tomando demasiados atrevimientos al llamarlo por su nombre, sin embargo, Harry pareció complacido. Se acercó a Louis, acechándolo con sus penetrantes ojos verdes, dejándole a Louis el paso libre para que sintiera el olor de su cuerpo. Harry olía a sal y vinagre, seguramente tendría ese sabor. Tragó con dificultad debido a sus propios pensamientos. Y el problema de Louis era que pensaba con su polla la mayor parte del tiempo. Lo cual no, no era bueno. "Escúchame, corderito... Para todos aquí, ya eres mi puta. ¿Te ha quedado claro?" Louis sacudió su cabeza en asentimiento. "No te quiero ver hablando con nadie, no te quiero ver mirando a nadie. No me gusta compartir". "B-bien. Sí. Yo... no miraré a nadie" Louis se sentía azorado. La voz de Harry era peligrosa, posesiva y demandante. Hacía desaparecer el frío arraigado en su cuerpo. Jamás nadie lo había tratado así, jamás había sido un objeto de posesión, mucho menos celado. Sin embargo, no estaba en condiciones de replicar. "Perfecto" La puerta de su celda se abrió y un gendarme entró, observándolos con el ceño fruncido y un gesto de disconformidad. Seguramente no era un gran amante de su trabajo. "A las duchas, ahora" Harry se separó de Louis, volteándose y saliendo de la celda. El guardia bajó la mirada cuando pasó a su lado, gesto que no pasó desapercibido para Louis. En el momento en que el hombre comprobó que Harry ya había desaparecido, le dio una mirada al

ojiazul. "¿Necesitas ir al médico?" La boca de Louis se abrió para responder. Pero se detuvo cuando se dio cuenta de que no sabía que decir. Claramente el hombre pensaba que Harry había abusado de él y no sabía hasta qué punto eso era malo. ¿Qué decir? ¿Fue o no fue follado? Decisiones difíciles de la vida. Si se corría el rumor de que Harry ya se lo había follado, no haría más que concretar el hecho de que le pertenecía y nadie más podría tocarlo, ¿verdad? Esperaba estar en lo correcto. "N-no... No es tan grave" Mintió. El hombre entornó los ojos, desconfiando de él. Pero no dijo más. Le indicó que saliera de la celda y así Louis lo hizo. A diferencia de la noche anterior, que no había nadie por los pasillos, en ese instante estaba aglomerado de convictos. Las miradas de todos estaban en él y Louis caminaba ajeno a ellas, con la vista fija en el suelo y levantando la mirada de vez en vez para no chocar con nadie. Dio un pequeño salto cuando sintió una nalgada. Maldijo en su interior y siguió caminando, haciendo oído sordo a las obscenidades que se murmuraban a su alrededor. Que sí, que sabía que tenía buen culo, que estaba follable y todo. Si, también sabía que era bajito y delgado ¿Había necesidad de que los mastodontes de los reos recalcaran su nimia estatura? Gracias a... a lo que fuese, que definitivamente no era dios, ese bastardo no existía, y si existía entonces definitivamente odiaba a Louis; Logró llegar a las duchas. Se le entregó una toalla y un nuevo cambio de ropas. Miró el lugar, el vapor cubriendo los cuerpos. ¡Había agua caliente! Podría bailar de felicidad. Dejó su ropa y toalla en una de las tantas gavetas. Con su estómago revuelto al saber que tendría que desnudarse en presencia de aquellas miradas lascivas. Hombres de gran complexión

esperaban atentos a que comenzara a despojarse de sus ropas, sin embargo, ninguno se le acercaba. O así fue hasta que un rapado que medía más de un metro con noventa, se colocó a su espalda. "Huele a puta fina" Le susurró al oído. La mandíbula de Louis se tensó. "Nombre" Esta vez no respondió. Permaneció en silencio y se sacó su suéter. Sintió un alivio cuando la tela dejó de escocerle la piel. ¿De qué demonios hacían esa ropa? ¿Espigas? "¡Te estoy hablando!" Volteó a Louis por los hombros y lo golpeó contra las gavetas. El ojiazul cerró los ojos y dejó escapar un gemido. Las palabras de Harry resonaban en su cabeza. No debía mirar a nadie, no debía hablar con nadie. Condenado Harry, más le valía que ser su puta le trajera algo bueno. Cosa que hasta ese momento, no estaba ocurriendo. "¿Así que me vas a ignorar?" Volvió a voltear a Louis, obligándolo a apoyarse sobre las gavetas. "¡No!" Exclamó con voz agónica el chico cuando sintió las manos del energúmeno posarse sobre su trasero. Bajándole los pantalones y dejando su respingón y bien dotado trasero al aire. "¡Que no, suéltame!" Se removió desesperado. La risa vil del rapado le taladraba los oídos, sin embargo, y para su salvación, Harry había llegado. Los observó en silencio unos cuantos segundos, sin inmutarse. Con su expresión seca e indescifrable caminó hasta las regaderas donde la lluvia artificial caía. Nadie hablaba, el aire podría cortarse con un cuchillo. Louis sintió lágrimas en sus ojos al escuchar como el rapado volvía a carcajearse, ronco y bajo. Solo para que Louis lo escuchara. "Parece que ya se cansó de ti" Le susurró al oído. El castaño de fanales azules se hundió en angustia cuando sintió como sus glúteos eran separados. Todos volviendo a sus actividades e ignorando que él sería vilmente violado. "Crasson" Voceó Harry. Y se refería al rapado ya que este detuvo el abuso a perpetuar y se volteó en dirección al que se

llamaba a sí mismo, rey de la prisión. "¿Qué ocurre emperador?" "¿Está bueno, verdad? El corderito que tienes ahí" Preguntó burlón. El hombre sonrió, con desquicia. Asintió y seguro de que Harry no iba a interrumpirlo, volvió en dirección a Louis quien entre lamentos se resignaba. "Jodidamente bueno. Podría ser la puta de un rey" Volvió a decir Harry. Salió del agua y caminó hasta donde Louis se encontraba. Palmeó el hombro del rapado y con una sonrisa, se acercó a su rostro. "Ahora dime Crasson. ¿Acaso tú eres un maldito rey?" En ese momento, la mayoría de los convictos comenzó a salir de las regaderas. Todos con apremio y el miedo destilando de sus ojos. La manzana de adán de Crasson bajó y subió, con el sonido de la saliva que pasó por su faringe llegando a los oídos de Louis. "Respóndeme, Crasson. ¿Eres un rey?" El nombrado negó, aterrado de la tranquilidad y diversión con la que Harry hablaba. "Sí, no lo eres... Entonces ¿Por qué has puesto tus sucias manos en lo que le pertenece a tu emperador?" "Ha-Harry... Yo no-" Louis se encogió cuando escuchó el golpe que Harry le propinó en la mandíbula al hombre. Mantuvo los ojos firmemente cerrados, tarareando una melodía en su cabeza para así mitigar los gritos y bramidos de dolor de Crasson. Ningún gendarme interfirió, simplemente observaron a la distancia como Harry hacía crujir los huesos del hombre, destrozándolo con sus puños y piernas. Los pocos valientes que se quedaron para presenciar tal atrocidad, miraban en silencio. La sangre esparcida por montones en los suelos de pavimento. Harry recorrió el cuerpo de Louis con la mirada, tomándole el mentón con sus dedos para revisarle el rostro. "E-estoy bi-bien" Mintió Louis. Harry asintió y volvió su vista a los reclusos.

"Esto..." Jadeó. "Es para que les quede claro que nadie... ¡Nadie! ¡Absolutamente nadie, tiene permitido tocar mis cosas!" Estiró sus brazos y giró sobre sus pies. Con el rostro y las manos salpicadas de aquel líquido rojo. Louis gimió cuando sintió una mano de Harry ceñirse a su cintura. "¡¿Alguien más quiere poner sus manos sobre él?!" Apretó con fuerza y Louis se removió por el dolor. Todos negaron, algunos vitoreando al emperador quien se jactaba de su dominio en aquel pútrido lugar. Harry volvió a la regadera. Se lavó la sangre ajena y salió, con un amago de rabia pasó por el lado de Louis, mirándolo por el rabillo del ojo pero sin dirigirle palabra alguna. Pasaron unos largos minutos antes de que todo volviera a una relativa normalidad. Hombres caminando a las regaderas y otros cuantos observando al ojiazul quien se bañó con rapidez, sin disfrutar en lo más mínimo el cálido contacto del agua en su piel. Con ropa nueva y limpia, algo menos desagradable que la de la noche anterior, caminó hasta el comedor donde hizo una larga fila para obtener sus alimentos. Las miradas se centraban en él. ¿Qué? ¿No tenían nada más que hacer? Obtuvo una porción pobre de comida y una rebanada de pan. Con bandeja en mano, se sentó en una mesa donde milagrosamente no había nadie. No quería compartir la mesa con alguno de esos criminales. Realmente no quería tener contacto alguno con aquellos convictos. Comió en silencio, masticando con esfuerzo y desagrado la comida. Escuchó unas cuantas risitas y algunos cuchicheos por lo bajo. Levantó la vista de su plato al ver como Harry, acompañado de otros dos sujetos, caminaba en dirección a él. ¿Ahora qué? ¿Iban a sentarse juntos y tener una comida romántica con besitos? "Estás en mi mesa. Vete" Oh... Los seguidores de Harry se encontraban detrás de él. Como perros fieles a su amo.

Louis asintió y tomó su bandeja, levantándose y buscando otro lugar para comer. Las miradas despectivas y amenazantes le indicaron que no tendría buena suerte. Al parecer los convictos tampoco querían compartir mesa con él. "Allá" Volteó cuando escuchó la voz de Harry, ya sentado y bebiendo su café. ¿Café? Dios... que injusticia. A Louis le habían dado una taza de agua caliente y azúcar. "¿Eh?" Vio a donde Harry le señalaba con la cabeza. Un grupo de chicos algo llamativos. Bromeaban y hacían gestos con sus manos. No demoró mucho en comprender que grupo era ese. Harry lo estaba mandando con las putas. Se tragó el orgullo y caminó en esa dirección. Oyendo las risitas de los machitos quienes seguramente se las follaban, pero aun así se sentían muy hombres y heterosexuales. "Uhm. ¿Disculpen...?" Los afeminados hombres detuvieron su plática y observaron a Louis. Todos con sus depiladas y muy delgadas cejas, perfectamente arqueadas. Las mejillas del ojiazul se pintaron de rojo. "Siéntate y come. Aquí nadie va a molestarte" Le señaló el hombre que se encontraba a la cabecera de la mesa. De cabello castaño y corto, con bonitos ojos azules. "¿Cómo te llamas?" "Louis" Se sentó y bajó la vista a su comida. Tenía la intención de comer en silencio pero sabía que eso no sería posible. Era prácticamente la nueva atracción en ese desquiciado circo. "Así que tu novio te ha mandado aquí. ¿Te folló muy duro? Tengo pomada antiséptica para tu culo... pero te costará caro" Louis se atragantó con la comida. Le dio un sorbo a su vaso de agua y buscó a la persona que había dicho eso. "No la necesito, pero gracias" Respondió formalmente. Y seguramente la plática habría

continuado si no fuera por una pelea que se desató unas cuantas mesas más allá. "Oh dios, ¿es que no pueden dejar de comportarse como mandriles?" Dijo un chico con voz aguda y demasiado afeminado. "Prefiero que descarguen energía así" En eso Louis sintió que alguien se sentaba a su lado. Volteó la mirada y encontró a un sonriente chico de cabellos rubios y ojos cian. Le parecía distinto a lo que se veía en ese lugar. Pulcramente limpio, con una suave sonrisa y un aire de distinción. "Hola, mucho gusto" Le extendió una mano a Louis. "Soy Niall Horan" "Louis Tomlinson" "Lo sé. No hay nadie que no sepa tu nombre" El ojiazul rodó los ojos, pero sonrió. Por alguna razón las palabras del rubio no le sentaron mal y es que no veía desdén o maldad en él. "¿Estás bien?" "¿Cómo?" Niall se encogió de hombros y le dio una mordida a su pan. "Eres la pareja de Harry y todos sabemos que él suele ser un poco bestial" "Oh. Uhm... no yo, bueno... Soy resistente" Mintió nuevamente. Para su fortuna, Niall pareció creerle. "Eso es bueno. Y cuéntame Louis, ¿por qué estás aquí?" El médico iba a abrir la boca cuando vio a Niall cambiar el color de su rostro. De su pálido notable, sus mejillas pasaron a un arrebolado rojo y sus puños se apretaron. "Maldito hijo de puta" Murmuró con la vista fija en la mesa de Harry. Todos los de la mesa siguieron la vista del rubio. En la mesa donde Harry comía, uno de sus acompañantes reía y bromeaba con otro chico. Si Louis no fuera un experto en el tema, quizás no lo habría notado, pero era demasiado obvio que esos

estaban coqueteando. "¿Tu novio?" Preguntó burlón. "Sí" Respondió Niall en un gruñido molesto. Dejando a Louis sorprendido. Ni siquiera dudó. "Déjalo Niall. Zayn es un cabrón y no deberías perder tu tiempo con él" Comentó el chico que encontraba a la cabecera de la mesa. Sus ojos se dejaban apreciar nobles y sabios. Emanaba aquel conocimiento que se gana con los años y el dolor. Louis sintió un leve respeto por ese desconocido. "Soy Elián" Respondió como si pudiera leer la mente de Louis. "Llevo unos cuantos años aquí" Louis asintió en silencio. Volviendo a su comida y dejando de lado las maldiciones que Niall le propinaba a distancia a ese tal Zayn. "No lo entiendo. ¿Qué tiene esa perra sucia que los vuelve locos? Primero Harry y ahora..." Niall se detuvo. Vio de reojo a Louis quien lo observaba con cierta curiosidad. "Es Francesco, un puto francés y hasta hace poco era el favorito de Harry. Se creía muy importante, pero cuando Harry lo botó... quedó desamparado y ahora quiere a mi hombre" Niall negó con la cabeza y apartó la vista de la escena frente a sus ojos. "Sabes que Zayn no va a dejarte" Lo alentó otro chico. Niall hizo un gesto con la mano, restándole importancia. "Ya no me importa. Cuéntame Louis, ¿Qué sabes de North Collan?" "¿Uh?...." Louis pensó en que responder. "Bueno. Llegué ayer así que no sé mucho. Al parecer el mandamás es mi dueño... y, eso es todo" "Realmente no sabes nada" Niall soltó una sonrisita y todos lo acompañaron. "Venga, te cuento. Esta no es una simple prisión. Aquí los guardias nos ven como una mera entretención, la corrupción es la ley y el poder la moneda de pago, Louis. Pero sí, podríamos decir que Harry es el emperador del lugar. Nadie lo desobedece y si logras mantenerlo atado a ti, puede que no se te haga tan pesado estar aquí" Louis soltó un suspiro lacónico. Nada de eso era nuevo para él y es que con lo vivido en las regaderas donde un cadáver quedó en el suelo como si nada debido a Harry; había comprobado que nadie le llevaba la contraria.

"¿Sabes de los torneos?" "¿Torneos?" Preguntó Louis. Eso sí era nuevo. "Claro. Los torneos... Harry no es el emperador por ser un simple matón, Louis. Harry es el emperador porque se ha mantenido invicto desde que llegó, tres años atrás" "¿Qué? No comprendo" Y realmente no lo hacía. "¿Dónde hacen los torneos?" Niall rodó los ojos y le dio un codazo por lo bajo. "Pronto vas a verlo con tus propios ojos" Luego de eso, y con la duda latente en Louis, comieron en una plática algo amena. El ojiazul no se sentía para nada en su ambiente de confort con esos chicos, pero era mejor que nada. Al menos ninguno de ellos había resultado ser en extremo desagradable. Llegó la hora de salir a los patios y Louis no se separaba de Niall. Buscó la aprobación en los ojos de Harry cuando salió del comedor. Al parecer su verdugo no estaba en contra ya que con una inclinación de cabeza leve, le indicó que podía acompañar al rubio. Maldito loco, sintiéndose todo poderoso solo porque unos cuantos criminales le obedecían.

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Hablar con el ruidoso rubio fue como una brisa de aire fresco. Niall Horan, realmente parlanchín y un poco excéntrico. Cayó en prisión por haber chocado a una familia en auto, iba en estado de ebriedad y conducía su flamante Ferrari a más de cien kilómetros por hora. Llevaba casi un año en North Collan y unos seis meses siendo pareja de Zayn Malik, el príncipe.

Después de Harry Styles, la autoridad máxima era Zayn Malik, un famoso narcotraficante que cayó por una redada en Guantánamo. Niall le aseguró que no era mal hombre, quizás si demasiado bruto y tosco. Louis a su vez, le contó por qué estaba ahí. La historia con su exnovio, Alex, y la injusticia que se cometió en su contra. Niall le dijo que mucho de los convictos en North Collan también estaban ahí por injusticias del sistema judicial. La conclusión de ambos fue que la justicia era una mierda. Se encontraban sentados sobre una mesa, Niall le contaba algunas cosas de Harry Styles. Como que el hombre había sido un militar de alto rango y que había cargado con la culpa de una misión gubernamental fallida. También le contó que la estabilidad mental de Harry dejaba mucho que desear y que debía cuidarse porque nadie podría hacer nada para defenderlo si el emperador decidía acabar con él. En un arranque de honestidad, Louis le contó sobre la noche anterior, omitiendo la parte donde no tenían sexo. Y para su suerte, Niall le prometió unas mantas de cama y una chaqueta para el frío, algo que Louis le agradecería eternamente. En el patio, los reclusos hacían algo de deporte y ejercicio. Otros platicaban y unos cuantos peleaban a gritos y empujones. Louis había obtenido un cigarrillo y se encontraba fumando, mirando a su alrededor y pensando demasiado. "¿Entonces eres pediatra?" Louis asintió. "El mejor" Sonrió con orgullo. Escucharon unas pisadas y detuvieron su amena plática. Harry, Zayn y otro hombre llamado Norman, se encontraban frente a ellos. Louis le dio una calada a su cigarrillo y fijó sus orbes en Harry. ¿Qué quería de él? "Ven conmigo" Louis miró a Niall quien con un gesto le dijo que lo obedeciera. No demoró en colocarse de pie y comenzó a caminar detrás de Harry. La ancha espalda del hombre era como una muralla indestructible, sus estrechas caderas parecían haber sido esculpidas a mano. Entraron a una zona que Louis desconocía y estaba conformada por unas cuantas habitaciones. Máquinas deportivas y sacos de boxeo. Parecía un gimnasio, uno muy viejo y deteriorado. "¿Qué hacemos aquí?" Preguntó tentativo.

Harry no respondió. Caminaron por un pasillo y llegaron hasta un camerino que tenía una placa metálica con el nombre de Harry grabado en ella. Al entrar, Louis visualizó un maltrecho sofá de dos cuerpos, unas sillas plegables y una ducha sin cortina. Estaba helado y húmedo. Su corazón se detuvo de golpe cuando Harry comenzó a desnudarse frente a él. Desprendiéndose de su ceñida camiseta negra y desabrochándose el pantalón. "¿Qué crees que hacemos aquí?" "Uhm. Y-yo, no..." Carraspeó. "Vamos, me dieron ganas. Voy a follarte. Quítate la ropa" Los ojos de Louis se fijaron en el piso. De repente toda su comida pareció querer devolvérsele por la boca. Era obvio que eso iba a pasar y aun así, no podía dejar de sentir miedo. Recordaba algunas palabras de los chicos del desayuno. Todos aseguraban entre bromas que Harry era una bestia despiadada en la cama, que sus parejas de cama siempre terminaban en enfermería con laceraciones internas. No quería sentir dolor. Con manos temblorosas y el alma escapándosele en cada respiración, obedeció. Agarró el dobladillo de su suéter y se lo sacó. Harry se sentó en el sofá y observó el caliente espectáculo que su lázaro personal estaba brindándole. Las curvas de Louis se mostraban deliciosas y nobles. Cada parte de su cuerpo se veía cremosa y suave, como si fuese un manjar robado del edén. Su ingle dolió. Louis pateó con su pequeño pie los pantalones, ya encontrándose completamente desnudo. Su escaso vello púbico, su prominente trasero, sus pezones erectos por el frío. Se había desnudado mil veces en su vida, y jamás se había sentido tan expuesto. Era la mirada de Harry.

Ningún hombre lo había mirado así antes. "Ven aquí, corderito" Palmeó sus muslos. Harry no sonreía, estaba inescrutable. Incluso podría apreciársele tenso. Louis negó con la cabeza y antes de que Harry reaccionara mal, se adelantó a decir: "No hagas que duela, por favor" El emperador ladeó la cabeza, haciendo crujir los puños. "¿Me estás diciendo que hacer?" "Te lo estoy pidiendo por favor, Harry. No quiero que duela... Puede. Uhm. Puede ser... placentero para ambos" Intentó. Y Louis sabía que no tenía derecho alguno para pedir aquello. Pero no perdía nada con arriesgarse, después de todo, Harry iba a poseerlo igual. ¿Qué daño hacía pedir el pequeñito favor de que no le partiera el culo en dos? "¿Quieres que sea placentero, eh?" Asintió. Sintiéndose levemente abochornado. A pesar del frío, las palmas de sus manos sudaban y su rostro se sentía caliente. "¿Realmente crees que podrías sentir placer conmigo?" Harry y su sonrisa mordaz hacían que el vientre de Louis se sintiera contraído. "Quizás. S-si eres... Tú" Su voz era un balbuceo tartamudo "Puedo... Si eres tú" Bueno, era Harry o alguno de esos grasosos cerdos que habían estado mirándolo desde que había llegado. Definitivamente no había punto de comparación. "Hm. ¿Sabes, corderito? Vas a arrepentirte de haberme pedido esto" Harry se humedeció los labios "Porque puedo ser muy buen cuando quiero y terminarás rogándome como una perra en celo que te folle todo el jodido tiempo" Y Louis pensó que quizás tendría un ataque al corazón.

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III: Un beso y la gloria Louis tenía frío, más su cuerpo permanecía febril. La culpa era de Harry, de su mirada enardecida y aguda. "Vístete" Le indicó finalmente. Colocándose de pie y tomando su propia camiseta. Louis ladeó la cabeza sin comprender el actuar de Harry. "¿No me escuchaste, corderito? Vístete o me arrepentiré de esto" "Uh. Sí" Louis tomó su ropa del suelo y con una rapidez apremiante, comenzó a vestirse. Sin levantar el rostro, observaba a su dueño a través de sus largas pestañas. Harry fue el primero en estar listo, naturalmente. El escultural convicto se apoyó en una pared y con brazos cruzados, esperó a que Louis estuviese completamente envuelto en sus viejos harapos. "Vamos" Indicó cuando Louis terminó de amarrarse los cordones de sus zapatos. El ojiazul asintió en silencio. No iba a preguntar por el cambio de opinión de Harry. ¿Había sido porque él se lo pidió? Bueno, quizás estaba siendo engreído pero vamos. No dañaba a nadie que pensara así. Solo sabía que era la segunda vez que el hombre estaba a punto de follárselo y no lo hacía. Bendito fuera su lindo culo que aún estaba a salvo. Harry aferró su mano al pomo de la puerta, Louis pisándole los talones. El ojiazul pensó que saldrían del camerino, más sus pensamientos fueron arrasados cuando Harry, en un movimiento súbito y violento, lo estampó contra la pared más cercana. "Beso" Gruñó el ojiverde. Con manos ágiles sometió a Louis, haciéndolo levantar sus brazos y apresándole las muñecas por encima de su cabeza con una mano. Louis gimió, agudo y temeroso, Sin embargo, no alcanzó a reaccionar ante tal súbito cambio, cuando los labios de Harry se estrellaron contra los propios. Sus sentidos se estimularon, su torrente sanguíneo se hizo sentir por todo el cuerpo, haciendo palpitar los puntos donde su pulso se encontraba. El aire estaba retenido en sus pulmones y sus

piernas cedieron. Harry lo sostenía de la cintura con una mano, con una de sus piernas encajada en la entrepierna de Louis. Respiraba jadeante y denso, expeliendo su caliente vaho sobre los labios del contrario. La testosterona destilaba de su cuerpo en un arranque pasional. Louis podía palpar el deseo de Harry en ese beso. Los labios de su dueño eran calientes y llenos, sabían a tierra y sal; obscenos. Entreabrió los propios cuando la lengua de Harry lo demandó, queriendo abrirse paso en Louis. Jadeó de angustia al sentir a Harry presionándose contra él de manera animal. Sentía que el ojiverde lo rompería en cualquier momento. Sus bocas estaban fusionadas y la lengua de Harry le recorría su pequeña cavidad Bucal. Era lascivo y hambriento, un beso escabroso e inmoral donde sus salivas, espesas, se mezclaban en una sola. Donde sus respiraciones salían entrecortadas. Louis jamás había sido besado de esa forma, tan lasciva y picante. Harry se follaba su boca con aquel beso, no le daba la oportunidad de pelear, de siquiera intentar mover su lengua por voluntad propia. Lo guiaba con malicia; succionando, mordiendo y tironeando. En un punto, Harry soltó sus muñecas y Louis, sometido y manso las llevó hasta el cuello de Harry, rodeándolo como un borracho que debe sostenerse para no caer. Bien decía, estaba embriagado de Harry. Harry gruñó, ronco y fastidiado ante la acción de Louis, y aun cuando el ojiazul debería haberse retractado, quitar sus brazos del cuello del convicto, no lo hizo. Se restregó aún más en el ojiverde, gimiendo dulce y sumiso. Harry llevó sus manos hasta los glúteos de Louis, levantándolo del suelo y haciendo que este enroscara sus piernas a su cadera. "Dulce" Susurró Harry cepillando el borde del labio superior de Louis con la punta de su lengua. "¿S-sí?" "Demasiado" Contestó con una sonrisa impúdica y el entrecejo fruncido "Como el buen veneno" Sus erecciones se sentían por debajo de la ropa. Duras y palpables. Louis tembló al sentir a Harry comenzar a frotarse contra él. El convicto era impúdico, todo lo que hacía en Louis era hiriente y placentero a la vez. Volvieron a juntar sus bocas en un beso profano.

Louis sentía que su lengua en cualquier momento se derretiría, que su corazón dejaría de latir, agotado por la cantidad de sangre bombeada. La sensación de estar encajado en el cuerpo de Harry, de ser sometido a su voluntad, estaba creando un sentimiento vertiginoso en su vientre. Hundió sus dedos en la corta cabellera del hombre, presionando con la yema de sus dedos en un gesto que indicaba, quería más. Harry tironeó de su labio inferior, ronroneando de placer ante el descaro de su corderito. La puerta que les proporcionaba intimidad sonó cuando alguien al otro lado de esta comenzó a golpear. Louis soltó un gemido ahogado y Harry simplemente ignoró la presencia invasora. Los golpes continuaron, sacándole a Harry un pesado gruñido de molestia. Terminó el beso y giró el rostro en dirección a la puerta. "¡Váyanse!" Gritó con voz ronca una vez antes de atacar nuevamente los rojos e hinchados labios de Louis. "Emperador. Llegaron los nuevos..." Dijo una voz temerosa al otro lado de la puerta. Louis sintió la pérdida cuando Harry se apartó de golpe. Limpiándose la comisura de sus labios y volteándose para salir del camerino. Abrió la puerta, mientras el ojiazul se desmoronaba, respirando con dificultad y aferrándose como podía a la pared para no caer al suelo. Su mente aún se encontraba borrosa. "¿Ya están aquí?" Preguntó Harry. "Sí, el bus ya se estacionó pero aún no bajan" "De acuerdo. Vamos" Harry no volteó a verlo, simplemente salió del lugar dejándolo desmoronado y solo. Con una horrible erección en su entrepierna y demasiado confundido. Louis se llevó una mano al pecho y botó una enorme cantidad de aire, con los ojos fijos en el techo y sus pensamientos disparados en distintas direcciones. ¡Lo había disfrutado! ¿Cómo podía estar tan jodido para disfrutar un beso con un convicto, criminal y despiadado hombre?

Sacudió su cabeza. No era su culpa, era culpa de Harry por lucir así, por besar así y por... Por ser Harry. Salió del camerino, con la mirada gacha y observando por el rabillo del ojo a uno que otro criminal ejercitándose. Que desperdicio, tan buena carne pero toda perteneciente a personas podridas. En el patio, vio a Niall quien miraba el cielo, fingiendo ignorar al semental a su lado quien le susurraba cosas al oído. Louis casi sonrió al verlos, al parecer al tal Zayn ya se le había pasado el gusto por el exputo de Harry. Niall se percató de Louis, quien caminaba perezoso hacia ellos y saltó de la mesa. "¡Hey, se demoraron poco! Wow, nuevo récord para Harry ¿O te dejó sin acabar?" Peguntó Niall levantando las cejas sugerentemente. "Uh. Uhm. Es precoz" Dulce venganza. Zayn y Niall parpadearon sorprendidos. Louis no pudo evitar sonreír. "Bien como sea" Comentó con los ojos cerrados y negando con la cabeza el rubio, como si quisiera sacar una imagen mental de su cabeza "¿Aún quieres saber que son los torneos?" Le preguntó emocionado. Louis inclinó su cabeza en un leve asentimiento. Sí, ahora más que nunca quería saber sobre el mundo de su dueño; maldito infeliz. "¿Van a ir a la pasarela?" Les preguntó Zayn, mirándolos con el ceño fruncido. Louis pudo detallar algunas características de la fisionomía del hombre. Como sus ojos miel, sus largas y gruesas pestañas, sus pómulos bien marcados y rostro angular cubierto por una floja barba. Era levemente más alto que ellos y aun cuando no tenía la complexión de Harry, se veía increíblemente tonificado. Sí, estaba bueno el hijo de puta. "¡Por supuesto! Quizás y pillamos algo de carne fresca" Niall le guiñó un ojo a Louis y este pestañeó sin comprender. Zayn negó con la cabeza. Su ceño fruncido en desaprobación a las palabras del

rubio. "Por tu propio bienestar físico y emocional, Bebé. Espero que no pilles nada de carne fresca" Le dio una nalgada, algo exagerada y que hizo a Niall quejarse. Girando sobre sus talones, comenzó a alejarse. "De acuerdo" Louis le hizo una señal de 'Stop' al rubio con la palma de su mano. "Primero explícame que mierda es eso de la pasarela y a que te refieres con carne fresca" "Oh, Louis. Créeme, debes verlo con tus ojos" Niall le indicó que lo siguiera y comenzaron a caminar. A mitad de camino el rubio se volteó y lo señaló, inquisidor. "Lo de pillar carne fresca es broma. Si Harry o Zayn nos pillan coqueteando, puedes ir despidiéndote de tus bolas" "Uh" "No lo olvides" Se encogió de hombros y continuaron su trayecto. Llegaron hasta un extremo del patio, donde unas altas rejas metálicas cercaban el lugar. Varios hombres se amontonaban ahí, todos vitoreando y gritando cosas incomprensibles para el ojiazul. Louis logró visualizar a Harry y a su lado estaba Zayn. Ambos conversaban con un amago serio y discreto. Frente a Louis, se presentó una especie de pasillo cercado con las mismas rejas. Era largo y conducía al exterior, donde unos buses se encontraban estacionados. Era la entrada trasera a North Collan. "¿Esa es la pasarela?" Preguntó apuntando el pasillo cercano. Niall asintió, con ojos brillantes ante la expectativa. "¿Y por qué todos están tan emocionados?" "Eso es porque... ¡Ahí vienen!" Gritó y señaló los buses, cuyas puertas se abrieron. Louis se giró en dirección a los vehículos y sus orbes se abrieron con sorpresa al ver bajar a diversos reclusos. Todos esposados y son grilletes, encadenados en filas. Caminaban erguidos, algunos con miedo y otros con un semblante soberbio y atemorizante. "Mira a ese, mira al de pelo largo" Louis miró a donde el dedo de Niall apuntaba. Un hombre alto y de duras facciones orientales, piel blanca y con una complexión física envidiable. Los hombres comenzaron a caminar por el pasillo, escuchando las risillas y palabrotas de los convictos internos. Louis analizó a varios de los hombres, algunos de ellos lucían bestiales y

atemorizantes. Otros parecían pobres diablos y uno que otro lucía normal. "¿Quiénes son y porque les hacen este carnaval?" Le preguntó a Niall. Realmente se confundía más con cada segundo que pasaba en ese lugar. "Son los contrincantes que han traído para los peleadores de North Collan, Louis. Son los oponentes de Harry" Los ojos de Niall brillaron y Louis giró su rostro en busca de su dueño. La mirada desquiciada y demente de Harry lo hizo estremecerse. El ojiverde miraba a los nuevos reclusos como un asesino mira a sus víctimas antes de cometer el crimen. Tan absorto se encontraba viendo a Harry, que no advirtió como uno de los nuevos reclusos se detenía a su lado. Separados solamente por la reja metálica. "Mierda" susurró Niall tirando de Louis. "¿Uh? ¿Qué?" Miró a su amigo y posteriormente a donde este veía. Tragó saliva con dificultad. Un mastodonte de casi dos metros lo miraba fijo. Relamiéndose la comisura de los labios y respirando como un toro. Louis quería apartar la mirada, pero estaba demasiado asustado para hacerlo. Gracias a dios no fue necesario. Un guardia empujó al enorme hombre y le gritó que no dejara de caminar. La bestia volteó para ver a Louis una última vez y continuó su andar. "Creo que me hice pis" Chilló Niall. "Gracias a Dios que Harry es el dueño de tu culo, Lulú" El infantil, extraño y muy ridículo apodo hizo al médico girar la cabeza y olvidarse del incómodo momento. "Espera, ¿Qué? ¿Lulú?" "Sí, como un diminutivo para Louis, pero más lindo. Y no te atrevas a decir algo, perra" Rodó los ojos y negó con la cabeza. ¿Qué más daba? Ya le habían puesto mil sobrenombres en ese lugar y Lulú era sin lugar a dudas el menos nocivo.

'Corderito' Sus mejillas se encendieron y rápidamente apartó ese pensamiento de su cabeza. Al parecer la locura de Harry era contagiosa.

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Louis había visto incontables películas de prisión en su vida. Así mismo, leído cómics, novelas y cuando estaba en el hospital, algunas noticias en los canales de televisión. Pero nada se comparaba a vivirlo en carne propia. Días que pasaban como un tiempo muerto. Y el ojiazul comenzaba a comprender el sistema jerárquico del infierno en el que estaba sumido. No era difícil, su papel consistía en obedecer a la bestia indómita de su dueño. A abrir la boca cada vez que Harry entraba a la celda y con manos toscas, ignorantes en lo que a caricias delicadas respectaba; lo agarraba con apremio y congregaba su boca sobre la de Louis en un beso de fuego calcinante. No hablaban mucho, Harry no parecía abrir la boca más que para dar órdenes y Louis tampoco intentaba afianzar el extraño vínculo que ambos compartían. Sin embargo, Harry no necesitaba palabras ya que con besos y mordidas, con dientes chocando, con lenguas enredándose cada vez con más intensidad... Más conocedoras de la boca contraria; comenzaba a desarmar lentamente a Louis. Ese extraño emperador que funcionaba como un robot militarizado. Uno que Louis veía entrenar hasta el agotamiento día tras día. Harry no sonreía, no parecía tener mayores emociones que las mostradas en contadas ocasiones cuando se imponía ante los reclusos, subyugándolos con sus propios puños. A él por su parte, Se le indicó su labor en la prisión. Debido a sus conocimientos médicos, ayudaría en enfermería. Decir que se sintió humillado era disminuir el impacto emocional que le

provocó pasar de un importante pediatra a ser ayudante de enfermería. Para su fortuna, el ambiente en ese lugar no era tan horrible y tanto los enfermeros como los médicos de turno resultaron ser agradables. Cuando Louis les contó el motivo de su condena en prisión, sintieron verdadera lástima por él. No le molestó, él también sentía lástima por sí mismo. Ayudó cuanto pudo, curando y limpiando las heridas de los pobres diablos que llegaban. Se ganó unas cuantas palabras de gratitud y unas cuantas ofertas para tener sexo que declinó amablemente diciendo que Harry no lo compartía. Comenzaba a gustarle eso de usar a Harry como escudo. Era cosa de decir su nombre y todos temblaban. Seguramente que su dueño ya hubiese matado a un individuo por ponerle las manos encima tenía algo que ver. Quizás el impacto emocional de haber visto un hombre morir ante sus propios ojos habría sido mayor de no haber pasado años en el hospital, viendo a hombres y niños morir todos los días. "Bien, Louis. Has terminado por hoy. Muchas gracias, hombre. Nos has ayudado un montón" El médico de turno le estrechó una mano. "Gracias a ustedes. Ha sido un placer estar aquí. ¿Debo volver mañana?" "Por favor, sí" Le respondió un enfermero con las palmas juntas en una súplica. No era exagerar y es que la cantidad de reclusos que se atendían al día sobrepasaba sus capacidades. "De acuerdo, volveré mañana entonces" Se despidió de todos, incluso de unos cuantos que quedaron 'hospitalizados' y caminó hasta su celda. A diferencia del desayuno y el almuerzo, la cena era servida en las mazmorras pero no los encerraban, permitiéndoles entrar y salir a gusto. Quizás era una forma de quitarle trabajo a quienes limpiaban los deplorables comedores. Al llegar vio su comida y la de Harry. ¿Debería esperarlo? Realmente no sabía cómo debía comportarse en esa extraña relación de dueño/esclavo que el militar había impuesto pero tendía a esperarlo para cenar. Se sentó en su cama y miró sus pies, apoyando sus codos sobre sus rodillas y acunando su rostro con las palmas de las manos. Harry llegó en ese instante.

"No has comido" Afirmó, mirando las dos bandejas sobre el escueto escritorio. Louis negó con la cabeza. "Pensé que... debía esperarte" Se rascó la nuca, nervioso. Sintiéndose extrañamente avergonzado de sus palabras "Uhm. Ya sabes" "Hm" Harry no dijo nada más. Tomó su bandeja de comida y salió de la celda. Louis se sintió ridículo e ingenuo. No lo podían culpar, venía del mundo exterior donde las personas socializaban con normalidad. No era su culpa actuar así. Era culpa de Harry, era culpa del sistema judicial, de su exnovio, del puto enfermero. Bufó molesto consigo mismo y tomó la bandeja, comiendo acompañado de su propia soledad. Debería preguntarle a Niall donde estaba su celda para así hacerle compañía ya que al parecer el día en que cenara con Harry no estaba cercano. Al finalizar su comida, se recostó en el colchón y a los pocos minutos, un gendarme pasó a retirar la bandeja. Louis se bajó de la cama y se la entregó, agradeciéndole. "¿Te quedas o sales?" Le preguntó el hombre y Louis no sabía a qué se refería, algo que al parecer se demostró en su expresión. "El torneo. Irás a verlo o cierro la puerta" "¡Voy!" Se apresuró a decir. Llevaba días con la intriga sobre los torneos. Naturalmente no perdería la oportunidad de finalmente asistir a uno. El hombre salió de la celda, acompañado de Louis quien vio como toda la masa de convictos caminaba en la misma dirección. Animó a sus pies para caminar y de un momento a otro se vio bajando unas enormes y oxidadas escaleras. Visualizó a Niall y a uno de los chicos que había conocido su primer día, por lo que se apuró a llegar a ellos. "¡Hey! ¿Dónde estamos?" Preguntó cuándo alcanzó al rubio.

"¡Lulú! Pensé que no vendrías. Ven vamos, tenemos que buscar un buen lugar" Niall lo tomó del brazo y siguieron bajando la enorme escalinata. El aire era húmedo y frío. El aroma del moho realmente desagradable y Louis se comenzaba a arrepentir de haber ido. Escuchaba vociferaciones, gritos y el sonido de cuerpos chocando contra metal. Tenía miedo, sin embargo, la curiosidad era su peor enemigo. Llegaron a una espaciosa habitación donde cientos de cuerpos se constreñían arrimados. El olor a sudor, a mugre y dióxido de carbono hacía que el ambiente se sintiera pesado. Casi insoportable. Louis entornó los ojos, siendo llevado por Niall hasta una zona levemente apartada donde se encontraba Zayn y otros hombres. Tras Zayn y siendo respaldados por gendarmes habían opulentos hombres en traje, sentados en toscos sofás. Con vasos de licor en sus manos y sonriendo arrogantes mientras conversaban. "¿Quiénes son?" Le preguntó en un susurró a Niall. Esos hombres obviamente no eran convictos. Niall los miró de reojo y se acercó a una oreja de Louis. "Son quienes organizan estos torneos. La mafia de los bajos mundos, Lulú. Mira... ¿Ves al de traje gris?" Louis asintió. "Se llama Nicholas, es el mecenas de Harry" En ese instante Louis no podía salir de su estupor. ¿Cómo podían permitirse tales actividades en los recintos penitenciarios? "Los tipos que viste desfilar por la pasarela son peleadores de los mafiosos que se encuentran junto a Nicholas. Se corren grandes apuestas, miles de dólares Lulú. Zayn también pelea, es el peleador de Reynolds, pero está en un viaje y le dijo a Zayn que no participara hasta su vuelta" "¿Por qué lo hacen?" Fue lo único que quiso saber. "¿Pelear?" Niall se apartó, mirando a Louis con seriedad y la barbilla en alto. La tristeza se dejaba reflejar en sus orbes celestes "Para sobrevivir" "¡Bienvenidos sean esta noche!"

La fuerte voz de un hombre que se encontraba sobre el ring, los hizo voltear el rostro. Vestía un traje de dos piezas y sostenía un micrófono en la mano. Todos aclamaron, aplaudiendo y rugiendo como bestias. La adrenalina brotaba de cada uno de los presentes. Estaban frenéticos, expectantes de la pelea a realizarse. "¡Esta noche North Collan llenará sus paredes de sangre!" Louis quiso vomitar. Incluso Niall saltaba, gritando como un animal. "¡Los mejores peleadores se enfrentarán con nuestro campeón! Traídos de todo el mundo, profesionales en el combate... ¡Sedientos de dolor!" Los mafiosos se colocaron de pie, aplaudiendo con sorna. Con sus bocas adornadas con puros y sonrisas macabras. "¡Esto es Underground!" Los ojos de Louis, perdidos y aturdidos por el barullo, por las sensaciones mezcladas que lo embargaban, se pasearon por todo el lugar. Quería salir de ahí. Su vocación, la pasión de su vida, era salvar vidas, no verlas destruirse. Un ruido tronó en sus oídos y volvió los ojos al ring. Magnetizado al hombre que se había subido en la tarima, rugiendo como un león y girándose como un cristo redentor en dirección al público. Su dueño. "Con ustedes, nuestro campeón invicto, el emperador de North Collan. La pesadilla del diablo, ¡Harry Styles!" El cuerpo de Louis cedió, sintiéndose ligero y trémulo. Estaba aterrado, en conocimiento de que se encontraba encadenado a ese hombre. A esos despiadados ojos verdes y esa boca que lo hizo soltar suspiros de placer incontables veces, en cada beso compartido. Louis crispó los dedos de una mano sobre su suéter, justo a la altura de su corazón. Rogándole porque no se arrancara de su pecho. "Y directamente desde Alemania... Excampeón de boxeo y lucha libre. Dispuesto a todo para arrebatarle el título a nuestro emperador... ¡El lobo!" Los abucheos y aplausos se mezclaban caóticamente. Louis quiso tapar sus pobres oídos para no escuchar aquella algarabía ensordecedora.

El presentador explicó las normas que poco tenían de normas, era un todo vale donde el campeón era quien sobrevivía. Los peleadores se colocaron protectores bucales y comenzaron a calentar. Zayn vociferaba a Harry, animándolo con palabras rudas a que ganase. Niall solamente gritaba que dejaría al campeón follárselo, o eso gritó antes de que Zayn se volteara y lo asesinara con la mirada. Una especie de árbitro apareció en el ring, colocándose entre ambos hombres y haciendo el conteo. Cuando sonó la campana, Louis perdió la noción de lo que aparecía frente a sus fanales. Todo se veía en cámara lenta. Harry se movía como una pantera y atacaba como un tigre. Sus puños destrozaban al contrincante, haciéndole crujir los huesos del cuerpo. Esquivaba golpes con relativa facilidad y conectaba ganchos en la mandíbula del contrario. Sus piernas lanzaban patadas mortales en el diafragma del alemán, haciéndolo retorcerse una y otra vez. El exmédico observaba en silencio, sin moverse siquiera. Abrumado y con toda la musculatura de su cuerpo contraída. Vio a Harry tumbar al hombre al suelo, aplicarle una llave de lucha y posteriormente comenzar a golpearlo sin clemencia. Quería gritarle que se detuviera, que ya había ganado y si seguía haciendo eso, lo mataría. No pudo decir palabra alguna, había perdido su voz. No quería estar ahí. Se dio media vuelta y haciéndose más pequeño conforme caminaba, se hizo un lugar entre el mar de gente. Logró llegar a las escaleras y le pidió permiso a un gendarme para retirarse. No sabía si fue por piedad, pero el hombre no le denegó la salida. Lo escoltó hasta su celda, donde Louis al verse a solas, se lanzó sobre el inodoro y vació su estómago por la boca. Sintió la bilis quemarle la garganta, sus manos temblar mientras se abrazaba a la taza de baño. El pestilente aroma le producía más arcadas y pensó que moriría ahogado. Se sentía enfermo por haberse dejado seducir por ese monstruo que disfrutaba con el dolor ajeno. ¿Cómo pudo caer tan bajo para haber disfrutado del contacto de sus bocas? Finalmente pudo separarse del inodoro. Enjuagó incontables veces su boca con agua y luego de unos cuantos minutos se lavó los dientes. El vacío en su estómago le sentaba mal, era doloroso.

Sacó unas cuantas mantas de la cama de Harry y se envolvió en ellas. Acurrucándose en su cama y dejando que unas cuantas lágrimas escaparan de sus hermosos ojos, humedeciéndole las mejillas. El recuerdo de Harry no lo abandonaba. La sonrisa mortuoria de su rostro al destruir a su oponente, la forma en que al parecer disfrutaba los gritos de dolor del alemán. ¿Cómo podía haber alguien tan trastornado? ¿Cómo podía ese hombre ser su dueño? Cerró los ojos, calmando su respiración y los pequeños hipidos que escapaban de sus labios. Estaba agotado. Solo unos días en prisión y sentía que no sobreviviría más tiempo. Solo rogó por poder sumirse en un sueño eterno, no despertar jamás.

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Sintió su cuerpo ser removido con brusquedad y del susto abrió sus ojos, acostumbrándose a la poca luz que le proporcionaba a la celda esa mísera ampolleta. Harry estaba inclinado en dirección a él, notoriamente molesto. No, estaba furioso. "Dejaste la pelea" Le reprochó. Louis, aún medio adormilado asintió. Se restregó los ojos con los nudillos de sus dedos índices e enderezó su cuerpo, sentándose en el duro colchón. "¿Por qué?" Demandó saber. Se apartó de la cama, cruzándose de brazos a la espera de una respuesta. "No sabía que era mi obligación estar ahí" La voz de Louis salió bajita y temerosa.

Harry estaba completamente sucio, la sangre seca se pegaba a su piel y el aroma pestilente del Underground permanecía en él. De un brazo arrastró a Louis fuera de la cama. Las piernas del ojiazul flaquearon y tuvo que sostenerse del desnudo pecho de Harry para no caer al suelo. "¿No lo sabías?" Lo tomó del mentón, presionando su dedo pulgar sobre la tierna piel de Louis. "¿No sabías que tu obligación es estar donde yo estoy? ¡Caminar por donde yo camino, maldito zorro mugriento!" Louis bajó la mirada y atrapó su labio inferior, el cual temblaba. Sí, lo sabía. No había que ser un genio para saber que como la puta de Harry, debía seguirlo cual perrito faldero sigue a su amo. "No podía" Se sinceró. "No pude permanecer ahí, lo siento" Se encogió de hombros, sin querer buscar una excusa. Sí Harry iba a golpearlo por eso, pues que lo hiciera. "No pudiste..." Repitió "Desobedeciste a tu dueño, como un perro subversivo que busca que lo castiguen. ¿Es eso lo que buscabas? ¿Qué te castigara, maldita puta?" "No" "¿No? Venga, que te miro y veo que sí. ¡Mírame!" Louis dejó escapar un quejido y levantó los ojos. Aterrado de encontrarse con esa sonrisa macabra que había usado Harry frente a su oponente. No vio eso. Vio furia, despecho y amargura... Una amalgama de sentimientos funestos en su dueño. ¿Por qué se veía tan traicionado? "Tenía miedo" Confesó una vez más. "¿Miedo?" "De ti..." "Miedo de mi... ¿He hecho algo para que me temas, Louis? Llevas días aquí y tu culo ha permanecido intacto, limpiecito de pollas. Nadie te ha molestado. Has estado protegido gracias a

mi... ¿Y dices que me tienes miedo?" La voz de Harry era tranquila y gélida. "He sido complaciente contigo y es así como me pagas..." "No" "Sí. Eres una puta malagradecida. Un perro rastrero que necesita aprender a no morder la mano de quien le da de comer" "No, Harry..." Gritó de dolor. Una enorme mano de Harry jalaba sus cabellos, haciéndolo exponer su cuello. "Voy a enseñarte motivos para que me tengas miedo, Louis" Las lágrimas no dejaban de correr por los ojos de Louis. Quería explicarse, pero sabía que poco importaría lo que dijera. Harry de un empujón lo hizo caer a la cama, golpearse la cabeza contra la pared. Louis se encogió en su lugar, haciéndose un ovillo mientras observaba aterrado como el hombre se desabrochaba el pantalón. Finalmente iba a violarlo. Quizás así era mejor. Si abusaba de él, entonces no sentiría lo sintió cada vez que se besaban. No había riesgo de que pudiera caer por ese demente. Si Harry lo destruía, estaría a salvo. A salvo de su propio y rebelde corazón. Ese que no escuchaba razones, que se aceleraba aun cuando Louis le exigiera que no lo hiciera. Porque algo de cordura quedaba en el ojiazul, esa pizca de sensatez que le decía que no debía sentir absolutamente nada por Harry, que no lo valía. Harry se abalanzó encima de Louis, volteándolo con sus manos y bajándole el pantalón. El ojiazul tenía su boca firmemente cerrada, sus dedos se crispaban entre las mantas y sus ojos miraban una descascarada pared de concreto. No iba a llorar. No iba a llorar. No iba a suplicar... Iba a dejar que Harry hiciera lo que quisiera. Que su dueño disfrutara de tales menesteres a su antojo. Hasta que se aburriera de él y lo lanzara como a otro más. Así su conciencia prevalecería, limpia y ajena a ese caprichoso sentimiento que amenazaba con formarse.

Harry tenía los ojos fijos en Louis. Sus pupilas dilatadas y sus dedos hundidos en las tiernas caderas del chico quien no se movía. No había diferencia alguna con follarse a un cadáver. "Así que te dejarás follar" Se burló. Louis no replicó, no se movió y eso lo irritó. Tiró nuevamente del cabello de Louis e inclinándose hacia adelante, llegó hasta el oído del ojiazul. "¿Qué pasa, eh corderito? ¿Ya no te interesa que sea placentero para ambos?" "No" "Oh..." Una sonrisa ladina se formaba por su rostro. Privó a Louis de sus pantalones y lo hizo voltear, dejando al chico y su flácido miembro frente a él. Louis giró el rostro y se abrió de piernas. Resignado a lo que pasaría. "¿No tenías miedo? Pero que mal lo demuestras. Abriéndote de piernas como una zorra necesitada" Se acomodó entre las piernas del ojiazul y sacó su propia hombría, erecta y dura. "Solo hazlo, después de todo, ¿Qué te importa lo que yo quiera?" Le respondió sin encontrar sus miradas. Reprochándose a sí mismo, debería permanecer en silencio y dejarse quebrantar. "No soy nada para ti ¿verdad? Vamos, demuéstramelo para que pueda odiarte" "Estás hablando estupideces" Harry frunció su ceño. Todo rastro de burla había desaparecido de su rostro. Louis negó con la cabeza y revelándose contra sus propios deseos, giró su rostro para encontrarse con los verdes de Harry. "¿Por qué no lo haces de una vez? Solo métela y elimina cualquier posibilidad de que termines gustándome" "¿Qué?" "Tengo miedo de ti Harry... Porque eres un enfermo, un desquiciado que disfruta haciendo sufrir a las personas y... aun así, besarte se siente como tocar la puta gloria"

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IV: Su dueño y la recompensa Sí. Estaba siendo dramático y horriblemente catastrófico. Pero considerando que en su vida había estado en la cárcel, que el desquiciado emperador de esta lo había reclamado como su propiedad y que el tipo, que era condenadamente caliente, se las había arreglado para provocarle más de

una erección; estaba justificado. "¿Alguien te drogó?" La expresión apabullada de Harry le demostraba que su confesión estaba completamente fuera de lugar. "Eh, no. Creo que... no, no lo sé. ¿Cómo se siente cuando te drogan?" Harry enarcó ambas cejas y con un perezoso parpadeo recorrió a Louis con la mirada. "Pues... ¿Qué ves?" "A ti" El convicto asintió y lentamente comenzó a alejarse. Louis agradeció mentalmente cuando Harry salió de la cama. El aroma corporal del hombre prácticamente le daba arcadas. ¿Podría pedirle que se bañara? "¿Acabas de decir que te gusto?" Preguntó con brazos cruzados y el entrecejo arrugado. Se inclinó nuevamente en dirección al ojiazul. No había más que una acusación férrea en la voz de Harry. Las mejillas de Louis se amoscaron en un tentador y acusador matiz bermejo. "No" Sacudió su cabeza en negación incontables veces. Necesitaba que Harry tomara distancia o el demente podría escuchar las pulsaciones de su corazón. "Sí. Dijiste que mis besos te saben a puta gloria" ¡Venga! Que no era su culpa. Louis no era la persona más racional del mundo. Si lo fuera, no estaría en esa situación en ese preciso instante. Lamentablemente a veces su boca trabajaba demasiado rápido. "No. No... Yo no" Harry lo tomó de la barbilla, relamiéndose una esquina de su labio inferior donde una pequeña cortada reciente se dejaba ver como una medalla de combate. "¿Me estás diciendo mentiroso?" "Uh. No"

Harry entornó los ojos y ambos permanecieron en silencio unos agonizantes y eternos segundos. Finalmente el hombre salió de la litera y se colocó de pie. Miró a Louis por sobre el hombro y chasqueó con la lengua. "Zorro astuto" Gruñó antes de salir de la celda. Louis se sentó en la cama de golpe. Llevándose una mano al pecho y exhalando una profunda bocanada de aire. Dios, eso había estado cerca... Y nuevamente Harry no se lo había follado. Lo cual era muy bueno y a su vez, lo hacía sentir incómodo. ¿Por qué Harry no podía ser un criminal normal? De esos abusivos, y malditos, feos, sucios y con cicatrices en la cara. ¡Como en las películas! Así Louis podría odiarlo. Arrugó la nariz y se tiró de espaldas, quejándose por la dura consistencia de lo que se suponía, era un colchón. Bien, al menos ya había sobrevivido veinticuatro horas más. Solo le quedaban cuatro años y más de trescientos cincuenta días en North Collan.

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Increíblemente, ese día se cumplían dos semanas desde su llegada a prisión y no, no estaba bien. Sentía que se quebraría en cualquier momento. Niall le decía que debía dejar de preocuparse de lo que ocurría a su alrededor y enfocarse en mantener su propio pellejo a salvo. Louis lo intentaba, pero era su vocación ayudar a las personas y tener que ignorar los constantes abusos cometidos en aquella penitenciaría, estaba consumiéndole el alma. Harry prácticamente lo ignoraba. Eso era bastante bueno, o quizás no tanto... Al menos había dejado de perseguir su culo como un animal hambriento. El hombre de potentes ojos verde se la pasaba entrenando, Louis lo sabía porque en las mañanas lo veía a escondidas mientras fingía dormir y en las noches, Harry llegaba oliendo a sudor y con una expresión cansada. Estuvo a punto de felicitarlo por encontrar una manera sana para descargar su testosterona; por amor a su propia vida no lo hizo.

Ya había comenzado a comprender algunas cosas de prisión que Niall le iba explicando conforme los días pasaban. Como el hecho de que las peleas eran casi siempre semanales y que al ser invicto, Harry tenía bastantes privilegios en la prisión. Louis quiso mofarse pero la realidad le pegó duro cuando comprobó que Niall no mentía. Harry tenía acceso a licores, cigarrillos y productos de limpieza que Louis daría un ojo por obtener. Comía carne y pan fresco todos los días. Bebía café y tenía ropas limpias y nuevas que le eran suministradas por su mecenas. Como Harry odiaba las drogas, era Zayn era el encargado de vigilar y mantener a raya su tráfico, mientras Harry era quien ponía orden y controlaba los conflictos de los bandos internos. Niall le contó cómo el emperador en un arrebato de rabia, eliminó a toda una cuadrilla de nazis. Los molió a golpes y después quemó con fuego la piel donde lucían orgullosamente sus tatuajes con la simbología Nazi. De esa vez, los nazis ya no buscaban pelea con los latinos u hombres de color. Eso era bueno... el método, quizás no muy ortodoxo. Pero ese era su dueño y lentamente Louis se hacía de la idea de que le pertenecía al hombre. Las denominadas 'putas', bromeaban al respecto. Y es que había que ser ciego para no ver que Harry era un trozo de carne caliente, Louis también lo sabía y eso le dificultaba un poco su plan de mantenerse a distancia del ojiverde. Justo como en ese momento. Harry lo observaba, casi ofendido. Con su ceño fruncido y brazos cruzados. Louis estaba hecho un ovillo en la cama, enterrando su rostro en la almohada y su cuerpo retorciéndose de dolor. "... Creo que te estás muriendo" Comentó Harry como explicación viable al padecimiento de estómago que tenía Louis en ese momento. "No, Harry. Solo me duele" Suspiró, aferrándose a su vientre por el dolor. La cena de la noche anterior realmente le había caído mal y era su culpa... ¡Sabía que esa cosa que parecía puré estaba algo rara! Y realmente habría agradecido al cielo que Harry no notara su malestar. Pero le había sido imposible ocultarlo. Por lo que ahí estaban. Con Harry dando por desahuciado a Louis quien solo quería un té caliente y reposar durante el día. Comer algo ligero y darle a su estómago algo de tranquilidad. "No, no. Yo vi esto antes. Te estás muriendo, mamón" Louis bufó y con algo de dificultad levantó la vista para ver a Harry.

"Me duele la panza" "Ya" "Como... Harry, me siento mal" "Hm" Harry se repasó el cabello con los dedos de una mano. "¿Seguro que no quieres cagar?" "¡No!" Chilló espantado. ¿Cómo ese animal no podía entender que si Louis estaba enfermo, lo que necesitaba era descansar? "Es un dolor de panza Harry. No cólicos intestinales" "¡Y qué cojones voy a saber yo que tienes! El médico aquí eres tú" Louis botó un suspiro lacónico y volvió a recostarse de costado, sosteniendo su afiebrado estómago. "Solo quiero un té y dormir. ¿Por favor?" "¿Me viste cara de sirviente?" Preguntó enarcando una ceja. Louis cerró los ojos, sintiéndose estúpido por haber pensado que Harry tendría un poco de humanidad. "Además... Esa cosa del té no sirve" Louis iba a mofarse. ¿Qué podía saber ese maldito criminal sobre cuidados médicos? Ya bastante le sorprendía que Harry supiera leer y escribir. "¿Entonces qué recomiendas?" Preguntó con cinismo. Uno que para su fortuna, pasó desapercibido para Harry. "Uhm. Ya... A ver, estírate con la panza hacia arriba" Louis pestañeó y con algo de recelo obedeció al ojiverde. Quedando completamente estirado sobre la cama. "Veamos... ¿cómo era? Bueno, es como..." El emperador se sentó al lado de Louis, rascó su ceja izquierda observando el estómago de este como alguien que está viviendo una verdadera encrucijada. Era casi divertido ver su expresión. "¿Harry?" Finalmente Harry colocó una mano sobre el estómago del ojiazul quien ahora tenía sus manos a los costados. Se aclaró la garganta y sí, Louis como que podía estar muriendo en ese preciso instante.

Harry le estaba acariciando la panza. Ya. Mierda. "Uhm. ¿Qu-qué estás?" "Shhh" Siseó. Lucía concentrado. Sus orbes verdes fijas en el estómago de Louis, el cual estaba acariciando con movimientos circulares. "Levántate el suéter" Louis pasó saliva y con un movimiento de cabeza, accedió a la petición de su dueño. Tomando los bordes de su suéter y levantándolo hasta la altura de sus costillas. Tuvo que cerrar los ojos cuando la áspera mano de Harry se posó sobre su piel. Y no era una caricia suave. Era tosca y torpe; digna de Harry. Fueron solo unos cuantos minutos, con la palma de la mano de Harry aplanándose sobre su vientre. Louis tenía su labio inferior atrapado y un fuerte rubor en las mejillas; seguro tenía fiebre. Quizás Harry tenía razón y estaba muriéndose. "¡A las duchas, cretinos!" Se escuchó fuera de la celda de ambos. Harry gruñó y se colocó de pie de inmediato. Su rostro estaba tenso y miraba a Louis de manera inescrutable. El ojiazul tampoco estaba mejor. Harry lo había besado incontables veces, sin embargo, era primera vez que realmente sentía que habían intimado. "Gracias" Susurró suave y dulce. Harry gruñó en respuesta y salió de la celda. Dejando a un muy confundido Louis quien ahora no solo tenía un dolor de estómago sino también el corazón acelerado. Salió de su celda y pasó rápidamente por la unidad médica donde le dieron unas tabletas para el dolor. Gracias al cielo los retortijones disminuyeron y pudo dirigirse a las regaderas. Louis por decisión propia y para evitar ponerse en riesgo innecesario, solamente se adentraba a las duchas cuando lo hacía Harry. Al parecer a su dueño eso lo tenía complacido ya que Louis lo había pillado en más de una ocasión observándolo de reojo con un amago de sonrisa.

Vio a Harry quien ya se encontraba bajo el agua, ojos cerrados y frotando sus perfectamente esculpidos músculos abdominales. El ojiazul ignoró a unos hombres que se estaban morreando cerca de la gaveta que se había asignado a sí mismo, al lado de la de Harry. Y Ahí estaba, desvistiéndose rápidamente para poder bañarse con un poco de tranquilidad al saber que nadie intentaría nada con él mientras Harry estuviera ahí. Su cuerpo se estremeció de frío cuando quedó desnudo, y con sus pasos lentos caminó hasta el agua caliente. Cerrando los ojos y arrugando el entrecejo al sentir como su cabello, el cual siempre había sido sedoso, ahora era áspero y seco. Para cuando saliera iba a ser un estropajo. Feo y marchito... Seguramente con el culo abierto y una mentalidad enfermiza similar a la de esos criminales. Jesús. Que optimista. "Louis" La ronca voz de Harry lo hizo abrir los ojos de inmediato. Bajó las manos de su cabeza y las dejó caer a los costados de sus muslos. Harry le había hablado y era imposible no percatarse de que casi todos guardaron silencio. "Ten. A ver si usando esto dejas de apestar a mofeta vieja" Estiró las manos para recibir aquello que Harry le ofrecía. Sus ojos podrían habérsele salido de las cuencas oculares cuando vio que se trataba de una botella de shampoo. ¡No! No... No, no. "...Gracias, Harry" ¡Mierda! Estaba sonriendo. Y no, no quería sonreír. Pero bueno, sí. Lo estaba haciendo. Levantó sus índigos en dirección al fastuoso peleador. Con los bordes de sus ojos arrugados y los pómulos levantados debido a la sonrisa que surcaba su rostro sin mostrar sus dientes. No podía evitarlo. Quizás era algo estúpido por parte de su corazón acelerarse de esa manera. Pero Harry, su desquiciado dueño, estaba teniendo un gesto humano con él. La manzana de adán del ojiverde bajo y subió, su ceño se frunció. Miró en dirección a los otros convictos y soltó un gruñido bajo. "¡Salgan!" Les demandó. El médico agitó sus pestañas y retrocedió asustado. ¿Había hecho o dicho algo malo?

Se aferró a su más preciada y nueva posesión, Su botellita de shampoo, mientras los hombres se apresuraban a ejecutar la orden de su emperador. Louis no sabía si él también estaba incluido en el paquete. Con la mirada gacha dio unos cuantos pasos para salir de la regadera y obedecer a Harry, pero fue detenido por el tosco agarre del hombre. "Tú no" Mierda. Bien. Por alguna razón, había firmado su sentencia de muerte. Genial Louis, Harry finalmente hacía algo bueno por él y la había jodido. Quizás dar las gracias era una especie de insulto o algo; tendría que hablarlo con Niall después. Si es que sobrevivía. "Uhm. ¿Hice algo mal?" Preguntó con el corazón en la mano. Atrapó con los dientes su labio inferior a la espera de una sentencia. Harry comenzó a avanzar, haciendo a Louis retroceder hasta que estuvo nuevamente bajo la lluvia artificial. "¿Tu panza?" "Uh. Es-está mejor" Harry asintió. "Voltéate" Le exigió. Louis pasó saliva con dificultad. "Harry... si te molesté, lo siento. Yo no quería" "Voltéate, Louis" Repitió. "¿O aún me tienes miedo?" Louis frunció los labios y obedeció. Manso y sumiso, como era su única alternativa. Su espalda se arqueó y un espasmo lo hizo brincar cuando sintió las duras y ásperas manos de Harry

presionándose en su trasero con posesividad. "Har-" "Shhh" Lo silenció. "Deja que te disfrute, corderito coqueto" Gimió y que dios lo perdonara, pero no pudo evitarlo. ¡Que no era fácil controlarse en una situación así, maldición! Harry hundió sus dedos en las caderas de Louis y empujándolo hacia atrás, hizo al ojiazul sentir su despierta y dura hombría. Louis quiso gritar. Ya había visto el pene de Harry, era realmente dotado y saber que tal magnánima polla estaba restregándose contra su trasero; Lo hizo temblar. Sus piernas rápidamente se sintieron trémulas y la botellita de shampoo, que tanto había llegado a amar en esos pocos segundos, rodó en el suelo mojado cuando Louis la soltó para apoyar las palmas de sus manos en la pared de baldosas. Temía caer al suelo de no sostenerse. Harry ronroneó en su oído y posteriormente le dio un lametón a la nuca de Louis. Frotándose afanosamente contra sus tiernos y redondos glúteos, apretando con ahínco y dejando huellas que tardarían días en desaparecer. Louis era un manojo de nervios susceptibles y alterados. Sentía la erección de Harry frotándose en su culo; al hombre respirar denso y caliente sobre su oído. Esas calientes manos que se enterraban en sus caderas. Estaba excitado. El calor se expandió rápidamente por todo su cuerpo, pequeños hipidos y jadeos abochornados lo traicionaban a cada segundo. Su propio pene se había erguido orgulloso y reclamaba atención. Una combustión incandescente se alojaba en su vientre y el pecho le dolía por la dificultad que tenía para respirar. Dejó caer su cabeza hacía atrás. Con violentos pensamientos apareciendo en su cabeza. Quería ser besado, tanto. Y eso estaba mal. Mierda, todo estaba mal con él. Maldito Harry que no lo besaba. No, no. Mejor que no lo besara. Solo un beso... ¡No, Louis!

"Tócate, corderito" Le suspiró al oído, Harry. Y Louis debería decir que no. Realmente debería hacerse de rogar. Pero no. No en ese preciso instante, no cuando algo muy malo podría ocurrir si lo hacía. No cuando tenía la polla dura porque su cuerpo simplemente se mandaba solo, ignorando las súplicas de su cabeza. Llevó una mano hasta su adolorida erección y la apretó en la punta. Soltando un placentero y dulce gemido. Harry comenzó a esparcir suaves y calientes besos en su nuca y hombros. Levantando y amasando el trasero de Louis mientras se impulsaba con los talones para darle más intensidad a la fricción de su erecto y grueso pene. "Hmmm" Bombeaba con su mano apretada, dejándose seducir por el hombre que se encontraba tras él. El vapor del agua alteraba sus sentidos, el contacto con la fibrosa piel de Harry lo hacía retorcerse como un puto virgen en los juegos previos antes de perder la virginidad. Su pene comenzó a gotear aquel transparente y viscoso líquido preseminal. No aguantaría mucho. "¿Te gusta esto, no?" Louis tarareó en respuesta. "Sé que te gusta. Porque gimes. Mierda, gimes tan dulce, corderito" "D-dios, sí" "¿Quieres que te folle, Louis? ¿Qué te la meta duro hasta partirte en dos?" Presionó la punta de su dedo pulgar en la zona del perineo del ojiazul. Cimbró su espalda y comenzó a masturbarse más rápido, a anhelar más besos en sus hombros y cuello. "Q-quiero..." Jadeó, botando todo el aire de sus pulmones. "¿Qué quieres?" "Beso" "¿Gimes por un beso? Putita necesitada" Harry y su lenguaje obsceno lo llevaron al borde. Hipó el nombre de su dueño, tensándose por completo antes de que el calor descendiera por su cuerpo, alojándose en el sur y llevándolo a un delicioso y febril orgasmo.

Disparó su semilla, con el vientre apretado, burbujeándole, y la respiración apenas saliendo de sus fosas nasales. Sentía que en cualquier momento caería al suelo. "Así que te pone que te trate como a una putita" Louis para ese instante era un muñeco maleable en las manos de su dueño. Dócil y agotado, con el cuerpo flojo y lánguido. Suspiraba con pesadez mientras Harry se hundía en la división de su culo, frotándose en un delicioso y experto vaivén. "¿Quién es tu dueño, Louis?" "Tú" Se las arregló para decir, atragantado. Sus cuerdas vocales irritadas por la fuerza que ejerció para acallar sus gemidos. "No te atrevas a olvidarlo. Eres mío Louis y como pienses en dejarle este culo a otro... Te cercenaré la garganta" Asintió reiteradas veces, queriendo decirle a Harry que era imposible que se dejara tocar por algunas de esas ratas de alcantarilla. "Solo tú. Mi dueño" se quedó sin aire. Joder. "Mierda... Maldita puta, me traes loco" Harry dejó caer su cabeza en el hombro de Louis y se tensó, lanzando un flujo de semen sobre la sonrosada piel del trasero de su prisionero. Permanecieron así unos cuantos segundos, quizás minutos. Louis no estaba precisamente consciente del tiempo. El agua caliente corría por sus cuerpos mientras ambos lograban normalizar el flujo de oxígeno que entraba a sus pulmones. Harry se apartó, sin decir una sola palabra a su pobre esclavo quien rogaba misericordia divina para no caer de rodillas cuando se soltara de la pared. Se sentía mareado y quizás haber estado demasiado tiempo bajo el agua caliente no había sido muy buena idea. "Sal de ahí y vístete" Lo sermoneó el peleador quien ya se encontraba con su ropa interior puesta. El bóxer apretando sus tonificadas caderas y resaltando el largo de sus piernas. "Uhm. Mi... Mi cabello" Protestó con sus ojos merodeando el suelo de pavimento mohoso en busca de su botellita de shampoo. No podía perderla, quizás cuando obtendría otra así. La encontró a pocos pasos y con una lentitud torpe, caminó hasta ella, agachándose para tomarla en sus manos.

La yema de sus dedos estaba arrugada y sus mejillas ruborizadas. Harry mojó sus labios al verlo, sensual y vulnerable como un gatito bajo la lluvia. "Apresúrate, quiero ir a desayunar" Louis no iba a preguntarle por qué demonios lo estaba esperando. Pero la duda no se iría rápidamente. ¡Ese era el problema! Todo lo que hacía Harry lo desconcertaba. Se lavó su cabello con premura, agobiado por la fijación de los orbes jade de Harry en él. ¿Qué? ¿Acaso le gustaba tanto que no podía quitarle los ojos de encima? Algún día le diría a Harry lo que pensaba. O quizás no... Definitivamente no.

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Llegó al comedor y se formó para hacer la fila y obtener su miserable desayuno. Ese día tocaba avena con leche. Al menos era más decente que las rebanadas de pan añejo y el té frío que les daban la mayoría de los días. Las miradas se posaron en él. Ya había aprendido a ignorarlas, o a fingir que las ignoraba al menos. Niall se encontraba en la mesa de las putas, comiendo y riéndose a carcajadas de alguna estupidez que hizo a Louis rodar los ojos. No comprendía como el rubio podía ser tan optimista de su situación. Pasó por la mesa de Harry y sintió la bilis regurgitársele al ver como el antiguo puto de Harry, Francesco, se encontraba colgado al brazo de su dueño. No, no estaba celoso. Para nada. Solo le molestaba porque podría malinterpretarse. ¿Qué ocurriría si algún depravado pensaba que Harry ya no era su dueño? Se lo comerían vivo... Y todo por ese sucio puto.

Chasqueó con la lengua tras los dientes y continuó su camino, o así fue hasta que una mano se alojó en su trasero. Dio un salto, volteando su porción de avena y ensuciándose completo. Inmediatamente giró el rostro para ver al profanador de su sanito culo. Mierda... Era el energúmeno. El gigante de dos metros que parecía una mutación mal hecha de toro y humano. Louis casi chilló de miedo y se apartó de inmediato. No le respondería, no cuando ese hombre podría quebrarle el cráneo con un apretón de sus enormes manos. Sabía que Harry no lo defendería, no de algo tan estúpido y en público. Una cosa era demostrar que Louis era suyo y otra era comportarse como un mamón guardaespaldas de su amante. "¿Todo bien?" Preguntó Niall mordiéndose el pulgar. Había presenciado la escena. "Sí, pero quedaré con hambre. Esto es un asco" Se limpió su suéter con un paño y negó con la cabeza. Tendría que esperar hasta el almuerzo para obtener algo de comer. "Ese tipo me pone de los nervios. Les prometo que si se me acerca, no respondo de mi" Comentó con exageración uno de los chicos de la mesa llamado Ryan. Y Louis quería reír porque Ryan era casi tan grande como una hormiga y tan delgado como su jodido cepillo dental. "Si sigue molestándote, Harry terminará metiéndole una paliza" Aseguró Niall. Intentando darle seguridad a Louis. "Lo dudo. Está demasiado ocupado con la puta esa" Señaló con el rostro la mesa de Harry. El desdén pintaba sus bonitas facciones. "¿Acaso huelo a celos?" Chilló otro chico. Uno muy maquillado y con el cabello largo, trenzado. "Sí. Al celo de esa perra" Escupió Louis, tomando la tasa de té de Niall y bebiéndosela. Niall también tenía ciertos privilegios al ser la pareja de Zayn. Y Louis se preguntaba cuando comenzarían los suyos. Hasta el momento llevaba a su favor una botella de shampoo. Todos rieron y continuaron su amena plática. Algunos se apiadaron de Louis y le otorgaron parte de su desayuno. El ojiazul

prometió compensárselos. "¿Vas a la pelea de hoy?" Preguntó el jefe de mesa. Louis negó, no iba a ir y tenía el leve presentimiento que Harry no se opondría. "No creo que a Harry le guste que faltes a sus torneos" "Hm... Bueno, le dije que... Ya saben. No me gusta y si voy, terminaré vomitando en el lugar" "Es una lástima. Hoy pelea Zayn contra el oriental" Niall le regaló un puchero y Louis llevó sus ojos al techo. "Y Harry peleará con un ruso" "No me gustan las peleas, Niall. Me gusta curar a las personas, no verlas lastimarse" "Ay, Lulú. A veces tu manera de pensar me asusta" "¿Por qué lo dices?" "Porque eres demasiado bueno. Y los buenos nunca salen con vida de North Collan" El silencio se hizo presente. Nadie refutó las palabras de Niall y eso formó un nudo en la garganta del médico. ¿Acaso pensar como él lo hacía era causal de muerte? Miró a Harry una vez más y para su sorpresa el hombre también lo observaba. Louis sintió ganas de hablar con él. De preguntarle si realmente iba a morir por tener sus propias convicciones. Se resignó a bajar la mirada y aguantar la picazón en la parte posterior de su garganta.

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Cuando Louis volvió a su celda, vio sobre su cama una bolsa de papel café. La tomó con cierto recelo, entornando los ojos al abrirla. "Oh mierda ¡No puede ser!" Exclamó con una sonrisa. La bolsa contenía unos sobres de leche,

una barra de chocolate y tres magdalenas con chispas de colores. Se sentó en la cama, vaciando el contenido de la bolsa sobre sus muslos y mordisqueando su labio inferior mientras con manos vivaces rasgaba el envoltorio del chocolate. Se llevó una pieza a la boca y cerró sus ojos para deleitar aquel dulce y empalagoso sabor. El cacao se fundía en su paladar y un suspiro de placer abandonó su pequeña y rosada boca. Oh Harry, esas sí eran maneras de ganar puntos. Comió tres piezas de chocolate y una magdalena antes de guardar su tesoro bajo la estropeada y miserable almohada de su cama. Bueno, al menos ya tenía almohada. Una que Harry dejó caer de su cama y Louis agarró silenciosamente. Al parecer a su dueño no le hacía falta ya que no se la exigió de vuelta. Lo mismo con las mantas de la cama. Llevó sus ojos a la arcaica puerta metálica cuando Harry apareció por esta. Lucía su cuerpo sudado y llevaba una toalla sobre sus hombros. Perfectamente afeitado y con aquella expresión fiera que lo caracterizaba. "Hola" Louis sacudió su mano y Harry bufó en respuesta. "De acuerdo... Uhm, gracias por el chocolate y las cosas" "Hm. Ya" Louis se rascó la nuca y colocó de pie. Si Harry no quería hablar con él, entonces saldría al patio con los demás reclusos. Había escuchado a Niall algo sobre un torneo de cartas y no pensaba participar, pero sería más divertido de ver que a su gruñón dueño ignorándolo. "¿Dónde vas?" Preguntó Harry antes de que saliera. Se había colocado una camiseta de tirantes que dejaba a la vista sus pequeños pezones. Louis sintió su boca salivar y por acto reflejo rehuyó la mirada. "Uh. Al... patio. Niall dijo q-que, bueno. Uhm, sí" ¿Por qué estaba ruborizándose? "¿Ahora también eres tartamudo, corderito?" Se burló Harry, apoyando su espalda baja en el destartalado escritorio. Presionó con sus dedos sobre la madera cual pianista en una escala musical. Louis se encogió de hombros. "Me pones nervioso"

¡Maravilloso! ¿Podía alguien simplemente ponerle un tapón en la boca por amor al cielo? Se mordió la lengua apenas farfulló esas palabras. Al parecer la subida de azúcar lo había vuelto tonto. Harry arqueó una ceja y se frotó su labio inferior con un dedo pulgar. "¿Alguna vez piensas antes de hablar?" "Uh, ¿sí? Suelo hacerlo... Pensar, quiero decir" En realidad, No. Aunque sabía que debía hacerlo, esa cosa... Usar la materia gris y dejar de darle el control de su vida a su polla. "¿Y qué pasa entonces? ¿La prisión te está fundiendo el cerebro o algo?" Louis negó, la mirada fija en el disparejo y feo suelo. "Eres demasiado sincero, Louis. Como alguien se ensañe contigo por ser así, la tendrás fea" "No" Ladeó su cabeza. Las palabras de Harry no tenían demasiado sentido para él en ese momento. "¿No? ¿Y cómo lo evitarás? ¿Acaso piensas que con ese cuerpecito podrás liberarte de todas las palizas en North Collan? ¿O crees que andaré tras tuyo?" Harry caminó hasta Louis. El verde de sus ojos era prácticamente invisible y es que sus pupilas dilatadas ocupaban un diámetro considerable. "Una cosita como tú. Mansito y de carne tierna... ¿Qué podrás hacer para defenderte de las bestias de este infierno?" "Estar contigo" "¿Conmigo? ¿Piensas que soy tu puto perro guardián?" Harry estaba frente a Louis. Su semblante hastiado hizo al ojiazul abrazarse a sí mismo para no temblar. ¿Por qué siempre terminaban en ese tipo de situaciones? Con Harry confrontándolo como si fueran dos némesis. "No. Pero tú..." "¿Yo?" "Eres mi dueño, Harry" Los dedos de Louis se enredaron en la camiseta del rizado. Cargó el peso de su cuerpo en las puntitas de sus pies y se izó para alcanzar la boca del otro. "Beso"

Dejó caer en los calientes labios de Harry un corto beso antes de apartarse. El hombre frente a él lucía descolocado y parpadeaba sin expresión alguna. Louis se ovacionaba a sí mismo mentalmente. "Mugroso altanero..." Harry tomó el rostro de Louis con ambas manos. Apretándole las sienes al ojiazul con sus pulgares. Se acercó lo suficiente como para poder respirar el vaho de Louis. "Como te atrevas a decirle estas palabras a alguien más. Te juro que desearás no haber nacido" Louis no alcanzó a responder cuando Harry se lanzó sobre su boca, devorándolo con vehemencia. Llevó los brazos al cuello de su dueño, rodeando y colocándose nuevamente de puntitas para poder estar más cerca de él, sentirlo más. Ese era el jodido problema, Harry hacía que su mundo diera vueltas con un solo beso. Eso era peligroso. "Tus besos son míos, mamón. Todos" Gruñó en el beso, tironeando del labio inferior de Louis. "L-lo son" "Bien. Dímelo, que eres mío" "S-soy tuyo" "Dime que te gusta ser mío" "Te gusta que sea tuyo" Respondió en su lugar; con un jadeo atragantado. Harry ladeó una sonrisa y se hundió en sus labios nuevamente. Dejó al convicto comerle la boca una vez más. Le regaló sus más dulces gemidos y ronroneos. Se deshizo en sus brazos igual que el chocolate que se había comido hacía poco. Besar a Harry era besar el pecado, desear a Harry era desear la demencia. Tragó con deleite la saliva del contrario y sonrió en medio del beso al sentir como sus labios hormigueaban febriles por la intensidad con la que sus bocas se congregaban necesitadas. Se separaron cuando una voz carraspeó a la entrada de la mazmorra. Louis ocultó su rostro en el pecho de Harry y su gran sorpresa fue que Harry lo sujetó por la parte posterior de la cabeza, como si quisiera ocultarlo de la presencia invasora. "Se solicita el recluso Louis Tomlinson en la unidad médica. De inmediato" Masculló un gendarme

con voz seria y una atemorizada mirada delatadora. Louis se separó de Harry y asintió en dirección al gendarme quien le hizo un gesto con la cabeza para que lo siguiera. Miró a Harry por última vez y lo tomó del cuello para darle un pequeño beso travieso antes de salir de la celda. Lo escuchó vociferar maldiciones a distancia y apretó los labios para no sonreír. Estaba pisando terreno peligroso, lo sabía y aun así, no iba a retroceder. No hasta que Harry le diera un motivo, o rompiera su corazón.

Hola mis prisioneros. Espero que este capítulo les haya gustado y los haya hecho sentir muchas cosas, igual que a mi. Quiero agradecer a quienes están leyendo esta historia. Sus comentarios han sido realmente gratificantes y me han hecho sentir feliz con lo que estoy logrando transmitir. Es primera vez que trato una temática así, por lo que no espero ser perfecta ni mucho menos, pero en realidad estoy satisfecha con la historia y la línea argumental. Ains, soy filiz!! Sé que ayer no subí cap y me disculpo sinceramente. Pero hay situaciones que se nos escapan de las manos :( En fin. Nada más que decirles que los amo infinitamente y que soy una eterna agradecida por el tiempo que me regalan leyendo mis historias.

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V: El estimulo y la respuesta Es una teoría bien fundamentada y argumentada que el ser humano es un animal de costumbre. Que si se le expone a ciertos estímulos durante un periodo prolongado de tiempo, adquirirá respuestas condicionadas. Louis Tomlinson era un ejemplo de ello. Su estimulo era Harry y su respuesta condicionada; Bueno, eso se vería más adelante. Ese día cumplían dos meses en North Collan y ya se había adaptado a su estadía no tan temporal en la cárcel. Sus días transcurrían en un antagonismo de sosiego y adrenalina; por una parte se centraba en su trabajo como ayudante en la unidad médica y por otro lado, en su dueño. Harry, su desequilibrado e insensato dueño. Louis ya había perdido la cuenta de las veces que estuvieron a punto de follar, pero siempre era él quien se acobardaba y por alguna razón, que científicamente no tenía explicación, Harry se detenía. El ojiverde gruñía, pateaba cosas y maldecía, quebraba unos cuantos huesos debido a la frustración y amenazaba a Louis con ofrecerlo a cada recluso de North Collan para que lo violaran; pero eso no ocurría. Dios, no. El médico incluso podía apostar que Harry había impuesto alguna clase de barrera invisible a su alrededor y es que absolutamente nadie, además de su grupo de amistades, se acercaba a él. Hasta su amigo el toro mutante le quitó los ojos de encima después de cabrear a Harry y que este le fracturara todos los dedos de ambas manos, le botara unos cuantos dientes y amenazara con castrarlo; Se lo merecía, había intentado acorralar a Louis en el patio. Niall era quien más disfrutaba de la situación, incluso se pavoneaba como una loca histérica diciendo que él y Louis eran como las cortesanas de la realeza, protegidas por la corte imperial. ¿Demente? Sí, Louis ya se había resignado a eso. Por su parte, él intentaba mantener un perfil bajo, no incitar problemas y mantenerse al margen

de situaciones que podrían cabrear a su dueño; el problema era que Harry se cabreaba por todo. Y por alguna razón los problemas perseguían a Louis. Como la vez que aceptó una cajetilla de cigarrillos de un convicto al que curó en la unidad médica. Sí, Louis en ese entonces no sabía la cantidad de problemas que podría traerle algo tan simple como aceptar un regalo. Y ese era el problema, que en North Collan nadie regalaba nada. Por lo que los rumores esparcidos distaban bastante de la verdad y a los oídos de Harry llegó algo bastante distinto; algo que Louis jamás sería capaz de hacer, prostituirse. Y aun cuando su dueño supo la verdad, en castigo, lo echó de su celda esa noche. Louis tuvo que esconderse de los gendarmes, quienes lo molerían a golpes si lo pillaban fuera, en los baños viejos, unas instalaciones putrefactas que ya nadie usaba y que lo dejaron con un dolor de estómago por una semana. Sí, ese día comprendió que su labor como médico debía limitarse a sus escuetas horas en la unidad médica. O la vez en que Louis le reprochó a Harry por Francesco y su dueño se llevó al puto a la celda de ambos, donde se lo folló toda la noche en la cama de Louis. El médico se negó tres días completos a dirigirle la palabra al emperador y terminó con un labio roto cuando Harry lo abofeteó, luego de que el ojiazul se negara a corresponderle un beso. Así mismo, ocurrieron más situaciones que colocaron a Harry como una bestia y que fustigaron a Louis. Pero, maldita fuera la debilidad del médico, siempre terminaba perdonando, mentalmente, a su siniestro dueño. Y es que Harry seguía haciendo cosas que le impedían a Louis odiarlo del todo. Como cuando mandó a cambiar el colchón de la cama de Louis y le consiguió un juego de sábanas nuevas limpias y suavecitas. Louis podría jurar que fue su manera de remendar lo que ocurrió con Francesco. ¿Que no era mucho? ¡Vamos! Era un colchón nuevo, sabanas nuevas. Incluso Niall había gritado cuando Louis le contó. Es decir, un colchón real, uno en el cual Louis había encontrado su pasatiempo favorito. Acurrucarse y fingir dormir mientras Harry peleaba con el saco de boxeo. O cuando Louis se resfrió y Harry lo cuidó durante tres días con la excusa de que no quería salir de la celda, por lo que se quedó ahí. Haciéndole compañía y asegurándose de que el desventurado corderito tomara sus medicamentos y comiera como correspondía. Incluso consiguió un hervidor de agua, eléctrico para hacerle sus tazas de té herbales; según Niall fue una petición que le hizo a su mecenas y eso era decir mucho. Harry odiaba pedirle cosas a su mecenas. Oh sí, Harry sabía cuándo la cagaba y aunque jamás lo llegase a aceptar, el ojiazul estaba seguro que, de alguna forma, el demente del emperador buscaba disculparse con sus acciones

aparentemente desinteresadas y caprichosas. Como un niño, así actuaba Harry a los ojos de Louis; como un niño que no comprendía la magnitud de sus acciones hasta que el daño ya estaba hecho y luego no sabía cómo remediarlo. Así mismo, Louis tenía sus propias maneras para demostrar su descontento; como no dejar a Harry follárselo. Ese era un secreto de ambos, algo que nadie en North Collan podría siquiera imaginar. El aterrador Harry Styles sucumbía ante los ruegos de su puta para que no se lo follara. Y no lo haría hasta que Louis estuviera completamente seguro de que su integridad emocional no corría riesgo alguno si se entregaba a ese hombre. O ese era su plan, más no lo estaba llevando muy bien con Harry arriba suyo. Comiéndole la boca mientras frotaban sus cuerpos semidesnudos bajo las mantas de la cama de Louis. Sus uñas se enterraban en la espalda sudada de Harry, su cadera se mecía en un vaivén magistral y necesitado. Los gemidos que su garganta formaba por la contracción de sus músculos vocales, eran tragados por el contrario. El aroma de Harry, tan varonil y sensual, embriagaba sus sentidos. Estaba absorto, sumido en la deliciosa y agonizante sensación de tener a su dueño, su semental, encima. Enjaulándolo con su enorme cuerpo, hundiendo sus pies en el colchón para simular las duras y gruesas embestidas mientras con sus manos apretaba los pectorales de Louis, frotando sus pequeños y rosados pezones; sensibles por la sobre estimulación. El cabello de Louis se pegaba a su frente por el sudor, todo su cuerpo quemaba y las pulsaciones de su músculo cardíaco se pegaban como un eco ensordecedor en las paredes. ¿Cómo habían terminado así? Se suponía que estaba enojado con Harry. ¿Por qué estaba enojado con Harry? Quizás le costaba un poco recordarlo teniendo a Harry encima, jadeando denso en su oído. Oh, ya recordaba. Se suponía que estaba enojado con Harry. Fue un caso fortuito en el que un reo, un paciente en la unidad médica bromeo sobre Louis dejando a Harry para irse con él. Una broma, fue una broma y Louis sabía que era una maldita broma. Porque lo que sí, se carcajeó ya que no había posibilidad de que su paciente lo dijera en serio y mucho menos de que eso ocurriera. Lamentablemente para el convicto, Harry había entrado a la unidad médica justo cuando el comentario salió de su boca. Y sí, quizás el hombre ahora tendría una estadía mucho más larga en la unidad médica de no ser porque Harry le prohibió la entrada a dicha estancia. No importaba las veces que Harry repitiera

que solo estaba cuidando lo que le pertenecía, para Louis eran estúpidos y simples celos. Algún día se lo diría... Quizás. O simplemente se tatuaría una 'H' en el culo para hacerlo feliz. Dios. Estaba comenzando a desquiciarse. "Mi dueño. Mi dueño" Ronroneó suplicante cuando Harry finalmente dejó libre sus labios para enfocarse en su cuello. Sintió la succión de su piel, a sabiendas de que al día siguiente presumiría furiosas marcas de besos en matices rojizas y violáceas. El clamor de su voz hacía a Harry rumiar complacido. "¿Qué voy a hacer contigo, puto cordero coqueto?" Llevó una mano a las mejillas del trasero de Louis y apretó con poderío. "¿Te gusta, verdad? Que ande rompiendo huesos porque no puedes dejar de moverle el culo a esos bastardos" "No" Negó con la cabeza, retorciéndose cuando Harry comenzó a jugar con el borde de su bóxer. "Sí. Te gusta que te reclame, te gusta que todos sepan que eres solamente mi puta, Louis. No mientas" "N-no me gusta la.... No quiero que lastimes a mis pa-pacientes" "¿Pacientes?" Se mofó. "No te engañes Louis. Ninguno de esos hombres te ve como un médico. Para ellos no eres más que una puta fácil que se escuda en la polla del emperador" "No soy una-" Gimió agudo, hundiendo su cabeza en la almohada. "Dios... No soy una puta fácil" "¿Ah, no?" Introdujo su mano en el bóxer de Louis. "No. N-no" "¿Y que eres, Louis? Porque yo solo veo un jodido mancebo que quiere dejarme en vergüenza, comportándose como si no tuviera dueño" Deslizó su dedo índice y corazón por la división de los glúteos de Louis, presionando con su pulgar el rozado orificio del ojiazul. "Soy tuyo" "¿Qué dijiste? Repítelo"

"Soy tuyo, mi dueño. Tú Louis, tu cordero... ¡Joder!" La entrada de Louis palpitaba en anticipación. Llevaba un jodido mes entre juegos sin llegar a la consumación del sexo. Comenzaba a necesitarlo más de lo que podía admitir. "Entonces respétame como tal, Louis. O me obligarás a encadenarte a esta celda" En ese momento las amenazas de Harry poco efecto tenían en el ojiazul. En su cabeza lo único que circundaba era la necesidad por volver a sentir los gruesos y suaves labios de Harry. Llevó sus manos temblorosas al rostro del otro y lo haló para que volviera a besarlo. El deseo se retrataba en su rostro, en cada pincelada de sus lustrosas y delicadas facciones. Harry podría castigarlo y negarle tan ansiado beso, más no lo hizo. Él hombre volvió a subir, lamiendo la dulce piel de Louis y depositando besos en su barbilla. Le perfiló los labios con la punta de su caliente y rosada lengua antes de introducirse de lleno. Volvió a perpetuar bestiales estocadas para friccionar sus pelvis, deleitándose con las piernas de Louis que se enganchaban a su cadera con afán, como si no quisiera dejarlo ir. Su apetito por el ojiazul crecía de manera desmesurada con cada día y poco a poco iba perdiendo el control sobre lo que ese ingenuo y bondadoso médico le hacía sentir. "Harry. Ya n-no aguanto" Le susurró agónico. Presionando sus dedos en el rostro de Harry y con los labios entrecerrados. Era una imagen digna de un dios, un capricho de la creación humana. Sus mejillas ruborizadas, sus labios cereza que se sentían afiebrados y pomposos. La forma en que el aire salía de su pequeña y respingona nariz, dulzón y espeso. Como sus orbes añil parecían querer tragárselo con glotonería. "Ruega por ello, Louis" Con una sonrisa malvada ladeándose en su perfecta boca, deslizó su mano del trasero de Louis hasta su hinchado y húmedo miembro. Apretándolo con fuerza y presionando sobre la punta con su dedo pulgar. Su manso corderito arqueó su espalda y jadeó en anticipación. Harry sentía las pulsaciones de las venas de la erección de Louis. "Ruega a tu dueño para que te deje soltar tu jodida semilla" Louis atrapó su labio inferior y negó con la cabeza. No es que no quisiera rogar, en realidad le daba igual pero le gustaba desafiar a Harry en momentos así; en la intimidad donde su dueño no se sentiría amenazado. Podía ver como su dueño se enardecía lascivamente con aquel sórdido juego, con sus provocaciones. "Louis" Amenazó con voz ronca y seca.

"Voy a llegar" Insistió, cerrando los ojos y moviendo sus caderas en busca de más placer. "No te atrevas" "Bésame, Harry. Quiero un beso" "No voy a-" No pudo terminar. Louis se presionó contra sus labios y demandó un beso convirtiendo a Harry en un sirviente de sus caprichos. Con un gruñido dejó ir la caliente hombría de Louis para poder tomar la propia y comenzar a bombear. Louis jamás tomaba la iniciativa en un beso, siempre lo dejaba follar su boca a gusto. No en ese momento. Sintió como su corderito se movía provocativamente en su cavidad bucal, tomando el control del contacto de sus bocas. Lamió su paladar, succionó su lengua y mordió sus labios. La excitación los estaba consumiendo como un fuego calcinador. Tórrido y peligroso que amenazaba con no dejar nada a su paso. Louis se tensó bajo Harry y pegó sus frentes cuando no pudo contener más el cosquilleo de su ingle. Los dedos de sus pies se crisparon y su mandíbula se apretó al sentir como el orgasmo lo alcanzaba. Abrió los ojos, llegando al nirvana al ver como Harry alcanzaba su propio placer. Podría morir en ese preciso instante. Harry se dejó caer sobre Louis, respirando agitadamente y removiéndose como un pesado felino quien acababa de comer y necesitaba una buena siesta. Louis llevó sus manos a la espalda de Harry y con un movimiento lento, comenzó a acariciarle la piel. Deslizando las yemas de sus dedos en distintas direcciones y respirando pesadamente por sus fosas nasales. La garganta le dolía. Puto Harry, aún estaba enojado con él.

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Louis se encontraba junto a su círculo de amistades. Estaban al interior del recinto donde Harry y los otros peleadores entrenaban. El ojiazul se encontraba dándole una calada a su cigarrillo mientras escuchaba las idioteces que decían los otros. Sus ojos se desviaban de vez en cuando en dirección a Harry quien golpeaba con fuerza un saco de boxeo que Zayn sostenía. Afuera llovía como nunca, dándoles a entender que la época de lluvias había llegado. Eso significaba encierro y encierro era sinónimo de hombres más irritados, peleas y muertes. "¿Vas a ir a la pelea de esta noche?" Preguntó Noah. Un chico recién llegado y muy bonito que Louis había tomado bajo su alero. Harry no había estado de acuerdo, sobre todo cuando Louis lo defendió en las duchas de ser abusado por unos hijos de perra y se ganó a cambio algunos golpes que no llegaron a mayores porque su dueño tuvo que intervenir. Le gritó a Louis aproximadamente una hora, reprochándolo por su actitud de mamá gallina y al final Louis le prometió que no volvería a hacerlo. No fue necesario, el propio Noah fue lo suficientemente inteligente para envolverse con un atractivo e intimidante latino llamado José quien cumplía una condena de diez años por tráfico de armas. Quizás la diferencia de edad podría haberle molestado a Louis, pero no en North Collan. "Ya te dije que no voy a las peleas de Harry, Noah" Rodó los ojos. No comprendía esa insistencia de todos por que bajara a ese pútrido lugar solo para ver seres humanos masacrarse. Noah se encogió de hombros y le arrebató el cigarrillo a Louis. "Es divertido. Ayuda a eliminar tensión" Niall y el resto asintió, dándole la razón al inglés de tan solo diecinueve años quien había obtenido una sentencia de seis meses por estafa; en realidad había cobrado un seguro por enfermedad, que no le correspondía. "Yo no pienso así..." Todos guardaron silencio y eso hizo a Louis girar el rostro. El oriental, llamado Ley Han acababa de ingresar. Con su larga cabellera en una coleta baja y su rostro al

descubierto. Llevaba guantes protectores y los pies descalzos. Louis sintió sus mejillas calentarse cuando el hombre le obsequió una mirada. Ley Han era el segundo peleador que Nicholas, el mecenas de Harry había introducido en North Collan. Un artista marcial profesional y que había derrotado a Zayn ganándose el respeto de los convictos de la penitenciaría. Louis siempre pillaba a Ley mirándolo de lejos. Era extraño, se veía siempre calmado y en control. Algo que distaba bastante de los reclusos de North Collan y a Louis le llamaba la atención su indiferencia y miradas de soslayo. Todos los de su círculo bromeaban respecto al aura misteriosa que envolvía al peleador, al hecho de que no parecía interesado en obtener ningún tipo de placer carnal. Y es que el hombre tenía un cuerpo de increíbles proporciones y un rostro estoico. Quizás no tan apuesto como su dueño, pero si un digno ejemplar. Louis volteó el rostro con indiferencia fingida. No sabía si Harry lo había vislumbrado mirando al oriental, pero no quería arriesgarse. Ya llevaba demasiado construido con su peleador demente como para destruir todo, solamente porque su polla no podía permanecer quieta ante un hombre sexy de grandes músculos, bonitos labios, cabello largo y.... ¡Joder! Carraspeó al darse cuenta de sus pensamientos. Algunas costumbres eran difíciles de erradicar. "Creo que está enamorado de mi" Soltó Niall de repente. "¿Qué?" Pestañeó incrédulo y Niall le señaló con la cabeza en dirección a Ley Han. "¿Ley Han? Estás loco" "¡No estoy loco! Ese hombre me desea. Alguien debería multarme por ser tan sexy" Una pequeña carcajada escapó de la boca de Louis, tapándola con su mano para no llamar atención indeseada "Pobrecito Ley. Debe ser tan doloroso estar enamorado de alguien como yo" "Niall. A veces me pregunto si no se equivocaron contigo. Lo que tú necesitas es un psiquiátrico" Comentó Noah con una enorme sonrisa. Louis sacó otro cigarrillo de su cajetilla. Ya no los atesoraba tanto como antes y es que Harry lo suministraba de todos sus pequeños caprichos. Lejos había quedado la época donde pasaba hambre y se lavaba el cabello con jabón de barra. De acuerdo, no tan lejos pero ya llevaba unas dos semanas siendo cada vez más y más consentido.

"Joder. Ahí viene Francesco" Louis bufó y prendió su cigarrillo. Llevando su mirada al francés que caminaba hacia Harry con un movimiento exagerado de caderas. Louis no entendía como Harry le aguantaba tal descaro. Él ni siquiera podía sentarse en la misma mesa que Harry y Francesco incluso se le colgaba del brazo cada vez que quería. "Deberías hablar con Harry. Es humillante compartirlo con esa zorra" Louis se encogió de hombros y en ese momento escuchó un quejido de dolor. Llevó su mirada en todas direcciones y al ver que Ley Han se encontraba sobando su tobillo, con un amago de dolor en su rostro, se colocó de pie y caminó en su dirección. Llevaba el cigarrillo en su boca, respirando a través del filtro para la nicotina. "Déjame ver" Le dijo colocándose de rodillas frente al peleador. No podía evitarlo, estaba en su naturaleza ser médico. Quizás también había un poquito de interés personal. "¿Sabes de medicina?" Preguntó el oriental con una ceja arqueada. Louis asintió y tomó el pie del hombre, haciendo una mueca con los labios al verlo fruncir el ceño. "Soy médico pediatra. Dime que estabas haciendo para provocarte un esguince" "Ejercitando patadas laterales. ¿Se me pasará pronto?" Louis negó y le palmeó el torso del pie con la mano. "Lo siento campeón. Es un esguince por desgaste. Puedo decirlo porque este tipo de lesiones se provoca cuando ha habido daño previo y no ha sanado como es debido. Debes hacer un tratamiento como corresponde, de lo contrario cada vez sufrirás más lesiones en su tobillo y-" Un jalón lo hizo colocarse de pie de golpe. Giró su rostro y el encolerizado rostro de Harry lo saludó. Mierda.

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Louis secaba los restos de lágrimas que nacían ojos. Esa fue en definitiva la peor pelea que había tenido con Harry. Su dueño lo había lastimado con palabras y acciones. Rompió los libros que Louis tanto se había esmerado en conseguir, el hervidor en el que Louis preparaba el té que tomaban todas las mañanas y hubo lanzado fuera de la celda todos los productos de limpieza y comestibles que le había dado al ojiazul. Las palabras de Harry se repetían cruelmente en la cabeza de Louis. Llevándolo una y otra vez a un rincón de angustia y sufrimiento. Había sido cruel y humillante; atacando los sentimientos de Louis. Burlándose en su cara de su miserable condición de reo y esclavo. Lo comparó con un animal rastrero y utilizó todas las palabras de Louis en su contra, trastornándolas y haciéndolo ver como si realmente fuera una puta. Lo peor fue la manera en que Harry lo miró todo el tiempo. Como si Louis lo hubiese traicionado, lastimado. Louis nunca se disculpó, no sentía la obligación de hacerlo y aun cuando las manos de Harry se presionaron sobre su garganta, asfixiándolo, no cedió. No estaba de acuerdo con el actuar de Harry no fingiría estarlo solo para evitar una pelea entre ambos. Harry le dijo que buscara otra celda, que ya había tenido suficiente de su juego de zorra infantil y regalada. Le restregó la misericordia que tuvo con él al no follárselo y luego desecharlo para el disfrute de los otros prisioneros. Rompió a Louis una y otra vez antes de irse a su pelea, dejando a su prisionero desmoronado en un lastimero llanto. Louis se hizo un ovillo en la cama, buscando la forma de calmarse y no entrar en pánico. Temía por su sanidad mental, por su estabilidad emocional. Y es que debería estar furioso, sentirse encolerizado por el trato de Harry, e incluso sentirse aliviado de que el hombre le hubiera dicho que ya no quería nada más con él. Sin embargo, no se sentía así. El dolor que se expandía por su pecho, que le hacía dificultosa la respiración, estaba ligado a las últimas palabras de Harry, al cese de su relación. ¿Por qué le gustaba un hombre tan cruel? ¿Podía seguir usando el ambiente de la prisión como excusa para lo que estaba comenzando a sentir por Harry?

El ruido de la oxidada puerta metálica se escuchó y Louis sorbió su nariz antes de sentarse. Limpiando el mar salado que le recorría las mejillas. Salió de la cama, ahogado en emociones contradictorias y que lo empujaban en los brazos de ese hombre bestia que tanto lo había lastimado. Sus húmedos fanales cayeron en el desasosiego al ver a Harry frente a él. El hombre lucía un rostro lleno de magulladuras. Su labio tenía una horrible cortada y su ojo izquierdo estaba hinchado, prácticamente no lo podía abrir. Harry jamás había lucido tan mal después de una pelea en el Under. Louis quería preguntarle el motivo por el cual lo habían golpeado así. ¿Podía ser un poquito engreído y pensar que fue debido a la pelea de ambos? Que de alguna forma Harry también estaba afectado por lo ocurrido.

"¿Qué estás haciendo aquí?" Preguntó el lastimado peleador antes de girarse en dirección al lavamanos y abrir el paso del agua para sacar la sangre de su rostro. Louis miró a Harry, agitando sus pestañas y sin saber que responder. Quería lanzarse sobre él, curar sus heridas y hacerle jurar que nunca más iba a pelear. Le estaba estrujando el corazón verlo así. "¿Q-qué te pasó?" "Como si te interesara" Gruñó en respuesta. "Me interesa" Murmuró apenas con voz, Louis. No mentía. "Puto mentiroso" Bufó antes de beber agua del grifo y enjuagarse la boca "Estoy seguro de que te dije que te largaras. Que ya no me interesa ser tu dueño. Búscate otro" Louis sintió sus piernas flaquear cuando Harry repitió las palabras malditas. ¿Cómo iba a dejar de ser su dueño? Eso era inconcebible puesto que se necesitaban. Una verdad que prevalecía en la historia de la humanidad. Un esclavo no vive sin un dueño, un dueño no es nada sin su esclavo. Y Louis no era idiota, sabía lo que se encontraba oculto bajo las palabras venenosas de Harry. Miedo, celos... "N-no me iré"

"No me enfrentes Louis. No estoy de humor y como vuelvas a joderme, quebraré cada hueso de tu pequeño cuerpecito" Colocó la boca bajo el grifo y tomó agua para hacer gárgaras botando la mezcla de agua y sangre en el lavamanos. "Umh. De, de todas formas... No me iré, Harry" Harry negó con la cabeza y cerró el paso del agua. Secándose el rostro con una vieja y usada toalla. Miró a Louis una última vez antes de encogerse de hombros y caminar hasta su cama. "Haz lo que quieras, pero ten presente que ya no soy tu dueño. No es mi deber protegerte"

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VI: El nuevo dueño y el anterior Louis siempre fue la clase de persona que colocaba las necesidades de los demás por delante de las propias; y eso lo enorgullecía tremendamente. En su trabajo destacaba por la pasión férrea que mostraba tener, sus pacientes lo adoraban por la dedicación y entrega que tenía. Podía jactarse de ser el mejor pediatra, y que todos los niños del hospital donde trabajaba corrieran hacia él apenas lo visualizaban, era la mejor prueba. Porque al ser gay, y uno muy promiscuo, Louis ni siquiera podía soñar con la idea de formar una familia. Era demasiado inestable para tener una relación normal y la única vez que lo intentó, terminó en prisión. Sí. Era medianamente su culpa, por haber sido infiel y haberse reído de las amenazas de su psicópata exnovio Alex. Pero si todas las infidelidades tuvieran por condena la prisión, ufff... Y Louis siempre fue la clase de hombres que aceptaba su culpa en las situaciones desfavorables de la vida. Era un ferviente creyente de que todo acto conllevaba una responsabilidad. Por ello fue que pudo resignarse y no caer en la locura cuando el juez dictó la sentencia. Así mismo, estaba consciente de la imprudencia a la que estaba dejándose arrastrar en North Collan. Dos meses de besos robados y forzosos, de caricias lascivas y posesivas. Dos meses siendo el objeto de una vehemente mirada de ojos verdes. Dos meses sintiendo el calor corporal del único hombre que hasta el momento lo había atrapado; de su dueño. ¿Cómo podría eliminar los recuerdos que Harry había dejado en él?

Era imposible. Louis lo sabía. Seguramente pasarían las estaciones, los años y el seguiría recordando cada maldito beso, cada palabra susurrada en su oído y cada situación a la que Harry lo condujo. Sí él era una rosa, Harry se había convertido en las espinas que lo acompañaban. "Eres mi dueño" Insistió. Con su labio tembloroso y la mirada baja. No iba a dejar que Harry terminara el nexo que los unía. Más allá del pavor que le daba pensar en su incierto futuro sin Harry como su escudo, no quería perderlo. ¿Qué haría su dueño sin él? No podían estar el uno sin el otro. Porque si Harry era la enfermedad, Louis era la cura. El emperador golpeó la pared con su puño. Los nudillos crujieron y Louis dio un leve salto sin despegar los pies completamente del suelo. Más no retrocedió ni de su boca salió retractación alguna. "¿Es que no lo entiendes, puta barata?" Su voz era amenazante. Volteó en dirección a Louis, con el rostro hinchado por golpes y sus dientes moliéndose debido a la fuerza con la que los apretaba. "Tú no decides. No eres nadie para venir a reclamarme como tu dueño. Solo eres el infeliz con el que pretendía tener una buena follada y luego botar a la basura, porque... ¿Adivina qué? Es ahí donde perteneces" "Pero n-no me follaste. ¿Por-por qué?" Vio a Harry pasar saliva. "¿Qué importa? Ya todo se fue a la mierda" Respondió al cabo de unos segundos. Louis succionó su labio inferior para no soltar un sollozo. Las palabras de Harry dolían más que cualquier golpe certero. Negó con la cabeza y sorbió su nariz, sintiéndose perdido y sin más respuestas para dar. Harry pasó por su lado, empujándolo por el hombro, se subió a la parte superior de la litera, y de rostro a la pared, fingió caer en el sueño. Louis permaneció tiempo incalculable de pie, experimentando por primera vez las emociones que se ligaban al corazón. No iba a admitir cuánto le gustaba Harry, pero tampoco podía negárselo a sí mismo. Era un duro golpe a su orgullo, mancillado y herido, el tener que reconocer el origen de su dependencia emocional por Harry. Era absurdo. Había besado a infinidad de hombres. ¿Por qué solamente

podía recordar el sabor de los besos de Harry? ¿Era un efecto colateral de su estadía en la prisión? No quería respuestas, aun cuando las necesitaba. "Harry" Hipó. Secándose las nuevas lágrimas que hacían su miserable aparición. Su dueño ignoró la súplica en su voz. "Harry" "¡Que te calles, joder!" El grito de Harry retumbó en las húmedas y frías paredes. El invierno se hacía sentir y Louis necesitaba a su dueño o moriría congelado; su corazón moriría congelado. Caminó hasta la litera de ambos e impulsándose con ambas manos y pies, se subió a la cama de Harry. Nunca había subido, no se sentía con el derecho de hacerlo, pero estaba desesperado. Si el emperador lo dejaba, ya no sería más que uno de los tantos súbditos, pobres mortales que veían a la realeza desde lejos, sin posibilidad de acercarse; De tenerlo entre sus brazos. Harry se irguió, con la ira plasmada en su rostro. Recorrió al pobre ojiazul con la mirada y negó con un movimiento de cabeza. "Maldito insolente. ¡Fuera de mi cama!" "No" Intentó tomar las manos de Harry entre las suyas. "¡Bájate, Louis!" "¡No!" Y lo siguiente que sintió fue el duro suelo de pavimento contra su frágil espalda. Su cabeza sintió un martillazo en la parte posterior que lo dejó desorientado. Pestañeó algunas veces, comprendiendo lo ocurrido; Harry lo había empujado de la cama con una patada. Todo se veía levemente borroso y su cuerpo dolía demasiado como para moverlo. Repentinamente las fuerzas lo habían abandonado. El hecho irrefutable se repetía como un vinilo atrapado en un tocadiscos. Harry lo había lastimado. Se sentó, soltando un quejido de dolor por la punzada que sentía en la cabeza. Llevó una mano hasta la zona del golpe y palpó la sangre caliente enredada en las hebras de su cabello. Harry lo observaba de arriba, sumido en un completo silencio y con una expresión indescifrable.

Louis vio su mano, con la punta de sus dedos teñidos de escarlata. Sabía lo que debía hacer, era médico. Había un protocolo en caso de un golpe en la cabeza y.... Mierda, no podía moverse. "¿Vas a quedarte ahí?" Preguntó con sorna el emperador. Louis levantó la mirada y negó con la cabeza. "Ve a que te curen eso o algo. No quiero despertar con un cadáver en mi celda" "No puedo..." Las palabras se sentían pesadas. Sus labios no querían moverse. "Mo-moverme" Harry rodó los ojos y bufó antes de volver a darle la espalda a Louis. El ojiazul permaneció sentado en el suelo, con la sangre entibiándole la nuca y provocándole un mareo. Su mirada en Harry descendió cuando la fuerza para mantener sus globos oculares abiertos desapareció. "Puto cordero" El salto de Harry, quien llegó a su lado en pocos segundos lo hizo renovar fuerzas. Entornó los ojos cuando sintió su cuerpo despegarse del suelo. Harry lo sostenía en brazos, cargándolo cual estilo nupcial. Su calor y aroma confortaron a Louis. Su respuesta condicionada lo hizo arrumarse aún más al cuerpo de Harry quien gruñó. El emperador cargó a Louis por los pasillos de North Collan, ignorando a los gendarmes quienes le decían que debía volver a su celda. Louis se vio seducido por aquello que su cuerpo tanto clamaba, por la seguridad que solamente lograba sentir estando en los brazos de su dueño. Porque durante meses Harry lo había protegido, nada cambiaba ese hecho, ni las duras palabras del ojiverde. "¿Puede alguien revisarle la maldita cabeza?" Escuchó a Harry preguntar. Abrió los ojos una vez más y miró a su alrededor. Se encontraban en la unidad médica. El enfermero llegó rápidamente y le indicó a Harry que dejara a Louis sobre la camilla. A los pocos segundos llegó el médico de turno. Louis intentó esbozar una sonrisa pero le fue imposible. "¿Qué ocurrió?" Preguntó el hombre colocándose los guantes esterilizados. "Lo empujé de la cama y se azotó la cabeza contra el suelo" La voz de Harry no tenía arrepentimiento alguno. El médico soltó un suspiro y comenzó a examinar a Louis. "Quiero vomitar" Murmuró bajito.

"Tráele un balde" Pidió el médico al enfermero. Cuando tuvo el cubo frente a su rostro, vació los jugos gástricos de su estómago. No había nada más y el ácido quemó todo a su paso, haciéndolo gemir de dolor. "Lo bueno es que no necesitará puntadas. Te daré unos analgésicos y te inyectaré un antiinflamatorio" Harry se sentó en una silla, con brazos cruzados y el tobillo de un pie apoyado en la pierna adyacente. Observó con cabrío como el médico realizaba su labor, limpiando la herida de la cabeza de Louis y posteriormente colocando un parche sobre esta. Louis arrugó la nariz cuando el hombre le indicó que se postrada de estómago sobre la camilla para inyectarle el antiinflamatorio. "Quedará en observación esta noche" Finalizó el médico. "Bien" Dijo Harry sin moverse de su lugar. "Puedes irte a la celda, Harry. Está en buenas manos" Harry hizo sonar las vértebras de su cuello cuando ladeó la cabeza en un movimiento brusco. "Me quedo" Fue lo único que dijo. El médico asintió, balbuceando palabras ilegibles sobre avisar a los gendarmes para evitar conflictos y buscar algo de comida para que los medicamentos no dañaran el estómago del recluso Tomlinson. "Harry" "Hm" "¿Debo buscar otro dueño?" Las palabras de Louis abofetearon a Harry. Tenía razón, si lo dejaba entonces Louis debería buscar otro dueño. Quizás el mismo Ley Han estaría más que dispuesto a ser el nuevo dueño de Louis, Harry había visto como el oriental miraba a su coqueto corderito; le daba náuseas. Las ganas de salir en busca de Ley Han y perforarle el abdomen comenzaban a ser demasiado tentadoras. "¿Qué

mierda pretendes? ¿No tienes dignidad o te gusta ser miserable?" Se mofó con una sonrisa ladina y ojos bien abiertos. "¿Te pone que te humille? ¿Es eso? Me hubieras dicho antes, así me ahorrabas toda esa mamonería de conseguirte comodidades" "¿A quién quieres engañar? ¿Por qué estás aquí Harry?" La pregunta de Louis fue una estocada en la muralla inquebrantable de Harry. Un golpe certero que de seguir repitiéndose podría comenzar a agrietarla. "¿Por qué esto te importa?" Louis se acomodó en la cama con lentitud. Buscando no realizar ningún movimiento brusco que pudiera marearlo. Observó a Harry en silencio, esperando una respuesta. "Vete a la mierda" Harry se colocó de pie y salió de la unidad médica. Dando fuertes pisadas y botando todo a su alrededor. Louis se cubrió el rostro con ambas manos y soltó un grueso suspiro. "Es porque me necesitas" Se respondió a sí mismo. Solo esperaba que para el momento en que Harry se diera cuenta, no fuera demasiado tarde.

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Louis estaba frente a Liam, ambos frente a frente y separados por un vidrio antibalas. Su abogado y mejor amigo le había llevado infinidad de noticias. Su madre estaba bien, asistiendo a una terapia psicológica para poder sobrellevar el encarcelamiento de su hijo. Al principio fue horrible, según palabras del propio Liam, incluso desarrolló episodios de pánico, pero las terapias comenzaban a dar resultado y ella misma se notaba más tranquila y alegre. Liam le contó sobre lo ocurrido con su caso. Las pruebas que ha ido adquiriendo a su favor y que presentaría en la apelación del juicio, otorgada por el tribunal supremo y que sería en cuatro meses más. También informó a Louis sobre la libertad por buena conducta y que podría solicitarla luego de un año de condena. "Louis. Sé honesto conmigo, ¿Qué tan mal estás?" El ojeroso castaño se encogió de hombros y

negó con la cabeza. ¿Cómo poner en palabras el tormento de su cabeza y la agonía de su corazón? Estaba sucio y más delgado. Llevaba una semana desde que su dueño lo había puesto en libertad y si se había librado de algún abuso era porque logró convencer a un médico simpatizante de que lo mantuviera hospitalizado por unos cuantos días más. "Sobrevivo, Liam. Eso es todo lo que voy a decirte" "De acuerdo" Su abogado apretó los labios. No estaba listo para escuchar las crueldades que seguramente estaban haciéndole a su amigo en ese funesto lugar. "Pero te tengo buenas noticias. Logré sobornar a un gendarme" Los ojos de Louis por primera vez tomaron vida. Apretó el teléfono intercomunicador con fuerza. Ahora más que nunca necesitaría protección. "¿Lo hiciste?" "Sí. Pero no conseguí mucho. Los tipos aquí son huesos duros de roer. Al menos podré mandarte comida y artículos de aseo" Louis pasó saliva como si hubiese sido condenado a muerte, una vez más. ¿Comida? ¿Artículos de aseo? No. Lo que necesitaba era un puto perro guardián para que esos caníbales no se lo comieran vivo. "Liam, necesito obtener protección" Se sinceró. "Por dios Louis. Dime que no están abusando de ti" Quiso reírse ante las palabras de su amigo. Quizás la crueldad ya comenzaba a impregnarse en él. No sería extraño, sin importar cuan limpia estuviera una fruta, terminaría pudriéndose si era dejada en un cajón lleno de otras frutas putrefactas. "Solo ayúdame a conseguir protección" Se limitó a responder. "Lo intentaré. Lo prometo" El rostro serio de Liam no mentía. Su amigo movería mar y tierra para ayudarlo. Un gendarme les indicó que el tiempo de visitas concluyó por lo que Louis se despidió

escuetamente. Con palabras lacónicas y que no expusieran el miedo que estaba sintiendo en ese preciso instante. Se retiró, con sus manos esposadas como era la regla. Las miradas mordaces y hambrientas de otros convictos se posaban sobre él. "Listo. Puedes proseguir" Musitó un guardia que lo liberó de las esposas y abrió la reja que lo adentraba a aquel infierno. "Gracias" En el camino se topó con algunos reclusos. Malditos idiotas que lo hacían tropezar o se burlaban de su funesto destino ahora que Harry lo había abandonado. Louis quiso reírse en el rostro de ellos y decirles que no tentaran su suerte ya que Harry volvería por él. No pudo hacerlo, no tenía la seguridad de que sus palabras fueran ciertas. Su cuerpo picaba por la necesidad de una ducha caliente y su pelo apestaba. Eso era natural ya que rehuía de las regaderas, el lugar propicio para cometer las barbaries más inhumanas. Pero su tiempo se agotaba, no podía seguir resguardándose en la unidad médica. El hambre ya comenzaba a resentirse en su cuerpo que difícilmente entraba en calor y es que sobrevivir con las miserias que lograba obtener de los enfermeros y médicos, no bastaba. Salió al patio, buscando a Niall y su grupo con la mirada. Los visualizó a lo lejos, en su efusiva charla de siempre. Con pasos rápidos y anhelando aquello que tenía antes de ser abandonado, llegó hasta ellos. No lo recibieron como esperaba. Todos guardaron silencio. El rubio quien siempre farfullaba a todo pulmón tenía la mirada baja y el entrecejo fruncido. "¿Qué ocurre?" Preguntó Louis con miedo. Niall sacudió su cabeza de un lado a otro y sin levantar la mirada, decidió responder. "Harry nos ha prohibido hablarte lulú. Lo siento" "No. Por favor... Chicos, no pueden hacerme esto" Miró a Noah. Él lo había salvado, era el momento de que Noah hiciera lo mismo por él. "Lo siento Lou. Harry amenazó a José con quebrarle los brazos y piernas si yo no me mantenía alejado de ti" "Niall" Su voz era un ruego desesperado. ¿Había quedado completamente solo? "Deberías intentar solucionarlo con Harry. No puedo hacer nada... Zayn amenazó con encerrarme

en la celda si lo desobedecía" El ojiazul tragó su amargura. Se limpió las lágrimas porque no soportaría derrumbarse ahí, frente a todos. Miró el cielo, grisáceo y deprimente. Miserable como él. Giró sobre sus talones y con grilletes imaginarios, arrastró sus pies. Volvería a su celda, si es que aun podía considerarla su lugar. No había visto a Harry desde esa noche. Cuando pasó por la improvisada cancha de básquetbol donde los reclusos jugaban un partido, captó la atención de un hombre. "¡Oye!" Louis siguió caminando. "¡Eh, putita!" El desconocido llegó hasta él, agarrándolo del brazo con fuerza. Louis se volvió en su dirección, con su puño cerrado y tomando el impulso suficiente para encajarle un golpe certero en la nariz. El hombre cayó al suelo por el golpe que lo había tomado con la guardia baja. El impacto hizo doler la mano de Louis, pero supo ignorarlo. No esperó a que el hombre se colocará de pie, giró y ya que su vida dependía de ello, se echó a correr en dirección a su celda. Sin saber que un par de ojos verdes habían observado toda la situación. Corrió, esquivando a los reclusos y empujando a quienes intentaban agarrarlo. El pavor de no saber hasta cuándo podría liberarse de lo inevitable lo estaba ahogando. Finalmente fue sostenido por unos fuertes brazos de los que no pudo escapar. Forcejeó sin ver el rostro de su captor. "¡Suéltame!" Vociferó. "¡Louis, soy yo!" Detuvo su forcejeo cuando escuchó esa conocida voz. Levantó la mirada y vio al pelinegro culpable de sus desgracias. "Ley" "¿Estás bien? Dios, no he sabido de ti en días. Pensé que te habían asesinado o algo" "S-sí, yo... Yo" En ese momento se quebró y se odió por ello. Escondió su rostro, avergonzado de su debilidad y de las lágrimas que salían de sus fanales añil. Ley intentó sostenerlo en un abrazo pero Louis se removió rápidamente, sacudiendo sus extremidades y negando con el ceño fruncido. Apuntó a Ley, inquisidor.

"¡No te atrevas a tocarme!" Abrió sus brazos, encogiéndose de hombros y en un estado de desconcierto temporal que no le permitía razonar. "No puedes tocarme. No eres mi dueño" "¿Qué?" "No eres Harry, no puedes tocarme" "De acuerdo, estás demente" Ley curvó las comisuras de sus labios en una sonrisa divertida. Intentó acercarse a Louis una vez más pero este retrocedió. "¡No te acerques Ley! Te lo advierto" "Oh dios. ¿Qué demonios te ocurre? Pensé que eras diferente a toda esta tropa de desequilibrados" Louis estaba encerrado en una caja demencial. Se sentía atacado, como si fuera un zorro entre una manda de sabuesos. No distinguía y es que el miedo comenzaba a jugar un juego enfermizo en su cabeza. Pero había una cosa que si sabía, no quería a Ley cerca de él. "Escúchame Louis. Sé que tuviste problemas con Harry por haberme ayudado esa vez. Quiero ayudarte... No sé, puedo protegerte" Ley juntó las palmas de sus manos y se inclinó levemente en dirección a Louis. "No quiero" "¿Cómo dices?" "Quiero a mi dueño" Louis estaba aturdido. Se había desviado de su lado racional, como un menesteroso en busca de agua en el desierto y que sucumbe ante el calor antes de encontrar el oasis prometido. "¿Tu dueño? ¿Hablas de Harry? Bueno, lamento ser quien te de la noticia. Pero Harry se está enrollando con otro chico, uno llamado Ashton o algo así" Dio otro paso a Louis, pero este no retrocedió. Le levantó el mentón con el dedo índice "Déjame cuidarte. Puedo hacerlo" "No eres Harry" "Louis. Por favor, entra en razón... Harry te dejó. Sé un buen chico,

déjame cuidarte" "No" "Sí. Te dejó y ya todo North Collan sabe que puede abusar de ti" Louis tapó sus oídos. Las palabras de Ley dolían, porque sacaban a la luz la verdad que había encerrado en un rincón de su cabeza. "Eres mejor que esto, Louis. Harry no te merece, yo puedo cuidarte. Voy a cuidarte, seré tu dueño y tú serás bueno para mi" Las manos de Ley se aferraron al rostro de Louis, tomándolo con fuerza y alzándolo. El ojiazul intentó soltarse, ejerciendo fuerza en los músculos de su cuello que se sentían desgarrar. Intentó empujarlo con sus delgados brazos, gritándole que se apartara, Pero Ley no lo hacía. Colocó su boca sobre la de Louis, mordiéndolo en el labio inferior y comenzando un choque que distaba bastante de ser un beso. "¡No! Suéltame, Ley" Ley se apartó, sin soltar a Louis. Su rostro no lucía molesto, se mantenía serio y en calma. Entornó los ojos y soltó un suspiro. Los reclusos transitaban alrededor de ellos observándolos con perspicacia. No se entrometerían, Ley ya se había hecho de un lugar en North Collan. "No voy a apartarme. Eres mi responsabilidad. " ¿Acaso él no tenía decisión alguna? ¿Cualquier hombre podía llegar y reclamarse su dueño? Si la luna le pertenecía al sol, ¿cómo podía venir cualquier astro y demandarla? No podía ser. Harry estaba equivocado, porque las cadenas que había puesto alrededor de Louis no podían romperse tan fácilmente. "No quiero ser tuyo" Confesó con voz trémula. "No tienes muchas opciones. Lo siento" "Quiero a mi verdadero dueño. Tú no eres él" El agarre de Ley se apretó en su rostro. Las palabras de Louis comenzaban a molestarle. "Suéltame. Me haces daño" "Mierda. Eres difícil.... ¿No entiendes lo que pasará si te abandono a tu suerte? Estoy haciéndote un favor. Sé bueno y acéptalo"

Louis negó con la cabeza. "Mientes. Y e-eres un hipócrita... ¿Por qué mientes? Aquí nadie hace favores. ¿Qué quieres? No soy estúpido" "¿Qué? Louis, te estoy ofreciendo salvar tu trasero. ¿Eso es ser hipócrita?" Ley bufó y soltó a Louis, cruzándose de brazos y arqueando ambas cejas. El ojiazul lo enfrentó con la mirada. No quería confiar en las buenas intenciones del hombre. Prefería la cruda verdad que palabras dulces encubriendo mentiras. "¿Por qué?" "Porque fue mi culpa que Harry te dejara" "Sabes que eso no es verdad. ¿Por qué lo haces ver así? No fue tu culpa, tú y yo no somos nada. Harry no me dejó por ti, tu ego te ciega" "Por favor, Louis. Todos saben que sintió celos porque me ayudaste en el gimnasio. Está bien, lo entiendo... Eres lindo, muy lindo y pequeño. Necesitas que alguien te cuide" "No, y-yo...Eres un imbécil" Louis soltó una carcajada y negó con la cabeza. "Si Harry hubiera estado celoso de ti, ya estarías muerto. Tú no eres nada para mí y él lo sabe. ¿Crees que no conozco a mi dueño?" "¿Ah, sí? ¿Entonces por qué te dejó?" "Porque me necesita y eso lo vuelve loco. Porque está sintiendo por mí, lo mismo que yo estoy sintiendo por él" Ley rodó los ojos. La actitud de Louis era desconcertante y hería su orgullo. Lo tomó de las muñecas, quedando a una corta distancia del ojiazul, podía sentir su tibia respiración. "De acuerdo. ¿Sabes qué? Sí, tienes razón. Quizás no quiero solamente cuidarte... O sea mírate, tan delicado y lindo, desprotegido. Solo un ciego no querría poner sus manos en ti. Pero tú también estás mintiendo, porque sabes que ese animal de Harry no siente aprecio por ti" El corazón de Louis se desbocaba con cada latido. No quería escuchar las palabras de ese hombre, no quería ver sus ojos pardos y saber que no podía hacer nada para escapar de él.

"Nunca dije que Harry me aprecia" "¿Entonces?" "Harry me necesita" "Vaya que sabe ocultarlo. ¿No te cansa hablar de esa bestia? A mí sí, porque ahora eres mío, Louis y no quiero que sigas hablando de él. ¿Ha quedado claro? No quieres verme enojado, te lo aseguro" Gimió bajito cuando las manos de Ley se apretaron en sus muñecas. Negó con la cabeza, si Ley quería imponerse a él, tendría que ser a base de golpes. "¿No? Mierda... No me gusta la violencia innecesaria, pero si insistes me harás usarla y créeme, sé cómo hacerlo. Mejor que muchos otros. ¿Tan terrible te parezco?" "Ley, déjame ir. Vas a arrepentirte, no miento" La risa sardónica del peleador erizó la piel del ojiazul. El agarre de sus manos quemaba, la cercanía de su cuerpo le era molesta. El hombre se estaba proclamando a sí mismo como su dueño y Louis no encontraba la forma para detenerlo. "¿Arrepentirme? Debe ser una broma. No hay nada que puedas hacer para que me arrepienta. Soy tu nuevo dueño Louis, solo debes hacerte la idea y todo será más fácil" Ley miró en distintas direcciones, tomando a Louis por el brazo comenzó a caminar. El ojiazul se removía y trataba de pegar sus pies al suelo, pero le era imposible. Estaba siendo arrastrado y los gritos de auxilio que desgarraban su garganta eran fatídicamente ignorados por los reclusos. Si pudiera elegir un momento para morir sería ese. No era estúpido, sabía que estaba siendo llevado al lugar donde Ley reclamaría el derecho de ser su dueño. ¿Por qué nadie lo ayudaba? De todos los hombres que había sanado en North collan durante esos meses, ninguno se alzaba por él. ¿No les remordía la conciencia? "Deja de resistirte, Louis. No soy un monstruo. Te voy a cuidar bien y serás un buen chico ¿sí? No me harás castigarte ¿de acuerdo?" "¡Solo suéltame!" "No puedo hacer eso" Llegaron a la celda que Louis supuso, era la de Ley. Un hombre se encontraba en ella y al ver al

oriental, salió de inmediato. Louis bramaba entre lágrimas, jurando vengarse de Ley por tomar algo que no le pertenecía. Y su mente macabra, que había desarrollado un lado sádico lo torturaba con recuerdos de su tiempo junto a Harry. Con la primera mañana que despertó con el ojiverde a su lado y como en una coquetería traviesa, se sentó a horcajadas de Harry para despertarlo con besos. Con la vez que Harry lavó su cabello, sermoneando a Louis que gastaba demasiado shampoo y que eso no era nada fácil de conseguir. O la vez que, sin saber que Louis fingía dormir, le acarició las facciones de su rostro. Repasando las tupidas pestañas del ojiazul y reprochándole por su cara de niño bonito. Porque Harry había sido metal caliente inyectado en su cuerpo y no había manera de sacarlo de ahí sin matar a Louis en el proceso. "¡No!" Se aferró a la puerta metálica, raspando las yemas de sus dedos en el metal oxidado. "Por dios, Louis. Deja de hacer tanto escándalo. ¿Eres virgen acaso?" "¡Harry!" Sus brazos lanzaban manotazos ciegos. Sus piernas se flexionaban con desesperación. Sumido en un desasosiego lacerante. "¡Harry, Harry!" "Joder" Ley bufó y lo tiró sobre la cama. "¡Que guardes silencio!" Pero Louis no escuchaba. "¡Harry!" "¡Louis, escúchame! No quiero tener que castigarte. Eres pequeño y frágil, necesitas que te cuide, ¿de acuerdo?" Sonrió, disfrutando de la resistencia ajena. "¡Aléjate! ¡Harry!" Y cuando el sonido de la puerta, al ser abierta de golpe, los hizo girar el rostro. Ley comprendió las advertencias de Louis. "He venido por lo que me pertenece" Su dueño.

Bueno, cuando escribí este cap pensé mucho en la forma más dolorosa y real para hacerlo. Un abuso sexual no es algo que deba ser tomado a la Ligera, así mismo comprendo si a alguien la reacción de los personajes no le gusta. Pero como dije en el prólogo esto es la prisión. No iba a hacer que Louis quisiera irse con Ley solo por una pelea con Harry ya que en prisión las peleas son normales. No estamos leyendo la historia de dos adolescentes dónde uno debe intentar darle celos a su novio para que lo valore. Tampoco es un noviazgo dónde Harry este ejerciendo violencia de pareja a Louis. La dignidad y la estupidez son dos cosas distintas. Louis no es lo suficientemente estúpido para aceptar irse con un desconocido solo porque es apuesto y le dijo que lo cuidaría. ¿Qué los hace confiar en Ley sabiendo que hay un motivo por el cual está en prisión y que al igual que Harry, es un peleador de Nicholas? Si ley no hubiera sido guapo, por el contrario... Hubiera sido feo, desagradable a la vista, seguramente nadie diría "vete con ley". Una violación es Un acto deplorable, no importa si el depredador sexual es apuesto o no. No confundamos.

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VII: El cordero y el sacrificio Durante toda su vida, invariablemente, tuvo que pelear. No conocía otro camino, como un animal de pelea, adiestrado para atacar a quien se le pusiera por delante. Sin reglas, sin reconcomios ni espacio para las emociones. Su vida era una pelea, y él era un peleador. Los golpes recibidos solamente lo hicieron más resistente. Las murallas que le impedían avanzar, se convirtieron en sacos de boxeo que golpeó hasta destruirlas, fortaleciendo sus puños e ímpetu. Las personas a su alrededor solo servían como meras entretenciones pasajeras. North Collan solamente fue la consumación de los sucesos de su vida. El lugar donde pudo soltar a la bestia interna que reprimió durante años en la milicia. Poco importó que fuese injusta su condena, que tuviese que cargar con la responsabilidad de los altos mandos cuando la misión en Guantánamo falló. La prisión de los miserables, de los bastardos sin gloria. Lo habían desterrado al único lugar donde podrían retenerlo y darle un propósito. Cuando desfiló por la pasarela, obteniendo burlas de los reos locatarios y promesas de muerte segura; Harry supo que ese lugar se convertiría en su reino. Fue Nicholas, un mafioso amante de las peleas quien lo descubrió. Tras su primera pelea en el underground, se ofreció para ser su mecenas y él, saboreando la calidez de la sangre ajena recorrer su cuerpo, aceptó. Harry Styles era el emperador de aquel reino caído. Del lugar donde los demonios no se atrevían a entrar por miedo a ser devorados. Donde un hombre podría dar un ojo por obtener una pieza de pan. Los fuertes no abusaban de los débiles, los esclavizaban. Los menesterosos no sufrían necesidades, se ahogaban en ellas hasta que morían congelados en sus camas. Cosas tan simples como una barra de chocolate podía ser el trofeo de una pelea a muerte entre dos hombres. Ese lugar no era un reformatorio, era al Hades de la desesperación. De los lamentos y desgracias. Volvía loco al más cuerdo y acababa con los sueños del más creyente. Harry podía ver como el espíritu de los convictos caía a pedazos con cada día; olvidándose de su condición humana. Los veía luchar en un intento por salvar sus vidas. Pelear contra sus demonios internos, pelear contra otros convictos, contra los guardias, contra la prisión. En algún punto, todos peleaban. Todos eran sus semejantes, sus desamparados súbditos. Todos, menos el corderito que le fue designado.

El hombre de orbes añil y voz aguda. Con mejillas filosas y un pequeño cuerpo tibio que olía a sol y miel. El cordero manso de mirada melancólica e inocente. Louis Tomlinson, el médico de sonrisas coquetas y frondosas pestañas, que no peleaba. Sin importar cuanto Harry lo intentara, cuanto lo orillara para hacerlo batallar, Louis no luchaba. Se dejaba golpear, humillar y mancillar, pidiendo con un llanto lastimero y desgarrador, con ojos clamorosos a Harry que se detuviera. Eso lo abrumaba, lo descolocaba en tantas formas que no podía siquiera racionalizarlas. Louis lo desafiaba con palabras y luego cedía, lo alejaba y luego buscaba acercarse. Se exponía a Harry con el pecho abierto, con el corazón en mano y sin esperar nada a cambio. Bordeaba la estupidez, con su idea de ayudar a los demás, sin comprender que en North Collan tu mejor amigo podría matarte por una cajetilla de cigarros; eso lo enfurecía. El emperador se veía arrastrado por las acciones de su mascota. Ofuscado por sus movimientos, por el sacudir de sus pestañas y por la preocupación en sus palabras; como si estuviera con Harry por voluntad propia. Como si no hubiera una cadena alrededor de sus pies, atándolo al ojiverde. Se aferraba a Harry como ningún otro lo había hecho antes, con manos suaves y caricias cuidadosas, buscando no lastimar a su dueño. Estaba llevando a Harry por senderos desconocidos. Imponiendo sus sentimientos al hombre de sangre metálica, demostrando que no le importaba morir, no iba a pelear contra Harry y por el contrario, iba a reclamarlo hasta el final como la vertiente de sus emociones infantiles. Harry se mofó de él, en un intento desesperado para no caer en aquel hechizo que prometía la más dulce miel y la desazón de un final fatídico del cual jamás podría recuperarse. Louis se ofrecía a sí mismo, bien dicho, como un cordero en sacrificio y Harry sostenía la daga, con su mano apretada al puñal; consciente de que no podría clavarla.

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Louis se llevó ambas manos a la boca para acallar su gimoteo. Harry se encontraba en el marco de la puerta, con ojos muy abiertos y de pupilas dilatadas, con su sonrisa amplia y que dejaba a la

vista sus dos perfectos hoyuelos. El profanador de sus sentimientos y su adalid personal. Sintió el acre de la Hiel propagarse por su boca, el paroxismo de su corazón y la tribulación en sus manos. ¿Cuánto valor le había tomado a su dueño reunir para estar ahí? Para un hombre que podría lastimar a otros fácilmente porque de bestia tenía el corazón, ¿Cuán mortífero fue asumir su condición humana y botar su orgullo para volver a ese que él mismo desechó? Porque botar un juguete a la basura ante la vista de sus súbditos y luego escarbar en esta para recuperarlo, era más humillante que ser botado. Louis no tenía elección, Harry sí y había decidido tragarse su hombría y volver por él. No existían solamente las personas buenas o malas; no existía solamente el blanco y el negro. Quizás nadie más podría verlo, porque estaban ciegos de dolor. Pero en su dueño, donde todos veían negro; Louis veía color. "Entrégamelo" Demandó el emperador. "No es tuyo. Lo tiraste ¿recuerdas?" Ley se cruzó de brazos y colocó por delante de Louis. "No me provoques Ley, que olvidaré las palabras de Nicholas y te destrozaré aquí mismo" "Inténtalo" Harry avanzó hasta quedar frente al oriental. Sus portes similares los hacían ver como dos grandes felinos a punto de enfrentarse. El duelo parecía inevitable para el hombre que volvía para reclamar a su cordero y el nuevo dueño; Louis no lo permitiría. Se colocó de pie, y caminó hasta quedar a espaldas del peleador oriental. Posó su mano en su propio pecho y con un suspiro, con espinas escabrosas enredándose en su cuerpo, dijo la única verdad: "Te dije que no eres mi dueño, Ley. No te pertenezco"

Louis no quería un nuevo dueño, sin importar que tan bondadoso se presentará; no aceptaría un

reemplazo para su único. "Quedamos en que serías mío, Louis" Masculló sin dejar de observar a Harry. "No quedaron en nada. Es mío" Gruñó posesivo el ojiverde, dando un paso hacia adelante. Quedando a centímetros de separación del oriental. Se mantenían la mirada como dos bestias a segundos de comenzar una pelea salvaje. Respirando lento, con sus fosas nasales expandiéndose "Puto ratero, poniendo tus manos en lo que no te pertenece" "Tú lo dejaste ir, yo solo iba a reclamarlo" "Ya. Seguro eso querías, ¿no hijo de puta? Conozco a los de tu tipo, maldito enfermo..." Ladeó su cabeza, sonriendo con vesania. "Pero este mamón de aquí, se muere por mí" Caminó hasta quedar a un lado de Harry, sin levantar la mirada. Sus nudillos rozando el dorso de la mano derecha de su dueño. Un insignificante rose de piel, uno que le estaba devolviendo el aire. "Vá-vámonos" Balbuceó Louis. Quería irse de ahí. Solo, solo irse. Quería irse y olvidar todo. "Va a aburrirse de ti, Louis. Lo sabes... Yo puedo-" "¡No le hables!" Rugió Harry interrumpiendo al oriental, intentando abalanzarse sobre Ley pero siendo detenido por las suaves manos de Louis que se enredaron en su muñeca. Respiró hondo y lento, intentando calmarse. Sus manos temblaban debido a la adrenalina "No le hables, Ley. Nunca más" "P-por favor, vámonos" Masculló saliendo de la celda de Ley sin mirar hacia atrás. Solo dio tres pasos cuando sintió a sus espaldas unos toscos y pesados pasos. Su dueño caminaba tras él. Giró el rostro por sobre su hombro y lo vio, con la vista fija en el frente y un rictus amargo pincelado en sus bellas facciones. Llegaron a su celda y Louis vio su cama, su pequeña almohada y el edredón azul marino de pluma que tanta envidia les había provocado a sus amigos. Sobre el escritorio había un termo y un nuevo hervidor. Dos tazas y una cesta de mimbre que Louis intercambió con otro recluso por una cajetilla de cigarros. En esa cesta colocaba el pan y dulces que Harry obtenía a base de extorsiones y amenazas.

Era su pequeño refugio en ese luctuoso infierno. Se volteó en dirección a Harry, con el escozor esparciéndose por su garganta. El hombre lo miraba en silencio y Louis sabía que no obtendría disculpa alguna. No la necesitaba. "No vuelvas a lastimarme" Dijo con sus índigos fijos en los bosques verdes de su dueño. No era una petición, era una demanda. Porque no pensaba adentrarse nuevamente en ese espiral de dolor al que ambos se veían arrastrados por las palabras de Harry. Harry molió sus dientes y alzó el mentón. La respiración de sus fosas nasales se tornó pastosa y lenta. Giró sobre sus talones y en un arranque de ira comenzó a golpear la muralla. Sus puños impactaban el concreto, la piel de sus manos se desgarraba un poco más con cada golpe. La adrenalina salía como vaho de su boca. Goleó hasta que el desasosiego de su cabeza hubo menguado. Con las extremidades a sus costados, apoyó su frente en la muralla. El goteo de la sangre haciendo eco al chocar con el mohoso suelo. "De acuerdo" Murmuró. Humedeciéndose los labios y con ojos cerrados. Cedió. Por primera vez... Louis obtuvo su redención en esas dos palabras. "Déjame curar eso" susurró con timidez. Dando pasos lentos hasta el ojiverde. Respiró hondo cuando tuvo la espalda de Harry frente a él. El aroma picante y varonil de su dueño seguía ahí, guiándolo a la lujuria de las muchas noches que pasaron juntos, dándose placer como dos amantes en el edén. "No te acerques, Louis" "No vas a lastimarme" Le aseguró. Deslizó su mano por los brazos de Harry y llegó hasta las ensangrentadas manos de este. Dio gracias al cielo porque Harry había peleado el día anterior y eso le daría un margen de una semana para recuperarse. "Ven. Vamos a limpiar la sangre" Tiró de Harry hasta el viejo lavamanos. El agua gélida serviría para bajar la inflamación ya que Louis no tenía medicamentos consigo y no estaba seguro de si Harry lo dejaría salir a la unidad médica en busca de ellos. Su dueño gruñó levemente ante el dolor y Louis tuvo ganas de decirle que se aguantara, por idiota. Pero solo apretó los labios para no sonreír.

"Ya es suficiente" Reclamó Harry luego de unos cuantos minutos. No sentía las manos y estas estaban rojas por el agua. "¿Tienes vendas? ¿Pomada antiséptica?" "En mi maleta" "Bien" Louis caminó hasta las camas y se agachó para tomar la maleta de Harry. Una traicionera angustia se dispuso en su pecho cuando recordó que él también había tenido una. Llena de regalos que Harry le hizo. La abrió sobre la cama y tomó unas vendas y un pote de ungüento. Escaneó rápidamente todo lo que había ahí, reparando en los paquetes de condones que le hicieron fruncir el ceño. Aún tenía algunas cosas que aclarar con Harry... Le curó y vendó las manos en silencio. Con las mejillas levemente ruborizadas al escuchar la respiración de Harry muy cerca de su rostro. "¿Quién es Ashton?" Preguntó cuándo su labor hubo terminado. Guardó nuevamente la maleta bajo la litera y se sentó en su cama. Dios, cuánto la había extrañado. Sus manos se friccionaban entre sí. El frío era cada vez más acérrimo y pronto sus ligeras ropas no serían suficiente para mantenerlo caliente. "Un chico que me follé. No es importante" "¿Y yo sí?" Harry no respondió. Louis levantó la mirada de sus manos para vislumbrar a su dueño, pero nuevamente no obtuvo de él más que una mirada incierta y lejana. "Necesito una ducha" "Y comer... Debes comer primero. Quédate aquí, iré a buscar algo de comer" Louis lo vio salir de la celda y por primera vez, sonrió. Como un infante al que se le ha levantado su castigo y que espera poder compensar el tiempo perdido. Estaba feliz de haber vuelto a su dueño. No iba a mentir, ¿Para qué caer en una andrómina jactanciosa? En North Collan, su papel era el de un esclavo y si podía aferrarse a ser el esclavo del emperador, iba a hacerlo.

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Con su estómago colmado por la cantidad de comida que Harry consiguió, fue a las regaderas. Los gendarmes se negaron a dejarlo pasar hasta que dijo que fue una orden de Harry que se bañara. A esa hora no había agua caliente, pero aun así era mejor que permanecer sucio. Se lavó rápidamente, a consciencia de que no sería molestado. Todos habían visto su paseo con Harry a través de los pasillos de North Collan y era muy poco probable que se arriesgaran a tocarlo a sabiendas de que Harry había vuelto a reclamarlo. Finalmente podía respirar con tranquilidad. "¡Louis!" Una voz chilló a sus espaldas Dejó de frotarse su cuerpo con la barra de jabón de vainilla que Harry le suministró antes de salir de la celda. Lamentablemente no había shampoo, pero eso era definitivamente mejor al jabón pestilente y tóxico que había para los reclusos comunes. "¿Niall?" Se volteó y vio al rubio quien agitaba su mano efusivamente. Tenía un ojo levemente hinchado y cubierto por un enorme cardenal. "Por dios, ¿Qué te pasó?" "¿Esto? No te preocupes, no es nada" Niall negó con la cabeza. "Apresúrate. Que necesito abrazarte. Estoy tan feliz de que Harry al fin haya reaccionado" Louis terminó de lavarse con rapidez, entre quejidos se enjuago con agua fría y su cuerpo se sacudió cómicamente por los espasmos de frío. Niall, con su rostro triste y una enorme sonrisa, le tendió una toalla para que se secara. "Gracias. Pero dime, ¿Quién te golpeó? ¿Zayn lo sabe?" Con el cuerpo entumecido por el frío, comenzó a vestirse. Niall se sentó en un banquillo a la espera, de piernas cruzadas y apoyando un codo en la rodilla para sostener su mentón con la mano.

"Louis, ya déjalo. No quiero hablar de eso. Háblame de ti, Perra loca. Me sentí tan mal cuando Harry no nos dejó hablarte. No tienes idea de la pelea que tuve con Zayn. Dios, no vuelvas a hacerme esto. ¡Voy a morir de un ataque, idiota!" Abrió los brazos con exageración. "Créeme que para mí no fue divertido. Me sentí horrible cuando me rechazaron en el patio" Louis no iba a enojarse. Sabía que no era culpa de ellos. "Si. Tu pelea con Harry armó todo un purgatorio en North Collan. Esa semana que desapareciste, Harry era un verdadero animal. No tienes idea... Incluso lo llevaron a confinamiento solitario por apuñalar a unos guardias" Louis parpadeó con lentitud, sopesando las palabras de su amigo. "Pensé que simplemente se había buscado otro. Un tal Ashton" "¿Ashton? Joder, no. Es un prostituto, imposible que Harry lo tomara como su exclusivo. Hasta Francesco se llevó una paliza, parece que le pidió tu lugar en la celda a Harry... Pero solo son rumores" Le guiñó un ojo a Louis y este esbozó una sonrisa cómplice en respuesta. "Tenemos mucho que hablar" "¡Lo sé! Estaba pensando que podríamos hacer una pijamada en mi celda. Zayn no se molestará si eres tú y Harry" "... Niall" "¡Será divertido!" "Niall, en este momento lo único que quiero es ir a descansar. Lo siento, pero he tenido unos días de mierda" El rubio soltó un suspiro y asintió. Veía el agotamiento en el rostro de Louis y no pudo hacer más que comprenderlo. "Gracias. Pero te prometo que mañana hablaremos" "No te preocupes. Tenemos tiempo" Niall se colocó de Pie y envolvió a Louis en un abrazo. El rubio era lo más cercano que podría tener a un amigo y lo agradecía. "Bien, vamos"

Se despidieron a mitad de camino, ya que sus celdas quedaban en direcciones contrarias. Louis ignoró las peleas suscitándose en los pasillos, los abusos de los más miserables e indefensos. Esa semana sin Harry le enseñó una pequeña lección. Su dueño tenía razón, a nadie le importaba su labor como médico, nadie lo veía por lo que era más allá de ser la puta del emperador. Eran lecciones duras, pero necesarias y ahora lo sabía. No volvería a arriesgarse, a ponerse en peligro por otros reos. No volvería a hacer peligrar su relación con Harry por otros. Que todo North Collan se jodiera, ya no era su problema. Entró a la celda, dejando la ropa sucia amontonada en un rincón junto a otra que ya se encontraba ahí. Harry no estaba, había tenido que salir a una reunión con su mecenas y Louis solamente podía esperar. Con pasos cortos llegó hasta la vieja mesa donde se encontraba el hervidor. Luego de un baño frío necesitaba una taza de té. Colocó agua y se sentó en su cama a la espera, mirando la pared. Las manchas de sangre que Harry pintó en ellas con sus propios puños. El sonido burbujeante del agua hirviendo lo sacó de su transe. La vertió en una taza y agregó una bolsita de té ya usada. No quería derrochar y sabía que Harry bebía su té liviano, por lo que aun debería quedarle tinta. No había azúcar por lo que se resignó a beberlo así nada más, deleitándose con el vapor caliente adentrarse por sus fosas nasales. Bebió en silencio, sintiéndose somnoliento de un momento a otro. Ya lavaría la taza después, así que se sacó los zapatos y se metió bajo las mantas de su cama, haciéndose un ovillo para guardar el calor de su cuerpo. Los ojos se le cerraron, la respiración comenzó a ser pausada y silenciosa, el sueño se apoderó de cada músculo de su cuerpo y lo llevó a los brazos de Morfeo.

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(Leer con el video puesto)

Se removió, incómodo por el poco espacio que tenía. Su cuerpo estaba tibio y siendo posesivamente inmovilizado. Carraspeó por la aspereza de su garganta y entornó sus orbes. La oscuridad bañaba la habitación y la pequeña luz proveniente de la rendija de la puerta lo dejaba entrever una increíble panorámica. Harry dormía a su lado, con su frente pegada a la sien de Louis, respirando apacible y con una calma poco usual en él. Louis no pudo evitar, no quiso evitar, la curvación de sus labios en una sonrisa abochornada. El brazo de Harry le cruzaba la cintura y su mano se presionaba sobre la curvatura de esta. Tenían sus piernas entrelazadas y el aliento cálido de la boca de Harry seducía los oídos de Louis. ¿En qué momento Harry se había dormido en su lecho? Louis remojó sus labios, y con toda la intención de despertarlo, se colocó de costado. Quedando con su rostro frente al de su emperador. Sacó una mano de las mantas y comenzó a perfilar con la yema de sus dedos todo el rostro de Harry. Sus labios pulposos, que siempre tenían un sabor fuerte y perdurable. El diámetro de sus ojos, simétrico y sensualmente acompañado de un par de cejas en tonos chocolate. Su recta nariz romana, varonil y que encajaba con sus pronunciados pómulos. Su barbilla cuadrada y como desembarcaba en un cuello largo y ancho. Delineó las clavículas de Harry, con la boca aguándosele en una necesidad por comenzar a dejar besos en toda su extensión. ¿Cómo podría querer a otro dueño habiendo probado a Harry? Acercó su pequeña y rosada boca a la del contrario, desenroscando la punta de su húmeda y caliente lengua para deslizarla por los labios de Harry. Cerró los ojos, sintiendo un placer arrebatador. Supo que Harry había despertado cuando la mano de este se aferró a su cintura, aprisionándolo. Harry pegó su torso al de Louis, con los ojos aun cerrados mezcló las respiraciones de ambos. El ojiazul se desmoronó debido a las cosquillas de su vientre, se aferró con los dedos a los macizos brazos de Harry, crispándolos y enterrando sus uñas. Adosó sus labios, ronroneando en un jadeo suplicante para que Harry le devorase la boca. Lo necesitaba con premura, sin motivo más que la desesperación de su propio cuerpo. Como la puta babilónica de un dios, menesterosa de su amor. Harry no demoró en terminar su martirio, izándose sobre un antebrazo y ladeando su cabeza para poder encajarse a la perfección con Louis, lo quebrantó en un beso pérfido. Louis se acomodó con Harry encima, enredándolo con sus brazos y manos, siendo cuidadoso del

tacto de sus dedos. La respiración febril de ambos era música para pecadores, el movimiento descompasado y animal de sus bocas no dejaba espacio para razonamiento alguno. Harry llevó sus manos a los cabellos castaños de Louis, aferrándose a ellos con fuerza mientras bebía de su cordero. Las hombrías de ambos despertaron juguetonas bajo las mantas. Louis movió sus caderas para que Harry lo sintiera, para que pudiera palpar lo que le provocaba con solo uno de sus besos. El rizado sonrió en el beso y le dio un lametón en los labios de Louis. Dejando su boca y comenzando a bajar por su cuello. Louis se retorcía ansioso, anhelando las caricias de su dueño sin vergüenza alguna. Harry se detuvo e inclinó su rostro en dirección a Louis, toda la diversión había desaparecido de golpe. "Esto no cambia nada, Louis. No pienses que voy a andar de maricón contigo, tomándote la mano o alguna mierda de esas" "Lo sé" Louis mordió su labio inferior para no sonreír. "Solo has vuelto a ser mi puta" "Harry... ¿Esto me lo estás diciendo a mi o a ti mismo?" Harry arqueó una ceja y posteriormente tiró de las esquinas de sus labios, sonriendo con socarronería. "Puto engreído. Ven aquí" Volvieron a romper en una marejada de besos y caricias. Con Louis enganchando sus piernas alrededor de la cintura de Harry, frotándose impúdicamente contra su dueño. Harry ronroneaba entre besos, amasando la carne de su cordero, explorando como un aventurero en tierras vírgenes. "Harry" Suspiró, jadeante y excitado. "¿Hm?" "Detente" Harry se detuvo en ese instante. Se apartó de Louis y antes de poder decir algo, el ojiazul se apoyó en el colchón, hundiendo la palma de sus manos en la suave textura de las sabanas para sentarse.

Harry permaneció en silencio, queriendo acallar los latidos de su fastidioso corazón. Louis no quitaba sus fanales índigos de él, con el miedo palpable en ellos. De manos temblorosas y torpes que comenzaban a deslizarse hacia el borde de su suéter. El emperador se detuvo mentalmente para no lanzarse sobre el cordero. Louis estaba usando todo su valor, desnudándose lentamente frente a Harry. Exponiéndose una vez más ante su dueño quien sin importar cuantas veces viera su cuerpo, siempre reaccionaba como si fuera la primera vez. Se dejó caer de espaldas y entornó los ojos cuando las manos de Harry, calientes y ásperas le recorrieron el torso. Lento y sensualmente. "Voy a follarte" Hundió sus dedos en el borde del pantalón de Louis "Si" Levantó sus caderas para que Harry lo despojara de tan molesta prenda. La convicción inquebrantable en su voz hizo al ojiverde pasar saliva lentamente. "¿Lo quieres, verdad?" Harry se inclinó hasta el vientre de Louis, presionó su frente contra este y comenzó a abrirse paso en un camino de besos. "Lo quiero... Lo necesito. Te necesito" "¿Por qué?" "Porque eres mi dueño" Harry sonrió, con el pecho apabullante de satisfacción por aquellas palabras. Por el título honorifico que su cordero clamaba entre gemidos. "Dime que quieres esto, corderito. Necesito que lo quieras" "Lo quiero. Quiero que me folles, por favor" "¿No me mientes?" "Nunca" Harry esbozó una mueca similar a una sonrisa. Un poco atemorizada lo cual era ridículo ¿De qué tendría miedo el emperador? El ojiverde colocó sus manos sobre la parte posterior del cuello de su jersey y se lo sacó por encima de la cabeza. Dejando su perfecto y fibroso abdomen al desnudo. Las pequeñas

cicatrices desaparecían entre las sombras de la oscuridad, el calor era robado rápidamente por el gélido de las paredes. Inclinó la cabeza hacia atrás cuando Louis comenzó a acariciar su torso, mirándolo maravillado como si Harry no fuese más que una creación divina. "Voltéate, corderito. Tu dueño va a darte placer" El ojiazul cepilló su labio inferior con sus dientes y obedeció a las palabras de Harry. Pegando su pecho al colchón y alzando sus caderas. Se aferró a las sabanas y hundió su frente en la almohada, gimiendo bocanadas de aire caliente cuando las manos de Harry apretaron sus glúteos. Quería sudar, ser tocado, arañar y morder. Quería gritar desbocado de placer y ser llevado al terreno del pecado por Harry. Harry lamió las mejillas del trasero de Louis, mordió y chupó. Dejando rojos cardenales y provocando espasmos de placer en el médico. Estiró sus brazos los hizo descender por toda la espalda de su manso compañero, rasguñándole la espalda mientras lamia el pliegue que dividía ambos glúteos. Louis se removió, con un quejido placentero y unas caderas desobedientes que se ganaron una nalgada por parte de su dueño. "No te alejes" Reprochó con voz ronca Harry. Separando los glúteos de Louis y aspirando el dulce aroma a vainilla que todo su cuerpo desprendía debido a la ducha previa. Su erección dolía, necesitada de un lugar donde aliviarse. Louis lo excitaba como nadie había logrado y es que todo en él era un manjar al paladar. Dio un lametón a la franja de piel, hundiendo la lengua en la suave capa de vello que tenía su cordero en el lugar. Louis ahogó un quejido y Harry rumió, adentrándose de lleno en aquel rosado orificio que palpitaba en anticipación. Las notas de la piel de Louis le llenaron en paladar. Su boca salivó y su lengua se adentró en la estrecha y caliente entrada. Louis impulsaba su trasero hacia atrás, buscando más contacto con su dueño. Harry le propinó una nueva nalgada y enroscó su lengua, respirando con dificultad mientras le comía el culo a su cordero. Louis estaba perturbado, sintiendo como su sensible anillo muscular era distendido entre lamidas húmedas y la inesperada introducción de un dedo. La humedad caliente que Harry le proporcionaba hacía que el dolor se minimizara, que la quemazón por la fricción en su rosado orificio se mezclara con un placer abrumante. Arqueó su espalda cuando los dedos de Harry comenzaron a tocar su próstata. Tanto tiempo sin tener ese delicioso contacto carnal. ¿Cómo lo había hecho? "Estás listo. Gira hacia mí, Louis" Sacó sus dedos de esa deliciosa estrechez y ayudó a su

amante a voltear su cuerpo. El rostro de Louis se dejaba ver por los pequeños rayos de Luz que entraban. El arrebolado de sus mejillas, las gotas de sudor que hacían a su cabello pegarse a su frente, la manera en que su pecho subía y bajaba con rapidez, dejando a la vista un juego de costillas sobre piel. Harry se relamió la comisura de los labios, saboreando con la vista la exquisitez que se le ofrecía esa noche. "Harry, por favor" Le rogó. Avergonzado de la necesidad palpable en su voz. "Jodida puta. Te voy a follar hasta que pierdas la voz" Llevó las piernas de Louis a sus caderas y apoyó una mano a un costado de la cabeza de Louis. Alineó su miembro sobre la entrada del ojiazul y buscó sus labios con urgencia antes de enterrarse en él. Louis lo tomó del rostro, ahuecando sus manos para poder tener el control de beso. Recibió la lengua de Harry y cerró los ojos, arqueándose y con los dedos de sus pies recogidos en anticipación. Su dueño lo penetró, introduciéndose lentamente entre aquellas calientes y suaves paredes. La sensación de ardor punzante en su entrada no le impidió disfrutar la fusión de sus cuerpos. Dejó el rostro de Harry para poder abrazarlo, intimar emocionalmente con el dueño de su cuerpo. "Estás tan estrecho" susurró con voz pastosa y ronca. Pegó su frente a la de Louis y se impulsó con los talones en el colchón, hundiéndolos para poder dar la primera embestida. "¡Hmmm!" Tarareó errático el ojiazul. Con sus piernas firmemente aferradas al contrario. Sus cuerpos estaban tan pegados como les era posible, el sudor que emanaba de ambos no era sino un seductor perfume para los sentidos. Su polla se friccionaba entre el abdomen de Harry y el propio, acrecentando su excitación. "Eres mío" Le ronroneó al oído. Louis no pudo responder. Prontamente se vio perdido entre las duras y toscas acometidas de Harry. Lo penetraba en un vaivén profundo, haciendo a su cuerpo contorsionarse cada vez que se impulsaba hacia adelante. "Be-bésame. Mi dueño, bésame" Las chispas de Luz salpicaban tras sus parpados cerrados. Su boca entreabierta dejaba escapar agudos gemidos y toda su piel estaba sensible al tacto. El calor de Harry se impregnaba en él, lo

atrapaba como caramelo derretido y Louis disfrutaba su encarcelamiento. Perdió la noción entre besos febriles y avaros. Harry era egoísta, estaba arrebatando todo de Louis, apropiándose de él completamente. Las penetraciones se volvieron más rápidas y profundas. Harry encontró el punto dulce de Louis y este gimió el nombre su dueño por todo lo alto. El líquido preseminal chorreaba de su polla y generaba una fricción húmeda y viscosa entre sus vientres. Era sexo caliente y duro. Harry se impulsaba violentamente, abriéndose paso una y otra vez entre deliciosas estocadas que enloquecían a Louis. Las lágrimas aparecieron en sus ojos cuando se vio sobrepasado, demasiadas emociones y placer. "Joder. ¿Sientes cómo me succionas? Tu culo me chupa para que te folle más duro" "S-sí. Más" Sollozó bajito, rogándole a Harry por más. Dejando de lado cualquier rastro de Orgullo solamente para que su dueño lo follara más fuerte. Harry apretó sus muslos, lamio y mordió su cuello mientras desarmaban la cama entre movimientos certeros y animales. "Levanta más el culo, Louis. Levántalo para mí. Déjame atravesarte" "No puedo. Dios... No pue- no puedo moverme" Confesó con voz jadeante y agónica. Siendo clavado una y otra vez por la hombría de Harry que friccionaba maliciosamente contra su próstata. "Harry. Dueño... Voy a llegar. Por favor, más" La suplica de Louis tronó en los oídos del emperador quien se apartó del ojiazul y lo afirmó de las caderas, llevándose las piernas de su cordero a los hombros. Se apoyó en las rodillas y lo apretó con dureza antes de comenzar a hundirse con bestialidad en él. Los gritos y gemidos de Louis resonaban en la habitación. Le llenaba el pecho a Harry de una satisfacción desconocida verlo ahí, tumbado y perdido en el goce que él estaba otorgándole. Con su rostro de putita dócil y el cuerpo cubierto en sudor. "¡Ya! ¡Harry!" Louis se aferró a las sabanas y arqueó su espalda. Con el fuego del orgasmo quemándole la entrepierna. Soltó su semilla sobre su vientre, ensuciándose completamente y retorciéndose ante Harry quien no mostraba clemencia alguna por su estado abatido.

Harry tenía sus orbes fijos en Louis, queriendo apaciguar su propio orgasmo que ya se encontraba al borde del estallido. Apretó los Glúteos de Louis y llevó su boca hasta una pierna de este que reposaba sobre uno de sus hombros. Mordió la tierna carne y gruñó cuando el orgasmo le fue imposible de contener. Llenando a su cordero de su esencia, caliente y espesa. Se introdujo en el desmoronado chico hasta que su erección hubo bajado completamente. Salió del interior de Louis y lo hizo levantar sus piernas para poder gozar con la vista de ese tierno y jugoso culo chorreando su semen. Era su orgullo el que lo guiaba, su instinto animal de dominio. Louis era un cuerpo sin fuerzas. Turbado por el fuerte orgasmo que lo hubo embargado. Se dejó avasallar por Harry, inspeccionar y besar. Su dueño quería reclamarlo después del sexo y él no iba a ser quien se lo negara. "Voy a marcarte" Murmuró el ojiverde saliendo de la cama en busca de un paño para limpiar el desastre de fluidos que eran sus cuerpos. "¿Eh?" "Dije que voy a marcarte. Pondré un tatuaje en ti" Louis batió sus pestañas, tomándose un tiempo para asimilar las palabras de Harry. ¿Había escuchado bien? Harry volvió a la cama y deslizó el paño por el abdomen del ojiazul quien se contrajo por el frio de la tela húmeda. "...Harry" "Dime" "Yo también quiero marcarte. Quiero que seas mío"

NO ACEPTO AMENAZAS!! XD alksjdjlakdasljk Oye pero y a ustedes que bicho les picó? En serio, en el cap anterior hubo una especie de histeria colectiva. Chicas, no puede haber maratón porque estoy escribiendo los caps día a día. De hecho, el siguiente será pasado mañana porque hoy a la noche no podré escribir. :( Lo siento jijiji Por otra parte, me han sorprendido algunos comentarios. De verdad que si, pero bueno. Yo respeto su molestia y enojo, aunque muchos comentarios no los comparta XD Espero que hayan disfrutado este cap y me dejen saber que les pareció la escena erótica de ellos teniendo sexo por primera vez <3 Me despido con mucho cariño y esperando que no me culpen de sus malas notas en los exámenes ni de sus noches sin dormir.

DxMysteryxD

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VIII: La rosa y la Daga "¿Qué tal un pez y una caña de pescar? Creo que va bastante bien con lo nuestro" "...Louis" "Uhm. No, mejor no. ¡Ya sé! Un león y un domador de leones" Harry le dio un último golpe al saco antes de voltearse en dirección al ojiazul que yacía desnudo sobre la cama, tapado únicamente por el edredón de pluma azul. Arqueó una ceja y se limpió el sudor de la frente. "¿Un león y un domador? ¿Y cuál se supone que eres tú?" "Hm... El león obviamente" Harry soltó una estruendosa carcajada. Inclinándose hacia adelante y aferrándose a su sudado y desnudo abdomen. "Tengo la leve impresión que te estás riendo de mi" El ojiverde dejó escapar las últimas bocanas de aire entrecortado y se enderezó. Louis lo observaba con sus mejillas ruborizadas y un pequeño puchero. Tenía una expresión cansada y unas violáceas ojeras. "Deberías estas durmiendo" Lo reprochó Harry. "¿Dormir? ¿Teniendo a mi dueño sudado y semidesnudo frente a mí? No lo creo" El emperador ladeó la cabeza y una sonrisa sutil se esbozó en su boca. Comenzó a sacarse los guantes y caminó hasta la cama, inclinándose para quedar a una distancia nimia de su cordero. Louis humedeció sus labios, a la espera del beso que estaba seguro, Harry iba a darle. Pero no fue así, el ojiverde apenas si rozó sus befos antes de deslizarse a su oído. "Eres un maldito adicto al sexo" Le ronroneó. Su voz ronca y sensual provocó un espasmo en el ojiazul. Con una sonrisa victoriosa, Harry se apartó. Caminando hasta el lavamanos para lavar su cuerpo ya que no iban a ducharse puesto que las regaderas estaban cerradas. Un maldito loco asesinó a tres reclusos dentro por lo que debían hacer una "investigación". Todos sabían que era mentira y

es que nadie daba un mísero centavo por aquellas almas podridas. Louis permaneció en silencio unos segundos, acariciando el lóbulo de su oreja y con una expresión seria. "¡Un lobo y un cordero!" Masculló chasqueando sus dedos. Seguro de que había tenido la mejor idea del mundo. Harry rodó los ojos y soltó un gruñido en respuesta. "Louis, me estás comenzando a joder. ¿No puedes permanecer callado un maldito segundo?" "Podría, si me ayudaras. Fuiste tú quien mencionó la idea de tatuarnos" Salió de la cama y consciente de que Harry comía con los ojos su cuerpo, comenzó a vestirse. Las marcas de besos que se apreciaban abundantes, parecían estrellas de una constelación lujuriosa. "No. Yo dije que iba a marcarte con un tatuaje y tú fuiste el atrevido que salió con la idea de hacer lo mismo conmigo. Algo que no ocurrirá, por cierto" El ojiazul chasqueó con la lengua, colocándose un pantalón de chándal perteneciente a Harry. "Sería lindo" Susurró para sí mismo. Ya habían transcurrido diez días desde que Harry volvió a él. Diez días que podían resumirse en una palabra; sexo. Decir que Louis había sorprendido a Harry con su desbordada libido sería menguar la situación. Sexo en la celda, contra la pared y en la cama. En su camerino personal y en el mismo salón de entrenamiento cuando se encontraban a solas. Sexo en las regaderas donde fueron vistos por un recluso que salió corriendo en un intento por resguardar su vida. Sexo en la unidad médica cuando Louis quedó a cargo mientras el personal médico iba por algo de comer. En solo diez días Harry se sentía drenado, literalmente. Asimismo, el chico de orbes añiles progresivamente se acercaba más a su dueño. Con su actitud suave y sosegada, ya podía mantener una leve conversación con Harry sin que este terminara gritando y desquitándose con el primer recluso que se le pasara en frente. El militar aceptaba renuente sus caricias y muestras de afecto. Los besos esporádicos y las bromas sensuales que Louis a veces dejaba caer en su oído. Todos en North Collan habían notado el leve cambio, no era como si Harry anduviese sonriendo por los pasillos de la prisión; pero ya no buscaba amedrentarlos sin motivo. Tenía algo más importante en lo que ocupar su tiempo y Louis era en gran parte el responsable. Imploraban

porque se mantuviese así y es que si bien, la gloría los abrazaba cuando Harry estaba "de buen humor", el infierno se hacía presente cuando era el caso contrario. Como la vez que una pelea en el comedor, a la hora del desayuno, terminó por involucrar al ojiazul, quien hacía la fila para obtener su comida y terminó siendo golpeado por la espalda de un enorme recluso. El agua hirviendo de la taza de Louis se desparramó sobre sus muslos y su quejido de dolor fue como una señal para la bestia de su dueño. El resultado terminó con los reclusos siendo asesinados en las regaderas a sangre fría. Lo bueno era que ahora evitaban pelear cerca del ojiazul. "Tal vez una sirena y un marinero" "Ya está. Me has cabreado, hijo de puta. Sal" Louis apretó los labios para no reírse cuando Harry, notoriamente molesto lo tomó por los hombros y lo sacó de la celda a rastras. "Como sigas de mamón con los de los tatuajes, te tatuaré una polla en la frente" Lo empujó a la salida y Louis quien no llevaba zapatos se removió intentando que Harry no lo echara. "¡Harry!" Tropezó con sus pies y cayó de culo al suelo. Su entrecejo se frunció y un dedo corazón le picaba por alzarse en dirección al emperador. "Eso ha sido de muy mal gusto" "Cállate y ve a molestar a Niall o algo" Harry volvió a entrar, cerrando la puerta tras él para que Louis no lo siguiera. El ojiazul se colocó de pie y ante la mirada divertida de otros reos, comenzó a golpear la puerta metálica. "¡Necesito mis zapatos, Harry! No puedo ir descalzo" Golpeó unos cuantos minutos. Sin obtener respuesta alguna. Resignado y con sus dedos de los pies encogidos se sentó de espaldas a la pared adyacente a la puerta. Aferrándose a sus piernas y con un amago de molestia. La puerta se abrió en ese momento y un par de zapatos salieron disparados del interior de la celda antes de que volviera a cerrarse. Louis suspiró y se colocó de pie, apresurándose para agarrar sus zapatos antes que alguien más se los robara "¡Gracias!" Gritó en dirección a Harry antes de comenzar a caminar hacia el comedor donde seguramente alguno de sus cercanos estaría desayunando. Su cuerpo dio un tiritón por el frio y maldijo internamente por no haberse puesto una chaqueta. Si se enfermaba iba a hacer todo lo posible por contagiar al culpable.

A paso airado y quizás con un poco de suntuosidad caminó hasta el comedor. Percibía el desprecio, repudio y la dentera en los las miradas que le daban los otros reclusos; simplemente fingía ignorarlas. ¿Cómo no iban a detestarlo? Para los reos era simplemente inaudito que el eslabón más bajo del lugar tuviera tanto poder a su alcance. Quienes respetaban a Harry, por consiguiente lo respetaban a él. Quienes temían a Harry, temían dañarlo a él y sufrir una muerte segura por ello. Harry no lo decía, pero eran sus acciones las que hablaban por si solas. Él no veía a su cordero como una puta más de las muchas que tuvo en North Collan, Louis lo sabía. "Hey, ¿Qué tenemos hoy?" Preguntó Louis sentándose al lado de Jack, un tranquilo chico con el que había hecho buenas migas. Al principio estuvo algo reacio a hablarle y es que Niall no fue muy discreto cuando chilló a todo pulmón que Jack había pasado por la polla de Harry y que eso lo convertía en hermano de sexo de Louis. "Langostinos y caviar" Se burló Jack, señalando con la mano su bandeja empobrecida de comida. Una sustancia viscosa dulce y una taza de agua con azúcar. "Pero que puto asco... ¿Y Niall?" Jack se encogió de hombros. "No creo que venga a comer con nosotros. Tuvo una pelea con Zayn y eso significa que no saldrá de su celda hasta el su esposo le pida perdón" "¿Qué hizo el negro ahora?" Louis sacó un sobre de leche que había en el bolsillo del pantalón de su chándal. Vio la fila y arrugó la nariz, habían demasiados reos. "Parece que se metió con un puto y se pegó algo... No sé mucho en realidad" "Pues ojalá se le caiga la polla por infiel" Louis le guiñó un ojo a Jack y se colocó de pie. Volvió a los pocos segundos con una taza de agua hirviendo. Los reos en la fila se quejaban de lo ocurrido. Con palabras groseras y amenazas sutiles en dirección a la espalda de Louis. "Quien como la puta del emperador. Ni siquiera has tenido que hacer la fila" "La habría hecho de no ser porque quería únicamente una maldita taza de agua caliente" Se defendió Louis abriendo el sobre de leche sobre su taza y revolviendo con la pequeña cuchara plástica.

Tomó asiento al lado de Jack una vez más y sopló sobre su taza de leche. "Eres demasiado blando. Ya llevas algo de tiempo aquí y aun no pierdes tus buenas maneras" Le reprochó Jack llevándose una cucharada de su pasta dulce a la boca. "Esto tiene sabor a meado de vaca con azúcar" Louis hizo una arcada y llevó una mano a la boca para no botar el sorbo de leche que había bebido. Iba a quejarse por ese comentario cuando vio a Niall aparecer por la puerta principal. Tenía los ojos rojos e hinchados y llevaba un enorme suéter que definitivamente no era suyo. El rubio caminó hasta ellos y se dejó caer dramáticamente en la mesa, cruzándose de piernas y acomodándose el cabello con una mano. "Estoy soltero" Dijo con un gesto indiferente y la barbilla en alto. "Dos días" Louis estiró su mano en dirección a Jack. "Hoy a la noche" Recibió la mano de Louis y la estrechó. "Tres días" Soltó de la nada Noah quien recién llegaba. "¡Son unos malditos insensibles y los odio! ¡Que les den, perras mugrosas!" Niall se bajó de la mesa y salió nuevamente del comedor, contorneando sus caderas en un vaivén pomposo que obtuvo unos cuantos silbidos coquetos. "¿De qué hablamos?" Preguntó Noah sonriendo y apuntando con la cabeza en dirección a la entrada por la que el rubio salió. "Niall dijo que está soltero y apostábamos cuánto tiempo durará así" "Oh" Noah se frotó la barbilla y entornó los ojos. "Hoy a la noche" Louis bufó y bebió el contenido de su taza. Cuando Harry apareció por la puerta, con sus botas militares, su ceñido suéter de cuello alto en negro y unos desgastados pantalones que pertenecían al uniforme de prisión, rasgados en varias partes; tuvo un maldito orgasmo visual. Se saboreó inconscientemente, deslizando la lengua al interior de su boca, por el paladar. "¿Por qué al marica de tu novio todo le queda bien?" Enfurruñó Noah.

Los otros reos lucían los harapos de prisión, alguno que otro tenía ropa propia al igual que Harry. Pero definitivamente no le lucían como al emperador. Harry se sentó en su mesa y a los pocos segundos llegó uno de sus súbditos con una bandeja de comida. "Genial. Consiéntanle el culo, después el que paga las consecuencias soy yo" Susurró Louis con los ojos entornados en dirección a Harry. No mentía, Harry tenía esa actitud aristócrata incluso en la intimidad y es que al parecer estaba tan acostumbrado a que lo hicieran todo por él, que no veía la necesidad en mover un puto dedo para servirse una taza de té. Era mucho más sencillo gruñir lo que quería en vez de moverse y obtenerlo el mismo. Louis siguió con su plática, escuchando y respondiendo de vez en cuando. Su mirada desviándose para ver a su dueño y como este comía a sus anchas, con una pose de chulo que hacía suspirar a alguna que otra loca. Fue cuando los nuevos llegaron que el silencio se hizo amargamente presente. Louis de inmediato bajó la vista, sin querer impregnarse de la miseria en los nuevos rostros. "Mierda, a ese rubio se lo van a comer vivo" Susurró Noah con pesar. Louis ignoró la situación y quedamente todos volvieron a hablar. Miró en dirección a Harry y se sintió extrañamente relajado al ver que este no le daba mayor importancia a los nuevos. "Ay, no... Pobre" Fue el turno de Jack y Louis ya no pudo seguir fingiendo que no le importaba. Levantó la vista, con los dedos de sus manos aferrados a la taza y pudo distinguir de inmediato al chico del que sus cercanos hablaban. Un alto y pálido chico rubio, con el rostro amoratado se encontraba en la fila de los alimentos, siendo intimidado por otros reos. Louis tragó saliva con dificultad y negó con la cabeza. "Louis, podrías ir por él o llamarlo. Si lo haces, nadie se interpondrá" El ojiazul negó de inmediato a las palabras de Noah. "No. La última vez le prometí a Harry que no me metería en problemas por defender a alguien. Lo siento" Jack y Noah le regalaron una mirada de empatía. Estaban en la misma situación que él, no podían usar a sus dueños para ir por North Collan dándoselas de justicieros. Escuchó un estruendo y levantó la mirada de inmediato. Se encogió en su lugar cuando vio al rubio sobre la mesa de Harry. El desayuno del emperador se encontraba desparramado, su ropa sucia con restos de leche y su mandíbula apretada.

"Dios" Noah se llevó ambas manos a la boca y Jack giró el rostro. Louis estaba petrificado. Harry se colocó de pie, moliendo sus dientes y limpiando con las manos la suciedad de su suéter. El delgado rubio pedía perdón, con los ojos llenos de lágrimas y su labio inferior tembloroso. Intentaba limpiar la mesa de Harry, rogando por qué no lo matara. "Lou, tienes que hacer algo" "No puedo" Sus ojos se llenaron de lágrimas y su garganta comenzó a escocer. ¿Qué podía hacer? La angustia desoladora se implantó en su pecho. El asco que sintió por sí mismo lo hizo sentir arcadas. Ese hombre, el mismo que tronaba sus dedos para destrozar a un indefenso convicto, era quien lo poseía cada noche y quien se hacía un camino a su corazón. "Harry" Murmuró apenas. La voz Salió como un suspiro errático y apenas si pudo oírse a sí mismo. No quería ver esa escena, no quería toparse con la realidad donde el hombre que besaba su cuerpo y acariciaba cada rincón de su piel era un monstruo. El emperador tomó al rubio por el cuello de su harapienta camisa. Lo levantó y antes de encestar el primer golpe, dirigió una mirada de soslayo a Louis quien observaba la escena, aterrado. "¡Maldita sea!" Exclamó a todo pulmón. Miró a su alrededor, todos los otros prisioneros esperaban ver al emperador en acción. Ver a ese bastardo morir a base de golpes. Louis se tapó los oídos y cerró los ojos cuando vio como el puño de Harry tomaba impulso. Jack se aferró a él, escondiendo el rostro tras la espalda de Louis. Sin importar cuanto tapara sus oídos, los gritos de dolor del rubio se filtraban, haciendo que su cabeza martillara. El ácido salado de las lágrimas recorría sus mejillas y todo su cuerpo era un temblor constante. Lo próximo que sintió fue el pitido de un silbato, los gendarmes hicieron su aparición indicándole a Harry que soltara al recluso. Louis lo escuchó maldecir y lanzar algunos golpes antes de amenazar con quemar North Collan. Cuando finalmente tuvo el valor de abrir los ojos, Harry ya no estaba en el comedor. Vio al golpeado chico ser arrastrado por dos guardias y de inmediato se levantó.

Su férrea vocación le gritaba porque corriera a la unidad médica y atendiera al herido. Pero su lado racional, aquel que había aprendido a base de malas experiencias lo detenía. Si llegaba a los oídos de Harry que Louis había ido a la unidad médica, especialmente para tratar al recién llegado que él apaleó; tendría problemas. "Voy a ver a Harry" "No deberías. Va a estar cabreado y seguro la toma contigo" Le aconsejó Jack. Louis atrapó su labio inferior y volvió a su asiento. "Tienes razón... Odio esto" Eso era todo lo que podía hacer. Hundirse en sus propios valores y convicciones para resguardar su vida. Sentir como día a día se transformaba en uno más de North Collan. En alguien egoísta que se anteponía a si mismo por encima del resto. Comenzaba a odiar ese nuevo Louis.

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"Hola" Susurró al llegar al camerino donde Harry acababa de tomar una ducha. Su dueño lo vio por el rabillo del ojo, sin responderle. Secaba su cuerpo con una toalla y su cabello goteaba perladas gotas de agua. Ya era casi la hora de volver a las celdas y de alguna forma, Louis había conseguido evitar a Harry por todo el día. No iba a responsabilizarse por ello, era la única opción ya que no se sentía estable para hacerle frente. Se abrazó a sí mismo y permaneció en el marco de la puerta, mirando la gloriosa complexión muscular del ojiverde. Sentía las pulsaciones de su corazón y como las molestas mariposas se alborotaban en su vientre. "... Te estuve esperando para cenar" Intentó una vez más. Pero nuevamente Harry no le

respondió. Llevó sus fanales al suelo mojado y se mantuvo a la espera. Harry comenzó a vestirse, sin inmutarse lo más mínimo. Ignorando completamente la presencia de Louis. Cuando ya estuvo listo, se colocó frente al chico de ojos azules y lo empujó con la mano. "Muévete" Ordenó. Louis le dio el paso y caminó tras Harry hasta la celda compartida de ambos. Los reos los miraban de reojo, algunos incluso divirtiéndose a sus costas. Al llegar el rizado se topó con las dos bandejas de comida intactas y bufó. "¿Por qué no comiste?" "Quería cenar contigo" "¿Lo dices en serio? ¿Después que te la pasaste escondido de mí durante todo el día? Peor que una maldita rata" Louis se encogió de hombros y se sentó en la cama. Harry lo observaba con ojos entornados. La respiración de ambos salía como vapor de sus bocas. Era una maldita noche helada. "Lo siento" No quería confesar que estaba endemoniadamente aterrado por lo ocurrido en el desayuno. El ojiverde refunfuñó y se pasó una mano por el cabello. Miró la comida y le entregó una bandeja a Louis. "Come. No quiero terminar follándome a un puto saco de huesos" "Gracias" Recibió la bandeja y a través de sus largas y densas pestañas miró a Harry. Mejillas arreboladas y una sutil sonrisa lo traicionaban. Harry frunció el ceño y le dio una mordida a la rebanada de pan que tenía en sus manos. Se encontraba apoyado en la pared. "¿Por qué me miras así? Pedazo de mamón que ni para comer te guardes esa cara de zorra caliente" "¡Oh, joder! Estaba tratando de ser tierno, Harry. Tierno, no caliente" El rostro de espanto y bochorno de Louis sonsacó una sonrisa divertirá en su dueño.

"Es lo mismo, me miras así para que te folle" "¡No! Por amor al cielo. Solo quería que pensaras que soy lindo o algo así" "Hm" Terminó de comer su pan y con ambas cejas enarcadas ladeó la cabeza. No podía borrar la sonrisa socarrona de su rostro "¿Lindo? Venga, que la humildad no es lo tuyo" "Soy muy humilde" Louis chupó la cuchara con la que había estado bebiendo sopa. Ya fría por el tiempo de espera. "Humilde y lindo" "Y caliente" "Muy caliente" Los bordes de sus ojos se arrugaron cuando sonrió de manera infantil. Harry sacudió su cabeza y entornó los ojos, remojándose los labios. "¿Aun vas a decir que no quieres que te folle?" "Jamás diría eso. Quiero que me encuentres lindo... Y que me folles" Ronroneó las últimas palabras. Lenta y quedamente. Estiró su bandeja con la comida casi intacta en dirección a Harry quien dio unos cuantos pasos para obtenerla. Una vez libres de la molesta lamina de plástico y la comida. Louis se recostó sobre la cama, apoyándose en sus antebrazos y cruzándose de piernas. "Creo que podría hacer eso por ti. Como un favor, ya sabes" "Harry el generoso Styles" "Louis el humilde Tomlinson" Harry llegó hasta él y sus orbes azules se cerraron cuando los labios de Harry comenzaron a jugar en su cuello. Para ese momento, los recuerdos del desayuno no eran más que una de las tantas vivencias que North Collan le había enseñado.

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"Ten cuidado y recuerda seguir mis indicaciones. Si el dolor persiste, intenta bajar la inflamación aplicando frío" Se despidió con la mano de su último paciente. En realidad le hubiera gustado otorgar algo de medicación para ese pobre anciano. Pero los medicamentos eran tan escasos que debían guardarlos para situaciones especiales. Destensó su cuello, inclinándolo de un lado a otro y movió sus hombros en una rotación circular. Estaba algo extenuado debido a la cantidad de reos que había atendido ese día. Sus días en la unidad médica habían descendido a petición, orden, de su dueño por lo que se limitaba a tres veces a la semana. Louis jamás comprendería como era que Harry tenía autoridad para modificar su horario de trabajo comunitario. Nadie se salvaba de eso, a excepción de los peleadores al parecer. Ya que ellos empleaban la mayor parte del día en entrenar. Pero los súbditos, simples mortales debían desempeñarse en labores no muy agraciadas y la peor de todas, era sin lugar a dudas... La limpieza de las alcantarillas de North Collan. Jamás había descendido a las fosas de los residuos fecales y si de él dependiera, no lo haría nunca. A veces bromeaban con que ese sería el lugar perfecto para esconderse, pero de solo pensar en poner un pie ahí, su estómago se revolvía. Miró el reloj de la pared y sonrió al ver que solo faltaba media hora para que pudiera volver con Harry. Ese día, si fueran una pareja normal y no dos reos en una malsana relación de dueñocordero, cumplirían un mes de relación. "¿Feliz?" Preguntó un enfermero que se encontraba guardando utensilios quirúrgicos. "En realidad, s-" "¿Interrumpo?" Una chillona y molesta voz, cuyo acento marcado Louis ya conocía, se hizo oír. Se giró en dirección a la puerta y llevó sus dos perfectas cejas al techo al ver al ex-puto de Harry ahí. "Necesito que me des algo para el culo. Harry folla tan duro... tú sabes" Francesco se encogió de

hombros y se recostó en la camilla. Louis chasqueó con la lengua, con las ganas de vomitar haciéndose presentes al saber que su dueño seguía buscando carne putrefacta fuera de sus brazos. "¿Hemorroides?" Preguntó el enfermero con una risilla contenida. "No lo sé. Supongo que el doctor tendrá que revisarme" Levantó sus caderas y bajó su pantalón gris para que Louis hiciera su trabajo. "Hm" El ojiazul buscó un salvavidas en el enfermero quien le guiñó un ojo con complicidad. "Bueno, el recluso Tomlinson ya ha terminado su turno. Pero pronto llegará el médico oficial. Puedes esperarlo aquí de momento" "¿No puede simplemente revisarme y ya? Tengo cosas más importantes que hacer" "No. Lo siento... Yo ya tengo que ir" No quiso dar mayores explicaciones. Seguramente Francesco se burlaría en su rostro si le dijera que quería hacer algo especial para Harry por el mes que cumplían ese día. Sí, era tonto e infantil pero aun así, era una de las pocas situaciones normales a las que podía aferrarse en ese averno. No se lo había comentado a Harry, pero tenía la esperanza de que la idea le gustara. Caminó hasta el gimnasio donde al no verlo, preguntó a otros peleadores. Ley se encontraba ahí y como ya era costumbre, Louis lo ignoraba. Aun cuando lo había pillado viéndolo algunas veces pero prefería fingir que no se daba cuenta. Recordaba las palabras de Ley y su estómago se apretaba. Aquella conocida sensación, ese presentimiento de que algo no estaba bien cada vez que el oriental se quedaba mirándolo fijamente. Con tanta calma, como un depredador a la espera. ¿Por qué le era tan familiar? Sacudió su cabeza y saludó de lejos a unos cuantos conocidos, fieles a su dueño y llegó hasta la celda donde Harry se encontraba recostado en la litera de arriba con un libro entre sus manos. "¿Qué estás leyendo?" Preguntó el ojiazul encaramándose para llegar hasta Harry.

Gateó desde los pies de la cama, con su dueño viéndolo por encima del libro, hasta quedar a horcajadas de Harry. Deslizó sus manos por los firmes pectorales de Harry, seducido con la idea de dejar sus uñas marcadas en voraces rasguños. "Ni idea. Lo encontré botado en el patio" Lo cerró y le mostró la cubierta a Louis. Una desgastada tapa de cuero con letras borrosas. Rojo y negro de Stendhal. "¿Te gustó?" "Es interesante" Murmuró Harry dejando caer el libro al suelo. Louis esbozó una pequeña sonrisa, inclinándose para besar a su dueño, sin embargo, el recuerdo de las palabras de Francesco lo detuvo. "¿Es verdad que te sigues acostando con la puta de Francesco?" Preguntó sin titubear. Su expresión seria demostraba que no estaba para nada de acuerdo con eso. "¿Qué? ¿De dónde sacaste eso?" "Él mismo me lo dijo" Louis se alejó y encogió de hombros. Bajando la mirada hasta el borde el pantalón de Harry que comenzó a trazar con sus dedos índice y corazón. No podía fingir que las palabras del francés no le habían afectado. El dolor era real, todo en él se desmoronaba de solo pensar que su dueño estaba con otro. No quería, la idea era insoportable. Sí Harry admitía su desliz, seguramente rompería a llorar ahí mismo. Harry colocó sus manos en las caderas de Louis y presionó sus dedos. Remojándose el labio inferior. "Quizás si te bajaras de mi polla en algún momento podría haberme metido en otro culo, maldito goloso" "¿Eso es un no?" "Eso es un... Debes estar malditamente bromeando" Y fue como si le volviera el alma al cuerpo. Su dueño seguía siendo suyo. Se inclinó hacia Harry quien dejó su cuello expuesto para que Louis se encajara en él. Le dio un lametón a la piel salada y caliente, de perfume varonil y que se tensaba por la suavidad y

humedad de su lengua. "Eres mío Harry. Mi dueño" ronroneó casi sin voz, comenzando a mover sus caderas para hacer fricción entre sus ingles. "Marica arrogante... ¿Quieres reclamarme?" Alejó una mano y con la otra obligó a Louis a levantar su trasero, lo suficiente como para poder azotarle una fuerte nalgada. Su cordero aulló un quejido de dolor y placer, encorvándose ante el azote sobre su glúteo. "¡Sí, mío!" Exigió. Se aferró a las sabanas, moviendo su trasero hacia atrás para incitar un segundo azote. "Maldición. ¿Por qué me pone tanto verte celoso?" "Porque quieres ser mío. Mi dueño" "No te confundas, Louis. El único con dueño aquí, eres tú" "Jesús. Harry, solo cállate y fóllame que quiero que esta noche sea inolvidable" "¿Y eso? ¿Niall te dio drogas?" Louis rodó los ojos y negó con la cabeza. Se apartó para poder encontrar los fanales esmeraldas de Harry. "¿Entonces?" "Hoy cumplimos un mes" "¿De qué mierda estás hablando?" Entornó los ojos y hundió la parte posterior de su cabeza en la almohada para poder apartarse del ojiazul. "Un mes desde que me hiciste realmente tuyo, Dueño" "Jodido demente. La prisión te fundió el cerebro..." Pero sus palabras no iban con la sonrisa perfilada en sus labios. Con el brillo posesivo de sus ojos ni con los sensuales dimples que adornaban su rostro. "Una rosa y una daga, Harry" "... No de nuevo" "Eso es lo que somos. ¿No lo ves de esa forma?"

"Tú ganas, corderito" Y Louis pensó que quizás, lo de ellos podría ser algo más que una tragedia fatídica.

Bien. este cap iba para mañana pero aquí está!!! Solo porque realmente me han sorprendido con su apoyo a esta historia. El próximo capítulo me demoraré un poco en escribirlo porque tengo otras historias que también requieren mi tiempo. Pero valdrá la pena <3 No les dejaré spoiler para no hacerlos sufrir. Os amo mil millones <3 PD: Compren pañuelos. PD2: Me reí mucho con sus comentarios <3

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IX: Las velas y una mentira Sus dedos se presionaban dolorosamente contra la áspera pared. Sentía las yemas de sus dedos resentidas y aun así no podía despegar sus manos del concreto frío. La desesperación con la que

el vapor caliente salía de su boca entreabierta, las gotas de sudor perlado que hacían un camino por su piel caliente y el frio de la noche que contrarrestaba el fuego de su sangre. Quería sacarse el corazón para no sentir aquellos frenéticos latidos. "No te lo guardes, corderito. Gime para mí" Le demandó quedamente. "Muéstrame como te gusta que te de duro" Louis soltó su labio inferior, dejando escapar los agudos y suaves gemidos que se acumulaban en su garganta. Estaba en una vertiente de placer y hedonismo. Con su dueño reclamándolo, hundiéndose en él. Las manos de Harry se clavaban en sus caderas, posesivas y sensuales. "M-más. Dueño, Harry" Imploró agonizante. El sudor de Harry caía por su espalda, traspasándole la piel como ácido y fusionándose con su propia sangre; quedándose en él. Estaba al borde de un precipicio, llevado por la forma bestial y pérfida que tenía su dueño para follarlo. Un moribundo sediento que era lanzado a un manantial de aguas dulces, bebiendo hasta saciar su sed y ahogándose al mismo tiempo. Las penetraciones eran lentas y profundas, haciéndolo necesitar más. Su punto dulce enviaba descargas eléctricas cada vez que la hombría de Harry lo rozaba. La quemazón en su pequeña y rosada entrada, apenas dilatada antes de que Harry se adentrara en él, provocaba espasmos en su cuerpo. "Me encanta tu culo. Joder, muévete para mí, para tu dueño" Rasguñó la carne de los glúteos de Louis. "Tan puta, solo para mi" Cimbró su espalda, obedeciendo la exigencia de Harry. Jadeando en necesidad de aire. Se sentía lleno, atiborrado en deliciosas sensaciones. El dolor del trato bruto de Harry contraponiéndose al placer que su propio cuerpo había encontrado en ello. "Quiero tocarme. Por favor, ne-necesito. Yo n-necesito, dueño..." Harry se hundió con fuerza en su interior, sacándole un baladro suplicante. "¿Quieres tocarte? Puto glotón. ¿No te basta con mi polla llenándote? ¿Aún quieres más?"

Gruñó. Levantando sus talones del suelo en cada estocada para impulsar con más pujanza el movimiento de su pelvis sobre el trasero de Louis. El sonido de la piel húmeda chocando. La respiración pesada de Harry cerca de su nuca, el calor que ambos emanaban y el aroma de la sal picante que provenía del sudor de sus cuerpos. Todo era simplemente descomunal. Louis bajó una mano hasta su propia hombría, doblando un antebrazo en la pared para dejar descansar su frente sobre este. Su erección palpitaba dolorosamente. Comenzó a bombear, retorciéndose y alzando su trasero para que Harry pudiera follarlo a gusto. "¿Te estás tocando?" "S-sí" "¿Se siente bien? Mi polla partiéndote el culo mientras te masturbas" Llevó su boca hasta el hombro de Louis y abarcando una generosa cantidad de piel, hincó los dientes. Mordiendo hasta que el sabor metálico de la sangre ajena se hizo sentir en su paladar. "¡Sí!" Sollozó. Las lágrimas agolpándose en el límite inferior de sus rojizas cuencas oculares. La lengua de Harry se deslizó por la zona de piel lastimada, lamiendo y haciéndola arder. "Voy a malditamente llenarte de mí semilla, corderito" Susurró Harry sobre el oído de Louis. Tironeándole el lóbulo de la oreja. Louis se estremeció por las palabras de Harry. Tan sucias y carnales. El emperador llevó una mano hasta la erección de Louis, abarcando la mano de este y ayudándolo a masturbarse más rápido. "¿Te gusta esto? Ser una maldita hembra y tener mi polla dentro de ti" Louis gimoteó en respuesta. La capacidad del habla yacía extraviada en alguna parte de su cabeza. Solo podía limitarse a sacudir su cabeza de arriba abajo con esfuerzo. ¿Para qué mentir? Lo quería todo de Harry. El sexo con su dueño siempre era así. Al borde de lo animal, inmoralmente sucio y pecaminoso. Las palabras eran obscenas y Harry parecía disfrutar subyugándolo. Recordándole a Louis cuan suyo era.

"M-me vengo" Lloriqueó lastimeramente. Tensándose y apretando los ojos mientras alcanzaba el orgasmo. Sus paredes internas se estrecharon alrededor de la polla de Harry, haciéndolo jadear ronco de placer. Se sostuvo gracias a la mano de Harry que envolvió su abdomen, sin fuerza aparente en sus piernas y con la visión borrosa. Todo pensamiento coherente se encontraba nublado por una capa de placer al encontrarse en el cielo de los orgasmos. Harry se impulsó sobre su culo, con embestidas rápidas y duras, buscando llegar a su propio orgasmo que alcanzó luego de unas cuantas penetraciones más. Apoyó su frente en la nuca de Louis e inclinó su pelvis hacia adelante para vaciarse en el interior del ojiazul. "Mierda. Se siente tan bien... Tú culo es jodidamente perfecto" Harry salió de su interior y su cuerpo se sacudió levemente. "Ven, te llevo a la cama que pareces un maldito cadáver tembloroso ahí" "T-tan romántico" Murmuró botando el aire de sus pulmones. Harry soltó una risilla mientras guardaba su exhausto pene dentro de su bóxer y se subía el pantalón de chándal. "Es lo que me haces. Me pones como un marica mamón" Aplanó una mano sobre un glúteo de Louis en una fuerte nalgada que hizo al ojiazul dar un salto. "¡Bestia!" Exclamó Louis, sobándose su adolorido trasero. "Joder, casi me rompes la cadera" "Que te quejas, maricón. Si te encanta que te azote" Se inclinó y tomó el pantalón de Louis que se encontraba hasta sus tobillos. Enganchó el borde a sus dedos y lo subió, no sin antes dar un lametón en la roja y lastimada piel de su cordero. Lo cargó hasta la cama, donde Louis se terminó de vestir y se acomodó de costado. Harry se colocó una vieja camiseta de mangas largas y un chaleco. Giró el seguro interno y abrió la puerta de la celda para que entrara algo de ventilación. Algunos reclusos que pasaban por fuera lo saludaron con temor y otros simplemente pasaban con la cabeza gacha. El reloj de muñeca de Harry marcaba las seis de la tarde. Arrugó la nariz al ver que se había pasado tres jodidas horas encerrado follándose a Louis. No había ido a entrenar y al día siguiente desfilaban

nuevos peleadores para el torneo a realizarse en la noche. "Voy al gimnasio" Murmuró tomando sus guantes de entrenamiento. Louis asintió perezosamente, con el sueño haciendo que sus parpados pesaran. "Si te vas a dormir, cierra la maldita puerta con seguro. No quiero volver y verte violado sobre la cama" "Hm" Pero Louis ya estaba durmiendo. "Zorro insolente" Harry ladeó una sonrisa y acomodó su cabello. Al salir vio a sus leales perros esperándolo. Caminó hasta ellos, empujando a los infelices que invadían su espacio personal al caminar demasiado cerca de él. "Tú. Te quedas aquí y te aseguras que nadie se meta a mi celda" "Como ordenes" Era una precaución algo excedida, puesto que jamás nadie se atrevía a entrar a su celda. Pero no iba a arriesgarse, la idea de otro recluso poniéndole las manos encima a su manso cordero le hacía hervir la sangre. Hizo su camino hasta el gimnasio, dando pasos firmes y con las manos hechas puños. Los reclusos se abrían paso a su alrededor, rogándole a un dios inexistente no despertar la ira de Harry. Al entrar al gimnasio se sorprendió al ver a Nicholas, su mecenas. Mantenía una conversación calmada con Ley y fumaba un cigarrillo. De costoso traje y con su cabello cubierto de canas. Sonriendo con ese rostro de rata que tanto enervaba a Harry. Harry los ignoró y se colocó los guantes, visualizando a Zayn que coqueteaba descaradamente con Niall en un extremo del área de entrenamiento. "¡Zayn, a entrenar!" Demandó. Su compañero inmediatamente se despegó de Niall, desordenándoles sus rubios cabellos. Trotó hasta Harry y con un gesto de cabeza se saludaron. Zayn se puso los guantes y comenzó a alongar sus extremidades. El moreno miraba de reojo a Ley, gesticulando muecas de desagrado ante aquel que lo había vencido.

"De tanto que lo miras, pensara que quieres su polla" Se burló Harry con una sonrisa bufona. "Como no te calles, Niall arrancará mi Polla" "Maricón dominado" "¿Y qué? ¿Te excita o alguna mierda así?" Con una carcajada, Harry levantó una mano y la dejó caer en la nuca de Zayn golpeándolo con fuerza a modo de venganza. Su moreno amigo se apartó, sobándose la nuca y maldiciendo por lo bajo. Estaban listos para comenzar su entrenamiento cuando la voz de Nicholas detuvo a Harry de lanzar el primer golpe. "¡¿Qué?!" Gritó en dirección a su mecenas. "Ven aquí. Tengo que discutir algunos negocios contigo" Miró por el rabillo del ojo a Zayn y este se encogió de hombros. De unos cuantos pasos rápidos llegó hasta Nicholas donde Ley también se encontraba. Los inspeccionó a ambos, limpiándose las fosas nasales de un movimiento con su dedo pulgar. "¿Qué mierda quieres?" "Tus modales están cada día peor, Harry. ¿No te alegras de verme? Traigo buenas noticias" El hombre abrió su chaqueta y de ella sacó un sobre blanco. Se lo extendió a Harry y sonrió, mostrando sus dientes y aquella prótesis dental de oro que relucía. "Un pequeño trabajo. No es nada a comparación de todo lo que he hecho por ustedes" Harry arrugó el sobre y se lo lanzó a la cara. "No seas hipócrita. Te llenas los bolsillos gracias a mi" Masculló golpeándose el pecho con rabia. Nicholas siseó, agachándose para tomar el sobre del suelo. Lo estiró y se lo entregó a Ley. Posteriormente volvió su rostro sonriente a Harry. "Harry, parece que olvidas tu situación. Tú ganas tanto como yo gracias a estas peleas. ¿O quieres perder tus facilidades en prisión?" Colocó sus manos sobre los hombros de Harry. "Supe que te buscaste una putita. ¿Qué harías si ya no puedes darle de comer? Sabes que no es fácil para mí suministrarte de todos tus caprichos. ¿Cuántos hombres de aquí no matarían a sus propios hijos para tener tus regalías?"

"¿Me estás amenazando?" "Te estoy recordando cómo funcionan las cosas. Tú eres el emperador de este lugar, pero sin mi dinero... No eres diferente al resto" Se apartó de Harry y botó la colilla de cigarro al suelo. "Además. Las apuestas no han estado dando mucho. Los peleadores están comenzando a escasear" "Ese no es mi problema" "Quizás no. Pero no querrás que me quede en la calle. Sin mí, puedes ir despidiéndote de tu estatus. No más Harry intocable. Los guardias podrán hacer lo que gusten contigo. Comerás mierda y pasarás frio. Incluso puede que te quiten a tu putita... Eso sería un infortunio, ¿verdad?" Harry molió sus dientes. La sonrisa triunfadora de Ley se clavó en sus varoniles facciones. Algún día le rompería el cuello al infeliz de Nicholas; era un juramento interno. "¿Qué tengo que hacer?"

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Louis se despertó al escuchar un golpe en su celda. Restregó sus ojos y con cuidado de no tropezar con nada, llegó hasta la puerta. Encendiendo la Luz y pestañeando para acostumbrarse al cambio. Carraspeó y pasó saliva, aun medio dormido y con su estómago despertando. Tenía hambre. Recordó unas latas de frutas en conserva que Harry le había entregado dos noches atrás. Podría comerlas antes de la cena. Mierda... ¿Qué hora era? ¿No se había saltado la cena, verdad? Abrió la puerta y...

"¡Noche de amigas!" Gritó Niall en compañía de otros dos reclusos. Noah y Jack. Louis dio un salto y llevándose una mano al pecho por el susto, sacudió sus pestañas. "Qué dem-" "¡Vamos a cenar juntas! Ya avisamos a un guardia que comeríamos juntos" Niall pasó su brazo por el hombro de Jack "Todo gracias a Jack. Que da las mejores mamadas y tiene al idiota que distribuye la comida como un baboso a sus pies" Jack estiró su mano y revisó sus uñas, soplándolas y llevándoselas al pecho para frotarlas contra su chaqueta. "Perras locas..." Louis esbozó una sonrisa y se movió de la puerta, permitiéndoles la entrada. Se sentó sobre la mesa y apoyó sus codos sobres las rodillas. "¿Y de dónde ha salido esto?" "Bueno. Estaba jodidamente aburrido en mi celda y pensé... ¿Por qué no alegarles la noche a mis perras favoritas?" "¿Y Zayn?" "Me da igual. Ese hombre no es asunto mío" Noah rodó los ojos y abrió su overol, sacando una botella de ron de su interior. Los ojos de sus amigos relucieron lustrosos. "Regalo de José por mi cumpleaños" "¡Sí! Dios, podría follarme a tu hombre en agradecimiento" Murmuró Jack tomando la botella para darle un beso. "Quiero verte intentarlo" Murmuró Noah con los ojos entornados. "Ay, puta celosa. ¡Ni que estuviera tan bueno!" Chilló Niall con una mano en el pecho. "Más bueno que el carbón ese que te come el culo" "¡Con mi hombre no, perra!" Apuntó a Noah. Louis ladeó su cabeza, sonriendo ante la plática sin sentido de sus amigos. En ese momento un

gendarme los interrumpió, entrando de golpe a la celda y cargando una caja de un tamaño considerable. "Tomlinson. Se te ha enviado esto" Dejó la caja en el suelo y salió sin decir palabra alguna. "De acuerdo. Esto ha sido extraño" Murmuró Jack con los ojos entornados en dirección a la caja. Louis bajó de la mesa y caminó hasta el cuadrado de cartón. Un sobre blanco se encontraba pegado por encima son una gruesa capa de cinta adhesiva. Lo sacó con cuidado, ignorando las palabras desesperadas de sus amigos y como chillaban a sus espaldas. Abrió el sobre y vio la letra de Liam plasmada sobre un papel blanco.

<< Louis. Me ha costado un riñón mandarte esto. No creo que pueda hacerlo hasta los próximos meses. No ha sido como en las películas... Casi me disparan cuando mencioné la brillante idea de pagar para que cuiden tu culo. Espero que esto sea suficiente por un tiempo. Hay de todo lo que puedas necesitar. Te quiero hermano, solo se fuerte. Pronto podremos presentar la apelación. Iré a verte la próxima semana, tengo una carta de tu madre pero quiero entregártela personalmente. Mantente firme y recuerda que hay personas que te amamos >>

Unos meses atrás habría llorado.

Dobló la carta y la devolvió a su sobre. Con una sonrisa tranquila se tomó su tiempo para abrir la caja. Nunca podría agradecerle lo suficiente a Liam. "¡Ay, maldita suertuda! ¡Te odio!" Chilló Niall cayendo de rodillas sobre la caja. Louis se cruzó de brazos y vio como esos tres bastardos registraban todo su contenido. "¡Atún!" Hicieron un caos de todo. Desordenando el contenido de la caja y lloriqueando por la suerte que tenía Louis. "Mierda. Mi papá también podría enviarme algo si no fuera porque me gritó en la cara que ya no tenía hijo" Murmuró Niall con pesar. Louis palmeó su hombro y se arrodilló a su lado. Latas de alimentos en conserva. Medicamentos, vendas, un par de zapatillas y ropa interior. Un gorro y guantes para el frio. Una botella de whiskey y una de vodka. Encendedores y cajetillas de cigarros. Finalmente y algo que Louis apreciaba por sobre todo, los artículos de higiene personal. Las barras de jabón, tres cepillos dentales, dos botellas de shampoo y dos desodorantes. Louis inspeccionó todo, sonriendo ante las ocurrencias de Liam. Tomó el pequeño frasco de vidrio que contenía aquel perfume que tanto le gustaba. Lo olió, dejándose llevar a los buenos recuerdos de su antigua vida. Como había cambiado todo. "Chicos, creo que por hoy la fiesta tendrá que pasar" Murmuró Louis con la botella de perfume en la mano. Realmente quería tener una fiesta, pero una que solamente lo involucraba a él y a Harry. "¡¿Qué?! ¡No! No seas maldito" Rogó Niall con un puchero. "Les prometo que los compensaré... Es más, tomen-" sacó tres latas de atún de la caja y se las dio a sus amigos. "Mi deuda está pagada" "Te odio" Murmuró Jack guardándose la lata de atún en el bolsillo de su ancho pantalón. "¡Por favor! ¿Sí? Solo dejémoslo para mañana. Esta noche quiero... hacer algo especial para Harry" "Ay, marica enamorada. No puedo con sujetos como tú, de verdad no puedo. De acuerdo, vamos chicos... Hay que avisarle al de la comida que comeremos en mi celda" Niall se colocó de pie y con un gesto de cabeza les indicó a sus compañeros que salieran de la celda de Louis.

"¡Gracias!" Louis sonrió al pensar en la sorpresa que se llevaría Harry. Vio las cosas en el interior de la caja y mordisqueó su labio inferior. Iba a preparar algo especial. Cerró la puerta de su celda y rápidamente se desvistió. Tomó un paño que descansaba al lado del lavamanos y lo humedeció. Con la barra de jabón humectante limpió todo su cuerpo, temblando de frío al enjuagarse con el paño. Puto Harry. Humectó su piel, suspirando de placer al sentir la cremosidad en su propia dermis. El aroma a miel y vainilla adhiriéndose a él. Se colocó ropa interior nueva y usó unas cuantas gotas de perfume en sus muñecas. De la ropa de Harry tomó un suéter y un chaleco. La ropa de Harry siempre estaba bien lavada. Se afeitó y peinó con la punta de sus dedos. Observándose al espejo y quedando satisfecho con su apariencia. El sonido del guardia que entregaba las bandejas de comida lo hizo salir de la celda. Tomó la bandeja de Harry y la propia. Arrugando la nariz al ver la miseria de comida que le tocaba a los reos comunes ese día. Acomodó todo lustrosamente sobre la mesita. Usando una sábana como mantel. Los cubiertos a los lados de los platos de plástico. Su canastilla de mimbre con rebanadas de pan y dos vasitos plásticos. La botella de Whisky al medio de la mesa. Abrió dos latas de frutas en conserva y las vació sobre una fuente plástica, hundiendo dos cucharillas en ella. "¿Qué más?" Sobó su mentón unos segundos y chasqueó con los dedos al imaginar el detalle faltante para su velada. Sacó un cepillo dental, una cajetilla de cigarros y un desodorante de su cajita. A trote rápido llegó a la celda del abuelo. Un anciano medianamente importante de North Collan, senador en su tiempo. Antes de ser encarcelado por corrupción y malversación de fondos fiscales. "Abuelo. Necesito velas y dos sillas" Dijo con una enorme sonrisa. El anciano arqueó ambas cejas y gruñó. Tomando las poseciones que Louis le ofrecía. "Una silla"

"Oh vamos... Por favor, es para Harry" El hombre soltó un bufido y le señaló dos pisos de madera viejos a Louis. Rebuscó entre sus cosas y le entregó un paquete de velas. "Gracias. Gracias" Louis con algo de esfuerzo tomó los pisos de madera encajados entre ellos y el paquete de velas. Su corazón brincaba de alegría. Ahora Harry no podría decir que Louis no hacía nada por él. Volvió a su celda. Con las mejillas ruborizadas por las burlas de los otros reos al verlo cargar los pisos de madera. ¡No es como si fuera un debilucho! "Ya" Posicionó los brazos sobre su cintura y sonrió complacido con el resultado final. Harry siempre volvía para la cena. Era una promesa muda o así le gustaba verlo al ojiazul. Se sentó en su pisito, encendiendo las velas y sin poder borrar la sonrisa soñadora de sus labios. Sus dedos golpeaban la mesa. Su rostro se giraba de vez en vez a la puerta por la que Harry debería haber aparecido. La vela se consumía frente a sus ojos y la comida lucía fría. Bufó, pensando en que su dueño seguramente se había quedado más tiempo entrenando. ¿Por qué no podía tomarse unos cuantos días? No era como si los sacos de boxeo fueran a irse a alguna parte. Cruzó sus brazos sobre la mesa, aburrido de esperar a que su dueño apareciera. Nada, el bastardo no llegaba. Louis se colocó de pie, salió de la celda y miró en diversas direcciones. Algunos reclusos lo molestaban haciendo bromas sobre un perro esperando a su dueño. Louis simplemente los ignoró. Al cabo de una hora, el hombre pasó a buscar las bandejas de comida. Louis le indicó que Harry no había vuelto así que entregaría los platos al día siguiente. "De acuerdo. Pero si mañana no los entregas, no tendrán comida" "Sí, sí. Como sea" Rodó los ojos y cerró la puerta. La irritación comenzaba a abrirse paso en su cabeza. ¿Y si iba por él? No. Eso sería humillante. Louis jamás buscaba a Harry en público. Aquello era una regla que el mismo se había

impuesto para salvaguardar un poco su dignidad. Dentro de la celda podía ser todo lo cariñoso e infantil que quisiera, arrumarse a Harry como lapa sin esperar una caricia de vuelta. Pero fuera de esta, lo trataba como si fuese otro recluso más. Al parecer a su dueño no le molestaba, ya que jamás le había reclamado por eso. Se recostó en su cama, jugando con sus dedos y con los ojos fijos en la puerta. La llama de las velas se sacudía de un lugar a otro. Y Louis comenzó a sentirse vacío. ¿Cómo había dejado que su tranquilidad emocional dependiera tanto de una persona? De una persona como Harry. Ese criminal que con mano de Hierro había apretado el corazón seco de Louis hasta trisar su capa de piedra. El criminal que Louis aceptaba y demandaba como su amo. Seguramente todos aquellos que utilizó y botó en el pasado se reirían si lo vieran así. Arrastrado y manso por un desequilibrado que jamás llegaría a sentir nada por él. Pero era algo que simplemente estaba fuera de su autoridad. Cada fracaso con Harry le enseñaba algo nuevo, algo que necesitaba aprender. Cada día sentía las cadenas más tirantes y los grilletes más pesados. No podía escapar, Harry había puesto un collar de ahorque en su corazón. Mientras más intentara escapar, más cerca estaría de asfixiarse, de morir en un intento fallido por apartarse de su dueño. Aterrador, porque Louis sabía que ese collar, que el poder que tenía Harry sobre él, lo había cedido el mismo como una ofrenda de lealtad. Se despertó, tallando sus ojos y con el cuerpo entero convulsionando en espasmos de frío. ¿Qué hora era? ¿Se había quedado dormido? Se sentó en la cama, sin ver mucho debido a la poca luz. Los guardias de North Collan cortaban el suministro eléctrico de las celdas a media noche por lo que debía ser de madrugada. "Mierda" Rebuscó a tientas el pequeño reloj de mesa que había en algún lugar del suelo, al lado de su cama. Acostumbrándose a la poca luz lo encontró y con su cuerpo medio adormilado llegó hasta la puerta de la celda de la cual se filtraban restos de luz a través de la rendija. "No. No puede ser" Las cuatro de la madrugada. Corrió hasta la cama de Harry, palpándola con sus brazos levantados y comprobando que no se encontraba en ella. ¿Dónde estaba su dueño?

Inmediatamente volvió hasta la puerta de su celda y comenzó a golpearla. "¡Hey! ¡Guardias!" Gritó. Golpeando con sus dos puños. "¡Abran la puerta! ¡¿Dónde está Harry?!" Sus puños impactaban el metal una y otra vez. Su garganta se desgarraba en gritos, despertando a otros reclusos que le exigían que se callara. Pasó minutos eternos, con vaticinios funestos creándose en su imaginación. "¡Alguien debe responderme!" "¡Silencio!" Le respondió un hombre al otro lado. Golpeando con su luma la puerta. "¡Vuelve a gritar y de la paliza no te salva nadie!" "¡No voy a callarme hasta que me digan dónde está Harry!" Impulsó su pie contra la puerta, lanzando patadas duras ya que sus manos comenzaban a doler. El corazón le latía a mil, la adrenalina ya se había apoderado de gran parte de su cuerpo. El miedo estaba latente en sus manos temblorosas. No saber que ocurría lo desconcertaba y el terror implicado en perder a Harry no lo dejaba razonar sanamente. "¡Harry! ¡¿Dónde está?!" "¡Que te calles!" "¡No! ¡Vete a la mierda, hijo de puta!" Escuchó un murmullo a través de la puerta. Y se colocó de puntitas para ver a través de la rendija. Cinco gendarmes se encontraban a fuera de la celda. Por inercia retrocedió, buscando con la mirada algo para defenderse. No encontró nada. Los hombres abrieron la puerta. Adentrándose tres de ellos y alumbrando a Louis con sus linternas. El ojiazul entornó los ojos, cegados por el brillo de las luces que intentaba tapar con sus manos por delante de su rostro. "¿Dónde está Harry?" Su voz fue un balbuceo débil. "¿Por qué no gritas ahora, eh?" Uno de los hombres caminó hasta él con luma en mano y golpeando con ella su hombro.

Louis retrocedió, chocando con la mesa a sus espaldas. No vio el golpe venir, solo sintió el impacto en su quijada. La sangre brotó de su labio roto. Soltó un quejido e intentó taparse de los golpes que sabía, vendrían. "Dale unos cuantos golpes, para que deje de gritar" Susurró uno de los bastardos. Louis cayó de rodillas cuando un golpe impactó en su diafragma, haciéndolo perder la capacidad de respiración. Los músculos de su abdomen se resentían por el golpe. ¿Harry? ¿Dónde estaba? Debería estar con él. Protegerlo... "N-no. ¿Dónde está?" Formuló con voz trémula y entrecortada. Las primeras lágrimas no demoraron en aparecer, como una señal de su patético y vulnerable estado. Gritó cuando el cabello de su cabeza fue jalado con fuerza, haciéndolo levantar el rostro. La respiración del hombre chocó en su rostro; quiso vomitar. "Mierda. Nadie me dijo que la puta de Styles era masoquista" Una nueva bofetada el surcó el rostro. "Le decimos que se calle y nada. Hace lo que quiere" "No respeta el muy bastardo. ¿Y si lo llevamos a la celda de aislamiento?" Las risas morbosas y crueles martillaron en los oídos de Louis. Agarró las muñecas del hombre que jalaba sus cabellos, intentando soltarse. "Si. Dejémoslo ahí unos días y no avisemos a nadie. Ya quiero ver la cara del puto de Harry cuando vea que su perra desapareció" "¡No! ¡Que me sueltes!" Louis se removió. Haciendo uso de todas sus fuerzas para que el hombre lo soltara más no fue suficiente. "Joder, golpéalo para que se calle un poco. Chilla como una rata" Sus pies se aplanaban en el suelo en un intento por colocarse de pie. Las risas de los otros actuaban como motores de adrenalina. Aterrándolo y enviando señales a todo su cuerpo para que intentara escapar de ellos. Otro de los hombres llegó hasta él y dejó caer una patada sobre sus costillas. Louis bramó de

dolor, sus huesos crujiendo por los golpes certeros en su delicada contextura. "Siempre quise ponerle las manos encima a este maricón. Pero con el buldog de Harry se me hacía difícil" Jadeaba entre palabras. Pisando el cuerpo de Louis que yacía en el suelo. Entre lágrimas recibió golpe tras golpe. El desgarro de uno de sus hombros y el zumbido en su cabeza cuando un golpe cayó en la parte posterior de esta. "Ya. Pero no te excedas que si lo matas tendremos problemas" Gritó de dolor, como nunca lo había hecho cuando de un golpe, le fracturaron la muñeca. "Solo un poco más. Tu sabes que yo odio a estos maricones" "No, hombre. Ya está. Arrastrémoslo a la sala de aislamiento y si se muere, no es nuestro problema" Louis tragó la sangre que brotó de las cortaduras internas en su boca. No sentía el cuerpo y apenas si pudo entornar los ojos al ver cómo era arrastrado cual animal por los pasillos de North Collan. La fatiga venció, el dolor hizo lo suyo exigiéndole que cerrara los ojos. Un último recuerdo lo hizo sonreír. Sintió lastima de sí mismo, de su propia ingenuidad...

"Harry... Quizás no te has dado cuenta pero, si pones tu mano aquí-" Louis llevó la mano de Harry hasta su propio pecho, a la zona donde se encontraba el corazón de este oculto bajo la piel y huesos. "Te darás cuenta que también tienes un corazón. Soy doctor, sé de estas cosas". Su dueño sonrió con arrogancia, arrugando el entrecejo y chasqueando con la lengua. "¿Ves, corderito? Es por qué dices cosas así que debo cuidar tu culo" "Harry, estoy intentando ser romántico" "¿A sí? Pues yo estoy siendo realista. Y odio esta mariconería sentimental, pero... Cuando lo

dices tú, me excita" "Es porque soy tuyo" "Y no dejaré que nadie te ponga un puto dedo encima mientras lo seas"

Oh Harry, bastardo mentiroso.

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X: Las heridas y una venganza El frio invernal se colaba en sus huesos y el dispositivo de rastreo a modo de collar en su cuello apretaba insufrible. Vio la hora en su reloj y comprobó que ya había esperado bastante... Francesco seguramente ya había hecho lo suyo. Estaba en un callejón de mala muerte, esperando oculto entre las sombras al momento en que Luciano Vetucci, un antiguo socio de Nicholas, se viera despojado de sus guardaespaldas bien armados. Frotó sus manos entre sí, la fricción de la piel entregándole algo de calor. Subió el cierre de la chaqueta de cuero que llevaba puesta, aquella que se le proporcionaba cuando debía hacer aquellos trabajos para su mecenas. El collar que revelaba su condición de reo quedó oculto bajo el grueso cuero negro. "Aquí vamos" Susurró ronco y bajo. Salió del callejón con las manos en los bolsillos de su chaqueta. No llevaba armas, si uno de los guardaespaldas de Luciano lo detenía para inspeccionarlo, portar un arma lo delataría y estropearía el plan, seguramente también saldría herido con alguno que otro balazo. ¿Morir? No tenía tanta suerte.

Al entrar al hotel vio a la recepcionista rubia con la que se había registrado en una habitación anteriormente. Ignoró el descarado coqueteo de esta e hizo su camino hasta los ascensores. Las personas lo observaban con algo de recelo, quizás su rostro atestado de veneno era la razón. Todas las personas lo miraban así. No, no todas. Había un par de inocentes ojos azules que jamás lo miraban de esa forma. Al salir del ascensor vio a los cuatro gorilas fuera de la habitación doscientos uno, él tenía la llave de la habitación doscientos dos. Las miradas de los hombres inmediatamente se colocaron sobre Harry. Comenzó a caminar en dirección a ellos y a los pocos segundos tenía dos revólver apuntándolo. "Esta zona está reservada. ¿Quién eres y por qué estás aquí?" El ojiverde frunció el ceño y sacó la llave de su habitación. "Uhm. Llevó aquí unos días, hospedándome" Se encogió de hombros y levantó las manos, mostrando sus palmas desnudas. "Mira, amigo. No quiero problemas... Solo estoy aquí de paso. Así que déjame ir a mi habitación" "Revísalo" Indicó uno de los hombres, enfundado en un suntuoso traje negro de dos piezas. Ocurrió tal como Harry predijo. Entre dos gorilas lo revisaron completamente. Haciendolo gruñir al sentir las manos ajenas tocar cada rincón de su cuerpo por encima de la ropa. "Está limpio. Puedes pasar... Pero si se te ocurre hacer ruido o molestar, descargaré cada bala en tu cráneo" Amenazó uno de los hombres, con su arma presionándose sobre la sien de Harry. "Comprendo. No haré ningún ruido. Solo quiero ir a dormir" Ante la atenta mirada de los hombres, entró a su habitación. Destensó sus hombros y cuello, frotando su nuca y mirando el enorme ventanal que daba al balcón. Encima de la cama, una pequeña maleta plateada descansaba. Se sentó con parsimonia, colocando el rectángulo metálico sobre sus piernas. Al abrirlo encontró un par de guantes negros y una conocida amiga. Se colocó los guantes con cuidado y tomó su revólver, colocando el cargador y quitando el seguro. Sería tan simple como disparar si no fuera porque el bastardo de Nicholas

quería a Luciano vivo para poder torturarlo él mismo. El trabajo de Harry era proporcionárselo. Sus dígitos tronaron cuando apretó los puños. El flujo sanguíneo de su corazón se vio incrementado por la adrenalina que comenzaba a hacerse presente. Ya había sido suficiente espera y no sabía cuánto tiempo Francesco podría entretener al vejestorio. Salió por el balcón, tomando una medición mental de la distancia que lo separaba del balcón en la habitación continua. No era mucha, por lo que tomando algo de impulso desde el barandal, con sus piernas flexionadas; saltó. Cayó de cuclillas, como un felino grande al bajar de un árbol. Los ventanales estaban cerrados y las cortinas levemente corridas. Entornó los ojos y buscó la fisionomía de su víctima a través del cristal. Una sonrisa macabra se plantó en sus fríos labios al verlo. Francesco se encontraba encima de Luciano jugando y moviendo sus caderas sobre el hombre que lucía plenamente satisfecho con la vista. Sacó una pequeña caja metálica del bolsillo de su chaqueta, en su interior había dos pinzas especiales. Con el entrecejo arrugado y un amago de concentración, las introdujo en la cerradura del ventanal. Buscando hacer el menor ruido posible. El "click" del seguro al ceder provocó que Luciano volteara su rostro. "Hm. Quizás los ángeles ya vienen por mi" coqueteó Francesco en un intento por llamar la atención del hombre de vuelta. "Oh, ya lo creo" Lo logró. Harry esperó al momento oportuno. Cuando Francesco se removió para que Luciano quedara de espaldas al ventanal. Se adentró rápidamente, la respiración contenida en sus pulmones. Los bíceps del brazo en que portaba el arma se tensaron cuando lo alzó, a una distancia suficiente para concretar el golpe letal en la nuca de Luciano, quien cayó inconsciente de inmediato sobre Francesco. "Joder" Susurró el convicto. Empujando a Luciano para poder removerse de la cama. "Te demoras poco más y hubiera tenido que follármelo. Imbécil" "Ya cállate" Reprochó Harry. "Tú pañoleta, dámela" Francesco rodó los ojos y desató el pañoleta de seda negra que llevaba en su cuello. El collar con

el dispositivo de rastreo se encontraba bajo esta. Le estiró en dirección a Harry. "¿Cómo lo vamos a hacer para salir? Estamos en un maldito segundo piso" Preguntó el chico colocándose de pie. Harry amarró la pañoleta sobre la boca de Luciano en caso de que despertara. No quería gritos. Tomó uno de los cordeles que ataban las cortinas y con ellos ató las manos de su víctima. No creía que fuese necesario, aquel golpe lo mantendría inconsciente unas cuantas horas. Pero no iba a arriesgarse. "Yo saltaré y me lanzarás el cuerpo" Fue lo único que respondió. Seguramente el peso de Luciano lo haría caer de espaldas y terminaría con algún desgarro. Pero era la única opción en ese momento que podía sacarlos de ahí sin hacer una masacre. "¿Es una maldita broma?" Harry apretó la mandíbula y se colocó de pie. Su arma apuntando en dirección a Francesco. El único motivo por el cual lo soportaba y le cedía ciertos privilegios, era porque el hombre le servía para situaciones como esa. Francesco era el único reo en North Collan que podía usar como cortina de humo en los trabajos que Nicholas le encargaba. No se ponía nervioso ni cometía errores, simplemente hacía todo lo que Harry ordenara. Sería perfecto, si no fuera porque tenía esa maldita costumbre de abrir su boca a cada instante. "Guarda silencio o apenas salgamos de aquí, tendrás un agujero en la cabeza" El francés no opuso queja alguna. Sabía que Harry no bromeaba y si bien, el hombre podía ser condescendiente con él. No iba a arriesgarse. Concretaron el plan siguiendo las instrucciones que Harry iba dando. Colocaron algo de música para no llamar la atención y entre los dos llevaron a Luciano hasta el balcón. Harry bajó con rapidez, afirmándose de las paredes y los recovecos en estas. Sus botas militares sonaban ásperas contra las murallas, con la pintura del hotel descascarándose bajo estas. El frío de sus dedos congelados lo hizo apoyarse mal y sin remedio alguno cayó al suelo poco antes de poder hacer un descenso victorioso. Francesco tiró de sus labios en una sonrisa burlesca. Realmente quería dispararle.

Le hizo gestos con la mano para que le lanzara el cuerpo de Luciano que se encontraba a mitad de la baranda del balcón. Con las piernas hacia afuera y la mitad superior del cuerpo siendo sostenida por el francés. Francesco lanzó lentamente el cuerpo, ejerciendo toda la fuerza posible para aminorar el impacto y supo que fue suficiente cuando el hombre cayó sobre Harry, más no lo boto. Quizás que no fuera obeso había ayudado de algo. Con Francesco abajo y Luciano sobre su hombro. Harry dio por concretado su trabajo. A pocas calles de distancia se encontraba la camioneta blindada de su mecenas. "Vamos" demandó. Ya había cumplido con su trabajo. Lo que ocurriera con los hombres que le entregaba a Nicholas no era su asunto. Solo quería volver a North Collan y que le sacaran el maldito collar.

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El camino de vuelta tomó tres largas horas. El cielo se teñía en las tonalidades brillantes del alba. Con el sol apareciendo lentamente e indicando que por primera vez en días, habría algo de sol. La irritación picaba en sus dedos para que se desquitase con algún desafortunado. No iba a hacerlo, la prisa que sentía por volver a su celda y hundirse en ese tibio cuerpo pequeño era por mucho, superior. Al entrar vio a algunos reclusos, aquellos ingenuos que pensaban que por levantarse primero obtendrían algún beneficio. Harry simplemente los ignoraba y se mofaba en su interior. En un lugar como ese, el único beneficio al que se podía apelar, era a una muerte rápida e indolora. Caminó por la prisión, sobándose el cuello y con los ojos pesados. Realmente necesitaba algo de sueño o esa noche no estaría en sus cinco sentidos para las peleas. Lo bueno era que los otros peleadores eran mierda musculosa. Nada de lo que preocuparse. Ley por otro lado, seguramente estaba igual que él. Había tenido su primer encargo y Harry

deseaba fervientemente que lo hubieran asesinado en lo que intentaba concretar su misión. Le había tocado un ministro, hermano de Luciano y al parecer, también enemigo de Nicholas. Y si Harry no tuviese tantos enemigos como los que tenía, le sorprendería la facilidad con la que su mecenas encontraba disidentes. La expresión vagamente relajada y agotada de su rostro desapareció al ver a uno de sus hombres fuera de su celda. El hombre temblaba y se jalaba los cabellos, mirando hacia el interior. Harry no demoró en comenzar a correr, sintió un ardor punzante en su pecho y como la sangre de su cuerpo era drenada. No habló con el hombre, simplemente lo empujó para adentrarse al lugar donde su cordero debería estar. Donde debería estar durmiendo, sano y seguro. Ahogó una bocanada de aire al ver la sangre en el suelo. Paseó sus ojos por todo el lugar. La comida tirada en el suelo. Un piso de madera roto y el otro en su lugar. Los vidrios de una botella y el aroma del whisky mezclándose con el de la humedad. Estaba paralizado, con miles de pensamientos sin rumbo fijo vagando por su cabeza. Miraba la escena frente a él con ojos perdidos, la sangre en el suelo volvía a cada segundo para ser el centro de su atención. ¿Qué era esa opresión en su pecho? ¿Por qué demonios comenzaba a tener frío? Y Harry, quien desconocía tanto del corazón humano. Simplemente se perdió. Confundido por la abrumante cantidad de emociones que comenzaban a manifestarse rebeldes en él. Como un hombre cuya vida entera transcurrió en una caverna oscura y de un momento a otro era expuesto a una cegadora y nociva luz. "Harry" La voz de Zayn se escuchó a sus espaldas. "Fueron a buscarme. Algunos de los reos escucharon lo que ocurrió anoche y me contaron lo sucedido" Sacudió sus pestañas. No podía dejar de ver la sangre en el suelo. Un imán escarlata a sus ojos esmeraldas. ¿Qué hacía aquel valioso líquido bermellón en el suelo? Una sola gota de esa sangre valía más que todas las almas de esa penitenciaría. "Al parecer no le informaron a Louis que no llegarías... y se despertó en la madrugada" Zayn no sabía como continuar. Aterrado de convertirse en el recipiente de la ira del emperador "Entró en una especie de crisis de pánico y... Los guardias decidieron amonestarlo"

"¿Amonestarlo?" Preguntó soltando una risa. Las imágenes de lo ocurrido se presentaron en su cabeza. Tortuosas y demenciales... Era como si pudiera verlo con sus propios ojos. Estar presente en el momento que esos bastardos abusaban de su cordero. Los gritos de Louis tronaban en sus oídos, clamando por él. Las risas crueles de los gendarmes lo hacían retorcerse en su lugar. La sangre dejó de llegarle al corazón. En su lugar, solo hubo lava. "Le pregunté a los guardias y nadie sabe dónde lo llevaron" Zayn se rascó la nuca y soltó un suspiro exasperado. No quería ni imaginar la calamidad que se levantaba sobre North Collan. Harry Bajo la vista al suelo y toda su ira salió disparada en una carcajada ronca y alta. Los presentes temieron por sus vidas. Harry jamás reía. Sacudió su cabeza en negación, limpiando las lágrimas que brotaban debido a la risa y que hacían a sus labios temblar levemente. "Esto..." Suspiró. "Dios, esto va a ser tan divertido" Inhaló profundo por la nariz, su caja torácica hinchándose. Harry nunca había disfrutado asesinar. Para él era algo simplemente necesario para sobrevivir. El recurso que se le entregaba para mantenerse con vida en aquel putrefacto mundo de alimañas. Le gustaba el poder que se le confería, más no era un sádico que gozara al ver como los hombres respiraban por última vez. O así fue hasta ese momento. Por primera vez, sintió el dulce placer embriagarlo al saber que tomaría con sus manos las vidas de esos hombres. Las ideas de tortura pasaban traviesas por su cabeza. ¿Cómo empezaría? ¿Iría directamente por los huesos o mejor desgarraría sus miembros? Uno a uno... "¿Dónde está?" Preguntó cuándo el raciocinio volvía a él. Lo primero era recuperar a Louis. "Iremos de inmediato a buscar-" "¡Lo tienen en aislamiento!" Gritó cierto conocido rubio. Sus ojos estaban empapados en lágrimas y Noah, junto a José lo acompañaban. "Uno de los hombres de limpieza vio como lo arrastraban hasta las celdas de confinamiento solitario" Harry hizo crujir sus vértebras cervicales en un movimiento rápido de cabeza y girando sobre sus

talones salió de su celda. No estaba enojado, aquella palabra no abarcaba todo lo que invadía su interior en ese momento. Si el diablo había creado la maldad, entonces Harry comenzaba a crear algo muy superior a eso. Todos en la prisión lo presentían, el infierno próximo a desatarse. No era secreto que el recluso Louis Tomlinson era el protegido del emperador. Tampoco era secreto que las manos que se atrevieran a tocarlo sufrirían un fatídico destino y el rumor ya se había expando; habían robado el cordero del emperador. Con los gritos de Louis torturándolo en su cabeza, Harry atravesó los pasillos de Collan. Niall, Zayn y unos cuantos hombres lo seguían. Nadie hablaba, lo único audible era el suave sollozo de Niall, reprimido por la mano que sostenía sobre su boca. Llegaron a la zona apartada de las celdas de aislamiento. Una enorme reja metálica las separaba del resto de las celdas. Eran espacios diminutos, cajas de confinamiento donde los reclusos apenas si podían sentarse con las piernas flectadas. Nadie quería caer ahí. El aroma era pestilente a orines y restos fecales. La humedad aplastante, sórdida ya que apenas si permitía a los reclusos respirar sin hacerlos vomitar. Dos hombres armados se encontraban resguardando la entrada. Sus cuerpos se tensaron al ver al recluso Styles acercarse. Uno de ellos sintió que se orinaba en los pantalones al ver como el emperador de ojos verdes sonreía fuera de sí. "N-no, no pueden es-estar aquí" Balbuceó uno de los hombres. "Vengo por lo que es mío. Abran la puerta" Se miraron entre ellos. Las órdenes eran claras, nadie podía pasar a las celdas de aislamiento. Pero nuevamente, Styles era un caso especial. "¿A qué vienes?" Se envalentonó a preguntar uno de los gendarmes. Apuntando su fusil en dirección al recluso. Quizás si no estuvieran tras las rejas no serían tan valientes. "Ya lo dije. A recuperar lo que es mío. Louis Tomlinson" Uno de los hombres, de cabello claro y ojos azules, frunció el ceño y caminó hasta la lista de reclusos confinados. Buscó con la mirada el nombre dicho y negó con la cabeza al no encontrarlo. "No hay nadie con ese nombre aquí"

Harry sintió un tirón en una comisura de sus labios. "Por supuesto que sí. Testigos vieron a otros guardias traerlo en la madrugada. Ahora... ¿Van a dejarme entrar o no?" Los escuchó murmurar entre ellos y luego de informarle que necesitaban un permiso superior para permitirle la entrada, los vio desaparecer. Volvieron a los pocos minutos, Harry prácticamente podía apreciar el alivio en sus facciones. "¿Y bien?" "Puedes pasar. Solamente tú, el resto se queda fuera" El chirrido metálico de la reja al ser abierta picó en sus dientes. Su cuerpo entero estaba tenso, expectante de lo que ocurriría a continuación. Los hombres le dijeron algo sobre revisar en las celdas donde no había reclusos asignados. Harry permaneció en silencio. Su corazón se detenía cada vez que abrían una puerta y en el interior de los calabozos no había nada. Fue en la quinta puerta, cuando escuchó el grito ahogado del guardia que abrió la puerta, que supo, había encontrado a Louis. Lanzó al hombre lejos de un solo empujón y en solo tres pasos estuvo frente a la imagen que perversamente había torturado sus pensamientos. Su rostro se deformó y un peso de plomo se dejó caer sobre sus hombros. Su corderito, aquel coqueto e infantil chico de ojos añil se encontraba en el suelo. Encogido como un animal herido, a espera de su inminente final. Sus ropas estaban mojadas y su cuerpo convulsionaba en pequeños espasmos por el frío. Harry no pudo caminar hasta él. Todo su valor e ira desapareció de golpe dejándolo vacío. La angustia y una desolación lacerante fue lo único que tuvo lugar en él. Sentía que no respiraba, que los latidos de su corazón disminuían alarmantemente. Harry por primera vez tuvo que admitir su condición humana y bajar de su altar. "Louis" Susurró con voz vacilante. Cerró los ojos y botó el aire retenido en su pecho cuando no hubo respuesta. Como una clase de castigo, las heridas de Louis podía sentirlas en carne propia, todas alojándose en su músculo cardíaco. Dio un paso y otro, dejándose de caer de rodillas para tomar a su pequeño y lastimado cordero entre sus brazos. El rostro de Louis era una composición caótica de cardenales y sangre seca. Una de sus manos,

hinchada y amoratada. Harry tuvo que tragar saliva para evitar el escozor de la parte posterior de su garganta. Y realmente no estaba preparado para que Louis abriera los ojos y lo mirara. Aquel océano en el que Harry siempre terminaba perdiéndose. El único océano donde podía encontrar la redención de su miserable alma. "Ho-hola, Ha....Harry" "Hola corderito. Ya estoy aquí" Le dijo colocándose de pie. Cargándolo como una novia y apegándolo a su cuerpo. La cabeza de Louis descansó sobre su hombro, y todo el tembloroso cuerpo del muchacho parecía peso muerto en sus brazos. Sin vida alguna. "Vas a estar bien" Louis soltó un quejido de dolor cuando Harry comenzó a caminar. Con esfuerzo sobrehumano se mantenía consiente de lo que ocurría a su alrededor. Vio unos cuantos rostros que no pudo distinguir, pero aquella cabellera rubia platinada hizo que quisiera sonreír. No pudo hacerlo, las heridas internas de su boca se lo impedían. "Joder..." Murmuró Zayn jalándose el cabello. Harry no respondió, en su cabeza el único pensamiento era llevar a Louis a la unidad médica y hacer lo que fuera necesario para que lo trataran. El peso ligero de Louis en sus brazos hacía que le temblaran las manos. Su dócil cordero se arrimaba a él, respirando con dificultad. Jamás había sentido nada similar, un completo novato en lo que respectaba de emociones. Eso le generaba una angustia dañina. "Harry" Susurró con voz áspera y desgastada Louis. El emperador no contestó, temía que le temblara la voz. "Yo... Hi-hice" Tomó aire, dándose fuerzas para continuar. Harry quería decirle que se callara, que no se esforzara, más no pudo. "Hice... una cena" "Lo sé" "Para... los dos" Los jadeos agotados de Louis entre palabras eran desgarradores. "...Para nonosotros" Niall lloraba audiblemente tras ellos, aferrándose a Zayn con sus dedos crispados. Caminaban a paso rápido para llegar a la unidad médica. Pero aun cuando habían sido solo unos minutos de travesía, para Harry se sentían como inexorables años. "Con... velitas y" bramó de dolor cuando su muñeca rosó el pecho de Harry. "... Usé, usé pe-

perfume" "Lo sé" Harry apretaba con tanta fuerza su mandíbula que sentía sus dientes molerse. Cada palabra de Louis le atravesaba la piel como hierro caliente. "Me puse..." Un último suspiro mientras sus dientes castañeaban por el frío. Su último esfuerzo antes de caer una vez más "Lindo... para ti, mi, mi du-dueño"

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Harry armó un verdadero infierno al llegar a la unidad médica. Entre gritos encolerizados exigió que atendieran a Louis y quiso lanzar más de un golpe al ver como lo sacudían sin cuidado. ¡¿Cómo no entendían que podían romperlo?! Zayn intentó calmarlo con palabras apaciguadoras. Pero Harry ni siquiera le prestó atención, todos sus sentidos estaban alertas a Louis. A su respiración, a las heridas de su cuerpo que el medico dejaba expuestas a medida que lo desvestía. Lo desnudaron completamente, un enfermero sostenía una muda de ropa limpia para el ojiazul a la espera de las indicaciones del médico. "¡Que tengas cuidado, hijo de perra!" Gritó con cólera cuando por un movimiento brusco, pasaron a llevar la muñeca fracturada de Louis. El ojiazul despertó dando un alarido de dolor, con lágrimas en los ojos y el miedo retratado en sus hermosas pero lastimadas facciones. Harry vio en rojo al médico, como un toro ve al bastardo que intenta clavarle las lanzas en aquella inhumana práctica llamada tauromaquia. Niall no aguantó y abandonó el lugar a los pocos minutos. Con la falta de aire doliendo en su pecho. Zayn lo acompañó, asegurándole a Harry que volvería pronto.

Los gritos y súplicas de Louis lo estaban haciendo perder el juicio. Salió incontables veces de la unidad médica, queriendo golpear las paredes y negándose a ello al recordar que necesitaba estar de una pieza para la pelea a la noche. Y para su venganza. Finalmente y gracias a la anestesia que el médico usó, debido a las amenazas mortales de Harry, Louis dejó de sentir algo de dolor. No hubo necesidad de sacar radiografías y tampoco tenían la tecnología para hacerlo. Igualmente enyesaron su muñeca y vendaron sus costillas. Su hombro dislocado fue colocado en su lugar y posteriormente inmovilizado con vendajes. Quiso llorar cuando raparon la parte posterior de su cabeza. La herida abierta en su cráneo necesitaba desinfección y sutura ya que había pasado demasiadas horas expuesta. El médico no dejaba de hablar y eso mareaba a Louis quien no miró en ningún momento a Harry, todo el tiempo mantenía sus orbes tarambanas en distintos puntos de la habitación. Fingiendo oír las palabras del médico y las indicaciones para su recuperación. El dolor de la desinfección de sus heridas disminuyó gracias a la anestesia por lo que pudo acallar sus propios lamentos. Su cabeza rogaba por un descanso. Le exigía cerrar los ojos y ceder ante la extenuación de su mal herido organismo. "¿Va a estar bien?" "Sí. Tendrá que permanecer en observación unos días ya que no podemos hacer un scanner de su cabeza" Louis se extendió en la camilla cuando el médico hubo finalizado su labor. Aquello le había parecido horas, seguramente así fue. "Necesito que le traigas mantas y ropa. No puede permanecer solamente con esa camiseta y en ropa interior" "Bien" Harry acomodó su cabello y a pasos escamados, se acercó a Louis. "Vas a estar bien" "Si" "Volveré de inmediato con ropa y mantas" Louis no respondió. Demasiado agotado para enunciar algún morfema en respuesta a las palabras de Harry. No estaba enojado con su dueño, aun cuando quisiera estarlo, le era imposible. Lo vio alejarse, casi derrotado, casi tan herido como él mismo, y realmente quiso hacerlo; quiso expiarlo de toda culpa, pero sus labios no se abrieron.

Harry no estaba roto; le faltaban piezas. Los engranajes necesarios para hacerlo funcionar y Louis, el inconscientemente se estaba rompiendo. Quebrándose en fragmentos para convertirse en las piezas faltantes de Harry. Sin importarle que de sí mismo no quedara más que un rastro de polvo de estrellas.

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El emperador arregló todos sus pendientes con una tranquilidad fascinante. Llevó la ropa que Louis necesitaría y observó al enfermero mientras se la colocaba. Se cercioró de que las mantas fueran puestas sobre Louis quien descansaba con una respiración dificultosa. Quería permanecer ahí y vigilar que nadie le pusiera un maldito dedo encima. Pero no podía darse tal lujo. Volvió a su celda y ordenó todo, dándose el tiempo para ver la caja que se le había entregado a Louis y leer la carta que Liam había enviado. Quemó aquel trozo de papel. No sabía quién era Liam, pero si pudiera... Ya lo habría asesinado. Se bañó en las regaderas, sin importar que el agua estuviese prácticamente congelada y que los músculos de su cuerpo se agarrotaran por ello. Durante este tiempo, los pensamientos maquiavélicos se estructuraban en su cabeza, en un orden creciente en cuanto a importancia. Cuando estuvo finalmente listo, se sentía renovado. Dispuesto a ejercer su jurisdicción en North Collan y demostrar lo que ocurría cuando se desobedecía a Harry Styles. Caminó hasta el área administrativa de North Collan, siendo escoltado por algunos gendarmes como dictaba el protocolo. Llegó hasta las afueras del despacho de Jhon Conread. El prefecto encargado de North Collan. Como era de suponer, el hombre lo recibió a través de su secretaria y los escoltas no fueron necesarios. Tanto Jhon como Harry sabían que el reo no lo lastimaría... No mientras fuera un recluso. Abrió la puerta con prepotencia. Los gendarmes tras él colocándose inmediatamente a la

defensiva, pero sin poder proceder a algo más cuando Harry cerró aquella puerta tras su espalda.

"Entrégamelos" Exigió con una voz peligrosamente tranquila. Jhon rascó la barba de su mentón, con las comisuras de sus agrietados labios hacia abajo. "Sabes que no puedo hacer eso Harry. Son cinco de mis hombres, levantará sospechas. Ya he tenido a más de un fiscalizador gubernamental y-" "Te lo diré una vez más. Entrégamelos" "...Harry" El ojiverde ladeó hizo sonar las vertebra de su cuello intentando eliminar la tensión. Apretaba con tanta fuerza sus puños que las uñas se le enterraban en la piel. Se sentó frente a Jhon, de piernas abiertas y con los ojos entrecerrados en dirección al techo. El hombre frente a él comenzó a sudar. "¿Sabes que se siente tener algo malditamente bueno en tu vida por primera vez y que alguien lo rompa?" "Ha-Harry. Sé que estás molesto..." "No tienes ni puta idea" Se acomodó en su silla, respirando por sus expandidas fosas nasales "Maldita sea que no te lo imaginas. Sus manos siempre están frías... Como si fuera una excusa para poder meterlas bajo mi ropa y calentarlas con mi piel. Y el muy zorro se me muere de hambre si no ceno con él. ¿Puedes creerlo? Es casi una extorción..." "Hombre, venga ya... Podemos arreglarlo de otra forma" "Oh, sí. Además tiene esa reacción, tan mona" Harry frotó su dedo pulgar contra los restantes de su mano, intentando encontrar las palabras correctas. Mantenía una sonrisa ladina, sus ojos no mostraban cordura alguna "Se me pone todo coqueto el mamón. Le doy un beso y es como si le apareciera una colita imaginaria que mueve de un lado a otro" La sonrisa en su rostro se borró. El recuerdo de Louis lo cegó, su cachorro mimado en esa fría camilla. Llorando de dolor mientras

el médico examinaba sus heridas, las múltiples fracturas y hematomas. Con sus ojitos azulados que siempre brillaban al mirar a Harry, completamente opacos y sin vida. "¿Sabes que es divertido? Que prácticamente puedo imaginarlo. Seguro y el tonto ni siquiera se defendió" Harry bajó la mirada y se inclinó en dirección de Jhon, con los ojos enfermizamente abiertos y una sonrisa escabrosa "Y no lo comprendo. ¿Te imaginas a esa cosita blandita y llorosa siendo golpeada?" "... Sty-" Harry golpeó con su puño el escritorio frente a él. "¡Pero lo hicieron! ¡Tus hombres han entrado a mi celda y han golpeado a mi maldito protegido!" Su voz fue un rugido amenazante. Estaba completamente fuera de sí. La sed de venganza se propagaba por todo su cuerpo como nunca antes había ocurrido. E iba a obtenerla. Aún si tenía que romperle el cuello a cada guardia de North Collan. "Actuaron m-mal y serán sancionados, Harry. N-no dudes de eso" "No estás entendiendo, Jhon" Harry se colocó de píe. Comenzó a caminar por la oficina, con las manos en sus caderas respirando jadeante por la nariz "Si no me los entregas. Asesinaré a cada uno de tus guardias. No dejare a ningún maldito con vida... Aun si muero, te juro que volveré del infierno" Jhon sabía que Harry no bromeaba y lo peor era que no poseía control alguno sobre las acciones del hombre. Nicholas lo tenía cogido hasta de los cojones. Si Jhon desafiaba la palabra de Nicholas, podía comenzar a despedirse de su vida y temer por su familia. Tampoco podía matar a Harry, o siquiera dañarlo. Al ser el peleador estrella de los torneos que tantas ganancias le proporcionaban tanto a Nicholas como a él, no había manera de que le pusiera las manos encima. Botó suspiro de aire y se repasó su canosa cabellera con los dedos. "De acuerdo, pero necesito que después los quemes o algo. Y habrá que culpar a alguien. Ese es tú problema. No me importa quién pero debe haber alguien para culpar cuando vengan a fiscalizar por la baja de hombres" El hombre apretó un botón el intercomunicador que conectaba directamente con su asistente. "Ya sabes que hacer" Murmuró hacia la persona al otro lado de la línea.

"Como usted ordene" "Me imaginé que esto podría pasar. Y contigo no se puede negociar, Styles. Los hombres estarán en las alcantarillas a media noche, después de tu pelea en el Under puedes ir por ellos" "De acuerdo" Repasó su dentadura interna con la lengua. Ya podía sentir los huesos ajenos quebrándose bajo sus puños, la sangre desparramada en aquel pestilente lugar. Iba a disfrutarlo tanto. Buscó la salida con los ojos y caminó hacia la puerta. "Y Harry" El nombrado se detuvo, sin embargo no se giró en dirección a Jhon "Realmente lo lamento. Espero que el muchachito se ponga bien" "Yo espero que no se repita, o la próxima vez no me conformaré solo con unos cuantos cadáveres"

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XI: El diablo y el ángel Cap dedicado a: this_isinsane Listylinson1D PauOtaku

LOUIStwinkkk Luz_Alamilla xlarriexlg AriiGiselle Quien falte, que me lo diga por md o en mi muro, que los comentarios se pierden!!

Los rugidos del público creaban ondas vibratorias en todo el lugar. El aroma del sudor y de la sangre se aunaba en el aire y entraba en las fosas nasales de los espectadores. La voz del árbitro indicando a los ganadores y perdedores de cada round, alzándose por el resto y creando oleadas de adrenalina al gritar el nombre de los indiscutibles campeones. Harry secó el sudor de su frente, escupiendo al suelo la sangre que brotó de las cortaduras internas en su boca. El hombre frente a él, un peleador de Brasil del cual Harry había escuchado varios rumores; sonreía. No esperaba la participación de un rival digno esa noche, Nicholas iba a tener que darle explicaciones. El árbitro indicó que podían continuar la pelea; Harry hizo oscilar sus hombros y levantó los puños en defensa. Cuando su contrincante se abalanzó contra él con un juego de patadas bajas y rodillazos, Harry conectó un golpe en el diafragma del hombre. El público gritó su nombre.

Esquivaba algunos golpes, recibía otros. Pero el destino de esa pelea ya estaba escrito. Harry iba a destrozarlo. Cayó al suelo y se levantó de golpe, impulsándose con sus manos a los costados de su cabeza y curvando su espalda. Sus piernas hicieron de resorte y lo ayudaron a colocarse de pie en un solo segundo. Giró sobre su eje y con una pierna a la altura de su pecho, lanzó una patada que encajó directamente en la quijada del contrario. Podía sentir como el aire que entraba a sus pulmones quemaba todo a su paso. Su cuerpo secretaba adrenalina y fuego. Soliviantado por el sabor metálico de su propia sangre, por el dolor nimio de su cuerpo. Quería destrozar al hombre frente a él. Lo tomó del cuello, alzándolo en el aire y haciéndolo caer sobre sus hombros. Se enredó en el cuerpo del brasileño en una llave y logró capturar su pierna izquierda. Las vociferaciones del público exigían que terminara con la vida de su oponente. Sonrió, sabiendo que por esa noche, la corona permanecería en su cabeza. El bramido de dolor del hombre cuando le rompió la pierna fue la señal de que la pelea había terminado. Todos alababan a su emperador, entregaban sus pútridas almas al rey de aquel infierno. Harry alzó los brazos, rugiendo y girando en todas direcciones. Vio a Ley en una esquina, aplaudiendo con ambas cejas enarcadas y una sonrisa complacida. Harry quiso retarlo ahí mismo, acabar de una vez con los rumores que comenzaban a aparecer, indicando que el oriental era incluso mejor que Harry. "Bien hecho, Harry" El árbitro palmeó su hombro y bajó del ring. Se colocó las prendas de vestir que aguardaban por él, con rapidez. Las felicitaciones de su mecenas a sus espaldas sonaban como un molesto zumbido y sin responder, abandonó el sector apartado donde estaban los peces gordos. Gruñó y golpeó a aquellos que intentaban acercarse a él. En ese momento solo había un pensamiento en su cabeza; venganza. Los escalones que conducían a la salida de aquel antro se le hicieron eternos, quizás era la ansiedad de saber que cada segundo que pasaba era un segundo menos que podría usar torturando a esos bastardos. "Ya están ahí" Zayn. Su compañero se encontraba afuera de las puertas que guiaban al Under. Sostenía un cigarrillo

con la boca y su esculpido torso estaba al desnudo. Esa noche también había peleado, llevándose dos vidas con sus manos. Harry vio la venda en el tobillo de Zayn y gruñó por lo bajo. "Tu pie" Exigió saber. No era normal en él preocuparse por otros. Pero uno de los peleadores que luchó contra Zayn, al verse humillado por este y en un acto de desesperación. Desde el suelo agarró el pie del príncipe y lo desgarró con sus dientes cual caníbal por encima del tobillo. Era primera vez que veían algo así... "Nada de lo que preocuparse. Vamos" No insistió. El camino hacia las alcantarillas fue en completo silencio por parte de Harry. Zayn le comentaba algunas cosas de la prisión, algunos ajustes de cuentas que debían hacerse y cobros de insumos que el emperador dio en su momento a algunos súbditos. También le informó sobre los preparativos para la realización de la fosa. Harry escuchó atentamente. Zayn siempre era el primero en enterarse de todo respecto a los sórdidos juegos que sus mecenas creaban para ellos. Uno de esos era la fosa. No era un simple torneo de los bajos mundos, era una guerra de supervivencia animal. Zayn no participaba, Reynolds sabía que su peleador no tenía posibilidades si Styles se presentaba y el emperador estaba nimiamente agradecido de no tener que asesinar a su compañero. La fosa se realizaba una vez al año en una locación secreta fuera de North Collan. Los peleadores luchaban en una fosa de tierra como si fueran gladiadores de la antigua Roma. Con armas otorgadas a capricho de los mecenas y con un solo vencedor, él único sobreviviente. Harry había peleador dos veces, ambas resultando victorioso. Sabía que Nicholas estaba aplazando su enfrentamiento con Ley para hacerlos pelear en la fosa. No era idiota, Nicholas no necesitaba dos peleadores y si los mantenía era para obtener algún gran beneficio de ello. La reputación de Ley crecía cada día y seguramente muchos apostarían a favor de él cuando tocara enfrentarse en la fosa. Lo único que Harry no sabía, era por quien apostaría su mecenas. Harry vio a sus hombres afuera del umbral que conducía a las alcantarillas. Recibió sus guantes

de castigo, aquellos trozos de tela en cuero con nudillos metálicos que usaba para castigar a los que osaban desobedecerlo. Tomó el fierro con punta oxidada que Zayn le ofreció y remojó sus labios, colocándose una pañoleta negra por encima del tabique nasal, tapando la mitad de su rostro. Respiró por última vez el aire húmedo antes de descender a aquellas cloacas podridas. "Ahí están" Zayn señaló a cinco hombres encapuchados. También cubría su rostro con una pañoleta. "¿Encontraste un chivo expiatorio?" Preguntó Harry en dirección a Zayn. "Si. Tranquilo que el príncipe lo tiene todo cubierto. Tú solo diviertete" El paladar de Harry cosquilleó cuando pasó la punta de su lengua por él. Poco importaba el tóxico olor de aquel lugar, todo su cuerpo vibraba de la emoción. Verlos con grilletes en los pies y de manos atadas, igual como había estado él tantas veces, le daba una sensación de placer enfermizo. "Hm. Vaya, ¿Qué me han dejado aquí?" Harry caminó alrededor de los hombres, sacándoles la capucha uno por uno. Sentía el aroma del miedo emanar por sus cuerpos, los temblores en los que se retorcían. Detuvo sus pasos, quedando frente a uno de ellos. El rostro gordo y lloroso del hombre lo hizo curvar sus labios en una sonrisa. "Y-yo, yo no lo golpee, lo Juro. P-por favor, perdóneme la vida" suplicó en un balbuceo. Harry no escuchaba sus palabras. Su cabeza viajaba de vuelta en el tiempo, al momento en que vio a su corderito, al momento en que Louis se arrimó a su pecho buscando ser protegido por él. "Voy a contarles una historia. Es una maldita mariconería pero espero que escuchen en silencio o tendré que cortarles la lengua" retomó su camino. Con la vista fija en el suelo donde el fango se incrustaba en sus botas militares. "Hace mucho tiempo, el diablo convenció a dios para que una vez cada mil años le enviara uno de sus ángeles. Prometió que si una de esas divinas criaturas descendía al infierno; el dejaría libre las almas de mil hombres. Una por año. Dios aceptó ciegamente, pero no quiso ser quien decidiera que ángel descendería y sufriría aquel tormento así que reunió a todo sus querubines y les preguntó si alguno de ellos tenía el valor para tomar el lugar de un cordero de sacrificio... Naturalmente nadie quería, entonces pensaron que lo mejor sería dejarlo a la suerte. Cada uno sacó una pluma de sus alas y decidieron que aquel que tuviera la pluma más pequeña, sería el desafortunado. La suerte escogió a un pequeño ángel de ojos turquesa para ser el cordero del diablo.

El infierno lo abrazó con su maldita oscuridad. Los guardianes del infierno le cortaron las alas y lo cubrieron en lamentos. El desdichado ángel lloró mares de diamantes y pensó que moriría antes de que se cumplieran los mil años. Entonces fue que el diablo lo reclamó... hechizado por las pequeñas chispas de luz que su querubín dejaba a su paso, resplandeciendo cada lugar en el que se encontraba. Pero el diablo no tenía ni puta idea de cómo tratar a un ángel, así que lo lastimó. Demasiado. Se desesperaba al no poder tocarlo, porque sus manos estaban hechas para arrebatar almas y sus garras para lastimar a quien tocase. Pensó en deshacerse del pequeño ángel antes de enloquecer al no poder tenerlo. Entonces... Algo que los celestiales llamarían un milagro, ocurrió. Su pequeño ángel quiso ser tocado, aun cuando sabía que sería lastimado. El infierno se congeló en ese momento. Cuando el diablo enterró sus garras en la tersa piel de su ángel por vez primera y se sepultó así mismo en el acto. Porque sin darse cuenta, mientras él tocaba a su brillante deidad, esta lo tocaba a él... Y nadie jamás había tocado al diablo" Harry soltó un suspiro y se encogió de hombros. "Ahora... ¿Qué debería hacer este diablo si algunos de los demonios que habitaban en el infierno hubieran lastimado al ángel que él estaba aprendiendo a cuidar? ¿Qué castigo sería apropiado para quienes osaron robar las lágrimas de su querubín?" Harry se presionó su dedo índice por una comisura de sus labios, rascando la pequeña comezón que se había instalado ahí. El silencio de los hombres era su respuesta. "¿Qué opinas tú Zayn?" Su amigo se hallaba de brazos cruzados a la altura de su pecho. Se encogió de hombros y aun cuando Harry no podía ver su boca debido a la pañoleta, sabía que el hijo de puta sonreía. "P-por favor..." Harry giró su rostro en dirección al hombre que le había hablado. "Tengo una pregunta... ¿Qué les hizo pensar que podrían joderse a mi protegido y seguir con vida?" Realmente no lo entendía. "...Perd-" "Oh vamos. ¿Es lo mejor que tienes?" El hombre abrió su boca pero no pudo hacer otra cosa sino romper en llanto. "Venga maricón... ¿Es en serio? ¿Llorar?"

Harry chasqueó con la lengua. El llanto de su víctima comenzó a colmar su paciencia y en un acto despiadado se abalanzó sobre él. Apretó la garganta del hombre, estrangulándolo. "Zayn. Córtale la lengua" gruñó. "Como gustes" Zayn sacó una navaja que guardaba celosamente en el bolsillo de su pantalón de chándal y se acercó a Harry. El gendarme se resistió, ganándose un rodillazo en las costillas que lo hizo caer al suelo. Harry se colocó tras él, sostuvo su cabeza y con Una mano golpeó su quijada reiteradas veces, provocando que se dislocara. "Ya. Ahora sí, córtale la puta lengua" Lo sostuvo con fuerza mientras Zayn tomaba el órgano muscular del hombre y enterraba su cuchillo en él. Los gritos llenaban las cloacas. Los otros gendarmes suplicaban, ofrecían lo que no tenían y aullaban como ratas al fuego. Zayn torció el cuchillo en un movimiento limpio, cortando la carne del hombre que se retorcía en el suelo. Se colocó de pie y mostró la lengua a Harry antes de soltarla en uno de los pozos de restos fecales. "¿Saben que Louis terminó con dos costillas rotas?" Preguntó con calma y mirando al que sería el siguiente en sufrir. Se acercó con paso sigiloso, saboreando el rostro de pánico del hombre. "Con lo que le gusta montarme. Me han jodido toda la puta diversión" "No te olvides de la cena" "¡Verdad!" Harry apuntó a Zayn con su dedo índice y asintió con la cabeza "Ya... Es que esto es lo divertido. Vale, mi cordero se ha puesto bien mamón ¿saben?, le gustan todas esas gilipolleces románticas de las mujeres" Zayn rodó los ojos, pensando en cierto rubio que incluso lo hacía recordar fechas tan estúpidas como la vez que se dieron su primer beso. "Y al parecer quiso hacerme una maldita cena romántica. A mi..." "Con velitas" Mencionó Zayn, agregando leña al fuego. "Con velitas" Repitió. "Si es que me lo imagino y todo. Chillando como maricona mientras ordenaba nuestra celda y se ponía como a mí me gusta. Pero yo no pude llegar... Tuve un pequeño inconveniente" Harry se encogió y hombros y tomó al hombre que había estado mirando por los hombros. De un

rodillazo en el abdomen lo hizo doblegarse en el suelo. El hombre sintió su respiración dejar de pasar a través de su garganta. "El problema es... Que ahora me he quedado sin cena y con mi maldito cordero a medio morir" Harry conectó su puño en la nariz del hombre, rompiéndosela y haciéndolo caer de espaldas. "Y estoy muy molesto" "¿Necesitas algo?" "El fierro y una navaja. Vamos a hacer esto bien ¿De acuerdo? No quiero que mueran antes de tiempo" Señaló al hombre que seguía en el suelo, chillando por su lengua cortada y con el rostro cubierto de fango y sangre. "O no estaré satisfecho con sus muertes y tendré que ir por sus familias" Zayn se arrodilló a su lado y le extendió la navaja a Harry quien con un gesto de cabeza le indicó que sujetara al guardia. Zayn se colocó de pie y con una patada de costado lo hizo caer de espalda al suelo. "Todo tuyo" Harry se sentó a horcajadas del hombre mientras Zayn lo sujetaba por los hombros. Las otras víctimas intentaban desesperadamente soltarse de sus cadenas. "Voy a necesitar una ducha y una buena mamada después de esto" "Bueno, igual y le pones una correa a tu puta. Que hoy lo vi muy coqueto con Heinz" Harry se mofó de Zayn mientras levantaba la camisa del hombre, dejando su torso descubierto. "Ya, humorista y te mueres de hambre, bastardo" Gruñó en respuesta. Harry soltó una risilla. Con sus verdes brillantes sobre la piel del hombre que se retorcía bajo él. Deslizó su cuchillo hasta quedar con la punta sobre la zona torácica. Lamió con la punta de su lengua su labio inferior cuando una sonrisa mordaz se le dibujó en la boca. Enterró el cuchillo, con sus dedos apretándose al puñal y su brazo ejerciendo presión sobre la carne mutilada. La enorme incisión dejó a la vista las costillas del hombre y Harry soltó la navaja para hundir sus dedos enguantados en el rio de sangre y órganos del agonizante guardia. Crispó sus dedos alrededor de una costilla y con un gruñido hastiado le exigió a Zayn que sujetara mejor al bastardo. Cerró los ojos, llenándose los pulmones de aire y tensando la muñeca para jalar aquel hueso torácico. Arrancó un total de cuatro costillas del pecho del hombre y sonrió al ver como la luz se apagaba en sus ojos debido a

la hemorragia. Se inclinó hacia adelante, lo suficiente para poder susurrarle al oído. "Cuando llegues al infierno dile a mi impostor, que Harry Styles le manda saludos" Se colocó de pie y miró a los desafortunados que esperaban su turno. Algo le decía que esa noche tampoco dormiría.

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Louis despertó dos días después. Tenía una intravenosa en su antebrazo y sentía todo el cuerpo de plomo. Agitó las frondosas pestañas que abrazaban a sus ojos y lentamente logró acostumbrarse a la luz. No recordaba mucho, solo vagas imágenes de los golpes sufridos por esos gendarmes y como Harry lo había llevado a la unidad médica. Intentó girar su rostro, pero no tenía las fuerzas necesarias y su garganta estaba inflamada por lo que alzar la voz tampoco era una opción. Gracias al cielo no tuvo que esperar mucho ya que un médico con el que se llevaba bastante bien lo vio a su paso, mientras cruzaba el lugar. "Oh. Despertaste. Bienvenido al mundo de los vivos" El hombre se acercó a Louis y le dio una mirada empática "Vaya que sabes cómo provocar caos, Louis" "¿C-cuanto... dormí?" "Dos días. Pero deberás quedarse aquí un poco más" Louis iba a abrir la boca para preguntar por él único hombre que ocupaba sus pensamientos. "Y antes que preguntes, Harry si ha venido a verte. Todos los días, de hecho... Ya tiene que estar por llegar" "Gracias" "No te preocupes. Voy a ir a ver si puedo conseguir que te preparen algo nutritivo de comer" Louis quiso devolver la sonrisa que su colega la dio, más le fue imposible. No tenía energías por

lo que solamente lo vio alejarse. Escuchó unos cuchicheos y a los pocos segundos vio la imponente figura de Harry aparecer frente a sus ojos. Su hermoso y cruel dueño. "¿Cómo te sientes?" Preguntó el ojiverde sentándose a un lado de la camilla. Louis quiso preguntar por las ojeras bajo sus ojos pero prefirió no hacerlo. "Mejor" Respondió en un suspiro. La presencia de Harry lo hacía sentir menos miserable y alejaba el frio intentaba arraigarse en el tuétano de sus huesos. No iba a decirle que el solo hecho de hablar hacia doler como el infierno sus costillas. "¿De verdad? Porque luces como la mierda" Louis rodó los ojos y esbozó una suave sonrisa. Usando los nuevos depósitos de fuerza que iba recuperando. Estiró sus dedos sobre las mantas para acariciar el dorso de la mano de Harry. Fue un movimiento lento y sutil. Sus mejillas teñidas de carmín por aquella intima muestra de afecto. Su dueño frunció el ceño, con una sonrisa ladina que dejaba a la vista sus sensuales dimples. "Pequeña ramera. Ni con medio pie dentro del cementerio se te quita lo coqueto" "Y te encanta" "Ya. Los golpes te dejaron tonto" "Por ti" "¡Joder! ¿Quién demonios eres tú, cabrón?" Harry ni siquiera intentó evitar la risa ronca que brotó de su garganta. Louis quiso imitarlo pero no pudo, por lo que se limitó a admirar la escena frente a sus ojos. Con gusto volvería a vivir todo ese martirio solo para ver a Harry sonreír. ¿Cuánto tiempo llevaba ya en North Collan? Honestamente había perdido la cuenta. La libertad ya no lucía tan dulce y su propio bienestar se encontraba perdiendo importancia con cada día transcurrido. Seguramente si hablaba eso con alguien más, le recomendarían un psicólogo. Louis no sabía hasta qué punto quería encontrarle una cura a su demencia. "Tengo algo para ti, corderito. Seguro si los golpes de esos hijos de puta no te mataron, esto si lo

hace" Su dueño se acercó un poco y levantando los brazos por detrás de su nuca, jaló su suéter y la camiseta blanca que llevaba bajo este. Le mostró con un brío de orgullo su brazo, la sonrisa en su rostro era jactanciosa y arrogante. El labio de Louis tembló al ver la tinta sobre la piel de Harry. Una rosa. "¿Duele mucho?" Louis apenas rozó el plástico con un toque vacilante. "¿Dolor? ¿Esa sensación aguda y punzante?" Preguntó con sus ojos en un punto ciego. Como si realmente estuviese pensando en ello. "Sí" Harry ladeó una sonrisa quedada. Presionó un pulgar sobre los blandos y tibios labios de Louis. El ojiazul acalló un pequeño gemido de dolor. "Lo sentí una vez, supongo. Cuando te vi en el suelo de ese calabozo" El ojiazul pestañeó incrédulo y entreabrió los labios, atragantándose con un gemido. "Como te burles de mi mariconería, te boto los dientes de un golpe" "Yo... Uhm. N-no sé" No lograba ordenar las palabras en su cabeza. Había tanto que quería decir en ese momento, sin embargo, solo podía balbucear estúpidamente "Harry... Yo, yo" "Ya, si te traigo tonto. Lo sé" Volvió a colocarse su suéter y con un encogimiento de hombros le restó importancia "No tengo ni puta idea de porque me lo hice. Anoche me emborraché con la botella de vodka de tu caja y cuando desperté ya lo tenía" "... ¿Qué?" "Bueno. Tú estás medio muerto y ni en broma vas a poder tomar así que le di un buen uso. ¿Qué? ¿Acaso era especial o algo? Porque si me dices que tiene que ver con ese Lian pam o algo así. Te juro que-" Louis tapó la boca de Harry con su mano. No quería pelear con él, no tan pronto al menos. "Liam Payne. Es como mi hermano... Vendría siendo tu cuñado o algo así" Harry rodó los ojos y

abrió la boca, dándole un lametón a la palma de Louis. "¡Harry! Eso es obsceno" "Obscena es la polla que voy a meter en tu culo cuando te den de alta" Se burló Harry, con un guiño de ojos "Por ahora me conformo con que me des un beso" "A saber que tornillo se te zafó de tanto golpe. Porque has despertado siendo un insolente bastardo" Y Louis iba a responder, pero Harry lo silenció con un beso.

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Tres semanas después, Louis salió de la unidad médica con indicaciones de reposo. Niall, Jack y Noah prácticamente armaron un carnaval de camino a la celda en donde un gruñón Harry lo esperaba. Que hubieran peleado un día antes de que a Louis se le diera el alta fue el motivo por el cual no lo fue a buscar a la unidad médica. Lamentablemente los celos de Harry eran imposibles de apaciguar y si se le había metido que Louis le coqueteaba al enfermero, nada podía hacer el ojiazul. Louis pensó que quizás era una maldición personal lo que tenía con los enfermeros. Sus costillas aun le dolían y necesitaban tres semanas más hasta estar completamente soldadas. El dolor por otro lado sería mucho más prolongado, al igual que su muñeca la cual permanecía enyesada. Los medicamentos ayudaban a pasar el dolor pero el frío de las noches hacía lo suyo también y Louis terminaba noches enteras sin poder dormir. Quiso pedirle a Harry que se quedara con él muchas veces, sin embargo, sabía que su dueño no iba a ceder a cada petición suya por lo que silenció su dolor y aguantó pacientemente. Y ya estaba finalmente de vuelta en su pequeño oasis. Todo se encontraba como lo recordaba, a

excepción del piso de madera que se encontraba bajo la mesa y un baúl viejo que había a los pies de la litera donde Harry se encontraba recostado de brazos cruzados. "¡Y aquí estamos!" Exclamó Niall entre aplausos. "Hola Harry" "Cállate, perra loca" Gruñó en respuesta. Acomodándose de costado y haciendo al rubio rodar los ojos. "Dejen de armar tanto escándalo y salgan de mi puta celda o los boto a patadas en el culo" "Pone una mano o pie en mi culo y te despiertas sin polla" Desafió nuevamente Niall. Harry se enderezó de inmediato, con un gutural gruñido formándosele en la garganta. Haciendo al rubio chillar y dar un brinco. "¡Ay, que me orino, maricón! ¡No hagas eso!" El ojiazul mordió su labio inferior para no romper en carcajadas. Sus pobres costillas no lo soportarían. "Ya, vamos Nini. Que este necesita comerse el culo de Louis o terminará con la polla atrofiada" Soltó Jack palmeando el hombro de Niall. Noah se llevó ambas manos a la boca y en un acto inteligente abandonó la celda. Apreciaba demasiado sus testículos como para terminar siendo un eunuco. Harry saltó de la litera y antes de que pudiera llegar a los amigos de Louis, estos habían puesto en acción sus pies. Corriendo en pasos cortos para salir de la celda. Louis se colocó frente a Harry para evitar que este saliera persiguiendo a sus amigos. En los últimos días, los chicos comenzaban a tomar un poco de confianza con el ojiverde y si bien, a él le encantaba... Harry no estaba muy de acuerdo con la familiaridad con la que lo estaban tratando. "Solo estaban bromeando" "Son unas putas insolentes y se les ha olvidado como deben tratarme" Harry respiraba denso. Notablemente encolerizado. Louis colocó una mano sobre su pecho y ladeó una sonrisa coqueta al mismo tiempo que cargaba el peso de su cuerpo en una de sus caderas. "Yo no he olvidado como debo tratarte, dueño" Su voz bajita y aguda, directamente sensual, fue un imán para los ojos verdes de Harry. "Te extrañé" "Hm. No me di cuenta. Como te la pasabas de puta fácil con el enfermero" Louis retuvo el impulso de rodar los ojos y en su lugar, hundió su rostro en el pecho de Harry. Inspirando hondo y deleitándose con el aroma varonil de su dueño. Las manos de Harry inconscientemente se posaron sobre sus caderas.

"De verdad te extrañé. Creo que me estoy volviendo loco" Dejó un beso en la barbilla de Harry y sonrió al escucharlo ronronear como un gatito grande. "¿No te lo había dicho? Mi demencia es contagiosa" "Estamos a mano, entonces" Harry se apartó. Con una ceja levantada y un amago de confusión en el rostro. "¿Por qué lo dices?" "Yo también tengo una enfermedad que se contagia, Harry" "¿Qué? ¿De qué mierda estás hablando ahora, pedazo de zorra malparida? ¿Qué puta enfermedad tienes?" "Estoy enfermo de amor y pronto lo estarás tú también" "Oh, hombre... Que ya echaba de menos tus mariconerías cursis. Ven aquí, corderito coqueto" Harry hundió sus dedos en los glúteos de Louis y con una delicadeza desconocida para el ojiazul, lo apretó contra su pecho. Sus labios no demoraron en encontrarse en ese apasionado beso que ambos necesitaban. Era así como el cordero volvía nuevamente a los brazos de su dueño. Harry solo esperaba que esta vez, fuera definitivo.

Wow, primero que nada quiero agradecer a todos quienes leen esta historia. Ya hemos llegado a los 10k y eso ha sido genial!!! Estoy tan feliz de que la historia les guste, lo digo muy en serio. No me imaginé que tendría este recibimiento ya que es primera vez que intento algo así!! Los comentarios me dejan en una nube rosada porque puedo ver que he logrado transmitir todo lo que quiero y que la historia ha calado hondo en uds. Muchas, infinitas gracias y les cuento que si bien esta historia supuestamente tendría 10 caps, obviamente ya no será así. Voy por los 18-20 así que tenemos para unos cuantos días más!! Monnyca16 Gracias por siempre comentar bebita! Sabes que soy una gran admiradora de tus historias y cada vez que tengo una notificación tuya doy un salto! <3 Pronto me tendrás como loca en hibrido ah!!

Los amo con mi corazón!!

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XII: Las cadenas y la tinta Dedicaciones!!! -oopsharry Elizabeth0529

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North Collan a veces parecía tener vida. Un leviatán que se devoraba las almas que el diablo le proporcionaba y que rugía de gusto al ser bañado en sangre. Harry no odiaba North Collan; era su pequeña mascota.

"Hmmm" Tarareó entre sueños al sentir un frío contacto en la piel de su cuello. Se removió, abriendo sus ojos perezosamente mientras con su mano bajo las mantas tiraba del pequeño cuerpo de su cordero para que se apegara más a él. La nariz de Louis, sonrosada en su punta y helada debido a la crueldad de la estación había sido la causante de la privación de su sueño.

Ya habían devuelto el suministro de Luz por lo que en cualquier momento sonaría la irritante alarma a través de las bocinas de la prisión. Se pasó una mano por el rostro, restregando sus pestañas para eliminar los restos de sueño que persistían en él. Bufó y se aclaró la garganta, sopesando la urgente necesidad de un sorbo de agua para aplacar la sequía en sus cuerdas vocales. Quizás no debería haber gritado tanto la noche anterior, y todo porque a su cordero rebelde le había dado con que Harry andaba sacudiéndosela con otros putos. El problema real era que Louis aún tenía dolores persistentes en su caja torácica debido a la lenta recuperación de sus costillas y ni hablar de su muñeca que aún permanecía inmovilizada. El ambiente de North Collan no era el más indicado para un paciente en recuperación y Harry no iba a malditamente arriesgarse. No quería terminar con su polla ensartada en un saco de huesos rotos y lágrimas. Eso jodía a Harry porque si, debería haber hecho las cosas que su compañero de celda le reclamaba, dejar de ser un puto amariconado y follarse a otro para sacarse la calentura de su sistema. Pero no lo había hecho. ¿Por qué? Porque Louis estaba jodiéndole los sesos. Tan simple como eso. Salió de la cama con cuidado. El frío ya era algo aclimatado en él, por lo que las bajas temperaturas no lo afectaban como a los más nuevos. Esa mañana en particular su estómago gruñía por la falta de alimentos. Tomó una de las rebanadas de pan que Louis tan cuidosamente racionaba y se la llevó a la boca estando de pie, con sus ojos fijos en aquel pequeño bulto durmiente. "Louis" Quiso despertarlo. Estaba malditamente enojado con el mocoso. Por su culpa había terminado botando su bandeja con comida y yéndose a dormir con el estómago vacío. Lo mínimo que podía hacer ese cordero desagradecido era prepararle un desayuno decente. "Hm" Louis gruñó en respuesta y siguió durmiendo. "Pequeña mierdecilla insolente" Bufó.

Se acercó y corrió las mantas de la cama, provocando que el ojiazul se encogiera al sentir el frío colándose por sus ropas. Lo vio abrir los ojos, aun levemente hinchados por las lágrimas que derramó en la discusión de la noche anterior. "¿Qué ocurre?" Preguntó con su dulce voz suave. Esa que hacía la sangre de Harry hervir. "Ocurre que estoy endemoniadamente hambriento y como es tu culpa. O me preparas algo de comer o te juro que tendrás dos nuevas costillas rotas para presumir" Supo que sus amenazas no estaban dando resultado cuando Louis rodó los ojos y estiró los brazos en busca de un beso caprichoso. "Tú lo que eres, es una puta mierda sinvergüenza" Se inclinó y con una rodilla sobre la cama, apoyado con ambas manos sobre el colchón, guió sus labios a los de Louis y los movió en un beso suave y ligero. Abrió los ojos al sentir como Louis sonreía en el beso. "Aun no perdono tu escándalo de anoche y te apesta la boca" Se apartó y fue en busca de un vaso de agua. "Me duele la cabeza" Susurró el castaño médico llevándose ambas manos a la frente con un amago de dolor. Su entrecejo fruncido y sus labios en un rictus acerbo. "¿Qué? ¿Por qué? ¿Tomaste tus jodidas medicinas?" Sostenía el tazón con agua en su mano. De inmediato buscó con la mirada las pastillas para las jaquecas que Louis había obtenido del médico. "Uhm, no. Anoche no las tome... ¿Por qué será?" "Porque eres un maldito paranoico que se cree con la autoridad de celarme" Vio la bolsa café con los medicamentos de Louis en el suelo, a los pies de la cama. Se agachó y le lanzó la bolsa al mismo tiempo que estiraba su tazón de agua en dirección al ojiazul. "Gracias" Con su única mano servible y algo de esfuerzo, sacó una tableta de color roja de un frasco de píldoras y se llevó la pastilla a la boca. Recibió la taza que Harry le ofrecía y bebió toda el agua, rogando porque su maldita jaqueca terminara. "¿Vas a entrenar hoy?" "Si" Harry caminó hasta el baúl donde con Louis guardaban todas las provisiones de comida y artículos varios que tenían. La maleta de Harry ya no era más que un escombro empolvado bajo

la litera. "Búscame en el gimnasio antes de la cena" "Bien" Louis se colocó de pie y dejó la taza sobre la mesa. Inmediatamente tembló de frío y buscó con la mirada la gruesa chaqueta invernal que Harry había conseguido para él. Era su tesoro. La alarma sonó haciendo que Louis arrugara su expresión facial. Maldita jaqueca. "Castigo divino" Se burló Harry con un frasco de shampoo y una rasuradora en la mano. Louis iba a responder, pero se vio interrumpido por los gendarmes que iban en busca de la bolsa con ropa sucia de ellos. Abrieron su celda y Louis les entregó la enorme bolsa de plástico negra. Era uno de los privilegios de Harry, una vez a la semana lavaban su ropa personal y la devolvían al día siguiente, completamente seca y limpia. Harry sabía que Louis lentamente había comenzado a colar algunas de sus prendas de ropa que no quería perder, ya que en el lavado común no se podía guardar nada y solo quedaba rogar al cielo para que los cambios de ropa que le entregaban para un total de diez días, fueran decentes.

"Vamos, a las duchas" Indicó Harry con un gesto de cabeza. Louis salió de la celda con un pequeño morral de cuero en el cual llevaba un cambio de ropa interior y artículos de aseo personal. No había alcanzado a lavarse los dientes por lo que lo haría en los baños comunes luego de vestirse. Harry caminaba a pocos pasos de distancia de Louis. Miraba de reojo a los demás reos y empujaba cuando era necesario. No le molestaba comenzar el día botando algunos dientes y rompiendo algunos huesos. Ignorando el saludo de los asustados gendarmes; llegaron a las duchas. Sabía que los hombres uniformados temblaban de miedo al verlo, quizás el haber enviado los pares de ojos de los hombres que torturó como un regalo a toda la unidad de gendarmería, era la razón. No pudo evitarlo, cuando Zayn lo mencionó como advertencia para el resto de los hombres que se suponía, mantenían la paz y el orden al interior de North Collan; sus ojos brillaron con la idea.

Vio a Louis desvestirse mientras él hacía lo propio. Las furiosas marcas violáceas en la dermis del cuello de Louis lo hicieron arrugar la nariz. Le molestaba la facilidad con la que, ante el más mínimo agarre brusco, la piel de Louis se expusiera maltratada. Como si fuese una muñeca de porcelana que al más mínimo contacto podría quebrarse. Escuchó un silbido de algún convicto cuando Louis se agachó para recoger su pantalón. Apretó la prenda de ropa entre sus manos y mordió su mejilla interna. No podía reaccionar por algo tan estúpido como eso. Sabía que su cordero era vistoso, que llamaba miradas lascivas y lujuriosas con su carita aniñada y femenina. Algunas veces pensaba seriamente en toma su navaja y soterrársela en los ojos a cien hombres para dejar en claro que no le gustaba que mirasen lo que era suyo. Louis se giró en su dirección, como si hubiera adivinado los pensamientos de Harry. Mantenía una sonrisa coqueta que el ojiverde estaba orgulloso de decir, le pertenecía a él solamente. "¿Sabes Harry? En realidad, yo era bastante popular antes de caer en prisión" "Por supuesto que sí" Se cruzó de brazos y ladeó la cabeza con una sonrisa falsa "Con lo que te gusta andar moviéndole el culo a todos" Louis se encogió de hombros y caminó al agua caliente. Los hombres se corrieron de sus lugares para darle espacio a la hembra del emperador y a este. "Y todos hacían exactamente lo que yo quería" El agua caía por su cabeza y su brazo inmovilizado se encontraba cubierto por varias bolsas de plástico. "¡No me digas! Porque aquí sigues siendo la misma mierda caprichosa" "Y las mejores fiestas de Londres ocurrían en mi departamento" Harry sabía por dónde iba aquel juego. Incluso podría llegar a pensar que últimamente Louis disfrutaba viéndolo caer presa de los celos. A saber que había en esa pequeña cabecita de zorro astuto. "Seguro terminabas ahogado en pollas" Apretó el trasero de Louis y se humedeció los labios en satisfacción. "Puedo apostar que has sido una maldita puta desde que naciste" Louis miró por el rabillo del ojo como a no mucha distancia un hombre se forzaba a sí mismo en otro chico más débil. Bajó la vista y tomó una bocanada de aire para recuperarse. Necesitaba a

Harry. "Soy lo que tú quieras que sea, mi dueño" Le susurró al oído. Harry sintió la tribulación en su voz. Buscó con la mirada aquello que había inquietado a su cordero y chasqueó con la lengua al ver el motivo. De un movimiento alífero quedó con su gran cuerpo aprisionando el de Louis. Con sus brazos flexionados y sus manos a los costados de la cabeza de este. El agua caliente caía por sus cuerpos, dándoles el calor necesario para poder permanecer ahí completamente desnudos. Dio una lamida en el cuello de Louis, con su boca encajada en aquel delicioso tramo de piel caramelizada. "Solo debes mirarme a mi" El aliento caliente y húmedo de Louis golpeó en su oreja. "Eres tan mío" "Lo soy" Abrazó a Harry con su mano disponible y besó la quijada de este. Justo la zona bajo el lóbulo de su oreja. "Soy de Harry Styles, del emperador... Tanto que a veces duele" Harry iba a responder. A premiar la fascinante coquetería de Louis, sin embargo, un par de ojos en ellos lo hizo cambiar de respuesta. "¿Sabes lo que ocurrirá el día que te vea coqueteándole a otro, verdad?" Louis se apartó. Mirando a Harry con una expresión dolida. El añil de sus bondadosos orbes podría penetrar el más resistente acero. El ojiverde no podía sentir culpa alguna; la necesidad de escarmentar a su amante estaba estrechamente ligada a sus más tortuosos pensamientos; unos donde Louis lo traicionaba. No sería extraño. Todo el mundo lo había traicionado, incluso su propio padre. "Yo mismo me arrancaría los ojos antes de hacerlo. Solo te quiero a ti" "Deja de ser tan cursi, apestas a marica en celo" Se burló en un susurro. Podía humillar a Louis, pero no lo hacía en público. Sí quería que los reos de North Collan dejaran de meterse con su codero, no podía ir por toda la prisión dándoles motivos para meterse con él. "Te encanta que lo sea. Bésame, dueño" Los dedos de Louis se deslizaron exquisitamente por los marcados abdominales de Harry. Trazando una línea justo al medio de sus oblicuos.

Harry no demoró en llevar sus labios a los de Louis. Cerrando los ojos al sentir esa sensación suave y tibia. La manera en que los labros del ojiazul encajaban en su boca, como los movía con cuidado. Dejando escapar pequeños hipidos ahogados de delectación. Los besos de Louis siempre dejaban un gusto dulce en el paladar de Harry. Le encantaba como el más bajo se acoplaba a él y recibía las penetraciones de su lengua; dócil y excitado. Resbaló su lengua por las comisuras de la boca de Louis y con la punta de sus dientes tiró de ese caliente y lleno labio inferior. Louis se arqueó ante aquello, perdido en el salvajismo animal que tenía Harry para hacerlo suyo. Se separaron cuando escucharon como los gendarmes avisaban sobre la restricción del horario para desayunar. Malditos aguafiestas. "Me encanta que seas tan masoquista" Bromeó dándole un pellizcó en el trasero. Su cordero dio un brinco y frunció el ceño antes de ladear una sonrisa y guiñarle un ojo a Harry. "Pero odias hacerme daño" Y Harry no lo negó.

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Zayn se encontraba en su celda. Masticaba goma de mascar mientras leía por décima vez la única edición de la revista de motos que tenía. Ya era más de medio día y pronto iría a buscar a Harry para que fuesen a comer. El chico que se encontraba haciéndole un estupendo sexo oral se colocó de pie al ver como Zayn no le prestaba mayor atención de la que le prestaba a su revista.

"¡¿Vamos a follar o seguirás leyendo esa mierda?!" Inclinó levemente la revista hacia adelante y levantó la vista. El moreno frente a él esperaba ansiosamente una respuesta. Zayn vio el reloj en su muñeca y se encogió de hombros. "Lo chupas como la mierda. Solo vete" Se guardó su floja hombría dentro del pantalón. Volvió la vista a su lectura e ignorando las maldiciones de uno de sus muchos amantes, suspiró al verse completamente solo y en paz. Paz que no duró más de cinco minutos cuando su rubio y muy eufórico compañero de celda y novio llegó acompañado de Louis. Su sonrisa brillante y carente de maldad contagió al moreno que lanzó la revista al suelo y enderezó de inmediato. "¿Qué hacen aquí? Pensé que habías dicho algo de un partido de cartas" Niall rodó los ojos y movió su cabeza de un lado a otro como si no supiera la respuesta a esa pregunta. "Niall tuvo un ataque de perra histérica cuando fue descubierto haciendo trampas y tiró las cartas al escusado" Respondió Louis. Zayn levantó las cejas y los bordes de sus labios subieron al formar aquella sonrisa que solo Niall era capaz de provocar en él. "¡Me sentía profundamente atacado! ¿De acuerdo? Los amigos no hacen esas cosas. Dios" El rubio se sentó en la cama, cruzando sus piernas mientras veía su manicura inexistente "Además. Ni siquiera quería jugar a las cartas" "Bebé... Fuiste tú quien dio la idea de-" Hizo comillas con los dedos "Un torneo de cartas pasivo para elegir a la reina de North Collan" "Ya. Es que si no gano yo, no hay motivo para hacer ese torneo. Duh" "Ni siquiera entiendo por qué participé en primer lugar" "Oh cállate, Lulú. Tú no participas en nada que no involucre a la polla de Harry" Zayn sonrió al ver como su excéntrico rubio apuntaba

inquiridoramente al amante de Harry. "Culpable" Musitó Louis con un sonrojo leve. "Bien. Demasiada información. Ahora... ¿Por qué están aquí?" Niall mordisqueó su labio inferior y señaló al ojiazul que rascaba su nuca. Con mejillas arreboladas y una sonrisa tímida, Louis respondió: "Niall me contó que fuiste tú quien tatuó a Harry" "Sí. La mayoría de sus tatuajes se los he hecho yo. ¿Qué hay con eso?" "B-bueno. Uhm... Bien, esto es vergonzoso pero-" "¡Ay maricón frustrado! ¡Dilo ya!" Louis quería hablar, más los nervios estaban causando estragos en sus funciones cognitivas. Porque lo que iba a salir de su boca no eran simples palabras regaladas al viento. Era una proclamación de tenencia perpetua. Era la manera que tenía para demostrar que después de cinco meses en las fauces del infierno, ya se había rendido completamente y que todas sus murallas estaban desmoronadas. Porque sin importar que acaeciera el día de mañana, sin importar si conseguía su libertad, él iba a permanecer para siempre encadenado. Como el prisionero que era a los pies de su cruel dueño y emperador. "Quiero que me hagas un tatuaje. Una daga"

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Harry llegó al comedor y repasó con la mirada el lugar. Tras él se encontraba Norman, un recluso caído por asesinato y robo con intimidación. Era un hijo de puta pero uno bastante leal y que no dudaba en seguir cada una de las órdenes de Harry. Se percató de que Louis no se encontraba

en el lugar que él había dispuesto para ese tipo peculiar de hombres. "Ve por la comida" Le indicó a Norman e hizo su camino hasta la mesa que se había designado para él y su grupo. En esta se encontraba Francesco. Comía con una sonrisa permanente en su rostro mientras coqueteaba con otro de los convictos cercanos a Harry; Jeremía. Un israelí terrorista que fue puesto tras las rejas por hacer explotar una bomba en un centro comercial, llevándose consigo la vida de diez hombres. Harry no tenía especial aprecio por el hombre, pero sus creencias lo volvían un sujeto fiel y honesto. Algo difícil de encontrar en North Collan. "Hola emperador" Saludó Jeremía con un gesto de cabeza. Harry levantó las cejas en saludo y entrelazó sus manos por encima de la mesa. Para su suerte, Francesco parecía demasiado hipnotizado por el israelí como para molestarlo. Quiso burlarle de él y es que le parecía estúpido que intentara darle caza al terrorista cuando este era prácticamente el único hombre en North Collan al que no le interesaba tener un agujero donde meterla. Algo de dedicar su vida a Alá o una estupidez de ese tipo. Norman llegó con las bandejas de comida para Harry y para él. El ojiverde frunció el ceño y sonrió al ver las hortalizas con carne y patatas sobre su plato. Saciar el hambre era lo único en su cabeza en aquel momento. "¿Y qué me cuentas, amor?" Francesco colocó una mano sobre el hombro de Harry "¿Aún no te aburres de la puta fácil que traes colgado al cuello?" Harry ignoró las palabras de Francesco. Demasiado ocupado en digerir sus alimentos. Sin embargo, la mención de Louis hizo que volviera la vista a la mesa donde su cordero debería estar almorzando y sin embargo, no estaba. "Francesco" Rugió en advertencia Norman. No conocía a Louis Tomlinson más allá de lo que había visto. Pero mantenía a su emperador contento y eso era todo lo que le importaba. "¿Qué? Al parecer ya no se puede hablar de la ramera de Harry sin que salgan a defenderla" Una

sonrisa falsa se perfiló en sus labios "Claro. Seguro también les pasa el culo y por eso lo protegen" "Vete" Demandó Harry apretando el tenedor con el que pinchaba su comida. Las palabras de Francesco, más la ausencia de Louis y no saber dónde este se encontraba, comenzaban a jugarle una mala pasada. "¿Me estás echando?" Harry en un movimiento que nadie se esperaba, se colocó de pie y con su mano sobre la nuca de Francesco, lo redujo rápidamente contra la mesa de metal en la que comían. El francés se golpeó la cabeza contra la dura superficie, haciendo emerger de su garganta un quejido de dolor. "Dije, vete. ¿Vas a comenzar a desafiarme, maldita rata sucia?" "N-no. Por favor, Harry... S-suéltame" Manoteó la cabeza de Francesco en un último golpe y volvió a su asiento. Los enmudecidos reos, al ver que el asunto no pasaba a mayores volvieron a sus pláticas banales y Harry tomó nuevamente el tenedor entre sus dedos. No dijo una maldita palabra más durante todo el almuerzo. Sentía la comida pasar con dificultad a través de su garganta y cada bocado tenía el mismo sabor a mierda que el anterior. En un momento dado, apareció Zayn a su lado. Sonreía como un niño que guarda un enorme secreto, llevándose pequeñas bocanadas de comida sin quitar la diversión de sus expresiones faciales al masticar. "¿Y tú por qué cojones sonríes así?" Preguntó Jeremía terminando de beber su café. "Por nada, por nada" "Seguro consiguió que la rubia se la mamara" Bufó Harry. Malditamente celoso. Louis no era muy de arrodillarse frente a él. En realidad, nunca se la había mamado por lo que solamente podía soltar maldiciones. "Con esa boquita que se gasta" Bromeó Norman. No era secreto para nadie que este se traía un gustillo especial por Niall.

"¡Eh! Que al puto me lo dejan tranquilo, maricones" "No es que fuese ment-" Harry detuvo sus palabras cuando vio por el marco de la puerta como su cordero ingresaba en el comedor acompañado de Niall. Sus esmeraldas hicieron contacto con los índigos de Louis. Sin embargo, el cordero rehuyó la mirada. Harry expandió sus fanales bestialmente. Como un depredador que ve a su presa intentando escapar y debe atraparla antes de que lo haga; se colocó de pie y caminó en dirección a Louis quien hacía la fila para obtener su almuerzo. "Ha-" "Cierra la maldita boca" gruñó tomándolo por el brazo sin cuidado alguno. Sin importarle que fuera la extremidad lastimada de Louis. Haló de él hasta que salieron del comedor, Louis lo llamaba y preguntaba la razón de su molestia. Escuchaba los lamentos de dolor por parte del cordero, pero en su cabeza solo había ofuscación. Llegaron a una zona levemente apartada que les brindaba algo de privacidad. Harry soltó el brazo de Louis y este se lo llevó al pecho, sobando la zona lastimada por su dueño. Sus ojos se cristalizaban por las lágrimas y tenía su labio inferior atrapado entre los dientes para que no le temblara. "¿Dónde estabas?" Exigió saber. "¿Qué? Ha-Harry yo-" No tuvo tiempo de responder. La espalda de Louis colisionó contra la pared; Harry lo había besado, aplacando su respuesta. El emperador presionó una mano en la quijada de Louis, sosteniendo su rostro con fuerza mientras le profanaba la boca en un beso duro y cruel. Como siempre, su cordero no opuso intransigencia alguna, se dejó subyugar como a Harry le encantaba. El ojiverde sintió los dedos de una mano de Louis tocarle cuidadosamente la piel del cuello. Gruñó placenteramente ante tal caricia. Sin importar cuan despiadado fuera con el más bajo, las manos de Louis parecían imposibilitadas para devolver el daño. Lentamente los latidos de su corazón amenguaron, la ira de sus pensamientos comenzó a verse disipada ante las oleadas de placer y calma que le proporcionaba tener a su coqueto cordero entre los brazos. Raspó con sus dientes la lengua del médico, suspirando pastosamente al

escuchar como Louis parecía ronronear de placer con cada movimiento de la boca de Harry sobre la propia. "No me lastimes. Soy tuyo" Murmuró Louis con voz ajetreada cuando Harry se apartó tenuemente en busca de oxígeno. "No vuelvas a rehuirme la mirada" "Si" "¿Dónde estabas?" Harry forzó su dedo pulgar al interior de la boca de Louis. Presionando sobre la calienta y húmeda lengua de este "¿Por qué desapareces de mi vista? Vas a hacer que termine encadenándote a la cama, a ver si consigo que dejes de comportarte como una puta que no tiene dueño" Louis cerró los ojos y cuando Harry sacó el dedo de su boca, le aprisionó la mano contra su propia mejilla en busca de una caricia afectiva. Su dueño tiró de una de las esquinas de sus secos labios en una sonrisa ladina, pero no apartó su mano. "Si tengo dueño" Proclamó con sus ojos fijos índigos fijos en Harry "Lo tienes" "Solo tú. No voy a escapar, no voy a desaparecer. Eres mi dueño, Harry" Levantó su mano utilizable "Esto lo comprueba" Harry vio el inicio del plástico transparente que desaparecía bajo el suéter que Louis traía puesto. Sin perder un segundo, tomó la mano del ojiazul y corrió la prenda de ropa dejando a la vista una perfecta piel caramelizada levemente resentida. Sintió un picor en su garganta al ver aquellos trazos perfectamente tatuados en Louis. Una daga. Era él. "Es lo que somos, Harry" El emperador alzó el brazo de Louis y cerró los ojos cuando sus labios se posaron sobre el tatuaje de su cordero por encima del plástico. Sobre aquella marca eterna en su piel dejó un casto beso.

Sus manos temblaban. Dolía. La sonrisa inocente y simple de Louis dolía en él y aún así, no quería dejar de padecer aquel Recalcitrante detrimento nunca. Solo quien se acostumbra al dolor, puede comenzar a encontrar placer en él "... Gracias"

Bueno, aquí estoy con un nuevo capítulo. No se me espanten y no caigan en pánico... Ayer no subí porque la noche anterior no escribí el cap, por quedarme leyendo fics XD Lo siento mucho. Sé que la estabilidad emocional de algunos depende de esta historia akjldklajsdjkl :** Pero estoy segura de que ha valido la pena. Ha sido un cap muy intenso (Cuál no) Y quiero agradecer a quienes me leen y ME OBEDECEN EN PEDIR UN CAPÍTULO POR INBOX O EN EL MURO. Al resto... CORDEROS BASTARDOS, ¿POR QUÉ MIERDA NO HACEN CASO? Les digo que los comentarios pidiendo dedicatoria se pierden entre los otros comentarios, pero NO.... HACEN LO QUE SE LES DA LA GANA. ASÍ NO SE PUEDE! NO SE PUEDE!!! En fin. Los amo infinito y lamento mucho haber dejado de lado mis otras historias. Es que estoy algo

adentrada en estos personajes y no me veo escribiendo otra cosa por el momento. Creo que es muy complicado poder construir algo como esto y no quiero perjudicarlo adoptandole la personalidad de mis personajes en otras historias. Eso es todo por hoy. Nos vemos mañana y... Compren pañuelos jijiji.... PD: llegamos a los 14k!!! *^* Yayyyy

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XIII: Una petición y su consecuencia ¡Dedicaciones! Listylinson1D lxstskxn AlmaTomlinson28 xSongForSomeone Shippeadoras MonzStyles ShippeoLarryXxX IvannaStylinson Iarrysmoan Work_M XxPandaComeNutellaxX P0yit0c0nLi4m

SweetLouOMine ShippeoLarryXxX @QuesitohTomlinson xsweetniallxx cflawless4

Cuando Louis vio a Liam con unas profundas ojeras y una forzada mueca que simulaba una sonrisa, intuyó que no traía buenas noticias. Se sentó frente a él, separados por aquel plástico transparente, y con su mano ya sin el molesto yeso, tomó el teléfono que les permitía comunicarse. "Hola Tommo" Saludó Liam con un dejo de agotamiento en su voz. Louis quiso preguntar por el motivo de su expresión fatigada y melancólica; sin embargo no lo hizo. Estaba seguro que forzar a Liam a hablar no era el camino para ayudar a su amigo. "Hola Li... No te he visto en un buen tiempo" Sonrió. "¿Todo bien? ¿Cómo está mi mamá?" Liam asintió y permaneció unos cuantos segundos en silencio. Agachó la mirada y rehuyó de las preguntas de Louis cuanto pudo. El ojiazul quería decirle que no se preocupara, que todo tenía solución. No lo hizo, no podía ser un hipócrita. Hay cosas que no tienen solución. "He tenido algunos problemas y yo, solo... Uhm. Lo siento, Louis" Liam rascó su nuca y con un encogimiento de hombros, soltó un suspiro "Negaron la apelación" "¿Qué?" "Negaron la apelación a tu sentencia. Hice todo lo que estuvo en mis manos, lo juro. No tengo cara para verte"

"Hey. Liam, tranquilo. Está bien" Louis tragó sus lágrimas. Si Liam no había conseguido la apelación solamente le quedaba esperar a cumplir un año de sentencia y apelar a la libertad condicional por buena conducta. "Tu madre reaccionó tan mal. La hubieras visto... Dios, no tienes idea, Louis. Ella estaba segura de que aceptarían la apelación y saldrías de aquí" "Liam. Sé que no es tu culpa y que has hecho todo para sacarme de aquí, no quiero que te martirices" "¿Cómo me pides eso? Eres como mi hermano y estás aquí..." Liam soltó el teléfono y llevó ambas manos a su rostro, restregando las yemas de sus dedos sobre sus ojos que ya lo traicionaban, húmedos. Louis mordió su mejilla interna. La culpa estaba provocando calambres en su vientre. ¿Entonces era su culpa? El lamentable estado de Liam era su maldita culpa. Quiso llorar. Al parecer no era más que una carga para su mejor amigo y su madre. Pasaron más de dos minutos antes de que Liam se recompusiera y tomara nuevamente el intercomunicador. Louis respiró hondo, llenándose el pecho de aire en un intento de tomar valor. No quería confesarle a Liam lo que ocurría con él al interior de la penitenciaría, pero debía hacerlo. Prefería dejar su orgullo a un lado si eso significaba darle un poco de tranquilidad al único amigo que había velado por él. "Estoy bien, Liam" "No me mientas" "No lo hago. Muchas cosas han ocurrido en estos seis meses, no tienes idea. Pero te diré algo, nadie me ha violado... Y estoy mejor de lo que imaginas" "¿Qué?" Arqueó una ceja, reacio a las palabras de Louis. "Tengo algo así como..." La palabra dueño fue lo primero que vino a su cabeza "un novio. Es un chico rudo y malo. Pero me cuida" Seguro Harry se burlaría si hubiera escuchado eso.

"Louis. Ya perdiste la razón. Se te fundió. ¿Cómo vas a tener un novio en esta mierda de lugar? Es una prisión, por amor a dios. Está lleno de criminales, no me digas que tú-" "Lo tengo. Y estoy bien. No te lo digo para que me juzgues, lo hago porque quiero que dejes de atormentarte... No estoy siendo abusado o golpeado. Incluso me alimento bien. Poco más y me caso" Liam bufó e inclinó su rostro hacia el techo, negando con la cabeza sin apartar su vista de la luz incandescente que los alumbraba. "Louis ¿Recuerdas la vez que te dieron en la cabeza con un fierro porque te pillaron de rodillas mamándosela al novio de tu cuñada? Ese con el que se iba a casar" "Eh. Si, si... Algo recuerdo. Menudo problemón ¿No?" Louis entornó los ojos recordando como necesitó de unas cuantas puntadas en su cabeza. El tipo era un enfermero. Maldición, ya estaba comprobado, tenía un puto problema con los enfermeros... "Ya. Estoy seguro que ahí nació el problema. Estás demente, ¿Cómo cojones se te ocurre caer por un criminal?" Liam hablaba con reproche, con ese acento de padre huraño que Louis odiaba y es que el muy bastardo lo usaba desde que eran unos adolescentes hormonalmente alterados. "Fácil. Lo vale, si lo conocieras entenderías... O quizás no. Pero está bien, no miento. Es el maldito emperador de este lugar y me protege" Las palabras de Louis tenían una chispa de orgullo. Sabía en el fondo que no había mucho de lo que jactarse teniendo como amante a un criminal psicópata demente y sádico. Pero era Harry, su Harry y que lo llevara la muerte si mentía, pero estaba el pecho pomposo por ser el único para su dueño. "¿Eres la puta de algún cabecilla?" "Lo soy" "¡¿Y estás de acuerdo con eso?!"

Louis se encogió de hombros y ladeó una sonrisa apacible. "La mayor parte del tiempo, sí" "¿Es él quien te hizo eso?" Liam señaló el cuello de Louis donde un cardenal de matices rojizos y violáceos se apreciaba orgulloso a simple vista. Louis recordó la discusión que había tenido con Harry antes de ir a ver a Liam. Los celos no eran algo que Harry hubiese aprendido a controlar con el paso del tiempo y la violenta firma del emperador en el cuello de Louis, aquel vestigio de la mordida que Harry le encajó; era una prueba. Aun dolía la piel rota y seguramente tardaría días en dejar de punzar y sentirse afiebrado. Louis no podía dejar de comparar a su dueño con un animal salvaje, Harry actuaba como uno. "Si" "¿Y quieres que no me preocupe? Maldición..." "Lo hizo porque yo se lo permití. Por eso quiero que no te preocupes..." Louis vio la resignación en los ojos de Liam, seguido por una suave sonrisa. No le quedaba más que creer en su palabra. "¿Realmente te gusta?" "Sí. Realmente me gusta" "¿Es guapo al menos?" Las mejillas de Louis se sombrearon de rosa y una sonrisa traviesa que Liam conocía bastante bien apareció perfilada en su pequeña y carmín boca. "Créeme, es mucho más que guapo. Es caliente" El brillo en sus ojos lo delató. "Joder. Realmente te tiene. ¿Y quién es? ¿Por qué está aquí?" "Se llama Harry y sé que fue militar antes de estar en prisión. No sé por qué está acá" "¿De verdad no abusa de ti?" "Bien" Louis recordó

todas las situaciones vividas con Harry. "Me llevé unos buenos golpes al principio. Pero oye... Estamos en una maldita prisión. No pienso ser un llorón, te aseguro que no hay nadie aquí que se libre de tener al menos una paliza" Descarado mentiroso. Si chillaba como niña caída de un columpio cada vez que discutía con Harry. Pero Liam no tenía por qué saber eso. "Sí. Tienes razón. Yo solo, no lo sé. Uh, no puedo acostumbrarme a verte ahí. Y ahora estás con novio y todo... Demonios" "Ya basta de mí. Quiero saber más de ti y mamá. ¿Cómo está?" Louis escuchó con emoción los detalles que Liam le proporcionó. Saber del mundo fuera de North Collan era un soplo de aire fresco. Había un mundo fuera de ese infierno y algún día podría volver a él. Se despidió de su abogado quien le entregó la carta de su madre a través de un guardia y prometieron volver a verse pronto. Al salir Louis vio a cierto conocido rubio en un puesto de visitas algo apartado. Un hombre canoso y de ojos cian hablaba con él. Se veía notablemente molesto y movía sus manos con exageración a Niall quien solo se encogía de hombros y miraba sus uñas como si no diera un maldito centavo por lo que el hombre decía. Luego le preguntaría. Comenzaba a pensar que la curiosidad de Niall era contagiosa. Como todos los malos hábitos de North Collan. En el camino a su celda vio a Harry apoyado en una pared, se encontraba de brazos cruzados y una pierna flexionada lo que le permitía apoyar su pie en la grisácea muralla. Lucía tan malditamente sexy que Louis sintió un tirón caliente en su ingle. Maldición. Harry lo vio a la distancia y le hizo un gesto con la cabeza para que caminara a su lado. Eso era algo nuevo para Louis. "¿Ya terminaste tu cita con el maricón del Ian Yam?"

"¡Liam Payne!" Corrigió con una sonrisa en los labios "Y no es gay, gracias por preguntar" No alcanzó a caminar mucho cuando sintió una cruel y dolorosa nalgada en su trasero que lo hizo dar un brinco. "¡Auch!" Giró el rostro y vio a Harry a su lado; mostrando esos perfectos dimples que Louis adoraba ver. Últimamente su trasero dolía demasiado y es que Harry parecía querer apalearlo en todo momento. No era como si a Louis le molestase en lo más mínimo. "Camina, corderito coqueto. Que cuando te enojas me calientas mucho y ahora estoy malditamente empalmado. Al gimnasio" Louis mordisqueó su labio inferior y obedeció. Las fuertes pisadas de Harry opacaban las propias, haciéndolo sentir pequeño y vulnerable. Ignorando las peleas a su alrededor, los gritos y las maldiciones de algunos reos, llegaron hasta el camerino de Harry, en el miserable antro que los reos usaban como gimnasio. Harry cerró la puerta tras él y Louis se quedó estático en su lugar. Un soplo de aire caliente en su nuca lo hizo cerrar los ojos. "Hoy vas a bajar al Under" Susurró. Besando la parte posterior a la oreja de Louis. "No quiero" Harry lo agarró por los hombros y con un exceso de fuerza, obligó a Louis a girarse. "Es una orden" El ojiazul pellizcó su labio inferior con los dientes y asintió, sin otra opción más que obedecer o terminar en una pelea con Harry "Y ahora, vas a ser un buen chico y montarás mi polla como a mí me gusta. Pero cuidado con esa boquita que como otro te escuche gemir, te rompo el culo de una guantazo" Cayó sobre el avejentado y duró sofá de dos cuerpos. Louis cepilló su lengua con sus dientes al ver como Harry golpeaba sobre su regazo indicándole que se le montara encima. Se acercó lo suficiente e inclinándose con una sensualidad picante, de esa que había comenzado a desarrollar solo para volver loco a Harry; colocó sus manos sobre las rodillas de Harry y besó la punta de su nariz.

"Con lo que te gusta el morbo, me sorprende que no me hagas montarte en el patio, a la vista de todos" Podía respirar el vaho de Harry. "Me viene, sí. Pero a mi guarro masoca me la guardo" Estirando una mano, estrujó un glúteo de Louis con sus dedos, provocando que el ojiazul gimiera un quejido "Y te encanta. ¿A qué no?" "Eres mi dueño. Me encanta que me quieras solo para ti" "Hm" "Y has sido un dueño muy bueno. Tan bueno... Solo mío" "No tienes una puta idea de cómo me excita esa carita de muñequita caliente que pones" "Soy tu muñequita" Se arrodilló frente a Harry. Frotando con su mano la dura erección de este a través de la tela del pantalón. Llevó su rostro hasta la entrepierna de su dueño y dio un lametón coqueto y sensual por encima de la ropa. Su lengua quedó áspera y seca. "Puta traviesa. Me has hecho esperar tanto por esto" "Pensé que mi culo era suficiente para mantenerte ocupado" Bromeó. Con manos agiles desabrochó el botón del pantalón de Harry y sensualmente, con una lentitud tormentosa para el ojiverde, Louis hizo caminar sus dedos a través de la longitud del miembro erecto y magnánimo de Harry. La boca se le hacía agua, caliente y cosquilleaste ante la antelación de tener toda la polla de Harry entre sus labios. Sus fosas nasales se impregnaron del aroma espeso cuando acercó la nariz y dio un profundo respiro. Se sentía como un lázaro, deleznable y tembloroso, tan excitado que su propia hombría dolía. "Créeme que siempre puedo hacer algún tiempo extra para follar tu boca. Corderito" Harry entornó los ojos. Louis lo observaba a través de sus tupidas pestañas, con la punta de su lengua afuera, cepillando el borde de su labio inferior de manera impúdica. "Anda. Sé mi buen chico, corderito. Métela en tu pomposa boquita" Las manos de Harry comenzaron a acariciar los cabellos rebeldes del más bajo. Louis se sentía quemar, estuoso y lascivo al mismo tiempo. La lujuria en Harry se reflejaba en la forma que lo

veía, con ojos opacos de pupilas dilatadas. Harry inclinó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos cuando Louis dejó libre su erección. Era la mamada que había estado esperando por meses, era la puta gloría. Los labios del ojiazul hormiguearon cuando los llevó, llenos y calientes a la cabeza de la polla de Harry. Dejando un beso perezoso antes de darle protagonismo a su entusiasta lengua. La erección de Harry palpitaba en su mano, ansiosa de mayor contacto y Louis presionó su lengua sobre la tirante y caliente piel, delineando una gruesa vena que sobresalía formando un camino caliente a lo largo de toda la longitud del miembro de su dueño. "Joder. Tú naciste para tener mi polla en tu boca, muñequita" Louis no rezagó más el momento y relajando los músculos de su garganta, tomó todo con su boca, de una sola vez. Ahuecó las mejillas cuando succionó con picardía, ganándose un jadeo desesperado por parte de Harry quien tenía sus manos sobre el cabello de Louis, apretándolo con ímpetu. Sus labios cepillaron contra los suaves y cortos vellos del pubis de su dueño cuando llegó hasta la base. La cabeza de la polla de Harry golpeaba profundo en su garganta, más abajo que cualquier otra erección que se hubiera llevado a la boca antes. "¡Maldita sea! Eso ha sido condenadamente sexy. Cordero maldito, juro que me estoy derritiendo en tu boca" Abrió los ojos y levantó la mirada cuando comenzó un lento movimiento de arriba abajo, jugando con su lengua y apretando la hombría de su dueño con sus pulposos y rojizos labios. La saliva se aglomeraba en su boca mientras succionaba con afán. Su cabeza deslizándose a una velocidad en constante aumento y sus ojos vidriosos por la dificultad que tenía para respirar. La polla de Harry tenía un sabor increíble en su boca. Se maldijo internamente por no haberla probado antes. Las notas saladas y varoniles, tan arraigadas a la esencia innata de su dueño, lo embriagan y nublaban sus pensamientos. Harry se impulsaba hacia su boca, penetrándolo bestialmente mientras le apretaba el cabello con fuerza. Louis lo dejó pujar a gusto en él, disfrutando el cosquilleo en su propio vientre al tener a Harry completamente desmoronado. Con mejillas rojas y respiración entrecortada. Llevó una mano a su entrepierna y comenzó a frotar por encima del pantalón su endurecido miembro. Consciente de que no haría falta mucho para llegar al orgasmo. Estaba tan excitado

que dolía. Eso significaba ser el cordero de Harry. Danzar en aquella delgada línea de dolor y placer. De amor y odio... "Esto es tan bueno. Eres tan jodidamente guarro y perfecto" Louis cerró los ojos, el presemen de Harry plasmándose en sus papilas gustativas. "Maldito goloso que te la tragas completa, como el puto masoquista que eres" Aquel ofensivo lenguaje vulgar en Harry conseguía llevarlo al borde. Apretó más su propia erección y se retorció de placer al llegar a su promiscuo, pero delicioso orgasmo. El agarre de su boca aflojó y Harry se empujó con más fuerza en él, tensándose por completo antes de soltar todo su semen al interior de la boca de Louis. El más bajo saboreó con su lengua floja y adormecida, toda la esencia de Harry. Tragando con dificultad y tosiendo ligero. Llevó la vista a Harry una vez más y dio un último lametón antes de apartar su rostro de la entrepierna de su dueño. Necesitaba un cambio de ropa interior y pantalones limpios. Limpió las lágrimas de sus ojos y gateó hasta quedar en el regazo de Harry quien ya había guardado su muy satisfecha hombría. "No quiero ir al Under" Susurró con un amurro fingido. Acariciando los pequeños rizos que se formaban en la cabellera de Harry. "Joder... ¿Qué voy a hacer contigo?" "No me gusta el olor y los gritos, Harry. Prefiero esperarte en nuestra celda, desnudo en la cama" "¡Eh! Que eso se conoce como soborno y está penado por la ley, corderito" Louis sonrió y dejó besos cortos sobre los labios de Harry. "Entonces, merezco un castigo, dueño" Movió su cabeza de un lado a otro para rozar su nariz con la de Harry en un besito esquimal "Pero no quiero ir. De verdad que no... Por favor" "Ya, me da igual. Al final siempre terminas haciendo lo que se te viene en gana, puto rebelde" Palpó la espalda baja de Louis y este se colocó de pie. "Pero te encierras con seguro que si sigo matando hombres para defender tu culo, no quedará nadie más en este jodido mundo"

"Hm. Eso no suena tan mal. Solo quedaría la rosa y la daga" Rodeó a Harry con sus brazos. "No tienes remedio, mamón"

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Louis entró a la celda de Noah, varios chicos se encontraban ahí conversando e intercambiando chismes de prisión. El ojiazul no gustaba mucho de aquel chismerío pero era mejor a quedarse solo en su celda ya que Harry se encontraba entrenando y a Niall no lo había visto desde la sala de visitas. "¡Lou! Justo estábamos esperando por ti. No tienes idea de lo que me contó un gendarme" Soltó Jack palmeando a su lado para que Louis se sentara junto a él. "Ni idea. Suéltalo" "Ya sé por qué Ley cayó en North Collan" Aquello picó el bicho de la curiosidad en Louis. "¿Cómo lo sabes? ¿Quién te dijo? Ni siquiera Harry sabe por qué Ley cayó preso" O al menos la vez que le preguntó a Harry, este no le dijo nada. Noah se encogió de hombros y movió su mano con desdén. Louis cimbró una ceja y llegó a su lado, sentándose y cruzándose de piernas cual indio. Algo le decía que la respuesta de Jack no iba a gustarle mucho. "Ya te dije, fue un gendarme y él lo escuchó por la boca del mismo prefecto. Al parecer Ley ha pedido que se le provea de diversión y Nicholas se la ha traído"

"No estoy entendiendo una mierda" "¡El motivo por el que cayó en prisión! ¡Le gusta torturar a sus parejas hasta matarlas!" Jack negó con la cabeza y soltó un suspiro "Que puto asco. Yo casi vomité cuando me contaron" Louis ni siquiera pudo responder. "¿Lo dices en serio?" La voz de Noah se hizo oír. " y con lo bueno que está. ¡Es un puto enfermo!"

"Sí. Completamente... Dios, y tan tranquilo que se ve. Por lo que me contó este guardia" Jack miró en distintas direcciones, seguramente para darle más intensidad a sus palabras. "Le gustan jovencitos y los tortura mientras tiene sexo con ellos. Al parecer le pidió a Nicholas que le trajera alguna víctima... O eso dicen" "Con razón. Ya se me hacía raro que no le gustara nadie de aquí" "Le gusta Louis" Murmuró Jack con un escalofrío recorriéndole el cuerpo. "¡Peor aún! ¿No ves la carita de niño que tiene Louis? Seguro y lo enciende pensar en eso. Jodido asqueroso" "Dios, no ¿Niños?" Noah llevó sus manos a la boca. El terror y asco se retrataban en sus desgastadas facciones. "¿Louis, estás bien?" El ojiazul tenía la vista en el suelo. Completamente mareado por las palabras de los chicos a su alrededor. Conocía a ese tipo de hombres, los conocía a la perfección. Tranquilos y aparentemente amables. Siempre con una intachable moralidad y una sonrisa en sus labios.

Comenzó a sentir arcadas. Todo su estómago se revolvía y el frío era tan desolador que dolía en sus huesos. Necesitaba a su dueño. "Harry..." Se abrazó a sí mismo. Recuerdos tortuosos de su pasado lo atormentaban. La sonrisa de Ley y sus palabras bien

intencionadas carcomían las entrañas de Louis en ese preciso instante. Debería haberlo sabido, debería haberlo reconocido. "Mierda. Está pálido como papel. ¡Jack ve por Harry que Louis se nos muere!" Los otros reos se acercaron a Louis, preocupados por los temblores de su cuerpo. Se abrazaba a sí mismo y ocultaba su rostro hacia abajo. Respirando pesadamente y con dificultad. Le preguntaban miles de cosas, palabras incomprensibles a los oídos de Louis. ¿Estaba respirando? ¿Por qué su corazón latía tan rápido? En ese momento, todo dio vueltas a su alrededor. Fue transportado a su pasado, a la época donde no era más que un residente novato en un hospital cutre. Esa mirada angelical, esos pequeños rizos y esa sonrisa suave. Quería arrancarse la garganta para no gritar.

'Lou. No quiero ir a casa... ¿No puedo quedarme aquí contigo?'

Se tapó los oídos con ambas manos. "No. Por favor..."

'¿Vas a cuidarme, verdad? Seré una niña buena, pero no quiero ir a casa. Mi hermano siempre se enfada conmigo... Y me castiga'

"¡No!" Unas fuertes manos se ciñeron a sus hombros, enterrándose en su piel mientras era sacudido con fuerza.

'¿Tú eres el médico de Mia? Mucho gusto, soy Jean, su hermano mayor'

"¡Cállate!" "¡Louis, despierta! Maldición" Una bofetada que rompió su labio hizo desaparecer las imágenes en su cabeza. Parpadeó, con lastimeras lagrimas aventurándose por sus mejillas. Harry se encontraba frente a él, mirándolo seco y con sus cejas juntas. "Ha-Harry..." Abrió su boca y sin saber que decir, ahogó los fonemas. Sonidos mudos se formaban por la conjugación de bocanadas de aire en su garganta. Louis quería explicarle a Harry. Contarle de aquella pesadilla que creía superada, pero que nuevamente volvía a atormentarlo. Su dueño vio el dolor de sus ojos, la angustia que lo envolvía. Las manos de Harry temblaron de rabia. "Dime su nombre y lo asesinaré" "Y-yo..." "Solo suéltalo, corderito. No importa quien sea, lo destrozaré" "Ley" Harry se apartó de golpe. Mirando en dirección a Jack y Noah. "Le conté a Louis un rumor que me llegó. A-al parecer... Ley está... Uhm. Cumple condena por abuso sexual, tortura y homicidio de menores de edad" Harry bajó la vista unos segundos. Fue suficiente para Louis, no necesitaba más. Conocía demasiado bien a Harry.

"Lo sabías" Acusó. Su voz temblorosa y débil. Harry no respondió. Tomo a Louis de su muñeca y lo jaló por los pasillos de North Collan hasta la celda compartida de ambos. Se podía ver la frustración en él, todo su cuerpo estaba agarrotado y apretaba su mandíbula con fuerza. Apenas entraron, Louis se soltó del firme agarre de Harry. Estaba consternado y asustado... Ley significaba una amenaza para él. Una tortura vigente de la traumática experiencia que una vez presenció. Sus pensamientos gritaban por justicia. Los recuerdos de esa mirada inocente e infantil eran quienes guiaban las palabras de Louis en ese momento. "L-lo quiero muerto" Harry negó con la cabeza. Mirando un punto más allá de Louis, no queriendo enfrentarlo. "No puedo matarlo" "¡¿Es un maldito asesino de niños y no puedes matarlo?! ¡Y te llamas a ti mismo el emperador!" "¡No te atrevas a gritarme!" "¡¿O qué?! ¿Me golpearás? ¿Es eso? ¡Porque es lo único que sabes hacer! Golpear a quien no puede defenderse, tú... ¡Monstruo!" "¡¿Monstruo?! ¿Es una puta broma?" Harry empujó a Louis con ambas manos, haciéndolo caer al suelo. "¿Crees que es un insulto? Pues déjame decirte algo. Soy un maldito monstruo y tú, jodida puta, te has estado follando a este monstruo por meses" "N-no" "¡¿No?! Maldito mentiroso. Pues que yo sepa, poner mi polla en tu culo se llama follar" "¡Cállate, Harry!" Llevó sus manos directamente a sus orejas, tapándolas al mismo tiempo que cerraba sus ojos. "¡Quiero a ese maldito abusador muerto! ¡Lo quiero muerto y no volverás a tocarme hasta que lo hayas asesinado!" Gritaba, desgarrándose los pulmones con cada palabra pronunciada.

Harry no respondió. El silencio inundó la celda y Louis solo podía escuchar los apabullantes latidos de su propio corazón. ¿Por qué estaba exigiéndole a Harry acabar con la vida de una persona? ¿Quién era el verdadero monstruo ahí? Bajó lentamente sus manos hasta su pecho y con un terror que calaba sus huesos, levantó la mirada. Harry se encontraba de pie, no había gesto alguno en su perfecto y estoico rostro. "Está bien" Se hincó frente a Louis, entrelazando sus dedos sobre sus rodillas. "Pero estás intercambiando la vida de este monstruo por tu capricho, corderito" Dejó un beso en los labios de Louis. Tan frío y lejano, como una fatídica despedida. Louis no supo cómo reaccionar. Para cuando pudo ponerse de pie, Harry ya había salido de la celda hacía bastante. ¿Cuánto tiempo había transcurrido? Estaba perdido, como un barco a la deriva sin su brújula.

Necesitaba a Harry de vuelta, lo necesitaba con él. Lo único que escuchó fue la alarma de emergencia de North Collan, aquella que sonaba solamente cuando ocurría algún acontecimiento que requería gran fuerza represiva. Escuchó algunos vitoreos, gritos y pitidos. Quiso correr, arrepentirse de sus palabras antes de que fuese demasiado tarde. El sonido de disparos al aire lo hicieron congelarse en su lugar. Niall apareció fuera su celda. Sus ojos abiertos excesivamente y el terror implantado en toda su fisionomía. "Harry asesinó a Ley... Lo han llevado a confinamiento solitario" El rubio sacudió su cabeza, aturdido por lo que sus propios ojos habían presenciado. "Zayn dice que Nicholas... Mierda, Lou. Van a destrozar a Harry"

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XIV: Una confesión y un castigo DEDICACIONES!!! Jojojojo: satanloveslou Listylinson1D antonia836 AkiraTee

Cuando Harry veía la muerte posarse sobre los humanos, cuando los veía perder el brillo en sus ojos y respirar por vez última; se preguntaba qué sería de sus almas. Un dios inexistente no podía hacer mucho por ellas. Algunas veces pensaba en morir solamente para saciar su curiosidad. No resultaría difícil, era cosa de darse a si mismo una puñalada certera sobre un órgano vital y podría finalmente abandonar aquel mundo que tan miserable le parecía, respondiendo aquella pregunta que tuvo desde el momento que vio a su madre morir ante sus ojos. ¿Por qué no lo había hecho?

No lo comprendía realmente, había hecho bailar el cuchillo incontables veces entre sus dedos, deleitándose al pensar que sería el mismo quien decidiría su muerte y no otro. Pero nunca enterraba el cuchillo, siempre había algo que recordaba no haber hecho y se detenía. Morir con arrepentimientos no era una opción. La última vez que tuvo el cuchillo, pensó que sería la definitiva. Incluso la punta de la navaja ya se hundía sobre su pecho, dispuesta a hundirse en su carne y perforar aquella zona pulmonar. No había nada que quisiera realmente como para perpetuar su estadía en el mundo. No sentía dolor, ni frio ni hambre. Su corazón no era más que un órgano podrido, sepultado bajo tierra maldita y lleno de gusanos. Ya lo tenía todo Un asesino de reyes y un conquistador de bestias. Un emperador, simplemente aburrido. Y esa noche había sido la indicada para abrirse paso a lo desconocido, para aventurarse en el camino que la parca le mostraba seductoramente en sueños. Luego escuchó una respiración suave y vio unos ojos marinos. Recordaba haber pedido una nueva distracción para sus aburridas noches donde ya ningún cuerpo lo satisfacía. Pero jamás pidió que le dieran un motivo para no enterrarse el cuchillo, sin embargo ahí estaba. Frente a él y Harry se preguntó si habría algo además de la muerte que no conocía.

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Nunca fue un justiciero o un redentor de pecados. Todos cargaban su propia cruz, y para Harry, Ley no era diferente. Un hombre corrompido más, uno de los tantos que vagaban por el mundo destruyendo todo a su paso y que había terminado en North Collan. Y así hubiese permanecido de no ser porque los ojos de Harry, al asecho de cualquiera que intentara acercarse a su cordero, vieron como Ley lentamente volvía a Louis el único objeto de su

atención. Simples miradas de soslayo por parte del oriental se convertían día a día en una hambruna calcinante hacía Louis, el pequeño bribón que caminaba pomposo y sonreía demasiado, con una inocencia que volvía loco a Harry y que despertaba los demonios internos de los reclusos en North Collan. El jodido cordero no tenía idea de lo que significaba su presencia en ese lugar. Mucho menos veía las sombras que esperaban devorar no solamente su cuerpo, sino su humanidad. Harry lo sabía porque era el emperador de aquellas sombras y fue cuando Louis volvió a él, cuando lo arrancó de los brazos del oriental que decidió conocer más de su enemigo declarado. Ley Han, el único hombre que no podía matar por órdenes de Nicholas. No le fue difícil averiguar sobre Ley, Nicholas como mal bebedor que era, una noche en el Under y bajo los efectos del alcohol, le había contado como fue que lo salvó de la pena de muerte a cambio de que fuera su peleador. Le contó a Harry lo despiadado que podía resultar Ley bajo ese disfraz calmado y como debía conseguirle un tipo especial de diversión para mantenerlo controlado. Y Louis era tan dócil, suave a la vista. Parecía volarse con el viento y sus cabellos siempre iban rebeldes sin importar cuanto intentara acomodarlos, igual que un niño pequeño. La manera en que sus mejillas se pintaban de bermellón cuando se avergonzaba, como sus ojos azules transmitían todo sin necesidad de palabras y el color de sus labios cuando los mordisqueaba nervioso. El emperador comprendió en ese momento la fijación que tenía Ley con Louis, le dio un significado a todas esas miradas desquiciadas y fuliginosas que el oriental dedicaba a su cordero. Pero no debía matarlo. Sin embargo, ahí estaba con una mano dentro de su pantalón mientras caminaba a paso lento. Había realizado aquella acción cientos de veces. Debía ser rápido y tomarlo desprevenido para no comenzar una pelea. Si iba a ser castigado por algo, debía hacer que lo valiera. Ley no podía quedar vivo. No podía arriesgarse a comenzar una lucha de puños y que los guardias los separaran antes de que lograra su cometido. Louis quería a Ley muerto. Harry iba a dárselo. Porque Louis jamás le había pedido nada. Siempre entregando tanto de sí mismo y jamás pidiendo algo a cambio; Harry iba a recompensarlo cumpliendo su maldito capricho. No demoró más de unos pocos minutos en llegar al gimnasio. Sabía que Ley se encontraría ahí,

sus ojos se posaron sobre Zayn quien golpeaba una colchoneta pegada a la pared. Oh tonto ingenuo, si supiera que sus patadas eran lamentables. Vio a los guardias, un total de tres. Armados y de brazos cruzados, conversando ajenos a las intenciones de Harry. ¿Para qué perder tiempo trazando un plan que lo liberara del castigo por desobedecer a Nicholas? Nadie más en North Collan podría matar a Ley; todos lo sabían. Hiciera lo que hiciera, nadie dudaría que Harry era el único culpable. Zayn lo vio y trotó hasta él. La mirada de Harry se lo dijo todo. Era aquella mirada que hubieron cruzado la primera vez que se vieron, tantos años atrás cuando aún eran hombres libres. Cuando Harry vestía su uniforme militar y Zayn era un importante narcotraficante. "Cuídame al mamón" Zayn no dijo nada. Simplemente asintió y vio como Harry caminaba hasta Ley. La mano del ojiverde picaba al interior de su bolsillo, apretando la pequeña navaja que siempre cargaba consigo. Esa que tantas vidas había arrebatado creyéndose dios. Ley golpeaba una estructura de madera, concentrado en dar golpes certeros sin advertir la presencia de Harry quien caminaba hacia él como un felino a punto de atacar. Harry no buscaba darle una muerte honorable, poco le importaba que fuese por la espalda. Oh Maquiavelo, cuánta razón. El fin justifica los medios. Fue algo de segundos. No podía tardar más o el riesgo a fallar aumentaría. Sus manos, expertas en las artes de la muerte danzaron para realizar ese simple y limpio corte. Harry envolvió el cuerpo de Ley; con una mano sosteniendo el cuchillo, la daga que sería la causante de su propio castigo. Ley no alcanzo a reaccionar, el filo de la navaja cercenó rápidamente su garganta. La sangre corrió como un río de sangre y las vociferaciones de los gendarmes llenaron el lugar. Harry tomó una gran bocanada de aire antes de soltar al hombre que cayó de rodillas al suelo, sujetándose la mutilación en su cuello en un intento desesperado por aferrarse a la vida. "Louis te manda saludos"

"¡Las manos arriba o dispararemos!" Los gritos de los presentes hicieron a Harry sonreír. Levantó las manos y giró en busca de Zayn, su compañero tenía una sonrisa ladeada y negaba con la cabeza. Lo vio modular con los labios, haciéndolo sonreír y olvidar todo lo que se le vendría encima. 'Mamón lameculos' Quizás la mariconería cursi de Louis era contagiosa, porque se estaba convirtiendo en un gilipollas por su culpa.

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La celda de confinamiento no era nueva para Harry. Había estado en ella un par de veces por exagerar con sus castigos al interior de la penitenciaría. Eran unos jodidos exagerados, nadie extrañaría nunca alguna de las vidas que se perdían en North Collan. ¿Cómo estaría el llorón de su corderito? Harry atrapó su labio inferior, mordisqueando una esquina de este para evitar sonreír. Es que ya lo veía y todo, seguramente acurrucado en su cama y culpándose de todo. Dios, como lo ponía de caliente cuando Louis lloraba en la cama, siempre pidiendo por más aun cuando su cuerpo parecía agotado. Seis meses ya con el corderito, eh. Y sentía que le harían falta unas cuantas vidas más para poder conocer todo ese cuerpo pequeño y tibio. "¿Te gusta el chocolate, Harry?" Preguntó con su voz desgastada el pequeño cordero. Su cuerpo casi encima del de Harry, quien miraba hacia el frente, apoyando la cabeza en sus manos entrelazadas tras su nuca. Ambos desnudos,

cubiertos por las infinitas mantas de la cama que los protegían del frío. El emperador ya estaba acostumbrado a la plática sin sentido luego de una brutal sesión de sexo. Era imposible para Louis no salir con algún tema irrelevante una vez que terminaban de follar y a Harry no le molestaba, incluso algunas veces se encontraba a si mismo respondiéndole de buena gana. "Me da igual" "¿Lo dices en serio? Wow" Louis se acomodó sobre el pecho de Harry y este arqueó una ceja, sin poder evitar la sonrisa perezosa que sus labios torcían. "Eh, mamonazo maricón... Que pareces un pulpo ¿sabías?" Louis pellizcó su pezón. "No soy un pulpo. Los pulpos son jodidamente feos" Harry negó con la cabeza, sonriendo y con los parpados pesados. "¿Entonces qué cosas te gustan?" "Comer, follar y dormir.... Pelear, quizás" "Más específico. Quiero saber de ti" "Es que no hay más específico, corderito" Volteó las posiciones quedando encima de Louis, apresándolo con sus grandes bíceps. "Mientras sea comestible, me lo como. Mientras pueda cerrar los ojos y dormir, no me importa donde sea, lo haré.... Mientras pueda pelear para sobrevivir, estaré complacido de romper huesos y quebrar cuellos" Los ojos azules de Louis no parpadeaban. "¿Y yo? ¿Estoy en la categoría de 'mientras pueda follar no me importa quién sea'?" "Estás en la categoría de... Mientras pueda follarme a mi cordero, no me importa dónde ni cuándo ni cómo, pero lo haré... Porque eres malditamente mío y voy a sodomizarte cuando se me dé la puta gana" "¿Y si yo no quiero?" "Haré que quieras" Bromeó "Pero jamás... No podría, tú sabes. Si no lo quieres, pues no lo quieres y me jodo. punto."

Louis mordió su labio inferior, atrapando una sonrisita coqueta de esas que lograban empalmar a Harry en unos cuantos segundos. "Harry... Si te digo que te quiero, ¿me harás daño?" "Si llegas a quererme, el daño te lo estás haciendo tú mismo" "Ya, es que igual sí. Quizás soy un poco masoquista y me gusta auto-mutilarme" "¿Me quieres?" Delineó el costado del rostro de Louis con los nudillos. Su piel era tan suave, incluso en ese pozo de ratas, permanecía suave. Beneficios de ser un ángel ¿no? Louis no contestó, pero el beso que dejó en los labios de Harry fue tan delicado, suavecito y tibio... Que el emperador no necesitó palabras. Pobre Louis, si tan solo supiera que Harry no mentía cuando le dijo que iba a terminar lastimado de quererlo. "Abran" Escuchó la voz de Nicholas a través de la puerta metálica de contención. Sus ojos verdes pararon en el sonriente hombre frente a él. Harry salió de la celda e inclinó su pelvis hacia adelante, con las manos apoyadas en sus caderas para destensarse luego de tantas horas en esa diminuta caja. "Dios, Harry. ¿Qué haré contigo?" Suspiró, colocando una mano sobre el hombro del ojiverde para dar leves toques "No tienes una maldita idea de lo que has hecho" "Hm" Harry se encogió de hombros "Corté una garganta. Asesiné, nada nuevo" Nicholas se repasó su cabello perfectamente engominado. Pidió un puro a uno de los hombres que se encontraban tras él y lo llevó a su boca, respirando hondo para llenarse de aquel humo. Harry se cruzó de brazos y esperó pacientemente, sabía que Nicholas estaba furioso y que no saldría bien parado de esa. "¿Sabes cuánto dinero me costó traer a Ley hasta North Collan?" Se sentó en un banco que dispusieron para él, cruzándose de piernas y sosteniendo su puro con una mano. "¿Cuánto dinero estaban ofreciéndome por él?"

"En realidad me importa una mierda" "Vi los videos de seguridad. Un asesinato por la espalda. Nunca dejas de sorprenderme, Harry" El emperador lamió su labio inferior y asintió. "Y justo hoy. Día de peleas... Más de diez mil dólares en apuestas para la pelea de Ley. ¿Qué se supone que haga ahora?" "Ahogarte en tu propia mierda es una buena opción" Harry señaló el puro del hombre y Nicholas, manteniendo su sonrisa siniestra, se lo ofreció. "Odio que fumes estas porquerías. Hacen mal para la salud" "Eres peor que mis hijos, Harry" Harry dio una calada al puro y se lo devolvió a Nicholas. "Nick, estoy de buen humor así que deberías aprovechar de dispararme ahora que te la pongo fácil" "Bueno. En realidad, no estoy tan molesto como debería... Pero Harry, necesito recuperar mi dinero y tú vas a hacer eso posible" Harry alzó el mentón, conocía el mundo de Nicholas y sabía que solo había una razón para que lo mantuviese con vida. "Veras, hoy es la pelea en el Under y cómo te has cagado a mi peleador... Ya no tengo entretención que ofrecer. Así que estuve pensando y pensando. ¿De qué manera puedo joderme a este hijo de puta y recuperar mi dinero?" "Venga, si con la media neurona que tienes no creo que pudieras llegar muy lejos" "En realidad, he tenido un plan excelente. Todos saben que eres el mejor, por eso cada vez las apuestas van peor... Nadie cree tener oportunidad contra el emperador de North Collan y los cabrones ya se han aburrido de comprar peleadores para que los mates antes de los primeros diez minutos" Harry levantó las manos, palmas hacia arriba mientras se encogía de hombros. Nicholas lanzó una pequeña risilla ronca "Entonces pensé... ¿Por qué no darles un poco de ventaja? Así animamos las cosas" Harry cayó al suelo cuando un fierro fue a dar en su cabeza. Iba a levantarse para devolver el golpe cuando dos disparos en su pierna lo hicieron caer nuevamente. El grito de dolor se escuchó en todo el lugar como un rugido escabroso. Nicholas sostenía un arma en su mano, el humo de la pólvora bailaba sobre el metal. Los Hombres de Nicholas rodearon el cuerpo de Harry, con fierros en sus manos para destrozar al emperador que se tapaba la cabeza. No iba a defenderse, no si quería salir con vida de ahí.

Sus músculos se endurecían para recibir los golpes. Intentaba no respirar para evitar golpes en sus costillas. Solo debía aguantar un poco más. "Creo que eso será suficiente ventaja. Llévenlo al Under y avisen a mi circulo que hoy tendremos una función especial" Nicholas deslizó el arma a través de su rostro, sonriendo sínicamente en dirección a Harry. "El emperador de North Collan defenderá su reino de cualquier peleador que le traigan. No hay límites de pelea hasta que salga el sol y las apuestas están abiertas toda la noche" Colocaron a Harry de pie, arrastrándolo cual cristo en la cruz con sus brazos estirados. El ojiverde abrió los ojos y miró a Nicholas, escupiendo la sangre de su boca antes de sonreírle. Maldito hijo de puta. Nicholas miró el puro en su mano y lo lanzó al suelo. Pisándolo con la suela de su zapato antes de colocarse de pie. "Esta va a ser una noche muy productiva"

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Louis quiso salir de su celda en busca de Harry, pero Niall se lo prohibió. Por órdenes de Zayn, debían permanecer en la celda, encerrados de ser posible hasta que todo se calmara. Quienes habían tomado a Ley como un próximo líder no estaban contentos con la muerte que Harry le había dado y Zayn creía que podrían ir por Louis. El ojiazul estaba sentado en su cama, con las manos juntas como si estuviese orando, más sus pensamientos no eran otra cosa sino un vacío blanco y vago. Se sentía tan asqueroso, despreciable. ¿En qué se había convertido?

"Lulú..." La voz de Niall se hizo oír después de muchos minutos de silencio "Ya deja de culparte. No fue por tu culp-" "Lo fue, Niall. Lo sabes tan bien como yo. Harry me dijo que no podía matar a Ley y yo... Mierda. No me importó" Aun sentía el sabor del último beso que Harry le dio "Le dije que era un monstruo y le exigí que matara a una persona. ¿Qué clase de ser humano soy?" Niall suspiró con un movimiento de cabeza. Sin saber cómo sobrellevar la situación. "Lou, no quiero sonar entrometido pero... ¿Qué ocurrió? Tú no eres así. Jamás le habías pedido a Harry que lastimara a alguien, mucho menos que asesinara" El rubio tomó las manos de Louis entre las suyas "Y no me mientas, perra estúpida. Quiero la verdad" Louis miró a su rubio amigo. Jamás había hablado de eso con otra persona además de su psicólogo. Era algo que se había obligado a olvidar. Que ingenuo había sido. "Nini... Yo, uhm. Cuando empecé mi internado de medicina pediátrica" guardó silencio unos cuantos segundos, buscando la forma de no quebrarse ante la verbalización de sus recuerdos "Se me asignó una paciente. Su nombre era Mia" "¿Una niña?" "Si. Era tan hermosa, dios. No tienes idea... Podía iluminar toda una habitación con su sonrisa. Ella era muy tímida, no hablaba con otras personas además de mi" Louis se perdió en sus vagos recuerdos. El día que se le entregó la ficha médica de su nueva paciente. La primera... Estuvo tan emocionado que prácticamente corrió a la habitación de la menor. Ella era un pequeño ángel, tan vulnerable y pequeña para sus diez añitos. Louis hubo enmudecido cuando la vio, sonriendo tímidamente mientras agitaba su manito en saludo. Se suponía que sería su paciente, y de alguna se transformó en su mejor amiga. Louis le contaba cuentos y ella cantaba desafinadas canciones infantiles. Comían golosinas a escondidas de las enfermeras y Louis siempre le llevaba uno que otro regalo.

Las enfermeras molestaban refiriéndose a él como Peter Pan y a Mia como Campanita. Louis más de alguna vez pensó que tenían razón. Los padres de Mia nunca visitaban, demasiado ocupados con sus importantes trabajos como para prestarle atención a su hija; hospitalizada por una apendicitis. Fue un día cualquiera, cuando se encontraba realizando sus rondas que lo conoció. Sentado al lado de la cama de Mia, sonriendo amablemente hacia Louis. Su nombre era Jean. Alto y estoico, Louis tuvo una especie de enamoramiento instantáneo por el hombre. Tan cautivado quedó, que no vio el grito de auxilio en los ojos de Mia. Pero estaba ahí. Ellos avisan, usan mil maneras para pedir socorro... Buscan sin palabras el ser salvados. Con demonios tragándoselos lentamente mientras esperan que alguien se dé cuenta y termine con su padecimiento. "¿Qué ocurrió con ella, Lulú?" "Ella... Ella era abusada por su hermano mayor. Él practicaba violencia física y abuso sexual en Mia" La voz de Louis era seca, sin emoción alguna. "Dios... ¿Cómo supiste? ¿Lo pillaron?" "Lo vi con mis propios ojos" Y para ese momento, Louis ya no era más que simples resquebrajos. La culpa era una víbora que le comía las entrañas. "Vi como el abusaba de ella" "Mierda" Louis no dijo nada más. No hubo necesidad... Poco importó que el infeliz se hubiera quitado la vida para no sufrir el repudio merecido por sus actos. El daño ya estaba hecho... Y Jean no obtuvo un castigo por ello. Le dijeron incontables veces a Louis que no era su culpa, pero sabía que solo eran vacías palabras consoladoras. Él debería haberlo visto, debería haber salido de su burbuja para ver la mierda de la realidad, pero tonto ingenuo como era por naturaleza, no lo hizo. Louis nunca pudo volver a ver a Mia. No se sentía con el derecho para hacerlo... No se sentía con el derecho a pedir perdón.

Y ahora, un segundo pecado caía sobre sus hombros. El destino de su dueño estaba sellado y había sido su culpa. El hombre que podía llevarlo al cielo o al infierno a su antojo, que no le prometía las estrellas, simplemente robaba partes de la luna para Louis. Si Harry moría, no había libertad. Louis simplemente pasaría el resto de su vida encadenado a un cuerpo sin vida, a un muerto. Consumiéndose lentamente y apagándose hasta que no quedara en él más que un gris podrido y un amor carcomido por los gusanos. Sin su dueño quedaba vacío, sepultado en vida. No quería ojos si no podría volver a ver a Harry. No quería oídos si no podría volver a escuchar la voz de Harry. No quería boca si no podría volver a hablarle a Harry. No quería manos si no podría volver a tocar a Harry. No quería respirar, si no podría volver a oler el aroma de Harry. No le importaba dejar de existir, si el motivo de su existencia le era arrebatado. No quería la cordura, porque para querer a Harry había que caer en la demencia y Louis iba a quererlo por siempre. Vivo o muerto. Un sonido en la puerta hizo que Niall saliera de la cama, con su oreja pegada a la puerta oxidada.

"¿Zayn?" "El mismo que come tu culo. Abre la puerta" Niall movió el cerrojo de seguridad y Zayn se adentró en la celda. Acompañado de unos cuantos hombres, vestía un short y llevaba las manos vendadas. Era momento de pelear y esas míseras prendas de tela desgastada eran su armadura. "Harry" Fue lo único que dijo Louis. No le importaba nada más. "Está vivo"

Y con esas palabras dichas, Louis abandonó sus innegables deseos de morir. "¡¿Y dónde está?! ¿Qué le hicieron?" Chilló Niall debido al mutismo de Louis. Mordía sus uñas con ansiedad. Zayn bajó la mirada, tragando duro. "Está en el Under" "¿Qué?" Louis no esperó respuesta. Empujó a Zayn y con los ojos llorosos, con el alma arrancándose en cada jadeo que salía por su boca; Corrió hasta ese lúgubre y execrable lugar. Los latidos de su corazón eran frenéticos y dolían en su pecho. Sus manos estaban congeladas y su cuerpo parecía demasiado ligero, como si fuera a caer en cualquier momento. Ignoró los gritos de Zayn y las advertencias de los guardias. Su cuerpo se sentía pegajoso, como si con cada paso que daba, alguna sustancia se estuviera adhiriendo a su piel. Quemaba como azufre hirviendo y hacía que quisiera gritar. Empujó a quienes se ponían por delante de él, forzándose a sí mismo a respirar. Las puertas del Under estaban frente a sus ojos. El gendarme frente a él sonrió con perfidia, disfrutando del dolor que Louis transmitía con todo su cuerpo. "¿Vienes a ver a tu novio, puta?" No respondió. No podía hablar. Aferrándose a la barra metálica de las escaleras, descendió hasta el antro que tanto había evitado. El olor ya no le molestaba, los gritos ajenos no eran más que un murmullo lejano. Sus ojos, empapados por aquellos vestigios de lágrimas le nublaban la visión, pero no podía limpiarlas porque sus manos se aferraban a su plano vientre. Fue empujado y sacudido por aquellos que estaban ahí para ver el espectáculo.

Louis llegó al frente del ring. Cayó de rodillas al suelo. Cubrió su rostro con ambas manos. El sonido de la sangre salpicando martirizaba sus oídos. Un grito desgarrador salió de su garganta a modo gutural al mismo tiempo que rasguñaba su propio rostro, hundiendo sus uñas en la carne. ¿Ese era su castigo? ¿Ver morir a su dueño?

*Como veo a Louis en la historia* Ya, está bien, lo merezco... Lo sé. Igual os amo <3 aun cuando sé que me lloverán piedras y quizás muchas amenazas... etc etc. Solo recuerden que... Nunca deben dar por sentado lo que hará un escritor. Jojojojo PD: LLEGAMOS A LOS 20K VIEWS!!! muchas gracias a quienes siguen prisionero, votan y comentan. A quienes siempre están ayudándome a que esta historia se haga más conocida, son un amor <3

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XV: El coronel y el pasado "Harry, ¿Qué harías si pudiéramos irnos de aquí?"

El ojiverde levantó la vista de su bandeja de comida. Louis lo miraba reservado y juicioso, a la espera de una respuesta. Masticó lentamente y tragó con ayuda de un vaso plástico de agua.

"No he pensado en eso" Respondió antes de pinchar un trozo más de pollo y echárselo a la boca.

Louis sonrío.

"¿De verdad? Yo si lo he pensado"

Harry le dio una mirada rápida. Un ligero brillo en sus ojos lo delató, así como la curvatura de las esquinas de su boca que formaban a su paso aquellos hermosos dimples que derretían a Louis.

"Bah. No me extraña, con tu vena maricona... Seguro que ya tienes todo un plan, ¿me equivoco?"

"No. No te equivocas. De hecho, hay ciertos aspectos que estaría complacido de discutir"

Harry rodó los ojos. Acostumbrado a las excentricidades de su corderito, le hizo un gesto con la mano para que se animara a continuar. Louis cepilló su labio inferior con los dientes, sus mejillas

ruborizadas delatándolo.

"Venga. Lánzalo"

"No pienso ser el único que haga limpieza"

"... Louis"

"No me importa, Harry. Trabajo de equipo o nada y terminamos viviendo en la mierda"

"¡Pero si la limpieza se me da fatal! Olvídalo, vivimos en la mierda entonces" Louis cimbró ambas cejas y apretó los labios. "Bien, quizás podría ayudar de vez en cuando"

"Comidas familiares una vez al mes"

"No me jodas"

"¡Mi familia es encantadora!"

"Corderito... Prefiero meter la polla en un sartén con aceite hirviendo que participar en tus comidas familiares"

"... Eres odioso" Soltó un suspiro y se llevó una cucharada de puré de patatas a la boca. Masticó lentamente, pensando en su siguiente propuesta. "Tú te encargarás del desayuno y yo de la cena. Seguro y me toca almorzar en el hospital, así que nada"

"Hm. Si eres un puto holgazán, qué desayuno vas a preparar tú"

"Por lo mismo, Harry. Lo preparas tú y no puede contener ni carne, ni frituras o mierdas de alto valor calórico. Idealmente ligero y sustancioso"

"¡Que te follen, animal!" El rostro de pánico de Harry era casi gracioso. Labios entreabiertos y cejas profundamente fruncidas formando un pliegue al medio de ambas.

"¡Harry!"

"¿Pero qué mariconería me estás diciendo? ¿Quieres alguna mierda de esas que pasan en los comerciales?" Louis se encogió de hombros, con una sonrisa traviesa en sus labios "¿Cereales con fruta y leche, un bollo recién horneado y un vaso de jugo de naranjas?"

"Eso suena bien"

"Y un demonio. Comeremos costillas, patatas fritas... Hamburguesas con barbacoa y café negro" Contó con sus dedos todos los alimentos que pretendía desayunar cada día de su vida si lograban salir de ahí.

Ambos disfrutando aquella mentira idílica.

"No pienso desayunar eso"

"Entonces te cagas de puta hambre. Jodido malagradecido... Mas encima te cocino y todo"

La irritación en la voz de Harry era tal, que Louis tuvo que aguantar las ganas de romper en una carcajada. No hablaron luego de eso, cada uno continuó su comida en silencio, con el ojiazul mirando a través de sus pestañas a Harry, con la cabeza gacha y sus labios sutilmente torcidos.

"Y yo escogeré las películas que veremos antes de dormir"

"¡Vete a la mierda, maldito dictador! ¿Pero qué...? ¿Sabes que te puedo denunciar por esto?"

"Dios, amas exagerar las cosas. Eres peor que mi mamá"

"¡¿Me estás diciendo amariconado, pedazo de mamón sarnoso?!"

"No"

"¡Y ahora me dices mentiroso!" Se colocó de pie, con el rostro rojo de rabia.

La bandeja con comida a medio terminar fue dejada sobre la vieja mesa. Harry ya no tenía apetito, sus ganas de golpear algo o alguien era por mucho, superiores. Buscó sus guantes de entrenamiento ante la mirada silenciosa y levemente arrepentida de Louis.

Sabía cuan fácil era hacer enojar a su dueño.

"...Harry"

"Cállate Louis. Ya me aburrió esta mierda"

El ojiazul también dejó su bandeja de lado y se colocó de pie. Quedando a escasos centímetros de la espalda de Harry, lo abrazo por la cintura. Su dueño gruñó, intentando que Louis lo soltara para poder colgar u saco de boxeo y comenzar a botar tensiones.

Louis mordió con suavidad la espalda de Harry, cubierta por un grueso suéter de lana.

"Y seguramente pelearemos mucho, quizás todos los días. Justo como ahora" Prosiguió, notando como el cuerpo de Harry se tensaba. Apoyó su frente en la espalda ancha y fibrosa del ojiverde, respirando ese aroma tan familiar que amaba. "Y yo lloraré porque quizás soy un poquito sensible"

"Ya... Sensible se llama ahora. Corderito marica"

"Y tú sabrás que las has cagado cuando me encierre en el baño y te grite que no quiero verte. Entonces, harás lo que siempre haces cuando te pasas de bruto y conseguirás algo que

seguramente me derretirá el corazón y que hará que te perdone de inmediato"

"Luego te llevo a la cama y reclamo mi recompensa, atándote a la cama y follándote hasta que te desmayas"

"Y me despertaré a mitad de la noche para decirte que a pesar de las peleas y todo, soy increíblemente feliz contigo"

"Porque eres un guarro masoca y sabes que eso hará que me caliente. Entonces te follo nuevamente" Harry consiguió que Louis lo soltara. Giró sobre su eje y quedó de frente a su corderito que sonreía con los costados de sus ojitos añil hermosamente arrugados. "Creo que podría acostumbrarme a ello"

"Creo que podríamos comenzar a practicar desde ahora"

Louis se colocó de puntitas y con sus labios estirados, buscó un beso suave. Harry no demoró en dárselo, rodeando al ojiazul con sus manos para que este tomara impulso y se anclara a él, rodeándole con sus piernas a la altura de las caderas.

"¿La parte donde te ato a la cama?"

Sus mejillas estaban rojas cual bermellón. Sus dedos, entrelazados tras la nuca de Harry, increíblemente fríos.

"La parte donde

soy increíblemente feliz por estar contigo"

"Corderito coqueto. No tienes idea de lo que estás haciéndome"

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Una patada directa en su pierna lastimada lo llevó al suelo.

Todo el cuerpo le pesaba. Se sentía acalambrado en distintas partes, impidiéndole realizar movimientos tanto de ataque como de defensa.

¿Cuántos bastardos iban?

¿Tres o cuatro?

No podía pensar con lucidez.

"¡¿Eso es todo lo que tienes, emperador?!" Gritó su oponente con una sonrisa pérfida en los labios.

Harry quiso burlarse de él, gritarle en la cara que la única razón por la cual podía golpearlo era porque tenía dos malditas balas clavadas en el muslo y una paliza de fierros encima. ¡Qué va! Las excusas eran para los débiles.

El arbitró hizo sonar el silbato, indicando que debían volver a sus respectivas esquinas.

Harry sacudió la cabeza, intentando que las múltiples formas tridimensionales dejaran de dar vueltas a su alrededor. Escupiendo la sangre de su boca, se colocó de pie. Su pierna lastimada estaba empapada en sangre, aun cuando había conseguido vendarla para evitar una hemorragia.

¿Cuántos peleadores más serían?

Por la sonrisa en el rostro de Nicholas supo que restaban al menos seis o siete.

Cojeando llegó hasta su esquina donde Jeremía, uno de sus hombres, le tendió una toalla húmeda y le entregó una botella de agua.

Zayn observaba en silencio, agotado de su propia pelea. Había sido la primera de la noche y la había hecho durar lo suficiente para darle tiempo a Harry de tomar un descanso y prepararse. Incluso armó una trifulca que le hizo ganar unos cuantos golpes de los guardias para que se calmara.

Cualquier segundo ganado contaba.

Muchos querían ver caer a Harry, así mismo... Muchos más, no. El emperador mantenía un equilibrio en North Collan, dejaba que cada quien se valiera por su propio peso y masacraba a aquellos que intentaban desestabilizar el orden natural.

Quienes traficaban, sabían que Harry no llegaría a quitarles el dinero. Quienes se sustentaban haciendo intercambio sabían que Harry no llegaría a apropiarse de sus cosas. No los defendería, pero daba el ejemplo al no hacerlo y eso era más que suficiente en aquel infierno.

"Ya lo tienes cansado, Harry."

El emperador asintió, enjuagándose la boca y calmando la sed en su cuerpo debido a la deshidratación. Estaba alargando las peleas lo máximo posible para ganar tiempo. El trato era resistir hasta el alba y mientras menos peleadores enfrentara en ese lapso, más posibilidades tenían de salir victorioso.

"Me ha dislocado un hombro. Ponlo en su lugar" Le indicó a Marco.

Un anciano al que Harry le tenía cierto respeto por saber más de quiropraxia que cualquier médico de todo North Collan. Nunca le preguntó como había aprendido o por qué estaba ahí; no le importaba.

Inclinó la cabeza hacia atrás y molió sus dientes al sentir las manos del anciano presionarse en su hombro lastimado. Ahogó un gutural rugido de dolor cuando la extremidad fue colocada en su debido lugar.

"Intenta que no vuelva a dislocarlo o tendrás problemas a futuro, niño" Recriminó el anciano dándole un guantazo en la cabeza a Harry.

"¿Cuánto tiempo llevo con este?"

"Vas para la hora dentro de poco"

Harry asintió. Ya iba siendo hora de terminarlo y pasar al siguiente.

"¿Qué hora es?"

"Pasa de la una de la madrugada" Respondió Jeremía.

Cuatro horas más. Harry cerró los ojos, buscando en los recovecos de sus recuerdos algo que sirviera para poder masacrar al hombre frente a él que sonreía ya sintiéndose el nuevo campeón. Una pierna inutilizable y un hombro en riesgo...

No era tan malo.

"Zayn" Su amigo se colocó a su lado. "Cuando esta pelea termine, quiero que vayas a ver a Louis y te asegures de que está bien"

Harry sabía que Niall estaba haciéndole compañía al ojiazul y que a diferencia de su corderito; el

loco rubio no dudaría en atravesarle los ojos a quien intentara dañarlos. Ya lo había visto defenderse anteriormente, cuando el excéntrico rubio llegó a North Collan y quizás por eso le había gustado tanto a Zayn.

El árbitro se paró al medio del ring, indicándoles que debían volver a la contienda. Harry se colocó el protector bucal y golpeó ligeramente la espalda de Jeremía quien le había cambiado la venda de la pierna por una nueva más apretada que detenía el sangrado.

Se sentía mareado, la pérdida de sangre y los golpes comenzaban a afectar su movilidad en demasía. Iba tener que vencerlo en el suelo para evitar perder el equilibrio y fallar.

"¿Listo para perder el título de invicto?"

Harry ladeó una sonrisa y relamió su labio inferior.

"Puedes repetirme esta pregunta en unos cincuenta años. Si es que te permito seguir con vida"

Harry fue el primero en lanzar un golpe. Su mano estirada, simulando una espada se movió con una presteza magistral hasta la tráquea de su oponente, donde propinó un golpe horizontal que lo dejó sin aire unos segundos. Fue todo lo que Harry necesito, bloqueando el dolor de su cuerpo y tomando el impulso necesario, lanzó una patada de costado directa al cráneo del hombre.

Debía aturdirlo.

Su oponente retrocedió un total de tres pasos, Harry los contó.

Aplanando sus talones sobre el ring dio un salto que le permitió agarrar la cabeza del hombre y someterla entre sus piernas, ahorcándolo con sus rodillas. Recibió golpes en las costillas y uno en la boca por parte del hombre que intentó defenderse, pero era demasiado tarde.

Harry dobló su espalda hacia atrás y apoyándose en las palmas de sus manos, estando de cabeza, aplicó una llave de lucha oriental. Su oponente cayó al suelo, justo como Harry necesitaba.

Las fuerzas se le agotaban. Debía terminar con eso rápido o comenzaría a cometer errores y dejar flancos expuestos. Encontró el brazo del hombre que iba directamente hacia su rostro y lo atajó antes de que pudiera encestarle un golpe. Lo tomó con fuerza y colocó sobre su hombro, quebrando la estructura ósea de su oponente cuando tiró de él con pujanza hacia abajo.

El grito de dolor lleno el Under, así como los rugidos de los convictos. Harry sonrió, a sabiendas de que esa batalla ya estaba ganada.

En su dolor, el contrincante de Harry no vio cuando este fue por su pierna. Un nuevo crujir tronó en los oídos de Harry. El emperador se colocó de pie, jadeando y sacudiendo su cabeza debido al mareo. Su contrincante se encontraba en el suelo, retorciéndose de dolor por sus extremidades rotas. Harry levantó un brazo y se giró en dirección a Nicholas quien sonreía a su vez.

"¡¿Es todo lo que tienen?!" Rugió con la sangre salpicando de su boca. Todo el Under guardó silencio. "¡Este, es mi reino!"

Su grito alzó al público.

No eran humanos, eran bestias clamando por su rey. Por el líder innato de su manada, sin juicio ni lucidez. Gritando y vitoreando al eterno campeón.

Harry volvió a su esquina. Fingiendo no sentir dolor alguno, cuando todo su cuerpo se encontraba acalambrado y extenuado. No estaba seguro de soportar las horas restantes.

"¿Zayn?" Preguntó en un jadeo agotado.

"Fue a ver a Louis"

Harry cerró los ojos. Tomando un descanso para aclarar su cabeza antes de que llegara su nuevo oponente.

"Bebe esto con agua" Marco le tendió un puñado de tabletas.

"¿Qué son?"

" Analgésicos. Solo tómalos o me arrepentiré de dártelas"

Harry no demoró en llevárselas a la boca. Luego le pagaría al viejo por ellas. Seguramente le costarían un ojo de la cara aun cuando no tenía ni puta idea de que eran. Marco le extendió una botella con agua, sutilmente salada.

"¿Qué mierda?" Dijo Harry al sentir el sabor salado en sus papilas gustativas.

"Suero oral casero. Te ayudará a rehidratarte"

Harry gruñó, pero bebió el resto.

Vio al árbitro nuevamente sobre el ring, sosteniendo el micrófono para presentar al nuevo peleador. Harry se pasó una toalla húmeda por el rostro para limpiar la sangre aun fresca que había en él mientras escuchaba la burda presentación de su retador.

Un hombre gigante, de más de dos metros subió al ring.

Marco chasqueó con la lengua y le dio unas palmadas al hombro de Harry antes de bajar del cuadrilátero. El ojiverde se colocó de pie, sujetándose de las gruesas cuerdas.

Su ritmo cardiaco era lento y acompasado.

Sus manos se sentían tullidas, demasiado frías. La pérdida de sangre lo había debilitado.

Una nueva pelea comenzó. El gigante lanzó un gancho directo a su quijada, haciéndolo caer de bruces al suelo. Tenía demasiada fuerza y Harry estaba demasiado débil. Un jalón en su cabello

lo obligó a colocarse de pie, con sus ojos entornados, mirando a su oponente quien hacía retroceder su puño para lanzar un nuevo golpe.

Harry alzó su pierna, propinándole un rodillazo que logró salvarlo de ese segundo golpe. Se apresuró a tomar la cabeza del contrario con ambas manos y llevando su cabeza hacia atrás, tomó impulso para darle un grotesco cabezazo en la nariz. El crujir del tabique nasal de su oponente le indicó que lo había conseguido.

Un puño se hundió en su diafragma, dejándolo sin aire. Luego perdió la visión de un ojo tras un golpe certero en este. Cayó al suelo, y se removió para esquivar la patada del gigante en su cabeza, pero le fue imposible.

No tenía más fuerzas.

"¡Levanta tu culo, hijo de perra!"

Escuchó la voz de Zayn al mismo tiempo que su adversario lo levantaba para molerlo a golpes. Harry buscó por el rabillo del ojo donde estaba Zayn.

Nuevamente, fue acorralado por unos ojos marinos.

Gritó de dolor cuando el hombre golpeó su hombro resentido y su pierna lesionada. No pudo continuar con su vista en aquel cordero que lo observaba lloroso desde el público. Reiterados puños en su abdomen lo hicieron encogerse y caer de rodillas.

Pensó que todo había terminado.

"¡Sácalo de aquí!" Gritó en dirección a Zayn.

El ojiazul comenzó a abrirse paso hacia él, empujando y lanzando patadas cuando Zayn lo detuvo. Oh Louis, tan caprichoso como siempre.

"¡Harry! ¡Harry, levántate!" ¿Cómo se suponía que hiciera eso? "¡Tienes que levantarte o dejaré que todo North Collan me folle, escuchaste!"

Harry quiso gritarle que azotaría su culo por eso, pero una mano se apretó en su garganta, levantándolo del suelo y dejándolo en el aire. Llevó sus manos al brazo del hombre frente a él, al gigante que sonreía mostrando sus putrefactos dientes.

Se quedaba sin aire.

Louis estaba viéndolo todo.

Apretó sus piernas a las caderas de su contrincante, pero no lo pudo tumbar. No tenía fuerzas...

"¡No! ¡No te atrevas a dejarme!"

Debería dar gracias, puesto que la voz de Louis era la única que escuchaba.

El más bajo llegó hasta el ring, sus temblorosas manos se sujetaban a las cuerdas en un intento desesperado por subir al ring para lanzarse sobre el gigante que estaba llevándose la vida de Harry.

Zayn lo sostenía, gritándole que se calmara o los guardias le llenarían el pecho de plomo a balazos. A Louis no le importaba, sus ojos estaban embravecidos y fijos en Harry.

"¡Eres un maldito mentiroso, Harry Styles! ¡Te odio! ¡Te odio!"

La risa del gigante sobre su oído evitó que perdiera el conocimiento. Su contrincante lo apretaba con tanta fuerza que sentía sus vértebras cervicales cediendo lentamente.

"¿Esa es tu puta?" Preguntó lamiendo la mejilla de Harry "Cuando sea coronado como nuevo emperador, lo haré mío"

Harry escupió sangre cuando el hombre le enterró la rodilla en una patada bestial.

"¡No! ¡Suéltalo maldito!" Louis se removía, rasguñando a Zayn y Niall quienes intentaban contenerlo "¡Voy a matarte! ¡Juro que voy a matarte! ¡Harry!"

"¿Escuchas como grita por ti? Seguramente grita igual en la cama. Voy disfrutarlo, joder cada parte de su cuerpo y luego romper sus huesos mientras ruega piedad"

"¡Por favor no me dejes! ¡Mi dueño, No me dejes!" Harry abrió sus ojos, inyectados en sangre. "¡Suelta a Harry, te lo ruego... Suéltalo!"

Los gritos de Louis se enterraban como cuchillos en su cuerpo. Dolían más que cualquier golpe. La mirada de su contrincante estaba fija en su corderito mientras se relamía los labios, riéndose jactanciosamente.

Harry sintió un shock de ira acumularse en su pecho.

Había cuidado a Louis con tanto esmero. Lastimándolo demasiado en el proceso, aprendiendo cada día cuan frágil era ese pequeño corderito que siempre buscaba alguna excusa para besar sus labios y luego escapar con una sonrisa tímida.

Louis era lo mejor que había en Harry.

Un gutural rugido emanó bestialmente de la garganta de Harry. Su puño se cerró y fue a parar directamente en la rota nariz de su contrincante.

Uno, dos, tres... cuatro.

El hombre lo soltó y Harry se abalanzó sobre él. Abrió su boca y llevó sus dientes directamente a la garganta del hombre, rompiendo la piel y desgarrándole la carne. El gigante intentó sacarse a Harry de encima, pero le fue imposible.

El emperador le estaba destrozando la garganta con sus propios dientes.

La sangre comenzó a brotar de la yugular del gigante y Harry se apartó, usando los restos de fuerza que habían aparecido en él para tomar al hombre por el cráneo y pegarlo a su pecho al mismo tiempo que sus brazos lo envolvían. Oprimió con fuerza y con un último bramido escapando de su garganta, le quebró el cuello a su contrincante.

El Under nunca volvería a ser el mismo después de eso.

Un hombre llegado de la nada comenzó a aplaudir, haciendo que Harry levantara vista y le diera su atención, igual que el resto.

"¡Bravo! ¡Bravísimo!" Sus aplausos martillaban los oídos de Harry.

Vestía un traje militar, escoltado por militares armados y de grandes cuerpos. Nicholas se colocó de pie, con su rostro pálido.

"Se-señor..."

"¡Esto ha sido maravilloso!" Se abrió de brazos, sonriendo sin dejar de mirar a Harry en ningún momento. "¡Un espectáculo digno de perpetuar en nuestras memorias!"

Harry se colocó de pie, intentando no poner peso en su pierna lisiada. Sentía que en cualquier momento

caería al suelo. Sus orbes esmeraldas no se apartaban del bastardo uniformado. Lo conocía, demasiado bien...

"Pero me temo que deberá terminar. O terminaré perdiendo a un gran soldado" Miró a Nicholas y la diversión desapareció de sus ojos. "Y a un hijo"

"Co-coronel Styles"

La voz de Nicholas tembló.

"Creo que tú y yo, teníamos un acuerdo y no lo estás respetando"

Zayn soltó a Louis, sin esperar un maldito segundo más y se subió al ring. En busca de su compañero herido. Louis fue tras él, pisándole los talones.

"Harry" Solo en ese momento, el emperador quitó la vista del hombre que se encontraba a poca distancia de él. "¿Harry, me escuchas?"

Parpadeo, con la imagen de Louis distorsionándose frente a sus ojos.

¿Era el puto cielo?

No había un Louis, sino tres...

Los ojos de Harry se cerraron y cayó sobre el pequeño cuerpo del ojiazul quien abrió sus brazos para sujetarlo. Louis respiró profundo, con su labio inferior temblándole y sus brazos apretando el enorme cuerpo malherido que pertenecía a su dueño.

"Vamos, debemos llevarlo a enfermería" Susurró Zayn.

Jeremía y Niall estaban ahí, a la espera para ayudar en lo que hiciera falta. Louis levantó la mirada, sus ojos añil conectaron con los fríos y secos del hombre uniformado quien asintió con la cabeza. Louis no sabía quién era ese hombre, pero había salvado a Harry y eso era todo lo que le importaba. Daba igual si era bueno, malo... Si era aquello que más odiaba.

Sería capaz de besar a la muerte por Harry.

"Vamos a estar bien" Susurró bajito, cargando junto a Zayn el cuerpo desfallecido de Harry. No era consciente de sus propias lágrimas. "Vamos a estar bien, bebé"

Louis era un excelente mentiroso.

--

Louis llegó a la unidad médica como cada mañana. Cargaba una bandeja con comida y un jarrón de café. Saludó al enfermero y médico de turno quienes le agradecieron porque finalmente llegara. Al parecer cierto paciente no era muy agradable con ellos.

Se miró en el reflejo de una ventana y acomodó sus rebeldes cabellos, con una mueca de molestia. ¿Por qué su cabello era tan complicado?

Dios, extrañaba tantos sus cremas capilares.

Saludó a unos cuantos pacientes, todos notoriamente en mal estado y llegó hasta la única camilla que le importaba. Sus ojos se iluminaron al ver a su dueño en ella, leyendo aquel libro que tanto le gustaba; aunque Harry dijera lo contrario.

"¡Al fin!" Exclamó Harry con su voz ronca. Cerró el libro y lo dejó a un lado, irguiéndose con lentitud para quedar sentado en la camilla. "¿Por qué te has demorado tanto, puto insensato?"

Louis rodó los ojos y dejó la bandeja con comida delante de Harry.

"Porque yo también tenía que comer"

"Oh, excelente. Y que tu dueño se muera de hambre. Serás hijo de puta" Harry tomó un bollo y se lo llevó a la boca. Louis se sentó a su lado, permaneciendo en silencio mientras lo veía devorar los alimentos como un moribundo muerto de hambre.

Había tantas cosas que quería preguntarle a Harry, pero sabía que no obtendría respuesta alguna. Decir que eso no le molestaba sería mentir, pero no quería pelear con él de momento. ¡Que casi se le muerte el dueño!

No iba a jugársela y terminar con un Harry molesto. Tenía sus métodos para obtener lo que quería de su dueño, solo era cosa de tiempo.

"¿Y?" Preguntó Harry dándole un sorbo a su café.

"¿Y qué?"

"¿Cómo qué... y qué?" Louis se encogió de hombros. Con un amago de confusión a las palabras de Harry. El emperador andaba con un humor algo susceptible y todo lo que le decían tendía a cabrearlo. En pocas palabras, se estaba comportando como un gilipollas. "Que me cuentes que has hecho. Seguro aprovechas que no estoy para andar de puta suelta"

"...Harry"

"¡¿Qué?! ¿Vas a enojarte ahora? Adelante. Venga... Desquítate conmigo porque no puedo defenderme... ¡Por supuesto! Como el mamón amariconado está hospitalizado, démosle por culo ¿no?"

Louis se cruzó de brazos y arqueó una ceja.

"¿De qué estás hablando ahora?"

"¡De nada! Joder... Ahora ni hablar puedo"

En ese momento el ojiazul no aguantó más y rompió en una estridente carcajada. Amaba aquel lado irracional y tonto de Harry. Bah, amaba todos los lados de Harry y que de cuerdo ya no le quedaba nada.

"Eres..." Se limpió las lágrimas de risa que caían por sus ojos. "De lo que no hay"

"Ya..."

"¿Estás enojado?"

"¡No, por supuesto que no! Mi novio se la monta en mi cara como si yo fuera un puto payas-" Harry detuvo sus palabras en ese instante. Tragó grueso y le dio un sorbo a su café. "Q-que mi cor-cordero... Se burla y..."

El corazón de Louis latía furioso en su pecho. Incluso sentía que Harry podría oírlo. Sus manos temblaban y sus mejillas se habían encendido acaloradas. Atrapó su labio inferior y respiró una bocanada enorme de aire, llenándose el pecho. Retuvo el aire cuanto pudo, asegurándose de que no estaba soñando.

"Soy tu novio" Aseguró Louis luego de unos cuantos minutos de silencio incómodo.

"No"

"Dijiste que soy tu novio"

"No. No lo dije, zorro caprichoso... Esas son mariconerías cursis. Tú estilo, no el mío"

"Pero lo dijiste y ahora soy tu novio"

"¡Vete a la mierda, mamón!" Harry lanzó la bandeja al suelo cuando de un movimiento brusco le dio la espalda a Louis. Quedando de costado.

Louis bufó y recogió la bandeja. Agradecido de que no hubiera comida desparramada ya que Harry se la había comido toda, al igual que el café. Dejó la superficie plástica sobre una sillita y volvió a subirse a la cama. Quedando con su boca a muy poca distancia de la oreja de Harry.

Le dio un lametón al lóbulo de este.

"¿Recuerdas cuando te dije que lo mío era contagioso? No estaba mintiendo"

Harry bufó.

"Jódete, Louis"

"Ya eres mi novio. Ahora solo hace falta que me quieras... ¿Crees que podrás quererme?" Llevó sus dedos a la mejilla expuesta de Harry y comenzó a regalarle pequeñas caricias.

"No" Gruñó en respuesta.

Y si Louis no conociera a Harry, pensaría que estaba avergonzado... Quizás si lo estaba.

"¿Estás seguro?"

"Completamente"

"Bueno, puedo vivir con ello porque yo te quiero tanto, que me sobra y puedo cubrir tu parte" Presionó un suave beso y después otro. Escuchó a Harry ronronear suavemente. "Eso es mucho, ¿sabes?"

"¿Cuánto?"

"Hmm" Fingió pensárselo. "Puede cubrir esta vida y unas cuantas más"

Vio como los labios de Harry se estiraban en una sonrisa traicionera. Louis sonrió también, sintiéndose cálido y pleno. Daba igual que pasara en el camino, cuantas veces saliera lastimado

por querer a Harry, no iba a dejar de hacerlo.

No quería dejar de hacerlo.

"Corderito coqueto... Vas a hacer que tenga una puta erección"

"Pues tendrás que encargarte de ella tu solo porque no pienso meterte mano" Depositó un último beso y se levantó de la camilla, provocando que Harry se volteara, ahora si notablemente molesto.

"¡¿Cómo qué no?!"

"Uhm. Bueno, igual si... pero, veras" Louis comenzó a jugar tímidamente con sus dedos, bajando la cabeza y mirando inocentemente a Harry. "Es que esas cosas... yo solamente las hago con mi novio"

"¡¿Pero qué dices?! Si ya perdí la cuenta de cuántas veces te la he metido, gilipollas" Harry levantó los brazos, en un gesto de incredulidad genuina. "¡Si hasta me la comes con la boca, guarro!"

Louis siseó para que Harry bajara el volumen de su voz, notoriamente avergonzado por lo que escucharan los otros reclusos.

"Deja de ser tan sucio"

"Y tú deja de fingir ser puro cuando sabes que adoras que te parta el culo"

Louis frunció el ceño y se cruzó de brazos, en una actitud altanera ante las palabras de Harry. Iba a hacer que Harry le pidiera noviazgo si o si.

"Da igual. Desde ahora no lo hago si no es con mi novio"

"¿Y que haces aquí entonces? Ve a buscarte un maldito novio y deja de molestarme".

Louis iba a objetar cuando un carraspeo lo hizo callar. Giró su rostro al igual que Harry y toda su cara perdió color al ver a un hombre que ya conocía a una nimia distancia.

Su vientre se contrajo dolorosamente.

"Hola, Harry" Dijo el hombre con una voz seca y áspera. Ignorando completamente a Louis.

El ojiazul buscó la mirada de su dueño y lo que encontró fueron esos mismos ojos muertos y apagados de la primera vez que lo vio.

"Hola... Padre o debería decir... ¿Coronel Styles?"

Jojojojojo <3

Creo que ya pueden respirar, ¿no?

Espero que sí y que las amenazas de muerte no vayan a concretarse. jujujuju

Bueno, ya estamos a pocos capítulos del gran final y como siempre pasa... me baja la melancolía :C

Muchas gracias a todos por sus hermosos comentarios y palabras de amor. Yo tambien los adoro a mil!! Y a quienes hablan de prisionero en sus redes sociales, siempre me sacan una enorme sonrisa pillarlos por ahí *^*

PD: El final da pie para una segunda temporada. Quería saber que opinan...

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XVI: Una proposición y un humano ¡DEDICACIONES! QuesitohTomlinson jennyTOLOSA1 LarryIsPasion (QUIENES QUIERAN DEDICACIONES, ESCRIBALO EN MI MURO O POR DM)

"Tened cuidado con la tristeza, es un vicio" - G. Flaubert

La primera vez que Harry vio a su padre, tenía cinco años de edad. El cuerpo de su madre yacía inerte en la camilla del hospital donde murió por un cáncer de mamas no detectado a tiempo; aún tibio. El no comprendía que ocurría, no conocía del mundo más que las historias fantásticas que su madre le contaba por las noches. En su pequeña inocencia, el héroe rescataba a la princesa, el malvado siempre era vencido y al final de cada cuento había un 'vivieron felices para siempre'.

El mundo tenía colores. Pero estos les fueron arrebatados de la noche a la mañana. Des Styles, el hombre que lo engendró fue el cuatrero que lo hizo.

"Desde hoy eres un Styles y deberás actuar como tal, Harry" Oh pequeño inocente, no comprendió el peso de aquellas palabras luctuosas hasta que fue demasiado tarde. Hasta que un día miró su reflejo en el espejo y se dio cuenta que frente a él no había un ser humano, sino un monstruo. Justo como su padre esperaba. ¿Lo peor? No se sentía mal por serlo. Fue forjado en acero, moldeado a voluntad del hombre más desalmado que pudiese haber. La primera vez que Harry tuvo que defender su vida, solo tenía doce años de edad. Confinado en un internado para hijos de militares, en una prisión con buenas camas y profesores aficionados a abusar de sus alumnos. Su cuerpo avistaba composiciones brutales de golpes y sus labios no pronunciaban más de unas cuantas palabras sin que comenzara a tartamudear. Era una víctima, el eslabón débil de la cadena y seguramente habría sido así de no ser por su padre. Jamás olvidaría el día que Des lo visitó, luego de años sin tener alguna noticia de él. Imponente y con su porte recto, despojado de cualquier emoción humana. Se mofó de él, de su pobre y lastimera condición; fue repudiado. "¿Así que tu profesor te golpea, Harry?" Harry no pudo responder. Simplemente bajó la cabeza, sin saber que debería estar sintiendo en ese momento. Tan perdido y desorientado... Como un barco sin su brújula. ¿Por qué nadie podía decirle que debía sentir? Todo hubiera sido más simple. Y lo que nunca había ocurrido, llegó a él en ese momento. Su padre acarició su pequeña y rizada cabellera, sonriendo como Harry quería pensar; lo haría un padre a su hijo. No fue así, lo comprendió cuando la puerta de la habitación donde estaban se abrió y entró por el marco de

esta su profesor. "Al parecer tenemos un problema aquí" El coronel se colocó al lado de Harry, con su mano sobre el escuálido hombro del menor. "Harry me ha informado que ejerces violencia en él" "Debe fortalecer su carácter" Harry quiso llorar. Ya podía sentir los golpes que llegarían cuando su padre se fuera; estigmas punzantes en su lechosa piel que tardarían semanas en sanar. "Y estoy completamente de acuerdo" Respondió su padre. "Así que haremos esto..." Des Styles miró a uno de sus oficiales y este le entregó su arma. Harry dejó de respirar, al igual que su profesor cuando Des colocó el revólver frente a Harry. "¿Qué demonios está haciendo?" "Fortaleciendo el carácter de mi hijo, justo como usted aconsejó" Harry cerró los ojos, contando en su cabeza. Rogando porque eso no fuera más que una pesadilla. "Tómala, Harry" "N-no" Des bufó y sacó su propia arma. El tiempo pareció detenerse cuando sostenida firmemente, la apuntó sobre la sien de Harry. El ojiverde temblaba, a sabiendas de que el coronel no estaba bromeando. "Tómala, ahora" Obedeció. Con manos temblorosas sostuvo aquel peso de plomo. El profesor retrocedió unos cuantos pasos, sin embargo, los guardias de Des habían bloqueado la salida. Los gritos del hombre no demoraron en hacerse escuchar. "Dispárale" "Por favor... No" Su padre sacó el seguro del revolver. El hombre frente a él rogaba que no lo hiciera. Harry no quería, dios... La opción de dejar que su padre le disparara y terminara con todo de una vez, era casi mayor a su instinto de supervivencia. "Dispárale Harry" "N-no puedo" Sus manos temblaban, trémulas y frías, empapadas en sudor. Su corazón latía con

tanta fuerza, que su pecho dolía. "No... No, no. Por favor no" El revolver de su padre se presionó sobre su cabeza. "Merece morir" "...No" "Sí. Porque si no muere, seguirá golpeándote... ¿Eso quieres?" Harry negó con la cabeza. "Entonces dispara. A quien sea que quiera interferir en tu vida, elimínalo" "¿Po-por qué? No quiero... No quiero ser un asesino" "Harry... ¿Crees en dios?" "Y-yo. No, no sé. Sí, mamá...." "Pues dios, es el mayor asesino de la historia, hijo. Nosotros solamente estamos hechos a su imagen y semejanza" Las bocanadas de aire que Harry respiraba se sentían como un caudal de agua, ahogándolo lentamente. "Ahora, contaré hasta tres y dispararás... O lo haré yo" "Pa..." "Uno" Todo se definía en ese momento. ¿Iba a morir? ¿Por qué? No quería morir por salvar la vida del hombre frente a él. Lo lastimó, le hizo daño tantas veces... ¿Por qué no lo salvaba dios? Oh... "Dos" ¿Entonces así era cómo funcionaba? Él tenía el arma... El decidía quien vivía o quien moría. Él era dios. Y Harry disparó. La pólvora calcinada llenó sus fosas nasales y el arma cayó a sus pies al mismo tiempo que el hombre frente a él. En sus ojos no hubo arrepentimiento, no hubo miedo ni dolor.

"Bien hecho, hijo. Has aprendido tu más importante lección, hoy. Tú decides el destino de los hombres frente a ti. Tu eres dios" Harry levantó la mirada, todo frente a él era blanco y negro. Su musculo cardiaco ya apenas latía, sus manos no temblaban. Su padre enarcó ambas cejas al ver la expresión mortuoria en su hijo. "O el diablo" respondió el futuro emperador con una pequeña sonrisa.

--

"Louis. Ve a ver a Niall" El ojiazul giró en dirección a Harry. Quería negarse, oponerse a ser apartado como si no fuese más que una molestia. Mordió su lengua y apretando los puños se retiró de ahí. Harry no iba a ceder en ese momento, no había casi ni siquiera en intentarlo. Así que hizo lo que mejor se le daba, se inclinó rápidamente hacia Harry. Depositando un tibio y suave beso en los llenos labios de su dueño antes de apartarse y a paso apresurado, salir de la unidad médica. Harry lo vio desaparecer, perdiendo el calor de su cuerpo a medida que Louis se alejaba de él. ¿En qué momento había pasado a necesitarlo tanto? "Una verdadera monada" Se burló su padre. "¿A qué has venido?" "Luego de salvar tu miserable vida, pensé que estarías feliz de verme" Harry parpadeó, sin mostrar conato alguno en su rostro. No iba a darle el gusto a Des y molestarse "¿Hasta cuándo continuarás dejando que tu ego te domine?" "Solo lo diré una vez más. ¿A qué has venido?" Harry vio a des bufar y negar con la cabeza. Si su padre estaba ahí, nada bueno podía estar

ocurriendo. No había vuelto a ver a Nicholas, por lo que no pudo saber de qué maldita manera estaba su mecenas relacionado con su padre. "¿No puedes hacerte una idea, Harry?" "¿Me extrañabas?" Repasó su mentón con los nudillos, formando esa sonrisa que precedía a palabras obscenas y desquiciadas. "Que guarro padre, no me va el incesto y ya tengo culo que follar" "Así veo. Louis Tomlinson" Para Harry, no era difícil suponerlo. Des seguramente ya sabía todo sobre Louis y decir que aquello no hacía que su pulso se acelerara, sería mentir. Él era un pésimo mentiroso.

"Adelante. Ve por él, siempre quise una razón para matarte." "Pensé que tenías varias." "Pero ninguna lo suficientemente deliciosa." El emperador entornó los ojos, sin dejar de sonreír. "¿Por qué no dejas de joder con mi puta y me dices que demonios tienes que ver con mi mecenas?" El coronel llevó su dedo corazón y pulgar a las comisuras de la boca, delineando por debajo de su labio inferior hasta que sus dedos se juntaron al medio de esta. Un atisbo de diversión estaba reflejado en sus facciones. "¿Nicholas? Trabajaba para mí." De acuerdo. Eso sí que no lo esperaba. "¿Tú lo mandaste?" "Naturalmente. Tenía que tener un ojo puesto sobre mi querido hijo." Harry molió su dentadura al apretar con fuerza. La ira ya comenzaba a alojarse en su abdomen, como un volcán próximo a estallar. "Teníamos un acuerdo simple."

"Muero por escucharlo." Su padre se encogió de hombros. "Te mantenía con vida y a cambio..." La sonrisa triunfal de su padre le revolvió el estómago. "Yo lo dejaba seguir haciendo sus porquerías de torneos en el Under." "Hm. Ya. Bueno, quizás no te has dado cuenta pero hace bastante tiempo que aprendí a mantenerme con vida, por mis propios medios." "Y habrías muerto el primer día en este agujero por un balazo en la cabeza, con esa arrogancia. ¿Realmente crees que los guardias te respetan? No eres nadie sin mí, Harry. Yo te he mantenido con vida hasta ahora." "No necesito su respeto. Ellos me temen, ¿Quieres que lo comprobemos?" Desmond ladeó la cabeza, cruzándose de brazos. "No salvé tu culo para verte morir dos semanas después por una estupidez." Sonrió al decir cada maldita palabra y Harry ya comenzaba a ver rojo. Es que lo mataba. "¿Hacerme parte del torneo también era parte del trato? "Dímelo tú a mí. Fuiste tú quien por voluntad propia se subió al cuadrilátero la primera noche y retó al campeón del Under. Nicholas solo vio la oportunidad y la tomó." "¿Dónde está?" "Muerto." "¿Lo mataste? ¿Por qué?" "No cumplió su parte del trato. Sabes que no me gusta cuando intentan joderme." Harry bajó la vista, analizando las palabras de su padre. "¿Algo que decir al respecto?" "No te quiero en North Collan, así que vas a desaparecer, o me obligarás a escapar de prisión solo para meterte una bala de plomo en el pecho." Su padre soltó una carcajada ronca, negando con la cabeza. "Eres un presuntuoso" se mofó. "De todas formas, no tenía pensado tomar el lugar de tu mecenas, hijo."

"Bien. Entonces, ¿qué ocurrirá ahora?" Eso era lo único que le importaba saber. Necesitaba establecer una alternativa ahora que había perdido a su mecenas y bajo ninguna circunstancia iba a aceptar que su padre, el culpable de que Harry estuviera condenado a prisión; le ayudara. "Un hombre llamado Reynolds me contactó. Tomará el puesto de cabecilla y lo dejaré seguir con los torneos a cambio de una pequeña suma monetaria." Sonrió. "Un buen negocio, ¿no te parece?" Harry sintió un tirón en sus labios al pensar en el suertudo hijo de puta de Zev. Seguro ahora iba a andar de chulo pomposo, presumiendo sobre su mecenas. Reynolds era dentro de todo ese nido de ratas ostentosas, el único al que Harry podría llegar a respetar. "Eres una rata." Le sonrió a su padre. "No estás en posición de hablar, Harry. Has perdido a tu mecenas; no estás muy lejos de ser el que limpia las alcantarillas de North Collan." "Voy a seguir peleando" decretó con voz firme. La ausencia de Nicholas no influiría en nada. "¿De verdad? ¿Y quién va a apostar por ti?" "No faltarán mecenas." "Uhm. Interesante, Pero no creo que sea posible si no doy la autorización para que continúes peleando. Reynolds debe obedecerme o todo este circo de peleas se acabará." Harry comenzaba a impacientarse. Su padre lo dejaba sin salida. Le daba igual pelear, pero necesitaba una manera de mantenerse a la cabeza en North Collan. Ya no solamente por él, sino por cierto corderito coqueto. Lo peor, los reos seguían solamente a quien demostrara ser el mejor en el Under. "¿Qué quieres?" Su padre hizo un amago de agradecimiento. Harry solo quería lanzarse sobre él y romperle el cuello. "Me he enterado de un evento un tanto peculiar. Necesito que me hables un poco al respecto... Le dicen la fosa." Harry arrugó el entrecejo y chasqueó con la lengua. Encogiéndose de hombros.

"¿Qué quieres saber? Es un torneo de pelea. La misma mierda del Under." "Sí. Comprendo eso, pero mi duda es... ¿Quiénes participan en aquel evento?" "¿La mafia? ¿Políticos? No lo sé. Hay de todo..." "Has salido campeón, dos veces." "Sí, ¿y qué?" "Volverás a participar este año..." "No lo sé, como le arrancaste la cabeza del cuello a mi mecenas. No sé si podré participar." "No es una pregunta, Harry. Volverás a participar en la fosa... Necesito que te encargues de alguien ahí." Harry pestañó lentamente, dándole tiempo a su padre para que se explicara. "Me encargaré que estés dentro y matarás a alguien por mí." Maldito. Harry no podía pensar de otra forma sobre su padre; era un maldito. Una rata que no podía encargarse de su propia mierda. "Nombre." "Ivanov. Algunos años atrás hicimos negocios que no tuvieron un buen desenlace. Se ha convertido en un asunto difícil de manejar y me estoy viendo en una situación comprometedora. Encontraré un mecenas para ti, quizás el mismo Reynolds... Pero necesito que llegues a la Fosa y te encargues de Ivanov." "Eres una mierda inútil, padre. ¿Por qué no lo haces tú mismo?" "Créeme, lo he intentado. Su seguridad es implacable, no se expone y jamás se le ve en eventos de los bajos mundos." Desmond carraspeó, sintiéndose ligeramente incómodo. Harry podía notarlo, a diferencia suya... Con los años su padre había demostrado signos que lo delataban. "¿Qué te hace pensar que irá a la fosa?" "Tengo mis contactos, amigos que participarán en esa mierda de torneo. Además, Ivanov está en la lista de apostadores que tenía Nicholas." "¿Lista de apostadores? ¿Cómo la conseguiste?"

"Después de deshacerme de Nicholas, desvalijé su sede de transacciones. Todas sus pertenencias están en mi poder. Pretendo pasárselas a Reynolds después." El rizado entornó los ojos en dirección a su padre. "¿Estás seguro de que participará en la fosa?" "No, pero no pierdo nada con asumir que irá y que de ser así... Deberás encargarte de él." Harry asintió en silencio. "Reynolds no sabe nada al respecto y prefiero que se mantenga de esta forma." "¿No crees que Ivanov se enterará de tus movimientos y decidirá no ir?" "Es probable que ya sepa sobre mi intromisión en North Collan, que sepa sobre mi hijo y como lo salvé de morir." Señaló a Harry con la mano extendida y una mueca de desprecio en el rostro. "Eso solamente servirá para instarlo a ir; seguramente querrá ver con sus propios ojos como mi hijo es asesinado." Harry hubiera sonreído de no ser que odiaba como su padre y él, parecían ser tan parecidos en ciertos aspectos. "Pues, déjame decirte, padre querido... No podría importarme menos tus malditos problemas. Ojalá Ivanov se vuelva tu infierno personal, así como tú has sido el mío." Lamió la comisura izquierda de su boca, esbozando una sonrisa con hoyuelos. "Respuesta equivocada, Harry. No tienes alternativa, harás lo que digo o tendrás que afrontar las consecuencias." Se acercó dos pasos y colocó una mano sobre el hombro herido del emperador, atenazando sus dedos con la fuerza suficiente para lastimar a su hijo. Harry apretó los puños, más ninguna mueca de dolor se presentó en sus facciones. "Tendrás un maldito mecenas, seguirás peleando, irás a la fosa y te encargarás de ese maldito hijo de puta de Ivanov. Es una orden." Harry no respondió, giró el rostro y permaneció en silencio. Escuchando como su padre hacía sonar las suelas de sus zapatos contra el suelo, al alejarse. ¿Cuál era la posibilidad de deshacerse de Ivanov y posteriormente de su padre? Desmond Styles comenzaba a irritarle y eso no era bueno. Harry no era muy bueno lidiando con la irritación. Sonrió al recordar el consejo de Louis sobre tomar clases de yoga para aprender a canalizar su enojo.

"¡¿Dónde está mi puto cordero?! ¡Tráiganmelo!"

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style="text-align:center;">https://youtu.be/foE1mO2yM04

"¿Estás seguro de esto, Niall?" "Shhh" Siseó el rubio. Louis quiso protestar pero decidió no hacerlo. No era ni el momento ni el lugar para hacerlo. Jack Se encontraba delante de ellos, alumbrando con una linterna la vieja y oscura bodega. Era increíble lo que su amigo podía conseguir con los guardias gracias a esa boquita que tenía. No debería estar ahí, de eso estaba completamente seguro y como Harry se enterara, le caerían mil maldiciones encima y seguro algunos azotes en el culo. Últimamente Harry parecía buscar motivos para bajarle a Louis los endemoniados pantalones y darle de azotes hasta que sus glúteos quedaran rojos, adoloridos y muy sensibles al tacto. Ya habían pasado varias semanas desde que Harry había sido dado de alta, por lo que habían vuelto a la relativa normalidad. Solamente que su dueño se pasaba todo el maldito día entrenando y no era como que a Louis le molestara ver a su dueño sudado mientras levantaba pesas... Pero quizás se sentía un poco olvidado.

Y ahora estaba ahí, en un acto de rebeldía. Acompañando a sus dos locos amigos en una aventura por obtener prendas de ropa del almacén donde estas se guardaban. Según Jack, habían increíbles cosas olvidadas... O eso le había contado el gendarme. Louis solo esperaba que ninguna rata lo mordiera. "Harry va a matarme" Susurró, con sus dedos sosteniéndose al suéter gris de Niall. "¡Que te calles, maricón!" Chilló a voz baja en respuesta el rubio. "¡Cállense ambos, joder!" Jack se volteó y pegó un salto cuando sintió una cosa sobre su pie "¡Mierda, una rata me atacó!" "¡Me voy de aquí!" Exclamó Louis y justo cuando se dio media vuelta, convencido de hacer una salida triunfal de aquella caverna putrefacta... Chocó con una enorme caja y cayó dentro de esta. "Ouch" "¡Ay, esa cosa chupó a Lulú!" "No me chupó, imbécil. Es una caja" Se colocó de pie, y entornado los ojos debido a la molesta linterna de Jack, estiró los brazos en dirección a sus amigos. "Ayúdame a salir" Louis colocó una rodilla sobre el borde de la caja de madera para salir de esta. Quizás su estatura no ayudaba mucho ya que el maldito cuadrado le llegaba a la cintura. "Oye espera, ¿Qué contienen esas bolsas?" Jack alumbró al interior de la caja. Bolsas negras y abultadas se encontraban a los pies de Louis. "Ábrelas" "Ni loco" "¡No seas miedoso!" Exclamó Niall con el ceño fruncido. Louis rodó los ojos y se agachó, soltando los nudos de las bolsas de tela. Parpadeó varias veces al ver el contenido de las bolsas. Cuando levantó la mirada, apenas podía vislumbrar el rostro de Niall, pero estaba jodidamente seguro de que se encontraba sonriendo. "¡Si! ¡Gané, perra!" Levantó las bolsas. ¡Esta noche está claro quién es la reina!" De acuerdo. Niall definitivamente estaba loco. El rubio extendió los brazos y tomó su botín. Olvidándose completamente de Louis quien salió de

la caja con ayuda de Jack. Ese era el motivo por el cual se habían adentrado a esa bodega. Buscar las viejas ropas del personal femenino que trabajó en North Collan antes de que se impusiera una política de solo hombres. Louis estaba seguro, tan seguro, de que no encontrarían nada así en la bodega, que cuando Jack les contó el rumor, apostó usar un brasier si encontraban uno. De lo contrario, Niall tendría que raparse al cero. Ya estaba claro quien había perdido. "Voy a hablar con Zayn. ¡Esta noche brillaremos!" "Ya. Seguro y montas un espectáculo de modas" "Louis, no seas ridículo" El ojiazul casi se sintió ofendido. Niall hablando de ridiculez, eso sí era ridículo. "¡Haré una maldita fiesta!" Solo Niall podía superarse a sí mismo con tanta facilidad. Salieron de la bodega, donde Noah los esperaba en la puerta junto a José con quien se estaba morreando sensualmente. Louis sintió un poquito de envidia. "Váyanse a su celda, conejos" Se burló Jack tomando de las caderas a José e inclinando su pelvis hacia adelante para restregarse de golpe. Niall miró a Louis con una ceja alzada y el ojiazul se encogió de hombros. No quería ni saber que ocurría con esos tres. Noah, entre risitas cómplices, se apartó de su pareja y miró las enormes bolsas que tenía Niall. Un brillo en sus ojos lo delató. "...No" "¡Si!" Respondió el rubio. Louis bufó y comenzó a caminar. Nunca le había divertido demasiado el fetiche del crossdressing. Escuchó las burlas de sus amigos a sus espaldas, quienes caminaban tras él. Niall emocionado y vociferando como esa sería la mejor noche de sus vidas. Desde que Reynolds había adquirido la potestad del Under, Zayn había ganado algunos cuantos beneficios y Niall era quien más los disfrutaba. Era cosa de ver cómo se paseaba por los pasillos de la penitenciaría, prácticamente restregándole a todos los

reclusos que era la puta de uno de los mandamases. Llegaron a la celda de Niall, donde José los dejó para ir a avisarles a Harry y Zayn los planes de Niall. El rubio estaba decidido a convertir esa celda en un maldito antro y quizás a Louis no le molestó tanto la idea al ver como Niall sacaba tres botellas de bourbon de una vieja caja. "Veamos que tenemos aquí" Comenzaron a inspeccionar las prendas de Ropa y cuando Niall tomó un brasier pequeño en color negro, Louis se estremeció. "De acuerdo, si voy a hacer esta mierda, no pienso estar sobrio ni en mis cinco sentidos" "¿Quieres un porro? Podemos drogarnos primero" Soltó Jack rebuscando en los bolsillos de sus pantalones. "Por favor, si" Louis juntó las palmas de sus manos y asintió reiteradas veces. De los meses que llevaba en North Collan, algunas veces se drogaba con porros que los chicos generosamente compartían con él. A Harry no parecía molestarle particularmente y Louis tampoco abusaba de ello. Se sentó con el brasier en la mano. Arrugó la nariz al olerlo ya que no tenía precisamente el aroma de las flores. Vio como Niall comenzaba a desvestirse al igual que Noah mientras Jack prendía el porro y todos mantenían una conversación completamente estúpida. Sí, es que eran un caso especial. Para cuando llegaron los chicos rudos, Louis ya se encontraba completamente colocado, con una botella de bourbon en la mano y el brasier sobre su pequeño torso. Sentado sobre una superficie de madera que simulaba ser una mesa, sonreía estúpidamente ante las bromas absurdas de Jack sobre lo genial que lucía esa... ¿Era una falda? O lo que fuese ese tubo de tela que tenía sobre sus piernas. No era una fiesta, eran pobres convictos fingiendo que por una noche, no se encontraban reclusos en una cloaca de lamentos y miserias. Pero se sentía malditamente bien. "¡Por esto te quiero, rubio de mierda!" Gruñó Zayn tomando a Niall del brazo para apretarlo contra su cuerpo, juntando su pecho con la espalda del rubio. "¡Solo besa el suelo por el que camino!" Niall, Louis ya no imaginaba un North Collan sin él.

Louis casi saltó sobre Harry cuando lo vio entrar a la celda, con su rostro agotado y unas enormes ojeras adornando sus brillantes ojos verdes. Toda su fibrosa contextura, perfectamente moldeada y que invitaba a probar a base de lametones; al desnudo. "Voy por algunos asientos" murmuró Jack y golpeó el hombro de Noah para que lo acompañara. Harry llegó hasta Louis quien se abrió de piernas, dejando sus pelvis perfectamente encajadas. Le era imposible no sonreír, su dueño estaba con él. Y estaba malditamente drogado... Y llevaba puesto un brasier. "¿Qué hace mi corderito vestido así?" Le preguntó al oído, tironeándolo de las caderas para que juntaran sus cuerpos lo máximo posible. "Hm. Tan caliente para tu dueño" "¿Te gusta?" Colocó su mano sobre el duro abdomen de Harry y esta se calentó al sentir la piel algo húmeda y firme de este "¿te excita verme así?" Harry, sin importarle lo más mínimo quienes estaban ahí, tomó la mano de Louis y la colocó sobre su dura erección. Eso bastaba para responder su pregunta. Louis gimió bajito y se acurrucó en el pecho de Harry, dejando la botella a un lado y levantando sus brazos para rodear el cuello de su dueño. "¡Perras en celo, dejen eso para después!" Exclamó Niall con fingida molestia, siendo bestialmente traicionado por su sonrisa brillante. Se encontraba sobre el regazo de Zayn quien fumaba un porro. "Ahora vamos a beber hasta que olvidemos quienes somos" Eso no sonaba tan mal. Noah y Jack no demoraron en llegar, así como unos cuantos gendarmes quienes se vieron en la obligación de comprobar el motivo por el que había tanto ruido en la celda del peleador de Reynolds. Solo hizo falta que vieran la molestia en el rostro de Harry, Zayn y José para que desaparecieran disculpándose por interrumpir. Niall cantó, Noah inventó juegos estúpidos y José hizo aparecer unas botellas de Ron de algún lado. Louis tomó hasta que el alcohol le hizo imposible hablar sin arrastrar las palabras y Harry realizó estúpidos concursos de machito chulo junto a Zayn y José. "¡Bastardo tramposo!" Reclamó Zayn a José cuando este le encesto a un pequeño vasito con una bola de papel arrugada.

"Maaal per-perdedor" Bromeó Niall, notablemente ebrio. "Siempre dice lo mismo cuando... llega antes que yo. Puto perdedor" "Púdrete rubia" "A tu lado" Sonrió. Zayn borró cualquier molestia de su rostro y se inclinó para dejar un beso en los húmedos labios de Niall. Louis estaba demasiado ebrio para decir cuan linda pareja hacían y que deberían casarse. ¿Por qué mejor no se casaba él con Harry?" Se apartó un poco de su dueño quien tenía una expresión ligeramente risueña mientras miraba como José intentaba meterle mano a Noah y este no se dejaba. "Ha-Harry..." "¿Hm?" Ahuecó sus manos para acunar el rostro del ojiverde y que este lo mirara "¿Corderito?" Harry se llevó la botella a la boca y le dio un sorbo al licor de Ron que pasó por su garganta, quemando deliciosamente los músculos "Por qué n-" Sacudió su cabeza en un intento por pasar su borrachera. Mala idea. "Ca-cásate conmigo" Harry escupió el licor que había en su boca, agitó sus pestañas y todos guardaron silencio. Niall miró a Zayn y luego a Noah. Un efecto cadena de miradas se desató y Louis sonreía perezoso. "¿Nos perdimos de algo?" Preguntó Noah. Harry tragó grueso cuando Louis presionó un beso sobre sus labios, permitiéndole sentir ese tibio vaho alcoholizado. "Oops" "... Louis" Harry bajó la mirada y luego miró a los presentes, cuyas miradas curiosas indicaban que realmente querían saber que había pasado. Encontró sus orbes esmeraldas con los de Zayn

y se encogió de hombros "Es que es tonto" Harry mordió su labio inferior y volvió su vista a Louis. "Un día de estos vas a acabar conmigo. Tus mariconerías... Son mi debilidad, corderito" Se apartó de Louis y con un movimiento ágil, lo tumbó sobre su hombro cual costal de papas. "¡O-oye!" Se quejó Louis, pegando un chillido cuanto Harry dejó caer su mano en un azote duro y cruel sobre su trasero. "Nos vamos" Les indicó a los presentes. Al ver como todos esperaban una explicación y con sus labios torciéndose por voluntad propia en una sonrisa, decidió hablar: "Tengo una luna de miel que celebrar" Para cuando Harry lo sacó de la celda, solo faltaba poco más de una hora para que se cortara el suministro eléctrico al interior de los calabozos. Con el brasier bajo una holgada camiseta que no sabía a quién pertenecía, llegaron hasta su propio nido. Dejó a Louis sobre el suelo, apoyado en la pared para poder tirar del escueto colchón del catre superior al suelo. "Voy a mon-montarte" Susurró Louis con una sonrisa oculta tras su mano hecha puño. "Por supuesto que sí" Harry humedeció sus labios ya con el colchón en el suelo llegó hasta Louis. Tiró del suéter de este y lo dejó nuevamente con aquella vieja y maltrecha pieza de lencería. "Esta noche vas a hacer tantas obscenidades, corderito" Harry se inclinó para comenzar a degustar la cremosa piel caramelo de Louis. "V-voy" Jadeó, buscando aire. "A comerme tu polla" "Si" Las manos de Harry se colocaron sobre los glúteos de Louis, enterrándose en ellos. El ojiazul suspiraba entre gemidos mansos. "Y a llenarme de ti" "Si"

"...Porque eres mi dueño" Louis encorvó los dedos de sus manos cuando Harry deslizó sus pulgares por debajo del brasier, hundiéndolos en los sensibles y erectos pezones de Louis "Mi novio... Mi esposo" "Hm... ¿no te basta con que sea tu dueño?" "N-no. Lo quiero todo" "Eres un maldito ambicioso" De un movimiento brusco, tomó a Louis de los hombros y lo empujó al colchón del suelo. El frío no importaba gracias al alcohol en sus cuerpos "Una hembra caliente dispuesta a dejarse follar por su dueño" Harry se sentó a horcajadas de Louis y deslizó sus ásperas manos por el torso curvilíneo y deliciosamente tibio de este. La erección de Louis y la propia se rozaban por debajo de sus pantalones. "Por... su esposo" "Maldita sea, ¿No puedo sacarte esa puta idea de la cabeza?" Louis negó con la cabeza. "No" "Perra caprichosa" Harry rumió y tiró los cabellos de la nuca de Louis para dejar expuesto su cuello. Se inclinó hacia adelante y mordió la quijada del más bajo, sintiéndose mareado y excitado en demasía. El cuerpo de Louis estaba febril y sus labios adormecidos rogaban por un beso castigador y cruel. Buscó la boca y Harry y gimió de placer cuando su dueño lo devoró con avidez. Respondió perezoso a las provocaciones de la lengua de Harry que penetraba su boca, retorciéndose en busca de darle alivio a su despierta hombría. Se separaron indóciles y Harry lentamente se deshizo de los pantalones del ojiazul. Recorriendo lentamente las blanditas piernas de este. Mordió el interior de un muslo de Louis y sonrió perversamente al escucharlo soltar un quejido de dolor y placer. "H-Harry..." Estaba desorientado, perdido en los chispazos de corriente que estallaban en cada sitio de su cuerpo que Harry tocaba. "Fóllame"

"Todavía no, tienes que comerte la polla de tu dueño y tengo que prepárate" Louis negó con la cabeza. "No, no quiero. Házmelo ahora, quiero sentirte. Que duela... Po-por favor" "Joder. Guarro masoca" Con movimientos lentos y sensuales, guiados por el alcohol; Louis quedó encima de Harry, sentado a horcajadas de él y con todo viéndose levemente borroso a sus ojos. Desabrochó el pantalón de Harry y se acomodó para poder dejar expuesto aquel craso miembro viril. No quería esperar, necesitaba sentir a Harry dentro suyo casi con urgencia. Necesitaba esa conexión, ese algo que ocurría últimamente cada vez que tenían sexo. Dio un lametón en su mano, dejando en esta un rastro de su saliva; caliente y espesa. Lubricó pobremente la erección de Harry y sonrió al escuchar como su dueño jadeaba en anticipación. Sabía que a Harry el sexo duro le encantaba, y él en particular había comenzado a encontrar cierto placer en el dolor que le precedía al orgasmo. "Estás tan caliente y duro. Solo por mi" "Solo por ti, pequeña ramera" "Si" Se deslizó, impulsándose con sus rodillas para quedar con su pelvis en altura. Su rostro estaba tenso y tenía su labio inferior dolorosamente atrapado entre sus dientes. La cabeza de la hombría palpitante de Harry rozó su entrada y gimiendo por el dolor, se penetró a sí mismo. "Mimierda, duele. Mi dueño, duele" Harry botó el aire de sus pulmones y entonó los ojos. En un goce pleno al sentir las calientes y estrechas paredes de Louis envolverlo. "Ahora te aguantas, cariño. No pienso salir de tu culo hasta que te haya llenado de mi semilla" Rasguñó la piel de los glúteos de Louis y ejerció fuerza en sus manos para obligarlo a moverse. "Vamos, corderito. Muévete o voy a ponerte sobre tus rodillas para castigarte" El dolor en su piel magullada por las uñas de Harry le dijo que no mentía sobre castigarlo. A pesar del dolor y la quemazón en su dilatado anillo muscular; comenzó a moverse roncero. Apoyó

ambas manos en los pectorales de Harry y comenzó a dar pequeños brincos oscilantes. "Estoy tan lleno, bebé" Gimió agudo. "T-toca mis pezones. Por favor, te lo ruego" El ojiverde no demoró en someterse a la súplica de su corderito y le bajó los tirantes del brasier, dejando expuestos esos dos pequeños botones rosados que lucían marcas de besos a su alrededor. Louis inclinó la cabeza hacia atrás y ahogó un lamento cuando Harry levantó su pelvis, hundiéndose en él con fuerza. Las enormes manos de su dueño amasaban sus pezones y su propia erección goteaba gustosamente borbotones de presemen que humedecían el vello púbico de Harry; provocando una sensación tortuosamente placentera debido al roce de su piel contra la de Harry. "Joder. Tu cuerpo... Tú cuerpo es perfecto" Sonrió ante las palabras de Harry, premiándolo con sensuales gemidos de placer que abandonaban sus labios, llenando la celda de música lasciva. Las manos de Harry se posaron en su cintura, agarrándolo con firmeza y supo que su dueño no podría controlarse más. Cerró los ojos, lagrimosos ante el dolor de las crueles y toscas embestidas en su culo; entreabriendo los labios, abandonándose al martirio de placer que solamente Harry podía provocarle. Los ojos de Harry devoraban cada movimiento de Louis, quería devorarlo hasta que no quedaran ni sus huesos. Las pieles chocando sonaban obscenamente, el calor en sus cuerpos y el alcohol en su sistema creaba una sensación única y hormigueante que recorría todas sus conexiones nerviosas. Se sentía quemar en placer. Se enderezó de un movimiento alífero, buscando con rabia los labios de Louis que lo seducían rojos y húmedos, dispuestos a dejarse morder por sus dientes. Colisionaron sus bocas y rodeó a Louis con sus brazos, guiando movimientos rápidos y feroces; sonriendo cuando supo que había dado con el punto dulce de su corderito. Louis se retorció en sus brazos, derritiéndose cada vez que tocaba su próstata. Harry quería hacerlo sentir más, volverlo loco para que jamás pudiera olvidarlo. Para que el cuerpo de Louis rechazara cualquier toque que no fuera el suyo. "Vo-voy a llegar... Mierda, Harry... bebé" Rodeó al emperador con sus brazos y apretó sus rodillas a las caderas de este. Harry lo castigó con un último beso mientras el alcanzaba un sublime y febril orgasmo. Tan intenso que estaba seguro, su pobre corazón no lo aguantaría.

"Ven aquí" Harry salió del interior de Louis y colocándose de rodillas, comenzó a bombear su propio y duro pene frente al rostro del ojiazul quien se encontraba sobre sus rodillas, temblando por los espasmos de su reciente orgasmo. "Abre es bonita boca, corderito" Louis obedeció, levantando la mirada y sacando la punta de su rosada lengua. La simple imagen llevó a Harry de vuelta al infierno unos segundos, solo para después guiarlo al cielo. Alcanzó el clímax con sus fanales fijos en Louis, en como llenaba su boca con semen caliente. Inclinó su pelvis en movimientos involuntarios hacia adelante y se sacudió de hombros, bajando de su nube orgásmica. Louis saboreaba con la lengua las comisuras sucias de sus labios. "Puta guarra... Me traes loco" Y era esa sonrisita, aquel gesto infantil que Louis tenía siempre al finalizar, la coronación que su bestia interna necesitaba para calmarse. Louis era suyo, quería ser suyo. El ojiazul se lanzó sobre Harry, obligándolo a caer de espaldas al colchón entre risas bobas y borrachas. Se miraron a los ojos, buscando sentimientos que ni siquiera sabían, existían antes de conocerse. "No puedes dejarme" Musitó finalmente el ojiverde, con su cabello desordenado y su respiración todavía agitada. Acunó una mejilla de Louis con su mano y dejó suaves caricias en la lechosa y aterciopelada piel. "No puedes" "No, no puedo" "No. Tú, corderito..." Negó con la cabeza, comenzando a sentirse subyugado por primera vez, "Tú me haces humano" "Te quiero, Harry"

Ya, aquí estamos con un nuevo capítulo y les cuento... ¡LLEGAMOS A LOS 30K VIEWS! Muchisimas gracias por todo!! Nunca podré agradecerles lo suficiente, no tienen idea del poder de sus comentarios y de lo mucho que significa para mi que siempre estén aquí, valorando mi trabajo y mis historias. Muchas veces una cae, debido a personas que quieren hacerte caer y se llena de sentimientos negativos, angustias y montones de emociones crueles. Pero para mi, uds son como mi refugio emocional y me han ayudado a mantenerme aquí escribiendo a pesar de los escombros que a veces me lanzan. Estoy sumamente agradecida de pertenecer a este fandom, nunca me canso de decir cuán increíbles me parecen todos. Con sus locuras y chistes malos... Somos algo así como una gran familia donde tomamos una única premisa "Love is equal" que nos mantiene juntos <3 Y ya dejo estas mamonerías cursis y me despido. Nos veremos mañana sino pasado! PD: Lo de la segunda temporada, lo dije en la emoción del momento pero no creo que finalmente la vaya a hacer. El motivo es que suelo ser muy voluble con mis historias y no quiero arriesgarme a escribir una segunda temporada y dejarla a mitad de camino. Por ende, no me limitaré a los 20 caps, pero tampoco habrá un segundo libro.

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XVII: El primer amor DEDICACIONES! KlNGSLARRY

Nililovemy16

Juliyop

KairiNightray

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mentir45

Louis se encontraba apoyado en el marco de la ventana de la unidad médica. Con un cigarrillo entre sus dedos y una expresión de cansancio que seguramente tenía algo que ver con los muchos miserables heridos que había atendido ese día. El personal de turno le había pedido que se quedara a cargo por algunos minutos mientras iban

por algo de comer y café. Louis no pudo reusarse cuando le prometieron una taza de aquel brebaje marrón amargo. Vio hacía abajo, a los guardias de la prisión que parecían personas pequeñas. Cargando los cadáveres de los caídos entre las paredes de North Collan. Aquella deprimente escena hizo que se le dificultara pasar el aire por su garganta. Recordaba su plática con José, el novio de Noah. Como de su propia boca salió la horrible veracidad de que North Collan solo era una de las tantas prisiones abandonadas y sin Ley aparente. Quienes tenían suerte podían pedir su traslado a aquellos reformatorios donde el cumplimiento del orden era indispensable; sin embargo pocos lo hacían. Acostumbrados al salvajismo y a la ley del más fuerte, no eran muchos quienes estaban dispuestos a cambiar de ambiente. Louis se hubiera burlado en su rostro de no haber sido porque él mismo formaba parte de esos que no estaban dispuestos a dejar North Collan por otro recinto, sin importar cuan bueno fuese. "¿Cansado, vago inútil?" Giró su rostro y vio a Harry y Norman. Le dio una calada a su cigarrillo y lo apagó contra el suelo ya que de normas sanitarias no había muchos protocolos vigentes. "¿Qué pasó? Tuvimos unos diez heridos de gravedad. Tuve que lidiar con toda su porquería, Harry" Con sus brazos cruzados y el viento acariciándole la nuca, se quedó en su lugar. No estaba de buen humor, sabía que Harry algo había tenido que ver y no le gustaba. "Traficantes y sus peleas de territorio. Sabes que no los soporto" Louis llevó sus ojos al techo y suspiró. "Además, no entiendo tu maldito problema. No es tu obligación estar aquí" "Soy médico" Intentó justificarse. Aquella era un tema sensible para Harry. Oh su egoísta, muy egoísta dueño. Nunca iba a comprender la vocación de Louis ni como ejercer esa labor era lo único que mantenía de su vida fuera de prisión. Su cable a tierra... "Y una mierda. Estás aquí porque quieres, así que no vengas con tus quejas de nena maricona" "Ya está. No pienso seguir escuchándote lanzar tanta basura. Cuando dejes de ser un gilipollas,

búscame" Louis intentó pasar por el lado de Harry, sin embargo Norman se colocó delante de él. Con una expresión firme y seca que lo hizo sentir pequeño. "... Harry" "No he dicho que puedes irte" "¿Y para que quieres que me quede? ¿Para seguir insultando mi trabajo?" El ojiverde tensó su postura estoica y erguida. Tomó a Louis con aquella fiereza que lo caracterizaba y le alzó el mentón con su mano. "Suéltame, Harry" Los esmeralda se enfrentaban con los azules en una batalla de amantes que ambos habían aprendido a lidiar. El agarre de Harry era castigado y tosco, con sus dedos enterrándose en la frágil contextura de Louis. "¿Me estás dando una orden, bastardo altanero?" "No. Pero me estás lastimando... Y duele" Louis supo que la situación iba por mal camino cuando Harry lo soltó, ladeando aquella sonrisa que precedía al caos. "Ha-Harry, yo..." "Norman" Lo interrumpió. "Necesito que hagas algo por mí. Al parecer, mi corderito está molesto porque llené su santuario con sucias ratas" "Harry..." "Así que corre el mensaje. Desde hoy, quien se atreva a pisar la unidad médica, puede comenzar a despedirse de su miserable existencia" "¡No!" Afianzó sus manos sobre la sudadera de Harry, sacudiendo la cabeza de un lado a otro. No podía hacerle eso. No podía quitarle lo único que le quedaba de su vida fuera de la prisión. "Harry, por favor no me hagas esto" "No entiendo, Louis. Estoy poniéndote las cosas fáciles, así ya no tendrás que lidiar con mi porquería" "Por favor, no" Colocó sus manos en el rostro de Harry obligándolo a que cruzaran miradas. Necesitaba a Harry devuelta, a su dueño. No al emperador cruel e inhumano. "Esto me está haciendo daño, lo sabes" "Puto embustero. No es verdad" "Si, lo es. Te quiero y por eso puedo enojarme contigo, porque sé que no vas a lastimarme... No

me demuestres que estoy equivocado" "¡¿Y por qué estás enojado conmigo, maldita sea?!" "¡Por qué soy tu novio y porque puedo tener un mal día!" Levantó los brazos. Tanto él como Harry fallando y aprendiendo al mismo tiempo. "Es lo que hacen las parejas normales. Lidian con la mierda del otro" "Ya, ¿Y de dónde has sacado tú que somos una pareja normal?" Harry se cruzó de brazos y Louis retrocedió. "¿sabes qué? Haz lo que quieras... No puedo lidiar con esto ahora" Su voz tembló. Se sentía furioso e incomprendido. Sus ojos vidriosos bajaron al suelo y pasó por el lado de Harry, siendo detenido por la imponente figura de Norman una vez más "Muévete, Norman" "Corderito" "¡No!" Gritó volteándose a Harry. El desconsuelo y la congoja estaban palpables en su mirada llorosa "¡Si no vas a abrir tu maldita boca para decir que lo sientes por ser un idiota, entonces no digas nada! Tuve un mal día, vi a un hombre morir con la foto de su hija entre las manos y solo quiero un maldito abrazo y que me digas que todo va a estar bien" Harry tragó grueso. Miró a Norman de reojo y este se encogió de hombros, negando con la cabeza igual de inexperto que Harry. "Uhm... Entonces, ¿Solo debo abrazarte?" "¡Sí!" "¡¿Pero por qué no lo dijiste?! No soy un maldito adivino. ¡Vengo a verte y me encuentro con que estás actuando como un bastardo indisciplinado y altanero!" "¡Tengo sentimientos!" "¡Mi polla también y nada que anda amargándote la vida, hijo de puta!" "¡¿Puedes dejar de hablar de tu polla alguna vez en tu vida?!" "Joder... Es que no entiendo que cojones ocurre contigo hoy. Estás peor que una mujer con el

chorro rojo, esa cosa.... ¿Cómo se llama?" Norman frunció ceño, intentando recordar al igual que Harry. "¡Menstruación y no, no estoy con la menstruación porque soy un maldito hombre!" Harry parpadeó. En su cabeza habían al menos diez castigos para Louis por su actitud, pero por alguna razón no quería enojarse. Era... ¿Divertido? No pudo evitarlo, fueron las esquinas de sus labios las que se curvaron en una sonrisa, fueron sus cuerdas vocales las que entonaron aquella estruendosa carcajada. Como pocas veces, Harry había roto en una risa estrepitosa. Sosteniéndose del vientre y negando con su cabeza. Louis frunció el ceño, sintiendo un tirón en sus labios... Mierda, estaba sonriendo. "Eres odioso" Se resignó a decir. Frotó su rostro con ambas manos y soltó un último suspiro antes de acercarse nuevamente a Harry, estirando sus brazos para recibir aquel abrazo que tanto merecía. "He tenido un día de mierda" "Oh mi pobre corderito. Tu dueño va a hacerte olvidar" Acurrucó a Louis entre sus brazos, besando la frente del más bajo que llegaba exactamente a sus labios. "Todo estará bien" "Sí. Gracias..." Permanecieron así unos segundos. Simplemente abrazados en presencia de Norman y de algunos reclusos que nada habían querido tener que ver en esa discusión que se escuchaba en toda la unidad médica. "Lo siento, Harry... No debería haberme desquitado contigo" "No, no deberías" Harry le hizo un gesto a Norman para que se fuera. No iba a ponerse en plan maricón sensible delante de uno de sus hombres. "Se supone que es ahora cuando dices que no importa, que me entiendes..." "Es que de entenderte... No te entiendo una sola mierda" "Tonto" "Si, igual sí. Pero así y todo me quieres" "Maldición, sí" "Se siente bien... Esta mierda cursi" Louis sonrió y enterró su rostro aún más en el pecho de

Harry. "No vuelvas a desafiarme delante de alguien más Louis. Sabes que no siempre voy a poder detenerme" "Si. Lo sé, no volverá a ocurrir, solo... Ya te dije, tuve un muy mal día" "No quiero tener que lastimarte... No hagas que te lastime" "Bien. No, yo no... No haré que me lastimes" "Eres mi corderito, no quiero que nada te lastime" Harry se apartó de Louis. El ojiazul tenía sus ojos levemente rojos por las lágrimas mudas que salieron poco antes. Harry repasó con sus dedos las esquinas de los ojos de Louis para borrar todo rastro de tristeza. "Ni yo mismo. Pero no siempre voy a poder frenarme, Louis. Estoy jodido, lo sabes... No puedo darte una relación normal" "Si" "Debes comprenderlo. ¿Puedes hacer eso por mí?" "Puedo. Yo, si... Está bien" "Bien" Harry deslizó sus manos por la espalda de Louis hasta agarrarlo de los glúteos, apretándolos con énfasis y sonsacando un quejido bajito y agudo en respuesta. "Es una verdadera pena, corderito" "¿Qué cosa?" "Que no seas mujer" Louis iba a separarse de Harry, a preguntarle el motivo de sus palabras pero su dueño lo apretó más contra su cuerpo, impidiéndole llevar a cabo sus planes. "Si fueras una, ya habría puesto un bebé en tu panza. Algo nuestro... Un mocoso con tus ojos y mi mal carácter, no suena mal" Y Louis sintió que podría desmayarse en ese preciso instante. "Mierda... Ahora quiero llorar" Harry se carcajeó bajito y ronco, comenzando a olisquear la piel del cuello de Louis. "Propongo que lo intentemos de todas formas. Quizás si te follo mucho, un día te despiertas con mi hijo en tu barriga"

"... Mierda, ahora quiero un bebé" "Corderito mamón"

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(Leer con el video puesto. OBLIGACIÓN) Louis suspiró un arrullo. Su cuerpo aún estaba sudado y pocas fuerzas quedaban en su extenuado cuerpo mancillado. No sabía qué hora era, no sabía cuánto tiempo había estado siendo duramente follado en su cama por Harry y honestamente, no le importaba. "¿Quién eras antes de caer en Prisión, corderito?" La voz de Harry sonaba ronca y lenta en su oído. "¿Hm? No comprendo..." "Venga, que el papel de idiota ya lo tiene Niall. Cuéntame de ti, quiero saberlo todo" Sonrió. Harry rara vez buscaba mantener una conversación. Usualmente era él quien después del sexo salía con algún tema irrelevante con la única intención de poder escuchar la voz de Harry; quizás verlo sonreír. Le dio una calada al cigarrillo que sostenía entre sus dedos índice y corazón, reteniendo por segundos el humo en sus pulmones antes de expulsarlo por la nariz. "Oh. Uhm, bueno... Creo que tenía una vida muy normal" "Háblame sobre esa normalidad, entonces" Mordisqueó el lóbulo de la oreja de Louis quien se atragantó con el humo de su cigarrillo.

"¡Harry!" Tosió, intentando que oxigeno entrara a sus pulmones. "Corderito, habla. No soy un hombre muy paciente" Tomó el cigarrillo de Louis y lo apagó contra la vieja pared de concreto antes de lanzarlo en algún lugar del suelo. "Si no me lo dices, jamás me hubiera dado cuenta" Dejó un beso en la mejilla de Harry. "Bueno, crecí en un pueblito pequeño y era el típico engreído pero adorable chico que hacía sonreír a las abuelitas y llorar a las chicas" "¿Eras Hetero?" "No. Por eso lloraban" "Hm" "Después entré a la universidad y me convertí en un gilipollas" Sonrió al recordad sus noches de borrachera y sexo sin importancia, sin sentimientos y con la única finalidad de darle alivio a su promiscuo cuerpo. "Tenía esa loca idea de vivir la vida universitaria al máximo, justo como en las películas" "¿Cómo es?" "¿Qué cosa?" "La universidad" "Oh. Es... estresante y emocionante a la vez. Siempre hay algo que aprender, siempre hay algún profesor al que odiar. Conoces montones de personas cuyos nombres no recordarás en unos cuantos años" Se acurrucó al pecho de Harry, deslizando su mano por los pectorales de este. "¿Tuviste novios?" "Si" "¿Los quisiste?" "No. A lo mejor... les tuve cariño pero nada más" "Hm" Harry permaneció en silencio, con sus ojos cerrados y respiración tranquila. Louis se tensó un poco, quería saber que acaecía por la mente de su dueño. "Me molesta"

"... Harry" "Que haya una parte de ti que no conozco" Louis frunció sus labios e intentó aferrarse con todo su cuerpo a Harry. "Como lo de la niña... No sabía que habías vivido algo así. Deberías habérmelo dicho antes... Mucho antes" El ojiazul finalmente había expuesto su pasado a Harry. El dolor, la ira y la culpa. Las noches de insomnio y pesadillas... Harry ya lo sabía todo. Louis no buscaba excusarse por haberle exigido que matara a Ley, no tenía derecho a hacerlo, sin embargo... Sentía que le debía a Harry el motivo de su capricho maldito. "También hay mucho de ti que no conozco, Harry" "No es lo mismo" "¿Por qué? Yo creo que s-" "Es primera vez. Es la primera vez que tengo algo realmente mío, Louis" Harry se volteó, quedando con Louis bajo su cuerpo. Las miradas de ambos, ocultas por el velo nocturno, estaban fijas en el contrario "No es lo mismo, tu jamás entenderás lo que es crecer sin nada. Sin ser dueño de tu propia vida, simplemente siguiendo órdenes para no morir. Sin aferrarte a nada porque todo podía desaparecer un día" "No, nunca lo entenderé" Harry cerró sus ojos, con sus labios adosándose a la frente de Louis en un beso suave. El peso del cuerpo de Harry sobre el propio se sentía "Eres mío. Realmente mío, todo de ti... Incluso aquel Louis del pasado que no conozco y no vas a desaparecer" "No, no voy a desaparecer" Respiró la cálida exhalación de Harry, llevando sus manos ahuecadas para sostener el rostro de este. ¿Dónde estaban? Louis ya no se sentía en la tierra de los mortales. Ya no se sentía humano, solo una existencia etérea con recuerdos vagos de lo que alguna vez fue. Ese Louis le parecía tan lejano, tan extraño... Un Louis sin Harry, ¿Cómo pudo ser eso posible? "Soy un maldito asesino, Louis. Un demente que ha cometido tantos crímenes que necesitaría

vidas enteras para poder pagar por todo lo que he hecho. ¿Nunca lo has pensado?" "Cada día desde que te conocí" Sonrió. Recordando cada batalla interna perdida. "¿Y si todo está en mi trastornada cabeza?" Harry ladeó la cabeza, buscando apegarse al tacto suave de las manos delicadas y pequeñas de Louis "A lo mejor lo que siento por ti ni siquiera es real, solo los últimos síntomas antes de perder del todo la cordura" "Eso no importa" "¿No lo hace?" "No, porque yo soy real. Tú también... Somos reales, estamos aquí. Te pertenezco tanto como tú a mí" Se irguió levemente para alcanzar los labios de Harry. Aquel roce tenía un sabor agridulce, veneno y almíbar. "Si lo que sientes por mí no es real, entonces jamás recuperes la cordura porque yo no lo soportaría, Harry" Su dueño sonrió, Louis no podía verlo bien pero sabía que Harry estaba sonriendo. Él también lo hacía. Tenían un motivo para sonreír porque se tenían mutuamente. "Corderito coqueto, eso es lo que tú eres... Sabes exactamente que mariconería decir para tenerme colado por ti" Harry se acomodó entra las piernas de Louis, llevando su crasa hombría erguida hasta los pliegues del trasero de Louis. Juntaron sus frentes, con el ojiverde deslizándose lentamente en su dilatado y húmedo interior. Jadeó ronco y complacido al sentir la suave y caliente estrechez de la carne de Louis envolver su polla. "So-solo te digo lo que siento" Comenzó a gemir bajito, moviendo con pereza sus caderas de manera oscilante. No había aquel exceso de pasión bestial que los caracterizaba... Harry lo hacía lento, empujándose en Louis con sus talones y afirmándose con sus brazos flexionados a los costados de la cabeza de este. El morbo que los hacía morderse, jadear, sudar y rasguñar no estaba ahí. No lo necesitaban. Louis lo sabía. Por primera vez, Harry solamente quería sentirlo. Lo abrazó con cuidado, temeroso de lastimar la fragilidad que Harry exponía al poseerlo en ese momento. Al hacerle el amor por primera vez, aun cuando

seguramente no lo sabía. Se escondió en el cuello de Harry donde dejó una estela de besos. "¿Y que sientes ahora?" "Que me quieres" "Eres un" echó su cabeza hacia atrás, suspirando de placer por las delicadas caricias de Louis en toda su espalda "un corderito inteligente" Los movimientos de las pelvis de ambos eran deliciosamente lentos, con cuidado de no apresurar el final. Harry simplemente respirando pesadamente sobre Louis, envolviéndolo con su cuerpo mientras se hundía en él con cada penetración. "Sabes..." Ahogó un gemido dulce y agudo "¿Sabes que estamos haciendo ahora mismo, Harry?" "¿Hm? Sí" Harry asintió, inclinándose para besar los labios de Louis quien sonrió al corresponder. Los dientes del ojiverde cepillaban los labios de Louis cada vez que mordía suavemente. "No, no tienes idea" Colocó su mano en el pecho de Harry, sonriendo al escuchar esos apabullados latidos "Me estás dejando entrar aquí. Me estás haciendo el amor" "No" "Si. Es lo que es" "Eres demasiado. Realmente demasiado, corderito" Y ninguno dijo algo más. Realmente las palabras no eran necesarias en ese momento, sus cuerpos hablaban por ellos y Louis supo que debía hacerse fuerte, que caía en sus hombros una enorme responsabilidad de la que jamás había querido hacerse cargo antes. Cuidar un corazón ajeno. Era la primera vez de Harry amando a alguien, era la primera vez que Louis quería ser amado.

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Harry bajó del ring, limpiándose la sangre de su adversario del rostro. Reynolds asentía, sin hacer alarde de la magnífica y sangrienta victoria que Harry había conseguido para él. Ambos, a sabiendas de que no tenían mayor opción que ceder a la orden del coronel Des, pactaron aliarse como peleador y mecenas, al igual que Harry lo había hecho con Nicholas anteriormente. Sabía que no había manera en que se transformara en el favorito de Reynolds, aquel puesto lo tenía Zayn. Así mismo, sus beneficios en North Collan habían disminuido levemente ya que Reynolds no aceptaba la violencia desmedida fuera del ring, motivo por el cual Harry tenía una restricción sobre sus acciones con los presidiarios de la fúnebre ergástula. "Buena pelea" Reynolds le tendió una botella de agua. "Gracias. ¿Cómo van las cosas?" Desde la muerte de Nicholas, las peleas habían sido detenidas una temporada por motivos de remodelación. Al parecer, no todos se tomaron bien la muerte del mafioso y temieron por su propia vida. Reynolds tardó un poco en poner orden y volver a abrir del circuito de peleas, asegurándose de dejar en claro que Des no tenía conexión alguna con el Under y que todo había sido un desafortunado malentendido por viejas rencillas que mantenía con Nicholas; pero que todo había quedado solucionado. Harry no le preguntó a Reynolds los métodos que usó para tomar el control de las apuestas, mucho menos a que trato llegó con Jhon, el prefecto de la prisión. Tampoco le preguntó sobre Des. Le importaba una mierda si su padre creía tener control sobre él porque Harry sabía que no era así. El coronel tenía demasiado barro en las manos para seguir ensuciándoselas, seguramente ese era el motivo por el cual había dejado que Reynolds tomara el control de North Collan. Como simple mortal tenía un límite de poder y al parecer ese Ivanov era el límite. "Excelente. Ya tenemos listo el lugar para la fosa y tomara unos cuantos meses reunir a todos los

peleadores que necesitamos. No quiero repetir los errores de Nicholas, no dejaré que cualquier mierda de cerdo entre al torneo" Harry sonrió. Reynolds se tomaba aquellas peleas de manera personal... Quizás el que fuera un boxeador profesional en el pasado era el motivo. "¿Cuál es el piso?" Preguntó en referencia al precio de la inscripción para los peleadores. "Cincuenta de los grandes por derecho a cada pelea" "¿El premio?" Reynolds curvó las esquinas de sus labios en una sonrisa socarrona y se encogió de hombros antes de darle una calada a su puro. Su cuerpo de gran contextura lucía estreñido en aquel ajustado traje de dos piezas. "¿Cómo está Zayn?" Cambió de tema el capo. Harry bufó. Zayn había contraído una pulmonía de cuidado después de ser puesto en confinamiento solitario por matar a un guardia que había intentado tener lo suyo con Niall. Aquellas eran las restricciones de Reynolds, las muertes fuera del ring serían penalizadas con días de confinamiento solitario. Naturalmente nadie imaginó que Zayn iba a enfermarse como la mierda por cinco días en aquella caja metálica. Pero lo hizo y ahora gozaba de días de descanso en su celda siendo cuidado como un maldito príncipe por el puto de su novio. "Vivo" "Con eso me basta. ¿Y tú? ¿Necesitas algo?" "Sí. Que hables con Jhon, últimamente la comida es una mierda. Llevo días sin ver un maldito trozo de carne" "Me encargaré de eso. ¿Tu novio cómo está?" Harry frunció el ceño a lo que Reynolds sonrió "Tranquilo. No me van las pollas y sé respetar lo que no es mío. Me preguntaba si él necesitaba algo" "¿Te importa acaso?"

"No. Pero estoy acostumbrado al mamonazo de Niall exigiéndome burradas todo el tiempo" Se encogió de hombros, resignado. "Además, le doy una brutalidad de dinero a Jhon para poder meter sus mierdas de caprichos a North Collan" "No luces como alguien dispuesto a perder dinero" "Nunca dije que estaba perdiéndolo" El hombre miró a Harry con ojos entornados y una de esas sonrisas que lo dicen todo. "¿Sabes la mejor parte de hacer favores, Harry?" "No. Nunca he hecho un favor... No soy un alma muy caritativa" "Cobrarlos. El día que los favores deben ser devueltos" Se levantó de su imponente asiento y le dio unas palmadas al hombro de Harry "Espero que no lo olvides porque yo no lo haré" "No me estás haciendo ningún favor" "Todavía. Adiós Harry, nos estaremos viendo pronto" Harry vio a Reynolds alejarse, escoltado por hombres armados hasta la médula. Debía admitir que ese mafioso era de hacerse respetar. El mecenas de Zayn siempre había mantenido un perfil bajo en North Collan, como si hubiese estado a la espera del momento adecuado para hacerse con el control... Al parecer la aparición de Des había ayudado en sus planes. El emperador sonrió. Siempre era bueno conocer de los suyos.

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Louis en ese momento no estaba contento. "Es una zorra arrastrada" Niall entornó sus fanales celestes. Su brazo rodeando a Louis por los hombros.

"Louis, deberías ir y dejar en claro que Harry es tuyo" Susurró Noah. Por primera vez, Louis pensó que el loco de su amigo tenía razón. Incluso Niall tenía razón, y eso era decir mucho. Hacía unos cuantos días había llegado un chico bonito a North Collan y Louis por primera vez en su vida se arrepintió de haberle pedido a Harry que salvara a alguien. Niall tenía razón, tenía que aprender a dejar de meterse en los asuntos de otros. Y ahora estaba pagando las malditas consecuencias con ese pijo bonito que coqueteaba descaradamente con su dueño. Incluso Francesco le parecía una mejor alternativa. Bastardo... Se había terminado enamorando del médico que revisó sus inexistentes hemorroides. Todo comenzó cuando aparecieron los nuevos reclusos en el patio. Harry jugaba un partido de baloncesto con sus cercanos, Zayn en el equipo contrario. Y Louis se encontraba animando a su dueño a la distancia, compitiendo con Niall a ver quién ofrecía guarradas más obscenas al campeón. Algunos malos hábitos eran realmente contagiosos. Pero su pequeña diversión se vio arruinada cuando Louis vio como entre tres hombres intentaban llevarse a uno de los nuevos. Harry le gruñó que no se metiera, Louis sabía que no debía meterse. Era una de las pocas situaciones que Harry no estaba dispuesto a transar con él. Pero cuando dijo que ese podría haber sido él, Harry pareció replantearse la situación. Puto bastardo, sexy y psicópata... ¡Le dijo que lo defendiera de una violación, no que se comportara como un jodido príncipe de cuentos de hadas! Pero claro, Harry todo tenía que hacerlo a su manera y no solamente destrozó a los reclusos, sino que tomó al chico en brazos, lo sentó al lado de Louis y le palmeó el hombro. ¡A él nunca le palmeó el hombro! Sucio guarro infiel. Que bien, no estaba siendo literalmente infiel porque no había hecho nada que ameritara ese nombre, pero bien que se dejaba tocar por el nuevo, llamado Javier. ¡Es que el puto no se le quitaba de encima! Y ahí estaban, en el gimnasio donde su dueño lucía muy sudado, con mejillas arreboladas por el ejercicio físico y con su cuerpo demasiado expuesto. Una pañoleta en su cabeza y sus manos

vendadas con desgastados trazos de tela que en algún momento fueron blancos. Golpeaba un saco de boxeo mientras Javier lo miraba a poca distancia, apoyado en la pared a la espera de la más mínima oportunidad para saltarle encima. "Me da igual" Mintió. No le daba igual. Harry pasaba de todo aquel que le coqueteara, pero ese niño bonito había captado su atención y eso era algo que a Louis en lo personal, comenzaba a picarle en los cojones. "Deberías ponerlo celoso" Susurró Noah y Louis rodó los ojos. Por supuesto, era tan fácil decirlo. Como si no supiera ya la consecuencia de los celos de Harry. Louis miró a Niall, el rubio leía un libro sin prestarle atención a Zayn. ¿Cómo lo hacía para aguantar las infidelidades de su moreno? "No tengo idea como soportas que Zayn te sea infiel. No lo entiendo" Se sinceró. El rubio levantó la mirada, sonriendo con un dejo de melancolía. Cerró el libro y sus ojos se fijaron en el moreno que tumbaba a otro en una llave de lucha libre. "No es tan difícil, Lulú. La primera vez que Zayn lo hizo, estaba tan enojado... que le dije que lo hiciera de nuevo. Muchas veces y que ojala fuera pronto. Porque cada vez que me era infiel, hacía que yo dejara de amarlo un poco y un día... Simplemente dejaría de amarlo completamente y ya no habría nada más que me retuviera aquí" "¿De qué estás hablando? No puedes irt-" Louis guardó silencio. No podía malditamente ser. Niall le guiñó un ojo a Louis y se colocó de pie, contorneando sus caderas en un exagerado vaivén mientras llegaba hasta el moreno con quien comenzó a coquetear entre bromas y empujones suaves. Louis tragó con dificultad. Su rubio amigo permanecía en North Collan por Zayn... Teniendo la oportunidad de salir de ese infierno, no lo hacía. ¿Podría hacer lo mismo por Harry? Se sintió repentinamente sofocado, mareado y vacío. Sus orbes índigos viajaron a Harry, su dueño que presumía sus marcados bíceps al nuevo. "N-no, yo no podría..."

Se colocó de pie, con la vista perdida y una imperiosa necesidad de llenar sus pulmones con aire fresco. Cuan hipócrita era en realidad, profesando su amor a los cuatro vientos y jamás había pensado en sacrificarse a sí mismo por dicho amor. Louis se sentía sucio e indigno. Era la primera persona que Harry amaba, lo sabía aun cuando no había recibido dicha confesión. Siempre pensaba en estar con Harry, en un futuro juntos fuera de North Collan... En ambos viviendo una jodida buena vida. Jamás sopesó la posibilidad de quedarse ahí con él. Se aferraba a las paredes para no perder el equilibrio, la brisa de la tarde abrazándolo mientras los últimos rayos de sol teñían su piel de matices doradas y anaranjadas. Frenó sus pasos al sentir un tirón en su brazo, sabía quién era. Dios, ya había memorizado incluso su toque. Tan hermoso, con su piel perlada por el sudor, con sus labios levemente agrietados y sus tatuajes resaltando de su tonificada musculatura. Cada vez que veía a Harry, sentía ese famoso amor a primera vista. Harry lo observaba con el entrecejo profundamente fruncido. Louis sintió sus piernas flaquear... ¿Cómo pudo ser tan infantil e iluso? Ellos no tenían un futuro fuera. Harry pertenecía a North Collan. "Corderito. No me jodas con celos de mierda, no he hecho nada" "Harry..." "¿Hm?" "No puedo" "¿De qué hablas?" Ladeó una sonrisa, tironeando del cuerpo ligero de Louis para envolverlo con sus brazos. "Sabes que mi único masoca eres tú. Que le den por culo a ese chico... ¿Cómo se llama? Bah, me da igual" "No quiero una vida aquí" "¿Qué?" "No puedo ser como Niall. No puedo quedarme aquí por ti"

"Louis" "Pero no puedo dejarte..." Para ese momento los orbes de Louis estaban cubiertos de lágrimas. Se sentía ahogar en sus propios sentimientos. "No sé. No, yo no puedo elegir. Y duele" Harry dejó caer sus brazos y levantó el mentón, como siempre que tomaba una decisión. Como un emperador a punto de decretar un mandato inexorable. "No tienes que decidir, Louis" "P-pero" "Shhh" Siseó. "No tienes que decidir. Corderito, no tienes decisión porque no eres libre para elegir... Tú eres mi prisionero y el día que quieras escapar..." Tomó las manos de Louis y las llevó a su boca, besando los dorsos de esta. "Te mataré" "Ha-" "Eres mío Louis y no recuerdo como vivir sin ti. Lo siento" Presionó un beso sobre la cabellera castaña de Louis "Eres lo único bueno que tengo, corderito. Eres lo único real que tengo. Así que no pienses en eso. Está bien así... Estamos bien" "Si" Sus pestañas se humedecieron cuando las lágrimas llegaron a ellas. "Sabía que ibas a llorar. Jodido mamón"

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XVIII: La libertad y su precio "¿Quieres ser libre, Harry?"

"¿Qué tengo que hacer?" "Necesitamos que viajes a Guantánamo..."

Harry vio esa grieta en los ojos de Louis. Ese resquebrajo emocional que podría hundirlo y él no iba a dejar que eso sucediera. Harry no iba a dejar que Louis se hundiera. Él podía hacerlo por Louis. Después de todo, ya estaba acostumbrado a vivir naufragando en aquellas profundidades; ya estaba roto y descompuesto. Los huesos de su cuerpo ya se habían roto por el peso de las decisiones que tomó en su vida. Porque quien portaba la corona, debía estar dispuesto a cargar con el peso de ella. "N-no puedo dejarte" Louis secó sus lágrimas con las yemas de sus dedos. Arrastrando aquellas gotas saladas por sus mejillas. "No me dejarás hacerlo... No de-deberé escoger" "No sigas torturándote con eso, corderito inútil" Harry apretó

a Louis contra su cuerpo, respirando el aroma almendrado y dulce de su cabello. "¿Por qué no vas a nuestra celda, te limpias bien y me esperas como la puta caliente que eres, desnudo en la cama?" Louis sorbió su nariz y negó con la cabeza. Sonriendo debido al gran vuelvo en la conversación. "Dios. ¿Acabo de tener una crisis de pánico y me sales con esto?" "Pánico es lo que vas a tener si no te largas a hacer lo que te dije, en este preciso instante" Dejó caer su mano en un azote sobre el trasero de Louis. Su amante ojiazul soltó un suave quejido y sobó sus prominentes y redondeados glúteos; sonriendo nuevamente. "Ve, te alcanzo de inmediato" "De acuerdo" Entornó los ojos y señaló a Harry, inquisidor. "No quiero que sigas de chulo suelto con el nuevo" "Venga, que de cordero pasas a fiera y así no puedo. Terminaré follándote aquí mismo. Vete" Le dio un nimio golpe ficticio en el pómulo a Louis y se apoyó en la pared, de brazos cruzados mientras su cordero se alejaba. Harry mordió su labio inferior al recorrer con la mirada la perfecta anatomía de Louis. Cada curva de su cuerpo dulce y aterciopelado, lo blandito que se sentían sus torneados muslos cada vez que los apretaba con sus manos; buscando meterse bajo la piel de Louis. Espero a que Louis estuviera lo suficientemente lejos y bufó un gruñido. "Sal. Sé que estás ahí" "Das miedo, hijo de puta" Zayn salió de su escondite tras una muralla. Tomó el cigarrillo que había acomodado en su oreja y lo prendió al mismo tiempo que se colocaba al lado de Harry. Dando una profunda calada. "Estas consciente de lo que estás haciendo, ¿Verdad?" Harry guardó silencio. Odiaba que sus decisiones fueran cuestionadas y eso era algo que Zayn tendía a hacer algunas veces; siempre terminaban peleando. "No hables como si no hubieras hecho lo mismo" "No. No lo hubiera hecho" Zayn se encogió de hombros, botando el humo por la boca en pequeñas argollas. "Tienes que dejar de protegerlo como si fueras su maldito perro guardián,

Harry. No puedes cargar con toda la responsabilidad, esto es de ambos. Si tu puto quiere quedarse, que lo decida él y afronte las putas consecuencias de sus decisiones. ¿O qué? ¿Cada vez que Louis deba tomar una decisión, lo harás tú por él?" "No entiendes" Su boca se secó. Había una amargura instalada en su pecho. "No tienes una maldita idea..." Zayn negó en silencio, consumiendo el cigarrillo entre sus dedos. "Por supuesto que sí. Yo también estuve en tu lugar" "Louis no es como Niall" "Por supuesto que no. Porque yo dejé que Niall aprendiera a cargar con su propio peso. En cambio Louis, simplemente llora como un marica y te tiene de lengua en el suelo, lamiendo la mierda de los cerdos". Aquello golpeó el orgullo de Harry. ¿Era así como se veía? "¡¿Y qué querías que hiciera?!" Empujó a Zayn con sus manos. Su voz era un rugido ronco y exaltado. "¿Qué debía decirle? ¿Tienes que tomar una puta decisión porque yo jamás voy a salir de este agujero? ¿Olvídate de tu familia, de tu vida y húndete en esta mierda conmigo? ¿Es tu decisión, no me eches tu mierda encima?" "¡Sí! ¡Maldición, si!" Le devolvió el empujón a Harry. Los Gritos de ambos comenzaban a llamar la atención de algunos curiosos, sin embargo nadie se detenía para escuchar lo que decían. Sabían su destino de quedarse ahí "Porque estoy malditamente aburrido de verte cargar con el peso de todos. ¿Y qué? Cuando se aburra de esta vida, cuando se dé cuenta de que no es feliz y que arruinó todo por quedarse al lado de un demente asesino ¿Qué harás? Por supuesto... Lo que siempre haces. Pobre Louis... Él no tiene la culpa de estar en este infierno, el culpable eres tú ¿verdad?, No le dejaste salida. No debe hacerse responsable, él no decidió estar contigo... Tú lo encadenaste, él no tiene la culpa de haberse enamorado de un demente. Harry es el culpable. ¡Siempre es la misma mierda contigo! Lo mismo ocurrió hace casi cuatro años..." Los ojos de Zayn estaban rojos y Harry no sabía si eran lágrimas o simple ira. No le importaba, para él en ese momento Zayn era una amenaza. Acorraló al único que podría considerar su amigo contra la pared, con ambas manos sobre la garganta de este.

Ejercía presión, sus venas marcándose bajo la piel. "No vuelvas a hablar sobre Guantánamo... No vuelvas a mencionar una maldita palabra sobre mis decisiones, Zayn" El príncipe le sostenía la mirada, apretando su mandíbula con fuerza y su rostro completamente azorado por la falta de aire. "No quiero tener que matarte, bastardo infeliz... Pero si dejas que de tu boca salga una sola palabra que pueda joder a mi cordero, te arrancaré los ojos y haré que Niall se los coma mientras rompo cada hueso de su cuerpo" Soltó de golpe a Zayn y le dio un rodillazo en el centro de su abdomen antes de alejarse. Necesitaba estar solo, pelear con sus demonios internos o terminaría asesinando a quien se le cruzara por delante. Maldijo el día que decidió formar parte de aquella misión en Guantánamo. El día que tuvo que cargar con la muerte de ciento cincuenta y dos hombres, mujeres y niños. Maldijo el día que se coronó como el emperador.

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Harry levantó su jarra de cerveza, chocándola contra sus camaradas. Esa noche cumplía veintitrés años; seguía vivo. "¡Por el gilipollas maricón más increíble de este maldito batallón, salud!" Harry negó con la cabeza, sonriendo al mismo tiempo que tragaba todo aquel licor de trigo. Arrugando el entrecejo e ignorando las indecencias que vociferaban sus iguales. Estaban con sus uniformes militares, con sus botas embarradas y completamente ebrios. Cubiertos por un toldo blanco que los cubría de aquella lluvia tropical. Se entonaban himnos de la milicia, se peleaban como animales y todos celebraban como si no hubiera mañana.

"¡Seguro que ahora andará de pijo chulo comiendo con los altos mandos!" "¡¿Qué dices, si el marrano este apenas sabe sostener un tenedor?!" Harry sacudió su cabeza y golpeó con el jarrón de vidrio la mesa de madera. "Anoche no te quejabas de la forma en que sostenía tu culo, puta" Respondió con sorna. Señalando al chico con el que había compartido la tienda de campaña la noche anterior. Todos se burlaron, chillando y silbando como bárbaros mientras insultaban entre bromas al recientemente nombrado teniente, Harry Styles. "¡Era una orden de mi teniente!" Se excusó simulando una mamada con la mano sobre su boca. Harry rompió en una carcajada, palmeando el hombro del chico. Ese tipo de bromas eran normales entre ellos. Naturalmente había algunos que no estaban completamente de acuerdo con la libertina homosexualidad del teniente, pero nadie se atrevía a reclamarle al respecto. Harry se había hecho respetar desde su primer día en el ejército, a base de golpes y huesos rotos. La única vez que intentaron asaltarlo entre varios, terminaron siendo masacrados sangrientamente. Harry demostró que poner su polla en el culo de un hombre en vez de una vagina, no lo hacía bajo ningún concepto inferior. "Eh, Voy a marcar territorio" Señaló un árbol a la distancia y Nick, su mejor amigo, le guiñó un ojo, volviendo a su conversación vana con otro chico. Esa era su vida, dictada por su padre desde el comienzo. Sin libertad y aun así, jamás iba a reconocerlo. Las excusas eran para los débiles y él no era débil. A los doce años tomó la decisión de vivir, sin importar los actos que tuviera que realizar para conseguirlo. Algún día tomaría la decisión de morir. Volvió con sus hombres, quienes de raciocinio ya no tenían nada. Simples borrachos barbaros comportándose como burros y tirándose mierda entre ellos. Harry bufó y decidió que no podía ser el único que no estaba ebrio ahí. "¡Y dónde demonios está mi cerveza, bastardos inútiles!"

Todos rugieron, alzando sus jarrones y volvieron a celebrar a su nuevo teniente. El prodigio de la milicia. El niño que con solo trece años comenzó a hacerse notar por su increíble desempeño en estrategias militares y constancia. El pequeño que entrenaba hasta el desfallecimiento cada día, fortaleciendo su pequeño cuerpo a base de fracturas óseas y fatiga muscular. Harry Styles, el chico que cuando cumplió los quince años arrojó los resultados de coeficiente intelectual más impresionantes de toda la escuela. A sus dieciocho años su nombre fue conocido por todos los altos mandos. El hijo del coronel Styles, despiadado e inteligente como su padre. Nadie tenía duda alguna que sería el predecesor del coronel. No era lo que Harry quería, era lo que había decidido. Porque necesitaba ser fuerte para sobrevivir. Necesitaba ser capaz de tener el destino de los hombres en sus manos para no ser él quien padeciera a manos de su padre. Siguió las órdenes dictadas por el coronel y entró al ejército donde hubo superado a los altos rangos en operaciones militares de prueba y forjado una leyenda. Cinco años bastaron para que fuese recompensado con el rango de teniente. No le importaba tener una maldita medalla en su chaqueta, pero debía escalar... Debía ser fuerte. Debía ser el diablo y así, derrocar a dios. "Harry, despierta joder" Se removió con un gutural gruñido emergiendo de su garganta. "¡Que tu padre te ha mandado a llamar, gilipollas!" La mención de su padre lo hizo abrir los ojos de golpe. Se enderezó con todos los músculos de su esculpido cuerpo al desnudo. Su cabeza punzaba debido a la borrachera de la noche anterior. Repasó con sus fanales esmeraldas toda la tienda de campaña, los cuerpos desnudos de dos hombres durmiendo a su lado. Joder... "Diles que voy de inmediato" Movió su cabeza en un gesto para indicarle que saliera de la tienda. El mensajero asintió y lo dejó a solas con aquellos chicos que no recordaba haber follado, pero que definitivamente había follado. "Despierten putas golfas. A mover el culo sino quieren que los mande a correr por toda la costa hasta que el sol se esconda" Los chicos se removieron, despertando desorientados pero conscientes de las palabras de su teniente.

"Me duele el culo" Señaló uno buscando algo con lo que tapar su desnudez. "Me importa una mierda, salgan y vayan por algo de comer. No quiero muertos de hambre en mi escuadrón" Los hombres buscaron ropa a tientas y salieron de la tienda de Harry. El sol aún no salía del todo y el ambiente húmedo era el típico de una isla tropical como lo era Jamaica. Se encontraban ahí para practicar técnicas de supervivencia en fraternización con el ejército de Jamaica. Políticas de estado. Harry las odiaba, pero no estaba realmente enojado por tener unas vacaciones en aquella isla caribeña. Lo que realmente no comprendía era qué demonios estaba haciendo su padre ahí. Se vistió a regañadientes, maldiciendo el infernal dolor de su cabeza y el pitido en sus oídos. Al salir de la tienda vio a sus hombres, todos igual de miserables que él por la resaca. Ordenando y encargándose de realizar sus labores. Harry cogió una botella de agua y saludó a uno de los oficiales encargados del transporte vehicular. Se subió a un carro todo terreno militarizado y tapando sus orbes con sus lentes aviadores, indicó que lo llevaran a la base del ejército jamaicano. Su cuerpo estaba sucio y apestaba a sexo y alcohol, lo ideal para ver a su padre luego de dos largos años. "Es aquí, teniente" "Bien. Espera aquí, esto no tomará mucho" Bajó de un salto, acomodándose un poco su sucia chaqueta militar abierta que dejaba expuesto sus marcados oblicuos. Las pocas mujeres presentes se desmoronaban a su paso y Harry estaba seducido a gritar que las tetas poco efecto tenían en él. Saludó con un gesto burdo de mano a los superiores que se cruzaban a su paso, ignorándolos mayormente. No era precisamente un ejemplo de recato y obediencia, todos lo sabían. "Lo están esperando, teniente" "Eso me han dicho" El chico frente a él, perfectamente enfundado en su traje gris con medallas condecorativas lo guió

a través de la base militar. El ambiente era frio y gris, algo a lo que Harry ya estaba acostumbrado. Dos hombres armados con metralletas se encontraban custodiando una puerta doble. Harry palmeó el hombro de uno de ellos antes de abrir la puerta con ambas manos. El frio de los pomos de metal se sentía en su piel. Empujó con un poco de fuerza y ladeó una sonrisa al ver a ese grupo de viejos hombres sentados alrededor de una mesa redonda. Algunos conocidos, otros no tanto. Todos tenían algo en común. Asesinos condecorados con el honor hipócrita de una nación. "¿Y esto?" Llevó su vista al único responsable de que lo hubieran mandado a llamar. Su padre... "Si me hubieras dicho que hoy tenía que desayunar con los vejestorios no me habría ido de juerga anoche... O quizás sí, pero en vez de follar dos culos, hubieran sido seis" "Tanto tiempo, hijo" "Estoy completamente seguro de que me dirás lo mismo cuando nos veamos en el infierno" Un hombre carraspeó con la garganta. La falta de diplomacia política no era algo nuevo en Harry pero aun así podía ser difícil de tragar para aquellos que no estaban acostumbrados a sus maneras no tan sofisticadas. Harry tomó asiento en una de las sillas, la que se encontraba de frente a Des. Se sacó los lentes y los lanzó sobre la superficie de metal con desprecio, repasando con la mirada a todos los hombres sentados junto a él. "Me llegó la carta de su ascenso. No esperaba menos de ti" Des dio una leve inclinación de cabeza en felicitaciones y Harry arrugó la nariz. "Hubiera sido agradable enterarme por tu parte" "Joder, es que no quería molestarte. Ya sabes... Pensé que estarías demasiado ocupado jugando a la casita con la puta barata que es tu esposa" "No te hemos llamado aquí para que descargues tu mierda familiar, muchacho" Objetó uno de los presentes. Harry lo miró fijamente, enarcando las cejas y humedeciéndose los labios a la espera "Tu padre tiene algo importante que decir"

"Ojala que así sea, porque hasta el momento... Solo ha dicho mierda mientras ustedes cretinos, sudan como cerdos grasientos para que no los mate por uno de mis famosos ataques de demencia" "Des..." Un hombre canoso y de rostro arrugado miró al coronel. El sudor en su frente lo delataba pero nadie podría culparlo. La reputación de Harry no se había forjado sola. El ojiverde no tenía los métodos más ortodoxos para hacerse respetar y aun así, jamás había podido ser enjuiciado ya que no rompía ninguna regla. Todos lo sabían, el teniente Styles utilizaba los vacíos legales del reglamento militar para moverse a su antojo, al igual que su padre. "Harry, ya basta" La orden del coronel hizo a Harry gruñir, sin embargo no refutó. "Tengo una pregunta para ti y dependiendo de lo que respondas, se decidirá tu futuro" El teniente rodó los ojos y asintió. Los juegos mentales de Des habían dejado de tener efecto en él hacía bastante tiempo... "¿Quieres ser libre, Harry?" O quizás no. Harry sintió como el ritmo de su corazón se aceleraba. Una simple palabra con un significado que él pensó jamás conocería. Libertad... ¿Qué era la tan anhelada libertad? Había escuchado hablar de ella tantas veces. Tantos hombres caídos en busca de ella, tantas guerras por conseguirla. La dulce promesa de lo único que Harry jamás obtendría mientras Des lo tuviera bajo su yugo. "¿Qué tengo que hacer?" Los hombres se miraron entre ellos y luego de aprobar con la mirada en Des, el coronel le deslizó una carpeta con la palabra 'clasificado' en ella. "Necesitamos que viajes a Guantánamo" Harry tomó la carpeta entre sus manos. Y sin levantar del todo su cabeza, alzó la vista para ver a los altos rangos quienes lo miraban. Distinguía entre ellos al ministro de defensa de los Estados Unidos. Ahora comprendía que hacía aquel puerco arrogante ahí.

"¿Motivo?" Preguntó hojeando el contenido de la carpeta. "Hemos descubierto una base terrorista en la isla de Cuba, más específicamente en Guantánamo. No estamos completamente seguros de la ubicación, pero tenemos coordenadas que servirán para que llegues al lugar" "Hm. ¿Y cuál es mi papel en esto?" "Su líder, Yhamir Alkahald se encuentra en aquella base terrorista junto a sus hombres y una cantidad alarmante de armamento. Necesitamos que te encargues de ella, que la hagas desaparecer" Harry frunció el ceño. Aquello parecía algo de seguridad nacional, demasiado arriesgado como para dejarlo en manos de un simple e imprudente teniente recién nombrado. "¿Yhamir? No lo creo. No se expondría en una isla pequeña como cuba" Negó con la cabeza. Su padre llevaba años intentando darle captura a ese líder religioso solo para lamer el culo de los norteamericanos. "De ser atrapado, no tiene salida. Demasiado riesgoso..." "Es información confirmada, Harry. Nos tomó dos años encontrar esta base terrorista" Des carraspeó y buscó apoyo en el ministro de defensa norteamericano. "Necesitamos que lidere un grupo de hombres hasta el campamento terrorista y que coloquen minas a su alrededor. Cercarlos para que no puedan escapar y así acabar de una vez por todas con esa amenaza" El teniente quiso burlarse, sin embargo mordió su mejilla interna y asintió en silencio. Todas las miradas estaban puestas en él "Hm. ¿Por qué minas?" "Para evitar pérdidas innecesarias de hombres. Serán minas de alto alcance y las detonaremos desde acá una vez nos des la confirmación" "¿No nos estamos saltando algunos tratados de derechos humanos en esto?" Harry detuvo su mirada en la foto de aquel líder terrorista. Le traía sin cuidado aquel bastardo fanático de un dios inexistente, sin embargo, al parecer se convertiría en su pasaje a la emancipación de las garras de Des. "No creo que a las organizaciones de los derechos humanos les importe mucho" Des ladeó una

sonrisa, la misma que algunas veces Harry esbozaba. "Además, no tienen por que enterarse" No le sorprendieron las palabras de su padre. Para Harry, esas organizaciones no eran más que circos mediáticos que ayudaban a los hipócritas a sentirse bien por soltar miserias en ayuda a los vulnerados y damnificados. "Entiendo. ¿Diámetro del campamento?" "Toda la información te será suministrada apenas llegues a la isla de Cuba. Se te pondrá en contacto con la persona que te servirá de Guía. Es un narcotraficante que cayó hace poco por una redada" "¿Y qué tiene que ver un maldito narco en esto?" Harry frunció el ceño. Las drogas jamás habían sido de su agrado, mucho menos quienes las traficaban. "Ese maldito narco conoce Guantánamo como la palma de su mano. Nos ahorrará tiempo y recursos... No podemos exponernos a días de búsqueda ya que podríamos ponerlos en alerta" "¿Él está de acuerdo con colaborar?" "Algo así. Negociamos su condena si nos ayudaba en esto" "¿Nombre?" "Zayn Malik" El ojiverde asintió y se colocó de pie con la carpeta en su mano. Todos los altos mandos de la milicia imitaron su acción, algo que lo hizo sonreír de manera inconsciente. Perros adiestrados, eso eran a los ojos de Harry. "De acuerdo. Envíame un comunicado con mi fecha de partida y la información esencial" Harry ladeó su cabeza y entornó los ojos a su padre. "Tenemos un trato, Des" "Perfecto. Cumple tu parte y yo cumpliré la mía. Es una promesa" Harry dio media vuelta y salió del despacho militar. Había escuchado rumores sobre Des teniendo un hijo, y aquella repentina oferta de libertad se lo confirmaba. Ahora que tenía un hijo legítimo, alguien que presumir ante la alta sociedad, no iba a necesitar de Harry; su hijo bastardo. El teniente sintió como si a cada paso que diera, su cuerpo desprendiera alquitrán caliente. Una

sola orden más, un último mandato de Des y finalmente sería libre. Dos opciones, la esclavitud bajo el condecorado de un apellido inservible o la tan desconocida libertad. Harry ya había escogido.

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Llegó a cuba tres días después. El sol aun distaba bastante de aparecer, quienes caminaban tras él no emitían palabra alguna y Harry estaba demasiado agotado para hacer algo más que llevar sus pies a la habitación que le habían designado. Su traje se pegaba a su cuerpo debido al calor húmedo, su garganta se sentía seca y sus parpados pesaban por la falta de sueño. La base militar norteamericana se componía de los gritos hoscos de los generales, de las filas de jóvenes llevando a cabo las órdenes dictadas y del personal adyacente que realizaban distintas funciones a la vez. Harry volteó en dirección a sus hombres. Había llevado a seis de ellos con él, los mejores. "Vayan a descansar. Cuando los necesite, mandaré a llamar por ustedes" Arregló su boina militar y acomodó sus aviadores. Lucía decente y pulcro, algo extraño en él. "Mientras tanto, tengan algo de diversión" "¿Qué harás tú?" Cuestionó Nick, acomodando el enorme bolso de provisiones y ropa que cargaba sobre su hombro. "Dormir dos horas y levantar mi culo para conocer al hijo de puta que nos llevará hasta las coordenadas del campamento" Se despidió con un gesto de cabeza y entró al apartado de habitaciones que se había dispuesto

en aquella base. Chisteó al ver su alcoba, seca y fría. Prefería mil veces dormir en tiendas de campaña o a la intemperie con el cielo nocturno como techo. Luego de sacarse sus botas y chaqueta se tiró en la cama. Con sus manos entrelazadas tras su nuca y su vista fija en el techo. Era una de esas malditas noches en las que al parecer, todo su cuerpo gritaba por un descanso pero su cabeza se negaba a ceder. Con ojos cerrados, intentó abandonar aquellos mortuorios pensamientos que a veces salían de las sombras para abrumarlo. Aquellas reminiscencias sobre cada aspecto de su vida. En ese punto, ya todo formaba parte de una congoja interna. Recordaba como la noche anterior tuvo su navaja en la mano, a pocos segundos de emplearla en mismo. No lo había hecho. El recuerdo de la promesa de la dulce libertad lo detuvo. No iba a tomar aquella decisión hasta haber conocido y experimentado la independencia. Solo debía esperar un poco más. Des podía ser todo, pero hasta ese día... Jamás había roto alguna de sus promesas. En realidad, solo le había hecho dos promesas a Harry; la primera se la hizo la única vez que el ojiverde intentó escapar de él. En ese entonces, Harry solo tenía dieciséis años y envalentonado por compañeros del internado que se encontraban en una situación similar a la de él, decidieron darse a la fuga cual reos de prisión. Des lo encontró a la semana. Sus hombres golpearon a Harry hasta que no quedó de él más que un charco de sangre y carne expuesta; Des sonrió en todo momento. Fue ahí, cuando Harry estaba a pocos segundos de perder la conciencia que su padre hizo su primera promesa... "Si intentas escapar una vez más, te encontraré y asesinaré" Acarició la ensangrentada cabellera de su hijo y depositó un beso en la frente de este, manchándose la boca con sangre "Pero si obedeces y te sometes a mi voluntad, prometo mantenerte con vida, Harry" Y ahora, años después... La segunda promesa consistía en darle su libertad. Finalmente no pudo dormir, pero aun así su cuerpo le agradeció la pequeña tregua y luego de limpiarse debidamente, emprendió camino hasta las mazmorras donde tenían a los reclusos. Una cárcel pequeña al interior de la base militar. Limpia y de impecable seguridad. Harry vio a los encargados de seguridad y tomó del bolsillo interno de su chaqueta, la carta de acceso que Des había enviado para él. Los norteamericanos

tendían a ser ligeros y tomarse las cosas con humor, algo que a Harry le gustaba. "Puede pasar" Indicó un hombre después de leer la carta. Señalando a los guardias armados que cerraban el paso de intrusos. "Gracias" Harry vio a los hombres encarcelados por el rabillo del ojo. Su postura era altiva y erguida, digna de un oficial reconocido y de alto rango. Caminaba tras uno de los hombres armados hasta que este se detuvo y señaló una celda con la cabeza. "Abre las rejas" El militar obedeció y abrió la puerta construida con barrotes. Al interior de la celda había un hombre recostado, aparentemente relajado y que tenía los ojos cerrados. "Puedes irte" Indicó. "Si señor" Cuando estuvo a solas con el recluso, este soltó un sonoro suspiro y se sentó en la cama. Su sonrisa mordaz le hizo gracia a Harry. "¿Así que tú eres el pijo de papá, eh?" El recluso se colocó de pie y enfrentó a Harry con la mirada. "Zayn Malik, un placer" "He escuchado algunas cosas bastante interesantes de ti, Malik. Uno de los más grandes narcotraficantes de todo el continente" Harry extendió su mano para estrechar la de Zayn "Traicionado por su primo y encarcelado después de una redada" Zayn estrechó la mano de Harry. "¿Qué puedo decir? A veces la familia es complicada" "Creo saber un poco de eso" "Yo también he oído algunos rumores de ti desde que estoy aquí. Harry Styles, el hijo bastardo que Des Styles tuvo con una prostituta" Harry apretó la mandíbula. No dejaba que nadie hiciera mansión a su madre. "Tu padre es un cerdo. Y como estás de chulo, seguramente los buenos genes los sacaste de tu madre" "¿Te va que te la metan por el culo acaso?" Harry deslizó su lengua fuera de la boca. Repasando las grietas de su labio inferior. "Para nada. Tetas y coños para mi"

"Tú te lo pierdes" Zayn se soltó y volvió a sentarse, sus ojos fijos en Harry. "Tengo entendido que sabes el motivo por el que estoy aquí, ¿me equivoco?" "No. No lo haces. Al parecer hay un campamento terrorista y quieren que te guie hasta allá sin ser descubiertos" "Poniéndolo en términos sencillos. Si" "Y si lo hago... Mi condena se verá reducida a un año" "Si" "De acuerdo. No es como si tuviera mucha opción, así que tenemos un trato" "Perfecto" Harry iba a salir de la celda cuando un carraspeo de voz lo hizo detenerse. Zayn lo miraba con ojos entornados y una mueca reacia. "Pero debes saber qué hace bastante tiempo que no venía a Guantánamo. Por eso no estoy en conocimiento del lugar donde se encuentra esa base terrorista. Estuve dos semanas y fui encarcelado, no tuve tiempo para ponerme al día con los cambios que han habido en la isla" Su voz vaciló. "No hay problema, tengo coordenadas que nos servirán como punto de referencia. Solo debes ser un buen perro rastreador y oler esos culos para llevarme hasta ellos y que yo pueda cazarlos" "Hm. Suena tentador. ¿Te importaría si quitamos la parte de oler culos?" "Te perderás toda la diversión" "Puedo vivir con eso" Respondió con diversión. "Ya veremos" Harry lo recorrió con la mirada una última vez y esbozó una sonrisa amplia. Nunca le habían gustado los narcotraficantes, pero Zayn podría ser una excepción.

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"Que me sangran los pies, bastardo animal" Se quejó Zayn. Harry gruñó y volteó con su brazo en alto, indicándole que si no guardaba silencio lo golpearía de lleno en el rostro. "Llevamos tres días sin detenernos a descansar... Voy a morir antes de que lleguemos al maldito campamento" "Señor, Malik tiene razón. Debemos tomarnos un descanso" El rostro de Harry se contrajo con amargura. Sabía que sus hombres tenían razón, debían darse un descanso pero no podían. No en ese momento... Faltaba poco y su ansiedad tomaba gran parte de sus decisiones. "Descanso tiene mi polla. No vamos a descansar hasta que nos hayamos acercado al perímetro del campamento. Muévanse perras, no quiero gastar balas innecesariamente" A regañadientes, sus hombres aceptaron. El sol ya se había ocultado y el reloj de la muñeca de Harry indicaba que eran las dos de la madrugada. Quizás podrían descansar hasta el alba y después tomar algo de tiempo para alimentarse. "Golfas malcriadas" Murmuró en un gruñido. "Está bien. Nos quedaremos aquí hasta que salga el sol y después comeremos algo antes de reanudar el camino" Zayn soltó un suspiro de alivio y se desplomó en el suelo. Su cuello picaba debido al collar de rastreo que habían implantado en él. No tenían tiendas de campaña por lo que se acomodaron sobre sus propias ropas y quizás fuera el cansancio, pero todos conciliaron el sueño de manera inmediata. Incluso Harry. El sol fue el indicador del despertar de la pequeña tropa. Zayn fue el único que se negó durante algunos minutos a abrir los ojos, al menos hasta que Harry lo levantó de golpe y prometió desvirginar su inexistente trasero si no se ponía en marcha.

Comieron algunas provisiones enlatadas y refrescaron sus gargantas. No podían llevar demasiado con ellos, el peso de las minas explosivas ya era suficiente como para añadir provisiones innecesarias. Harry llevaba el radio que lo conectaba directamente con los encargados de aquella misión. Operación Guantánamo, como la habían denominado. Con las indicaciones de Zayn y tras otro día de largas caminatas, llegaron hasta un caudal. El sol ya había desaparecido nuevamente y aprovechando de que a sus alrededores había árboles frutales y agua, decidieron tomarse unas horas para comer y descansar las piernas. "¿Cuánto crees que falte?" Preguntó Harry echándose unas bayas comestibles a la boca. Zayn bebía agua y mojaba su rostro alternadamente. "No más de dos o tres horas. Este rio está cerca del lugar que dicen tus coordenadas" "Bien" Miró a sus hombres, todos con la fatiga plasmada en sus rostros. Se prometió darles una semana de vacaciones cuando terminaran aquella misión. "Terminemos con esto pronto. Vamos" Zayn bufó y se colocó de pie, estirando su pelvis hacia adelante para mitigar el dolor por el agotamiento físico. Harry lavó su rostro, con el agua del caudal llevándose el sudor seco de sus bronceadas facciones. Sus manos callosas raspaban su rostro cada vez que las frotaba en este, removiendo restos de tierra. "¿Nos vamos ya, señor?" Preguntó Nick acomodándose su chaqueta. "Si, y como me digas señor de nuevo..." Harry señaló a su oficial. "Te cortaré los huevos y haré que te los comas" "Yummy, señor" "Eres una mierdecilla obscena" "Sus cumplidos me ruborizan" Zayn miró a Harry y luego a Nick, con una ceja alzada y sonriendo por las bromas de estos... O esperaba que fueran bromas. "Mi teniente" "Joder" Zayn miró a Harry y señaló a Nick con el pulgar. El chico reía estrepitosamente "Este mamón sabe lo que quiere"

"No debería sorprenderte. ¿No ves que tiene tatuada la palabra polla en el rostro?" El teniente tomó su morral y miró en la dirección que indicaban las coordenadas de su GPS de rastreo "¿Por dónde?" "Déjame ver" Zayn tomó el artefacto de las manos de Harry. Debían caminar hacia el norte, sin embargo no había caminos directos para llegar por lo que deberían desviarse un poco. "Por acá" Retomaron el camino, una vez más. Siendo alumbrados por el firmamento nocturno mientras dejaban sus huellas en los frondosos pastizales. En el camino Zayn le contaba a Harry de su vida y Harry respondía lacónicamente con fonemas cortos. Así había sido desde el primer día. El moreno era alguien fácil de llevar y al teniente no le molestaba en particular que le contase sus desventuras en el mundo del narcotráfico. Incluso algunas veces se sorprendió a si mismo haciendo preguntas. En un punto, detuvieron sus pasos. De soslayo, Harry miró a sus hombres y estos asintieron. Zayn también supo que pasaba. Los gritos lejanos y las voces desconocidas les indicaban que finalmente habían dado con el campamento de Yhamir Alkahald. "Necesito que me presten atención. Zayn y tres de ustedes se quedará aquí... Si no volvemos para el amanecer, darán la señal a la base militar de nuestra captura. Los otros tres de ustedes vendrán conmigo y cercaremos el campamento en cuatro puntos cardinales. ¿Entendido?" Todos respondieron al unísono. Zayn miró a Harry y lo agarró del antebrazo antes de que este comenzara a alejarse. Se miraron fijamente unos segundos, aquello era un compañerismo al cual el teniente no estaba acostumbrado. La palabra amigo nunca había tenido un profundo significado para él, hasta ese momento. "Cuida tu culo, maldito narco" "Lo mismo digo, pijo de papá" Harry esbozó una leve sonrisa ladina y golpeó el hombro de Zayn antes de echar a andar sus pasos. Sabía que sus hombres quedarían en vela, haciendo vigilia hasta que saliera el sol. Esperaba no demorarse tanto. Un acre amargo se instauró en su boca a medida que se acercaba al campamento. Se detuvo y corroboró que todos sus hombres tuvieran las minas explosivas con ellos. El plan ya lo habían hablado incontables veces, ahora solo faltaba ponerlo en marcha.

Conectó su radio para contactar con los militares en la instalación americana. Sabía que Des se encontraba ahí, el encuentro que preludió su salida de la base era la prueba. "Operación Guantánamo. 10-35 ¿Me copian?" Un chirrido debido a la intercepción de señales lo hizo repetir sus palabras tres veces más antes de que respondieran. "Transmisión recibida. QAP" "Estamos en posición. Repito, estamos en posición. Procederemos a colocar las minas" "10-04 se le solicita proceder" Apagó el radio y lo enganchó en su cinturón. Se separaron, con Harry tomando el sur del campamento. Confiaba en sus soldados, ellos eran los mejores de su escuadrón por lo que pudo concentrarse en realizar solamente su parte de la misión. Con sus rodillas flectadas para no sobresalir de las grandes plantas que lo ocultaban de ojos enemigos, se deslizó hasta quedar a la distancia ideal del campamento. Alzó su cabeza, recorriendo aquella base terrorista con los ojos. Contó rápidamente la cantidad de tiendas levantadas y las chozas provisionales así como contenedores metálicos. "No puede ser" Eran demasiados. ¿Cuántos hombres habría en ese lugar? ¿Cien? Más tal vez. Hombres armados hasta la médula merodeaban por el campamento, con sus cabezas cubiertas con turbantes y sus rostros evasivos de cualquier emoción. Soldados, al igual que él. No esperaba tal cantidad de rebeldes, pero ahí estaban y Harry debía cercarlos a todos para que Yhamir Alkahald no tuviese posibilidad de escapar. Flexionó sus piernas y ligeramente cayó al suelo, con sus manos escarbando en la tierra húmeda y densa. Hizo un agujero suficientemente profundo y de su morral sacó la primera mina. No había vuelta atrás.

Con tiempo de sobra antes de que saliera el sol, ya había terminado. Tomó una pequeña radio que colgaba de la parte trasera de su cinturón y contactó a sus hombres. "Informen posición" demandó saber. Su voz era un susurro sigiloso, al igual que el de sus tres hombres quienes respondieron rápidamente. Todas las minas estaban puestas. Habían tenido éxito. Acordó un punto de encuentro, lo suficientemente apartado del campamento y al llegar ahí encontró a dos de sus hombres. Ambos exitosos en su labor y con el miedo latente en sus rostros. Ninguno de ellos quería morir, Harry lo sabía. "Contactaré al coronel" Con sus hombres cuidandole la espalda. Se sentó en el suelo y contactó nuevamente a la base. Pudo escuchar el vitoreo de los militares norteamericanos y las felicitaciones por su éxito. Apenas cortó la transición, su cuerpo se puso tenso. Ya habían pasado más de diez minutos desde la hora acordada. Sintió gotas de agua en su rostro y levantó la cabeza al cielo. Una lluvia tropical se cernía sobre sus cabezas. Harry bufó exasperado. "Falta Nick" Señaló con nerviosismo uno de ellos. Harry lo sabía, Nick era el único que no había llegado. "Maldito. Juro que voy a sacarle los cojones. Voy por él. Ustedes vuelvan con los otros" "Señ-" "He dado una maldita orden. Acaten si no desean morir aquí mismo, animales" Sus hombres adiestrados a cumplir órdenes inclinaron la cabeza y volvieron al lugar donde Zayn se encontraba.

Harry los vio alejarse y con el sigilo de un felino acostumbrado a cazar en la selva, se abrió paso hasta el punto este que era el de Nick. Su cuerpo se encontraba empapado y cubierto de lodo lo que dificultaba sus movimientos. Un grito desgarrador detuvo sus pasos... "No..." Se acercó al campamento con la respiración agitada y la visión borrosa debido a la lluvia. Su

subalterno se encontraba de rodillas en el suelo, con uno de los hombres de Yhamir apuntándolo a la cabeza. Harry sintió su cuerpo paralizarse. Sin pensarlo dos veces se colocó de pie y apuntó su rifle en dirección a quienes amenazaban la vida de su subalterno. Disparó a todos quienes lo rodeaban. Nick buscó con la vista a Harry, moviendo la cabeza en negación. Estaba desesperado, gritaba algo pero Harry no lograba entender que era. Escuchó un llanto que lo hizo bajar el arma. De una de las tiendas salió una mujer, sostenía un bebé en sus brazos. "No" El campamento terrorista comenzó a poblarse de quienes lo habitaban. Civiles. Hombres, mujeres y niños. Harry tomó su radio. Conectando inmediatamente con los altos mandos. Necesitaba una maldita explicación, necesitaba saber qué demonios estaba ocurriendo ahí. Los gritos nublaron su juicio. Llantos desconsolados que anclaron sus pies a la tierra. Podía sentir su corazón escapar de su boca. Como se hundía... Caía, con los huesos de su cuerpo rompiéndose debido al peso que comenzaba a presionarse sobre sus hombros. "Teniente Styles al habla. ¿Me escuchan?" "Oficial Ak32 Aquí. Escuchamos" Sus manos temblaban, como nunca lo habían hecho antes. Volteó su rostro en dirección al campamento. Todos corrían, acarreando bolsos y carretas mientras los hombres armados los guiaban para sacarlos del campamento. Habían sido descubiertos. "Necesitamos abortar misión. Repito, necesitamos abortar misión" Giró su rostro. El cuerpo de Nick yacía inerte en el suelo. "Hay civiles aquí. Es un campamento con civiles" Nadie respondió.

"¿Ak32?" "10-74. Se ha negado el aborto de misión" "¡No!" "Se le solicita retirarse del lugar y volver a base. Son órdenes del coronel" "¡No pueden hacer eso, maldita sea! Hay niños aquí" Los oídos de Harry se vieron ofuscados por el sonido de diversos estallidos. Se colocó de pie, girando su rostro cubierto de tierra en distintas direcciones. Las personas intentando huir, los cielos por nubes de humo. Los norteamericanos habían comenzado a detonar las bombas. ¿Por qué? No deberían haberlo hecho tan pronto. Sintió un tirón que lo hizo retroceder. Giró su rostro, encontrándose con un empapado Zayn quien sostenía el GPS de rastreo que compartía con sus hombres. "¡Tenemos que irnos!" Gritó. El ruido de los estallidos tronó en los oídos de Harry. Todo dio vueltas a su alrededor. "¡No!" respondió desesperado. "¡Son civiles!" "¡No hay nada que podamos hacer, debemos irnos!" Harry se soltó del agarre de Zayn, girándose en dirección al campamento. Intentó avanzar pero fue detenido nuevamente por el hombre. Forcejeó, pero por alguna razón su cuerpo estaba débil y sus piernas habían cedido. La lluvia empapaba su rostro, ocultando las lágrimas que descendían silenciosas y traicioneras por sus orbes opacas. Era la primera vez que lloraba desde que tenía doce años. Desde que arrebató la vida de un hombre.

El infierno llegó a él en ese preciso momento, mientras sus fanales se inundaban en ese mar de

muerte.

¿Qué había hecho?

Bueno, aquí estamos con un capítulo nuevo. Bastante largo y que nos adentra en lo que fue la vida de Harry antes de North Collan. Quiero aclarar que todo esto es ficción. Por lo cual, ninguna de estas situaciones ha ocurrido realmente (O quizás sí. Revisemos la historia). Los pensamientos de los personajes, son los personajes. Por otro lado, espero que les haya gustado mucho. Más adelante sabremos poco más de Louis y ahora saben como fue que Harry conoció a Zayn (En el principio de la historia, se cuenta que Zayn cayó por una redada en Guantánamo, que harry cayó por una misión gubernamental fallida. Es decir, sí... esto estaba planeado)

Y FINALMENTE QUIERO AGRADECER QUE LLEGAMOS A LOS +40K VIEWS Lo cual es una locura!!! Muchas gracias a todos, los amo tanto demasiado así mucho. Ustedes son el verde de mi azul <3

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XIX: La no promesa y sus lágrimas Louis y Niall miraban a distancia la guerra de miradas que Harry y Zayn parecían mantener. Sentados con sus bandejas de desayuno en el comedor, sin decir palabra alguna. Simplemente mirándose mientras sus boca se atiborraban de comida. Era incluso divertido verlos ahí, sin nadie queriendo sentarse con ellos por miedo a que en algún momento estallaran y cualquiera que estuviera a su alrededor saldría seguramente lastimado. Louis estuvo seducido a decirle a Niall que se sentaran con ellos; quizás para molestar un poquito. "¿Qué mierda les habrá picado a estos dos?" Preguntó Noah dándole un sorbo a su té. "No tengo idea" "Bah. Ya estoy acostumbrado a estos maricones y sus ataques hormonales" Niall rodó los ojos y se levantó, contorneando sus caderas hasta la mesa de donde estaba el emperador y su mejor amigo o enemigo mortal; Louis no lo sabía con certeza. "¿Qué crees que hará?" "Es Niall" Solo eso respondió Louis. No se necesitaban más explicaciones. Louis vio como Niall susurraba algo en el oído de Zayn y este se levantaba de golpe, siendo seguido por Harry. Zayn murmuró algo cerca de Harry y este gruñó antes de tocarle el hombro; asintiendo con la cabeza. Niall se despidió batiendo su mano, viéndolos salir del comedor como dos toros embravecidos.

Al volver a la mesa, Louis estaba pestañeando con lentitud. Completamente incrédulo de lo ocurrido. "Bien, ya está" Comentó Niall con despreocupación. "¿Qué demonios les dijiste?" Preguntó Louis. "Que hoy mientras Zayn estaba en las regaderas, un bastardo intentó acorralarme cuando fui a pedir ropa limpia" El rubio se encogió de hombros y le dio una mascada a su rebanada de pan "Y que me tocó en lugares privados" Louis casi se ahogó. Inmediatamente buscó algún signo de daño en su rubio amigo, sin encontrarlo a simple vista. "Dios, Ni. ¿Eso de verdad pasó?" "No. Pero pasará todo un día antes de que se den cuenta y para ese momento, ya habrán hecho las paces" "Oh" "Sí. Soy una perra muy inteligente, lo sé" Niall aplaudió dos veces a sí mismo, con denotada arrogancia y volvió a su desayuno. Manteniendo una conversación ridícula sobre cuán poco atractivos eran los nuevos reclusos. Louis exhaló el aire de sus pulmones y estrechó los labios en una sonrisita tímida. A veces parecía que el verdadero emperador no era otro sino el loco rubio que movía a todos a su antojo. "Bien. Entonces... Si encabezamos la lista, definitivamente el más guapo es Harry" Dijo Jack contando con sus dedos. "Luego viene Zayn, Derek y Johan" "Están locas" Protestó Niall "Harry está bueno, pero Zayn es mucho más sexy" "Dicen que Harry puede hacerlo por horas y no cansarse. ¿Es verdad, Louis?" "Joder. ¿Por qué debería responder esto?" Las mejillas de Louis estaban calientes y teñidas de rojo. Las bromas y dudas respecto a la capacidad de Harry en la cama era algo a lo que nunca podría acostumbrarse. "¿No contaremos a los muertos? Ley era muy guapo"

"Y un asesino de menores. No cuenta" Dijo Jack con una mueca de asco. "Yo una vez se la mamé" Soltó un chico de la nada. Louis parpadeó y dio un sorbo a su té, intentando excluirse de aquella narrativa. "¿En serio?" "Sí. Fue poco antes de que Harry lo asesinara... En realidad yo ya sabía que estaba algo trastornado" El chico se estremeció ante lo que pareció ser un recuerdo "Decía cosas raras y me hablaba sobre obedecer y ser un buen chico" "¿Podemos no hablar de esto?" La voz de Louis vaciló. El recuerdo de Ley era algo que había suprimido completamente en su cabeza. Estaba muerto, justo como Jean y ya no podrían lastimar a nadie. No podrían... "Niall, tu viste como Harry lo mató, ¿verdad?" "¡Si! Fue increíble y escalofriante. Un corte rápido en la garganta" Niall deslizó un dedo índice por su cuello "Y cayó directamente al suelo" Louis se levantó y salió del comedor. No podía seguir el hilo de aquella conversación, no podía hablar sobre Ley o Jean sin sentir arcadas. Recordaba cuanto investigó sobre ese tipo de depredadores sexuales, siempre aparentando ser amables. Buscando el lado vulnerable de su víctima para explotarlo. No quería admitirlo, pero Louis se alegraba de que estuviera muerto... "Hey, Lulú" Niall llegó a su lado, colgándose de su brazo y con una enorme sonrisa. "Ellos no saben sobre... Bueno, son unos idiotas. No te enojes" "No me enojo, Ni. Solo, bueno... Uhm, no puedo estar ahí cuando hablan sobre él" "Y es perfectamente normal. Dejemos que esas envidiosas fantaseen con nuestros hombres mientras nosotros vamos al patio y recibimos un poco de sol" Louis asintió. La idea de recibir un poco de sol no parecía tan mala en ese momento. No debía ir a la unidad médica hasta pasado el almuerzo así que tenía bastantes horas libres para no hacer nada. Como cada día.

Se sentaron en unas bancas que daban a un cuadrado de tierra que algunos de los reclusos usaban como ring de juego para practicar. Harry rara vez lo hacía ya que en su mayoría entrenaba en el gimnasio. Unos hombres de grandes proporciones se encontraban ahí, practicando golpes y bromeando. Niall gritó algunas obscenidades en dirección a ellos y ambos rieron cuando los hombres se sacaron sus camisetas y comenzaron a presumir sus cuerpos. "¡¿Eso es lo que presumen?! ¡Pero si parecen sacos rotos de carne de cerdo!" Louis apenas si podía respirar debido a las carcajadas que brotaban de su boca. Aferrándose a su estómago y escondiendo su rostro en sus rodillas. Niall chiflaba mientras sacudía una mano con desdén para que se alejaran. "C-creo que me hice pis" Susurró Louis entre risas. "Si, bueno" Niall también reía, con su rostro hacia el cielo y ojos cerrados. "Es genial tenerte aquí lulú. Eres el primer chico que realmente puedo llamar amigo en este hoyo de mierda" "Tienes un montón de amigos, Ni" "No. Lo sabes, Lulú. No es lo mismo" Louis enmudeció su boca para conceder veracidad a las palabras del excéntrico rubio. "Solo espero que todo siga igual después de la fosa" "¿La fosa?" Louis ladeó su cabeza, sin saber de qué hablaba Niall. "¿Harry no te ha hablado de eso?" "Uhm. No, no me ha dicho nada. ¿Qué es?" "Oh, Lulú. ¿Por qué siempre me toca la mierda a mí?" La mirada de Niall cayó y Louis sabía que no iba a gustarle para nada lo que el rubio iba a contarle.

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https://youtu.be/-59jGD4WrmE

Esa noche había algo diferente en el Under. Se podía escuchar a los reos aullar, ser coyotes hambrientos de la estepa mientras la parca danzaba en el fúnebre antro, arrebatando las vidas de los caídos. Esa noche comenzaban las preparaciones para la fosa. Los capos lucían a sus peleadores como fieras de combate, llamando la atención de quienes soltarían grandes cantidades de dinero en apuestas. Esa noche el Under se teñía de rojo para divertir a la pletórica mafia. Sentados en opulentos asientos de cuero animal. Con mujerzuelas sobre sus regazos y habanos en sus bocas. Alcohol llenando sus copas y hombres armados resguardándolos. Apartados de la casta presidiaria, de los criminales que servían para embravecer la noche con sus rugidos y sus cuerpos menoscabados. Hombres defectuosos que alentaban a las bestias arriba del ring mientras las sombras creaban dibujos en las pieles de cada hombre y mujer presente; mientras ocultaban miradas y pérfidos deseos. Louis se encontraba ahí, sentado en el regazo de Harry. Observando con ojos desérticos a dos hombres intentar quitarse la vida mutuamente mediante golpes. Su respiración era pausada y sus labios estaban húmedos por la cantidad de besos que Harry había dejado en ellos; salados y devotos. Cada beso cargado de deseo y

lujuria, profusos de sal. Apretaba una mano en el muslo de Harry sin apartar la vista de los peleadores. Todo su cuerpo cubierto por una capa de sudor perlado debido calor que consumía el Under esa noche. Harry lamía su nuca, repasando con sus ásperas manos vendadas los torneados brazos de Louis. Vio como uno de los hombres caía al suelo, su cabeza cubierta en sangre. Cerró los ojos e inclinó la cabeza hacia atrás, apoyándose en el hombro de Harry. Ladeó su cabeza, dejando expuesto su cuello para que su dueño lamiera y mordiera a gusto. "Me enferma como te miran" Susurró Harry lamiendo el lóbulo de su oreja. "¿Quién me mira?" "Todos" Louis esbozó una leve sonrisa. Los celos de Harry eran algo que no iba a cambiar. En ese punto, ya no quería que cambiaran. "Tengo que quebrar unos cuantos huesos y después nos largamos a nuestra celda, corderito" "Si" "Hoy voy a lamer cada parte de tu cuerpo. Voy a comerte con mi boca" "S-si" Louis llevó sus ojos a las luces del techo y gimió ante las caricias de Harry. Esa noche todo se veía borroso. North Collan consumía sus días, sus vidas. Pero para Louis no era más que un tiempo aislado; una dulce pesadilla de la cual no quería ser despertado. Era la tercera vez que visitaba aquel antro de muerte. Era la primera vez que realmente quería estar ahí. Vio re reojo a Zayn, sentado sobre un sofá con una morena montada en su regazo. Balanceándose como una puta profesional ante un sultán. Niall se encontraba a poca distancia, vociferando junto a Noah mientras miraba la pelea, ignorando por completo al príncipe y su descarada infidelidad. La mano de Harry se cernió sobre su abdomen, posesiva y firme. Sacándolo de su pequeño trance. Sollozó de placer cuando Harry comenzó a recorrer su ingle, despojados de cualquier escombro de pudor.

¿Cuántos porros había fumado? No lo recordaba con exactitud pero habían sido los suficientes para aligerar el peso de su alma. Estaba perdido, había sido arrasado por la corriente hasta el escondrijo del pecado. Cegado por una necesidad enfermiza de tener a su dueño con él. Con el miedo carcomiéndole las entrañas como una bestia hambrienta. Ese día se había enterado de la fosa y una parte de su cordura se había perdido. Había sido Niall quien le había contado sobre aquella macabra entretención que organizaban los capos de Europa. Louis se negó a creerlo e ingenuamente le pidió a Harry que no participara. Tan patético, abrazándose a él como si su vida hubiera dependido de ello. "No puedo hacer eso, corderito. Sabes que no puedo... Pero lo que sí puedo hacer es destrozar a cada hijo de puta y volver aquí pronto para amarrarte a la cama y que gimas como gata en celo mientras te hago mío". Su dueño iba a participar en aquel combate, en aquella denigrante pelea donde sería expuesto como bestia de sacrificio para el deleite de aquellos con dinero y poder. Un juego sórdido donde solo un hombre podría ser coronado como vencedor. Solo uno sobreviviría y el resto terminaría pudriéndose bajo tierra, comidos por gusanos. Y ahí estaba, tragándose cada sobrante de humanidad solo para tener los brazos de Harry a su alrededor un poco más. Observando a los peleadores de prueba, una distracción burda realizada por Reynolds para encender a los posibles inversores de apuestas. El verdadero motivo, presumir al emperador de North Collan, a la leyenda urbana que se contaba en los ghettos penitenciarios. "¿Qué te parecen los nuevos?" Louis levantó la vista. Reynolds se encontraba de pie, una mujer colgaba de su brazo. Curvas prominentes y sonrisa falsa, devoraba con los ojos a su dueño. "Mierda de ratas" Se limitó a responder Harry. "Supuse que dirías eso" Se carcajeó, palmeando el hombro expuesto de Harry. "¿Qué te parece si entras al ring y enfrentas a cuatro de mis chicos? No creo que te sea difícil, después de todo... Solo es mierda de ratas" Louis sintió a Harry sonreír contra la piel de su espalda. Permaneció en silencio, con la vista fija

en Reynolds. "De acuerdo. Destrozo a estos pobres diablos y me largo" "Por supuesto" Louis se levantó, seguido de Harry quien jaló el cabello de su nuca con fuerza, obligándolo a exponer su tráquea. Harry, con su vista fija en el mecenas, delineó con su lengua el cuello y los labios de Louis, dándole una nalgada antes de alejarse lentamente. "Tienes un novio muy posesivo" Comentó con una sonrisa en los labios Reynolds. "No tienes idea" Louis volvió a sentarse. "Quizás no me recuerdes muchacho, pero ya nos hemos visto antes" Reynolds frotó su mano sobre el hombro de Louis y bebió de su copa. El castaño lo miró de reojo, con recelo ante lo que podría decirle. "Una vez atendiste a mi hija y ella no dejó de hablar durante días del doctor que le regaló una corona de princesa" Louis sintió un tirón en su vientre. "No la recuerdo" Por supuesto que lo hacía. "Una lástima" Reynolds se fue y Louis posó cada sentido de su cuerpo en la pelea a realizarse frente a sus ojos. Harry tenía su cuerpo bañado en una capa de sudor, con sus manos vendadas pobremente y sus pies descalzos. Cuatro hombres lo rodeaban y Harry ladeó su cabeza de un lado a otro. Antes de que el árbitro diera paso a la pelea, el emperador señaló al lugar donde Louis se encontraba. Su corazón se detuvo en ese preciso instante. Harry, sin quitar sus ojos de Louis hizo un puño con la mano que lo señalaba y lanzó el primer golpe, enganchando directamente en la quijada de uno de sus rivales. "¿Sabes qué quiso decir con eso?" Preguntó Zayn sentándose a su lado. Louis quiso decirle que se apartada porque apestaba a perfume barato. Decidió callar. "Sin sus puños, un peleador no puede defenderse" "Hm. Entonces, ¿Yo soy sus puños?"

"No tengo idea. Harry está loco" Louis sonrió y negó con la cabeza. Tragándose la amargura al ver como Harry hacía caer uno a uno a los hombres frente a él. "Realmente odias esto, ¿verdad?" "Si" "Niall me dijo que sabes sobre la fosa. No te preocupes... La muerte le tiene demasiado miedo a Harry como para venir por él" Louis soltó un suspiro flojo y asintió. No quería tener una conversación sobre la fosa, solo quería... Dios, no sabía lo que quería. Pero no iba a pensarlo en ese momento porque Harry llenaba cada espacio de su cabeza. Niall llegó hasta ellos y se sentó en el regazo de Zayn, contando como un peleador prometió vencer a Harry como muestra sincera de su amor. "Una lástima" Susurró Niall viendo al peleador en el suelo, empapado en sangre. "¿Qué vamos a hacer después de esto? Hay demasiada adrenalina en el aire para irnos simplemente a dormir" "Harry y yo tenemos... asuntos importantes que hablar" El rubio rodó los ojos y acorrucó su mejilla en el hombro de Zayn. "Solo di que Harry va a partirte el culo. Maldito suertudo" Zayn arrugó el entrecejo y le dio una mirada confundida a Niall "¿Qué?" "Hablas como si tu no fueras a tener el mismo destino" Niall ladeó una sonrisita y tocó la punta de la nariz de Zayn. "Eres. Tan. Divertido. No vas a tocarme después de haber tenido a esa zorra montándote" Louis solamente pudo reírse al ver como el rostro del moreno se deformaba al mismo tiempo que Niall se colocaba de pie y se iba, despidiéndose de Louis con un movimiento ligero de mano. Zayn chisteó y se colocó de pie, Louis lo vio hablar con Reynolds y luego salir del Under. Seguramente en busca de cierto rubio peligrosamente celoso. Volvió su vista al ring. Harry pisaba la cabeza de un hombre y levantaba los brazos, celebrando su indiscutible triunfo. Una bestia entre tantas, una bestia que lentamente había devorado el corazón de Louis.

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Louis caminaba con Harry a sus espaldas, escuchando los jadeos excitados de su dueño que rumeaba en su oído palabras obscenas y comprometedoras. Ambos brutalmente excitados, menesterosos de contacto físico, de meterse bajo la piel del otro. "Vas a tener un sabor tan bueno en mi lengua" "S-si" Harry llevaba una mano dentro del pantalón de Louis, con sus dedos enterrándose en los carnosos glúteos del más bajo. Ignoraban las miradas ajenas, demasiados absortos en su propio mundo. Fueron interceptados por una pequeña y delgada figura. Louis gruñó con molestia, mirando al chico que se encontraba frente a ellos con una toalla y una botella de agua. "¡Harry! Te vi pelear en el Under y fue increíble" Louis apretó sus labios y respiró pesadamente. Molesto de ser detenido a pocos pasos de la celda de ambos, donde podría liberar su dolorosa erección. "Gracias, ¿uhm?" "¡Javier! No olvides mi nombre, Harry" El chico estiró la tolla y la botella de agua en dirección a Harry "Vi que no tomaste nada de agua al bajar del cuadrilátero. Es peligroso porq-" "Javier..." Louis iba a reclamar por su abrupta y muy molesta interferencia cuando vio la mano de Harry estirarse para recibir la botella de agua. "Gracias, niño" Harry se colocó al lado de Louis, sacando sus manos del cuerpo del más bajo quien ahogó un quejido. "Entonces me viste pelear, ¿Te gustó?"

"¡Si! Fue increíble. Me dieron ganas de subir al ring y felicitarte" Louis frunció el ceño al ver la mirada coqueta del chico en Harry "De be-besarte" Harry estaba malditamente sonriendo. Louis estaba malditamente enojado. "Hm. ¿Me lo dices frente a mi corderito? Eres un atrevido" La voz de Harry fue ronca y lenta. Demasiado provocativa y a Louis le revolvió el vientre. "Bien. Los dejo para que puedan conversar a gusto" Sin decir nada más, se apartó a grandes zancadas. Quiso gritar de la frustración al ver que su dueño no lo había seguido. Entró a la celda y contó hasta veinte antes de decidir asomarse sutilmente por el marco de la puerta. Con sus dedos aferrados a la puerta metálica y los celos jodiéndolo demasiado. Su cabeza apenas se asomó un segundo y todo su rostro se calentó al haber sido descubierto por Harry quien miraba fijamente a la celda mientras Javier hablaba emocionado. Bufó, avergonzado y molesto. Frotando las palmas de las manos en sus muslos. Pensó en una manera de vengarse, de molestar a Harry justo como él lo estaba haciendo. ¿Celos? No, imposible. ¿Enfrentarlo? No, seguro iba a terminar frustrado y llorando. ¿Pedirle que no lo hiciera? Jamás. Tenía algo de dignidad... Quizás no, ya no estaba seguro de nada. Miró su reflejo en el trozo sucio de espejo que había sobre el arcaico lavamanos. Sus ojos se entornaron y una sonrisita ladina se instauró en su boca. Sí, su dueño iba a pasar una maldita mala noche. Se sacó toda la ropa, quedando solamente en una sudadera manga larga y que era algunas tallas más grandes que él. Se sentía avergonzado, ligeramente ido por el efecto de los porros y algo excitado por el morbo que lo provocaba lo que iba a hacer. Se sentó de piernas cruzadas en la cama, a espera de su dueño que no tardó en aparecer. Sonreía como

un maldito hijo de puta, con la barbilla levantada y ojos opacos. "Hm. ¿Me estabas esperando?" Louis guardó silencio y extendió un poco sus piernas, mostrándole a Harry que no llevaba ropa interior alguna "Deliciosamente guarro" Harry se arrodilló entre las piernas de Louis, con sus manos amasando y enterrándose en los torneados y blanditos muslos del ojiazul. Comenzó a dejar besos en una rodilla de Louis, pellizcando con sus dientes la piel de este. "¿Te divertiste hablando con Javier?" "No molestes, corderito. Sabes que me joden los celos" Una mano de Louis se cernió en la cabeza de Harry, apretando sus cabellos. Lo separó de golpe de sus piernas. Su dueño levantó la mirada con un gruñido bajo emergiéndole de la garganta. Louis siseó, negando con su dedo índice. "No esta noche, mi dueño" "¿Qué?" "Dije" Empujó a Harry, haciéndolo caer hacia atrás "No esta noche" "... Louis" Apretó los puños y negó, respirando hondo y con sus pupilas dilatándose peligrosamente. "No me niegues lo que es mío. Voy a enojarme mucho... Voy a malditamente enojarme" "Dije no. ¿Vas a hacerlo igual? Adelante, sabes que no me puedo resistir mucho" Louis estaba pisando un terreno peligroso lo sabía. Relamió su labio inferior "Vamos. Solo oblígame" Se abrió de piernas y deslizó las manos por sus muslos hasta su denuda entrepierna. Harry pasó saliva, con su vista fija en los lentos y sensuales movimientos de Louis. "Solo debes hacerlo. Someterme" Se llevó dos dedos a la boca y comenzó a lamerlos, mirando directamente a Harry quien se colocaba de pie. El ojiverde intentó acercarse una vez más a Louis pero este estiró su pierna y lo detuvo con su pie sobre el pecho de Harry. "Dije que tendrías que obligarme. No te lo haré fácil" "¡Venga! Mamón, tú quieres esto... Es-estás ahí" Lo señaló con las palmas de las manos abiertas, sus palabras eran torpes y ásperas "¡Te estás abriendo de piernas como una puta y me dices que no quieres!"

Louis sacó los dedos de su boca, completamente ensalivados. Sus mejillas estaban realmente calientes y todo su cuerpo temblaba en pequeños espasmos. "No voy a dejar que me folles, Harry" Louis recogió sus pies, y sin quitar su vista del ofuscado ojiverde, se acomodó sobre la cama, con sus rodillas sobre el colchón y su culo en altura, completamente expuesto. "¿Lo quieres? Tendrás que obtenerlo a la fuerza" Harry gruñó y giró rápidamente, golpeando con un puño la mesa que tenía prolijamente acomodada las pertenencias de ambos. Sus nudillos crujieron contra la madera, la frustración brotaba por cada poro de su piel. La frente de Louis estaba pegada al colchón, su respiración era suave y aguda. Dejaba escapar suspiros y gemidos bajos deliberadamente. Giró el rostro, buscando conectar con la mirada desquiciada de su dueño. Cepillaba su labio inferior con los dientes, tocándose impúdicamente la carne de su culo. "Joder, mírate" Harry comenzó a caminar por la celda. Un león enjaulado frente a una deliciosa presa, sin poder hacer nada más que verla. "Solo... mira ese redondito culo. Mierda" Louis llevó sus dedos, previamente ensalivados hasta el pliegue de su trasero, arqueó su espalda y palpó siniestramente toda la extensión de piel antes de comenzar a jugar consigo mismo. "Hmmm" Tarareó un ronroneo. Conectando de vez en vez sus ojos con los de Harry. Su propio cuerpo reaccionó al perverso juego que había maquinado, con su hombría despertándose eróticamente contra su abdomen. "Es-estoy tan apretado" "Joder" Harry frotó su rostro. Negando con la cabeza y sin dejar de caminar de un lado a otro. "Estás disfrutando esto, ¿verdad? Maldito infeliz" Louis no respondió. Si, lo estaba disfrutando pero no iba a admitirlo... Castigar a Harry, ¿Quién diría que sería tan satisfactorio? El aroma de las sabanas lo hizo suspirar vacilante. Olían a Harry, a su dueño. Se sentía tan sucio por estar ahí, jugando con su entrada frente a Harry. Lloriqueó tímidamente cuando finalmente comenzó a follarse con su dedo corazón, adentrándolo hasta que su nudillo tocaba piel. "Como disfrutas tu solo. Tan puta... T-tan apretadito" Su dueño rumió. Una enorme erección marcándose en su entrepierna. Se acercó al lateral de la cama, observando fijamente el

movimiento de los pequeños dedos de Louis. Pasaba saliva con dificultad, moviendo sus manos y frotándolas contra su nuca en un gesto de ansiedad. "Vamos corderito. Quieres que lo haga yo, sé que quieres que lo haga yo" "N-no" "¡¿Pero cómo no?! ¡Estás rogándome que te folle!" Louis apenas negó, con un movimiento delicado de cabeza. "So-solo un poco, corderito... Déjame, solo un poco" "No" Harry pareció perder toda cordura en ese momento. Jaló sus cabellos y rugió antes de salir de la celda, cerrando con un enorme portazo. Louis sonrió, sin detener el movimiento estimulante de sus dedos. Contó los segundos. Un total de trece segundos antes de que Harry volviera a ingresar en la celda. Parecía desesperado, casi herido. "¡Y sigues haciéndolo, mamón hijo de puta!" Louis jadeó, serpenteando sus caderas sin responder a las palabras de Harry. "No puedes estarme haciendo esto" "Uhm. Es-está tan..." Ahogó un gemido y estiró un brazo por sobre su frente, aferrándose a las sabanas "Caliente. M- Interior está... caliente" "Ya" Harry parpadeó. En un estado de entumecimiento y conmoción que le prohibía hacer cualquier cosa además de mirar como Louis se daba placer a sí mismo. "Endemoniada fiera, mira como tu culo succiona tus dedos... No puedes estar satisfecho con eso. Sabes que no, venga" Louis concedió, soltando un bajito 'si'. "T-te necesito" "Sí, sí. Si" Asintió con desesperación. "Déjame hacerlo, precioso. M-mi lengua quiere tanto follarte. Déjame follarte" Se arrodilló detrás de Louis, enterrando sus dedos en el culo de este. Acercó su rostro y frotó sus labios sobre el expuesto anillo de músculos, cepillando con la punta de su lengua el espacio entre los dedos de Louis y su orificio. "Pero es-estoy tan enojado" Harry negó con la cabeza "T-tú eres tan malo conmigo" "No. No, no lo soy. Quiero ser bueno... Joder, no me hagas esto" Tomó la muñeca de la mano

con la que Louis se masturbaba su propia entrada "Anda, corderito. Sé mi puta, déjame lamer tu culo" Harry enterró su rostro en el pliegue del trasero de Louis, mordiendo los dedos del ojiazul para que dejara de follarse con ellos. "... Javier" "No le hablo más. No lo miro. ¡Me da igual! Solo déjame follarte" Louis sonrió con su rostro pegado al colchón. "¿No más?" "No. No más... No más" Dio un lametón y gimió al ver como Louis sacaba sus dedos, dándole la vía libre para que enterrara su lengua. Louis sabía que tan desesperado estaba Harry; lo conocía. Su dueño parecía tener una fijación oral con su trasero. No había un solo día que pasara sin que Harry lo devorara. Harry no tardó un solo segundo en comenzar a follar a Louis con su lengua, mordiendo con malicia mientras sus manos se aferraban a los glúteos del más bajo. La saliva escurría por las comisuras de la boca del ojiverde, sus ojos cerrados mientras respiraba pesadamente por la nariz. Louis se retorcía de placer, sin querer masturbar su erección para no alcanzar el orgasmo tan pronto. "H-Harry..." "Cállate" Mordió una mejilla del culo de Louis. "Joder, quiero castigarte, Louis. Voy a castigarte por ser un maldito perro" "N-no" "Si" Harry succionó y enroscó su lengua, disfrutando del sabor que Louis. Empujando con barbarie para poder sentir la suavidad de las paredes internas de Louis en la punta de su lengua. "Quiero tu culo rojo. Te quiero llorando" Harry se apartó y limpiando su ensalivada barbilla, frotó sus manos contra las mejillas del trasero de Louis. Mordiendo su labio inferior.

"Hm, ¿Vas a, a azotarme?" "Sí" Y Louis no tenía idea de cómo era que los papeles habían cambiado. Pero estaba demasiado fascinado para que le importara siquiera. "Quiero que te duela, mucho.... Voy a hacer que te duela" Louis iba a protestar pero no pudo. En su lugar solo pudo soltar un sollozo lastimero al sentir la mano de Harry dejándose caer sobre su trasero en un azote feroz. Intentó alejar su adolorido trasero, pero la mano de Harry se aferró a su vientre, impidiéndole apartarse. Su salvaje dueño dejó caer el segundo azote y Louis gimoteó, removiéndose entre lágrimas. Un juego tan sórdido e íntimo que jamás podría dejar a nadie además de Harry, practicarlo en él. "Mira ese color... Tan rojito" Harry se inclinó y lamió la piel de Louis. "¿Duele?" "S-si... Arde" Gritó sin vergüenza al tercer y cuarto azote. Harry pasaba de acariciar su trasero a azotarlo y dolía. Como el infierno si dolía. "N-no más" "Bien" Se bajó su pantalón de chándal, dejando expuesta su crasa y generosa hombría. El presemen brotaba de ella y Harry jadeó ronco cuando la tomó con una mano, alineándose en el pliegue del lastimado culo de Louis. No dijo más. Louis simplemente sintió a Harry penetrarlo de golpe, adentrándose en su interior de una sola estocada. Sus paredes cedieron, con una dulce quemazón asentándose en su anillo muscular. Cimbró su espalda y los dedos de sus pies se recogieron. "Mierda. Quiero hacértelo tan fuerte" Louis mordió el dorso de su mano, intentando aplazar el orgasmo que se formaba en su vientre. Harry embestía salvajemente contra su próstata, movimientos certeros y profundos. "Mío, te siento tan mío" "Si. Lo soy, l-lo soy" Por las mejillas de Louis corrían saladas lágrimas de placer y su boca parecía derretirse con cada gemido que se ahogaba en ella. Sentía la polla de Harry en su vientre, tan caliente y dura. Lo quería tanto, sentirlo así. Pertenecer completamente a Harry. "Vamos, bebé... Suelta tu mariconería cursi. Sabes que me encanta cuando lo dices tú"

Louis gimoteó y buscó las palabras en los recovecos de su cabeza. Sus rodillas se sentían adormecidas y con cada acometida del miembro de Harry en su culo, era empujado hacia adelante. Las manos de Harry se pasaban por su transpirada espalda, amasando su cintura y marcando el ritmo de las penetraciones. Llorar de placer, algo que jamás había experimentado hasta que conoció a su dueño. "T-te quiero" Sollozó. "Me quieres" Harry sonreía. Con sus ojos cerrados y la cabeza hacia atrás, impulsando su cadera para penetrar lenta y deliciosamente a Louis. Chispas de Luz bajo sus parpados. "Eres el único que puede decir eso, corderito coqueto" "Uhm. Solo yo" "Solo tú" Harry se inclinó hacia adelante y comenzó a besar los hombros de Louis, mordiendo cuando sus dientes picaban sobre la caramelizada y sudada piel. "Eres el único, él único que tiene derecho a quererme" "Si" Louis giró el rostro, buscando un piadoso beso. Necesitándolo con urgencia. Harry besó su mejilla y prontamente encontraron sus bocas. "Te quiero. Mi dueño, mi Harry" "Mi corderito mamón..." Harry sonrió, tirando del labio inferior de Louis antes de apartarse para volver a morder y besar su cuello, dejando violentas marcas en él. El ojiazul se aferró a las mantas, no pudo anunciarlo. Simplemente estalló en un calor incandescente que le recorrió todo el abdomen. Jadeo desesperado, perdiendo el control de su cuerpo y con su pecho dolorosamente frenético. Se desplomó a los segundos, siendo sostenido por las manos de Harry quien se hundía en su interior. "¿Quieres que me venga dentro?" Preguntó juguetón, con el cuerpo laxo de Louis sobre la cama; recibiendo sus duras penetraciones. "Dímelo. Sé mi corderito coqueto y dime lo que quieres" Louis sentía su boca seca y su cuerpo aún se estremecía debido al orgasmo que Harry había provocado en él, con sus constantes embestidas. "D-dentro"

"¿Dentro? Hm. ¿Ves? Por esto eres mi hembra..." Louis jadeó. Una mano de Harry jalando sus cabellos castaños. "Te gusta, ¿verdad? Que folle tu culo y me venga dentro... Ser malditamente llenado por mi" "Si. Q-quiero ser llenado. Quiero ser tu hembra" "Puta guarra" Harry atrapó su labio inferior, apretándolo con fuerza mientras expulsaba toda su esencia al interior de Louis. Salió del interior de Louis y dio un último azote en su adolorido trasero. Con sus ojos buscando algo para limpiar a su amante que se encontraba completamente extenuado en la miserable cama. "Harry" Suspiró. "¿Si?" "Prométeme que vas a volver" Harry se detuvo. Con un paño en sus manos a punto de ser humedecido. Louis hablaba de la fosa; lo sabía. Ambos habían evitado el tema, aun cuando el ojiverde sabía cuan atormentado se encontraba Louis por aquel torneo. "No me gusta hacer promesas" "Por favor" Harry se volteó en dirección a Louis. Su chico, desnudo y con la piel perlada se encontraba hecho un ovillo de costado. Sus ojos rojos e hincados. Hipaba suave y sorbía su nariz. "Dime que vas a volver. Que nunca nadie más va a poder tenerme porque seguirás siendo mi dueño. Siempre" Harry pasó saliva por su garganta, sintiendo un escozor en esta. Bajó la mirada a sus pies y soltó una bocanada de aire. "No puedo" Y algo se quebró dentro de Louis en ese momento.

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XX: La balanza y su peso ¡DEDICACIONES! Wil_daydreamer

seaclaid (Muchas gracias por tus lindas palabras amor)

sochelarrie

Harry_Czajkowski

AnaGaby384

claryherondale05

JaurelloStylinson

SecretLove1d4

OblitaStylinson

youaremyscandal

(Vale, para quienes han pedido dedicatoria y no los he nombrado. Mandenme un inbox y les dedico)

Louis se aferró a Noah, cubriendo sus ojos en el pecho de su amigo quien sollozaba al igual que él. Los gritos de dolor nublaban sus pensamientos. El olor metálico de la sangre ajena y del polvo invadía cada respiración errática de sus fosas nasales. Sus hipidos se veían opacados por los ruegos de perdón de aquellos convictos. No tenía la culpa, él se los dijo. Les dijo que lo soltaran, les dijo que Harry se enojaría... "¿Qué dijiste?" Harry pasó el dorso de su mano ensangrentada por el contorno de su pómulo, limpiando las gotas de sudor ce caían por él. "Solo... Repite lo que dijiste, maldito perro embustero" En el desértico patio, rodeados por un tumulto de convictos enardecidos y vitoreantes, Harry miró a los dos bastardos que tenía de rodillas en el suelo. "Y-yo... Él... él que-quería" Temblaba, con su nariz rota y dentadura resquebrajada por los crueles golpes del emperador. "Lo j-juro, emper-" "Oh" Harry lamió una comisura de sus labios. "Estás intentando decir... ¿Dices que mi puto fue el que los sedujo?" "P-por favor. N-nosotros no que-queríamos" Harry asintió, dándose media vuelta y caminando directamente hasta Louis quien se encontraba acurrucado en Noah. Lo tomó de la muñeca, dándole un jalón hacia su cuerpo.

Louis era tan ligero, tan suave y ligero. Harry renegó con un bufido al ver su bonito rostro empapado en lágrimas; cubierto de miedo. "Ha-" "Cállate, puta" Arrastró a Louis con él, rodeándolo posesivamente con su brazo. Su mano jalando los castaños cabellos de la nuca del ojiazul. Bajó la mirada a los bastardos que habían intentado coquetear con Louis, que habían intentado poner sus manos en él. "Mírenlo... ¡Mírenlo!" Los golpeados convictos levantaron la mirada. A la distancia los guardias reían y disparaban al aire, emocionados por la entretención que Harry estaba ofreciéndoles en ese momento. Nadie con los suficientes cojones para acercarse y decirle que se detuviera. "¿Lo ven?" Tomó el rostro de Louis con sus manos. Apretando sus dedos en la afilada quijada de este. Louis gimoteó, sorbiendo su nariz y sin dejar de llorar. "¿Ven esta carita bonita? ¿Este cuerpo blandito y que parece rogar por ser follado?" "Harry... P-por favor" Rogó Louis. El emperador izó una rodilla, impulsándose para dejar caer una patada directamente en la cabeza de uno de los reos. "¡Pregunté si lo ven!" Uno de ellos asintió mirando con terror a su compañero cuya mandíbula colgaba desencajada de su rostro. "Bien... Ahora. El problema con este mamón, es que... No puede haber sido él quien los buscó" Zayn tenía a Niall tomado por la cintura y el rubio miraba sin expresión alguna la macabra escena frente a sus ojos. Había sido él quien le avisó a Harry de unos reclusos molestando a Louis en el patio. La fosa sería pronto, en menos de un mes y no podían quedar dudas de la jurisdicción de Harry durante su ausencia; había que recordarles con sangre lo que ocurría con aquellos que intentaban acercarse a Louis. La benevolencia no era una cualidad en el emperador, nadie debía olvidarlo. "¿Saben por qué?" Harry obligó a Louis a ladear su cabeza, dejando expuesto un costado de su cuello. Pasó sus dedos por ahí y dejó un beso suave; sin quitar la mirada de los agonizantes hombres en el suelo. "Porque este corderito dice que me quiere, y le creo. Porque dice que es mío, y le creo"

Levantó la mirada. Sus ojos desbordantes de una malsana ira. La sonrisa estrecha de sus labios no podía significar nada bueno. "Creo en cada maldita palabra que dice" Louis se escondió en el pecho de Harry, respirando con dificultad entre sus hipidos "¿Ven? Es un jodido mamonazo asustado, no una golfa regalada" El ojiazul intentó acallar su llanto cuando Harry lo rodeó con sus brazos. La mirada esmeralda del emperador seguía en los moribundos frente a él. No era suficiente castigo, jamás sería suficiente... Dejó un beso en el cabello de Louis y esbozó una torcida sonrisa lóbrega, mostrando sus perfectos dimples. "¿No ven como me lo asustaron, hijos de puta? Con lo feliz que estaba mi corderito esta mañana y ustedes" Soltó a Louis, haciéndolo caer de bruces al suelo. Niall llegó a su lado y lo levantó, sonriendo con tranquilidad. "Ustedes, lo han jodido todo. Y ahora estoy malditamente cabreado" "Shhh" Siseó Niall ante el llanto del ojiazul. tomó a Louis, mirando de soslayo a Harry en busca de una aprobación. El ojiverde le hizo un gesto de asentimiento para que se lo llevara. "Vamos Lulú" El ojiazul asintió. Sin ser capaz de levantar la mirada del suelo. Harry esperó que Louis estuviera lo suficientemente lejos y volvió la atención a sus víctimas. "Zayn" "¿Sí?" "¿Qué castigo sería bueno para aquellos que confunden a mi mamón con una puta regalada?" Miró en distintas direcciones, sus ojos repasando en cada rostro aterrado. Buscando algún signo de rebelión, alguna señal para poder aplastar a quien osara desafiarlo. "Bueno... A lo mejor no es culpa de ellos" Zayn encendió un cigarrillo y caminó hasta los hombres, hincándose en el suelo y ladeando su cabeza. Sonriendo. "A lo mejor es culpa de sus pollas. Seguro que si se las cortamos, dejaran de usarlas para pensar" "Hm" Harry frunció el ceño y frotó su mentón. "Sí, eso es... Sí. Tienes razón" Los reos susurraban. Sintiendo lastima por los hombres a punto de ser castrados sangrientamente. Con el sol quemando sobre sus cabezas y sus cuerpos deshidratados; mal olientes. Nadie podía irse, temerosos de ser considerados rebeldes. Harry sacó su navaja del bolsillo de su pantalón, mirando de reojo a los guardias que dieron un

asentimiento de cabeza. "Me pregunto cuántas pollas tendré que cortar cuando vuelva de la fosa" Miró a su alrededor. Apuntando con el filo de su navaja a cada convicto a su alrededor "¡No piensen que van a librarse de mí! ¡Zayn se queda, y cada hijo de puta que intente tomar lo que es mío... sufrirá un destino peor que la muerte!" El destino de los rebeles fue sellado, con la navaja de Harry bailando en su mano mientras se enterraba en la entrepierna de una de sus víctimas.

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"¿Estás mejor?" Preguntó Niall acariciando la espalda baja de Louis. "Si. Fue... algo difícil de digerir en el momento" "Por supuesto. Está bien, Louis. No tiene que gustarte la forma en que Harry se hace con el control de North Collan, no tienes que ser... no tienes que fingir que no te importa" "No lo hago. No" Louis apretaba el borde de su camiseta, sus dedos enroscados en la tela mientras sorbía su nariz "Es solo que... No lo sé, Niall. Creo que jamás podré acostumbrarme a esto" "Y es por ser así que el anormal de Harry te cuida tanto, Lulú" Deslizó una mano por los cabellos desordenados de Louis. "Eres genial, Lou. Eres genial..." Louis no respondió. No quería responder ya que no sentía más que un consuelo lastimero en las palabras del rubio. Miró a Niall quien el tendía un vaso de agua. Lo llevó a su boca y pasó aquel líquido cristalino por su garganta, pensando en lo ocurrido con aquellos dos hombres a manos de su dueño. Se encontraban en la celda de Niall ya que estaba más cercana al patio y debido al precario

estado emocional en el que se encontraba Louis, el rubio decidió que sería mejor no pasearse por los pasillos de North Collan. "¿Crees que los mató?" "No lo sé. Supongo que sí" Respondió Niall con un encogimiento de hombros. Acostumbrado a ver muertes día tras día; se había endurecido. El ojiazul soltó un suspiro y bebió todo el contenido del vaso. Harry apareció en ese momento, Zayn y Norman, el gigante de dos metros que a Louis en particular no le caía muy bien. "Vamos" Señaló Harry. Louis asintió con la cabeza y se despidió de Niall con un movimiento ligero de mano. Caminaron en silencio hasta la celda de ambos donde Louis se agachó frente al baúl en el cual tenía un pequeño botiquín médico. Harry se lavaba la cara, arrugando el rostro debido a una cortadura en su barbilla. Louis quiso preguntarle cómo fue que la obtuvo, pero en ese momento no podía formular palabra alguna. Se sentó en un taburete con el botiquín sobre sus piernas. Con movimientos suaves y lentos sacó algodón y desinfectante. Él nunca le decía a Harry que quería curar sus heridas, Harry tampoco le pedía que lo hiciera. Sin embargo, ahí estaban. Como tantas veces y sin importar el motivo. Harry hincándose frente a Louis, sin expresión alguna. Ambos absorbiendo con la mirada al contrario en un fárrago de Azul y verde. Las manos de Harry se posaron sobre las rodillas de Louis quien comenzó a limpiar la herida del emperador. "¿Duele mucho?" Pasó la mota de algodón con desinfectante por la barbilla de Harry. Su dueño frunció el ceño y apuntó con su dedo índice a la zona lastimada. "Si. ¿Duele mucho?" "¿Me lo hiciste tú?" "Uhm. N-no"

"Entonces no duele" Louis sonrió. Sus mejillas sonrosadas y sus orbes añiles centelleando cariño por aquella bestia lastimada. "Tienes que ser más cuidadoso, corderito. En esta fecha llegan bastantes criminales y no todos me conocen. O no me conocían..." "Lo sé. Y-yo solo... Mierda, solo me senté ahí ¿Sabes? No hice anda de lo que dijeron. Yo no les hablé, solo me senté a esperar a los chicos. Y-yo nunca-" Las palabras de Louis salían remisas y temblorosas. "Hey. Tranquilo" Llevó una mano al rostro de Louis. Acariciando con sus nudillos la tersa y cremosa piel del ojiazul "Te creo. Lo sabes" "Bien. Si, si" Louis se inclinó hacia adelante, pegando su frente con la de Harry. "Te quiero... Me quieres" "¿Cómo puedes tú decidir eso?" "Porque soy tuyo y sé que estoy aquí" Dio pequeños toques con su dedo índice al pectoral izquierdo de Harry. "Hm. Cuando se trata de palabras, siempre ganas" Entreabrió la boca y le dio un lametón al labio superior de Louis. El corderito sonrió.

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Harry entró en la oficina de Jhon. Su cabello, ya más largo, era tapado por una pañoleta negra y su torso cubierto por una sudadera de cuello y mangas rotas. Llevaba sus manos vendadas puesto que había estado entrenando cuando fue solicitada su presencia en el despacho del prefecto.

Vio el pequeño pino navideño que adornaba una esquina de la oficina y quiso soltar un bufido sarcástico. Solo faltaba una semana para navidad, sin embargo, en North Collan nadie lo celebraba. Ni siquiera los creyentes. Harry odiaba la navidad, quizás por eso nadie se atrevía a proponer su celebración. "¿Qué ocurre?" Preguntó sentándose frente a Jhon. "Hola Styles. No nos habíamos visto desde..." "Que fuiste a lamerme el culo al saber que mi padre era el coronel Styles. Si, lo recuerdo" Harry esbozó una sonrisa mordaz. Nunca podría olvidar cuando Jhon lo llamó para decirle que admiraba el trabajo de su padre. "Solamente me tomó por sorpresa... Nunca dijiste nada al respecto" "¿Qué razón tendría para decirle a la marioneta de Nicholas sobre mi padre? No eres nadie, Jhon. Solamente un peón en manos de los que tienen el poder" El rostro de Jhon se contrajo ante las palabras de Harry. "Bueno. Quizás este peón si tenga algo de poder" Estiró una carpeta en dirección a Harry "Un abogado ha solicitado la libertad condicional para uno de los reclusos de North Collan... Y aun no decido que hacer. ¿Ahora quien lamerá el culo de quien, Harry?" Harry tomó la capeta en sus manos. El oficio legal adjuntaba la solicitud para la libertad condicional bajo fianza del recluso Louis Tomlinson. "Tiene una conducta intachable. Buenas referencias del personal de la unidad médica y un prontuario intachable antes de haber caído en North Collan. Solo debo hacer una llamada y estará fuera para mañana. ¿Qué lástima, no? Perderás a tu putita" Harry no quitaba sus ojos de la ficha prontuaria de Louis. La foto de su corderito el día que fue fichado. Tan miserable, con notorias ojeras y un mundo vacío reflejándose en sus ojos. No pudo evitar sonreír al ver la estatura marcada en su ficha. Luego lo molestaría por eso. "... Veinticuatro..." Harry cepilló su labio inferior con los dientes. Soltó un suspiro y le lanzó la

carpeta de vuelta a Jhon. Sus orbes esmeraldas fijas en el prefecto quien aparentaba mantenerse calmado, sin embargo el sudor de su frente lo delataba. "¿Él lo sabe?" "No todavía. Quise mostrártelo primero" "Bien... No hagas nada con eso todavía" Harry se colocó de pie. Y miró nuevamente el pino navideño, ladeando una pequeña sonrisa "Navidad, eh" "Me pides que no haga nada. ¿Qué gano con eso?" Harry rodó los ojos y con una rapidez digna de un mercenario acostumbrado a danzar con la muerte, de un salto estuvo sobre de cuclillas sobre el escritorio de Jhon, con una mano sosteniendo su navaja sobre la garganta del hombre. "Mantenerte con vida" Presionó la navaja en el cuello del hombre. Jhon no respiraba, su rostro había perdido todo color "No lo olvides, eres mierda de cerdo, Jhon. Mierda que puedo barrer cuando se me dé la gana. No me obligues a llamar a mi jodido padre y tener que pedirle un favor" "N-no... Puedes" "No termines esa frase. No me gusta ser desafiado, lo sabes" Retiró la cuchilla de la garganta del prefecto y bajó del escritorio, volteándose para salir. "No hagas nada con el caso de Louis, todavía. No dejes que se entere tampoco" Salió de la oficina de Jhon. Sintiendo su cuerpo pesado, sus hombros adoloridos y su cabeza punzante. En esos momentos lo único en su cabeza era ir donde Zayn y romperle el rostro de un guantazo. Maldito narco, siempre tenía razón.

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https://youtu.be/4AdCQvRfWQ8

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Louis caminaba por los pasillos de North Collan, con su mirada gacha y un destino en mente. Respondió con la mirada a quienes lo saludaban desde una distancia prudente, siendo conscientes del infortunio que sufrirían si llegaba a los oídos de Harry que alguno de ellos se había acercado a quien había tomado el papel de su hembra. Él no sabía si estaba haciendo lo correcto, pero Harry se negaba a hablar así que no le quedaba otra salida más que buscar las respuestas en la única persona que parecía saber algo de su dueño. Necesitaba encontrarle un motivo a la actitud renuente de sentimientos que Harry llevaba demostrando los últimos días. Su dueño parecía perdido en un bucle, carente de emociones y apartado del amor que Louis le profesaba. Había vuelto a dormir en la cama superior, a mantenerse en silencio la mayor parte del tiempo y a evitar las caricias cálidas que Louis intentaba dejar con cuidado en él. El sexo y los besos no escaseaban, pero dejaban un gusto acre en el paladar de Louis. Ser follado y luego desechado, abandonado en una cama fría y vacía; comenzaba a consumir la poca confianza que había adquirido en los brazos de Harry. Su dueño no estaba bien, Louis necesitaba descubrir el por qué o terminaría siendo arrastrado con aquella corriente inestable y fatua. El presentimiento de que era su culpa hacía sentir su pecho oprimido la mayor parte del tiempo. Le preguntó incontables veces que andaba mal, Harry simplemente le decía que nada... Que estaba cansado y que no quería lidiar con sus escenas de sentimentalismos estúpidos. Louis intentó llegar a él, pero le fue imposible. Se asomó a la entrada de una celda, Zayn se encontraba al interior, tatuando a un reo. Toparon

sus miradas y el moreno ladeó una sonrisa, apagando la máquina y palmeando la espalda del gordo hombre a quien le tatuaba el pecho. "Terminaremos después, vete" "Bien" Louis se movió de su lugar, dándole espacio al convicto para que saliera de la celda. Zayn se colocó de pie, limpiando la indumentaria que había utilizado y lavándose las manos en el precario lavamanos de la celda. El ojiazul esperó en silencio, abrazándose a sí mismo y observando con parsimonia cada movimiento del novio de su rubio amigo. "¿Dónde dejaste a mi rubia?" Preguntó con un atisbo de diversión, Zayn. "Dijo algo sobre ayudar a Jack con la-" Louis hizo comilla con sus dedos "Remodelación, de su celda" Zayn negó con la cabeza. La sonrisa en ningún momento abandonó sus labios. Una vez que tuvo sus manos limpias, sin restos de sangre ajena ni tinta; se sentó sobre un taburete y le señaló a Louis la cama que estaba frente a este. "¿Quieres saber algo divertido?" "He tenido unos días algo apagados, me vendría bien algo para sonreír" Se sentó frente a Zayn. Apoyando sus codos en sus rodillas y entrelazando sus dedos. "Cuando llegué a North Collan, me juré nunca follar el culo de ningún tío" Zayn tomó un cigarrillo y lo encendió, ofreciéndole a Louis quien negó con la cabeza. "Y lo cumplí hasta que un día llegó un chico... Un pijo mamón con aires de grandeza. Yo estaba en las regaderas con Harry y Niall entró como si nada, llevaba solo un día en prisión y ya todos querían tener su culo" "Supongo que Harry estaba incluido" "Espero que no" Louis apresó su labio inferior para no sonreír y se acomodó para escuchar el relato de Zayn. Niall podía ser un parlanchín perito, pero no hablaba mucho de su pasado. Al igual que todos. "En ese momento, se le tiró un hombre encima y Niall... Creo que se hizo pis del miedo. Yo sentí algo de pena, pero eso es algo común aquí así que no interferí" "¿L-lo violaron?"

"No..." Zayn cerró sus ojos y esbozó una enorme sonrisa, pareciera que su pecho se llenaba de orgullo al recordar aquel pasado. "El tipo intentó follarse la boca de Niall y mi rubia loca le arrancó la polla con los dientes" "¡Oh por dios!" Zayn soltó una risita baja. "Deberías haberlo visto. Niall de rodillas, limpiándose la sangre del mastodonte que se retorcía en el suelo de dolor. Incluso los guardias se sorprendieron... Creo que todos tocamos nuestras pollas en ese momento, intentando resguardarlas de esa fiera loca que amenazó con cortar el miembro de cada hombre que quisiera violarlo" "P-por alguna razón... No me sorprende" "A mí me enamoró en ese instante. Bastante jodido ¿no?" "S-si" "Llevaba tanto tiempo sin meterla y dije... Bueno, si es por este rubio, no me importaría mucho volverme maricón" Zayn señaló a Louis con el cigarrillo "Y gran parte de culpa la tiene Harry. Me jodía día y noche sobre lo bien que se sentía tener un culo apretado donde descargarse" "Eso suena como algo que Harry diría" Sonrieron, seguidos por un silencio reconfortante. Zayn fumó su cigarrillo tranquilamente y Louis simplemente observó. En un punto, distintas dudas comenzaron a filtrarse por su cabeza, cada una más melindrosa que la anterior. "¿Cómo conociste a Harry?" "Pensé que nunca te animarías a preguntarlo. Fuimos compañeros hace algunos años, tuvimos que trabajar juntos en... un encargo que su padre nos hizo" "¿El coronel?" "El mismo hijo de puta. Pero el encargo salió mal, las personas equivocadas se enteraron y Harry tuvo que cargar con la culpa. Yo ya estaba jodido de antemano, simplemente no me dieron lo prometido" "Tengo el presentimiento que es mucho más complicado que eso" "Si. Pero no me corresponde a mí hablar sobre el pasado de Harry. Deberías preguntárselo a él,

Louis" "Lo he pensado... Pero" Louis negó con la cabeza y se encogió de hombros. "No quiero preguntar algo que pueda lastimarlo" "¿Qué se siente?" "¿Disculpa?" "Acabas de decir que no quieres preguntar algo que pueda lastimarlo. ¿Qué se siente ser el único que puede dañar a Harry?" Los fanales de Louis se abrieron con sorpresa. No esperaba aquellas palabras, no esperaba esa revelación. Abrió su boca, sin nada que responder. Todo en su cabeza había hecho un cortocircuito. Dolió, en su propio pecho dolió. "E-es... N-no lo sé" "Déjame preguntarte algo... ¿Qué harás?" Zayn se inclinó en dirección a Louis, entornando los ojos y esbozando una sonrisa vil. "Has sido un ejemplo durante todos estos meses, no será difícil que te den la libertad condicional. ¿Qué harás?" "Ha-Harry dijo qué..." "No me jodas. No me malditamente jodas. ¿No has visto la mierda que es su vida? Cada día, una parte de Harry se pudre y el mismo lo dijo, eres lo único bueno en su vida. Sabes que él jamás podría tomar la tuya" Louis bajó la cabeza, consciente de la veracidad en las palabras de Zayn. Recordaba la desesperación en los ojos de Harry cuando le dijo que no podría decidir, había orillado a su dueño para no tener que tomar una decisión. "No sé qué hacer" Se sinceró. "Y-yo, Mierda. No me imagino una vida sin él, pero... no quiero quedarme aquí. No puedo" "Nadie quiere quedarse aquí, Louis" Zayn le regaló una sonrisa empática "Además, ese hijo de puta no lo vale; que pases el resto de tu vida aquí. Yo tampoco lo valgo, Niall lo sabe y aun así... Me escogió. ¿Puedes decir lo mismo?"

"Z-Zayn yo no..." "Tú lo sabes perfectamente. Sabes que tienes una buena vida fuera y que dejarla por un bastardo asesino está mal. Sabes que Harry no lo vale... que no te merece" "No" "Lo sabes, Harry también lo sabe" "Es-estás equivocado" "No lo estoy. Pero déjame decirte algo Louis... Debes tomar una decisión. Harry no merece ser escogido, tú y él lo saben... Pero no es justo que lo hagas cargar con el peso de tu libertad. No lo es" Zayn palmeó una rodilla de Louis "Escogerlo, aun cuando no lo vale... Aceptar que estás tomando la decisión incorrecta, que estás hundiéndote por un bastardo asesino que no merece vivir. ¿Eres lo suficientemente hombre para hacerlo?" Louis permaneció en silencio. Sentía todo su cuerpo agrietarse y los sofocados latidos de su corazón. Él había ido para obtener una respuesta por el alejamiento de Harry, ya no la necesitaba. "No seas como su padre. No lo hagas cargar con la responsabilidad de algo que no es su culpa..." Zayn vio por el rabillo del ojo. Niall se encontraba ahí, con una mirada dirigida a Louis. "Si vas a hundirte aquí, no busques la expiación en los sentimientos de Harry por ti" El ojiazul no pudo responder, se colocó de pie y Salió de la celda, arrastrando sus pies sin siquiera mirar a Niall o a Zayn. A cada paso su cuerpo se sentía más pesado y su respiración más densa. Quienes pasaban a su alrededor no eran más que maniquíes, adornos en un mundo donde no existía nadie más que él y Harry. Pensó en su vida antes de North Collan. En el té que bebía todas las mañanas al llegar al hospital, en las tardes de juegos de mesa con su madre y en las alocadas fiestas a las que solía arrastrar a Liam. Realmente quería vivir aquella vida con Harry. Quería despertarse cada mañana en la cama de ambos, tener discusiones de pareja y reconciliarse a las horas después. Quería planificar vacaciones y pelear con su novio sobre el color de las cortinas para el salón. Sintió una mano posarse sobre su hombro, al girar vio el rostro de Niall. Su amigo sonreía con un dejo de amargura. Envolvió con sus brazos a Louis y suspiró con pesar antes de separarse.

"Louis, no le hagas caso a Zayn. A veces se comporta como si fuera el hermano mayor de Harry" "Pero tiene razón" "Si. Pero la mitad de lo que dijo, es pura mierda egoísta" El rubio pellizcó la nariz de Louis "No es fácil decidir quedarse aquí. Yo a menudo estoy cuestionándomelo... No es fácil" "Pe-pero tomaste una decisión" Los índigos de Louis vagaron en distintos puntos. Los reos entraban y salían de su campo de visión mientras buscaba algún lugar donde fijar su mirada "¿Cómo lo hiciste?" Niall suspiró. "Imagina que hoy es el último día de tu vida. ¿Con quién querrías pasarlo?" Louis tragó con dificultad. La vaga imagen de sus seres queridos pasó rápidamente por su cabeza, al final solo una persona prevaleció. "Con Harry" "¿Y si mañana fuera el último?" "Con... Con Harry" "Ahí tienes tu respuesta. Cada día de tu vida podría ser el último, Lulú. Tú decides con quien quieres pasarlo" Niall dejó un rápido beso en la mejilla de Louis antes de girar sobre sus talones y comenzar a caminar. El castaño solo lo vio alejarse, con aquella respuesta llenando su pecho de emociones beligerantes. A paso quedado llegó a la celda que compartía con Harry. Al lugar que podría llamarse hogar dentro de North Collan. Su dueño se encontraba ahí. Sostenía aquel libro que seguramente ya había leído más de una vez. Louis sorbió su nariz y restregó sus ojos, borrando las lágrimas que había en ellos. Cruzaron miradas y el rostro de Harry inmediatamente se contrajo. Bajó de la cama y llegó de unas cuantas zancadas hasta Louis cuyo rostro acunó entre sus grandes y rasposas manos. "¿Te lastimaron? ¿Quién fue?"

Negó. Soltando un suspiro errático. "Harry... Solo necesito que me respondas algo. ¿T-tú me escogerías a mí? Si pudieras salir ahora mismo de aquí. Si pudieras ser libre, ¿Aun así me escogerías?" Las facciones del rostro de Harry se tensaron, incluso sus manos sobre las mejillas de Louis se sintieron rígidas. Bajó la mirada unos cuantos segundos, respirando pesadamente. "Creo que... Hay una parte de mí pasado que deberías conocer, corderito" Cuando Louis vio los esmeraldas de Harry, sintió un vacío tan grande apresándolo que sus propias piernas flaquearon. ¿Cómo era posible que sintiera en carne propia la desolación de su dueño? Harry se sentó en la cama, con Louis sobre su regazo. El ojiazul no quería preguntar, no quería abrir la puerta a un pasado que podría lastimar a su dueño. Sin embargo, fue Harry quien con un suspiro melancólico, se decidió a hablar: "Cuando era, uhm. Hace unos años atrás... Mi padre y varios militares de alto rango me inculparon por una misión fallida donde murieron muchas personas" Harry cerró los ojos y frotó sus labios en la mejilla de Louis "Algunos dijeron que no fue mi culpa... Pero si lo fue. Yo debería haberme asegurado de que no hubiera civiles antes de, bueno da igual... Pero si, podría haberme lavado las manos y culpar a otros. Sin embargo, ese no es mi estilo" "Decidiste cargar con el peso de esas muertes" Louis hipó, sorbiendo su nariz. "Podrías decirlo de esa manera. Pero... Me gusta pensar que fue el precio a pagar por mi libertad" "No entiendo" "Para mí, Louis, North Collan... fue la llave a mi libertad. El día que caí en este hoyo, fue el día que pude escapar de la tiranía de mi padre" Louis asintió, sin comprender realmente las palabras de Harry pero no se atrevía a preguntar más. Era demasiado cobarde para eso. "Por eso, no puedes preguntarme si podría escogerte a ti sobre mi libertad. ¿Recuerdas la vez que dijiste que te había hecho el amor?" "Si... Me hiciste el amor"

"Tú dices que eso es hacer el amor... Yo, yo digo que eso.... Es encontrar la libertad. Contigo soy libre. Escogerte a ti, es escoger mi libertad. No importa donde esté" Louis esbozó una sonrisa. Colocó sus manos sobres las de Harry y batió sus pestañas, dándose el valor para admitir algo que había querido ignorar por meses. La imagen de su familia, de su vida fuera de North Collan se enterraba en su pecho. Sentía culpa y un peso sobre sus hombros. Iba a lastimar a tantas personas con su decisión, con su egoísmo. Pero Debía hacerlo, debía cargar con su propio peso. "Eres... un asesino" La manzana de adán de Harry bajó y subió. "Un demente. Un... mierda, eres todo aquello que siempre desprecié, Harry" En los labios de su dueño se perfiló una sonrisa que no llegó a sus ojos. Acostumbrado a oír aquellas palabras. "... Si" "Si. Y aun así, te malditamente quiero tanto..." Las lágrimas corrían por los ojos de Louis, su voz salía temblorosa y aguda. Un arrullo melancólico "Es mi culpa. Me enamoré de todo lo que eres, me enamoré incluso de lo que más odio de ti" "Louis" "Cállate, ¿Quieres? Esto no es fácil..." El ojiazul pasó el dorso de sus manos bajo sus ojos, tomando aire por la boca y acallando pequeños hipidos "Extraño mi vida fuera de este infierno. Extraño a mi mamá y a Liam... Ext-extraño levantarme en las mañanas y pensar en mis pacientes. Dios, lo extraño tanto..." "... Cor-corderito no" "Y tú, tú estás jodido. Y la mitad del tiempo odio todo lo que haces, odio quien eres" Louis no pudo continuar mirando a Harry, se sentía humillado. Expuesto por cada palabra que salía de su boca "Se-sería mucho más fácil culparte de esto, ¿sabes? Decir que es porque... porque a veces eres bueno y por eso me enamoré de ti. Pero no es así, me enamoré de ti... porque eres, porque eres tú. Y lo acepto, todo de ti, incluso lo que odio y no cambiaría nada" "¿Q-que estás diciendo?" Había un amago de confusión e incredulidad en el rostro de Harry. Louis no podía culparlo, él mismo estaba confundido y asustado.

"D-digo que acepto que seas un asesino, un demente... Dios, acepto toda la jodida mierda que eres, Harry. Y es mi culpa, lo acepto porque quiero..." Tomó una profunda bocanada de aire "Porque quiero estar contigo, lo he querido desde el principio... Todo de ti, aun si no lo mereces" Su dueño negó con la cabeza. "¿Por qué me estás diciendo esto? Me quieres joder, maldito hijo de puta... Me quieres joder" "L-lo digo porque... Si hoy o mañana... O el día después, fuera el último día de mi vida. No quiero pasarlo con mi mamá, ni con Liam... Ni con mis pacientes" Tomó el rostro de Harry, acariciando con sus dedos pulgares las mejillas de este "Quiero pasarlo contigo" "¿Qué estás intentando decir?" Parpadeó, inclinando levemente su cabeza hacia un lado. Louis se colocó de pie y estiró sus brazos en un acto de resignación. "No voy a pedir la libertad condicional" Silencio. Fueron consumidos por un doloroso silencio. El más alto esbozó una pequeña sonrisa, tan leve que apenas si era perceptible. Se colocó frente a Louis y delineó el labio inferior de este con su pulgar, sin apartar su mirada de los índigos que había frente a él. "¿Por qué?" "No lo sé. No lo quiero saber" Confesó. "No sé si mis sentimientos puedan servir como excusa. No sé si pueda decir que lo hago porque te quiero" "No lo valgo" "No. Pero aun así te necesito. La vez que estuviste cerca de morir en el Under, pensé que moriría contigo... Todo pareció desaparecer, todo dejó de importar" Escondió su rostro en el pecho de Harry, respirando por la nariz para llenarse del aroma de su dueño "No quiero pasar el resto de mi vida aquí. Quiero pasar el resto de mi vida contigo" "¿C-como lo haces? Soltar tanta mierda cursi de una sola vez" Rodeó a Louis con sus brazos y soltó un largo suspiro, hundiendo su nariz en los cabellos castaños del más bajo "Mierda... creo que... ¿Estás escogiéndome?"

"Lo estoy" "Mierda" "Si" Harry se separó de Louis, buscando rápidamente sus labios para poder fundirse en un beso. En un movimiento lento y suave donde sus bocas encajaban a la perfección. El más bajo buscó la lengua de Harry, mordiéndola con sus dientes y gimiendo bajito cuando Harry lo asaltó con premura. Se impulsó con sus pies, quedando de puntitas y con los dedos de sus manos aferrándose al suéter de su dueño. Harry recorría cada recoveco de su boca, haciendo hormiguear su lengua y labios. Se derritió, con lágrimas en sus ojos y mejillas arreboladas. Siendo cautivo de sus apabullantes sentimientos por el hombre que lo besaba. "Eres mío. Solo mío, me escoges a mí... Joder. M-me quieres" "Te quiero" "Eres un maldito guarro masoca. Mira que venir a enamorarse de mi" Se burló con un dejo de cariño en la voz "Toda una vida es mucho tiempo, corderito" "Si. Lo es, ¿verdad?" "Lo es" Harry asintió. "Gracias. Voy a hacer que valga la pena. Lo juro" Louis juntó su nariz con la de Harry. Respiraron el vaho del otro y juntaron sus labios una vez más, abandonándose en besos cortos. "Vas a ir a esa mierda de la fosa, y volverás" "Lo haré... Lo haré" Ambos podían estar engañándose. Sin embargo a ninguno le importaba. "Mi mamá va a odiarte" "Si. Puedo apostar que si" Harry dio un lametón a los labios de Louis "No creo que la haga muy feliz saber que su conejito decidió quedarse en la cueva del lobo para ser comido... Una y otra

vez" El más bajo se ocultó en el pecho de Harry, soltando leves sollozos. No era de felicidad. Eran de culpa y dolor, de saber que rostro pondría su mejor amigo cuando le dijera que no quería la libertad condicional. Eran lágrimas ácidas al pensar en su madre, en el dolor que iba a causarle... Lloraba, porque estaba cargando con el peso de su decisión.

nuevo cap y +60k lecturas!!! YEYYYYY!!! *^* Muchas gracias a todos! Ha sido muy emocionante cada vez que entro a mis notificaciones. Me he dado cuenta que muchos de ustedes están realmente encariñados con la historia!!! Lo cual es hermoso porque yo tambien lo estoy. Me dará mucha pena cuando termine, ya que le he tomado un cariño enorme a los personajes y a como han ido cayendo el uno por el otro. Ya veremos que nos depara el futuro con esta historia. Por ahora, solo nos queda seguir disfrutando hasta que lleguemos al final <3 PD: maria-miri Muchas gracias, sin ti... este cap no habría quedado así. Tus consejos son muy importantes para mi. Te quiero mucho!!

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XXI: Una jeringa y un adios DEDICACIONES!! *^* Wiiii: louisidio idoltrxsh xRainbowWithoutRainx verguix claryherondale05 tinytommofthaz HazzlovesLouLou DanielLS6 HanJi_In larry_real1313

Louis estaba sonriendo. La aspereza del filtro de su cigarrillo acariciaba el borde de sus labios mientras le daba una profunda calada. A poca distancia Harry reclamaba y gruñía fastidiado porque su viejo y decadente saco de boxeo finalmente había terminado por romperse del todo. "Seguro ahora usará tu culo para practicar" Se burló Noah ganándose una risita baja en respuesta. Zayn intentaba tranquilizar a Harry. Explicarle que había dos sacos más de boxeo y que podía seguir usando otro. Sin embargo, no. Su dueño parecía tener una pequeña ligadura emocional a ese bulto de cuero azul y arena que se encontraba en el suelo. "¡No quiero otro!" Gritó encolerizado. Louis rodó los ojos y botó el humo por la boca. Harry era alguien bastante caprichoso y cuando su poca paciencia se sumaba, el resultado no era muy agradable. "¿Qué le pasó al cavernícola de tu novio?" Preguntó Niall llegando al lado de Louis. Tenía un pómulo hinchado y teñido de matices rojizos. Louis frunció el ceño y recordó la escena del desayuno donde Niall se peleó con uno de los chicos de la mesa por una estupidez. Si, estupidez. Ya que definitivamente no era algo muy importante quien tuviera el cabello más rubio y sin embargo Niall había reaccionado bastante mal cuando el otro chico le dijo que solamente era un mal teñido. Un espectáculo digno para comenzar el día. Con Harry celebrando la 'pelea de gatas' como lo había gritado a todo pulmón y con Zayn vitoreando a Niall, 'rubia loca te amo'. "Rompió su saco de boxeo" Respondió Louis con voz traviesa. "Y ahora está como yegua en celo"

"Hombres" Se burló el rubio tomando el cigarrillo de los labios de Louis. El ojiazul se encontraba sentado en aquella banca donde siempre se sentaban para ver a los chicos entrenar. Si aquello fuera una mala comedia norteamericana, serían algo así como las porristas. Pero Louis no tenía pompones ni falda, solamente un desgastado chándal y una camiseta dos tallas más grandes que tenía el aroma de Harry. Tampoco animaba, ni siquiera le dirigía la palabra y Aun así, a Harry parecía gustarle verlo ahí. No lo decía, pero Louis podía ver atisbos de sonrisas en el rostro de su dueño cada vez que él aparecía por la puerta para quedarse horas sentado, sin hacer nada más que fumar y ver a Harry lanzar golpes. "Oye Lulú, ¿Cómo está Jack?" "Mejor. En unos días saldrá de la unidad médica" "Genial" Nadie dijo nada más al respecto. No querían recordar el suceso del día anterior cuando Jack fue pillado en las regaderas, abusado y golpeado. Era el único del grupo que no tenía a alguien que velara por su seguridad y lo marcara como propio, dando la oportunidad a los abusivos para hacer y deshacer con él. "Mira quien viene" Señaló Noah a la entrada. Javier se encontraba ahí, con sus ojos de cachorro en busca de Harry. "¿Todavía piensan que Harry lo protege?" Louis se encogió de hombros. Como Harry lo había defendido una vez, y debido a que el chico prácticamente vivía pisándole los talones, al parecer se había generado un pensamiento colectivo de que el chico era un protegido del emperador. Preferiría que no fuera gracias a Harry que el trasero estaba de Javier estaba a salvo, pero tampoco iba a desmentir tales rumores... Su conciencia no lo dejaría dormir si llegara a hacerlo. Quizás estaba siendo tramoyista, fingiendo actuar por el bien de alguien más, cuando lo único que quería era no sentir culpa. No le importaba. Vio al chico caminar hasta Harry y para su grata sorpresa, su dueño lo miró en el acto. Harry pasó saliva y le dio un sorbo a una botella de agua que reposaba en el suelo; Louis tuvo que apretar los labios para que estos no se curvaran en una sonrisita triunfal. En su lugar, sacó el cigarrillo de sus labios y sin quitar la vista de Harry, llevó su dedo corazón a su boca. Lo introdujo en sus

rosados y tiernos labios de manera mundana. Un pequeño recordatorio de lo ocurrido. "Golfa" Se burló Niall en un chillido susurrante golpeando su Hombro. "Alguien va a azotar tu culo esta noche" Los orbes esmeraldas de Harry se incendiaron y su garganta se cerró, impidiendo el paso del agua y provocándole un ataque de tos muy poco disimulado. Louis sacó el dedo de su boca, completamente ensalivado, y guiñó un ojo al emperador que respiraba lenta y pastosamente; limpiando su barbilla mojada. Oh si, Louis sabía cómo jugar. Harry alzó una mano y con un gesto de desdén le dijo a Javier que se alejara. El chico intentó protestar pero el emperador susurró a su oído. Louis vio como Javier perdía todo rastro de color y asentía con una inclinación de cabeza antes de desaparecer por la puerta. Un látigo de libido corpóreo y picante recorrió la espina dorsal de Louis y se alojó en su ingle cuando Harry con una sonrisa indecente gesticuló con la cabeza que iría al camerino. Quería que lo siguiera, Louis estaba seguro. Volteó su rostro para ocultar el azoramiento de su rostro. Su labio inferior entre sus dientes y una sonrisita suave. Un claro signo de que comenzaba a perder la cordura. "Mañana es navidad. ¿Aquí lo celebran o algo?" Preguntó Noah con un dejo de emoción en su voz. "Yo dejo que Zayn me rellene como pavo, ¿eso cuenta?" "¡Que puto asco!" Chilló Noah. Louis tapó su rostro, ahogando una carcajada. No quería escuchar más al respecto, ya sabía demasiado de la vida sexual de Niall por lo que simplemente se colocó de pie e ignorando los chiflidos y palabras obscenas de sus amigos, caminó hasta el camarín de Harry. No tocó la puerta, simplemente se asomó con sus ojos opacos de deseo ante las firmes y varoniles curvas que se presentaban frente a él. Harry le dio una corta mirada antes de comenzar a pasar un paño húmedo por su abdomen, por las curvas de sus marcados oblicuos. Sonreía, mostrando sus dimples. "Corderito obediente"

Louis se colocó tras Harry. Llevó sus dedos a la ancha y fibrosa espalda de su dueño, las yemas de estos parecían derretirse al mismo tiempo que comenzó a acariciar largos trazos de piel. Eran caricias suaves y delicadas; jamás podría tocar de otra forma a Harry. Besó una marca de piel que resaltaba sobre una escápula de Harry. Una línea gruesa y que Louis estaba seguro, guardaba una leyenda. "Tus cicatrices" "¿Si?" Tiró su cabeza hacia atrás. Louis ronroneó, colocándose de puntitas y tirando del lóbulo de la oreja de Harry con los dientes. "Las he besado. Todas, mi dueño" Susurró. Deslizó sus manos por la cintura de Harry, arrebatándole el paño húmedo para adjudicarse la deliciosa tarea de limpiar el sudor del cuerpo de su dueño. En sus oídos se escuchaba la respiración lenta y apacible de Harry; contrarrestando con los latidos de su corazón frenético. Harry siseó y dejó caer las manos a sus costados. "Tendré muchas más con los años" "Si. Lo sé" "No siempre serán lindas. No siempre querrás besarlas" "Pero lo seguiré haciendo" Harry colocó una mano sobre las de Louis. Su risita ronca era un imán para Louis. "Pequeño masoca" Louis frotó la punta de su nariz en la espalda de Harry, dando pequeñas y suaves mordidas en su piel. Harry se volteó, con sus callosas manos vendadas acunando los pómulos filosos de Louis, deslizando sus pulgares por la aterciopelada piel del más bajo. Era de esos momentos espontáneos, que Harry nunca ofrecía y que Louis no buscaba pero que simplemente ocurrían. "Hay tantas cosas buenas en ti, corderito mamón. Siento que podría simplemente sentarme y pasar toda una maldita vida viéndote" "Harry... estás siendo muy cursi" Sonrió, feliz. Dolorosamente feliz, con una chispa en la mirada y un rubor en sus mejillas. "Completamente maricón. Lo sé" Harry dejó salir un suspiro y pegó sus labios a la frente de Louis.

"Si alguien se entera de esto, azotaré tu culo" "Deberías comenzar a buscar nuevos castigos" "Debería, sí. Pero no hay nada como darte de nalgadas mientras me ruegas" El ojiazul se presionó contra el cuerpo de Harry. Perezoso y consentido, buscando más de aquellos mimos que Harry lentamente había aprendido a entregarle. Mimos que Louis jamás supo que quería hasta que se enamoró de Harry. "Corderito. Mi corderito" "Tuyo" "Si. Tan mío... Solo mío" Respiraron quedamente en el otro. Con el lento pasar de los segundos acoplándose al latido de sus corazones. Louis se apartó de Harry y buscó adosar sus labios en un beso tibio y cuidadoso, escasos dentro de la pasión bestial con la que deseaban todo el tiempo. Harry correspondió, vadeando su lengua por la cavidad bucal de Louis. Saboreó el tabaco y la espesa saliva del más bajo quien gimoteaba de placer por las caricias que Harry le daba al recorrer sus apetitosas curvas. "Te quiero. Te quiero, Harry" Susurró perezoso. Embriagado en el dulce licor de sus sentimientos. "Solo esas dos palabras, Louis" "¿Hm?" Harry besó sus labios, sus parpados y su frente. "Cuando ellos" Tomó una mano de Louis y la colocó sobre su pecho "Cuando mis demonios quieran lastimarte. Solo dime esas dos palabras" "No van a lastimarme" "¿Cómo lo sabes?" "Porque son parte de ti, al igual que yo" Harry iba a responder. Pero Louis colocó un dedo índice sobre sus labios. Torciendo una sonrisa traviesa y seductora "Sí. Soy un corderito mamón"

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Harry se encontraba en la celda de Norman, fumaba un cigarrillo. Algo poco usual en él. Observó a Zayn quien se encontraba trabajando un nuevo tatuaje sobre la piel de Norman. El aroma de la sangre se sentía en el aire, era algo habitual en North Collan. "Norman" Preguntó con cierta comezón en su vientre. "Tú estás casado, ¿verdad?" Zayn detuvo su trabajo y apagó la máquina. Volteó su rostro en dirección a Harry, una ceja perfectamente arqueada. "Si. Desde hace diez años... Una mujer increíble" "Ya. Uhm... Tú, bueno" Carraspeó. Una nueva calada a su cigarrillo, sin mirar a Zayn y su maldita sonrisa burlona "¿Cómo se hace esa cosa del nacimiento?" "¿Nacimiento?" Norman y Zayn se miraron. Completamente confundidos por las palabras de Harry. El moreno comenzó a pasar un algodón con desinfectante por la piel de Norman quien arrugó el entrecejo pero no se quejó. "Si... eso, nacemos un día y cada año... se hace una cosa" "¿Estás hablando de celebrar un cumpleaños?" "Puto cavernícola" Se mofó con una sonrisa en los labios, Zayn. "¡Bueno, venga! ¿Qué voy a saber yo de gilipolleces amariconadas?" "Harry... Los cumpleaños son de conocimiento general. Todos sabemos lo que estar de cumpleaños" Las palabras de Norman fueron como un golpe directo al vientre de Harry. No, no todos lo sabían.

"Bien. Supongo que me hace el único pedazo de mierda que nunca supo que tenía cumpleaños hasta que fue internado en una academia" Zayn borró todo rastro de diversión en su rostro. Abrió la boca para hablar, pero Harry ya estaba demasiado molesto. Apagó el cigarrillo contra el suelo y salió de la celda de Norman, con la irritación punzando en sus sienes. Aun lo recordaba. Cuando su padre lo ingresó en el internado para hijos de militares... Él no sabía lo que era celebrar un cumpleaños. Su madre jamás le había dicho que tenía uno. Una mujer deprimida, sumida en fármacos y drogas que vivía contando cuentos de Hadas. ¿Qué podría saber ella de los cumpleaños? Los cuentos jamás tenían cumpleaños. Solo hablaban de príncipes, castillos y dragones. Se enteró por su maestro de deportes un día cualquiera. Era un hombre seco y hosco que vio su ficha médica y palmeó su hombro, las palabras salieron simples de su boca. Sin saber que era la primera vez que Harry las oía. "Feliz cumpleaños atrasado, Styles" Harry, un pequeño niño que no comprendía a que se refería lo miró directamente a los ojos. "¿Qué es un cumpleaños y por qué es feliz?" Tan pequeño, tan infantil e inocente. Sus ojitos brillaron cuando su profesor le explicó a que se debían aquellas felicitaciones. Harry le creyó cuando le dijo que su nacimiento era algo que debía ser celebrado cada año. Que era importante... Fue por eso, que cuando vio a su padre, tres días después, le contó al respecto. Le dijo con orgullo que había estado de cumpleaños. Pensó que su padre también palmearía su hombro, que le diría las mismas palabras que su profesor. No fue eso lo que obtuvo... "¿Tu cumpleaños? ¿Realmente quieres que celebre el día que una prostituta trajo al mundo a un bastardo que no quería?" Y Harry jamás volvió a hablar de aquel día. Llegó a la celda, Louis no se encontraba en ella. No le molestaba su

mierda de vida. Estaba resignado de buena gana a ella, pero ahora se había convertido en un pequeño inconveniente el haber sido criado como si fuese una piedra en un zapato. No sabía nada. No sabía de cumpleaños, de citas... No sabía de navidades ni de noviazgos. No sabía vivir, Harry creció sin saber lo que era dar algo que no fuese dolor o muerte. Sus manos picaron y un vértigo lo hizo apoyarse en la pared. Golpeó con su nuca el duro concreto, sintiéndose impotente, una aberración fallida... ¿Cuánto tiempo podría jugar a ser humano? Escuchó una sonrisita y vio a Louis en el marco de la celda, despidiéndose de Niall con su mano. El ojiazul se quedó rígido al verlo, solo fueron unos segundos antes de que bajara la mirada y al levantarla, le diera a Harry la única maldita cosa que estaba bien en su podrida vida. "Es tu sonrisa" "¿Qué?" "Nada..." Restregó su rostro y suspiró cansado. Louis se sentó en la cama y palmó sus muslos, invitando sin palabras a que Harry reposaba su cabeza ahí. No sabía cómo lo hacía, pero Louis parecía tener la solución a todo. El ojiverde llegó hasta él y se acomodó de costado, aferrándose con una mano a los suaves muslos de Louis. "Corderito" "¿Si?" Su voz fue un arrullo. Louis comenzó a acariciar una mejilla de Harry. "Mañana es tu cumpleaños" El silencio los consumió. Solo se escuchaban las voces ajenas a las afueras de la celda. "S-si. Lo es. ¿Cómo lo sabes?" "Eso no importa mucho..." Cerró sus ojos. Intentando mitigar de esa forma el

dolor de cabeza que lo hacía querer darse con un martillo en el cráneo. "No voy a celebrártelo, Louis" "¿Uh? B-bien, supongo. No estaba esperando algo" "No sé cómo hacerlo" Suspiró, sintiéndose derrotado. "No tengo idea de que se hace en los cumpleaños... Una vez creo que lo celebré, no estoy seguro. Me ascendieron a teniente y nos embriagamos toda la noche. Terminé en un trio..." "Oh" "No quiero embriagarte por tu cumpleaños y tener un trio... ¿Quieres tener un trio?" Se irguió para mirar a Louis a los ojos. "No. No quiero tener un trio, eres muy amable por preguntar" Respondió con fingida molestia. Su sonrisa picaresca lo delataba "Bien" Harry salió de la cama y comenzó a caminar por la celda, sintiendo una lacerante ansiedad. Sintiéndose estúpido. "Seguro el Lima Leyn o como se llame te celebraba enormes fiestas" "Liam Payne, Harry. Sí, Liam es un amigo muy dedicado y siempre se juntaba con mi madre para organizar algo por mi cumpleaños" "Lo que sea. No pienso quebrarme la cabeza por una mariconada. Es solo un maldito día" Louis tenía su labio inferior entre los dientes. Cepillaba sus dedos entre ellos y miraba con la cabeza gacha a Harry. Sus pestañas se batían flojamente en cada parpadeo. "¡No me mires así, guarra!" "Harr-" "Es solo un maldito día" Repitió. Intentando convencerse a sí mismo. "¡¿Y cómo cojones se te ocurre nacer en navidad?! ¿Qué eres? ¿Jesús o alguna mierda así?" Louis se colocó de pie y cerró la puerta de la celda. No quería ojos indiscretos en ese momento. Su dueño tenía el rostro tenso, una vena sobresalía de su sien, algo que solo ocurría cuando estaba muy frustrado. "Harry..." "¡¿Sabes lo increíblemente jodido que es eso?! Ahora resulta que me estoy follando a la puta

reencarnación del maricón crucificado" "Harry, yo-" "¡Y ni siquiera me lo habías dicho! ¿Es así como funciona esta mierda del noviazgo? ¿Tengo que enterarme de estas mariconerías por una puta ficha?" Vio a Louis negar con la cabeza y soltar un suspiro. Iba a reclamar cuando el más bajo caminó hasta él y de un momento a otro cayó de rodillas al suelo. "¿Corderito?" "Voy a mamártela" "Oh" Y Harry sintió su garganta secarse de golpe. Por alguna razón no lograba recordar bien porque se había enojado. En ese momento lo único ocupando su mente era la lasciva y obscena imagen de Louis arrodillado frente a él, relamiéndose los labios y dejándolos mojados. El chico de ojos añil levantó la mirada al mismo tiempo que comenzaba a jugar con el borde del pantalón de Harry, atrapando la tela con sus dientes y tirando de ella como un cachorro juguetón. Inconscientemente enterró sus dedos en la desordenada cabellera castaña de Louis. Sentía la respiración caliente y húmeda de este sobre su piel, despertando su crasa hombría. "¿Tenías ganas de chupármela, corderito coqueto?" Louis asintió. Sus apetitosos labios dejaron un camino de besos bajo el ombligo de Harry. "¿Quieres que folle tu boca?" "Si. Quiero, lo quiero mucho" Jadeó, su boca aguándose ante las notas saladas que dejaba la piel de Harry en sus labios. Crispó sus dedos en el chándal de Harry y lentamente, deleitándose con la tensión de los muslos de este, le bajó el pantalón hasta los tobillos. Harry tiró su cabeza hacia atrás. Las manos de Louis, pequeñas y suaves se sentían como el roce de una pluma sobre su piel. Un morbo que jamás había sentido con nadie, el deseo de sodomizar al chico que se encontraba de rodillas frente a él, dejando besos y lametones. "Métela en tu boca, ahora" Demandó. Voz ronca y pastosa. Louis tomó la erección de Harry, sus dedos envolviéndola mientras acercaba sus mojados labios para besar toda su generosa longitud. "Dije, métela en tu boca. Guarra desobediente" "S-sí, dueño"

Louis abrió su pequeña y tibia boca, dejando la punta de su lengua pegada a su labio inferior. Apenas colocó la polla de Harry en su boca cerró los ojos, dejándose follar de una cruda y rápida penetración. Cerró sus ojos, con una ligera respiración saliendo por sus fosas nasales y la parte posterior de su garganta cosquilleando al sentir la hombría de Harry golpear en ella. "Mírame. Quiero que me mires" El tono de la voz de Harry esa delicioso. Lento y demandante, envolviéndose en libídine. Se impulsó con sus talones, aplanados en el piso frío, para volver a embestir en esos rojitos y suaves labios. Louis obedeció, manso ante las palabras de su dueño. Tomando todo lo que Harry metía en su boca. Sus orbes azules estaban brillosas por los primeros atisbos de lágrimas; hundido en el placer de la sumisión. El leve dolor por las grandes manos de Harry aferrándose a su cabello, sus brazos caídos a sus costados, sin fuerza alguna para moverse. Su cabeza en un dulce vaivén agreste que adormecía su razón. "No hay nada como follar tu boca, corderito coqueto. Esa carita de puta que me pones..." Louis ahuecó sus mejillas y apretó sus labros alrededor de la polla de Harry, forzando una fricción estrecha. "Mierda..." Pequeños trazos de saliva corrían por las comisuras de la boca de Louis. Todo su cuerpo temblando en espasmos de placer al mismo tiempo que sus mejillas se afiebraban; teñidas de carmín. Drogado con la mirada esmeralda de Harry sobre él, deslizó una mano sobre su propia erección. Comenzó a acariciarse lánguidamente, con sus caderas serpenteando por inercia en busca de más contacto. Sintió a Harry tensarse, aumentar el ritmo de las penetraciones en su abusada boca. "Gatita en celo, vas a tragarlo todo" Suspiró en un jadeo excitado. Louis intentó asentir, pero se sentía demasiado extenuado para hacerlo. Tratando dificultosamente de respirar, cepilló con sus dientes la tensa y caliente piel de la polla de su dueño. Harry gruñó y se impulsó por última vez; disparando en caliente al interior de la boca de Louis. "Córrete" Louis, tragando toda la esencia de Harry había dejado de tocarse a sí mismo. Quiso sisear con la cabeza pero un apretón en sus cabellos se lo impidió. "He dicho, córrete"

Tembló. Una corriente de calor arremolinándose en vientre. Dejó de tragar, sin sacar la polla de Harry de su boca y retomó su masturbación. Harry presionaba la cabeza de Louis a su entrepierna. Louis se removió, trémulo por el orgasmo que se acentuaba bestialmente en su erección. Su dedo pulgar jugando en la punta de su pene, el aroma del sudor de Harry impidiéndole pensar con claridad. No pudo aguantar más. Gimoteó un llanto lastimero y contrajo su vientre cuando finalmente estalló en un delicioso orgasmo. Se separó de Harry y con el dorso de su mano, limpio sus labios. El ojiverde se agachó y volvió a colocarse su pantalón de chándal. El hijo de puta sonreía socarrón, luciendo satisfecho y complacido. "Boquita de muñeca y carita de puta. ¿Cómo podría alguien no caer por ti?" Se agachó y tomó el mentón de Louis, presionando un beso sobre los hinchados y afiebrados labios del ojiazul. "Eres precioso" Louis pestañeó, debilitado. "Te quiero" Susurró con voz gastada. "Mamón... Mi mamón"

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Era navidad. Era la jodida navidad y Louis sentía molestosas mariposas asentándose en su vientre. Harry actuaba extraño y misterioso desde que se habían levantado... No había ido a desayunar al comedor y tampoco a entrenar. Pero Louis lo había visto a la distancia. Si. Lo había visto cargando una pequeña caja... No hubiera sido extraño de no ser porque Harry se dio cuenta y al cruzar miradas con Louis, todo su rostro se colocó de un intenso bermellón.

Y ahora se encontraba en el patio. Matando el tiempo porque Harry le había prohibido terminantemente entrar a la celda de ambos. Louis al pensar en un castigo, estuvo seducido a desobedecer. Noah se encontraba a su lado, coqueteando con José sin descaro alguno. Louis bufó y al girar el rostro, vio la delicada figura de Niall a la distancia. Se colocó de pie, corriendo hasta su amigo. "¿Niall? Dios, ¡¿qué le pasó a tu cara?!" Louis llevó sus manos hasta la golpeada e hinchada cara del rubio. Los ojos rojos e hinchados de Niall indicaban que había estado llorando. Louis miró a Noah quien había llegado a ellos en ese instante. Noah se encogió de hombros sin tener mayor idea de lo que ocurría. "Es-está bien, Lulú" "¡¿Cómo va a estar bien?! Estás todo golpeado, Jesús. ¿Quién demonios te hizo esto?" La sonrisita débil de Niall hizo que los propios índigos de Louis se aguaran. "Nini. ¿Qué pasó?" El rubio tomó las manos de Louis entre las suyas y soltó un suspiro. "Yo... Joder" Niall bajó la mirada. Suaves hipidos salían de su boca. Intentaba retenerlos pero era más fuerte que él, no podía reprimirse en aquel momento. "Amo a Zayn" "¿Qué?" "¡¿Él te hizo esto?!" Preguntó Noah molesto. Louis comenzó a sentir la irritación palpitando en su pecho. "Es... Es un maldito idiota. Y siempre está jodiéndola..." Soltó una risita mientras hipaba. Volvió sus orbes celestes a Louis. "Pero puedo prometer que es mío. Es mi maldita alma gemela, Lulú" "Nini..." "Mi padre... Él pensó que ya era hora de levantarme el castigo" Louis sintió que todo el suelo se tambaleaba. Perdió el equilibrio y se sujetó de Noah "Falsificó mi petición de libertad cocondicional y sobornó para que fuese aceptada"

"Mierda... No sé qué decir. Esto...D-dime que no es v-verdad" Las palabras de Louis salían como balbuceos torpes. No sabía qué hacer, estaba tan perdido "P-puedes hablar con Zayn, ¿no?... Reynolds. Él puede... Harry" Niall se tensó ante el nombre de su moreno. Sacudió su cabeza en negación. "N-no quiere" "¿Qué?" "No me quiere... no me quiere aquí" "Eso es... es imposible" Susurró Noah. Louis no se había percatado, pero sus ojos se encontraban aguados y sus mejillas húmedas. "Mierda, Ni. No le hagas caso, seguramente está dolido... Es porque va a extrañarte. Pero sabes que te quiere, solo no. Debes hablar con él, debes intentarlo" "Niall" Susurró Louis. Su voz ya no sonaba vacilante. "¿Qué ocurrió?" Y hablaba del motivo por el cual Zayn había decidido dejarlo marchar. "Él... Zayn. Él-" No continuó. No pudo. "No puedo decirles" Niall se desplomó ahí. Tiritando y lamentándose, lágrimas mezcladas con sangre fresca sobre su bonito rostro cubierto en cardenales. Louis sabía que había algo más, sabía que el moreno no dejaría ir a Niall así nada más. Quiso apartarse del rubio y correr a los brazos de Harry. Esconderse del dolor en la implacable armadura en la que su dueño lo resguardaba del mundo. "¿Volverás?" El rubio sonrió a Noah. "Ni siquiera sé si seguiré viviendo. ¿No lo ven? Estoy completamente jodido por ese imbécil" Louis tragaba cada palabra que amenazaba por salir de su boca. Ahogaba cada sentimiento en su pecho. No quería que Niall se fuera, no quería perderlo... Niall era parte de su vida en North Collan. No podía

pedirle que no se fuera... Negó con la cabeza y dio media vuelta. No pensaba despedirse, como el cobarde que era, huyó. Los gritos de Niall tronaron en sus oídos y vanamente cubrió sus orejas con ambas manos. Su labio inferior temblaba. Era su cumpleaños y su regalo había sido perder a su amigo. Un paso, luego otro... Desmoronándose un poco más a cada segundo. Respirando aun cuando no quería hacerlo. Llegó hasta aquella celda y se paró en el marco de la puerta, con ojos lacrimosos inspeccionando al hombre que se encontraba sentado en el suelo. Apoyado sobre la pared. Una jeringa en su mano y la expresión de la muerte reflejada en su mirada. Louis había ido en busca de Zayn, pero no lo encontró. Solo un aparente cadáver que aun respiraba y cuyo corazón aun latía. "M-me quitaste a Niall" Reprochó. "No lo detuviste... No... Tú no" "¿A quién le hablas?" Respondió el peleador. Sin reparar en el cuerpo de Louis, como un hombre ciego. "¿Zayn?" "Zayn... Él, él está muerto" Bajó la mirada su mano, moviendo sus dedos alrededor de la jeringa utilizada en su propio cuerpo. La droga haciendo efecto en su sistema "La parte fea del amor, siempre termina matando a las personas"

WOOOO y comenzamos la cuenta regresiva!!! CHAN CHAN CHAN!!! ¿por qué zayn no habló para mantener a Niall en prisión? Jujujuju pronto lo sabrán <3 ZAYN NO ESTÁ MUERTO. NO LO ESTÁ. ES UNA METÁFORA!!! DEJEN DE ENTRAR EN PÁNICO OK?! Sé que muchas están impacientes por saber que ocurrirá al final. Solo les pido que no abandonen la historia hasta que la palabra "FIN" Aparezca. Prisionero es una historia que ha sacado cosas buenas y no tan buenas de todos. Y eso me llena de satisfacción. Siempre he dicho que la bondad no es muy apreciada si no tenemos la crueldad enlazada a ella. Muchas gracias a todos quienes votan, comentan. Se dejan llevar por cada parrafo y se sumergen en la historia, tanto como lo hago yo al escribirla. Son geniales y su apoyo, sus comentarios por twitter, sus inbox, sus mensajes en mi muro, siempre me hacen sonreír como boba. Todos tenemos un poco de corderito y emperador en nosotros. Por eso seguimos en Larry a pesar de todo <3 OS AMO CON MI ALMA, AUNQUE ESTA ESTÉ RETORCIDA Y MALTRECHA <3

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XXII: Un cumpleaños y una sentencia DEDICACIONES!:

larryxm

xVale1816x

inadaptommo

larrychonces

idoltrxsh

CelitaCurls1

Cupcackes1998

Jenny_milk

EdnaMarstinez

NatuStylinson

louisidio

MaciLSalwys

Carlos_manuel_romero

EdyVera

DirectioneyZquad93

LizMarHdZ

harryxlstylinson

CataliinaAntoniia

VivianaArmenta

"¡Eh, rubio guapo! ¿Los ángeles como tú tienen nombre?"

"Arranca pollas. Nos nombran en base a nuestros dones"

Zayn sonrió. Su cuerpo entumecido en el suelo, soltando pequeños espasmos debido a la gran cantidad de heroína en su sistema. Ambiguos recuerdos enturbiados por su miserable condición se bifurcaban por su cabeza.

"Sabes algo, no me vienen los tíos... Pero por ti, rubio, haría una excepción"

"Venga, que ni has visto mi polla y ya la quieres en tu culo, eh moreno. Con guarros como tú, las putas quedan sin trabajo"

Su exagerado acento irlandés y la forma en que siempre tarareaba sobre el cuello de Zayn antes de quedarse dormido.

"¿Te gusto acaso? Porque tienes la típica pinta de chulito insoportable que se cree muy macho por follar solo con mujeres"

La manera en que sus mejillas siempre se pintaban de rosa y cuando gimoteaba como un niño consentido enojado por cualquier estupidez.

"Tú y yo, Zayn... Somos tan distintos que cuando estamos juntos, encajamos perfectamente"

Su rubio loco... Mocoso insolente que vivía en una maldita prisión como si fueran las vegas y él un adolescente con una tarjeta bancaria sin límite.

Niall era distinto, no necesitaba nada del mundo; podía crearse uno propio. Zayn había caído profundo por eso. Tan fiera y a momentos tan dulce. Zayn jamás podía anteponerse a sus acciones, el rubio siempre conseguía sorprenderlo.

Y su despedida no había sido la excepción...

"No voy a llorar, maldito hijo de puta. No pienso llorar delante de ti... No pienses que por salir de este hoyo vas a olvidarme. No pienses que yo voy a olvidarte. Me llevo lo que es mío, me llevo tu puto corazón y juro que no voy a devolvértelo jamás"

Zayn no respondió.

Niall tenía razón y Zayn jamás iba a pedir su corazón de vuelta. Preferiría morir antes de hacerlo; sin fe y destrozado. Cayendo, hundiéndose...

Nunca supo cuánto dolor podía llegar a sentir un humano antes de enamorarse.

¿Por qué las personas querían enamorarse?

Absurdo.

Era dolor, solo dolor. Era el deseo de sentir dolor, porque sin él... No se sentiría vivo. Ya no se sentiría vivo.

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Louis lavó su rostro, tratando de contener la respiración en aquel baño de mala muerte. Descascaradas paredes rayadas, dos reos inhalando neopreno en un rincón y un sollozo desgarrador al interior de un cubículo; seguramente otro eslabón débil.

El reflejo en el espejo torturaba su cabeza. La imagen de Niall llorando, de Zayn en el suelo; sonriendo.

Las últimas palabras del moreno, del mejor amigo de su dueño. Una frase simple, torpe y sin sentido. La realización de que el amor no siempre era un regalo; algunas veces era una maldición.

"El amor mata"

¿Lo hacía?

No podía negarlo. El moriría por Harry y su dueño mataría por él.

Salió de aquel maloliente lugar y a paso débil destinó su trayecto, a la celda donde seguramente encontraría a Harry. El nudo en su garganta le hacía difícil tragar, el escozor de sus ojos por las lágrimas derramadas hacía que quisiera tumbarse en algún rincón de North Collan y simplemente dormir.

Se paró a un lado del marco de la puerta. No sabía si estaba temblando, pero se sentía ligero. Los pensamientos se confrontaban en su cabeza al oír los reclamos de Harry al interior de la celda.

"¡Venga, anciano! Dijiste que esta mierda funcionaba"

"¡Es una radio, Harry! Y aquí no hay señal... Me pediste una radio, aquí está"

Oh. Así que su dueño había conseguido la colaboración del abuelo. Louis sonrió, estrechando los labios y apretando los costados de su suéter con los dedos. La rasposa tela se friccionaba con fuerza contra su delicada piel.

"¡¿Y qué cojones se supone que haga?! Esto es tú culpa, mamón. Dijiste... Esa cosa de la música y toda esa mierda"

"Tranquilo Harry. Puedo ver si alguien tiene música de CD o algo"

Louis reconoció la voz de Norman.

"¡Ya debería haberla conseguido!"

Negó con la cabeza y se alejó; besando los grilletes de su podrida moral. Sabía que debía entrar y decirle a Harry que su compañero, que su mejor amigo estaba mal; que Niall se había marchado. No podía hacerlo, no quería actuar bien. Necesitaba de aquello, necesitaba ser egoísta.

Sentirse sucio, culpable.

Louis siempre pensó alto de sí mismo. Siempre se sintió orgulloso de ser quien era. Amaba ser el chico guapo, el buen médico y la gran persona. El amante juguetón y poco fiel que compensaba su desazón en el amor con su lealtad al trabajo.

Pero luego se enamoró.

Quería ser sucio, egoísta y cruel. Quería proteger a la persona de quien se había enamorado y apartar a quienes podrían lastimarlo. Quería ser el único que podría dañar a Harry, porque sabía que jamás lo haría. No quería compartir. No quería ver a su dueño mal por otro. No por Zayn, no por nadie. Era suyo, Harry era solamente suyo; se lo había ganado. Tenía ese derecho.

Tenía derecho a hacerlo feliz y no dejar que nadie los arruinara.

Zayn era nadie... Había dejado ir a Niall, había dejado marchar un pilar de Louis. No iba a cederle también la felicidad de Harry. Que se hundiera, que sufriera la perdida... Que cargara con el peso de sus decisiones; justo como él mismo lo había predicado tiempo atrás.

Deambuló por los pasillos de North Collan, fumando un cigarrillo tras otro hasta que sintió una mano posarse sobre su hombro. Giró su rostro y vio a Norman, imponente y de rostro serio parado frente a él.

"Harry ha mandado a llamar por ti" Louis bajó la cabeza en asentimiento y soltó el cigarrillo que había entre sus dedos; pisándolo con la suela de su zapato. "¿Estás bien?"

"Si. Solo... Si. Ha sido un día largo" Se encogió de hombros y ladeó una sonrisa falsa. Norman frunció el ceño, pero no dijo nada "¿Está muy cabreado?" Preguntó al mismo tiempo que volvía a la celda, con Norman pisándole los talones.

"Como no tienes idea. Amenazó al abuelo con obligarlo a tomar el meado de los reclusos si no conseguía un ridículo CD de música... Para acompañar las... Velitas"

Louis se detuvo en seco. Giró y la sonrisa de Norman, burlona y sincera hizo que su corazón diera un brinco. El hijo de puta no mentía.

"¿Velitas?"

"¡Eh! Fue mi idea" Palmoteó su pecho con falso orgullo "Que el marrano de tu novio no tenía idea de cómo hacer una cena romántica"

"Estás lleno de mierda" Se burló volviendo a caminar.

"¿Puedes creer que no sabía lo que era un pastel de cumpleaños? Ni siquiera sabía que llevan velas" Louis hizo un gesto con la mano y Norman chisteó con la boca "Y botó las ollas con comida que estaban preparando los cocineros cuando le dijeron que no podían conseguirle un maldito pastel"

"Suena completamente a Harry"

"Es como ver a un niño cavernícola. Me agrada"

"Un muy obsceno niño cavernícola" Corrigió Louis.

Norman se despidió a poco de llegar a la celda. Louis nuevamente se vio en un bucle de emociones a solo unos pasos de entrar.

Estaba feliz, emocionado... Quería tanto eso, quería vivir malditamente mucho el amor que Harry estaba dándole. Quería ser feliz, y eso lo convertía en una mierda. Porque había alguien más sufriendo, alguien que necesitaba del apoyo de Harry.

Alzó el rostro y tomó una bocanada de aire. Estaba dispuesto a ser mierda, porque Harry lo merecía. Porque Louis lo necesitaba.

Tocó la puerta con golpes suaves y retrocedió un paso. Escuchó a Harry maldecir y luego un silencio de largos segundos. Sus mejillas estaban arreboladas y un cosquilleo travieso se asentaba en la parte baja de su pancita. Cuando Harry abrió la puerta, tuvo que ahogar un gemido desvergonzado.

"¡¿Por qué te ves así?!" Reclamó respecto a estropeado estado en el que se encontraba Louis. A diferencia de Harry quien lucía muy limpio y que olía varonilmente a perfume. "No jodas, que pareces un saco de tripas. No, ve a limpiarte y luego vuelves"

Harry cerró la puerta y Louis se quedó de pie.

Parpadeó.

La puerta volvió a abrirse. Harry tenía una camiseta y una bolsa entre sus dedos. La estiró en dirección a Louis quien al recibirla, abrió la boca para decir algo, sin embargo, la puerta volvió a cerrarse.

"¡Con el culo oliendo a rosas! ¡¿Entendido?!" Lo oyó gritar y miró el interior de la bolsa.

Jabón, una rasuradora y un cepillo dental... No había pasta dental.

"¡No hay pasta dental!" Gritó golpeando la puerta con sus nudillos.

"¡Consigue goma de mascar o algo! Pero vuelves limpiecito, cordero sucio"

Rodó los ojos y con la bolsa aferrada a sus brazos, al igual que su camiseta, caminó hasta los baños. Dos gendarmes se encontraban ahí, conversando tranquilamente mientras dentro de las regaderas...

"¡Oh joder! ¡Váyanse a su celda!" Gritó apartando la vista de la escena de sexo en vivo que estaba frente a sus ojos. Un muy mojado Noah se encontraba siendo muy penetrado por un muy mojado José.

"¡En-envidia!" Gritó Noah, en un chillido placentero.

Louis bufó y caminó al interior. No era primera vez que presenciaba un acto de sexo en vivo, si era primera que veía a Noah ser atravesado y no era algo que quisiera retener en su memoria; muchas gracias.

Mientras se desvestía escuchó los gemidos de su escandaloso amigo. Apretó los labios y tomó el jabón. A esa hora, ya no había agua caliente ya que se suponía, nadie se bañara después de la hora estipulada.

Pero Oh, qué extraño. Nadie seguía las reglas...

Se apresuró a entrar a una regadera con la barra de jabón; siendo exactos... Entró en la regadera más apartada de su jodido amigo. Ignorando los histéricos gemidos, las palabras obscenas de la boca de José y a los otros reclusos que se masturbaban mientras veían a la encendida pareja; se lavó todo el cuerpo.

Louis pocos recuerdos tenía de lo que significaba el pudor. Casi un año en North Collan, seguramente todos los reos habían visto su cuerpo a esa altura.

Vio por el rabillo del ojo como José le daba una nalgada a Noah y salía de las regaderas. Su

amigo le guiñó un ojo y caminó, en su flamante desnudez, hacía Louis.

"¿Cómo lo llevas?"

Le preguntaba por Niall. Louis estaba seguro.

"Bien, supongo" No quiso decir nada más. Se quebraría nuevamente si volvía a pensar en lo poco probable que era volver a ver al rubio.

"¿Le dijiste a Harry?"

"No. Él, él está haciendo todo eso para mí y yo n-no..." No pudo terminar. No sabía que tan patética sonaba su excusa.

"Hey, tranquilo. Está bien. Te lo mereces, has aguantado mucha mierda... Solo, deja que fluya. Todo pasará. Algunos nos quedamos, otros nos vamos... Con el tiempo nos acostumbraremos"

"Si. Tienes razón, eso... Bien"

"De acuerdo. Disfruta con Harry... José irá a verlo ahora. Le dirá a Norman y cuidarán que no haga alguna estupidez"

"Él estaba..."

"¿Lo viste?"

"Si" Apretó la barra de jabón. Y dejó que las gotas de lluvia artificial golpearan la piel de su rostro. "Borrado. Seguro se metió drogas... Muchas"

"Si. Seguro lo hizo... La partida de Niall nos afectó a todos. Imagino que para Zayn es mucho peor"

"¿Por qué lo hizo? Él... Ellos, dios. Pensé que Niall jamás dejaría a Zayn"

"No lo sé, Lou. No pienses en eso, no te mortifiques" Noah se encogió de hombros y palmeó su hombro antes de volver hacia José quien lo esperaba completamente vestido.

Noah Tenía razón. No debería darle vueltas, pero no podía dejar de hacerlo. Quizás porque tenía miedo, porque ni esa estúpida pareja había tenido su "y vivieron felices para siempre".

¿Qué quedaba para él y Harry?

Su dueño debía dejarlo pronto. Irse a un maldito lugar desconocido y ser un carnero para entretención de ricos. Él solo podía quedarse en prisión, con la esperanza de que volviera y luego, cada día dar las gracias por tener a Harry a su lado. Por no perderlo en alguna pelea, en algún tiroteo.

¿Cómo iban a tener su final feliz?

No había uno. No en North Collan.

Limpio, oliendo a manzana verde y menta... No a rosas, volvió a la celda de ambos. Tocó la puerta y Harry la abrió de inmediato; como si hubiera estado impacientemente esperando.

"¡¿Pero dónde mierda fuiste a lavar tu culo?!" El ojiazul rodó los ojos. "No me ruedes los ojos. Puto insolente..."

Louis entornó los ojos y levantó su dedo índice. Apuntando directamente a Harry con el sermón picando en su lengua.

"Estás siendo grosero. Nada romántico y muy infantil, señor Styles"

Harry molió sus dientes al apretar la mandíbula. Sintiéndose realmente ofendido por aquel simple sermón. Louis jamás lo sermoneaba, y cuando lo hacía era tan políticamente correcto que realmente se sentía como si hubiera hecho algo mal.

"No lo soy" Reprochó infantilmente. Sin excusas.

"Si. Lo eres"

Y Louis podría haber muerto en ese preciso instante. Su muy chico malo, cavernícola e infantil novio, hizo sobresalir levemente su labio inferior durante una fracción de segundo. Fue un apenas reconocible gesto; habría pasado desapercibido para cualquiera, menos para Louis.

Harry había hecho un puchero.

"Bien. Es tu cumpleaños y no vamos a joderla. Eres un insolente, pero puedo dejarlo pasar" Se removió y sosteniendo la puerta con su brazo, le hizo espacio a Louis para que entrara.

Louis atrapó su labio inferior y al ver como Harry pasaba saliva con dificultad, notablemente nervioso al indicarle que entrara; su ritmo cardíaco se aceleró.

Un pasito, otro y otro. Cortos y dudosos. Incertidumbre en sus movimientos mientras se adentraba a la celda.

"Bien... Es así, ¿No?" Preguntó Harry a su espalda. Louis estaba conteniendo la respiración. "Sse supone que así es como va esta cosa. Norman dijo que... Ya sabes. Tú sabes de esto"

No era una cena elegante en un hotel cinco estrellas como lo había celebrado toda su vida. No habían costosos presentes envueltos en papeles metálicos, ni su celular sonaba lleno de mensajes por parte de sus cercanos felicitándolo.

No había una costosa champagne ni copas de cristal.

No estaba en compañía del hijo de un importante empresario, de un modelo conocido ni de un apuesto enfermero.

Solo era una celda, fría y con paredes opacas debido a la suciedad impregnada en ellas. Una litera maltrecha con dos camas cubiertas por roñosas mantas. Un lavamanos con el grifo oxidado, ropa apilada en un rincón.

Una mesa de madera cubierta por una manta vieja. Una botella a medio consumir de dandelion and burdock que tenía tazas a los lados para hacerle compañía.

"Sé que es... pobre" Dijo Harry repasando su nuca "No quise pedirle nada a Reynolds... Quería, solo. Hacerlo yo, es mi mierda. No quería que él consiguiera nada para ti"

Louis negó con la cabeza, de manera eufórica. Su cuello llegó a doler.

"Es..." Su labio inferior tembló, al igual que s voz "Perfecto"

Dos pequeñas velas, cada una dentro de un pequeño vaso de vidrio. Encendidas y con sus rojizas llamas agitándose inquietas.

"Entonces... ¿Te gusta?" Preguntó Harry apartándose de Louis. Caminando hasta la vieja radio que tenía enchufada y presionando el botón "reproducir".

Un disco comenzó a girar, una lenta melodía invadió el lugar. Louis vio los dos platos con comida,

seguramente ya fría. La comida siempre estaba fría en North Collan.

"Si" Al centro de la mesa, un plato con tres muffins y trozos de chocolate partidos alrededor. "Me gusta"

Louis repasaba todo con los ojos, una y otra vez. Obligándose a guardarlo en su cabeza, a hacerlo una parte inolvidable de su vida. Quería sonreír. Quería malditamente demasiado sonreír, no podía hacerlo. Estaba entumecido, congelado con la única capacidad para mover sus cuencas oculares de un lado a otro.

Un pequeño pino navideño al lado de la cama. Adornado pobremente, sin luces de colores ni costosas esferas como las que solía mandar a pedir su madre cada navidad.

Harry se percató de que Louis miraba el pino navideño. Esbozó una sonrisa traviesa y lo apuntó con la cabeza.

"Lo robé de la oficina del prefecto"

"Oh"

"Bueno y ahora, ¿qué?" El ojiazul caminó hasta Harry, posó su mano sobre el pecho del ojiverde y se colocó de puntitas, dejando un suave beso en la barbilla de este. "¿Corderito?"

"Gracias, bebé"

"Es jodidamente raro cuando me dices bebé, ¿sabías?"

"Sí. Pero no pienso dejar de hacerlo" Harry arrugó la nariz para esconder una sonrisa.

"Bien... Puedo soportarlo si lo dice el mamón" Se dieron un corto beso. Luego otro y otro. Louis se acurrucó en el pecho de Harry, respiró su aroma. La mezcla de piel y agua perfumada; lo cautivaba. "Por lo que entendí... Primero comemos, luego te doy tu regalo y después tú me agradeces dejándome hacerte cositas malas"

Louis siseó, con una boba sonrisa traidora. Harry no sabía, Harry simplemente estaba repitiendo lo que le contaron y eso hacía que su corazón latiera furiosamente. Era el primero, estaba tomando tantos primeros de Harry...

¿Cómo podría devolvérselo?

Se apartó. Buscando sus orbes esmeraldas, ese bosque de matices profundas donde podía perderse sin miedo alguno.

"Harry... Tú siempre dices que yo soy bueno. ¿Y si no lo fuera? Si... No lo sé. Esto es como, solo digo" Louis cerró los ojos al sentir los dedos de Harry cepillando sobre sus labios. "Si no fuera esa buena persona. Si fuera... mierda. Solo mierda con un rostro bonito y... quizás un culo perfecto, ¿Qué harías?" Harry estiró los labios. Sonreía, con un dejo de burla destellando de sus orbes esmeraldas.

"Las malas personas; la mierda... Nunca se preocupa por ser mierda. Solamente lo es" Pellizcó la nariz de Louis. "Tú te preocupas mucho, todo el tiempo. Piensas y piensas... Te duele hacer algo cuando saber que no está bien. Eso no lo hacen las malas personas"

"Pero-"

"Y tu culo debería ser glorificado porque si, es como algo muy perfecto"

"No puedo negar eso" Respondió con una alegría apagada.

"¿Qué ocurre corderito? Estás extraño"

Louis mentalmente enterró un puñal en su vientre. Culpable por soltar sus inseguridades en ese momento, cuando menos debía. Cuando solamente debía sonreír y ser bueno para Harry. Porque él merecía eso.

"Así son las personas enamoradas, bebé. Extrañas"

"Bien... ¿Siempre serás así? Es raro" Soltó a Louis y lo repasó con la mirada "Al parecer, el amor te hace jodidamente melancólico y no. Quita el morbo. Así no lograré que se me pare"

"¿Tu polla por sobre mi amor?"

"Mi polla desea follarse a tu amor. Pero será después de comer" Harry guió a Louis hasta la mesa e incluso corrió el pequeño taburete cojo para él. Louis estaba seriamente pensando en agradecerle a Norman por haberle enseñado eso a Harry. "Bien, esto... ¿Voy bien?"

"Perfecto"

"De acuerdo..." Se sentó frente a Louis, mirando la comida con el ceño fruncido. "¿Solo comemos o hay que hacer algo antes?"

Louis pensó en hablarle sobre algunas costumbres religiosas, pero no lo encontró necesario. Ninguno de ellos estaba especialmente ligado a dios.

"Podemos solo comer. Hablar si así lo quieres..."

"Hablar suena bien. Si, puedo hablar..."

"Entonces... Ya que es mi cumpleaños" Tomó el tenedor y picó un trozo de papa dorada que había en el plato plástico. "Supongo que puedo hacerte algunas preguntas y serás honesto en contestarme"

Harry sirvió licor en las dos tazas y se encogió de hombros.

"Seguro. No es como si tuviera algo que esconder"

"Bien. ¿Siempre fuiste gay?"

Se miraron con picardía, ambos jugando con sus platos de comida, llevándose pequeños bocados a la boca.

"No lo sé. Cuando me di cuenta que quería follar, solo había chicos a mi alrededor y veía culos todo el tiempo así que... supongo que sí" Louis frunció el ceño. No le gustó esa respuesta... Sonaba más a alguien que no tuvo otra opción. "No me mires así. Luego intenté follarme uno que otro coño, pero no pude. Las tías no van conmigo"

"¿Lo intentaste?"

"Si. Por supuesto, pero ni siquiera pude pararla" Tenía una mueca de desagrado en el rostro "Y esas cosas. Ya sabes, las cosas que rebotan..."

"Pechos" Completó por Harry. Una risita escapaba suave de su garganta

"Si, eso. Los pechos... ¿Cómo pueden gustarles esas masas de carne?" Negó con la cabeza. Louis para ese momento tapaba su boca mientras reía a carcajadas. Harry lo apuntó con el tenedor entre los dedos, tragando un trozo de carne que se había llevado a la boca "Me gustan los cuerpos de los hombres y sobre todo... Me gusta tu cuerpo"

Louis se ruborizó y volvió la vista a su plato. Se sumieron unos cuantos minutos en un cómodo silencio bajo la música de fondo. Una vieja balada romántica. Harry vio el plato de Louis, aun con

demasiada comida para su gusto.

"Ven aquí, voy a darte de comer" Expresó como si nada. Palmeó sus muslos y le indicó a Louis que se sentara en ellos. El ojiazul, avergonzado y con su labio inferior siendo mordisqueado, obedeció. Harry pasó una mano por la espalda baja de Louis, rodeándolo mientras con su mano libre pinchaba trozos de carne. "Quiero que comas más, corderito"

"¿Qué? No. ¿Por qué?" Preguntó confundido.

"Porque de solo imaginarme esto" Apretó las caderas de Louis, seguido de sus muslos y sus brazos. "Más carnosos... Me entra pedazo de morbo"

"Harry... ¿Te ponen los gordos?" Preguntó en un susurro. Aquello sonaba a una especie de fetiche sexual y era algo que no esperaba para nada.

"No todos los hombres quedamos satisfechos chupando huesos de pollo. Algunos tenemos los cojones para decir que nos gusta la carne"

Y Louis amaba malditamente mucho a Harry.

"Deberías andar por el mundo predicando esa filosofía. No tienes idea de cuantas niñas atendí... pequeñas y preocupándose por los pliegues que se formaban en su vientre"

"Bah. Gilipolleces... Cuando crezcan se darán cuenta de que pueden saltar en cualquier polla, sin importar cuantos kilos tengan. Menos en pollas mariconas, como la mía o la tuya"

"Eso... Ha sido lindo y muy, muy guarro" Louis se carcajeó por lo bajo, dejándose alimentar por Harry quien le reclamaba lo poco que abría la boca para comer en comparación a cuando se tragaba su polla. "¡Harry no puedo más! Me estás dando de tu plato y del mío. Eso es trampa"

"¡Blasfemia!"

Bromas, risas tontas y comentarios obscenos. Besos fugaces y roces de piel que los hacían sonreír con brillo en la mirada. En ese momento, Louis amaba estar enamorado de Harry.

Harry amaba que Louis estuviera enamorado de él.

Terminaron de comer y brindaron por el nacimiento de Louis. Harry le contó sobre el pastel, omitiendo la parte donde arruinaba la cena de todos los reclusos y en su lugar, se quejaba de la mala voluntad de los empleados de la cocina.

Una nueva canción sonó, Louis la conocía... Antigua, de su época universitaria. Siempre veía a las parejas enamoradas llenar la pista de baile cuando sonaba. Nunca la bailó.

-Pink Floyd, Wish u were here-

Tomó la mano de Harry y se acunó contra la palma de esta, igual que un cachorro mimado.

"Harry, ¿Bailarías conmi-?"

"No" Negó, tajante.

"¿Qué?"

"No. Olvídalo, no bailo. Eso está fuera de mi maldita liga. Ni lo pienses"

Louis se colocó de pie y cruzó sus brazos a la altura de su pecho. Era su jodido cumpleaños y quería que Harry bailara con él.

"Harry-"

"Prefiero cortarme la polla y comérmela"

"¡Dios! ¿Por qué siempre terminas mutilando tu polla?" La voz de Louis fue un susurro agudo.

"Porque sé que la amas y que sufrirías si no la tengo. Venga, si eres una putita traviesa" Ronroneó, colocándose de pie. Llevó sus grandes manos al trasero de Louis y lo apretó con fuerza mientras hacía un camino de besos por su dulce cuello.

"Mierda" Gimió. Intentando mantenerse en una línea y no ceder ante los deliciosos mordiscos que su dueño le daba "¡Quiero bailar contigo!"

"No" Susurró en su oído, dándole un tirón al lóbulo de su oreja.

"Vamos, por favor..."

"No, Louis"

El ojiazul se inclinó hacia atrás, tomando distancia. Su cuerpo estaba caliente y toda su piel erizada debido a la excitación.

"¿Podemos negociar?" Tenía un puchero en los labios y batía sus pestañas con insistencia.

Harry le dio un lametón y su nariz y enarcó una ceja.

"¿Tienes algo que ofrecer?"

"O Bailas conmigo o me dejas hacer de activo" Musitó con aire desafiante. Ojos entornados y sus dedos presionándose en los hombros de Harry.

"¿Activo? Estás malditamente bromeando"

"¡Lo digo en serio!" Se quejó. Voz firme pero suave, no podía ser de otra forma con Harry.

"Louis, no puedo imaginarte metiéndomela por el culo. Es simplemente, anatómicamente... Imposible"

"También tengo pene. Gracias" Comentó con su refinado y pomposo acento. Harry se remojó los labios y esbozó esa sonrisa triunfal que Louis amaba y odiaba.

"Y es muy lindo. Dan ganas de apretarlo y bombearlo mientras te retuerces de placer. Pero no es material para meter en un culo"

"Harry, me estoy sintiendo muy ofendido"

"Es como... chiquitito y lindo"

"¡¿Qué?! ¿Qué mierda acabas de decir?" Louis tenía el ceño profundamente fruncido. Realmente molesto y con su boca notablemente abierta. Se apartó de Harry y con gestos exagerados de brazos le respondió: "¡Mi polla no es pequeña!"

"Chiquitita y linda. Como una fresita" Se mofó, con su dedo pulgar e índice entornado el tamaño de una fresa pequeña.

"¡Cállate! Esto es malditamente humillante. No la tengo pequeña, tú la tienes anormalmente grande. Maldito burro"

"Y tampoco podrías dilatarme. Tus manitos son... realmente chicas. Mira esos dedos, podría usarlos como mondadientes" Tomó las manos de Louis y las besó. El ojiazul intentaba apartarlas pero Harry no se lo permitía.

Estaba completamente enojado y avergonzado.

Puto Harry, siempre terminaba jodiéndola.

"No puedo creer toda la mierda que estas soltando en este momento. Es mi maldito cumpleaños y me estás diciendo que tengo la polla chica... y que mis dedos no son lo suficientemente buenos para dilatarte"

"Además te mueves como conejo. Es excitante si eres la hembra, pero... No, sería jodido si fueras el activo"

Louis logró soltarte y empujó a Harry. Fue tan suave que el ojiverde no se removió ni un centímetro. Harry inmediatamente lo tomó por las caderas, bruto y posesivamente.

"¡Para de una maldita vez! Antes de entrar en prisión era un muy alabado activo"

"Por supuesto, corderito" Se mofó. Su sonrisa era tan amplia, sus ojos brillaban tanto y sus manos se aferraban con tanta fuerza a las caderas de Louis, que simplemente no podía estar molesto.

"¡Lo digo en serio! No siempre voy a querer recibir. También quiero ponerla, ¿sabes?"

"Bien, algún día. No tengo problema en pasarte el culo" Harry miró su propia mano, dobló su dedo pulgar con picardía y se lo mostró a Louis "Será como tener esto, puedo soportarlo"

"¡Hijo de puta! ¡Mi pene no es como tu maldito pulgar!" Harry frunció el ceño y volvió la vista a su mano. Empuñó todos los dedos, dejando solamente el meñique alzado y volviendo a mirar al ojiazul. El rostro de Louis se tiñó de rojo, completamente. Empujó a Harry, ahora si molesto. "¡Detente!"

Se dio media vuelta pero antes de que pudiera dar dos jodidos pasos, fue envuelto por unos grandes y tonificados brazos. Bufó e intentó inútilmente soltarse.

"Har-"

"Bailaré contigo" Louis gimoteó, pisando fuerte con el pie al igual que un niño pequeño. ¿Cómo iba a negarse a eso?

"Y, y me dejarás hacerte cucharita" Tentó su suerte. Pero Louis estaba enojado. Iba a por todo, Harry tendría que hacer muchas cosas si quería ser perdonado.

"¿Qué?"

"Que al dormir, me dejarás hacerte cucharita" Escuchó la ronca risa de Harry en su oído y se estremeció. Odiaba tanto no poder enojarse con él. Era frustrante y encantador.

"Bien... Haremos cucharita, mamonazo cursi" Louis se volteó y encontró los ojos de Harry. Encontró sus labios, sus dientes, su nariz... Encontró el rostro de su dueño y se enamoró una vez más de Harry. "Me ves"

"Lo hago"

"Da miedo. Nadie más me ve, nunca"

"No le diré a nadie lo que veo. Tu secreto está a salvo conmigo"

"¿Qué secreto?"

"Que me quieres"

"Eso no es un secreto, corderito"

Harry se inclinó y juntaron sus bocas. Consagraron sus labios, hicieron bailar sus lenguas al ritmo de la música. El más bajo rodeó al emperador por el cuello y comenzó a moverse, lento y pausadamente. Dejaba que Harry lamiera los bordes de sus labios, que los mordiera y que cepillara con su lengua cada rincón de su boca. El hambriento beso comenzó a menguar, a ser solo un suave roce entre sus bocas mientras Louis guiaba a Harry en un lento vals.

No tenían buen ritmo, Harry era rígido. Solamente meciéndose de un lado a otro, Pero Louis estaba tan cautivado que no lo notaba.

"Te amo, Harry"

El emperador se detuvo. Louis lo escuchó tomar una gran bocanada de aire y luego sintió un beso ser depositado en su cabeza; sobre sus rebeldes cabellos.

"Corderito, el regalo debía hacértelo yo a ti"

"Tú eres mi regalo, mi dueño" Susurró con el rostro escondido en la división del cuello con los hombros de Harry. Retomando el torpe y poco prolijo baile, descompasado de la música.

"Tú eres... tú eres el mío. Mi muy cursi y mamón Louis"

Y Louis silenció el ardor en su pecho. Porque esa noche la felicidad, la dicha y plenitud era para Harry; no para él.

--

Harry no vio a Zayn en el desayuno. No lo vio en las regaderas ni luego en el gimnasio. Molesto e irritado caminó por los pasillos hasta la celda de su amigo. Al entrar vio a un chico tirado sobre la cama de Zayn, lucia cardenales amoratados en su cuerpo desnudo.

Sintió como su cuerpo se ponía rígido. Eso no era común en Zayn, él jamás lastimaba a alguien de no ser necesario. Se acercó al cuerpo y sacudió al chico, haciéndolo despertar.

"¿Zayn, dónde está?" Preguntó con voz demandante.

El chico, con la mirada perdida negó con la cabeza y se encogió en sí mismo cuando Harry maldijo en un gruñido. El ojiverde lo soltó con desdén; no le importaba ese pobre diablo.

Solo era uno más. Uno del montón...

Había tenido la mejor noche de toda su puta vida y ahora el hijo de perra de Zayn le estaba arruinando el humor. Iba a joderlo a patadas en el culo. Caminó, buscando por distintos lugares y preguntando a algunos reclusos le informaron que Zayn se encontraba en la unidad médica.

Sobredosis de heroína. Encontrado a tiempo por Norman, de lo contrario habría muerto. Al llegar vio a Norman y a José, ambos lucían sin vida. Parecían temerosos y cabizbajos. Sus facciones delataban algo malo, Harry lo sabía.

"¿Qué mierda estás haciendo aquí?" Preguntó al moreno quien tenía la vista fija en el frente.

No respondió.

Harry miró a Norman y José, ambos negaron con la cabeza y salieron del lugar. Sabían, estaban al tanto de la noticia que Zayn tendría que darle a Harry.

El emperador se inclinó hacia el moreno y tomó su rostro con ambas manos, intento enfocar su mirada.

"¿Qué ocurrió?" No era una pregunta. Estaba exigiendo saber que había ocurrido.

Le dolía, aun cuando jamás fuera a admitirlo. El dolor de Zayn era como el propio, era aquel compañerismo que no podía explicar. Zayn colocó su mano sobre la de Harry y finalmente lo miró a los ojos.

Gruesas pestañas largas se sacudieron al mismo tiempo que una sonrisa se formaba.

"Voy a la fosa"

Cada palabra tronó en los oídos de Harry, se coló a su cabeza y se repitió miles de veces en solo unos segundos. Sintió el flujo sanguíneo de su cuerpo detenerse. Era una sentencia, un nuevo pecado que debería ser cargado en la espalda del emperador. Una nueva cruz.

"¿Qué?"

"Reynolds me dijo que... Este año debo ir a la fosa"

"No" Su cabeza se movía de un lado a otro. No iba a aceptar eso, no pensaba hacerlo. "¡No! ¡No puedes estar diciendo esta mierda!"

"Vas a tener que matarme, Harry"

"N-no" Un decreto que no podría ser cumplido. "Lo mataré. Ma-mataré a Reynolds... No, no puede hacer esto"

"Harry... Tú solo detendrás el latido de mi músculo cardiaco. Porque morir, eso lo hice cuando aparté a Niall de mi lado"

Hoy es un día muy gris donde vivo.

Quería compartir con ustedes algo. Para hacer esta historia yo estudié bastante sobre lo que es la prisión, testimonios de convictos y ex convictos. Repasé en documentales de cárceles alrededor del mundo.

Comprendo que muchas veces, una historia les recuerde a otra. Pero a veces me gustaría que mi historia solamente les recordara a mi historia. No sé si me explico. Lo pongo de otra forma, es como si ustedes tuvieran un nuevo novio y salen con este novio a pasear, entonces su novio les muestra un simple árbol porque si, el puto árbol es lindo pero uds salen con "Oh dios, ese árbol me recuerda a mi exnovio" lo cual es ridículo porque solo es un árbol. Bien... Luego este novio les dice "que lindo el cielo" y uds. dicen "Oh, mi exnovio una vez me dijo eso" las invita a tomar un helado y uds "Oh, mi exnovio me invitaba a tomar helado"... Y así constantemente en cada situación. ¿No creen que para este novio terminaría siendo agotador? ¿y que es en realidad ridículo? (Es un caso hipotético, en sentido figurado) Algo así ocurre con los escritores que tenemos que estar leyendo en cada párrafo como cada simple palabra, acción o situación los motiva a mencionar otros fics. Entiendo que eso ocurra, simplemente NO veo la necesidad de que lo estén escribiendo en los comentarios. Es molesto, es irrespetuoso y a la larga aburre. Vayan a leer esa historia que tanto les recuerda, nadie se los impide y en esa historia comenten lo mucho que les gusta esa parte en particular, estoy segura que a la escritora, o el escritor de esa historia, le hará muy feliz ver ese comentario y por otro lado estarán siendo respetuosos lo cual es algo que al parecer no abunda mucho en esta plataforma.

Por otra quiero decir que las menciones a Dios en esta historia, son parte de la narrativa. Del contexto y me sorprende que se molesten por "blasfemar" en los diálogos cuando hay situaciones mucho más alarmantes y denigrantes, crímenes literales.

Cuando el padre de Harry dice que Dios es el mayor asesino de la historia, puesto que estamos hechos a su imagen y semejanza. Está obligando a su hijo a matar a una persona, y nadie me reclamó por eso. Al parecer, era más ofensiva la referencia a dios que el crimen a cometer y que el abuso psicológico. Esa extraña moral, no va mucho conmigo. Por eso, espero que entiendan si les respondo con mi punto de vista. Ustedes pueden comentar, yo también. Si algún comentario me parece mal, estoy en mi derecho a borrarlo. Si algún usuario me parece ofensivo, estoy en mi derecho a bloquearlo.

En fin, solo es eso. Muchas gracias a todos ya que estamos llegando a los 100k views <3 Es increible y espero la historia se haga un lugar especial en ustedes. Todos sus comentarios, mensajes y apoyo ha sido increíble. Os amo mucho!!

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XXIII: El barco hundido y la brújula tardía HABEMUS TRAILER!!!

https://youtu.be/NDYh5JNSQNI

Hecho por CelitaCurls1 LE HA QUEDADO HERMOSO! ES UNA PASADA. SI PUEDEN ENTREN A YOUTUBE Y LE DAN MANITO HACIA ARRIBA!!!

Dedicaciones: forlouisonly

Antroz

antograypages

Larry_Stylinson_7u7

fixmezaynie

MaciLSalwys

EdyVera

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harryxlstylinson

CataliinaAntoniia

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(Si me faltó alguien, lo siento mucho. Es que ando un poco ida hoy. Por otra parte, este cap lo

escribí escuchando algunas canciones. Pondré las canciones en las multimedias)

"¿Por qué?" Preguntó conteniendo la ira. Voz profunda y lenta, como un rugido vibrante emergiendo por sus cuerdas vocales. Reynolds estaba sentado frente a Harry. Grandes ojeras violáceas adornaban su rostro. Aquella contextura atlética que provenía de su época como boxeador profesional resaltaba en su suntuoso traje. El mecenas soltó un suspiro y negó con la cabeza; Harry supo que el asunto era más serio. "Ten" Sacó del bolsillo interno de su chaqueta un papel doblado a la mitad y se lo extendió al emperador quien lo recibió con un amago de hesitación. << Un pequeño recordatorio de quien soy yo y quien eres tú. Irás a la fosa y harás lo que te encargué o tendré que hacer una llamada y asegurarme de que trasladen a tu puta a una lejana penitenciaría. >> Su padre. El recuerdo de la conversación que tuvo con el hombre picaba en sus intestinos. ¿Quien demonios era el tal ivanov y por qué razón su padre lo quería muerto? "Maldito enfermo" Arrugó el papel. Moliendo sus dientes y con sus nudillos blancos debido a la fuerza con la que empuñaba las manos. "Maldito... Infeliz" "No puedo hacer nada. Lo siento... Tengo las manos atadas, si no pongo a Zayn en la fosa, estoy jodido" Harry negó con la cabeza. Louis no podía convertirse en su talón de Aquiles. No podía arriesgarse...

Su... su chico no podía salir lastimado. Era ingenuo y suave, sonreía demasiado. Harry amaba que Louis sonriera demasiado, porque las mejores sonrisas eran las que le daba a él. "Debe haber una maldita forma, Reynolds. No puedes hacerme esto... ¡No puedes hacerle esto a Zayn!" "¡¿Crees que yo quiero esto?!" Gritó arrebatando la carta arrugada de las manos de Harry y lanzándola al suelo "Tu padre no ha dejado de joderme los cojones desde que tomé los torneos" "Voy a matarlo. Debo matarlo" "Des sabía que querrías hacer eso. No está, intenté contactar con él y se ha ido a un congreso en Estados Unidos. Dejó órdenes y corrió, justo lo que podría esperarse de una rata cobarde" La voz de Reynolds estaba llena de desprecio. Harry podía casi tocarlo. "Debería haberlo matado cuando pude" "Si. Pero no lo hiciste" "No puedo matar a Zayn" "Entonces él tendrá que matarte a ti" "Debe haber otra manera" "No la hay y si me preguntas..." Reynolds se colocó de pie e hizo un gesto a uno de sus hombres para que le entregasen un puro. "Espero que gane Zayn. Si tú murieras... tu padre dejaría de ser un grano en el culo" Harry asintió. Era verdad, para Reynolds sería mucho más fácil si simplemente muriera. Pero no podía hacerlo; ya no quería morir. Se mantuvieron en aquella roñosa y fría habitación mientras el mecenas fumaba su puro. Harry no dejaba de pensar, buscaba maneras de cambiar los hechos, una salida de escape. Nada, no había nada. La realidad lo golpeaba, haciendo caer pedazos de su muralla de defensa. Des seguía teniendo poder sobre él, no iba a dejarlo libre. Harry jamás sería libre. Luego recordó a Louis. Recordó sus ojos marinos, su respiración suave

y sus muecas de enfado. Recordó la vez que encontró la libertad con él. Algo que su padre jamás podría arrebatarle. "Reynolds... Necesito que me hagas un favor" Y su mecenas sonrió. Botando el humo por la nariz y negando con la cabeza. Los hombres en deuda siempre tenían un sitio reservado para él.

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El emperador se encontraba sentado al lado de Zayn. Ambos en la celda del príncipe, compartiendo la que sería su última botella de whiskey. La crueldad con la que los días pasaban de manera fugaz, se podía besar en su existencia. Parecía ser que con cada parpadeo dado, un nuevo amanecer se ceñía sobre ellos. Harry sentía la noche demasiado corta y que le faltaba vida para la cantidad de besos que aun debía repartir en el cuerpo de su ojiazul. Sentía que sus manos jamás podrían recorrer toda aquella cremosa y dulce extensión de piel. Que sus oídos aún no habían escuchado todos los gemidos que Louis podría cantar sobre su oído. Harry sentía que podría apuñalar al tiempo hasta derrocarlo, hasta hacerlo desangrar mientras se reía con crueldad por su vil intento de separarlo de Louis. Pero no podía hacerlo, porque el bastardo no se mostraba frente a él. Se escondía tras la luna y el sol, torturándolo. Recordándole con el correr de las horas que lo inevitable, cada día se acercaba más. "Es una mierda, ¿no?" Sonrió Zayn, con la botella sobre sus labios y los ojos idos por la droga. "Enamorarse" "Tú sabes más de eso" Se burló. Arrebatando la botella de sus manos. "Tú eres el jodido marica enamorado..." "Venga. No me la pusieron fácil" Intentó defenderse sin sentir ni un solo ápice de molestia "El rubio parecía sacado de una maldita película de niños pijos. Tú lo viste, ¿verdad? Como Niall

parecía... volar. Malditamente volar" "Eran los porros" "Si" Sonreían. Con sus ojos fijos en una lamentable muralla. "¿Y tú qué? No estás mejor que yo. El corderito... Te tiene la polla amarrada" "Al culo" "¿Lo quieres?" "No" Respondió. Sus ojos desbordantes de amor. "¿No? Ya. Seguro ahora me saldrás con alguna mierda de que no lo quieres porque lo amas" Zayn rebuscó a tientas su cajetilla de cigarros. "Joder no" Dio un sorbo y limpió las comisuras de sus labios. "Los monstruos como yo no estamos hechos para amar. Solo para... odiar. Para causar dolor, para lastimar" "No te veo lastimándolo" "Entonces estás ciego. Si lo amara sería distinto. Me han contado sobre esa mierda del amor y lo he visto. Es lo que Louis siente por mí. Es algo cálido, bondadoso... limpio; sin esperar recibir algo a cambio. Louis hace eso por mí, me malditamente ama" "¿Seguro que no estás enamorado?" "No lo estoy" "Quiero decir. Yo realmente, genuinamente pensé que lo amabas" Recibió la botella de licor que Harry le ofrecía. El ojiverde no pudo evitar que las comisuras de sus labios se estiraran en una sonrisa. Repentinamente sentía la necesidad de un cigarrillo. "Eso no es amor. Lo que siento por Louis... Tendría una condena peor que la muerte" Zayn

se atragantó con su bebida, tosiendo mientras una risa se filtraba por sus labios. Siseó y pasó una mano para rodear a Harry por los hombros. "Eso amigo mío, es algo que solamente tú dirías" Harry no pudo desmentir ese hecho. "Así que una condena peor que la muerte ¿eh? ¿Por qué?" "Porque sería capaz de matar a cada ser viviente de este mundo por él y lo peor... Es que lo haría con una sonrisa en el rostro. Malditamente demente" "Y dices que no es amor. Pedazo de mierda maricona" Bebieron en un cómodo silencio hasta que Zayn comenzó a hablar sobre la época en que llegaron a North Collan, ambos enojados con el mundo. Los recuerdos salían a flote a medida que el contenido de la botella bajaba; Zayn parecía recordarlo todo. Se rieron de la vez en que Harry, demasiado ebrio, había intentado meterse en los pantalones de Zayn y Niall, aún más ebrio, le había quebrado una botella en la cabeza por los celos. En aquella época no fue tan divertido como lo era ahora al recordarlo, y el rubio tuvo que esconderse prácticamente dos semanas del emperador por la amenaza de raparlo completamente y de golpearlo hasta que todo en él fuera de color morado. En un momento el alcohol se acabó y lo único que seguía mojando los labios de Zayn eran las lágrimas que caían por sus ojos. Harry apenas si pestañeaba, con su estómago apretado y una mano apretándose firmemente a la del moreno. Era su hermano, sin importar que no compartieran sangre. Ambos eran familia. "Mierda. Debería haber follado a la rubia loca una vez más" El rostro de Zayn era el de alguien recordando. Ahogándose deliberadamente en sus recuerdos para mantenerse cuerdo. "Y yo debería estar haciendo eso en este momento. No embriagándome con un vago apestoso" Zayn se llevó una mano a la entrepierna y apretó su ingle. "Si. Igual. Es el sudor de mis bolas. No me he sentido de humor para tomar un baño" El ojiverde arrugó el entrecejo y se apartó cuando Zayn intentó tocarlo con la mano que había apretado sobre su pantalón.

"Puto cerdo. Salúdame a la fauna que tienes allá abajo entonces" "Hm. Podrías saludarla tú mismo. Solo debes acertarte; lengüita afuera" "Gilipollas. Estoy retirado de las bolas sudorosas. Solo culos que huelen a frutas para mi" "Venga. Cuando nos conocimos querías que oliera culos podridos y ahora andas muy chulito, todo porque te follas a una princesa" "Una maldita princesa. No puedo negarlo" Zayn golpeó el hombro de Harry con el propio. "¿Dónde dejaste a tu mamón?" "Jugando al doctor en la unidad médica" Zayn le ofreció un cigarrillo a Harry quien aceptó de buena gana. Juntaron sus rostros para encenderlos con la misma llamarada. El moreno golpeó a Harry cuando este le dio una calada a su cigarrillo y botó el humo sobre sus ojos. Por alguna razón, había tanto que hablar. Nunca habían encontrado algo que quisieran contarle al otro hasta ese momento. Y ahí estaban, Zayn aprendió que Harry tenía cuatro pezones. El ojiverde aprendió que Zayn había practicado la religión musulmana en su infancia. El tic tac no se detenía y la angustia crecía. El pecho de Harry se encogía cada vez que levantaba la vista y se topaba con el viejo reloj de pared del moreno. Se escapaba, a cada respiración... Una parte de su vida se escapaba. Pensó que debería contarlo. Cada segundo, así quizás durarían más. Parecería que el tiempo no transcurriría con tanta rapidez como lo hacía. "Zayn. Necesito que me pases a tu bebé" "¿A mi bebé? ¿Con que fin?" El moreno entornó los ojos, mirando fijamente a Harry. "Porque antes de que dejemos esta mierda, necesito ponerle cadenas a mi corderito. O no podré

liberarlo" Y esa fue la primera vez que Zayn vio los ojos de Harry aguarse.

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https://youtu.be/Lm05mvw87Xg

El ojiazul frotó su cuello para pasar el cansancio acumulado en sus hombros. No hubo gran número de heridos, sin embargo, no tenía energía.

También sería el último día que ayudaría en la unidad médica. ¿El motivo? Dudaba seriamente poder levantarse de la cama una vez que Harry partiera a la fosa. Lo cual ocurriría dentro de tres días. Sus ojos dolían irritados por la cantidad de lágrimas derramadas. Cada noche, luego de follar hasta que caían agotados en la cama, en una tortura silenciosa se aferraba a Harry y lloraba sobre su pecho. Su dueño jamás le decía nada, respetaba su dolor y vivía el propio a su manera.

Harry fingía no verlo, Louis lo sabía. Él se estaba desmoronando y Harry estaba consciente de eso. Quizás estaba siendo patético, sumergiéndose en aquella cloaca de dolor sin importarle que Harry llegara a sentir lástima por él. No podía evitarlo, no quería evitarlo. Simplemente no podía renegar de ningún sentimiento que Harry evocara en él. Lo bueno, lo malo... Estaba malditamente enamorado de todo, incluso de aquel Louis patético y llorón. Caminó viendo a los convictos, todo tan distinto. North Collan lucía más lúgubre que de costumbre, nadie parecía siquiera esforzarse en lucir como un ser humano. Cadáveres cuyos cuerpos aún funcionaban, eso eran a los ojos de Louis. Entró a la celda y como siempre, como seguiría siendo hasta que su cuerpo yaciera bajo tierra, muerto e inerte; su corazón se aceleró al ver a su dueño. "Tarde corderito. Pensé que te habías quedado de guarra por ahí" Louis rodó los ojos, sin evitar que una sonrisa se formara en su boca. "¿Para que la máquina, Harry?" El ojiverde le dio una mirada de soslayo a Louis, sin responder a su pregunta. Sonriendo, destruido y resignado. "¿Harry?" "Ven aquí" Acomodó un taburete frente a él y lo tamborileó con la palma de la mano. Louis con un amago de confusión en el rostro, obedeció. Se sentó frente a Harry quien tenía la mirada fija en aquella pequeña máquina. Sobre la destartalada mesa un pequeño frasquito con tinta negra y varios paños limpios. "¿Un tatuaje?" Preguntó sin entenderlo del todo. "No. Dame tu mano izquierda" Buscó la mano de Louis y la llevó a su boca, besando sus nudillos. El corazón del ojiazul latía violentamente, haciéndole doler el pecho. "Estás son mis cadenas, Louis. Es mi regalo para ti" Louis tuvo que parpadear. Sus orbes azules escociendo y su labio inferior siendo retenido por los dientes para que no temblara. No podía hablar, simplemente ser un mero espectador de aquella muda promesa. Cerró los ojos al sentir la aguja enterrarse en su piel, al sentir como aquellas cadenas se ceñían a sus huesos. Harry estaba siendo cruel, como nunca antes. Con sus apagados ojos verdes vidriosos, con su mano temblorosa sosteniendo la de Louis.

Fueron pocos minutos, se sintieron como cientos de años. Cada uno más doloroso que el anterior. Cuando Harry terminó, Louis no era más que un cuerpo inerte y etéreo. Sumido en un sueño del cual no lograría despertar jamás. Las lágrimas acariciaban sus mejillas, sus fanales marinos estaban fijos en Harry quien sorbía su nariz y restregaba furiosamente el dorso de su mano sobre sus ojos verdes. Arrastrando y eliminando cualquier indicio de lágrimas en ellos. Louis bajó la vista y respiró erráticamente. Su mano lucía pálida y temblorosa frente a él, con su dedo anular ensangrentado. Gotas escarlatas resaltaban como piedras preciosas sobre la tinta negra en él. "Una argolla" "No. Cadenas, corderito" Louis hipó en su sollozo débil. Viendo como Harry tomaba su mano y besaba aquel tatuaje de anillo. Los labios de su dueño teñidos de rojo, al igual que sus traicioneros ojos. "Es mi condena para ti. Jamás podrás olvidarme" "¿Po-por qué lo dices así?" Comenzó a hiperventilar. "Ha-hablas como... Lo dices así. N-no, no digas esta mierda. No es así, hablas como si quisieras dejarme un recuerdo... ¡¿Por qué estás haciendo esto?!" Louis recogió su mano y se colocó de pie, negando con la cabeza. Su respiración exaltada, preso del pánico. "Lou, no. No es así" Harry se apresuró a llegar a él. Acunó su rostro y presionó un beso en sus labios. "No es así, no lo es" "V-voy a morir. Si no vuelves, voy a morir" Susurró sobre los labios de Harry. "No lo harás" "¡¿Y tú qué sabes?!" Louis intentó empujar a Harry, más el fuerte abrazo en el que se vio envuelto frustró su intento por apartarse. Harry cubría todo su cuerpo, besándole la frente y siseando para tranquilizarlo. "Estamos bien, bebé" Susurró. "Estamos bien"

"Vas a dejarme" "Nunca" "Mierda. Esto está mal, está tan mal" Sollozó, su rostro en el pecho del ojiverde "Me siento jodido, Harry. Estoy como, Dios. Estoy enfermo" "Estás enamorado de mí, por supuesto que está mal" "Tengo miedo de que te vayas" Confesó, aferrando sus dedos en la espalda de Harry "¿Y si nuestros caminos no vuelven a unirse, Harry? No lo soportaré" "Entonces seguiré tus pasos. Solo camina, no te detengas corderito. Porque te alcanzaré. Lo prometo" "Tus palabras son una mierda" Habló entre lágrimas, hipando y sorbiendo su rojiza nariz "Eres una mierda, eres el peor novio. Apestas, te odio" "Bueno, dame algo de crédito. Eres mi primer novio, lo estoy intentando" "¡Cállate! Se supone que ahora deberías ser grosero y hacerme reír, te odio... Eso no es verdad. Te amo, mierda. Te amo tanto y no, no eres mi novio. Me pusiste un maldito anillo, eso no lo hacen los novios. Jódete" Harry soltó una risilla, cepillando sus dientes en la frente de Louis. Sin querer soltarlo, sin tener la fuerza para apartarse. Daría lo que fuera por poder quedarse ahí, en los brazos del chico con el que había conocido la libertad. "¿Esto es para siempre, verdad? ¿No vas a aburrirte de mí, verdad? Mierda, parezco una jodida adolescente" "Nunca podría aburrirme de ti, Louis. Tú eres todos los sabores. Dulce, salado, ácido y amargo; contigo lo tengo todo" Louis se apartó de Harry, su rostro lucía espantado. Entornó los ojos y recorrió al ojiverde con la mirada. "¡¿Qué te hice?! Yo era el cursi de la relación. Me siento inútil" "Me hiciste feliz y libre" respondió encogiéndose de hombros. "Ya mátame ¿quieres?" "Ya cállate y bésame, corderito coqueto"

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(Leer con el video) https://youtu.be/4AdCQvRfWQ8

Un golpe.

No estaba llevándolo bien. Otro golpe. El cuero en el saco de boxeó se hundió debido a la fuerza del impacto. No estaba llevándolo nada bien. Una patada de costado y dos ganchos. Louis se estaba desmoronando frente a sus ojos. "Harry. Detente" La voz de Zayn lo hizo detener los golpes "Llevas ocho horas frente a ese maldito saco. Es suficiente"

Negó con la cabeza. Estaba comenzando a sentirse mareado. Asqueado. "No sé qué hacer" Confesó "Lo estoy lastimando, Zayn. Lo estoy convirtiendo en una cosa... en. Mierda" El moreno dio un suspiro y se acercó a Harry para quitarle las vendas de las manos. "Es tu última noche aquí y la estás pasando con ese maldito saco de arena. No me jodas con tu mierda. Ve con Louis..." "¿Cómo puedes estar tranquilo? Tú sabes que, bueno que... Maldición. Sabes que voy a-" No pudo terminar. No pudo acabar con aquella sentencia de muerte. Zayn le dijo que se había resignado, que tarde o temprano iba a pasar y que al final, todos morían. Harry siempre había pensado de esa manera, jamás había tenido apego por la vida... Hasta que conoció a Louis. ¿No debería ser igual para el moreno? "Ya viví todo lo que debía vivir" Respondió con calma. Palmeando los hombros de Harry. Sus ojos lo delataban, había miedo en ellos. Harry podía reconocer el miedo en los hombres. "No quieres morir" "Por supuesto que no. Pero todos debemos morir, Harry. Sabes cómo funciona esta mierda... Sabes que si no lo haces tú, alguien más lo hará" El ojiverde guardó silencio, la vista fija en el suelo. "¿Por qué?" Preguntó luego de unos crudos minutos de silencio. ¿Por qué le tocó una madre drogadicta? ¿Por qué ella murió? ¿Por qué tuvo que irse con Des?

¿Por qué su padre no pudo amarlo? ¿Por qué tuvo que matar a su profesor? ¿Por qué comenzó a pelear? ¿Por qué se hizo fuerte? ¿Por qué quería vivir? ¿Por qué no pudo escapar? ¿Por qué nadie lo mató? ¿Por qué quiso morir? ¿Por qué aceptó ir a Guantánamo? ¿Por qué quería ser libre? ¿Por qué tuvo que conocer a Zayn? ¿Por qué esas personas tuvieron que morir? ¿Por qué su padre lo traicionó? ¿Por qué tuvo que caer en prisión? ¿Por qué entró en los torneos del Under? ¿Por qué...? ¿Por qué conoció a Louis? ¿Por qué Louis lo amaba? ¿Por qué encontró la libertad con él? ¿Por qué tenía que matar a su hermano? ¿Por qué...?

"Porque nacemos prisioneros, Harry" El pecho de Harry se encogió. "Incluso un emperador es prisionero de su trono" Su cuerpo se agrietó. Harry podía ver las grietas, como si fuese una vasija de greda llena de agua que se filtraba dolorosamente por largas fisuras. "No quiero ser prisionero" Se sentía pequeño, vulnerable. Se encogió, justo como lo habría hecho aquel chico de doce años antes de tener que cargar un arma. "No más. Por-por favor" Zayn atrapó su labio inferior y se volteó para salir de ahí, restregando sus ojos furiosamente para desaparecer las lágrimas. No podía consigo mismo, no podía con Harry... No podía con Niall, demasiado peso. Demasiado para alguien que no estaba destinado a ser un emperador. Harry quedó solo, perdido siendo aquel pequeño niño, aquella criatura que buscaba desesperadamente una brújula para hacer navegar su barco por los crueles océanos; caminó hasta el único lugar donde podía encontrarla. Miraba aterrado a todos lados, clamando en su cabeza por redención. Llegó a la funesta celda, sintiendo aquel aroma dulzón que había desde que Louis estaba con él, mezclado con el polvo y la humedad. Vio las bandejas con comida intactas, vio la cama... Su hermoso chico, tan frágil y fácil de romper, hecho un ovillo bajo las mantas. Harry no sabía cómo sacarlo de ahí, no quería... solo no quería lastimarlo. No podía, ya no podía. Y el solo sabía lastimar, si tocaba a Louis terminaría lastimándolo. Así había sido desde que se conocieron. Se sentó en el borde de la cama, con la vista en sus zapatos y sus manos entrelazadas sobre sus rodillas. "U-un día..." Recordó. La última historia que escuchó de su madre "El diablo despertó y... Estaba enamorado. Pero no era el amor que se le enseñó en el paraíso, era algo completamente distinto" Louis se removió en la cama, corriendo las mantas para ver a Harry. "¿Harry?" Estaba casi afónico. "Era algo que había sido creado solo para él y su ángel. Era algo... era de ellos. Nadie más podría sentirlo. Nadie más podría vivirlo... Ni ellos porque ese día, cuando despertó y finalmente supo lo que sentía" "Ha-Harry"

"Habían pasado mil años" Se giró hacia Louis, sonriendo entre dientes y mostrando su hermoso rostro melancólico "y el ángel debía volver" "No" Louis negó con la cabeza. Sorprendido de que aún quedaban lágrimas en sus ojos. "No va a volver. No puede" "Si puede. Porque él pertenece al paraíso" "No lo hace. No más... él" Louis se aferró a Harry. Enterrando sus manos en la camiseta de su dueño "Él perdió sus alas, él no recuerda como volar" "Yo te daré alas nuevas" "¡No quiero alas nuevas!" Harry colocó las yemas de sus dedos sobre los temblorosos labios de Louis, y cerró los ojos; pensando en cómo hubiese sido su vida si aquella brújula hubiera aparecido antes de que el barco se destrozara y hundiera en el mar. "Déjame desnudarte" susurró con voz ronca y temblorosa. Louis bajó el rostro, soltando suaves hipidos mientras las manos de Harry lo despojaban lentamente de su ropa. Era primera vez que Harry lo trataba con tanto amor, con tanta delicadeza. Y era la primera vez que le dolía la forma en que Harry lo tocaba. Harry lo empujó suavemente para que cayera de espaldas, recostando su cabeza en la almohada. Louis cerró los ojos, sintiendo su pecho desgarrarse en aquel intimo ritual. Los dedos de Harry recorrían temblorosos su piel, como si no quisieran tocarla; Louis seguía cayendo. "E-eres tan hermoso" Susurró al tenerlo desnudo frente a sus ojos "No hay una sola parte de ti que no sea hermosa" "P-por favor" Suplicó. Sin saber el qué. "Lo que sea, mi ángel" Se inclinó hacia Louis y besó sus parpados cerrados, humedeciéndose la boca con las lágrimas del sollozante ojiazul. "S-solo ámame por favor. D-dime amor, bebé... Cuídame porque estoy destruido Harry y necesito

tanto que me ames" "B-bien, lo haré... Yo" Sorbió su nariz y cepilló sus labios sobre los de Louis. Acunando su rostro con ambas manos "Eres mi amor, eres mi bebé... Lo eres todo, Louis. Todo" Louis asintió, colocando sus manos sobre las de Harry. "So-sostenme así" hipó, su voz siendo un arrullo lastimero. "Solo, solo sostenme. Por favor, Harry" "Lo hago, amor. Lo... te estoy sosteniendo" las lágrimas de los orbes de Harry caían sobre las mejillas de Louis "Maldición. Esto duele, esto no es... no es esa mierda de hacer el amor. Duele, Louis" El índigo de las iris de Louis se veía intensificado por el rojo a su alrededor. Tan destruido y hermoso. "Lo sé. Duele... porque nos estamos lastimando. Tanto... Solo, no podemos. Mierda, el amor no debería ser así, Harry. No debería, esto no puede ser amor" Harry inclinó su cabeza hacía atrás, sorbiendo su nariz y parpadeando para que el agua en sus ojos no le nublara la vista. "Voy a... voy a besarte" Susurró comenzando a descender hasta los pies de la cama. "Todo tu cuerpo. Mierda, voy a... No sé que estoy haciendo" Tomó un pie de Louis, frotando sus dedos pulgares en el dorso de este. Comenzó a presionar sus labios en la tibia y suave piel, humedeciéndola con los rastros de aquellas gotas traicioneras que escapaban de sus fanales. Comenzó a besar, tal como lo dijo; cada parte del cuerpo de Louis. Él ojiazul tapaba su rostro con ambas manos, abandonándose en un llanto desgarrador. Temblando cada vez que sentía un nuevo beso de Harry ser depositado castamente en su piel. "No llores, p-por favor no llores" Susurró sonriendo, Harry. Siendo consciente de que él hacía lo mismo. "Cuando lloras, pierdo las ganas de vivir" Louis negó con la cabeza. No podía, estaba aterrado. "M-me vas a dejar"

"No, amor. No lo haré" "Me prometiste que no me dejarías ir. Que me matarías antes" "No te estoy dejando marchar Louis, ¿no lo entiendes?" Harry siguió besando los muslos de Louis, dejando ligeras caricias, apenas perceptibles "No te estoy liberando a ti, me estoy liberando a mí mismo" El llanto de Louis se incrustaba en el pecho de Harry. "Pusiste un anillo en mi dedo" "Porque quiero que me recuerdes siempre" Harry respiró pastosamente sobre el vientre de Louis. Plano y estirado, ¿Qué había pasado con aquella pancita que tanto amaba? "Debes comer, amor. Prométeme que comerás" "No voy a vivir. Sin ti no tengo un hogar" Movía sus cabeza en negación, su garganta dolía por el esfuerzo usado para poder seguir hablando a pesar de la irritación de sus cuerdas vocales. "Tú eres mi hogar, Harry" "Lo harás, vivirás y debes comer" "No debería ser así... No debería. Tú me dijiste que irías a la fosa y que volverías. ¿Por qué hablas como si fueras a morir?" "Porque estoy cansado de llevar la corona, Louis" Siguió besando cada extensión de la piel de Louis. Embriagándose en su dulce aroma. "Porque estoy cansado de ser un prisionero" Harry llegó a las clavículas de Louis, pasó sus dedos por ellas, sabiendo que jamás podría encontrar otro lugar en el que quisiera vivir. "Y-yo soy tu prisionero" Gimió. Tirando del rostro de Harry para poder encontrarse con aquella mirada del verano. Con el verde pradera de esos ojos que se habían vuelto el motivo de su existencia. "D-dime que lo soy. Dime que soy tu prisionero" "No amor, tu... eres mi libertad. Tú, Louis Tomlinson... Naciste para liberarme"

Bueno.... Primero quiero decir que este cap me marcó mucho. Es la primera vez que realmente lloro escribiendo algo. He derramado alguna que otra lágrima en otra historia, pero hoy realmente he llorado. No sé, creo que me sentí sobrecargada de emociones. No sé si las haya logrado transmitir, espero que si. En segundo lugar, quiero agradecer a los increíbles mensajes y comentarios del capítulo anterior. Yo a veces soy un poco como... mamona e insegura y (omega quizás) me sentí muy protegida, apoyada y cuidada por todos ustedes. Eso es algo que nunca podré terminar de agradecerles. Es algo que me llevo conmigo. Y finalmente quiero decir que... No tengo idea que decir. Estoy muy emocional ahora, muy sensible y realmente este capítulo sacó lo más intenso de mi. No hubo smut, quizás algunos lo esperaban, quizás otros quedaron insatisfechos porque no lo escribí pero simplemente no pude. Mis dedos temblaron al teclear las últimas palabras de Harry (en este cap) y no pude seguir escribiendo. Tuve que dejarlo así. Gracias a quienes comprenden <3

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XXIV: La carta y el favor. DE-DI-CA-CIO-NES: UzzStysonHGx

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Esa noche el cuerpo de Louis fue expiado con besos dulces y bañado con lágrimas amargas. Su alma fue cercenada, escindida, y dolió sin sangrar.

No era una historia de amor digna de ser contada, era sucia y dolorosa. Lo de ellos era peligroso, los hacía vulnerables y débiles. Quizás no era amor, quizás Harry tenía razón y solo era un síntoma de la irrevocable demencia en la que ambos habían caído. Una enfermedad, una leucemia de sentimientos demasiado propagada para poder ser detenida. De ser así, no habría enfermedad más dulce en el universo, ni muerte más esperada. Louis recordó, un paseo tenue por su memoria, cada momento vivido con Harry. Lo bueno y lo malo, las lágrimas derramadas y cada muro derrumbado. Las peleas, las risas, las palabras hirientes y los arrullos. El placer que encontraban en el cuerpo del otro, los besos que se demandaban mutuamente; había tanto. Sus primeros meses en North Collan, como Harry intentaba apartarlo de él, como Louis se negaba a ser apartado. Como se dejaba herir por su dueño y le exigía al mismo que lamiera sus heridas, sanándolo hasta que aprendiera a tocarlo sin lastimar. Los ojos de Louis pesaban, más sus parpados de negaban a caer. Ambos recostados de costado sobre la dura superficie llamada cama, mirándose sin tener nada más que decir puesto que habían vertido toda emoción en el otro cuando hicieron el amor, cuando encontraron la libertad una vez más. Con ojos hinchados y brillantes, producto de las lágrimas derramadas. Cuerpos desnudos y el sudor de ambos mezclados en un suave aroma, uno que Harry sentía en su paladar; había besado y degustado cada recoveco del cuerpo de Louis. La poca luz le impedía a Louis vislumbrar algo más que la silueta de Harry, pero no necesitaba más. Había memorizado cada aspecto de su dueño, cada imperfección, cada cicatriz. Deslizó una mano vacilante hasta la quijada de Harry y arrastró sus dedos por toda la perfecta extensión de esta. "Amor" suspiró Harry sobre los labios de Louis. Ronco y lento, con su voz gastada. "¿Hm?" "Amor... mierda, quiero decirte así cada día" "Lo harás..." Contestó en un arrullo suave. Louis sabía que Harry estaba sonriendo. Eso dolía.

"Mi amor... mi amor. E-eres mi amor, solo mío. Aquí estamos y... tú eres eso, eres mi amor. Nadie más lo fue, nadie más lo será, corderito. Solo tú" "¿Me dirás que me amas?" "¿Necesitas que te lo diga?" "No" "¿De verdad?" "Sé que lo haces. Sé que me amas" "Le dije a Zayn lo que siento por ti. Él dice que es amor, yo digo que es algo distinto..." Harry Dejó un beso en los labios de Louis, estaban afiebrados. Seguramente rojos por las mordidas y lamidas. "Que no puede ser amor, que tú me amas... eso, lo que tu sientes es hermoso. Es como, es así, limpio. Es brillante... como tú" "Harry, ¿Por qué piensas que solo hay una manera de amar?" "¿Qué? No lo sé. No... No tengo idea, corderito. Antes de ti, ni siquiera podía imaginarme pronunciando esa palabra. Solo te tengo a ti de ejemplo" Y Louis jamás podría encontrar a otro ser humano más hermoso que Harry. Tan roto y hermoso, tan ingenuo y cruel. Su dueño era una antítesis en su existencia, Louis amaba eso. Louis amaba todo. "Tú me amas, Harry" "¿Lo hago? ¿Realmente? No es... ya sabes, ¿estás seguro?" "Lo estoy. Me amas, más de lo que cualquier humano podría llegar a entender" "Pero no es... No me gusta amarte así. No es como tu amor, esto es... sucio" "No importa. Está bien tu forma de amarme, Harry" "¿Sí?" "Porque nadie me había amado así antes. Nadie me amará así en el futuro" Louis comenzó a acariciar la parte posterior de la cabeza de Harry, a cepillar sus dedos con el cabello de su dueño.

"Quizás es un amor sucio, pero el oro en bruto también lo es" "No soy oro, Louis. Soy alquitrán" "Y yo un alquimista" Entrelazó sus dedos con los de Harry. Su pequeña mano parecía desaparecer en la del más grande "Por ti me convertí en uno" Eso era todo. La sintaxis de su historia; sucio alquitrán y un hombre ambicioso que aprendió el secreto para convertirlo en oro. Harry sonrió, presionando incontables besos en el rostro de Louis. Ya no lloraban, ya no quedaban lágrimas. Solo dolor y una máscara sonriente. Acomodándose, Louis rodeó a Harry con sus brazos y se humedeció los labios antes de comenzar a besar el cuello del ojiverde, a degustar con sus labios las notas de sudor que permanecían en aquella piel. Dejó a Harry posicionarse entre sus piernas y gimió bajito al sentir el calor y el peso de su cuerpo. Las manos de Harry acariciaban los bordes de sus muslos con lentitud y era tan suave, tan apacible. Louis se preguntó si así se sentía una pluma al ser acariciada. "¿Entonces te amo?" susurró Harry sobre su oído y apretó un suave agarre en su cadera. Louis solo podía rogar porque quedaran marcas, permanentes. Que cada caricia de Harry quedara grabada en su piel. "Me amas, si" "Tú me amas a mí" "Lo hago" "¿Por qué? No soy material para... amar. Es ridículo, Louis. No deberías hacerlo, solo podrías. No lo sé. Dejar de amarme" Louis sonrió. Como si Harry le hubiera dejarlo alguna alternativa. Para el momento en que se dio cuenta ya había caído, dolorosa y profundamente. "No quiero. No lo haré" Respondió y bajó ambas manos, agarrando las mejillas del trasero de Harry para apretarlas. Harry gruñó sobre su oído "De todas maneras, muchas gracias por el consejo, amor"

"Bebé" "¿Hm?" "Yo te digo amor, tú me dices bebé. ¿No es así como funciona?" Los labios de Louis se truncaron en un rictus amargo. Tenía tanto que enseñarle a Harry, tanto. "Si. Tienes razón, t-tú eres mi bebé" "¿Alguna vez le dijiste así a alguien más? No quiero compartir" "Eres una cosita celosa y no. Nunca, nadie más. Solo tú" "Solo yo" Repitió, sonriendo contra la mejilla de Louis. "Amor" "Ese soy yo" "Si" Harry se separó, apoyándose en sus brazos estirados que se aferraban a las sabanas. La poca luz que entraba en la celda le permitía vislumbrar la silueta de Louis. "A veces pienso... solo, me gustaría que todos en el mundo tuvieran un Louis Tomlinson en su vida" "¿Lo dices en serio?" Preguntó con un dejo de diversión y cerró sus ojos, mordiendo su labio inferior al sentir las rasposas manos de Harry repasando su vientre. "Si. No tú, solo... tú eres mío. Pero, un Louis que los hiciera encontrar un propósito a sus vidas. Que los salvara. Quizás, si... Si ellos, todos, tuvieran alguien como tú" Louis deslizó sus manos en busca de las de Harry. Entrelazaron sus dedos y Louis llevó las manos de Harry a su boca para besar sus nudillos. Las cicatrices de estos cepillaban sus labios. "Entonces, el mundo no sería tan injusto" "Harry, dices que..." "Que lo que se me quitó es tan poco al lado de lo que he ganado" Sé inclinó hacia adelante y frotó su nariz contra la de Louis, sus manos aún fuertemente entrelazadas "Tú. Lo que he ganado, eres tú" Ese fue el peor momento para que el suministro de Luz volviera a la celda. Porque el Harry frente a sus ojos se veía tan pequeño y vulnerable.

"Hazme el amor" Gimoteó, con su garganta sintiéndose acre. Los pestañeos de Harry eran lentos, y Louis estaba tan enamorado. No quería ni siquiera sentir placer físico, él solo quería, solo necesitaba tanto sentir a Harry. "Sabes Lou, amor. Si te hubiera conocido antes, en... aquella época" Harry negó con la cabeza, riéndose por lo bajo "Cuando era un mocoso, seguramente tu hubieras sido mi primer flechazo, como de amor adolescente y todo eso" "Hubiera sido mutuo" "Lo habríamos discutido" "Definitivamente" Respondió en un suspiro Louis. Ambos sonrieron. Con ojos somnolientos, con ojeras violáceas y cuerpos lánguidos. "Bésame bebé, deséame. Quiero tenerte dentro de mi" Harry cerró los ojos y juntó su frente a la de Louis. Respiraron el aliento del otro, sintieron los latidos acompasados de sus corazones, la desolación y el amor que picaba bajo sus pieles. Los labios febriles y entreabiertos del ojiazul fueron una invitación para la lengua de Harry. Con un comienzo suave, arrastrando sus labios por los movimientos lentos de sus cabezas que hacían encajar sus bocas de manera idílica. Harry tragaba cada gemido que Louis le regalaba, se bañaba en el bálsamo de sus labios mientras las yemas de sus dedos se deslizaban hasta la ingle de su corderito. Cepilló su suave capa de vellos y jugueteó con la punta de su miembro que lentamente se endurecía. La espalda Louis se cimbraba y enroscaba los dedos de sus pies en las sabanas, enterrando sus uñas en la caliente espalda de Harry. Con su boca siendo devorada perezosamente, la lengua de Harry embistiéndolo profundamente, cepillando su propia lengua. Dulce, doloroso pero dulce; como el proceso de convertir alquitrán en oro. "T-te amo" sollozó agudo, boqueando por aire. Harry lamió la punta de su nariz y volvió a besar sus labios. Louis repetía aquellas dos palabras, rompiendo el interminable beso, una y otra vez. Solo más tiempo, solo eso pedía. Más tiempo para decírselo, para que aquellas palabras de grabaran en Harry. Los dedos, índice y corazón de Harry, comenzaron a jugar en el periné de Louis, tanteando la

humedad en su piel. Louis protestó infantilmente por la tortuosa espera a la que Harry estaba sometiéndolo. Su propio cuerpo anteponiéndose a los deseos de su corazón. Agotado y dolorido, con un delicioso pinchazo en su dilatada entrada. No importaba, podría pagar cualquier precio si eso significaba unirse una vez más a Harry. Haciendo el amor como si fuera la última vez. Pero una vez más, Louis era un excelente mentiroso. "Debería ser ahora. Aquí" Lloriqueó en los labios de Harry al sentirlo hundirse en él. La quemazón en su entrada lo hizo tensarse bajo el cuerpo de su dueño. El cuerpo de Harry encerrando el de Louis, tórrido y acerbo; negado a dejar que su amante escapara del calor de sus brazos. El emperador tomó el rostro de Louis con una mano, acunándolo para poder acariciar su mejilla con el pulgar. "¿Qué cosa?" Preguntó cuidadoso. Sin comenzar aún ningún movimiento de caderas. "Nuestro fin" Y Harry, con sus ojos comenzando verse vidriosos, inclinó su cabeza ratificando las palabras de Louis. "Eres tan hermoso, corderito coqueto. Haces que sea tan fácil ser cautivado por ti" Las mejillas de Louis se ruborizaron. Sabía que se veía horrible, que no era más que una sombra del hombre que fue antes de entrar a North Collan, y aun así; Harry lo hacía sentir como si fuera la personificación de la belleza. Solo eran unos tontos enamorados. Solo era un emperador enamorado de su prisionero; pero que masoquista. Que dulce idiota. "T-tu hiciste que fuera tan difícil amarte" Se encogió con un jadeo, aferrándose. Con sus talones presionándose en la parte posterior de los muslos de Harry. "Nunca quise que me amaras"

Y Louis quería protestar, porque Harry había nacido para ser amado por él. Silencio sus palabras, dejándose ahogar en gimoteos y gemidos de dolor y placer. Las penetraciones de Harry lentas, profundas; ardiendo en su piel. Harry serpenteaba con sus caderas en cada estocada que propinaba para hundirse en Louis. Respirando lento, con su frente presionándose en la curvatura del cuello del ojiazul. Ojos cerrados, negro y motas de luz bajo sus parpados. "Pero... Mierda. Pero lo hago, te amo" Sollozó al sentir los dientes de Harry mordisqueando la piel de su cuello. Sintiéndose lleno, saturado de emociones. Con Harry devorando todo de él. "Te amo" Llevó sus manos al cabello de Harry y tiró de él, amedrentándolo por un beso. Poco importaba el dolor en sus maltrechos labios, necesitaba que Harry le entregara hasta el último beso que poseía. Sus cuerpos ya no sudaban, ya no estaban calientes; Solo tibios y extenuados. Continuaron, como dos idiotas que no sabían cuando detenerse. Louis sentía su propia erección decayendo a momentos, reavivándose cuando Harry comenzaba a estimular su próstata. No podían culparlos, tan solo no había manera de controlarlo. Aquel sucio, horrible sentimiento llamado amor. Tan solo no podían salir de él, atrapados y borrachos. Y aturdidos como lo estaban, cayeron en un profundo y cruel sueño. Louis cerrando sus ojos contra voluntad, Harry descendiendo el ritmo de sus embestidas hasta que su cuerpo solo cubría el de Louis. "Vas a odiarme y yo moriré amándote" Susurró Harry en el oído de Louis quien ya no podía escucharlo.

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Louis sintió su cuerpo ser removido con cuidado. Parpadeó para acostumbrarse a la Luz, se sentía agotado. Su cuerpo pesaba y su cadera dolía demasiado.

Con las fuerzas que reunió giró su rostro. El mundo cayó a sus pies. "¿Qu-qué haces aquí?" Preguntó casi afónico. Se sentó y un mareo lo hizo volver a cerrar los ojos. Todo su cuerpo se estremeció en una ola de frío. Tenía nauseas, quería vomitar. Negó con la cabeza. "No" No pudo decir nada más. Se removió cuando una mano intentó posarse en su hombro. Harry no podía, no podía. No. Llevó ambas manos a su boca, aguantando las arcadas. Su cabeza punzaba y se sentía ofuscado. "Louis" ¿Cómo podía ser que le quedaran lágrimas? "N-no" "Lou, hermano" ¿Por qué? ¿Qué había hecho para que Harry lo lastimara de esa forma? "P-por favor, por... Dios, No. Duele" Llevó una mano a su pecho, su respiración comenzando a salir agitada y errática de su pecho. Estaba hiperventilando. "No..." "Tommo, mírame" Louis se negó. Cerrando sus ojos, intentando calmar su propia respiración. Rogando porque la persona a su lado desapareciera, porque todo fuera una pesadilla. Pero las pesadillas no podían lastimar y él estaba siendo malditamente lastimado.

"Vete" Rogó, tan bajito. Vulnerable. "Louis, es hora de ir a casa" Abrió los ojos y giró su rostro. Liam se encontraba a su lado, sonriéndole con empatía, con lástima. Louis no quería su maldita lástima. "Mi casa es Harry. M-mi hogar es él" Liam suspiró y sacó una hoja que tenía el bolsillo de su pantalón. Se la extendió a Louis quien la recibió con manos temblorosas. Sentía tanto frío. Sostuvo el papel frente a sus ojos, leyendo las pocas líneas escritas con tinta negra.

"El día que llegaste a North Collan se cumplían tres años del día en que asesiné a cientos de inocentes. Ese día estaba decidido a darle fin a mi existencia. No lo hice, tú entraste en esa celda y al verte supe que iba a morir sin conocer algo que me fue negado desde que nací. Me mostraste el azul de tus ojos y te odié en ese preciso instante porque sabía que iba a terminar enamorado de ti. Me arrebataste la corona con tanta facilidad, corderito que solo puedo darte las gracias... Gracias por bajar al infierno por mí, por liberarme. Por darme un motivo para respirar, por darme una razón para poder decir que te amo"

Y en North Collan jamás se hubo escuchado un grito más desgarrador. Liam se aferró al cuerpo de Louis. Intentó contener los espasmos de su amigo, de sostener sus manos para que dejara de rasguñar su pecho desnudo. "Louis, por favor..." Lloraba, meciendo a Louis en un abrazo. "Es hora de volver, hermano. Es hora..." Louis bramó de dolor, intentó apartarse del abrazo que su amigo le ofrecía. Su piel quemaba, no quería ser tocado. ¿Por qué Liam estaba tocándolo?

No podía, no tenía derecho. Iba a hacerlo desaparecer; si lo tocaba, iba a hacer que el aroma de Harry en su piel desapareciera. No podía permitirlo. Gritó para que lo soltara, intentó rasguñar los brazos de Liam, de soltarse con todas su fuerzas. 'Es mi condena para ti. Jamás podrás olvidarme' Louis vio el tatuaje en su dedo anular. Picaba, necesitaba arrancárselo. Hundió sus uñas en sus mano antes de que Liam lo detuviera sosteniéndolo de las muñecas. "¡Louis, por favor detente!" Gritaba en súplica. Pero él no podía entender que estaba diciendo Liam. Su voz se oía como un eco lejano. Lentamente sus movimientos desesperados amenguaron. Sus ojos desorbitados viajaron por toda la celda y en ese instante todo dio vueltas, todo se volvió negro. Louis yacía desmayado en los brazos de Liam quien se aferraba a él, empapado en lágrimas. Solo había visto una vez a Harry, no lo conocía; pero le hizo una promesa e iba a cumplirla.

"No te conozco, Liam Payne. Y te estoy entregando mi corazón; cuídalo. Porque volveré por él"

"Vamos a superar esto, Tommo" Susurró acariciando el rostro pálido de su amigo. Repasando las ojeras bajo sus ojos. "Lo prometo"

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Harry repasó con la punta de sus dedos el collar de rastreo que se encontraba encadenado a su cuello. Zayn a su lado, ambos con la vista fija en el paisaje desértico que se veía a través del vidrio blindado. Reynolds se encontraba sentado frente a ellos, fumando un puro mientras ojeaba una sección del periódico. Dos hombres armados con metralletas en sus manos lo acompañaban. No tenían expresión alguna y Harry se preguntó cuántos segundos le tomaría arrebatarles un arma y asesinarlos a todos. No podía tentar su suerte. "Vas a arrepentirte" Soltó de la nada Zayn. El ojiverde sabía a qué se refería, ya se estaba arrepintiendo. "Si Louis me hubiera pedido que me quedara, habría matado a cualquiera que intentara impedírmelo" Contesto con tranquilidad. Sin parpadear, sintiéndose tan vacío como lo estuvo años atrás. El mafioso levantó la vista de su periódico, más no dijo nada. Zayn por su parte ladeó una pequeña sonrisa y golpeó su hombro contra el de Harry. Horas de viaje los esperaban, Harry ya lo sabía. La fosa se realizaba en distintas localidades. Dependiendo del capricho de los malditos mecenas, Reynolds no había querido decirles nada al respecto. Harry no podía estar menos interesado, fuera donde fuera, el resultado sería el mismo. Muerte. Un espectáculo de humanos quienes se arrebataban la vida unos a otros en una recreación de los antiguos gladiadores en los coliseos romanos. Esclavos, entretención para hombres podridos. "¿Todavía no podemos saber dónde será?" Insistió Zayn en dirección a Reynolds quien inclinó la cabeza hacia abajo. "¿Entonces?" "Tailandia" Y eso Harry no se lo esperaba. "¿Tailandia?" Preguntó desconcertado. Nunca la fosa se había hecho fuera del país. Al menos no

en los años que participó. Vio como Reynolds esbozaba una sonrisa ladina y su ceño se frunció. "¿Por qué mierda en Tailandia?" "Ya lo sabrás, Harry. Todo a su debido tiempo" Se encogió de hombros y reparó en el aspecto demacrado del ojiverde antes de chasquear con la lengua "Deberías dormir. Luces del asco, te necesito bien para impresionar a los apostadores" "Como un maldito perro de pelea" Voceó con mordacidad. "Si, exactamente" "Bueno" Soltó Zayn con diversión. "Esto es un poco difícil porque, sabes..." "¿Hm?" Reynolds frunció el ceño y se inclinó hacia adelante cuando Zayn le indicó con la mano que lo hiciera. "No creo que Harry tenga pasaporte" Susurró bajo. Señalando al ojiverde con el pulgar. Reynolds estalló en una ronca carcajada que hizo a Harry bufar. Volteó nuevamente el rostro hacia la ventana, ignorando las burlas del moreno y las risas de Reynolds. No se sentía con ánimos para responder, su mente ingeniosa y su irónica labia no estaban del todo disponibles en ese momento. Cerró los ojos y respiró hondo, recordando los últimos besos que dejó en la piel de Louis antes de salir de la celda. Como delineó su perfecta cintura y respiró el perfume de su cabello, como besó la argolla en su mano; su promesa muda. Solo podía esperar a que Liam, el famoso Liam, cumpliera con su palabra. Reynolds los había juntado unos días antes, por petición de Harry. Tenía que hablar con el hombre que Louis hacía llamar su hermano, pedirle que cuidara a Louis porque sabía que se desmoronaría cuando él partiera. Podía escuchar el llanto de Louis tronar en sus oídos, sus reproches y sus miedos. Sentir el dolor del ojiazul como si fuera propio, era simplemente demasiado. La parte posterior de su garganta escocía cuando pensaba en eso, su pecho se sentía apretado e irremediablemente la angustia se recluía en él. El resto del trayecto hasta el avión que los sacaría del país, pasó lento y pesado. Escuchó sin prestar real atención a todas las advertencias de Reynolds, a las normas de seguridad y a la manera en que se dispondría de la fosa ese año.

Sería en una casona apartada donde años atrás se había construido una estructura de subsuelo ideal para peleas, donde quienes presenciarían el espectáculo, verían desde las alturas como aquellos miserables se quitaban la vida unos a otros. Un pequeño coliseo, Reynolds no podría conformarse con algo menos extravagante que eso. Hacer viajar a todos los mecenas solo era parte del paquete de excentricidades que se exigían en el renovado evento. Harry le preguntó por la lista de mecenas, esperando encontrar el nombre de Ivanov en ella. Su entrecejo se frunció al verlo, anotado junto al nombre de un peleador que parecía ser latino. Ese hombre, él único que parecía ser un grano en el culo de su padre. Iba a darle un buen uso. Le dijo a Des que se mantuviera alejado de Louis o tendría una razón para matarlo. Sobre aviso no hay crimen, era el lema de Harry. "Entonces, ¿Cuánto peleadores seremos?" Preguntó Zayn a Harry quien tenía la lista. "Quince. ¿Nos harán pelear a todos? Así fue el año anterior pero solo éramos ocho" Reynolds negó con la cabeza. "Tres grupos de cinco cada uno. Al final se enfrentarán solo tres" "Asumo que no estaré en el mismo grupo que Harry... me gustaría mantener mis tripas dentro de mi estómago lo máximo posible" El humor burlón de Zayn se contagió en Harry. "Hay otras maneras de sacarte las tripas. Ponme el culo y te las enseño" "Adorable" Farfulló el mecenas con una leve sonrisa. "Si, Zayn. No estás en el mismo grupo que Harry. Cada día se presentará un grupo distinto así que serán tres días de eliminatorias y el cuarto..." "La pelea final" Terminó Harry.

"La pelea final" Repitió Reynolds afirmando con la cabeza. "¿No habrán putas? Harry me contó que el año pasado hubieron muchas" "Sí. Putas, alcohol y drogas. Pero no para ustedes" El moreno bufó "Quiero evitar contratiempos innecesarios. Hacerlo lo más profesional posible, si logro explicarme" "No es muy profesional matar a tu contrincante" Murmuró con tranquilidad el ojiverde. "Harry tiene un maldito buen punto. Podrían ser dos ganadores... Como, dos chicos calientes y refinados como nosotros" Reynolds bajó la mirada, escondiendo una sonrisa. Se encogió de hombros y negó con un movimiento de cabeza. "Eh, tranquilo cabrón. Sabemos cómo es esto" Se apresuró a decir Zayn. "Pero no perdía nada con intentarlo" Guardaron silencio unos cuantos minutos. La incomodidad podía palparse en el aire. "¿Tienen hijos?" Preguntó de la nada el capo. Zayn enarcó ambas cejas y negó, Harry rodó los ojos. Como si no hubiera quedado suficientemente claro que para él un mundo perfecto sería donde llovieran pollas de los cielos. Pollas de pequeños ángeles con ojos azules y cabellos castaños, muchas gracias. "Yo tengo una hermosa hija" "¿Hija? Me imagino que debes ser un hijo de puta con quienes quieran acercarse" El rostro de Reynolds se enfrió. "Si. Ella es un ángel..." Sus palabras se sintieron como veneno espeso "Solía tener un hermano, un chico que salió de mi sangre" Harry entornó los ojos. "¿Qué ocurrió?" Preguntó Zayn con un dejo de desconfianza. "Se suicidó, o eso dictaminó el servicio forense" "¿Y la verdad es?" "Lo asesiné" El emperador sintió un tirón en las esquinas de sus labios. No creía en las coincidencias, solo en lo inevitable. "Y tengo una pequeña deuda con la persona que salvó a mi

hija".

ES COMO ME IMAGINO A ZAYN EN NORTH COLLAN

Les cuento que nuevamente derramé lágrimas. No como en el cap anterior que estaba hecha un mar de lágrimas, pero si me cayeron algunas traicioneras y muy, muy dolorosas. La música tampoco ayudó mucho en realidad.

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XXV: Rosas y caramelos Da el veneno con miel, así no lo notarán y serán felices hasta que sea demasiado tarde

Su mano tembló al firmar los papeles legales de la libertad condicional. Liam aferrándose a él en todo momento; no podía siquiera mirarlo a los ojos. En ese momento no sentía nada más que repulsión por el que era su mejor amigo.

En una grisácea oficina, con un hombre de expresión aburrida que le indicaba a Liam todo el procedimiento a seguir. El molesto sonido de un viejo y oxidado climatizador a su espalda. "¿Todo en orden entonces?" Preguntó Liam. Louis no levantaba sus ojos del suelo. "Si. Mientras se mantenga alejado de problemas, no lo veremos nuevamente por aquí. El arraigo nacional se revocará dentro de tres meses" Liam asintió y le extendió la mano al encargado de los trámites judiciales. "De acuerdo. Muchas gracias" Uno de sus brazos se aferraba a Louis, al chico de facciones filosas que parecía, iba a desmayarse en cualquier momento. Marchito. Vulnerable. Roto. Sucio. Enamorado. De Harry; siempre suyo. Escondiendo celosamente el tatuaje de su dedo anular del mundo. Parpadeando con lentitud. "Vamos, Lou"

Se dejó arrastrar por Liam hasta la entrada de North Collan. Como un perdedor, sin nada en sus manos además de la historia tatuada en su cuerpo, con tinta y cardenales de besos. Escuchando algunos gritos y vociferaciones a sus espaldas a medida que se alejaba. Las bestias de Harry, los súbditos del emperador. Sonrió. Su historia no moriría, había quedado plasmada en aquellas paredes de concreto y barrotes oxidados. Había testigos, hombres caídos sin alma que atestiguarían en el más allá como el emperador del leviatán cayó por un simple prisionero. Como ese prisionero le entregó todo, hasta el tuétano de sus huesos. Y ahí estaba, fingiendo que comprendía el movimiento de los labios de su mejor quien al parecer intentaba decirle algo. Pero nadie podría condenarlo por ello, no era su culpa. Un amor tan dulce, tan intenso. Lo hacía curvar sus labios en una sutil sonrisa de solo recordar la forma en que Harry lo veía cada vez que terminaban de follar, con tanta devoción y miedo... Porque Louis era el único que podía amarlo, era el único que podía dañarlo. Mierda, no podía creerlo. Al principio incluso contaba las sonrisas de Harry, las reales. Temeroso de que no hubieran más. Con el tiempo perdió la cuenta y ahora lo lamentaba. Porque quería recordarlas todas, quería tenerlas presente cada vez que cerrara los ojos. "Louis, ¿estás escuchando?" Liam chasqueó sus dedos frente a Louis quien parpadeó y sacudió la cabeza. "Te decía que por hoy te quedarás en mi departamento y mañana iremos a tu casa, ¿de acuerdo?" Louis se encogió de hombros. Como si le fuese a importar alguna mierda a donde Liam lo llevara.

Se sentó en el asiento trasero del vehículo de Liam, mirando al techo de este. Cuando el abogado comprobó que Louis tuviera el cinturón de seguridad puesto, igual que lo haría un padre, se sentó en el asiento del conductor. Louis bajó la vista a su mano izquierda. Su resentido tatuaje de anillo nupcial frente a sus ojos. Llevó la mano a sus labios y besó su dedo anular, con sus orbes cerrados y la desoladora angustia esparciéndose por su torrente sanguíneo. El vehículo se puso en marcha y Louis se dedicó a mirar por la ventana. Estaba libre, fuera de

prisión, lejos de aquel sucio mundillo de criminales. No podía apreciarlo, no podía disfrutar el aire que llegaba a sus pulmones ni la idea de que esa noche dormiría en una cama blanda y que podría tomar un baño en el enorme jacuzzi de Liam. No podía disfrutar la libertad de su cuerpo puesto que su corazón seguía rehén. "Jay está realmente feliz, Tommo. Ha preparado todo para que estés a gusto, incluso compró las últimas versiones del FIFA..." Liam soltó una risilla negando con la cabeza "Jay comprando videojuegos. Nunca deja de sorprenderme" "Hm..." Liam no dijo nada más, sabía que no era el momento para iniciar una conversación. Louis estaba realmente afectado y aun cuando esperaba que eso cambiara con el tiempo, que volviera a ser el bastardo sonriente y travieso; no iba a presionarlo si eso no ocurría. "Voy a comer" Murmuró de la nada Louis. "¿Qué?" "Voy a, voy a comer. Mucho, me haré una bola. Vamos por comida, quiero comer... todo, yo... no lo sé. ¿Podemos?" "Si, sí. Por supuesto, iremos por comida. ¿Algo en especial?" 'Quiero que comas, corderito' "Lo que sea, solo..." "Comprendo" Louis reposó su cabeza en el asiento del vehículo. Con sus desganados ojos sin desviarse del temporal paisaje que pasaba frente a él. "Rosas" "¿Dijiste algo, Tommo?" "¿Podemos pasar a comprar rosas?" "Por supuesto, hermano. Lo que quieras"

"Rosas, muchas... cuchillos también" "Louis..." "No puede haber rosas sin dagas, Liam. No puede" Liam no respondió, continuó con su vista fija en el volante. "Y velas" Louis comenzó a pellizcarse la piel de sus dedos. Apretando con las uñas, dejando pequeñas marcas rojas en la dermis maltratada. "C-cremas antisépticas. Algodón y vendas... Las necesitará, Liam. Cuando vuelva, necesitaré curar sus heridas. ¿Podemos pasar a comprar eso primero?" "Podemos" "Bien. Lo necesitaremos" Louis bajó la vista a su mano y frunció el ceño al ver una delgada línea de sangre en su dedo índice debido a que había pellizcado demasiado fuerte e insistentemente la zona. ¿Cuándo ocurrió? No recordaba haber sentido ningún dolor. El resto del viaje fue en silencio. Louis no pensaba en nada en particular; no podía pensar en nada. Simplemente se acurrucó en su asiento, cerrando los ojos cuando el cansancio lo hizo presa fácil del sueño.

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Louis definitivamente no estaba preparado para ver a las personas transitando tranquilamente en la calle. El miedo lo envolvió como una pasta densa y ácida que quemaba su piel. Se acurrucó en su asiento, sacudiendo su cabeza en negación cuando Liam le dijo que se bajara para que fueran a comprar todo lo que Louis

quisiera. "¿Entonces quieres quedarte aquí?" Preguntó el abogado al ver que Louis no quería bajarse. "Si. Puedes, solo... Umh. Ir tú y comprar todo, ¿por favor?" Su amigo suspiró. "¿No prefieres que vayamos directo a mi casa y mañana compramos todo?" "¡No!" Se apresuró a decir. "No puedes. Solo, trae todo... yo estaré aquí" Louis comenzó a rascar nuevamente sobre el dorso de su mano. Necesitabas esas cosas, de verdad lo hacía. Harry iba a volver, podía volver en cualquier momento, entonces sí. Él realmente necesitaba todo eso. "Bien, traeré la comida y rosas, velas... insumos médicos" "Y los cuchillos, Liam. No, no puedes traer las rosas sin los cuchillos" El abogado miró a Louis con el ceño fruncido. Boqueó para decir algo, pero al final decidió guardar silencio. Ratificó y se bajó del auto, colocando el seguro en las puertas y la alarma. Louis lo vio alejarse y se encogió en su asiento. Miraba a las personas que transitaban, todos tan ajenos al dolor que se encontraba padeciendo. Louis no podía evitar sentir miedo en ese momento, todos lucían atemorizantes; como si pudieran lastimarlo en cualquier momento por no pertenecer ahí. No era North Collan, era peor. Era la sociedad libre, algo que él en ese instante desconocía. No estaba entre sus iguales, entre prisioneros; estaba entre hombres libres. Algo que él ya no volvería a ser jamás. Vio a una alegre pareja caminar, tomados de la mano y llevando a un enorme y revoltoso perro con una corre mientras sonreían y hablaban alegres de la vida. Louis sonrió, bañado en los recuerdos que Harry dejó en él. "¿Un perro?" Preguntó el ojiverde. Acariciando los cabellos castaños de Louis que reposaban en su regazo. "Uno grande gordo. Que duerma a los pies de la cama y se queje cuando le digas que no puede

dormir ahí" "Corderito, ¿Hay algo que no tengas planeado?" "Por supuesto que no. Me ofendes" Louis levantó su cabeza del regazo de Harry para poder sentarse a horcajadas de él. Pinchó la nariz de su dueño con el dedo pulgar e índice, sonriendo en todo momento. "Serán tres niños. La mayor la adoptaremos en nuestro quinto aniversario y a los otros dos, los adoptaremos cuando nuestra niña nos deje para irse a la universidad" "¿Qué?" Harry frunció el ceño y negó con la cabeza. "No. ¿Por qué tiene que irse? ¿Acaso la universidad exige que los mocosos dejen sus casas o alguna mierda así?" "Bueno, no literalmente. Pero querrá tener su espacio, novios... amigos. ¿Fiestas?" "Ya está castigada y aún no la conozco" Y así pasaron toda una tarde. Entre besos, hablando sobre lo que sería sus vidas hasta que envejecieran juntos. Con un Louis de manos débiles y arrugadas preparando el té de la tarde para llevarle a su esposo que se encontraba partiendo la leña que usarían en la chimenea al anochecer. Oh, dulce ironía. "No lo tenía todo planeado, Harry... Nunca decidimos el nombre del perro. Tampoco te dije que quería de regalo para nuestro primer aniversario. No hablamos sobre quien llevaría a nuestra hija al colegio, ni quien se encargaría de ayudarla con las tareas" Abnegó con un movimiento ligero de cabeza. Subió las piernas al asiento para poder abrazarse a ellas y ocultar su rostro. Le costaba respirar, comprender el lugar donde se encontraba en ese preciso instante. No lograba asimilar el cambio. Su pilar, el ancla que lo mantenía en tierra ya no estaba a su lado. La bestia que lo protegía del mundo, que velaba sus sueños y lamía sus heridas le había sido arrebatada. Su primer amor... Su rosa. "Dijiste que harías que valiera la pena, Harry" Reprochó. Dolorosas lágrimas queriendo salir pero viéndose imposibilitadas debido a la fuerza con la que

cerraba sus ojos. Un golpe en la ventaba lo hizo saltar en su lugar, atemorizado se encogió al mismo tiempo que levantaba la vista. Liam se encontraba afuera del auto, levantando dos enormes bolsas y con un racimo de rosas bajo el brazo. El abogado sacó la alarma y abrió la puerta del asiento de Louis, inclinándose hacia adelante para pasarle la bolsa con comida rápida. "Hamburguesa con doble tocino y sin pepinillos, no lo he olvidado" Bromeó con un dejo de orgullo. Louis tomó la bolsa de papel y esbozó una mueca que intentaba ser una sonrisa, pero que fallaba garrafalmente. La alegría desapareció del rostro de Liam quien suspiró y palmeó un hombro de Louis antes de cerrar la puerta y dirigirse al asiento del piloto. "Ya tengo todo lo que me pediste, y en casa nos espera una temporada entera de tu serie favorita. A la noche podemos llamar y pedir comida china o pizza para la cena" "Bien" "Además, llamé a tu mamá. Está realmente contenta de saber que mañana podrá verte. Te ha extrañado un montón, todos lo hemos hecho" Liam puso el auto en funcionamiento y Louis tomó la hamburguesa con sus manos. Apenas abriendo la boca para morder un bocado. Debía comer. Las náuseas eran casi insostenibles, sin embargo iba a comer. Lo haría, porque Harry volvería y se enojaría si lo veía delgado. Harry volvería. Ignorando las arcadas, la manera en como su garganta se cerraba ante cada bocado de comida, devoró todo, respondiendo lacónicamente a las alegres palabras de Liam quien lo felicitaba por comer con tantas ganas; sin saber que Louis se sentía morir con cada mascada. Sorbió su nariz y restregó sus ojos, eliminando la salada traición que ellos querían expresar. Se había comido todo, pero no era suficiente. "¿Hay más?" "¿Más? ¿Otra hamburguesa?"

"Si" Liam miró por el espejo retrovisor y frunció el ceño, bajando la velocidad del vehículo al mismo tiempo que alcanzaba una de las bolsas de comida que había en el asiento del copiloto. "Ten" Louis se estiró para tomar la bolsa. "Es la mía, así que tiene todo lo que no te gusta, Tommo" "No importa" Sacó la hamburguesa, con asco. Con ganas de devolver todo por la boca. "¿Louis?" "¿Hm?" "... No, no es nada" Liam guardó silencio al ver como su amigo se torturaba, atragantándose con grandes bocanadas de comida. Un mordisco, luego otro. Con sus ojos firmemente apretados se comió la hamburguesa. Siguió con las papas y los aros de cebolla. Apenas si masticaba la comida puesto que solo necesitaba tragar. Cuando hubo acabado, Louis limpió su boca con el dorso de su mano y sostuvo su vientre. Dolía, ¿pero que importaba? Todo dolía, así que su estómago no hacía mayor diferencia. "¡Llegamos!" Liam se adentró al lujoso complejo departamental donde vivía y estacionó su moderno vehículo en su lugar privado. "Bien, vamos... Te encantará como está todo. Remodelé y ahora se ve mucho más amplio" "Liam" "¿Si?" "Detente" "Lou..." "No. Solo no lo hagas... No intentes esta mierda ahora. Por favor, solo quiero... ¿Podemos comenzar mañana a fingir que todo está bien? Por hoy quiero dormir"

"De acuerdo" Liam no dijo nada más, aceptó en silencio las duras palabras de su amigo y lo ayudó a bajar del auto. Louis se veía tan frágil y marchito, como si fuera a quebrarse en cualquier momento. Rodeándolo protectoramente con su brazo, lo guió hasta el interior de su departamento en uno de los últimos niveles. Un enorme y asoleado pent-house, amoblado modernamente y sin un rastro de suciedad. El ojiazul apenas si reparó en el aspecto del lugar. Después de todo, a sus ojos, ese lujo era insignificante. Caminó directamente al sofá y se dejó caer en él, cabeza apoyada en el respaldo y ojos cerrados. "¿Quieres darte un baño?" Preguntó Liam con sutileza. Dejando las bolsas y las rosas sobre la superficie de su enorme cocina americana. "No demoraré nada en prepararlo" "Sí. Eso estaría bien..." "De acuerdo. Tu solo espera aquí y yo prepararé todo ¿sí? Solo, espérame un poco" Louis tuvo ganas de responderle que no iría a ninguna parte. Pero su boca simplemente no pudo ejercer movimiento alguno, seguramente aun si lo hiciera, no saldría ningún fonema de ella. Vio a Liam trotar en dirección el corto pasillo que daba a las puertas de las habitaciones y de los baños. Lo escuchó maldecir y rebuscar cosas, gritándole cada cinco segundos a Louis que tenía todo listo. Finalmente un ajetreado Liam apareció frente a él, sonriendo triunfal. "Ya está listo, señor Tomlinson" "Gracias, Payne" "No tienes de qué" Louis se colocó de pie y caminó, seguido por Liam, hasta el baño. Su amigo lucía optimista, algo que lo desconcertaba de tantas maneras. ¿Acaso había algo en él que indicaba, se sobrepondría a la falta de Harry? Porque de ser así, lo erradicaría en ese preciso instante. Se adentró en el baño y vio la enorme bañera llena de agua y espuma. Ambas cejas se dispararon en dirección al techo; ¿un baño de burbujas?

"¿Burbujas?" "Si, recuerdo que te gustaban..." Liam parpadeó y miró a Louis casi con pánico "¿Ya no te gustan?" "¿Eh? No. O sea, si... Me gustan, es solo que no imaginé que-" No terminó de hablar. Simplemente se encogió de hombros y frotó sus manos entre ellas. "Olvídalo, estoy divagando mierda" "¿Estás seguro? Puedo llenar la bañera de nuevo. Solo dame un segundo y-" "Está perfecto así. Gracias Liam" "De acuerdo, yo estaré por aquí... Si necesitas cualquier cosa, solo debes llamarme ¿bien?" "Gracias" "No, no. Está bien, solo... tomate tu tiempo" "Bien" Liam miró la bañera y luego a Louis, dio media vuelta y salió del baño. Una notoria expresión de angustia se reflejaba en su rostro. Al agua se encontraba en su punto y Louis sonrió al meter la mano y sentir la espuma acariciar su piel. Lentamente comenzó a desvestirse, recordando las veces que se hubo bañado con agua fría por culpa de Harry y sus folladas mañaneras, esas que los hacían ocupar el tiempo de las duchas y del desayuno entre las ásperas mantas de la pequeña y dura cama de Louis.

Se adentró en el agua, sujetando sus huesudas manos en el borde de la inmensa bañera. Retenía la respiración en su pecho sin poder terminar de creer que realmente se encontraba ahí,

en la casa de Liam. Que no era todo un sueño pasajero y que en cualquier momento despertaría en una vieja y dura cama, gruñendo porque Harry lo había destapado. Cerró sus ojos y comenzó a disfrutar de la sensación del agua abrazándolo, su cuerpo destensándose a medida que pasaban los minutos. No quería hacer nada más que estar ahí, inerte y somnoliento; dejándose llevar por el vapor que entraba en sus fosas nasales. Unos ligeros toques se hicieron escuchar en la puerta. Louis se crispó en una primera reacción, mirando con terror a la entrada del baño; estaba mecanizado. Le tomó unos segundos comprender que no estaba en North Collan, que no se trataba alguien intentando hacerle daño solo porque no estaba Harry para protegerlo. Bufó al entender que era Liam y su desarrollada faceta de mamá gallina el que se encontraba tras la puerta. "Estoy vivo" Farfulló en voz alta; lo suficiente para que Liam escuchase. ¿Realmente lo estaba? "Oh. Bien, eso... eso era todo" ¿Qué definía si realmente estaba vivo? No podía ser la miserable condición de su corazón bombeando sangre, o de sus pulmones llevando oxígeno a su cuerpo. La vida no podía ser eso; no después de haber amado al ojiverde.

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https://youtu.be/o0P2HH4VRBo

Horas, días, tiempo que transcurría cruelmente lento. Tardes completas sentado en el suelo, con sus orbes fijos en el enorme ventanal de su departamento observando el cielo desde el alba hasta que la luna se cernía orgullosa. Aislado y consumiéndose lentamente. Sus manos ocultas tras enormes suéteres, escondiendo dolorosas yagas que no comprendía en qué momento se había hecho. Sus cuencas oculares resaltando de manera prominente debido a su delgadez, y es que sin importar cuanto comiera nada podía quedarse en su estómago. Pero lo intentaba, realmente comía, tanto que dolía. Con las palabras de Harry mortificándolo al ver su propio peso en la balanza de su baño. Ni siquiera podía verse frente a un espejo, odiaba lo que se reflejaba en él. La marchita imagen de un cuerpo en descomposición; gris y opaco. Jay y Liam pasaban días enteros con Louis, intentando rescatar algo de lo que alguna vez fue; sin éxito. No lograban comprenderlo, Louis no los culpaba por eso, al contrario, estaba agradecido de que ellos no comprendieran el desahucio que había en él. Mortífero, como una alimaña que día a día se alimentaba de los restos de su mísera existencia. Costaba tanto respirar que Louis pensaba, en cualquier momento dejaría de hacerlo. Su piso siendo un caos de rosas frescas y marchitas, todas esparcidas por el suelo y perfumando cual inciensos, las paredes. Louis se negaba a tirarlas, se negaba a soltar el sabor de sus besos, el calor de su cuerpo. Louis se negaba a dejar a Harry. Era suyo por derecho. Él había tomado esa pequeña planta marchita, pisoteada y seca. Él había comenzado a regarla con sus lágrimas, a cimentar la tierra y alimentarla con los rayos del sol. Por eso nadie tenía derecho a quitársela. Y ahí estaba, doblando pulcramente las vendas para guardarlas en el botiquín de insumos médicos que cuidaba recelosamente. Sabía que Harry al volver no le pediría que lo curara, nuca lo hacía. Pero lo haría de todas formas, así era como ellos funcionaban. No necesitaban palabras para entender al otro. Un amor mudo en palabras que gritaba con el alma y se vislumbraba en sus miradas. Nadie podía negarlo, nadie podía decir que Louis no gritaba con todo su ser cuanto amaba a Harry cada vez que lo miraba. "... Y ya está" Cerró el botiquín, como lo hacía cada día.

Un amago de desagrado se dibujó en su rostro al ver el dorso de sus huesudas manos. Llenos de rasguños y cicatrices. Su tatuaje de anillo irritado por las veces que Louis clavaba sus uñas en él. Se colocó de pie y caminó al balcón. Ese día Liam había quedado de ir a almorzar con él, pero no había podido llegar debido a un problema con un cliente. Louis había dejado de escuchar sus excusas a los pocos segundos de que comenzó a darlas. No le importaba realmente, Liam estuviera ahí o no, nada sería distinto. Su madre se había mudado con él, segura de que su presencia lograría ayudar al ojiazul. No fue así. Nadie podía ayudarlo porque para eso deberían arrancarle el alma. Pero Jay era comprensiva, Louis no podría amarla más por eso. Ella se sentaba horas con él y le leía historias de amor como la suya, tragedias que quedaron plasmadas en la historia de la humanidad. Jay le decía que había otros como él, infaustos prisioneros del amor; pero que a la larga, todo libro tenía un final. Pensó en intentar dormir una pequeña siesta en el balcón. Siempre podía dormir de día, no así de noche... No cuando los demonios salían a jugar para atormentarlo. A crear ilusiones en su cabeza donde aún se encontraba en North Collan, donde miraba a su alrededor y todo parecía haber cambiado. Las paredes eran las de su celda y estaba ahí, pero sin su dueño. Y Louis gritaba, desgarraba su garganta en cada bramido llamando por Harry. Rogando porque no lo lastimaran; rehuyendo de los intentos de su madre por tranquilizarlo. Se sentó en el balcón, cepillando el pulido suelo con los dedos de sus pies mientras sostenía un cigarrillo y un encendedor entre sus dedos. Lo llevó a su boca e inhaló profundo para que sus pulmones se llenaran de aquel grisáceo humo. Irónico ¿no? Como cada día consumía alquitrán en cada cigarrillo que se llevaba a los labios. Divagaciones de un ángel caído, de un ángel sin alas que vagaba en el paraíso sin razón de ser. Con parsimonia consumió su cigarrillo, disfrutándolo mientras observaba flojas nubes pasar frente a sus ojos. Lo que alguna vez que una vista soñada, un piso en las alturas y que lo hacía sentir más cerca del cielo, ya no era más que una tortura.

Escuchó el sonido del timbre y se colocó de pie con el ceño fruncido. Nadie lo visitaba y Liam junto a Jay tenían llaves del lugar. Apagando la colilla de cigarro contra la línea de tinta en su dedo anular, y sin siquiera mover un musculo facial, se colocó de pie para abrir la puerta. Arrastrando sus pies, lastimados por las espinas de las rosas que pisaba sin siquiera darse cuenta, llegó a la puerta. Al abrirla su corazón aceleró su ritmo. Un hombre de mediana edad y con una expresión indescifrable se encontraba frente a él. "¿Si?" "¿Louis Tomlinson?" "S-sí, soy... Soy yo" "Tengo una carta certificada para usted" El extraño hombre mostró un sobre blanco "Necesito que me firme aquí, por favor" Louis extendió las manos para tomar el formulario que el desconocido le entregaba. Con algo de desconfianza colocó sus datos y firmó. Le fue imposible no ver como sus manos temblaban. Devolvió el formulario y el hombre le entregó el sobre sellado y estampado. "¿Quién lo envía?" Preguntó al ver que el desconocido se volteaba para desaparecer. "En la carta aparece el remitente, señor. Si me disculpa" Sin decir más y con una leve inclinación de cabeza, el hombre desapareció para tomar el elevador. Cerró con cuidado la puerta. Podía sentir su pulso en las sienes a los costados de su cabeza. Sus piernas trémulas y un nudo en su diafragma. Sin tomar asiento, mordiendo su labio inferior con tanta fuerza que este sangraba, vio el remitente del sobre. Leyó el contenido de la carta y fue rápido, como las lágrimas comenzaron a caer de sus fanales marinos. Fue hermosa la sonrisa que se formó en sus labios. Una curvatura sutil mientras respiraba con dificultad. Dejó la carta caer al suelo y comenzó a tomar las rosas esparcidas en el suelo, una a una. Acunándolas contra su pecho. Hizo varios viajes, cargando montones de ellas hasta su enorme baño. Las depositó todas en la bañera la cual se llenaba con agua fría. Sin dejar de sonreír en ningún momento y con su visión borrosa debido a las lágrimas, caminó hasta su habitación. Tomó los caramelos que le habían sido prescritos para poder conciliar el

sueño y volvió al baño. Oh tonto ingenuo de su dueño. ¿Realmente creía que iba a poder deshacerse tan fácilmente de él? Al parecer no le había quedado claro que Louis ya conocía el camino al infierno. Que si pensaba escapar de él, entonces Louis lo iría a buscar. Sin quitarse la ropa se introdujo en la bañera; su cuerpo apenas si se inmuto por el contacto con el agua fría. Las rosas, algunas marchitas y otras en su esplendor, lo rodeaban inocentemente; siendo testigos de las últimas líneas escritas en esa historia de amor. Louis tomó los caramelos. Uno a uno, hasta que no quedó más que un frasco vació con la etiqueta de un potente somnífero. Su cuerpo comenzó a relajarse y sus parpados pesaron. Fue como abandonarse en el aire. Tan ligero; deslizándose hacia abajo con el agua cubriendo del todo su cuerpo. Hundido, al igual que las rosas. En ningún momento las lágrimas dejaron de caer. En ningún momento dejo de sonreír. Ni siquiera cuando sintió su cuerpo ser removido con brusquedad del agua y unos gritos tronar como un eco en sus oídos. "¡Louis!"

"...Mediante este medio me es lamentable comunicarle el fallecimiento del presidiario Harry Styles. Mis más sinceras condolencias. Atte, Desmond Styles"

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XXVI: La fosa

El viaje a Tailandia no fue agradable; ni siquiera digno de un ser humano. Peor que animales de circo, en jaulas de contrabando, fueron sacados del país. Con una mísera botella de agua y una cubeta para orines, Harry y Zayn pasaron horas y horas de vuelo. Con un espacio tan nimio que apenas si podían estirar sus extremidades, el escaso oxigeno tampoco ayudó. Así fue como llegaron a Tailandia. Con Zayn apagándose con cada hora transcurrida y Harry perdiendo poco a poco cualquier esperanza de mantener a su hermano con vida. Sería tan fácil simplemente morir para salvar a Zayn, hacía un tiempo ni siquiera lo habría pensado dos veces. Pero ya no era aquella bestia indómita cegada por sus instintos. Solo era un lastimado coyote adiestrado, dispuesto a obedecer con tal de volver a su hogar.

Con tal de volver a Louis. Reynolds se había negado a dar mayores detalles sobre la pelea y la locación, solo les indicó que una vez instalados en la oculta casona, esperarían unos cuantos días a que llegaran todos los mecenas y sus peleadores para comenzar la fosa. Harry pensó que no sería nada del otro mundo, sin embargo, jamás estuvo preparado para lo que se presentó frente a sus ojos. No era una simple casona, era una fortaleza construida magistralmente para los más pérfidos pasatiempos. Rodeada por enormes murales, todos custodiados por hombres armados hasta los dientes y escondida tras kilómetros de árboles y espesos pastizales. Bajaron del blindado vehículo que los transportaba, con sus collares de localización apretados en sus cuellos. Zayn miró todo y bufó, hundiendo la punta de sus desgastadas botas militares en el fango, con un movimiento ligero de cabeza en negación. "No puedo creerlo" Dijo el moreno. Harry siquiera tenía palabras. "Fue usada como casa de prostitución en otra época" Murmuró Reynolds con un puro en la boca. Señalando los enormes ventanales de vidrio que dejaban ver, enormes jaulas de tortura "No tuve tiempo para modificar la ornamentación" "Hijos de puta" Salió de la boca de Harry con tanto veneno que podía saborearse. "Así es el mundo, chicos. Ahora, vengan conmigo" Con pisadas fuertes y haciendo un esquema mental de la distribución del lugar, Harry caminó tras Zayn hasta el interior de la casona. Algunos hombres se encontraban ahí, moviendo muebles y limpiando las superficies; embelleciendo el lugar cuyas paredes gritaban mudos lamentos de su pasado. Era inmenso, Con escasa Luz y paredes tapizadas con oscura gamuza bordó. Candelabros colgaban del techo y el aroma a incienso era espeso, casi tóxico. Opulentos muebles empolvados y suelo de madera que crujía con cada pisada. "¿No podían escoger un lugar menos tétrico?"

"Tiene su razón de ser, Zayn" Replicó Reynolds mientras bajaban una larga escalinata. "Esta propiedad no existe realmente. Nadie sabe de su existencia además de mis hombres" "Hm. ¿Y a qué se debe tanto misterio?" "Simple precaución. No quiero que nada salga mal" Llegaron al final de la escalera, un nivel bajo tierra. El ojiverde no estuvo impresionado al ver las celdas de barrotes metálicos, igual como si fuera una perrera. Un hombre se encontraba ahí, con una metralleta en sus brazos. Reynolds les señaló las celdas que ocuparían y ambos ingresaron sin poner mayor resistencia. ¿Por qué habrían de ser tratados como personas? Harry se sentó en la que sería su cama y gruñó al sentir la superficie rígida. Incluso el viejo colchón que tenía en North Collan era mejor que eso. "Esto es mierda" Se quejó. Zayn saltó en su cama y soltó un quejido de dolor cuando su espalda impacto con la dura superficie. "Lo siento, chicos. Ya les dije que esto fue algo... improvisado" El moreno miró a Harry y luego de Reynolds. Su patrocinador lucía nervioso y eso no le gustaba para nada. "¿Cómo lo harás con los mecenas y peleadores?" Preguntó Zayn cambiando de tema. "Serán transportados hasta acá en vehículos que no les permitan ver el camino" Harry se cruzó de brazos y una ceja de su rostro se enarcó en un amago de incredulidad. "¿Aceptaron eso?" "Soy un hombre honorable, Harry. Mi reputación no es algo que pueda tomarse a la ligera" Reynolds se movió lo suficiente para que el guardia tuviera acceso a las celdas y pudiera cerrarlas con llave "Lamento esto... Es por, ya saben, precaución". "No hay problema... Solo un loco dejaría sueltas a dos bestias" Sonrió Harry, seguido por Zayn.

"Sí, bueno, gracias... Ahora debo irme, hoy a la noche llega alguien importante" "¿Y puede saberse quién es?" "Oh sí, no lo han visto antes. En realidad, nadie lo ha visto... le gusta mantenerse en privado" Se llevó las manos a los bolsillos y miró directamente a Harry. "Ivanov, un gran amigo mío" La mandíbula de Harry se tensó en ese momento. "¿Ivanov?" "Si, ¿Lo conoces, Harry? Tú padre ha tenido algunos problemas con él" "Eso escuché... ¿Cómo sabes de la relación entre él y mi padre?" Reynolds sonrió. "Ya tendremos ocasión de hablar de eso" Cuando Reynolds abandonó la habitación, Harry se permitió abandonar su postura tensa y erguida. Bajó la mirada a sus botas militares, pensando en las palabras de Reynolds y sacando conclusiones al respecto. Entonces Ivanov sabía que su padre quería eliminarlo y aun así se había expuesto yendo a la fosa. ¿Con que razón? ¿A que estaba jugando Reynolds? "Amigo, sea lo que sea que estés pensando. No vale la pena" "Zayn. Te has dado cuenta que el torneo de este año es completamente diferente a los anteriores ¿verdad?" "Sí, bueno... Todo esto de Tailandia y la casona. Imposible no notarlo" El emperador asintió en silencio. Las veces anteriores que hubo participado, jamás se tomaron tantas precauciones ni alargaron tanto el evento. Era primera vez que duraría tantos días y que se harían grupos de pelea.

Quizás era el estilo de Reynolds, pero Harry no podía dejar de pensar en cómo todo estaba teniendo un aroma putrefacto. "No puedo creer que vayan a traer putas y no nos dejen probarlas" "Olvídalo, Zayn. Dios nos vigila y la infidelidad... Es pecado" Susurró Harry al ver la picardía en los ojos de Zayn. Una sonrisa ladina se perfilaba en su rostro. El moreno soltó una pequeña carcajada. "Creo que lo último que dios verá en tu historial, será tu infidelidad" "Si, pero es el único pecado que no he cometido. Puedo usarlo como comodín" "¿Hablas en serio? ¿Ni una sola vez?" Preguntó con una ceja enarcada. Notoriamente no convencido de lo que Harry decía. "¿Engañar al corderito? No, desde que me lo follé la primera vez jamás estuve con otro" "¿Y antes de eso? Ya tenían todo ese rollo maricón, no lo niegues" "¿Antes de eso? Antes de eso no existía como humano. Un simple animal que copulaba por instinto" "Gilipollas, te pones como Niall y sus guarradas de nena escandalosa" Sonrió Zayn. Nostalgia en sus orbes pardo. "Hm. ¿Te excita?" Ronroneó Harry, guiñando un ojo cuando Zayn lo miró de reojo con el ceño fruncido. "Seguro, ponme el culo a través de los barrotes" Ambos soltaron pequeñas risas apenas audibles y no hablaron más después de eso. Harry no podía dejar de pensar en las palabras de Reynolds. Todo daba vueltas en su cabeza, intentando hacer conexiones. Buscando salidas alternativas para poder escapar de ese lugar sin tener que comprometer la vida de Zayn para eso. Pensando en Des y su amenaza. En Ivanov, tenía que buscar una forma para acercarse a él, para acabarlo. Y finalmente volviendo a Louis, cada segundo. Su amor, quien seguramente estaba esperándolo.

Louis, su Louis... Tan suyo. Maldición. ¿Cómo no pensar en él? Era imposible borrar el sabor de sus besos suaves, la melodía de su risa. La sensación aterciopelada de su piel cuando le hacía el amor. Como su cabello parecía estar hecho de hebras de seda. Harry se quedó dormido con una ligera sonrisa en su rostro, recordando que por primera vez en su vida había hecho algo bien. Porque su corderito estaba a salvo, cuidado por su familia... Louis era lo único bueno que Harry había hecho, cuidarlo, amarlo... Solo a él.

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Finalmente todos estaban reunidos, los mecenas se encontraban en la villa que Reynolds había dispuesto para la Fosa. Peleadores de pie, todos encadenados en una hilera, con sus manos esposadas mientras los peces gordos brindaban con champagne y disfrutaban los curvilíneos cuerpos de las anfitrionas profesionales. Harry no reconocía a ninguno de los mecenas, algo que le fue imposible de ignorar. ¿Qué había pasado con los de siempre? Con los mafiosos que a veces participaban en el Under y que siempre hablaban entusiasmados de la Fosa. Quería hablar con Reynolds. No, hablar no, exigir que le dijera que cojones ocurría con todo ese maldito circo. Al parecer Zayn no se había dado cuenta, demasiado ensimismado viendo a las bailarinas en la pole para notar algo más. Él por su lado, no podía dejar de preguntarse cuál sería Ivanov, cuál de todos ellos sería su objetivo. Así mismo, su vista recaía cada tanto en los otros peleadores. Debía admitir que algunos de ellos no parecían mayor problema, sin embargo, otros pocos destilaban el mismo aroma a veneno que él.

"¿Divirtiéndose?" Giró su rostro y vio a Reynolds, quien lucía notablemente ebrio. Un hombre armado se encontraba tras él. Reynolds hizo un movimiento con la mano y el hombre le entregó un manojo de llaves. El mecenas se las lanzó a uno de los peleadores quien lo miró sin entender que hacer con ellas. "Pueden quitarse los grilletes de los tobillos y unirse a la diversión. No ha sido idea mía, agradézcanle a Ivanov" Zayn de inmediato observó a Harry quien no ejecutó movimiento alguno de sus músculos faciales. Solo esperó a que le llegara el manojo de llaves y se sacó los grilletes. Los peleadores comenzaron a dispersarse, todos ellos con sus manos aun esposadas y seguramente al tanto de los muchos hombres armados que rodeaban todo el lugar. Solo un suicida intentaría escapar. Harry se quedó en su lugar, a diferencia de Zayn quien no demoró en correr a la mesa de buffet y comenzar a beber como un maldito alcohólico. El ojiverde no podía darse aquel lujo, era el único momento que tenía para buscar a Ivanov y ejecutar el mandato de su padre. Intentó moverse por el lugar, con todos sus sentidos alertas. Prestando atención a las conversaciones de los mecenas. Malditos cerdos sumidos en la ostentosidad de los lujos y la culminación de la carne. Mujeres con sonrisas falsas, menoscabando sus cuerpos para poder sobrevivir en la guerra de aquel sucio mundo. Harry tomó una copa para no llamar indeseada atención, sonriendo a algunos de los mecenas y respondiendo escuetamente cuando le preguntaban si él era el emperador del ghetto penitenciario. Se jactó socarronamente de sus victorias pasadas y se negó a tocar cuerpo alguno que se le ofrecía; en su cabeza no había nada más que un enredo de ideas que necesitaban tomar forma para sacarlo de ese lugar. Sintió una mano colocarse en su hombro y se volteó. Reynolds sonreía con su usual puro en la boca. Le indicó a Harry que lo siguiera y el emperador así lo hizo. Frente a frente, en un juego de sillas poltronas, se miraban en silencio. "Y aquí estamos" Dijo el mecenas abriendo sus brazos. Harry simplemente inclinó su cabeza hacia abajo en aquiescencia; consintiendo. "¿Sabes algo, Harry? Todos los días me cuesta creer que esto es real"

"¿El motivo?" Murmuró. "Bueno, veras. Hace algunos años... mi carrera se vio aplastada, como todos saben. Me quedé sin patrocinadores, sin personal y sin nada en mis manos más que cuentas y una familia rota" Miró sus manos y soltó una sonrisa. La nostalgia comenzaba a invadir su rostro. "En esa época tuve que viajar por muchos lugares, buscando alguien. Quien fuera que pudiera tenderme una mano. Estaba tan preocupado por encontrar la manera de no hundirme, que no me di cuenta de cómo mi familia se estaba hundiendo" "Un trago amargo ¿verdad?" Harry no era especialmente una persona paciente, sin embargo, cualquier cosa que Reynolds le dijera podría llegar a servir. "No tienes idea" Le dio una calada a su puro y llevó la vista al techo "Y fue por mi negligencia que no me di cuenta de lo que ocurría con mis hijos. Con mi hijo" "Ve al grano, Reynolds. No soy estúpido" "Louis" "¿Qué ocurre con él?" Su voz notablemente más ronca y cortante. Odiaba que el nombre de su amante saliera de la boca de otro hombre. "Creo que ya lo sabes. Debes saberlo, mataste a un hombre por él, a un hombre de la misma estirpe que mi hijo" Harry pasó saliva por su garganta, con un ligero movimiento de cabeza. Había hecho algunas suposiciones cuando Reynolds mencionó algo sobre eso al salir de North Collan. Las posibilidades eran nimias, pero existentes. "Me tomó un tiempo recordar su nombre y fue una sorpresa cuando comprendí que el médico que salvó a mi hija se encontraba en ese nido de ratas. Que había perdido su título de médico y que su reputación jamás volvería. Fue como verme en un espejo" "La niña... Mia, ella es tu hija" Aseguró. No necesitó más para hilar aquel embrollo de palabras que Reynolds soltaba balbuceante. "Si. La niña más hermosa del mundo. No tienes idea" "¿Louis sabe que tú eres su padre?" "Si no es estúpido, entonces sí lo sabe"

Harry permaneció en silencio, preguntándose por qué Louis no le había dicho nada al respecto. ¿Por qué su corderito intentaba mantener para sí mismo aquellas cosas que lo dañaban? ¿Acaso no sabía que Harry estaba dispuesto a lo que fuera solo para poner una sonrisa en sus labios? Repasó sus labios con sus dedos índice y corazón, siseando con la cabeza. Reynolds no estaría hablando de ello sin algún motivo. "¿A qué viene todo esto, Reynolds? No creo que esta verborrea de sinceridad venga sin un propósito" El mecenas se encogió de hombros. "Solo quería contártelo. Como es de pequeño el mundo, como todos los caminos terminan cruzándose alguna vez. Pero si, quizás hay algo más" "No podía ser de otra manera" "¿Sabes para qué sirve el poder, Harry? No creo que realmente sepas lo que es tener poder" Harry gruñó, el sonido de la música aplacando la vibración de su garganta en protesta "Pero es algo increíble, es estar en la cima y verlos a todos. Es decidir el destino de los hombres" "Suenas como alguien que conozco" Bufó con molestia. "Pero también es una responsabilidad. Es un ancla que te mantiene con los pies en la tierra, porque el poder no lo puedes conseguir solo. Hay dos maneras, o lo obtienes pisoteando a los demás, o empujándolos hacia arriba, así ellos estirarán sus brazos y te ayudarán a llegar a la cima" Los labios de Harry se estiraron en una sonrisa irónica. Las curvas de sus comisuras dejando a la vista sus hoyuelos, aquellos que Louis solía pinchar con sus dedos mientras le decía que tenía mejillas de bebé. Y quizás a Harry le gustaba lo empalagoso que podía llegar a ser su pareja. "Una utopía, Reynolds. Eso es un maldito cuento de hadas. La única opción es pisotear al resto" "Dices eso, pero hacer totalmente lo contrario" Señaló a Harry con su puro, sin dejar de sonreír "Es por eso que me gustas, muchacho" Y Harry no podía dejar de ser él, sin importar el momento.

"Que pena, estoy prácticamente fuera del mapa. Sino, quizás... No, tampoco. Lo siento, no me vienen los culos arrugados" Se encogió de hombros. Reynolds ladeó una sonrisa y levantó ambas cejas de manera sugestiva. "Para eso tengo a Zayn" "Oh por dios, vomitará su cerebro cuando le diga que dijiste eso" Fue inevitable que ambos se carcajearan a gusto. Harry nunca había tenido mayor relación con Reynolds, aun cuando Zayn aseguraba que era el mejor sujeto del planeta. "Entonces... ¿Qué harás con mi corderito?" Preguntó luego de unos cuantos minutos de cómodo silencio en el que ambos le dieron un trago a sus vasos de licor. Reynolds alzó su vaso y con los ojos brillantes, destilando orgullo, habló. "Le devolveré lo que le arrebataron" Su voz fue fuerte, como una proclamación inminente. Harry sintió como una sonrisa se formó en su rostro. La reprimió apretando los labios. Ahora sí tendría un motivo para emborracharse hasta perder la conciencia. "¿Es en serio?" Preguntó para confirmar lo que había escuchar. Y por el bien de Reynolds, más le valía que no fuera una puta broma o Harry le arrancaría los intestinos. "Lo es. Su honor como médico, su título... Disculpas públicas. Haré que laman el suelo por dónde camina. Porque tengo el poder para hacerlo y porque le debo un favor... ¿Ves, Harry? Esto es lo que tu padre nunca te enseñó" Fue un golpe duro escuchar eso. Pero era la verdad. Harry bajó su rostro y dejó su copa en el suelo, permaneciendo en silencio unos cuantos minutos mientras jugaba con los anillos de sus largos dedos. Louis recuperaría su vida, su verdadera vida y Harry no podría ser parte de ella; porque jamás pudo pertenecer a ese mundo en el que Louis se crió. Pero que masoquista, disfrutar tanto de aquel dolor lacerante en su pecho al saber que su ángel se alejaba de él para volver al mundo libre y limpio del que era parte. "... Gracias" Susurró para sí mismo, sin embargo, Reynolds lo escuchó.

"No lo hago por ti, lo hago por él. Por mi hija" "Él es parte de mi" Fue lo único que pudo responder. Bebieron en silencio después de eso, aceptando las copas de licor que Las anfitrionas les ofrecían. La misión de Ivanov yacía como un nubarrón en un rincón de su cabeza; más no podía hacerla su prioridad. Louis volvería a ser médico y él jamás podría verlo. Se perdería su sonrisa cansada al llegar del trabajo, sus historias de como pequeños pacientes lograban hacerlo rabiar y reír al mismo tiempo.

"¿Y qué te ha parecido este evento?" Preguntó de la nada Reynolds. "Distinto" "Por supuesto que sí. Los mecenas que están aquí son un pedido especial. Cada uno, cuidadosamente elegido" El entrecejo de Harry se frunció. Reynolds se colocó de pie y le indicó que lo siguiera. Harry caminaba unos cuantos pasos por detrás, mirando a su alrededor de soslayo, con la mirada de Zayn fija en ellos quienes sutilmente salían del salón donde la majestuosa fiesta se llevaba a cabo. "¿Recuerdas lo que dije sobre buscar un hombre que me tendiera una mano?" "Lo recuerdo" "Bueno, ese hombre... Es a quien le debo todo lo que soy ahora" Subieron unas escaleras, Harry giró su rostro y vio a Zayn quienes se encontraban al pie de estas, apoyado en la pared. Se miraron unos segundos y Harry comprendió que el moreno se quedaría ahí. Su leal hermano, dispuesto a cuidarle las espaldas aun cuando sabía que Harry debería matarlo en unos cuantos días. "¿A dónde vamos?" "Quiero que conozcas al hombre al que le debo todo, Harry" "¿Tendré el placer de conocerlo?" "Lo tendrás... Aunque creo que ya esperabas conocerlo" Harry no se sentía seguro. Todo en su cabeza gritaba rojo debido a la actitud enigmática de Reynolds. Se pararon frente a una puerta de

madera opaca y Reynolds le indicó a Harry que la abriera. "De hecho, creo que viniste a la Fosa con la única intención de conocerlo" "De qué-" Las palabras de Harry murieron en su boca cuando vio a la persona frente a él. Sintió como si toda la sangre se hubiese drenado de su cuerpo. Un inevitable mareo lo hizo aferrarse a la puerta "¡¿Tú?!" "Harry, te presento a Ivanov. Mi salvador y también... mi jefe" "Hola, emperador" Ivanov sonrió, pasando la lengua por sus labios y dejándolos brillantes.

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Estuvo suspendido en el tiempo, intentando comprender como había sido una pieza en aquel juego de ajedrez. Como todos esos años no había sido más que un peón a la orden de los grandes. Siempre pensó que después de la traición de su padre podría prever cualquier acontecimiento, sin embargo, las pasadas horas le demostraron que no era así. Se sentía estúpido, usado e indefenso. Un día lo era todo, estaba en la cima y al siguiente, ya no era nadie. Una herramienta más con una única misión, la última. Ya no era Des quien controlaba su vida, era Ivanov.

Harry Tocó los barrotes oxidados frente a él; Ásperos, fríos. Cerró los ojos, agachándose para poder tocar con sus ásperas manos el suelo de tierra y piedrillas. Ya no quedaba tiempo, en realidad nunca lo había tenido. No desde que conoció a Louis, en ese momento el tiempo dejó de funcionar para él. "Solo somos nosotros, ¿verdad?" Harry asintió a la voz de Zayn. Solo eran ellos, solo dependía de ellos. Ya habían pasado la primera ronda, ambos victoriosos en sus peleas como era de suponer y ahí estaban, en la pelea final. Con sus cuerpos exhibiendo cortaduras y cardenales de los golpes del día anterior. Cuando Harry tomó la vida de cuatro hombres y demostró por qué se le llamaba el emperador; ante la vista orgullosa de Reynolds. No habían dormido, ninguno de ellos. Quizás porque tenían demasiado que hablar o quizás por el miedo. Si, miedo, aquella sensación que solo se hacía presente en él cuando se trataba de Louis, se encontraba de nuevo embargando su cuerpo. Porque habían pocas posibilidades de que saliera con vida. Lo sabía y estaba dispuesto a correr el riesgo por la promesa de Ivanov. El único mafioso que podía ponerle un fin a la tiranía de su padre. Lo único que apaciguaba el ardor en su pecho era que el peso de la corona ya no estaba más sobre sus hombros, ya podría ser libre. Aun si moría ese día. Por primera vez, realmente se sentía completo. Lo había tenido todo porque había tenido a Louis, y él era todo. "Será rápido, Harry. Lo prometo..." Harry miró a su hermano, a Zayn. Vio el temblor en sus manos, el miedo en sus ojos. "No dudes, negro. Solo hazlo" "Si, lo sé. Yo... No te dolerá Harry. Lo juro... Mierda" Zayn comenzó a respirar profundamente para calmarse. Un peleador tras ellos, esperando que se levantara la reja para salir a la fosa donde se masacrarían los unos a los otros. En aquel pasillo de ladrillos viejos y húmedos, como las antiguas cárceles donde los gladiadores esperaban su turno antes de entrar a las arenas del coliseo.

Y ocurrió. El sonido chirriante de los barrotes el rozar con las cadenas que los levantaban. Tambores golpeados por hombres, indicándoles que debían salir y posicionarse en sus lugares. A punto de ser devastados por las sucias y sangrientas armas que los mecenas lanzarían a la fosa. Harry trotó hasta su lugar y levantó el rostro, la mafia bebiendo mientras gritaban agitados, embravecidos por el glorioso final que aquel evento tomaría. Jugando a ser dioses en el olimpo sin saber el futuro que se les había destinado. La fosa, un hoyo en la tierra con paredes de cemento, marcadas con sangre seca y rasguños del metal que dejaban las espadas al enterrarse en ellas. Harry había tocado aquellas paredes el día anterior, mientras tomaba vidas para sobrevivir. Los tambores sonaban al compás de los latidos del corazón de Harry, cada vez más fuertes y rápidos. Las risas de los opulentos mecenas taladraban sus oídos. El brillo delatador en los ojos de Zayn lo hacía tensar su cuerpo. Zayn no podía llorar, no en ese momento. El sonido de un gong fue la señal para que los mecenas comenzaran a lanzar armas a destajo. Harry corrió hasta una lanza, apresurándose a lanzarla en dirección al otro peleador quien la esquivó ágilmente. Zayn fue el siguiente en lanzarse sobre el otro peleador, con una corta espada curvada similar a una guillotina. El peleador comprendió que ellos se habían aliado para asesinarlo y cuando cayó al suelo, tomó un puñado de tierra, lanzándolo en los ojos de Zayn quien retrocedió de manera instintiva. Fue el turno de Harry de ir por la presa. Comenzaron a lanzarse golpes y el ojiverde maldecía internamente la velocidad del hombre, así como su enorme contextura. Escuchaba los gritos de aliento hacia el peleador y hacia él. Una nueva ronda de armas cayó y todo se decantó cuando el peleador se volteó para tomar una espada. Zayn fue más rápido, se abalanzó contra él y enterró su guillotina en el cuello del hombre, cercenándole la garganta. Un rio de sangre los salpicó.

La verdadera travesía comenzaba en ese momento. Cuando el cuerpo del hombre cayó, Zayn no demoró en lanzar la guillotina al suelo e ir por una daga que se encontraba a solo unos pasos. Harry corrió y tomó unas manoplas que esperaban en el suelo, con púas en los nudillos. Escuchó el grito de Reynolds, la palabra que terminaba todo. Giró para enfrentar a Zayn quien comenzó a mover su brazo con agilidad para intentar propinarle alguna puñalada. Harry los esquivaba con rapidez, ambos encontrando sus piernas en ágiles patadas. El ojiverde quiso felicitarlo por lo mucho que había mejorado en eso. Zayn se agachó y sin que Harry se diera cuenta tomó un puñado de tierra, repitiendo la técnica que el otro peleador había empleado en él. El emperador no alcanzó a esquivar el polvillo que rápidamente entró en sus ojos. Sonrió. Solo hizo falta un segundo. Lo había hecho, Zayn había clavado su puñal en el abdomen de Harry. Le había dado un final a todo. Apretó su abdomen. La sangre tibia corriendo entre sus dedos, todo su cuerpo comenzando a adormecerse. Cada vez que respiraba, lentamente el aire acariciaba con suavidad sus deteriorados labios. Logró parpadear. Sus ojos estaban enraizados en la tierra manchada de carmín. Estaba aturdido, sintiendo un pastoso acre comenzar a impregnar su boca. Zayn lo observaba de pie, con su rostro lleno de magulladuras y el puñal ensangrentado en una mano. Dejó caer la daga al suelo, frente a Harry y se volteó, mirando por sobre su hombro una última vez a su eterno compañero. "Aquí termina todo, emperador" El emperador caído observó la daga y escuchó el grito de Zayn. Una sonrisa se esbozó en sus labios al mismo tiempo que levantó el rostro, el cielo de matices celestes sobre su cabeza lo hizo sentir victorioso. Había sido el emperador, iba a morir siéndolo.

Todo en su visión se tornó lentamente de color negro. Un ultimo suspiro y cayó de costado al suelo.

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Cuando Louis salió del hospital, con su madre levantando su mentón con orgullo y Liam sonriendo sinceramente, supo que finalmente la pesadilla había terminado. No, no lo había superado. No lo haría nunca; pero aprendería a vivir con ello. Fue una pesadilla que duró muchas lunas, seis meses de ellas. Y ahí estaba, dejando atrás un peligroso historial médico que incluía tres intentos de suicidio, autolesiones, desorden alimenticio y depresión. Medallas de batallas ganadas, eso es lo que eran. Pugnas que no habría podido ganar de no ser por el apoyo incondicional de su familia; Louis jamás podría pagarles todo lo que habían hecho por él. Si, había perdido su rosa; ya no quedaba de ella más que los recuerdos. Y eso era suficiente para que Louis pudiera seguir respirando día a día, era suficiente para que tomara el tenedor y se llevara comida a la boca. Él se enamoró, y amó y seguiría amando a la misma persona hasta que exhalara su último aliento; estaba orgulloso de poder hacerlo. Ya no intentaría frenar los latidos de su corazón para poder bajar al infierno y encontrarse con su dueño; esperaría pacientemente a que se encontraran cuando el destino lo demandara. Mientras tanto viviría con el corazón en mano, gritándole al mundo que no fue digno de presenciar algo como lo de ellos. Su alma sanaría con el tiempo, cuando las voces de su mente se silenciaran. Tiempo, eso era todo lo que Louis tenía a su favor; y sería suficiente. Se lo había prometido a Jay, el día que ella lo encontró a solo segundos de morir ahogado. Le prometió que viviría, porque su amor por Harry había sido es, había sido vida.

Guardaron las maletas de Louis en la cajuela, su madre sonriendo en todo momento. "Entonces, esto sería todo" Dijo la mujer al cerrar el maletero. Sus palabras iban mucho más allá, Louis lo sabía. "Bien, ¿ahora dónde vamos?" Preguntó el ojiazul al subirse al auto de su madre; en el asiento del copiloto. Liam se sentó en el asiento trasero. "A casa" Respondió su madre alegre. Louis aun no podía pronunciar aquella palabra sin sentir que se ahogaba. Quizás algún día lo lograría. "B-bien... vamos" El viaje fue ameno, los tres conversando sobre el montón de cosas que debían hacer ahora que Louis estaba oficialmente dado de alta y como Jay había organizado un fin de semana que incluía la maratón completa de sus series favoritas. Louis y Liam no se miraron, pero ambos tenían risas fingidas al saber que serían obligados a ver temporadas completas de aburridas historias de amor. Llegaron al departamento de Louis quien parpadeó varias veces al no reconocerlo. Completamente remodelado, ya no era el mismo lugar que dejó por primera vez meses atrás cuando intentó quitarse la vida. "¡¿Te gusta?!" Preguntó su madre emocionada mientras Liam llevaba las maletas de Louis a su habitación. "Eh, si... En realidad si" Y no mentía. Todo lucía cálido y acogedor. "Me esforcé mucho para que quedará así, por lo cual es bueno que te guste y que no debas volver a la clínica porque tu mamá te castró con un cuchillo de cocina" El ojiazul siseó y caminó hasta su madre para envolverla en un abrazo. Los abrazos de Jay eran

los mejores en el mundo, los mejores ahora que su rosa ya no estaba con él. Liam apareció a los segundos, mirando su teléfono móvil y con el entrecejo arrugado. "Yo debo volver a la oficina, Tommo. Me llamó mi secretaria y me dijo que..." Liam permaneció en silencio unos segundos y luego suspiró. "En realidad, me hubiera gustado decírtelo de otra forma" Louis se giró, con su ceño fruncido y sus orbes fijas en Liam. "¿Me perdí de algo?" Preguntó alternando su mirada entre Liam y Jay, ambos se miraban, cómplices "Bueno, en realidad... No quería decirte nada hasta no estar seguro" "Liam, por amor al cielo, solo habla de una vez" "Me llegó un oficio judicial la semana pasada" "Oh, bueno... Es sobre, uhm. ¿Es sobre mi caso?" Liam asintió levemente en lo que Jay se soltó de su abrazo y se abrazó a sí misma. "Lou, cariño... Sé que deberíamos haberte dicho de inmediato, pero realmente queríamos que primero salieras de la clínica. No fue nuestra intención ocultarte nada y-" "¡Mamá!" La interrumpió, Jay tendía a balbucear cuando se ponía nerviosa "Esta bien. Comprendo. ¿Qué dice el oficio, Liam?" "Eso es... Bien. Estás limpio" "¿Qué?" "Estás completamente limpio, Lou" El ojiazul se preguntó si tanta medicación lo había dejado estúpido porque realmente no comprendía las palabras de su mejor amigo. "Se encontraron pruebas, no sé cómo... Pero lograron demostrar que todo este tiempo fuiste inocente" Los fanales del ojiazul se abrieron con incredulidad. ¿Cómo podía ser eso posible? Ellos hicieron lo imposible por demostrar que Louis era inocente. "

"¿Qué? ¿Pe-pero cómo? Es decir, alguien..." Tragó con dificultad. "¿Alguien siguió con mi caso?" "Así parece... Aun no tengo todos los detalles. Esta semana me presentaré en el juzgado y veré la resolución del juez y las pruebas. No quería decirte nada todavía pero todo indica que..." Sonrió, amplio y con ilusión en su mirada "Que recuperaras tu título de médico, Tommo" Louis miró a su madre quien asintió con efusión. "Te dejaré a solas con Liam para que no te sientas agobiado, ¿de acuerdo?" Louis asintió en silencio. Sintió que caería al suelo. ¿Volvería a serlo? ¿Era verdad? "Pe-pero..." No sabía que decir. Una mano se colocó sobre su hombro y al levantar la vista vio a Liam. "Escucha, no estoy completamente seguro... Pero creo que esto tiene que ver con alguien que tú conoces" "¿Qué yo conozco? Liam, amigo. Por favor, ten en cuenta que estuve meses tomando pastillas que me hacían sonreír al ver una manzana..." "Bien, es solo que... Cuando me llegó el oficio, lo primero que hice fue contactar a la parte demandante y exigirles una explicación. Hablé con el padre del bastardo..." "Alex" "Si, ese... Bueno, la cosa es que, no sé cómo decirlo. Pero el hombre sonaba realmente asustado. Me pidió perdón y dijo que haría de todo pero que por favor lo perdonáramos. Estuve realmente perdido cuando eso ocurrió, por eso no quise decirte nada. Le dije a Jay y ella me aconsejó que investigara un poco antes de decirte... Y lo hice" "Por supuesto que lo hiciste" Liam rodó los ojos.

"Y encontré algo bastante interesante. Las acciones del hospital que te acusó de asesinato por negligencia médica fueron recientemente compradas por un grupo de inversionistas de Irlanda" "¿Irlanda?" "Así es... Y dentro de ese grupo, un nombre me sonó. Lo recordé porque hace años... Ya sabes, yo era un gran admirador del boxeo" "Liam, necesito que vayas al maldito grano porque me está dando migraña" "Charles Reynolds. ¿Lo recuerdas?" Cada pieza comenzó a encajar. Las palabras de Liam tomaron forma, porque si, Louis lo recordaba. Imposible olvidar al padre de Mia, de su pequeña princesa. "Y-yo... No sé qué decir" "A mí también me tomó por sorpresa, créeme" Liam también sabía del hombre, no de su clandestina participación en el Under, pero sabía que era el padre de la pequeña Mia. Como no iba a saberlo cuando él fue quien acompañó a Louis en todo ese horrible proceso. "Al principio su nombre solo se me hizo conocido, luego recordé la demanda que le pusieron al hombre por haber descuidado a su hija y como testificaste a su favor" "Mía siempre hablaba de su papá" Louis buscó con la mirada un sofá y se dejó caer en él, sujetando su cabeza con ambas manos. "Parecía ser un buen hombre" "Lo sé, Lou" "P-pero él" Louis no sabía que decirle a Liam. No había vuelto a saber de Reynolds, no había tenido el valor para ir a la prisión y buscar a Zayn o Niall. No era tan fuerte para verlos a la cara sin sentirse sepultado en vida. "Escucha, aun no puedo asegurarte nada. Son solo suposiciones mías, pero sabes que rara vez me equivoco" "¿Crees que él me ayudó?" "Lo creo"

"Debo hablar con él... D-debo..." Louis se colocó de pie y caminó en busca de las llaves del auto de su madre. "¡Louis, espera!" "¡No! No entiendes Liam, esto no es... Mierda, necesito que me lleves con él" "Tommo, no sabemos si realmente tuvo algo que ver, además... No tengo idea de donde vive" El ojiazul miró el suelo, respiraba agitadamente y su boca se sentía seca. "Escúchame, iré a mi oficina y veré la resolución del juez. Resolveremos la devolución de tu título médico y luego nos dedicaremos a buscar a Reynolds, ¿de acuerdo?" El ojiazul asintió y se dejó envolver en un abrazo cuando Liam estiró sus brazos. Se reconfortó, intentando calmar la respiración de su pecho. "Tengo miedo, Liam" "Todo estará bien, Tommo. Lo prometo"

Y Louis sabía que Liam siempre cumplía sus promesas.

Penúltimo capítulo

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XXVII:La vieja historia y la nueva pamangelilla khalelesi maria-miri Animalito-de-la-luz dewlas rosaydaga

Era cosa de algunos días, de los malos. Cuando sus ojos se abrían para comenzar nuevamente, sentía tanto dolor, tanta desolación que le era imposible no presionar su rostro contra la almohada y abandonarse a sí mismo entre lágrimas ácidas y tibias mientras gritaba hasta que sus cuerdas vocales quedaban resentidas. Se repetía a si mismo que debía hacerlo, por Jay y Liam, por sus pacientes. Que debía seguir respirando, aun cuando ya no tenía un motivo para hacerlo. Y lo estaba haciendo, con toda su fuerza de voluntad lo hacía. Con los sobrantes de su corazón marchito y seco, lo hacía. Louis no podía hablar de Harry sin quebrarse, no podía poner en palabras los secretos que convirtieron su amor en una eterna epifanía. Porque nadie lo entendería, porque a nadie le

dolería. Porque nadie era merecedor de saber la manera en que se amaron. "Cuando te toco, Corderito coqueto... Es como, no lo sé. Es como poder respirar nuevamente después de haberme ahogado bajo el agua" Se levantó de la cama y fue directamente al baño, ese día finalmente iría en busca de la verdad. Después de semanas de búsqueda, Liam había logrado dar con el paradero de Reynolds, o quizás Reynolds había dejado que dieran con él. No estaba completamente seguro de cuál era el caso. Bajo la lluvia artificial lavó su cabello y restregó su cuerpo con una barra de jabón. "Déjame lavar tu cabello, puto derrochador... Que me cuesta dos cojones conseguir una botella de shampoo" Sonrió, presionando sus dedos en su cuero cabelludo. Ya se había acostumbrado a ello, a estirar sus labios cuando se caía un pedazo de su corazón. Nadie lo notaba, era su máscara; era la manera en que el dolor se hacía real a través de su cuerpo. Louis sonreía, siempre... Porque siempre dolía. Frotó su rostro con ambas manos, viendo dos horribles cicatrices trazadas en sus muñecas. Recordatorio de la segunda vez que intentó detener los latidos de su corazón, demasiado drogado como para siquiera recordarlo. Quizás estuvo demasiado tiempo bajo el agua, pero era un ritual necesario para él. Para esos días donde la ansiedad lo abrazaba. Hizo su rutina de siempre al salir del baño, vistiéndose rápidamente y abriendo las cortinas y ventanas al pasar por el salón hasta la cocina. Con manos diestras en el manejo de su cafetera consentida, hizo un expreso y lo bebió en tres sorbos antes de ir por su móvil para llamar a su madre y a su terapeuta. "Hola Jay" saludó con el móvil en su oreja y caminando lentamente hasta el balcón para tomar el fresco de la mañana.

Había dejado de vivir con su madre hacía poco más de una semana, cuando su terapeuta consideró que ya era posible para él retomar su ritmo normal de vida. Conversó con Johanna a gusto, escuchando todo lo que ella tenía que decir sobre sus diversas actividades con sus amigas y respondió con cariño en la voz a cada pregunta que su madre le hizo. Prometió ir a visitarla al día siguiente, una vez saliera del hospital. Fue como Liam dijo, Louis y su reputación como médico fueron reestablecidas. Logró una disculpa pública por parte del director del hospital y una enorme indemnización económica, una que Louis realmente no quería pero que Liam se empeñó en obtener. En realidad tampoco le molestaba el Bentley rojo que se había comprado con parte de la indemnización. Mucho menos a Liam, quien era prácticamente el conductor del deportivo ya que apenas lo veía, le arrancaba las llaves a Louis. Para Louis, lo único realmente gratificante había sido volver a trabajar de médico pediatra. Volver con aquellos niños que esperaban efusivamente por él cada día, ayudándolo a manejar la ardua tarea de continuar viviendo cuando había perdido las ganas de hacerlo. Escuchó el timbre y frotó su nuca con las yemas de los dedos de sus manos mientras se hacía camino de manera perezosa hasta la puerta. Un sonriente Liam fue a quien se encontró. "¡¿Dónde están?!" Preguntó haciendo referencia a aquellas piezas metálicas que significaban más para él que todo en su vida. Louis rodó los ojos y le indicó una mesita de adorno a la entrada donde se encontraban las llaves del Bentley. Liam prácticamente corrió a ellas. "¿Estás listo? Ya vamos, vamos" "Por dios, Liam. Solo llévate el maldito auto y cásate con él" "¿Se puede? Es decir, ¿nos has visto juntos? Somos perfectos" Acunó las llaves en sus manos y las besó como quien besaría a un canario. "Ahora sé que el amor es real" "Si, como sea. Voy por una chaqueta" "Te esperaré abajo con Emy"

"¿Emy?" Preguntó con el ceño fruncido. "El nombre de mi chica" Besó de nuevo las llaves y Louis negó con la cabeza. "¿Le pusiste nombre a mi deportivo?" "¡Hey! No le hables así... No es una cosa" "Estás loco" Liam sonrió e hizo sonar las llaves al rodar el llavero por su dedo índice. Salió del departamento mientras Louis fue por su chaqueta, tomando su billetera y las llaves de su piso al mismo tiempo. Palmeó el bolsillo de su pantalón en busca de su móvil en caso de que se presentara alguna emergencia en el hospital. Algo que realmente esperaba, no ocurriera. No ese día... No cuando se encontraría con la persona que vio a Harry por última vez. Con su caminar ligero que lo caracterizaba y que le hacía ganar uno que otro cumplido, mientras usaba sus dedos para sacar los mechones de cabello que caían por su frente, llegó al deportivo donde un enamorado Liam lo esperaba. Su mejor amigo estaba prácticamente cantándole una serenata al vehículo mientras acariciaba el volante. Louis estaba pensando seriamente en regalarte el deportivo. "¿Listo?" Preguntó Louis sentándose en el lugar del copiloto. Usando sus lentes aviadores que había guardado en la guantera. Liam le dio un guiño y encendió el motor, haciéndolo sonar con sorna antes de quemar el asfalto al partir a toda velocidad. Louis bufó y rodó los ojos, una sonrisa plasmada en su rostro. Estaba asustado, emocionado y con un nudo en su vientre que le había hecho imposible comer algo. No podía ser de otra forma. Reynolds, el mecenas que llevó a Harry a su muerte. Si, Louis lo había odiado, había querido tenerlo frente a sus ojos para poder arrebatarle la vida al hombre tal como él lo había hecho con Harry al llevarlo a la fosa. Sin embargo, no lo haría; porque ni Reynolds ni la muerte lo iban a separar de Harry. Y con ese pensamiento enraizado en su cabeza la paz se había hecho un pequeño lugar en su desolado corazón.

Ahora solo quería saber los motivos que tuvo Reynolds para ayudarlo, quería saber cómo murió Harry. Sus últimas palabras y por qué las peleas en el Under habían sido clausuradas como le dijeron a Liam cuando intentó averiguar sobre Zayn y Reynolds en North Collan. "¿Estás bien?" Preguntó Liam luego de una hora de viaje. Louis inclinó su cabeza en ratificación. "Si, solo... Algo conmocionado. Sabes que esto es, bueno, es difícil para mí" "Podemos posponerlo" "No, no podemos, Liam. Necesito saber, necesito... Ya sabes" "Si, lo sé. Tranquilo" Liam palmeó un muslo de Louis, regalándole una sonrisa. "Eres demasiado bueno conmigo" Suspiró. "¿Por qué nunca me enamoré de ti?" "Porque somos hermanos y sería raro" "Buen punto. No me viene el incesto" "Y porque siempre te quejas de que mis pies apestan" "¡Es verdad! Dios, ¿has visto un médico? Que no es normal" "No, creo que me gusta. Es como... mi perfume personal" "¡Asco! Ahora recuerdo por qué no tienes novia" Louis fingió temblar, con sus labios apretados y su nariz arrugada. "En realidad..." "No" Louis lo interrumpió. "¿Qué?" "No, no puedes tener novia. No vas a tener novia... Tu futuro es ser un viejo soltero con muchos perros y que se embriaga en costosos bares"

"...Hermoso" "Lo sé. Y me llamarás por teléfono a las cinco de la madrugada para decirme que no puedes manejar por estar borracho" "Suena como algo que tu harías" "Por supuesto que no. Soy un hombre casado" Louis le mostró su mano izquierda a Liam, moviendo su dedo anular donde el tatuaje de anillo lucía radiante. Liam rodó los ojos, sin embargo sonrió. Que Louis hablara de Harry como si todavía estuviera en su vida era algo a lo que ya se habían acostumbrado. Era la forma en que Louis podía lidiar con el dolor. El resto del viaje fue placentero. Porque el viento era agradable, porque Louis hablaba como pocas veces lo hacía, con una enorme sonrisa en su rostro. Contándole a Liam anécdotas entre él y Harry. Porque Liam no sabía que Louis mordía con tanta fuerza su mejilla interna hasta hacerla sangrar cada vez que se callaba. Porque Nadie sabía que Louis moría con cada paseo a su pasado. Una y otra vez. Louis le contó cómo a veces se escondía de Harry, solo porque le gustaba saber que su dueño se volvía loco buscándolo por todo North Collan, solo porque los abrazos que Harry le daba cuando finalmente encontraba su escondite eran los mejores; los más fuertes y tibios. Cuando el ojiazul se dio cuenta, ya habían salido de la carretera para adentrarse en un sendero al interior de un bosque. Miró a Liam con cierta duda, su amigo le dijo que Reynolds se encontraba en su casa de campo junto a su hija. Finalmente se estacionaron a las afueras de una enorme casona. Hermosa y construida sobre una base de piedras de cantera. Louis apenas si esperó a que Liam apagara el motor para salir del deportivo de un salto, prácticamente corriendo hasta la puerta de entrada. Madera maciza chocó contra sus nudillos al tocar la puerta. La puerta se abrió.

La boca de Louis se secó y los recuerdos, todos, cada uno, de él y Harry se agolparon en su cabeza. Sintió un mareo y fue sostenido por las grandes manos del hombre. "Hola Louis" "Hola Reynolds" El mecenas sonrió y Liam llegó a los pocos segundos. Sintió la mano de Liam colocarse en su espalda baja. "Vengo por respuestas" Reynolds le regaló una sonrisa sincera y negó con la cabeza. "No es aquí donde vas a obtenerlas, pero quiero que pasen. Hay alguien que quiere verte" Louis botó el aire de sus pulmones y miró a Liam antes de adentrarse en la casa, sintiendo sus piernas flaquear a cada paso. Reynolds los guió hasta el salón principal y Louis no fue consciente de las lágrimas que recorrían sus mejillas hasta que sintió ese delgado cuerpo abalanzarse contra él. Su pequeña princesa lo abrazaba como si su vida dependiera de ello. "Mi-" "¡Peter!" Gritó la pequeña interrumpiéndolo. Louis se inclinó para envolverá en un abrazo. Besó los cabellos de la pequeña quien llevaba orgullosamente la corona que él le había regalado tantos atrás. Estaba hermosa, grande y sus ojos aun brillaban como diamantes. "...Hola campanita" Liam miró a Reynolds quien estaba perdido en la escena de su hija y Louis. "¡Te estuve esperando! Lo hice porque me prometiste que volverías por mí. ¡Y cumpliste!"

"Si" Estaba sobrepasado de emociones. Su cuerpo temblaba y todos sus pensamientos habían hecho cortocircuito. Mia se separó de Louis y limpio sus hermosos ojitos llorosos con fuerza. Era una niña fuerte, de eso no había duda. La pequeña sonrió y levantando sus manitos se sacó la corona de su cabeza. El labio inferior de Louis tembló. Quiso gritar. La pequeña Mía colocó la corona que Louis le había regalado sobre los castaños cabellos del ojiazul. "Mia..." "¡Ahora te toca a ti llevarla!" Louis negó con la cabeza. Desesperado. "¡Si, tú lo dijiste! Que si yo llevaba la corona hasta que volvieras por mí, después la llevarías tú y ambos seríamos de la realeza" Y Mia no sabía. En su inocencia la pequeña no sabía el peso que caía sobre Louis al tener aquella corona sobre su cabeza. Liam palmeó su hombro y Louis limpió sus lágrimas con el dorso de sus manos. "Mia, amor. Después podrás jugar con Louis. Primero tengo que hablar con él, ¿de acuerdo?" La jovencita hizo un puchero y asintió con la cabeza. Abrazando a Louis por última vez antes de salir con pequeños pacitos del salón principal. "Está enorme... Pero sigue... Ella" "Mia ha quedado estancada en la época que vivió contigo en el hospital. La llevé a diferentes especialistas y muchos de ellos me han dicho que se debe al abuso sexual que sufrió y todo el daño emocional que vivió en aquellos años. Está con un especialista, dicen que con los años logrará reponerse... Aunque no dicen cuántos años" "L-lo siento. Yo-" "No es tu culpa, Louis. No es tuya, no es mía... Me tomó años comprenderlo. Quien ocasionó el

daño fue el único culpable. Algún día lograrás entenderlo" Louis bajó la mirada, sin confiar en las palabras del mecenas. "Ven, Tommo" Tomaron asiento en un enorme sofá y Reynolds les habló más sobre la condición de Mia. Sin necesidad de preguntas, con su corazón en mano, el hombre les contó el infierno que vivió cuando descubrió que su hijo mayor violaba a su pequeña. Como gracias a Louis no la había perdido y como siempre le estaría agradecido por eso. También le dijo lo mucho que le sorprendió encontrarse con Louis en North Collan... Louis escuchó todo, respondiendo con dificultad a las preguntas que Reynolds le hacía. Agachando la cabeza cuando el mecenas le dijo que había escuchado sobre su estadía en el hospital por sus intentos de suicidio. "Lamento todo esto, Louis. Es, no sé cómo decirlo... Creo que la vida nos ha puesto en el camino del otro una y otra vez" "Eso veo" Respondió vacío. Se sacó la pequeña corona de la cabeza, dejándola reposar sobre sus rodillas. "No pude dejar que llegaras a mi antes, lo siento por eso. No podía exponer a mi hija, exponerte a ti... y a quienes protejo" "Yo lo comprendo, es solo que-" La mano de Liam se colocó sobre la suya. Louis sonrió a su hermano de alma "Harry. Él, él es parte de mi" El mecenas apretó los labios y comenzó a jugar con sus dedos. "Él dijo lo mismo, ¿sabías?" "¿Lo dijo?" Su ritmo cardíaco se aceleró. "Si, cuando le dije que... bueno, le conté que estaba en deuda contigo y que haría todo lo que estuviera en mis manos para ayudarte, él me dio las gracias. Le dije que no debía hacerlo, que lo hacía por ti, no por él y entonces..." Reynolds estiró una y señaló con su palma extendida a Louis. "Me dijo que tú eras parte de él"

"Lo digo siendo" Tragó con dificultad. "Lo seguiré siendo" "Él me dio un mensaje para ti antes de su última pelea" Louis abrió la boca para decir algo, pero ninguna palabra salió de ella. "Dijo... Si muero, lo haré viendo el cielo porque es el lugar donde tú y yo nos encontraremos" Y Louis sonrió. "N-no puedo" Las comisuras de sus labios dolían "No puedo dejar de sonreír. No puedo, solo no..." "Louis" "Nunca podré dejar de hacerlo" Sus ojos estaban irritados y rojos. El índigo en ellos destacaba debido al rojo a su alrededor. "Louis, escúchame... Si muero lo haré viendo al cielo porque es el lugar donde tú y yo nos encontraremos" El ojiazul frunció el ceño. Llevó ambas manos a su boca, ambas temblando. Lo recordaba, lo hacía... Aquella conversación. Una noche como tantas, con Harry a su lado, acariciando las curvas de su espalda hasta el nacimiento de sus glúteos. Embriagados del otro, su dueño le había hablado sobre aquel lugar que se asemejaba al paraíso. "Ese lugar es como el cielo, corderito... Algún día te llevaré porque mereces verlo, mereces ver el paraíso porque tu perteneces a él" "Grand" Su voz apenas si fue audible. "Grand Anse" Los labios re Reynolds se curvaron en una sonrisa.

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Fue cuando Harry abrió la puerta, expectante de conocer finalmente a Ivanov, el hombre que su padre quería muerto, que se encontró a la persona que jamás esperó encontrarse. "¡¿Tú?!" "Harry, te presento a Ivanov. Mi salvador y también... mi jefe" "Hola, emperador" "¡¿Pero qué mierda estás haciendo aquí, Niall?!" "¡Ay, maricón! No grites que me pones nervioso" Harry miró a Reynolds y después a Niall. Sin comprender absolutamente nada de lo ocurrido. "Lo mejor será que tomes asiento, Harry" intentó tranquilizarlo el mecenas. Colocando una mano en el hombro del ojiverde. "¡No me digas que hacer!" Rugió Harry tomando a Reynolds y empujándolo contra la pared. Su antebrazo ejerciendo presión en el cuello del hombre. "¡Zayn!" "¡Cállate, gilipollas!" Gritó Niall. "¡Zayn!" "¡Qué no llames a mi novio, hijo de puta!" Harry vio el revolver que Reynolds cargaba en el borde de su pantalón. Lo sustrajo y soltó a Reynolds, retrocediendo y apuntando a Niall quien rodó los ojos. "¡¿Cómo quieres que no lo llame?! ¿Quién eres en realidad?" "¡Que no lo quiero aquí! ¿No lo viste? ¡Anda ahogándose en putas!" Harry tenía su entrecejo tan

fruncido que llegaba a doler. ¿Qué mierda? "¡Harry!" escuchó la voz de Zayn a través de la puerta seguido por fuertes golpes. Los ojos de Niall se abrieron con sorpresa. Harry no bajaba su arma y Reynolds siseaba con la cabeza. "Dile que se vaya" Susurró apenas audible el irlandés, sacudiendo su cabeza de un lado a otro con tanta rapidez que pareciera, iba a romperse el cuello. "Que se va a enojar conmigo. Harry dile que se vaya... Primero tengo que hablar contigo" El desconcierto en el rostro de Harry llegaba a ser divertido. "¡¿Harry, que ocurre?!" La voz de Zayn sonaba desesperada. "Na-nada..." Gritó finalmente el emperador. Niall suspiró aliviado, llevándose una mano al pecho. "Abre la puerta, Harry" "¡Solo espérame ahí!" Escucharon a Zayn gruñir un poco más antes de gritar que estaría fuera de la habitación. El arma en ningún momento dejó de apuntar a Niall y Reynolds caminó hasta el irlandés. "¿Estás bien?" "Si, solo me asusté" Sonrió el rubio. "¿Me van a decir que mierda ocurre aquí o tendré que disparar?" "Deja el drama de perra herida y toma asiento, Harry. Lo que voy a decirte es importante" Harry gruñó en respuesta pero se sentó al frente de Niall quien sonrió mostrando sus perlados dientes. Harry tenía el revolver sobre su regazo, dispuesto a usarlo en cualquier momento. No importaba que tuviera sus manos esposadas, eso no sería dificultad para apretar el gatillo. "De acuerdo..." Niall tomó una bocanada de aire y su rostro risueño cambió drásticamente a uno firme y seco. Una expresión que el emperador jamás había visto en él "Ivanov es el nombre que usa mi padre para hacer negocios. Así nos mantenemos protegidos de posibles enemigos"

"¿Eres su hijo?" Preguntó Harry con la voz áspera. "Lo soy" Asintió con la cabeza "Y como bien tu sabes, Desmond tu padre, ha mantenido ciertos conflictos con mi padre por algunos años, ya" "Solo supe que tu padre se ha convertido en una amenaza para Des" "Si, bien. Puedes agradecerme por eso" Niall estiró una carpeta en dirección a Harry quien al tomarla, comenzó a ver su contenido. Su rostro mostrándose sorprendido al ver las fotos, facturas, documentos... Pruebas de cada ilegalidad cometida por Des. Solo esa carpeta era suficiente para meterlo en prisión. "Esto... Joder" "Años de trabajo, Harry" "¿Cómo lo conseguiste? ¿Por qué?" "Guantánamo" "¿Qué?" En el rostro de Niall se esbozó una pequeña sonrisa. "Hace algunos años el coronel Des hizo un importante negocio con mi padre. Contrabando de armas militares... Le vendió cinco cargamentos de armas militares a mi padre y todo habría quedado bien, de no ser porque Desmond fue descubierto en su crimen. Tu padre aseguró que no había cometido tal crimen y emitió una orden militar de búsqueda a los cargamentos de armas... No les fue difícil dar con ellas puesto que Desmond sabía dónde estaban" "¿Qué hizo tu padre?" "Tenía pruebas que demostraban que Desmond había sido quien le vendió las armas y prometió usarlas en su contra si no le devolvía el dinero. Mucho dinero, Harry. Naturalmente Des aseguró que lo haría... Que reuniría el dinero para pagarle a mi padre"

"Pero no lo hizo"

"Por supuesto que no. Desmond es una rata y decidió que era mucho mejor intentar deshacerse de mi padre que pagar su deuda" Niall apoyó sus codos sobre el escritorio y acunó su barbilla en la palma de una mano "En esa época, mi hermano mayor y su esposa fueron en una misión de ayuda a un campamento de refugiados en Guantánamo. Mi padre fue con ellos para ayudar en lo que le fuera posible. Siempre ha sido un hombre de corazón blando y ayudar a los desprotegidos es la forma en que conserva los pies en la tierra. Ya sabes, el trabajo de hombres como mi padre no es muy ortodoxo" Niall soltó un suspiro y sus labios se fruncieron en un rictus amargo "Pero mi madre cayó enferma y mi padre tuvo que devolverse ese mismo día. No le dijo a nadie..." Harry no necesitaba más información. Ya todo había tomado forma en su cabeza. Ahora, finalmente después de tantos años tenía el motivo por el cual su padre había asesinado a todas esas personas, todo intentando deshacerse de un hombre. "Fue por eso que me mandó a ese campamento. Para que matara a tu padre y así no tuviera que pagarle nada" Reynolds palmeó el hombro de Niall, sabiendo que la parte más difícil era la que seguía. "Mi hermano y su mujer murieron esa noche, Harry. Murieron junto a los cientos de civiles" Harry sintió los dedos de sus manos entumecerse. "Y-yo" "No tienes la culpa. Lo sé, no pasé más de un año en prisión contigo y Zayn por nada" El ojiverde bajó la vista. No se sentía capaz de ver a Niall a la cara "Seguramente tu padre se sorprendió cuando mi padre lo contactó al tiempo, exigiéndole el dinero de vuelta..." "¿Por qué no se vengó en ese entonces?" "No imaginábamos que Des sabía la verdadera identidad de mi padre. Además, tú sabes que todo ocurrió bajo el marco legal de la milicia norteamericana y lo hicieron pasar como una operación antiterrorista de Estados unidos. Des no aparecía ligado bajo ningún aspecto a lo ocurrido. Por otro lado, nos costó un largo tiempo conseguir el nombre del culpable puesto que fue mantenido como secreto de estado" "Mierda..." "Pero

todo secreto termina por saberse. Cuando descubrimos que había sido Harry Styles, hijo de Desmond Styles... No hicieron falta más pruebas. Fue en ese entonces que mi padre conoció a Reynolds y le dijo que necesitaba su ayuda. Pero no podía acercarse a ti, por lo que decidí entrar yo mismo en el juego; aunque mi padre no quería." "Zayn va a matarte" "Me ama" "Nos mentiste. Le mentiste" La voz de Harry sonaba profunda y lenta. Un amago de tristeza surcaba sus cansadas facciones. "¿Qué debía decirles? La verdad siempre sale a la luz, Harry. Solo hay que ser paciente" "... Louis" "Créeme, él no estaba en mis planes. De hecho, Reynolds casi se orinó en sus pantalones cuando lo vio contigo" El mecenas bufó y Niall lo miró de reojo. "¿Y ahora qué?" "...Los hombres que están aquí" "¿Qué con ellos?" Interrumpió Harry. "Son todos los aliados que tu padre mantiene en los bajos mundos. Son sus conexiones y sus protectores" "¿Lo dices en serio?" Niall asintió "Joder, Zayn tenía razón. Estás demente" "Necesito a tu padre vulnerable, Harry. Lo necesito expuesto porque créeme, voy a acabar con él. Lo pisotearé hasta que ruegue por piedad y luego, cuando no le quede nada... Le cortaré la garganta" "¿Sabías que Zayn vendría a la fosa?" Niall negó con la cabeza. "No, se suponía que solo serías tú y que yo esperaría en prisión, junto a Zayn a que regresaras... Mi padre y Reynolds deberían encargarse de todo, pero hubo un cambio de planes. Tu padre descubrió que un hijo de Ivanov estaba en prisión y metió a sus

hombres para descubrir quién era. Por eso su urgencia con que te deshicieras de Ivanov, mi padre" "Por eso me presionó con Zayn y amenazó con hacerle lo mismo a Louis" Finalmente dejó el arma sobre el escritorio. Estiró sus manos en dirección a Reynolds quien de inmediato le sacó las esposas. "... Entonces ¿Qué debo hacer? Estoy seguro de que no me has dicho todo esto solo para alivianar tu conciencia" "Necesito que mates a todos los mecenas que han venido" "¿Qué?" "A todos y cada uno, Harry. Los verás esta noche, reconocerás sus rostros... Los memorizarás y después ellos pensarán que estás muerto y le dirán a tu padre que estás muerto porque lo estarás" "Y mi padre verá a sus socios caer, uno a uno. Eso lo volverá loco. Conozco a Des, cuando algo comienza a amenazarlo, comete errores... Muchos" "Exactamente" "¿y si no lo hago? Si no te ayudo con esto" "Lo harás. Porque odias a Des tanto como lo hago yo" "Odio que me conviertan en una marioneta, Niall. Demasiados años siéndolo" "Será la última vez, Harry. Pero te necesito en esto, no podría ser alguien más... No puedo correr ningún riesgo, no cuando hay vidas en juego. Reynolds, Mia, Louis y su familia... Zayn. Todos ellos están expuestos mientras tu vivas porque tu padre sabrá que puede usarlos para llegar a ti" "¿Entonces debo morir?" "Debes hacerlo" Harry le mantuvo la vista a Niall durante varios minutos, su cabeza finalmente logrando hilar todo lo ocurrido desde aquella operación en Guantánamo. "Sé que has planeado Niall. No necesitas decírmelo y hay una posibilidad de que todo se vaya a la mierda, lo sabes. Sabes perfectamente que puedo

morir de verdad" "Lo sé, Pero no puedo dejar que sigas con vida. Lo sabes, eres un peligro para quienes amas mientras estés con vida... Y no puedo dejar que mates a Zayn" Niall tenía razón. Harry lo sabía, había pensado en ello durante noches completas. En como su amor por Louis no era más que una debilidad, una maldición que podría servirle a Des para manejarlo a su antojo. "Lo haré" "Por supuesto que lo harás" Se miraron en silencio unos cuantos segundos. "No podemos cometer ningún error, Harry... Ninguno" "Lo sé, rubio. Créeme, lo sé" Y así comenzó. Fueron horas de plática, de entrega de información. De secretos desvelados sobre la vida de su padre. Niall le dijo todo, le contó como Des era una amenaza para muchas personas y como una de esas personas era Louis. Su amado ojiazul quien seguramente no tenía idea de que Des estaba custodiándolo, manteniendo un ojo encima de cada movimiento que hiciera. Harry apretó sus manos con tantas fuerzas al escucharlo, que sus uñas se enterraron las palmas de sus manos. Acordaron cada paso a seguir, cada movimiento y una salida alternativa en caso de fallar. No sabían cuánto tiempo le tomaría a Harry deshacerse de todos esos hombres. Estimó algunos meses, Niall le dijo que debían ser lo más rápidos posible, dejando a Des sin tiempo para planear un contraataque. Con Harry muerto, Louis y Zayn ya no estarían bajo la mira de Desmond. Inservibles para sus propósitos. Aquella idea lograba tranquilizar a Harry, lograba darle una paz que no había encontrado en semanas. Finalmente su padre desaparecería de su vida. Finalmente sería libre de verdad. Reynolds les mencionó que ya tenía listo el cambio de directorio para North Collan, por lo que apenas terminara la fosa, sería asignado un nuevo director a la prisión y las peleas serían clausuradas... Su nexo con Desmond quedaría acabado en ese momento. Se escondería unos cuantos meses hasta que Desmond no fuera más una amenaza y cuando eso sucediera, se encargaría de ayudar a limpiar la imagen de Louis.

Y cuando Des cayera, cuando no quedara de él más que un nombre; Harry dejaría que Louis se encontrara con él. El punto de encuentro sería un lugar que solo Louis lograría comprender. El cielo... La playa de Grand Anse en la isla de La Dique. Un lugar que Harry tuvo la oportunidad de visitar una vez en su vida. Cuyo mar era del mismo color de los ojos de Louis, cuyas arenas eran doradas como la piel de Louis. Sin lugar a dudas, era el paraíso. Acordaron cada detalle. "Los cuerpos de los muertos serán enterrados esa misma noche" Dijo Niall sin dejar de mirar a Harry. "Necesito que tu cuerpo esté ahí cuando comiencen a enterrarlos" "Si, no puede ser de otra forma o quedaría en duda" "Exacto, así que..." Niall se encogió de hombros "Cuando terminen de enterrar los cuerpos se celebrará la fiesta de clausura. Reynolds se encargará de que el terreno alrededor de la fosa esté despejado" "¿Quién me sacará de la tierra?" "Yo" ¿Tú?" "Si. No puedo dejar que nadie más sepa que estás con vida. Solo lo sabremos yo, Zayn y Reynolds. Ninguno de ellos podrá dejar la fiesta o levantarían sospechas" "No sé cuánto tiempo pueda aguantar bajo tierra con un hoyo en mi abdomen" "No te quejes, en North Collan te hicieron cosas peores." "Seguro dices eso porque pasan clavándote el puñal en el agujero que tienes en el culo" "Aleluya por eso" Sonrieron levemente antes de recuperar la compostura. "Escucha, no serán más de quince minutos. Es todo lo que necesito que aguantes. Te sacaré de la tierra y nos

largamos" "¿Y Zayn?" "Debe volver a North Collan o Des podría sospechar. No pienso arriesgarme" "¿Cómo estás seguro de que no intentará hacerle nada?" "No lo estoy, pero no puedo retroceder. Reynolds tiene algunos de sus hombres dentro y ellos se encargarán de que a Zayn no le ocurra nada, por otro lado... El nuevo director tiene algunas deudas con Reynolds" Harry miró al mecenas quien dio un leve asentimiento con la cabeza. "Bien..." "Entonces... Eso sería todo" "Cabrón hijo de puta, cuando esto termine voy a patear tu culo con tanta fuerza que Zayn no tendrá donde meterla" El rubio golpeó su mejilla interna con la punta de su lengua simulando una felación. "Puto" Niall sonrió pero solo duró unos segundos antes de que su rostro cayera y mirara en dirección a la puerta. "Ahora salgan y díganle a Zayn que pase..." Harry se colocó de pie y le dio la mano al rubio antes de girar sobre sus talones. Reynolds abrió la puerta, Zayn de inmediato se despegó de la pared en la que estaba apoyado. Miró con recelo a su mecenas y su rostro se alivió al ver que Harry estaba bien. "¿Todo bien?" "Imposible" Gruñó el ojiverde. Reynolds había cerrado la puerta "Hay alguien que muere por tener tu polla en su culo allá dentro" Señaló la habitación tras la puerta cerrada. "¿Qué?" "Solo entra de una vez y no grites... Solo no, no lo hagas"

El moreno frunció el ceño pero obedeció a Harry. Su mano colocándose sobre el pomo de la puerta, tanto Reynolds como Harry sabían lo que ocurriría. Al abrir la puerta el rostro de Zayn empalideció. Tantas emociones en su rostro en tan poco tiempo. Abrió la boca para decir algo, seguramente gritar, sin embargo, un par de labios se estrellaron contra los de él. El moreno fue jalado al interior de la oficina de Niall por unas manos ansiosas, con la puerta cerrándose a su espalda gracias a la ayuda del mecenas. "¿Esperamos?" Preguntó Harry con una mueca de asco en el rostro. Reynolds negó con la cabeza "Perfecto" ¿Cuánto tiempo habrá sido? Dos horas o quizás tres. Todos los capos demasiado drogados y ebrios como para notar la ausencia del moreno quien finalmente se dignó a aparecer. Tenía los ojos rojos y sus labios hinchados. Su cabello era un caos y su cuello presentaba inmensos cardenales de besos. Harry rodó los ojos al ver que Zayn sonreía. "Linda noche ¿no?" Preguntó el moreno parándose a su lado. Reynolds conversaba con uno de los mecenas a gusto, con guapas mujeres bailándoles. "Omíteme detalles" "Estaba tan malditamente apretado, joder" "Gilipollas" "Y sus besos, mierda. Había olvidado lo bien que se siente besarlo" "¿No estás molesto? Nos mintió" Zayn negó con la cabeza y luego se encogió de hombros. "Niall puede hacer lo que quiera conmigo, Harry... No me importaría si me traiciona, estoy loco por él" "Maldito loco"

Ambos permanecieron en silencio y se miraron de reojo. No querían sonreír, no querían demostrar que una pequeña chispa de esperanza se había instalado en ellos. "Lo haré bien, Harry. Lo prometo" "Lo sé" "Tienes que decirme donde debo hacerlo para no tocar algún órgano vital" "Después" "Bien... Lo haré bien. Te daré la mejor puñalada de tu vida y terminaremos con esta mierda. Lo prometo" "Ya cállate, pareces hasta emocionado. Maldito demente" "¿Qué puedo decir? Siempre quise enterrártela" "Lo mismo le dices a todos" Nunca cambiarían. Harry estaba seguro de eso... Y la fiesta llegó a su final, con los hombres felices y las mujeres con los bolsillos llenos. Con Harry bebiendo una copa de champagne, su sabor burbujeante haciéndole recordar la sensación de sus labios cuando dejó un último beso sobre la piel de Louis antes de marchar.

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Fue cuando la fosa comenzó que Harry sintió miedo. Porque podía cometer un error y poner en peligro la vida de Louis.

Porque podía morir en lo que cometía cada asesinato de lista que Niall le había entregado. Porque Zayn podía realmente arrebatar su vida en la pelea final. Pero todos sus miedos desaparecieron cuando sintió la daga enterrarse en su abdomen, cuando vio el cielo azul y su cuerpo se desplomó en el suelo. El miedo desapareció cuando murió. Cuando Harry Styles dejó de existir. Fue de la tierra que cubrió su cuerpo, cual cadáver, que las alas se fueron formando. Con las manos de Niall arrebatándolo del hades mientras sonreía y le decía que era un maldito inmortal. Con la luna muda de testigo, iluminándolos mientras el rubio vendaba su abdomen y le decía que debían salir de ahí cuanto antes. Estaban nerviosos, las manos de Niall llenas de tierra y la herida de Harry punzando en su abdomen, imposibilitándole el moverse con facilidad. "Zayn dice que meterte la daga fue la mejor sensación del mundo" "¿Celoso?" "Casi" Respondió aplanando con su pie la tierra que hubo removido para sacar a Harry. Preocupado de no dejar ninguna pista.

Harry apenas si podía sonreír, mareado y finalmente recuperando el aire que tanta falta le hizo. Lo que en su cabeza se sintió como horas, no habían sido más de unos cuantos minutos desde que fue enterrado hasta que Niall pudo comenzar a escarbar en la tierra para sacarlo. Con los mecenas ya apartados en su celebración, vigilados por Reynolds y Zayn en la fiesta para que nadie saliese al lugar donde yacían los cuerpos de los combatientes caídos.

El rubio tenía todo magistralmente planeado para que pudieran salir de la casona sin ser vistos,

traspasando una conveniente abertura en el muro que rodeaba la casona. Fue cuando sintieron el aire cambiar, cuando finalmente pudieron respirar tranquilos, arriba del todo terreno blindado que los llevaba al lugar donde Harry se recuperaría de su dolorosa herida, que sonrieron victoriosos. Lo habían logrado. Y la cacería comenzaba.

Había muerto, todos lo sabían; Des incluido. Según Reynolds, Desmond había sido pillado de sorpresa con la noticia de la muerte de Harry. No lo había creído en un comienzo sin embargo, muchos fueron los testigos que vieron a Harry ser apuñalado y enterrado. Fue algunas semanas después del final de la fosa, cuando Des no tuvo más opción que aceptar que había perdido a su mejor peón, que le envió una carta a Louis. Quizás sabiendo que solo Louis y él lamentarían la muerte del emperador, por motivos distintos, sin embargo, Harry les haría falta a ambos. Así transcurrieron días, semanas y meses. Cada día más cerca de su objetivo, tachando uno a uno los nombres de la lista. Ahogándose con cada noticia que le llegaba sobre Louis; queriendo correr a su lado cuando se enteró de que el amor de su vida había intentado dejar de vivir. Volviéndose loco cuando Niall le contó que Louis lo había vuelto a hacer. Que las muñecas de Louis quedarían marcadas para siempre con los estigmas de su intento por descender al infierno. Ambos marcados por distintos motivos. El cuerpo de Harry con medallas de cada batalla ganada. El único consuelo que obtenía era saber que Louis las besaría como prometió hacerlo. Como lo haría. Porque en ese momento, con sus manos presionándose sobre la garganta de aquel hombre. Niall sonriendo a su espalda, se acababa la cacería. Lo vio botar su último aliento y apartó sus manos, llevando una hasta su espalda baja para sacar del borde de su pantalón su arma. Disparó dos veces en la frente del hombre para asegurarse de que no quedara vivo. Una sola vez había cometido el error de no asegurarse de que el hombre estuviera muerto. Limpió con la manga de su camiseta la salpicadura de sangre que había en su rostro y al levantarse, al sentir la mano de Niall en su hombro, supo que el final estaba por llegar. "Ahora déjamelo todo a mí, Harry" Asintió.

"¿Cuánto tiempo te tomará arruinar a Des?" "No lo sé. Será poco, lo prometo..." "De acuerdo" Harry tomó el bidón de gasolina y lo esparció sobre el cadáver del hombre. Fue Niall quien le prendió fuego. Ambos saliendo de aquella mansión, dejando a su paso cadáveres de los hombres que habían sido contratados para proteger al último mafioso de la lista. "Nos veremos pronto, Harry" "Puedes apostar que si" Se dieron la mano, dando por sellado su pacto. Aquella noche la luna les sonreía, porque ella lo había presenciado todo. Ella había visto como Harry quitaba cada vida y en su mudez lo envalentonaba a continuar. Le recordaba el motivo por el cual lo hacía; le recordaba a Louis. Y ya había terminado, ahora solo debía esperar... Lo haría, esperaría en aquel paraíso terrenal, en el lugar donde Louis recuperaría sus alas.

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Fleurie - Hurts Like Hell https://youtu.be/pUlX8ltm_JU Louis bajó del avión. Apretando con tanta fuerza aquel papel en sus manos temblorosas. No había dormido en todo el viaje, no había dormido antes del viaje. No sabía que encontraría ahí, no sabía si quería saber... Tenía una dirección y una esperanza. Tenía un hogar al cual volver. El clima de La Digue era cálido, su brisa era fresca y el cielo era tan brillante que dolía mirarlo. Las personas lo saludaban amablemente mientras esperaba su maleta. Sentía hormigas recorrerle todo el cuerpo. Quizás debería haberle hecho caso a Liam y haber dejado que su mejor amigo lo acompañara porque realmente le estaba costando mantenerse de pie. A punto de sufrir un colapso mental por el tiempo que le estaba demorando a sus maletas en aparecer, recordó que debía llamar a Liam y decirle que había llegado bien. Finalmente vio aquellas valijas grisáceas que le pertenecían. Una parte de él quería dejar ahí mismo todo su equipaje, tomar el primer taxi y correr al lugar que salía escrito con tinta en el papel que había memorizado. Por otro lado necesitaba aplazar ese momento, necesitaba comprender que no estaba soñando... Era real. Sin importar cuantas veces Reynolds le insistiera que Harry estaba muerto, que debía comprender eso. A Louis no le importaba. Tomó sus maletas y al salir del aeropuerto vio un servicio de taxis para turistas. En ese momento agradeció las clases de francés que su madre lo obligó a tomar puesto que en La Digue se hablaba aquel idioma más que el inglés. Saludó a un conductor y le mostró la dirección, diciéndole que no tenía problemas con pagar el precio que el hombre pedía.

El viaje a Grand Anse pasó lento, fue doloroso y Louis tuvo que mantenerse con la vista fija en sus manos para no pellizcar sus dedos. Había prometido no volver a hacerlo. El conductor intentó comenzar una plática con él, sin embargo, Louis no encontraba suficientes palabras para responderle. El paisaje pasó casi inadvertido para sus ojos y poca atención prestó al hombre que le hablaba sobre los puntos turísticos de la isla. A Louis no le importaba, no era el clima ni la playa lo que convertiría aquel lugar en su paraíso. Era él. La velocidad del taxi lentamente disminuyó y cuando el vehículo frenó frente a una casa, Louis sintió que vomitaría. ¿Cómo iba a vomitar? No había probado bocado alguno hacía más de un día. Cerró los ojos e intentó regular la respiración que salía ajetreada por su pecho. Sus manos estaban entumidas y su labio inferior temblaba. El hombre le indicó que ya habían llegado y se bajó del taxi para ayudar a Louis con las maletas. El ojiazul, sin poder controlar el movimiento trémulo de sus manos, le pagó la cantidad acordada al bajar. Agarró sus maletas y dio un paso, sintiendo sus ojos aguarse tras cada segundo transcurrido. Su piel estaba erizada, sus oídos escuchaban el piar de algunas aves y el sonido de las hojas al bailar con el viento. Su cabello revoloteaba por la brisa. Y la lluvia cayó sobre él. Cada gota cristalina mojando su piel. Pegando las ropas que vestía a su cuerpo. Fue repentina, más no le importó. Ni siquiera se habría percatado de ella de no ser porque la tinta en el papel frente a sus ojos comenzó a borrarse. Sus pies avanzaban sobre la tierra mojada. Sus ojos clavados en la pequeña casa frente a sus ojos. Las maletas yacían a su espalda, ya no podían importarle menos. Su mano trastabilló cuando quiso golpear la puerta con sus nudillos. Finalmente lo hizo.

Sentía que se ahogaba. Y golpeó. Siguió golpeando la puerta. ¿En qué momento las lágrimas se habían fusionado con la lluvia? Ambas manos daban golpes en la madera. Boqueaba para gritar aquel nombre... Para que fuera verdad. Debía ser verdad, él había vuelto a su hogar. ¿Dónde estaba? ¿Por qué? Tiempo incierto siguió golpeando la puerta. Hasta que sus nudillos se amorataron con cardenales, más nadie abrió la puerta. Y fueron sus piernas las traicioneras que lo hicieron caer al suelo, indignas y sin fuerzas. Se llevó ambas manos a la boca para ahogar sus gritos. ¿Por qué? ¿Entonces era verdad? Ya no había ningún hogar al que regresar. Aferrándose a la puerta, luego de un tiempo inexacto logró ponerse de pie. Caminó hasta sus maletas y giró para salir de ahí. ¿Por qué Harry lo había hecho viajar a esa playa? No quería conocer un paraíso si no iba a estar Harry en él. Pero ese lugar si era el paraíso y en ese preciso momento, como si alguien le hubiese prendido fuego a su cuerpo, bajo la lluvia se sintió quemar. Fue encerrado por unos brazos y fue hecho prisionero; una vez más. "Soy yo" Llegó a su oído. Como un hechizo. Su voz.

Quedó congelado unos segundos, aquellas dos palabras haciendo un bucle en su cabeza. Giró, sin salir de su encierro, y vio su rostro. Sus ojos. "E-eres tú" Susurró apenas. Tragándose cada hipido. Su boca. Estaba sonriendo. "Mírame, corderito" Le pidió al ver la mirada perdida de Louis "Mírame. Somos nosotros, tú y yo. Como debe ser..." Con vacilación levantó las manos, acunando entre ellas el mojado rostro del hombre frente a él. "¿E-eres real?" ¿No era un sueño? Por favor, que fuera un sueño y que nadie lo despertara jamás. "Lo soy" "Mi dueño" Era Harry. Era su Harry, su dueño, su amor. Era su emperador. Las nubes parecían gritar por Louis desde lo alto del cielo. Llorando como él, empapándolos con sus lágrimas. Tenía tanto que decirle y simplemente no podía hacerlo. Porque dolía demasiado, porque finalmente volvía a vivir. Porque su cuerpo comenzaba a sanar en ese preciso instante y dolía como cada herida era abierta para que pudiera curarse. "Voy a decirlo ahora" Dijo el hombre de rizos y cicatriz en su labio. Levantó a Louis del suelo, tomándolo por la parte baja de sus glúteos y haciéndolo enredar sus muslos en su cadera.

"Dilo" "Te amo" "Dilo de nuevo" "¡Te amo!" Gritó Harry. "¡De nuevo! ¡Dímelo!" Louis se aferró al ojiverde por su cuello, pegando sus frentes. "¡Que te amo, te amo Louis Tomlinson!" Bramaba con los ojos cerrados, girando sobre sus talones. Louis ya no podía sonreír. Y fue horrible, fue melancólico como se hundió en el más dulce llanto demandándole a Harry que le gritara al mundo una y otra vez que lo amaba. Fue caótica la colisión entre sus bocas y como cayeron al suelo en un beso que exigía el todo del otro. "Te amo, te amo. Maldito infeliz, te amo" Sollozó en el beso. Harry sonreía, podía sentirlo. "Mi rosa" La verdadera, la única rosa cuyas espinas podían clavarse en su piel. "Mi daga, la única que puede lastimarme" Sus cuerpos ardiendo febriles mientras se aferraban entre sí, con sus corazones latiendo desbocados. Viéndose como si fuera la primera vez que lo hacían, enamorándose de lo que se reflejaba en sus ojos. Comenzaba una nueva historia, dejando atrás las anteriores. Dejando en el pasado al ángel que había olvidado como volar al enamorarse del emperador del infierno. El sucio alquitrán y el alquimista codicioso. El prisionero y su dueño. Y eso eran ellos dos y esa era su historia.

Y llegamos al último capítulo. ¿lo pueden creer? Porque yo de cierta forma, no. En serio, ha sido increíble este tiempo escribiendo prisionero, me ha hecho crecer mucho como escritora y como persona. He conocido a personas geniales gracias a esta historia y esas personas son ustedes, así que muchas gracias. No escribiré todo mi testamento aquí porque aún falta el epílogo. El cual pretendo subir en la semana. No sé si este final era el que esperaban, no sé si les gustará. En realidad lo hice para mi, para yo enamorarme de él y si llegan a amarlo tanto como yo, seré increíblemente feliz. Si No, pues en realidad, lo lamento mucho pero no me podría importar menos, porque de verdad estoy tan contenta con él que no tienen idea. Siempre estuvo planeado así, lo hablé mucho con mis más cercanas antes de escribirlo y ahora que está listo, no puedo dejar de sonreír. Pretendo hacer una playlist que subiré en conjunto con el epílogo para quienes quedaron con la duda sobre las canciones utilizadas en la historia. Todos a quienes les debo dedicación, diganmelo por inbox y les dedicaré en el epílogo. Por otro lado, quisiera mandarle un saludo a Carmen Raquel por su cumpleaños <3 Lamento no poner su user de wattpad pero es que no me lo dijiste! <3 ¿Que puedo decir además de gracias? Solo que os amo un montón, como ya sabréis. <3

Muchas gracias HOPE por el hermoso edit!

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Epílogo Dedidaciones: catapos tash_stylinsonn MissIlum Karls_3 XLiamAlmightyX UzzStysonHGx xxXLarry_Is_ReallXxx Carl_Stylinson larryetc LouisIsHarryBae senpaiusagi SecretLove1d4 Batracia-16 MARCE_DARKS RobertoRodriguez262 louehhbottoms HighCurlyGirl biebsxstylinson N0Dram4 paolaandreash freddieismyqueen ariferavenvel17 PastSucks Tommo_Rainbows musicaaaaaaaaaaaaaaa LOVE_5SOS_LOVE FromHarry WolfInspiration Thu-Bieja-em-ttanja Karemsitha65 LaBarderaLarry Briggitt33 0blivi--on CiGi111 Karixx26 IvannaBlueGreen RelajaLaPelvis
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href="https://www.wattpad.com/user/-oopsharry" rel="nofollow">-oopsharry LarryShipper1900 rainbowsbabe daniela427 CamiiTomlinson4 BelsStrunk anyi1243 Camonmi ThelitteBoogirl louis-hipster newmadness isammejia Heyjude2001 AlwaysInMyHeartH18 genenana1 MishellRaxon verguix justmile hestking L0UISCHUPET3 -fxols Cupcackes1998 crybeibyoops sastel czytnika_ MarianaHC AlmaTomlinson28 JlissPind ZoeyStylinson4ever ellyxparks Gianella_GD MomoGutierrez RominaCampos4 Bueno, sé que me faltaron personas. Pero en serio eran muuuuuuchas más dedicaciones. Creo que esto es como 1/3 del total. Espero entiendan que si no los puse, no es de mala voluntad ni mucho menos. (Modo omega mamona) Por otro lado quiero hacerle una gran dedicación a MAYLIZ!!! Twitter: SEBSJONAS. Todo mi amor para ti y un beso ENORME de parte de tu amiga secreta, no tan secreta, Skylar. Espera que te hayan gustado sus regalos aunque sea poquito para lo que te mereces

Era de esas mañanas, cuando tanteaba la cama y estaba demasiado frío, aquello indicaba que

llevaba bastante tiempo solo entre las sábanas. Lo odiaba. Se levantó maldiciendo por lo bajo, frotando sus ojos con los dedos pulgar e índice de una mano. Sentía la garganta seca y un leve dolor de cabeza. Buscó con la mirada sus zapatillas de dormir, aquellas que Louis lo obligaba a tener para que no caminara descalzo por la casa. Si, a veces Louis podía ser un grano en el culo, y por a veces era prácticamente la mayor parte del tiempo. Lo cual, de acuerdo, podía hacer que Harry quisiera ponerle un tapón en la boca; no lo hacía. Pero la idea parecía cada vez más tentadora, como cuando Louis lo sermoneó durante tres horas por haber manchado su sofá color cappuccino con salsa barbacoa. Abrió las cortinas y tuvo que parpadear reiteradas veces para acostumbrarse a la luz ya que era un día malditamente soleado. Siendo honesto, ya se había acostumbrado. Ni siquiera podía imaginarse viviendo nuevamente bajo un cielo gris y pisando tierra húmeda por el frio. Harry había aprendido a odiar el frio. Respiró profundamente al abrir la ventana, el aroma de las malditas gardenias que debía regar cada tarde a las seis con treinta minutos, por órdenes de Louis, llegó gratamente a sus fosas nasales. Jamás admitiría que le gustaba el aroma de aquellas diabólicas flores. Salió de la habitación principal, de aquel aposento que tenía el perfume de Louis en las sabanas de la cama, que tenía una chueca repisa de pared con algunas fotos enmarcadas. De paredes que Harry insistía eran blancas y Louis gritaba, como si fuera la peor ofensa, que eran de color crema de nieve. Buscó rápidamente en la pequeña y rústica cocina, frunciendo el ceño al ver la cafetera encendida. Se suponía que Louis dejaría de beber café, se lo había prometido. Salió al jardín trasero, a ese pequeño paraíso de árboles frutales donde Harry había armado un magnífico set campestre, a sus ojos, para que pudieran pasar sus tardes recostados en cómodos y grandes sofás de exterior bajo la sombra de los árboles. Vio a Louis acurrucado en sí mismo, con la mirada perdida y una taza cerca de sus labios. Tenía sus piernas recogidas y los labios levemente morados, lo que implicaba, llevaba demasiado tiempo en el jardín, seguramente desde la madrugada. Curvas suaves, pies descalzos y su piel reflejando con soberbia los rayos del sol. El azul de sus ojos, vagaba en algún punto del

suelo. Llevaba una de las enormes sudaderas de Harry y un simple bóxer, sin ser consiente de cuan vulnerable se veía al usar la enorme ropa del ojiverde. Harry caminó pausadamente hacía Louis, no dijo nada. Algunas veces era así, no había sido todo un cuento de hadas desde su reencuentro, distaba bastante de serlo. La libertad tuvo un enorme precio, uno que no pagó solamente Harry, y había días malos, días donde Louis no podía con los recuerdos de aquellos meses donde pensó, Harry estaba muerto. Y despertaba, sintiéndose perdido, temiendo del mundo. Buscando apartarse, sin percatarse de cuanto lastimaba a Harry con eso. Por lo general estaban bien, debían estado. Ya había pasado un año desde que se hubieron reencontrado en La digue, un año que llevaban viviendo en aquella isla de clima y paisaje soñado. No había sido tan difícil para Louis lograr aquel cambio en su vida sin levantar sospechas, no con Niall cubriéndole las espaldas. Oh si, el maldito rubio hijo de puta. Niall a quien Harry no había vuelto a ver desde que mataron al último socio de Des. Oh si, Reynolds mencionó algo de caipiriñas en el caribe junto a Zayn. ¿Cómo era que el puto de su hermano había salido de prisión? Harry no tenía idea y Reynolds se negaba a darle detalles. Algunas veces ocultar cosas de quienes amas es la única manera de protegerlos. Todo transcurría con una deliciosa y peligrosa calma, con el conocimiento de que en cualquier momento su teléfono sonaría y le avisaría que el momento del último golpe había llegado. La consumación del plan maestro de Ivanov contra Desmond Styles; aquel designio que llevaba a Harry a disparar una última vez. Louis ya no debía tener miedo, ni Louis ni nadie cercano a él puesto que de su padre ya no quedaba más que una sombra en un registro militar. Des había caído, lentamente cada día durante los meses que Harry y Niall se dedicaron a dejarlo desprotegido y vulnerable. Y finalmente, luego de un maldito año, con la certeza de que su padre ya no tenía jurisdicción ni protección de las fuerzas militares del Reino Unido, y por el contrario, solo era un coronel jubilado y con múltiples cargos imputándosele en los tribunales de justicia; Harry era libre. Podía dormir tranquilo, con unas cuantas armas guardadas estratégicamente en la casa donde pasaba sus días con Louis. Aquel acogedor y fausto paraíso llamado hogar, porque era donde ambos debían estar. Donde habían leños mal cortados en el pórtico junto a un par de zapatos con barro, donde habían juegos de cortinas que no combinaban porque Harry se negaba a que Louis fuera el único que tuviera voz y voto en la decoración; orgullo de macho al estilo Harry. Eran ellos

quienes convertían aquella casa en un hogar. Era Louis con sus suaves bailes en las mañanas mientras preparaba el desayuno al ritmo de la música. Era Harry maldiciendo cuando alguna de las lluvias espontaneas de la isla se dejaba caer a los pocos minutos de que hubiese tendido la ropa en los cordeles. Y lo amaba malditamente demasiado. Incluidos los días malos, los días donde su Louis no era suyo, sino una sombra presa del dolor de su pasado. Y era una rutina, una donde el ojiverde, cuyos rizos ya se apreciaban más largos, llegaba hasta Louis, besaba sus fríos labios y acunaba su rostro con ambas manos. Se miraban en silencio durante minutos, hasta que Louis finalmente parecía recuperar la noción de sí mismo, del lugar donde se encontraba. "Hey, hola" Suspiró Harry sobre los labios de Louis. "...Harry" "Me dejaste solo en la cama. Sabes que odio cuando lo haces" "Lo siento" Su voz estaba cargada de culpabilidad. "Y estás bebiendo café, prometiste no hacerlo" "Y-yo" Harry besó sus labios haciéndolo callar. "¿Vuelve, si? Vamos, corderito. Te necesito" Harry se sentó frente a Louis, a poca distancia. Llevó su nariz al cuello del castaño y olisqueó su piel. Louis siempre olía como el sol; como el verano. Dejó unos pocos besos en la barbilla del ojiazul, cepillando con sus labios la piel caramelizada del chico quien gemía bajito, casi avergonzado. No mentía. Lo necesitaba para respirar, para seguir viviendo. Quizás por ese motivo podía entender el sufrimiento de su compañero, del amor de su vida. Del único amor que había tenido en su vida. Sintió la manzana de Adán de Louis bajar y se apartó. "De verdad estás aquí" Murmuró con mejillas ruborizadas, mirando a Harry. "Siempre. Tu y yo, lo sabes ¿verdad?"

"Si. Tu y yo" "¿Dónde estamos, mamón?" Louis parpadeó y giró levemente su rostro. Parecía desconcertado, como si no pudiese creer que todo eso fuera real. Harry vio las muñecas del ojiazul y tragó sintiendo un nudo en la garganta. Un asesino enamorado de un suicida, que dulce es el veneno de la estupidez llamada amor "En casa" "Si, estamos en casa. ¿Me ves?" "Te veo" "Estoy aquí" Quitó el café de Louis de sus manos y dejó sobre el suelo. Sonrió y picoteó los fríos labios del ojiazul. Las manos de Louis estaban frías, lo sintió cuando las tomó entre las propias y le besó el tatuaje de su dedo anular "Tócame" Louis acunó el rostro de Harry, acariciando los suaves pómulos de su dueño con las yemas de sus pulgares. "No vuelvas a dejarme, Harry" "No lo haré, lo sabes" "No lo sé. Pero por favor no vuelvas..." Negó con la cabeza "No vuelvas a hacerlo" Harry sabía que Louis jamás podría perdonar que lo hubiese dejado. Él mismo no podía perdonarse y a menudo se cuestionaba el proceder del plan de Niall. Quizás debería haberle dicho a Louis sobre el plan, quizás debería haber matado a su padre mucho antes; apenas salió de la fosa. Quizás nunca debió morir y hacer que Louis intentara seguirlo. Había tantos quizás. Puso un dedo sobre el ceño fruncido de Louis. "Ya. Mira que feo te ves. Venga, corderito... Regálame una sonrisa. Solo una" Coqueteó, cepillando el mentón de Louis con sus dedos.

Y cuando Louis atrapó su labio inferior, intentando contener una de esas risitas que hacían al corazón de Harry comenzar una orquesta; supo que todo estaba bien. "Maldito embaucador" suspiró Louis dejando escapar aquella sonrisa traicionera. Pequeños pliegues a los costados de sus ojos. "Hm. Venga grúñeme ahora, sabes que me calienta" Louis rodó sus ojos y se estiró para llegar al oído de Harry. Pellizcó el lóbulo de su oreja y dio un suave lametón antes de susurrar: "Roar" "Joder" Harry soltó un pequeño espasmo y comenzó a reírse, a reírse al igual que el ojiazul quien golpeó su hombro, juguetón. "Ven, vamos a tomar desayuno" Se levantó y estiró su mano la cual fue tomada por Louis. Amaba lo pequeña que lucía la mano de Louis en la suya. Lo ayudó a colocarse de pie. "¿Dónde te quieres sentar?" Preguntó Louis una vez en la cocina. Colocando cuatro rebanadas de pan en la tostadora. "A tu lado" "Como siempre" Sonrió. "Me refiero a si quieres desayunar en el comedor o en la cama" "En la cama" "Siempre quieres estar en la cama, Harry. Ni siquiera sé para que compramos un comedor" Se quejó con una falsa molestia. "Porque te encanta cuando te follo en él" Se burló, colocándose tras de Louis quien vertía hojas de té y bergamota en una tetera. Besó la nuca del más bajo y gruñó cuando escuchó el sonido del timbre. Besó tres veces más la piel de Louis y rascándose, muy poco atractivamente, la entrepierna, llegó hasta la puerta de entrada. Observó por la mirilla y su ceño se frunció al no ver a nadie. Podría haber sido una broma, por supuesto. Pero eso nunca era una opción cuando se trataba de él por lo

que tomó el revólver que descansaba en una funda de cuero enganchada a la parte posterior de una mesita de adorno al lado de la entrada. Fue una cosa de segundos, con su ritmo cardiaco más bajo de lo normal; todos sus sentidos alertas. Abrió la puerta apuntando el arma. Con el pensamiento de disparar y luego ir por Louis. Tenía un bolso con dinero oculto no muy lejos de ahí, solo debían ir por él y"¡Hola señor! ¿Quisiera ayudar a las niñas exploradoras comprando una caja de galletas?" Harry, con su brazo en alto y su dedo índice en el gatillo, bajó la vista. Una sonriente niña de trencitas que vestía de verde y llevaba una boina, cargaba un carrito lleno de cajas de galletas. "¿Qué?" Parpadeó. "¿Galletitas?" Preguntó la niña, entornando los ojos y mirando con recelo el arma que Harry sostenía aún en su mano. El rizado inmediatamente escondió su mano tras su espalda y se aclaró la garganta con un carraspeo. "Diez cajas" "¿Disculpa?" "No le diré a nadie lo que vi si me compras diez cajas de galletas" Decir que Harry estaba estupefacto, con su cerebro haciendo cortocircuito era poco. Le mantuvo la mirada a la niña quien en ningún momento se mostró intimidada. "Es-espera. Maldita mocosa ¿Me estás extorsionando?" "Este es un mundo muy difícil señor y uno a veces debe aprender a romper ciertos códigos para sobrevivir en él" Se encogió de hombros "Y quiero ganar la medalla a la mejor vendedora" Harry bufó y se agachó, negando con la cabeza. "Mira pequeña perra, así no es cómo funcionan las cosas. ¿No sabes quién soy yo?" Gruñó, imitando un animal feroz y mostrando los dientes. La maldita mocosa ni siquiera parpadeó. "¿Harry?" Escuchó la voz de Louis y de inmediato se colocó de pie, guardando el arma en la

funda bajo la mesita. "Oh, Hola pequeña" Saludó Louis apoyando su cabeza en el hombro de Harry. "¡Buenos días, señor!" Saludó con una enorme sonrisa de ángel, que no cometía un solo pecado, la niña. "¿Andas vendiendo galletitas? Eso es adorable" Harry vio la luz en los ojos de Louis. Estaba realmente seducido a desbaratar el plan maligno de la mocosa quien asentía con tanta energía que Harry esperaba, se desnucara. "¡Si! Y su esposo dijo que me compraría diez cajas" Louis arqueó ambas cejas y luego miró a Harry. "¿Diez cajas?" El rizado miró a la mocosa quien con su mano simulando un revolver fingía que se disparaba a sí misma. "Uh. Ehm. Bueno, sí. ¿El acto bueno del día?" Louis entornó los ojos y lo miró con recelo unos cuantos segundos. "Tú nunca tienes un buen acto del día" "¡Puedo empezar desde ahora!" "Hm. Bien, fingiré que te creo" Volvió a mirar a la pequeña y sonrió. "Dame un segundo, iré por el dinero" Cuando Louis desapareció de la vista de Harry quien le había regalado una enorme sonrisa, volvió a agacharse frente a la niña. "Escúchame, zorra manipuladora... Esta será la primera y última vez que quiero ver tu cara" La apuntó con su dedo índice. La niña cruzó los brazos alrededor de su pecho y rodó los ojos "No me interesan tus medallas ni que-" Se detuvo al ver una medalla de color azul, del mismo color de los ojos de Louis.

"¿De qué es esa cosa?" "¿Qué cosa?" "Esa, la más linda. La azul" "Es la medalla de la valentía. Me la gané cuando-" "No me interesa tu historia" La calló. "¿Cuánto quieres por ella?" "¡¿Qué?! ¡No! No está a la venta" "Oh, sí que lo está" Le dijo intentando sonar amenazador. Estiró la palma de su mano y dobló sus dedos. "Dámela, mocosa" "No le voy a dar mi medalla de valor. Por. Ningún. Motivo" "¿Me estás desafiando?" La pequeña iba a responder pero guardó silencio y sonrió al ver a Louis aparecer con su billetera en mano. "Lo siento, cielo. No encontraba mi billetera. Dime cuanto es por las galletitas" "Son setecientas rupias" Louis parpadeó y asintió levemente sacando el dinero de la billetera. Puesto que la isla de La Digue pertenecía al estado de Seychelles, tenían su propia moneda. El nivel de vida en La Digue era simple, basado en el turismo y con sus contras al igual que todos los países. La niña aceptó feliz el pago, guardando el dinero en un bolsito cruzado de cuero que hacía juego con el resto de su vestimenta. "Bien, llevaré cinco de estas cajas. Tu lleva el resto, Harry" El rizado asintió sin dejar de ver a la menor. "¿Haremos esto por las buenas o por las malas?" Preguntó Harry con una voz tranquila y lenta. Más ronco de lo usual. "Inténtelo"

Las comisuras de las bocas de Harry se estiraron en una sonrisa. Hoyuelos y todo.

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/> Louis se encontraba untando mantequilla en las tostadas cuando Harry apareció en la cocina. Sonreía orgulloso y llevaba una camiseta blanca de mangas cortas. El más bajo frunció el ceño al ver la pequeña medalla enganchada en el pecho de Harry. "¿Y eso?" Harry la palmeó con las puntas de sus dedos índice y corazón. "Medalla de valentía. Me la gané" Y si Louis no conociera tan bien a Harry quizás le habría creído. Pero era esa sonrisa tan encantadora la que lo delataba. "Oh por dios, dime que no se la quitaste a la niña" Rogó, sin esperanzas. Harry sacudió su cabeza en negación. "No, no..." Frunció el ceño y mordió su labio inferior "Define quitar" "Mierda" "¡No la va a extrañar!" Protestó infantilmente. "Además seguro ni le importan las medallas. ¡Yo la merezco!" Louis soltó un suspiro y se frotó el rostro. Reprochándose a si mismo por querer sonreír. "Anda, ven a desayunar. Que después debemos ir a la playa" Harry asintió y se sentó al lado de Louis, besando su mejilla y tomando su taza de té caliente.

Aún era temprano, pero Louis amaba dar largos paseos cada mañana por Grand Anse y Harry amaba acompañarlo. No había mucho que hacer en aquella isla, no tenían necesidad económica ya que sus cuentas bancarias en La Digue estaban deliciosamente llenas gracias a cierta empresa irlandesa que pagó con intereses los servicios de Harry. Y la vida era tranquila. Olía a mar y sol. Consistía en ellos dos haciendo el amor a todas horas, plantando semillas que nunca germinaban y que hacían a Harry maldecir, insultado por la jodida madre naturaleza que parecía tener preferencia por Louis y sus malditas gardenias. Era Louis comprando insumos médicos cada viernes para salir en el vehículo todoterreno a los campamentos pobres los fines de semana y ayudar a quienes no poseían los recursos para tener atención médica. Era Harry sintiéndose orgulloso de Louis, de todo lo que él daba sin esperar nada a cambio. Al final, todo se resumía a ellos dos, a lo que aprendían del otro día a día. Y para Louis, Harry era una caja de pandora que había sido abierta sin miedos ni dudas. Completamente entregado a él, su dueño se mostraba honesto e inexperto; ansioso de aprender sobre aquella vida que le fue denegada desde su infancia. Por eso no era de sorprender que tuvieran una colección de películas Disney en la estantería del salón. Películas que veían cada domingo por las noches mientras comían palomitas. Louis jamás olvidaría el rostro de Harry la primera vez que vio 'el rey león' o las miles de amenazas que le hizo a 'Scar'. Naturalmente algunas cosas no cambiaban, pero ya no eran sino los condimentos que servían como excusas para terminar teniendo sexo desenfrenado y bestial. Y esas 'cosas' aludían estrictamente a Louis siendo un maldito coqueto y Harry siendo un dueño celoso. Como la vez que Louis llegó contando con un orgullo desbordante en el pecho como un chico de dieciocho años había intentado ligar con él en la playa y que más de tres hombres habían alabado las curvas de su cuerpo; el resultado fue exactamente el que Louis había esperado y decir que al día siguiente no se podía la caderas no era mentira. Y ahí estaban, Harry gruñendo como mejor sabía hacer al haber perdido el juego de 'piedra papel o tijera' por lo que le tocaba lavar los platos del desayuno mientras Louis se daba una rápida ducha. Quizás aquello era lo que más les costaba balancear y no era que Harry no quisiera ayudar a Louis, era que... que no quería ayudar a Louis. ¡Odiaba limpiar! Era en definitiva la maldita cosa más tediosa del mundo y para su gran suerte, su maldito corderito tenía una jodida obsesión con que todo estuviera reluciente la mayor parte del tiempo.

Harry iba a pedir el divorcio. Algún día... Quizás. Nunca, jamás para ser exactos. Porque preferiría recibir un tiro en los testículos y que le rompieran cada hueso del cuerpo antes de separarse de Louis; y porque no estaban realmente casados, no lo necesitaban. Ningún papel de un juzgado iba a decirle si podía o no tomar a Louis como suyo por el resto de su vida. Así que como él era 'Harry soy el emperador del mundo Styles', hubo tomado a Louis una tarde cualquiera y lo llevó de paseo a un arrecife poco conocido, oculto entre rocas y corales. Había sido uno de los días muy malos, aquellos donde sin importar cuantos besos compartieran, Louis parecía estar lejos de él, tan lejos que le carcomía las entrañas. Y si, el lugar era hermoso pero Harry nada más tuvo ojos para el chico que mojaba sus pies a la orilla de las cristalinas aguas, su piel dorada opacando el brillo del sol. Fue ahí, donde entre besos, mientras devoraba su cuerpo y le hacía el amor como nunca antes lo había hecho, le juraba amor eterno, fidelidad y cuidarlo en la salud y la enfermedad. "Eres mío. Eres Louis Tomlinson, el único amor de mi vida y ya. Eso es todo, mamón. Naciste para mí para que pueda amarte, cuidarte siempre ¿entiendes? Siempre" Louis lo miraba, abrumado y con sus mejillas ruborizadas de manera violenta. Ojos vidriosos y labios hinchados, húmedos. Respiraba apenas audible entre sutiles hipidos y Harry no encontraba la forma de protegerlo en ese momento. ¿Cómo proteger a Louis de sí mismo? Nadie nunca le había enseñado, no sabía cómo. "Mírame, amor. ¿Me ves? Estoy aquí contigo. Eres el único que respetaré y al que le seré fiel. No hubo otro antes, no habrá otro después. Eres mío y te tomo ahora y te digo que a mis ojos ya eres mi esposo. Naciste para serlo, solo tú. Y como se le ocurra a la muerte intentar separarnos le meteré su guillotina por el culo" Su ojiazul no había tardado mucho en encontrarle el sentido a las palabras de Harry y con una sonrisa, no había dejado de sollozar mientras le besaba el rostro y recitaba sus propios votos matrimoniales. Sus pieles calientes por causa del sol, tan calientes. Harry sentía que Louis se derretía en sus brazos. Sentía que lo tenía ahí, finalmente lo tenía. Desmoronado y tembloroso, con su cuerpo perlado por el sudor y trazos de piel teñidos de rojos debido al sol.

"Y tu eres mío. Eres Harry Styles, la persona por la que soy capaz de bajar al infierno una y mil veces con tal de estar a su lado" Intentaba acunar el rostro de Harry y sus manos lucían tan pequeñas y frágiles; Harry no pudo evitar girar su rostro para besarlas. "He tomado tanto de ti, que te siento parte de mí. Eres parte de mí porque eso somos, piezas de repuesto que al juntarlas forman un todo. ¿No lo ves así? ¿No sientes como muero para volverme aquello que necesitas? Porque sé que soy el único que puede hacerlo. Porque lo que el mundo busca en el amor es aquello que jamás será suficiente para nosotros y voy a hacerlo siempre, a amarte de la única forma que puedo hacerlo, a mirarte solo a ti porque si no eres tú, no lo merece. A mis ojos te volviste mi esposo cuando pusiste aquel anillo en mi dedo y hoy te digo que te acepto como tal y que esto es lo que somos" Escribían su propia historia, tenían su propio mundo sobre la tierra y eso era suficiente. Era suficiente el solo poder despertar juntos, daba igual donde fuese. Prisión o un paraíso, el lugar se resumía a nada para ellos. Louis salió de la ducha y caminó hasta la cocina, con una pequeña toalla húmeda amarrada a sus pronunciadas caderas. Se apreciaba una pequeña pancita, una con la cual Harry tenía una leve, enorme, obsesión. Su cabello mojado, dejando gotas de agua caer por su torso y perlar su cuerpo. Vio a Harry quien se secaba las manos con el paño de la cocina y lo miraba de soslayo, sonriendo coqueto. Ese era sin lugar a dudas Louis buscando atención. Louis buscando atención era el preludio al sexo. "...Harry" Susurró acariciando con su dedo índice una de las manzanas que se encontraban en la fuente de la fruta, sobre la mesa de centro de la cocina. "¿Hm?" Respondió, fingiendo desinterés y sin mirar a Louis. Oh que interesante era leer el etiquetado de la caja de jugo de naranjas, ¿verdad, Harry? Louis caminó hasta quedar frente a Harry quien agitó sus pestañas con lentitud, sacando su vista del cartón de jugo. Una mano traviesa comenzó a jugar en el dobladillo de la camiseta de Harry. "Creo que tenemos un problema" Murmuró levemente sonrojado, con la cabeza inclinada hacia abajo y levantando la mirada. "¿Un problema?" Louis asintió y tomó las manos de Harry, retrocediendo de espaldas. Paso a

paso hasta salir de la cocina, sin tropezar gracias a Harry quien miraba por él. Llegaron hasta el salón principal donde Louis empujó a Harry sobre el mullido sofá. La brisa fresca de la mañana entraba por los ventanales abiertos cuyas cortinas de muselina blanca ondeaban. "¿Un problema muy serio?" El lugar olía a incienso de cacao y calidez. Olía a hogar. Las pupilas de Harry estaban dilatadas. Se humedeció las comisuras de la boca con la punta de la lengua. "Si, se acabó el lubricante que teníamos en la ducha" "¿En serio? Pero si ayer quedaba" Preguntó con una ceja arqueada. Louis mordió con fuerza su labio inferior y soltó la toalla que se ceñía a su cintura. "Pues ya no queda. Acabo de usar lo que quedaba" "Oh" No alcanzó a decir nada más ya que Louis, en un movimiento rápido y certero, se encontraba sentado a horcajadas suyo, comiéndole la boca en un beso hambriento mientras sentía su hombría endurecerse bajo los pantalones de chándal que llevaba puestos. Se besaron con hambre, Harry recorriendo la cavidad bucal de Louis con su lengua, mordisqueándole los labios. La piel de su amante se sentía suave y olía a jabón perfumado. Louis gemía el nombre de Harry en el beso, agónico e implorante. Comenzó a serpentear su espalda en un duro vaivén que hizo a Harry soltar un ronco jadeo. "Espera, espera, mamón" Intentó con una sonrisa, sin dejar de darle cortos besos que Louis intentaba desesperadamente intensificar. Peleó con las demandantes manos de Louis para poder sacarse su sudadera y quedar con el torso descubierto. Cicatrices se apreciaban en sus hombros y abdomen. "Quiero sentirme lleno. Tan lleno de ti" Las manos del ojiazul recorrieron su torso, rasguñando con deliciosa crueldad, hasta llegar a su ingle y antes de poder entender qué demonios estaba ocurriendo, el ojiazul había dejado expuesta su polla y se había penetrado a si mismo encima de ella, ahogando un gemido de dolor

y placer. Si, ese era su Louis. Quien algunas veces gustaba de ver a Harry como un consolador de goma. ¡Y lo amaba por eso! Louis estaba apretado y tibio en su interior. Se mordía el punto de articulación de un dedo índice, con los labios húmedos debido a la saliva que dejaba escapar. Harry acercó su rostro y con los dientes pellizcó la piel del dedo que Louis mordía. "Vas a... Vas a acabar conmigo" Jadeó con dificultad, sin apartarse. Presionando sus manos en las caderas de Louis quien echó hacia atrás la cabeza y gimoteó suave. Harry se dejó caer y apoyó su cabeza en el posa brazos del sofá, entreabriendo los labios y disfrutando de la increíble vista. El castaño ojiazul no demoró en comenzar a mover las caderas con maestría. Con sus manos aplanadas sobre los pectorales de Harry, gimoteando de placer mientras sus rodillas se presionaban sobre el sofá buscando darse impulso. "¿Te sientes lleno, corderito?" "Mu-mucho" "¿Quieres más? Vamos, sé que quieres más" Harry disfrutaba viéndolo cabalgar encima de su polla, hecho un lio de jadeos y gemidos. Con mejillas arreboladas y un rostro azorado. "Quiero... Mierda" Harry dio un lametón a la palma de su mano y la llevó a la erección de Louis cuyo liquido preseminal goteaba. Comenzó a masturbarlo lento; torturador. Harry presionó su pulgar sobre la cabeza de la polla de Louis quien soltó un suave y agudo sollozo. "Mírate, mi putito. Me montas tan bien, tan perfecto" Su abdomen se tensaba cada vez que Louis se dejaba caer en él, provocando una apretada fricción alrededor de su erección.

Llevó sus manos hasta el culo de Louis y apretó sus mejillas con fuerza, sintiendo sus dedos hundirse en la caliente piel. "Beso" Rogó un desarmado Louis y Harry se irguió para someterse al pedido de su ojiazul. Harry besó los labios de Louis con delicadeza, contrastando las animales penetraciones que forzaba en Louis con sus grandes manos al hacerlo subir y descender; rápido y profundo. "Voy a salirme. Date la vuelta y levanta el culo, corderito" Demandó antes de atacarlo con un beso crudo y bestial. Louis se dejó devorar, tragando gemidos de placer y sintiendo su boca derretirse. Se separaron cuando la necesidad de aire se hizo impostergable. Louis respiraba agitadamente entre gimoteos, sin inhibición alguna. Harry levantó a Louis quien con piernas trémulas se volteó, hundiendo un costado su rostro en un almohadón del sofá, con su trasero en altura y sus manos sobre las mejillas de este, separándolas y dejando su abusada y febril entrada completamente expuesta. "Vas a mantener tus manos así, amor" Louis consintió con un leve movimiento de cabeza y miró de reojo a Harry quien lo sujetó de los hombros antes de hundirse en él una vez más. "Ha-Harry... Mierda. A-así, quiero. Tan profundo" "Tú quieres lo que yo voy a darte" "P-por favor" "¿Quieres rogar? Deberías habérmelo dicho antes, puto masoquista" Una mano de Harry descendió hasta la entrepierna de Louis y ciñó sus dedos sobre la erección de este, apretando sobre la hendidura en el glande. "N-no, Harry" "¿No qué, amor? Pensé que quieras rogar. Vamos, mamón..." Aumentó el ritmo de las penetraciones y Louis dejó escapar un sollozo que hizo a Harry sonreír ladinamente. Sudor cubría sus cuerpos y ambos respiraban con la extenuación comenzando a hacerse presente. "V-voy... Mierda, bebé. Harry, me corro..."

"No, no aún" "Por favor. Por favor, dueño. Harry... Me estás llenando, ¡Ah!" Harry apretó con más fuerza la erección de Louis quien soltó un hipido y negó con la cabeza, desesperado por poder liberarse. Se inclinó hacia adelante y lamió la espina dorsal de Louis provocándole un escalofrío. "Te voy a soltar, pero no te vas a correr ¿de acuerdo?" "No puedo" "Venga, si puedes. Prométeme que no te vas a correr. Quiero que lo hagas en mi boca" Louis sollozó pequeños ruegos y finalmente aceptó. Harry soltó su polla y se enfocó en su propio placer, cerrando los ojos y disfrutando la sensación de cada estocada que le propinaba al ojiazul. El calor se formó en su vientre bajo haciéndolo tensar los dedos de sus manos y su vientre. Gruñó y se corrió, dejando caer su frente perlada por el sudor en la nuca de Louis, llenándolo mientras este le rogaba entre hipidos. Harry respiró unos cuantos segundos, intentando calmar las pulsaciones de su corazón. Salió del interior de Louis y lo hizo voltearse. El ojiazul lucía perdido y eróticamente destrozado. Un lázaro de respiraciones erráticas, ojos rojos y labios temblorosos. Se tapó la boca con el dorso de su mano, intentando no hipar. Harry no dijo nada, simplemente se agachó, dejando un camino de besos desde el vientre hasta llegar a su ingle; la erección de Louis pesada y caliente contra su abdomen. Colocó las piernas de Louis sobre sus hombros y llevó tres de sus dedos hasta el anillo muscular de Louis, penetrándolo con sus dígitos al mismo tiempo que abría la boca y se introducía toda la erección de este, deslizándola por sus azorados labios y recorriéndole la punta con la lengua. Louis arqueó su espalda y enroscó los dedos de los pies. Se corrió en ese preciso instante. Con los dedos de Harry cepillando su próstata y la punta de su polla chocando en la parte posterior de la garganta del ojiverde. Harry tragó, con su manzana de adán bajando y subiendo. Ojos cerrados, respirando pausadamente por la nariz. Continuó jugando unos cuantos segundos con la polla de Louis en su boca, provocándole espasmos al ojiazul quien le rogaba porque lo soltara.

Finalmente se apartó, sin sacar sus dedos los cuales comenzó a meter y sacar con lentitud. Besó varias veces, pellizcando con sus dientes la piel de Louis. "Quiero metértela de nuevo, corderito. ¿Me dejas?" "N-no puedo" "Si puedes" "Necesito... necesito aire" Jadeo entre respiraciones profundas. "Necesitas mi polla llenándote. Reclamándote como mío" Sacó sus dedos del interior de Louis quien se removió. "Solo dos-tres minutos" pidió con los ojos cerrados. Harry tomó sus tobillos y levantó sus piernas. "Ahora" "...Harry yo - ¡Ah!" Muy tarde. "Lo haré lento" Prometió, girando el rostro y mordiendo un tobillo de Louis. "Si, sí. Lento, solo... Bésame" Harry acomodó las piernas de Louis a los costados de sus caderas y se inclinó sobre los labios de este, comenzando a besarlo sin moverse aún; dándole algo de tiempo para recuperarse. "Te amo" Susurró Louis. "Y yo te amo a ti. Amo tu cuerpo" Deslizó una mano por un muslo de Louis "Amo tus besos, tu aroma, tus gemidos de putito escandaloso" Picoteó sus labios "Amo que seas tú" Louis sonrió, dejando escapar un suspiro antes de esconderse en la curvatura del cuello de Harry; respirando el aroma de su piel. "Estás aquí" Susurró, sin poder creerlo. Después de tantas lunas, todavía sin poder creerlo. "Siempre"

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Louis estaba en cama, quizás un poco molesto y es que las caderas le dolían como un puto infierno, y su paseo a la playa había quedado pospuesto. Todo por la bestia que tenía por esposo. Leía un libro, acomodándose el marco de los lentes sobre la nariz y mirando de soslayo a Harry quien dormía una siesta al lado suyo; acurrucado. Louis bufó con cariño, estirando una mano para acomodar un mechón rizado que le caía a Harry sobre los ojos. Respiraba tranquilo, completamente desnudo a excepción de un bóxer. Buscó los pies de Harry y cepilló los talones de este con sus pequeños deditos. La brisa de la tarde entraba por la ventana abierta y si se ponía atención, se podían escuchar los zumbidos de pequeñas abejas recolectoras de polen a las afueras, seguramente degustando el néctar de sus amadas gardenias. Finalmente lo tenía, aquello que tanto anheló durante su estancia en North Collan. Tenía a su dueño y una vida con él. Días llenos de alegrías, a veces peleas y lágrimas. Noches de besos y caricias suaves. Y lo amaba tanto, literalmente tanto que a veces dolía. Le era imposible no recordar las veces que estuvo a punto de perder todo eso, las veces que intentó quitarse la vida. Nunca podría agradecerles lo suficiente a su madre y Liam, aquella familia que dejó en Londres cuando volvió a los brazos de Harry. Algún día volvería a ellos con Harry tomando su mano. Cuando fuera el momento. Cuando se sintiera bien, cuando los días malos dejaran de aparecer... Ni siquiera entendía por qué le ocurría eso. Investigó al respecto y pensó en ver a un psicólogo, sin embargo, no se sentía preparado para hablar de eso tampoco. No podía hablar de cómo algunas mañanas despertaba desorientado, sin ser consciente de lo que lo rodeaba... Y él solo se sentía tan ligero, tan adormilado. Era como un sueño, uno frío que no le permitía pensar con claridad.

Y entonces todo volvía a él, recuerdos dolorosos. Su época en North Collan, las cosas que vio ahí, los bramidos de los reclusos, el frío, el hambre, las peleas, la separación con Harry, la carta de Des. Sus manos cubiertas de sangre... Él hundiéndose. Sombras y voces que le gritaban "¡Esto no es real, Louis! Harry te dejó ¿recuerdas? Él se fue y murió". De esa forma todo se volvía borroso y espeso. Le costaba hablar y respirar, su piel picaba y solo podía pensar en alejarse, en correr, sin embargo, sus piernas apenas si podían mantenerlo en pie. Pero Harry siempre lo sacaba de aquel submundo que lo atrapaba. Harry siempre estaba ahí para él, para llevarlo de vuelta y besar sus labios, prometiéndole que todo estaría bien. Louis creía en él, no podía ser de otra forma. Por eso estaba esperando, estaba aprendiendo lidiar con su pasado para disfrutar el glorioso presente. Por eso no había vuelto a ejercer como médico de manera permanente. Porque necesitaba ese tiempo para él, para conocer a Harry y conocer lo que ambos estaban formando. Su vocación prevalecería férrea al paso del tiempo, de eso estaba seguro. Así que podía hacerlo, podía ser egoísta una vez más. Cerró el libro se acomodó de costado, con su cabeza reposando sobre sus manos aplanadas entre ellas. Miraba a Harry, los detalles de su rostro. ¿Quién lo diría? Todavía podía recordar la primera vez que vio a Harry dormir a su lado. Estaba tan nervioso que apenas si podía respirar. Sonrió y se acercó con cuidado para besar la punta de su nariz. Tan ensimismado se encontraba, deleitándose con cada respiración de Harry que dio un brinco al escuchar una conocida melodía. Giró su rostro y antes de que pudiera sentarse para buscar la fuente de aquella canción, Harry tomó su brazo y lo detuvo. "Es para mí" Le dijo, sin amago alguna de calidez. Louis vio la tensión en el rostro del ojiverde. Sus facciones contraídas con amargura. "Bien" Observó en silencio como Harry se levantaba de la cama y caminaba hasta la cómoda donde

guardaba aquel móvil, el único nexo que mantenían con su pasado. El corazón le pulsaba con fuerza y sus manos se apretaban al edredón de la cama. Harry se aclaró la garganta y llevó el móvil a su oído. "...Niall. Bien, gracias. Si, está aquí.... De acuerdo, comprendo. Sí, todo bien. No te preocupes... Está bien. Te avisaré cuando lleguemos" Harry colgó el llamado y miró a Louis quien se levantó con rapidez y corrió a su lado, levantando sus brazos y envolviéndolo con estos. Harry no necesitaba hablar, solo bastó su mirada melancólica y aterrada bastó para que Louis supiera que ocurría. Había llegado el momento. Había que ponerle final a la tiranía del hombre que jugó a ser dios y arrastró a su pequeño hijo en aquel pérfido juego. "Todo estará bien, bebé. Lo prometo" Susurró, Louis. "Llegó la hora, Lou. Finalmente" Había miedo en la melodía de la voz de Harry. "Yo estaré a tu lado, Harry. No tendrás que volver a pasar por esto solo, ya no estás solo. Estoy yo" "Si, lo sé. Es solo que... Mierda. Nunca pensé en este momento, que idiota" "No. No, amor. Está bien" Se separó y acunó el rostro de Harry, dejando varios besos ligeros y castos sobre sus labios. Todo su ser gritaba y arañaba en necesidad de proteger al ojiverde. "Te amo, te amo tanto, Louis. No puedo estar sin ti, no puedo" "Nunca tendrás que estar sin mi, te lo prometo. Y te amo también. Te amo a ti. Todo estará bien, confía en mí" Harry asintió y se encorvó para poder ocultar su rostro en el cuello de Louis. "No quiero tener que volver a matar a nadie, corderito. Ni siquiera a Des" Susurró con vacilación. Una mano de Louis se posó en la nuca de Harry y comenzó a dejar suaves caricias.

"No, mi dueño. No entiendes... No tendrás que matar a nadie. Ya no es tu deber hacerlo" "Si lo es, debo acabar con esto" "Harry, mírame" Harry obedeció y se apartó para poder mirar a Louis quien sonreía forzosamente. "Amo a tus demonios y amo la sangre con la que has manchado tus manos" "Lou-" "Y amaré tener las mías manchadas por ti. Ya no estás solo, ¿no ves?" "No te dejaré hacerlo" Louis pegó su frente a la de Harry y cerró los ojos. "Solo debes confiar en mí, Harry. Vamos a ir y tomaremos al mundo como nuestro patio de juegos" "Tú eres mi mundo" "Y tú mi emperador" Incierta melancolía. Había llegado la hora en que debían volver y enfrentar a Des; terminar con él. No sabían si estarían bien, solo les quedaba confiar. Al igual que tiempo atrás cuando la parca se detuvo ante el verde en los ojos del emperador, quien yacía en el suelo con sangre saliendo de su abdomen y el rostro cubierto de tierra; y la muerte, subyugada y atemorizada, decidió que no era momento para llevarse su vida.

Temed a la muerte pero tened más miedo del emperador que la controla.

Bueno, tenía ganas de escribir un enorme testamento, pero luego me arrepentí así que será relativamente corto. Creo que me quedo corta para darles las gracias a todos ustedes quienes han llegado hasta aquí y han leído mi historia. Con el transcurso de esta historia aprendí mucho y creo que me hice más fuerte, emocionalmente hablando, ya que yo en serio soy muy perfeccionista y por ende, muy susceptible a las inseguridades y la frustración. Aprendí a dar mis puntos de vista, sabiendo que no estarían de acuerdos con ellos y es que creo que es importante saber que los escritores también tenemos nuestras opiniones y sentimientos. De alguna forma u otra, nos afecta lo que leemos de parte de uds. Así mismo, sé que mi historia no va a gustarle a todo el mundo. Lo he comprobado, o sea... he leído comentarios como "me aburrió" "está sobrevalorada" "Esperaba algo mejor" Etc. Y creo que con prisionero aprendí a no dejar que esos comentarios influyeran en mi porque si, cometo errores y estoy consciente de ello, pero creo que todos lo hacemos y nadie es perfecto. Ninguna historia es perfecta. Todas tienen errores y mucho trabajo de trasfondo. No pretendo dejarles alguna enseñanza con esta historia, porque aquí no hay mayores moralejas o valores como tal, solos muchas simientes para que uds mismos se forjen sus propios valores. Creo que eso es lo importante.

Sobre el playlist, he hecho uno en spotify. Estad atentos porque lo publicaré en mi twitter y en mi perfil de wattpad para quienes quieran las canciones

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FIN

El viaje a Londres ocurrió una noche de nubes cubriendo las estrellas del firmamento. De viento cruel y demonios ocultos tras las sombras de los árboles. En el aeropuerto de La Digue, donde poco personal se encontraba. Todos silenciados por cuantiosas sumas de dinero en sus cuentas bancarias. Con un avión privado esperando por Harry y Louis para llevarlos a su destino. No fue fácil para ambos separarse de su hogar. Aquella casa escondida que había atestiguado lo mejor de ellos; lo mejor de su amor. Cada rincón encerraba cientos de recuerdos, ternura, pasión, risas y peleas. Y ahora debían dejarlo todo; debían enfrentar aquel pasado que los destrozó. -Tus... Tus dedos están fríos -dijo Harry. Una sonrisa lastimada en su rostro. -¿Lo están? -preguntó Louis con voz rota y rasposa. La prueba de su incesable llanto estaba pincelada en su rostro; en sus mejillas aún húmedas y sus ojos rojos.

Tomados de las manos, apretándose con fuerza el uno al otro, mientras eran llevados al aeropuerto en un todoterreno que Niall había dispuesto para ellos; manejado por uno de sus hombres de confianza. Aún no dejaban la isla y ya la extrañaban. -Sí -susurró Harry, su rostro fijo en la ventana. No había mucho que ver en aquella oscuridad, sin embargo, no quería voltear el rostro. No soportaba el dolor y el miedo en el rostro de su amante. El ruido sordo de las ruedas sobre el camino de tierra zumbaba en sus oídos. Todo sintiéndose demasiado; doliendo demasiado. ¿En qué momento se había vuelto tan vulnerable? ¿Qué había hecho Louis con él? Era imposible para Harry comprender cómo había cambiado tanto; cómo había pasado de ser un demonio salvaje e invencible a un miserable humano asustado. ¿Cómo podía volver a ser él? Lo necesitaba. Debía recuperar el veneno que solía correr por su torrente sanguíneo para enfrentar a su padre. -Harry... -¿Sí? -Gracias. -El rizado tragó y se armó de valor para girar el rostro. Louis, con sus marcadas ojeras, le sonreía-. Por ser valiente. -Corderito, no... -Negó, cerrando los ojos-. No lo soy. -Lo eres. Tan valiente, mi dueño. Lo eres todo, ahora. Y no necesitas volver a ser el hombre que tu padre quería que fueras. -¿Qué mierda sabes tú? No tienes idea de lo que siento.... No digas que soy valiente cuando estoy... -"asustado" pensó. No pudo decirlo. -Bebé, no. -Louis ahuecó la palma de su mano izquierda para arrullar una mejilla de Harry-. No hagas eso. No odies de ti lo que yo más amo. -¿Y qué es lo que amas? ¿Que sea un hijo de puta asustado? ¿Que sea débil? ¿Qué es, Louis? Sus palabras eran duras; carentes de calidez. Había tanta impotencia acrecentándose en él.

Ganas de gritar, de detener el maldito vehículo y salir corriendo. -Todo. Lo amo todo, Harry. ¿No te sientes así conmigo? ¿Hay algo de mí que no ames? ¿Qué odies? -El ojiverde frunció los labios. No, no había nada de Louis que no amara-. Amo que te sientas asustado, débil... Y a pesar de eso, estés aquí. Dispuesto a toda esta mierda, sólo por mí. Por nosotros. -... Mierda. -Sonrió, negando y soltando un movimiento ligero de hombros-. Eres tan malditamente bueno con las palabras, corderito. El mejor, lo juro. Louis relajó sus tensas facciones y apoyó un costado de su cabeza en el hombro de Harry, acurrucándose en él. -Solo... quiero ser lo que necesitas. -Ya lo eres. -Giró su rostro para besar sobre los cabellos miel de su precioso amante-. Eres más de lo que necesito. Más de lo que esta mierda de mundo merece. Harry se acomodó para rodear los hombros de Louis con sus brazos, atrayéndolo más hacia sí mismo. Necesitaba de él, de su calor, del aroma de su piel. Louis no era únicamente el amor de su vida; era su otra mitad. Harry era cadenas, Louis era la libertad. El resto del viaje, ambos permanecieron en silencio, deleitándose con la respiración acompasada que tenían. Con un único consuelo; estaban juntos. Llegaron al aeropuerto donde los hombres de Niall estaban esperándolos. Diestros en sus labores, cargaron las maletas de Harry y Louis mientras estos, sin soltarse en ningún momento, subían al avión. No pasaron por el procedimiento común, no había forma en que lo hicieran. Harry estaba legalmente muerto; no tenía papeles ni una identidad falsa. Era una sombra que se movía a escondidas del marco legal. Sería demasiado riesgoso tener un documento que acreditara su existencia; sin importar el cambio de nombres, una identidad era una soga al cuello. Al igual que los asesinos a sueldo, que los narcotraficantes buscados por la policía internacional, que los hombres cuya existencia debía ser borrada de la faz de la tierra; Harry se movía de otras formas. Ocultando su presencia con dinero, cerrando bocas con balas de plomo, escudándose tras la muralla que Ivanov había puesto para protegerlos a él y Louis. -Cuanto lujo -se burló Harry al entrar al avión.

Enormes asientos de cuero en color beige, suelo alfombrado y luces suaves. Ostentosos adornos por todos lados y una rubia sonriente en un formal traje de dos piezas. -Bienvenidos. Señor Styles, señor Tomlinson. -Hola -saludó Louis, agitando su delicada mano. Harry simplemente hizo un movimiento de cabeza; lo suyo no era la amabilidad. -Mi nombre es Lizbeth y me complace decir que estaré a cargo de sus necesidades durante el viaje. -Señaló un par de asientos-. Pueden tomar asiento cuando deseen. Louis fue el primero en sentarse, sin quitar los ojos de Harry, quien silbó al ver el minibar surtido de costosos licores. -Harry... -se reía. El rizado arrugó la nariz intentando contener una sonrisa. Caminó hasta donde estaba el más bajo y se sentó a su lado, abrochando su cinturón de seguridad. -¿Podemos ver una película? Esta será una mierda de viaje largo y si no puedo meterle mano a mi mamón, necesitaré una distracción... Ya sabes. Louis rodó los ojos, ruborizándose contra su voluntad. -Por supuesto -respondió la rubia, con una enorme sonrisa que seguramente debía doler-. Tenemos una gran cartelera de películas. Una vez despeguemos podrán encender el proyector. Señaló el techo donde un moderno proyector de películas se dejaba ver. Harry asintió y ambos escucharon en silencio el procedimiento a seguir. Ya que era un vuelo de índole confidencial, no aterrizarían en el aeropuerto de Londres, sino en las afueras de Londres; donde al parecer, Ivanov tenía su propio aeropuerto privado. -¿Niall irá por nosotros? -le preguntó Louis a Lizbeth. Extrañaba al rubio alocado y por otro lado, quizá todo dejaría de sentirse tan amargo con su presencia. Niall de alguna forma lograba que todo se sintiera mejor. -Lamentablemente no estoy en conocimiento del itinerario del señor Horan.

-Oh, sí. Está bien... -Se acomodó un mechón de cabello tras la oreja. -Tranquilo corderito. Seguro Niall ya está esperando por nosotros. Louis exhaló por la nariz, esbozando una mueca que intentaba pasar por sonrisa. No podía estar tranquilo; realmente no podía. Todo en él rogaba por quedarse en la isla, en su hogar. -¿Puedo tener algo para beber? -preguntó cambiando el tema. -Sí, por supuesto. Inmediatamente les traigo bebestibles. Cuando la rubia desapareció, el ojiazul pudo soltar un poco la tensión de su rostro. Acurrucándose al lado de Harry, olisqueando su cuello en profundas respiraciones. -Venga, mamón. No te pongas como fiera en celo. Te dijeron que no podemos follar arriba del avión -bromeó el peleador. Louis pinchó su brazo en venganza, sonriendo. Idiotizado de amor. Finalmente, con tres escoltas sentados tras ellos, un carro de bebidas preparadas a su disposición y una enorme cartelera de películas en sus manos, el avión despegó.

El clima gris y frío de Inglaterra les dio la bienvenida. Y ellos solo querían decirle adiós. Con densa neblina y una brisa gélida que lograba meterse dentro de la ropa de Louis, provocando que sus dientes castañearan y que sus labios adquirieran un color apagado. Llevaba encima la enorme chaqueta de Harry, sin embargo, el frío no amenguaba. -Esto me trae recuerdos -susurró el rizado en su oído. Tocando con sus dedos, los labios tiritones del más bajo-. ¿Te acuerdas? Harry rodeó con un brazo a Louis, por encima de sus hombros. Mirando con ojos asesinos a cualquiera que se acercara a hablar con ellos; se sentía amenazado. No importaba que estuvieran rodeados de los hombres de Ivanov, todos estos armados hasta los huesos; no se sentían seguros estando de vuelta en Inglaterra.

-S-sí -balbuceó Louis en respuesta. Sin aguantar una sonrisa nostálgica al pensar en su primera noche en North Collan. Como tiritaba de frío y de miedo-. Que tiempos... -Eras un coqueto atrevido. Lo recuerdo bien. Bueno, aún lo eres. Un despliegue de tres hombres llegó hasta ellos y Harry alzó el mentón, esperando que ese circo terminase pronto. -Por aquí, por favor -solicitó uno de los desconocidos. Vestía un traje negro y llevaba lentes de aviador. Les señaló el camino, con palabras lacónicas y firmes. El aeropuerto era pequeño y estaba rodeado por pastizales verdes; se encontraba en medio de la nada. Con galpones de metal y un estrecho centro de aterrizaje. Harry avanzó por el camino señalado, Louis aferrándose a él en todo momento. Se adentraron en uno de los galpones de metal donde varios vehículos blindados se encontraban estacionados. Había poca luz y todo olía a humedad; a musgo. El piso de cemento agrietado sonaba bajo las suelas de los zapatos y Louis estaba seguro de que podía escuchar las respiraciones de todos los presentes puesto que nadie hablaba. El hombre que les indicó el camino, se acercó hasta uno de los vehículos y abrió la puerta. Los ojos de Louis se agrandaron con exageración al ver bajar de este, a su viejo amigo Niall. La reina de North Collan. Lucía mejor que nunca, con un traje gris opaco, ceñido a su delgado cuerpo y una camisa rosa pastel debajo, desabotonada al comienzo y que mostraba el centro de sus clavículas. Harry se burló de su aspecto pomposo y de su nuevo color de cabello, el cual había pasado de un rubio platinado a un castaño claro. Niall no dijo nada, simplemente caminó apresuradamente hasta el ojiazul y estiró sus brazos, siendo cariñosamente recibido por Louis en un abrazo apretado. -Maldita perra suicida. Te extrañé -lloriqueó Niall con voz temblorosa. Louis no pudo aguantar la desbordante sensación de nostalgia y cariño, permitiendo que algunas lágrimas escaparan de sus ojos. No sabía cuanta falta le había hecho Niall hasta ese momento. Hasta que sintió un nudo tirante en su vientre y un peso de plomo en el pecho. Respiró sobre el

hombro del castaño, frunciendo los labios para acallar cualquier lloriqueo traidor. -Venga, golfas mamonas. Dejemos eso para después. Se me están congelando las bolas aquí gruñó Harry, al ver que ni Louis ni Niall tenían intención de terminar su abrazo. El rubio se carcajeó y separó de Louis, tomando su rostro con ambas manos y limpiando las lágrimas de sus mejillas con las puntas de sus pulgares. -Mírate, estás hecho un dulce -alagó Niall, pellizcando las mejillas de Louis con fuerza. -Vale, vale. El lesbianismo no me pone -siguió entrometiéndose el ojiverde. Resentido porque no estaban tomándolo en cuenta. -Te extrañé tanto, Nini. Y ahora estás aquí... Mierda, de verdad estás aquí. -Harry resoplo. Un mohín de cejas fruncidas y labios apretados-. Luciendo todo guapo, con tu traje de diseñador. Joder, rubia. -¡Ay, maricona! ¡Me avergüenzas! -gritó, recuperando aquel tono de voz que usaba en North Collan-. Además, tú sí estás de muerte, hijo de puta. Todo bronceado y sexy... -Joder. -Harry miró al hombre que los condujo hasta Niall y se encogió de hombros-. ¿Puedes creer que aguanté un año de esto en prisión? Niall gruñó y estiró su mano, aporreando en bruto a Harry por su comentario. -¡Hey! -se quejó el ojiverde, sobando su hombro con exageración-. ¡¿Viste eso, corderito?! ¡Me golpeó! Louis rodó los ojos, sonriendo con cariño a Harry. Se separó de Niall para ver la horrible y lacerante herida que este dejó en su dueño. -Sobrevivirás -diagnosticó. Dejando un beso en el hombro de Harry y volviendo su atención a Niall-. ¿Y Zayn? -Nos está esperando en nuestra casa-dijo con orgullo. Pecho lleno y ojos brillantes-. Hemos estado algo ocupados últimamente... Ya podré contarles todo, pero vamos. No es bueno que estemos mucho tiempo aquí. El castaño les hizo un gesto para que entraran al vehículo tras él. Louis y Harry no demoraron en seguirlo, dejando que aquella sensación de incomodidad lentamente comenzara a desaparecer.

El viaje fue todo, menos silencioso. Niall y Louis no lograban dialogar sin interrumpirse constantemente; cada uno teniendo demasiado que contar. Louis mostró orgulloso a Niall, la sortija nupcial de oro blanco que Harry llevaba colgando de su cuello con una cadena; oculta de miradas indiscretas. -¡Pero si es hermosa! -Lo sé. Yo la escogí -dijo orgulloso Louis. -La que te di yo es mejor -jugueteó Harry sobre el oído de Louis, tironeando el lóbulo de su oreja. -¡Ya! ¿Es que nunca dejarán de estar calientes?... Un año follando en una isla paradisiaca y todavía no se calman. -¿Celoso? -inquirió el ojiazul con una sonrisa mordaz, acurrucándose en Harry, quien besó un costado de su cabeza. -Sí, por supuesto -ironizó-. Como Zayn no me come el culo todas las noches... -¡De acuerdo! Demasiados detalles, Nini -exclamó Louis. Horror en su rostro. Nunca, jamás, se acostumbraría a Niall hablando de su vida sexual. Quizá ya estaba traumado. Harry soltó una risa ronca. De esas que nacían en su vientre y crecían hasta salir por sus llenos labios sandía. Una risa de las que enamoraban a Louis. Niall siguió molestando a Louis con detalles de su condimentada vida sexual junto a Zayn durante el resto del viaje. Chillando orgullosamente sobre el moreno y su gran aguante. Tanto Louis como Harry estaban absortos en la conversación con Niall, por lo que no se percataron cuando el vehículo se adentró en la propiedad del irlandés. -Ya estamos llegando -se percató Niall al reconocer la entrada de arbustos pulcramente podados y rosales pertenecientes a su hogar-. ¡Van a amar mi hogar! -Mientras no sea una mansión de paredes rosadas y con un lago de cisnes, me conformo murmuró Harry. -¿Quién tendría un lago de cisnes, imbécil? -preguntó Niall con altanería.

-Menos mal... -Eso ya pasó de moda. Yo tengo un centro de equitación personalizado. Y por alguna razón a Louis no le sorprendía. Se estacionaron en la entrada de la enorme residencia. La mansión de Niall era impresionante. Como un museo clásico. De enormes paredes blancas, con una monumental escalinata de piedra; adornada con arbustos y rosales a sus costados. Una serie de pilares con enredaderas decorando la fachada. Todo rodeado de un cuidado jardín con pastizales verdes y árboles exóticos. -Maldito rico bastardo -se quejó Harry, cabeceando de un lado a otro. Niall ladeó su cadera hacia un lado, de manera exagerada. Atenazando las manos en su cintura. -¿Qué esperabas? Soy la puta reina de la mafia inglesa. -Por supuesto que lo eres -sonrió Louis, condescendiente. -¡Lo soy! -Eso dije, amor. Los hombres de Niall no demoraron en bajar las pertenencias de la pareja. A espera de nuevas instrucciones. -Lo que sea. Vamos, vengan por aquí... -Caminó unos cuantos pasos y gracias a dos porteros, la enorme puerta doble se abrió para él. -¿Es en serio? -Lo es -respondió el castaño al ver la expresión apabullada de Harry-. Y esta ni siquiera es la casa principal. -El infierno me libre de conocer la casa principal. -Le diré a mi padre que dijiste esto. Harry refunfuñó y enredó los dedos de una mano junto con los de Louis, ambos entrando al mismo tiempo, a paso lento. Algo cohibidos por el lujo y es que ya estaban acostumbrados a lo

simple. A su casa de cortinas descambiadas y silvestres árboles frutales. -¿Y mi hombre? -preguntó Niall a un señor de avanzada edad, quien lucía un rostro serio e inexpresivo. -El señor Malik está al teléfono con su padre. Bajará de inmediato. -Vale. Avísale que estaremos en el jardín. -Digirió su mirada a la pareja-. Vamos por unas bebidas mientras. -En realidad... -Louis carraspeó-. Me gustaría tomar un baño. ¿Es posible? -Oh, sí. Claro, sí. Mierda, soy un asco de anfitrión. Niall se disculpó diez veces, antes de guiar a Harry y Louis a la que sería su habitación. Amplia, de paredes beige, con enormes ventanales y un balcón con un juego de terraza que invitaba a desayunar en él. -Joder. Que buen dineral te has ganado vendiendo el culo, eh rubia. -Ya sabrás tú de eso, ¿no? -respondió con cejas alzadas. Lento y un acento exagerado. Louis sonrió. -¿Hay toallas? Harry se dejó caer en la cama. Hombros relajados y una expresión fatigada. -Sí. Aquí, ven. -Niall caminó hacía la puerta que conducía al baño de la habitación. -Voy con Niall. -Ve. -Le lanzó un beso a Louis. Niall volvió a los minutos, y el sonido de la lluvia artificial bajo el grifo era la prueba de que su corderito ya se encontraba bajo el agua. -Le dije a Louis que iremos por Zayn. Luego nos alcanza. -Harry arrugó el gesto-. Tranquilo, bestia. No le pasará nada. Tendrían que matar cien hombres para llegar a esta habitación.

-Bien. -Se colocó de pie. Acomodando su cabello rizado que ya le llegaba a los hombros-. Llévame con tu dueño. Niall sonrió, cálido. Aquella palabra era todo para ellos; para los sobrevivientes del leviatán. -Vale, emperador. Salieron de la habitación sin decir mucho. Harry estaba cansado; una vez se relajó, pudo notar el cansancio que lo hacía arrastrar los pies. Mas no dijo nada al respecto; ya habría tiempo para descansar, toda una vida. -¿Cómo es lo de tu padre con Zayn? Niall resopló, acomodándose el cabello. -Demasiado tercos, los dos. Siempre están peleando, pero en el fondo se adoran. -Tu padre es... -Carraspeó-. Complicado. Harry conoció al padre de Niall durante la época en que se encargó de aplastar a los insectos que rodeaban a Desmond. Era sin lugar a dudas un hombre de pocas palabras; pero letales. De rostro melancólico y ojos escudriñadores. Para el hombre, Zayn había llegado en el momento justo. Leal y conocedor del mercado, asquerosamente enamorado de su único hijo; Zayn no demoró en convertirse en la mano derecha de Ivanov. -Ugh. Dímelo a mí. Estar rodeado de hombres es agotador. -Hizo ondear su dedo en un círculo imaginario-. Necesito más amigas. Llegaron a un despacho, donde cierto moreno de cabello corto y engominado, se encontraba con una carpeta abierta entre sus manos. -¡Zayn, mira a quien te traje! Zayn levantó la vista y lanzó la carpeta al escritorio sobre el cual tenía apoyada su espalda baja. -Hey -dijo a Harry. Con mirada afligida, nostálgica. Con una sonrisa suave que escondía tantos años de camarería.

Harry caminó hasta Zayn. Niall resopló, mirándose las uñas. -Hey... -Estiró su mano. Zayn la estrecho. -¿Van a besarse o algo? -bufó el castaño al ver un aura rosada envolviendo al par. -¿Me extrañaste, narco? -Tanto como tú a mí... Se miraron sin decir más. Simplemente sonriéndose mutuamente. Añorando más tiempo para hablar de sus vidas. -¡Ay, basta! No lo soporto -Niall se colocó entremedio. Separando al antiguo emperador y al príncipe de North Collan. Sus manos aplanadas sobre los pechos de ambos hombres-. No me obliguen a tomar medidas extremas. No quiero darte con la botella en la cabeza de nuevo amenazó al rizado. -Ya, rubia. -Zayn le pellizcó una mejilla-. Me ponen los celos, pero necesitamos que Harry mantenga su cabeza sobre el cuello. Niall gruñó. -Vale. Harry llevó los ojos al techo y se apartó, dejándose caer sin mucha clase sobre un sofá. Piernas extendidas y hombros relajados, su cabeza apoyada en el respaldo. -¿Cuándo vamos por Desmond? -preguntó, conciso. -Aún no -murmuró Zayn. Sentándose al frente de Harry-. Ivanov quiere estar presente cuando todo termine. -¿Y dónde está? -Miró a Niall, quien mordisqueaba su labio inferior, nervioso. -Se encuentra en Brasil... Ha ido a cerrar un negocio allá. -Tragó lento. -¿Brasil?

-Sí. Está tomando el control del sur de las Favelas. Es peligroso, pero un buen negocio, ¿sabes? -Se encogió de hombros-. Además, Zayn está ayudando a que se haga con el control y todo; aún tiene algunos contactos de antes de caer en prisión. Harry no lucía feliz con la información. No entendía el motivo por el cual sus amigos se metían en esa mierda; pero tampoco los cuestionaba. No era nadie para juzgar. -Solo cuídense de la mierda, ¿de acuerdo? Zayn sonrió cálido. Sabía que esa era la manera en que Harry mostraba su preocupación. -Tranquilo, que este tigre tiene nueve vidas -dijo, intentando aligerar el ambiente-. Y mi gatito es inmortal. -Le guiñó un ojo a Niall, quien se mordisqueó el labio inferior, sonriendo con coquetería. -Como te metan plomo en el pecho, veremos qué tan inmortal eres. Zayn soltó un resoplido, escondiendo una risa al mismo tiempo que le daba un sorbo a su vaso de whisky-. ¿Cómo fue que saliste de prisión? La pareja frente a Harry sonrió con complicidad. -Harry, mejor muere de anciano y no de curioso. -Hijos de puta... La puerta se abrió y un recién bañado Louis entró en la habitación. Sus ojos estaban levemente vidriosos y su cabello aún húmedo. Todo su cuerpo tibio perfumaba el lugar. Con mejillas rojas y labios hinchados. -Fuiste a tomar un baño y pareciera que vienes saliendo de una orgía en el mismísimo paraíso. -Tu jacuzzi es un sueño -suspiró Louis, ignorando el comentario de Zayn. Caminó hasta Harry y se sentó en su regazo. Su dueño prácticamente ronroneó al tenerlo de vuelta. -¡Lo sé! No te imaginas la diversión que se puede tener ahí. -Nunca entenderé cómo conviertes toda tu vida en simples anécdotas sexuales. -Simple. -Apuntó a Zayn sin dejar de mirar a Louis-. Él convierte mi vida en una película porno gay. Muy gay.

-¿Cuándo dejamos de hablar sobre la polla de Zayn en tu culo y me dices que ocurrirá con Desmond? -Por eso nunca fuiste popular en North Collan -se quejó el castaño-. Ya te dije. Esperamos a que llegue mi padre y vamos por él. -¿Cuándo será eso? -preguntó mirando a Zayn. El moreno se aclaró la garganta, con un puño cerrado sobre sus labios. -Tomará un vuelo hoy a la noche, así que volverá mañana... Louis jadeó por la respuesta. No esperaba que fuese tan pronto. -¿Y Desmond? ¿Dónde se encuentra? -Hace un mes aproximadamente que reside en Holmes Chapel. -Harry tragó, sintiendo el calor abandonar su cuerpo. Se aferró a Louis, barriendo con sus dedos sobre el vientre del ojiazul-. Tengo una carpeta con toda la información al respecto, te la pasaré cuando... ¿Ocurre algo? Harry negó. -No, es solo... Creo que estoy cansado. Harry permaneció en silencio el resto de la conversación, sintiéndose aliviado cuando Louis sugirió que fueran a descansar hasta el mediodía, muy a regañadientes de Niall, quien quería pasar todo el día junto a Louis. En ese momento, el ojiazul no podía pensar en otra cosa que no fuese la manera en que Harry se había tensado ante la mención de Holmes Chapel. Volvieron a su habitación, con la promesa de ser despertados para el almuerzo. Recostados en la cama, los dedos de los pies de Louis acariciando los tobillos de Harry, se miraban en silencio. Una mano de Harry acariciaba la mejilla de Louis; su pulgar trazando líneas imaginarias. -¿Qué ocurrió en Holmes Chapel? Harry resopló con amargura. Parecía imposible ocultarle algo a Louis.

-Yo nací ahí. En... ese pueblo, ¿sabes? Y, como que aún lo recuerdo. -¿Quieres hablarme de eso? -No lo sé. -Está bien. -Frotó la punta de su nariz contra la de Harry-. No tenemos que hablar si no quieres. -Mi madre era una buena mujer, corderito -susurró, ojos cerrados. El recuerdo de las tardes buenas, esas donde su madre no necesitaba sumirse en fármacos para dormir, bailaba en su cabeza-. Ella... tenía problemas, pero era buena. Ya sabes, sus demonios no la soltaban pero quizá... -Tragó-. ¿Quizá me quería? Louis asintió, casi con desesperación. Los dedos de sus manos enroscándose en el suéter de Harry. -L-lo hizo. Ella te quería y por eso te dio un corazón tan hermoso, bebé. Por eso ella... -Ahogó su impotencia. -Hey, amor. Ya, está bien, ¿sí? Está bien. -Estiró un poco el rostro y besó la boca del ojiazul; lento y suave. Louis respondió a su tacto, relajándose instintivamente-. Tú, me amas. -Te amo. -Y eso es lo único que necesito. -Lo único -repitió, Louis. -¿Y tú, corderito? -Louis se sacudió de hombros, sin comprender a que se refería su dueño-. ¿Estás seguro que no quieres ver a tu mamá? ¿A Liam? Louis tragó, negando con un gesto vago de cabeza. Ya habían hablado de eso antes de viajar. Harry le había propuesto hacer una visita corta a su familia. Louis se negó. -No es el momento para eso. -Podemos hacer que sea el momento. -Harry, no. Solo... ahora no, por favor.

-Bien -resopló. Intentando apartarse de Louis pero fallando debido al fuerte agarre de este. -No te alejes, hace frío. -No entiendo por qué no quieres verlos -insistió. -No lo sé -reconoció el ojiazul. Con voz trémula y cargada de culpa-. No estoy listo, quizá. Y-yo... No puedo, ¿bien? -Amor... -Harry suspiró sobre el cabello de Louis, enredando sus brazos en la curvilínea espalda del castaño-. No quería presionarte. -Lo sé... Y sé que quieres, ya sabes, conocer a mi familia y todo, pero... No ahora. Lo siento. -Vale. Como tú quieras. Louis no pudo decir nada más. La culpa pesaba demasiado en su boca y es que sabía que para Harry era importante conocer a su familia, conocer lo que era una familia; algo que él nunca tuvo, pero Louis simplemente no estaba listo para enfrentarlos. Para verlos y revivir esos seis meses que pasó alejado de Harry. Ellos eran el recordatorio de su relación con la muerte. -Te amo -susurró a los minutos. La única expiación que podía encontrar a su egoísmo. -Ya duérmete... -¿Me amas? -Sí. -¿Incluso si hago esto? ¿Si te hago daño? P-porque lo estoy haciendo... -Quería llorar. -Incluso si me haces daño -respondió, repitiendo las palabras de Louis. Y quizá era el cansancio, pero Louis sintió su voz tajante, tan distante que comprimió su pecho. -Vale. No hablaron después de eso. El cansancio emocional los abatió y no tuvieron otra opción sino dormir. Enlazados tanto como les era posible, respirando el aliento del otro. Louis escuchando los lentos latidos del corazón de su dueño.

El tictac del reloj recordándoles que en solo unas horas más, todo terminaría.

Conocer a Ivanov fue algo que Louis solo podría describir como escalofriante. El hombre no habló directamente con él; con nadie en realidad. Simplemente entró al enorme salón donde todos se encontraban y besó a Niall en la mejilla para luego sentarse en el imponente sofá individual que a ojos de Louis, perfectamente podía asemejarse a un trono. Escuchó en silencio, al igual que todos, la información sobre Desmond que Zayn estaba otorgando. Desde la muerte en cadena de sus socios, Desmond perdió su inquebrantable muralla de protección. El rumor de la muerte de sus amigos se expandió rápido y quienes podrían haberlo ayudado, prefirieron cerrarle la puerta por miedo. No más ministros, ni jueces, no más mafia ni fuerzas gubernamentales; Desmond estaba solo. Ya no habría manera de sacarlo de prisión si Ivanov mostraba todas las pruebas incriminatorias de las fechorías de Desmond. Sin embargo, no era una condena en prisión lo que buscaban para él. Era la muerte. -Su casa suele estar resguardada. -Zayn miró a Harry-. Nada de lo que no puedas encargarte. El ojiverde asintió. -¿Entonces, cuando partimos? -preguntó Niall colocándose de pie-. Necesito hacer mis maletas y... -No vas. -Todos giraron su rostro. Ivanov había hablado-. Te quedas fuera desde ahora. Tú y Zayn. -¡¿Qué?¡ ¡No puedes estar hablando en serio! -Niall caminó hasta su padre. Lucía horrorizado con lo que Ivanov había demandado; la rabia se filtraba por sus bonitas facciones-. ¡¿Sabes cuánto he esperado por esto?! Ivanov respiraba lento y no movía ni un músculo facial. -No me importa, Niall. No vas a ir.

-¡No me harás esto! No puedes... -las últimas dos palabras salieron ahogadas. Louis buscó con la mirada a Harry, quien le dijo con un dedo índice sobre los labios que permaneciera en silencio. -Rubia...-intentó Zayn. Parándose tras Niall y sujetándolo con suavidad de los hombros. -¡Suéltame! -Se removió-. ¡Fue mi hermano quien murió por su culpa! No me dejarás fuera de esto. Ivanov no dijo más. Se colocó de pie y dirigió su mirada a Harry. -Partimos en una hora. -Harry inclinó su cabeza en ratificación y presenció como el mafioso dejaba el gran salón. Niall ahogaba un llanto en el pecho de Zayn y Louis tenía su vista fija en el suelo, sintiéndose completamente enajenado a lo que ahí ocurría. Todos eran parte en eso y aun así, él no parecía tener nada que ofrecer. -Corderito. -Louis levantó la mirada. Los ojos de Harry estaban fijos en él-. Tú también te quedarás aquí. -No -respondió con calma-. Y si te vas sin mí, Harry... -Tragó amargo-. Juro que no me encontrarás cuando vuelvas. Se enfrentaron con la mirada. El azul de Louis bebiendo el verde de Harry, poniendo todo de sí para no quebrarse. No sabía si podría cumplir su amenazada y dejar a Harry; seguramente no. Sin embargo, Harry no estaba dispuesto a arriesgarse. -De acuerdo -concedió-. Irás conmigo... -"Solo, no me dejes, moriría si lo haces". No pudo terminar la frase, pero Louis vio el miedo en sus ojos. -No es justo -hipó Niall-. Hi-hice todo esto... -sus hombros se sacudían debido al llanto-. Y no podré... No tendré mi venganza. -La tendrás -Aseguró Louis, colocándose de pie. Niall giró sobre sus talones para verlo-. Yo tomaré tu venganza, Ni. Lo juro. -Siempre... -Tomó aire, limpiándose las lágrimas-. Siempre supe que eras... una maldita perra sádica.

Louis sonrió. Sus labios picando por responderle que no, él no era un sádico; era un maldito masoquista enamorado y eso... eso era mil veces más peligroso.

Holmes Chapel era increíble. Como sacado de un cuento de hadas y Louis no podía creer que Harry, su esposo, hubiera nacido ahí. En aquel lugar de pintorescas calles despoblabas y abundantes árboles. La calma podía respirarse en el aire a través de sus llanuras verdes; el cielo gris no mitigaba la magia del hermoso poblado. Louis quería más tiempo para recorrer las calles, para tomar la mano de Harry y pasear durante las noches mientras el olor a tierra mojada se impregnaba en sus ropas. Sabía que no era posible, no mientras se encontraran ahí con el único propósito de mancharse las manos con sangre. Estacionados a tan solo unas pocas cuadras de la casa donde Desmond vivía junto a su familia. Los hombres de Ivanov junto a Harry, habían entrado para desarmar al personal de seguridad. No importó cuantas veces Louis insistió en entrar con ellos, Harry se negó tajantemente. Por lo que ahí estaba, a la espera de un maldito llamado telefónico. -¿No le temes? -preguntó de repente el jefe de la mafia. Louis volvió el rostro hacia él, entornando los ojos. -¿A quién? -A Harry... -El ojiazul bajó la mirada hasta sus dedos los cuales frotaba entre sí con nerviosismo-. No debería haber preguntado eso. Lo siento. -No más de lo que él me teme a mí -respondió con sinceridad. Ivanov no dijo nada más, simplemente se mantuvo con su vista fija en la ventana-. Así es como funciona para nosotros. -Hmmm -tarareó Ivanov. Frotándose la mandíbula-. Ya veo... El teléfono sonó en ese preciso momento. La melodía aguda martillando en Louis. -Es hora de ir, señor -dijo el conductor del vehículo poniéndolo en marcha. El capo asintió y apenas llegaron, bajó del auto junto a Louis y dos de sus hombres, quienes iban

con sus armas desfundadas y alertas para disparar ante el más mínimo movimiento. Louis se encogía en sí mismo con cada paso dado. Contando los segundos para ver a Harry; para meterse bajo su piel. Se adentraron en la enorme propiedad, Ivanov pasando sobre los cadáveres sin siquiera inmutarse. Louis sintiendo profundas arcadas formándose en su estómago; estaba aterrado. Fueron guiados hasta el salón principal, donde un hombre, que bien Louis reconocía, se encontraba atado y amordazado sobre una silla. Harry estaba tras el hombre, limpiándose una mancha sangre de su mejilla izquierda con el dorso de una mano. -Finalmente te tengo -murmuró en un susurro, Ivanov-. Después de tantos años, te tengo justo donde quería. Louis quiso caminar hasta Harry pero este lo detuvo con una mirada de advertencia. "Aléjate" gritaba Harry sin palabras; Louis atrapó su labio inferior con los dientes y se mantuvo en su lugar. -Ya mátalo y termina con esto de una vez -exigió Harry sin mirar al hombre; a Desmond, su padre. Ivanov asintió y sacó su arma. -Voy a terminar con esto, pero será a mi manera. -Apuntó con el arma a Harry. Louis se sintió desmayar en ese momento. -Qu... -Louis se llevó una mano al pecho. Su respiración entrecortada no enviaba suficiente oxígeno a sus pulmones. Una presión en sus sienes lo hacía ver manchas negras. -Siempre pensé en tomar mi venganza con tu hijo -dijo el capo. Una sonrisa agria le oscurecía el rostro-. Luego me enteré de que es solo un pobre coyote a tus órdenes, pero... -La puerta se abrió. Uno de los hombres de Ivanov cargaba un pequeño niño sollozante-. Este sí es tu hijo, ¿verdad? Uno que amas... Quizá tanto como yo amaba al mío, al hijo que tú me mataste. El mafioso cambió la dirección del arma en su mano, llevándola al pequeño, quien lloraba intentando soltarse. Harry permanecía en silencio, su rostro empalidecido y sus ojos desmesuradamente abiertos,

enfocados en el menor. Apenas si respiraba. ¿Ese era el hijo de Desmond? Su hermano... Desmond negaba con la cabeza, removiéndose de su silla con desesperación, sin embargo, las cuerdas le impedían colocarse de pie. La mordaza en su boca ahogaba sus gritos. -Ivanov... -advirtió Harry. Su voz sonó ronca y feroz; animal. Sus pupilas dilatas y el aire saliendo pastoso por sus fosas nasales-. No te atrevas. -Quédate fuera de esto, Harry... Solo te traje para que Desmond vea cómo acabará todo. Su primer hijo a mis órdenes y el segundo... Muerto. -Hizo bailar el arma sobre su mandíbula, sonriendo jactancioso-. Aunque no estarás mucho tiempo separado del mocoso, te lo aseguro. Yo mismo te enviaré con él. Harry miró al niño y luego a Ivanov, quien volvió a apuntarle al menor. Louis temblaba en silencio, sin saber qué hacer en esa situación; cómo salvar la vida del niño sin poner la de ellos en riesgo. -No dejaré que mates a un niño inocente. -Harry, con pisadas toscas se acercó a Ivanov y agarró el revolver que este tenía, presionando sus dedos con fuerza sobre el metal. Sus ojos mirando fijamente al mafioso-. Considéralo un favor. -Harry, apártate. El rizado hizo caso omiso de las palabras de Ivanov y tomó su arma por la fuerza. Miró de soslayo a Louis, quien parecía haber dejado de respirar horas atrás. Su piel estaba pálida y sus enormes ojos marinos, opacos. -No mires, Louis. -El nombrado asintió y cerró los ojos ligeramente, sin dejar de temblar cual hoja en el viento. Harry caminó hasta posicionarse tras su padre-. ¿Recuerdas esto, Desmond? ¿Lo recuerdas? Porque yo jamás pude olvidarlo. -Louis abrió sus orbes. No podía hacer lo que Harry le había pedido, aun cuando quería. Su dueño empezó a maniobrar con el arma en su mano. La atenta mirada de Louis e Ivanov estaba en él, en lo que hacía con el revólver-. Tú hiciste algo similar conmigo... Ya sabes, toda esa mierda de jugar a ser Dios. ¿Lo recuerdas? -¿Qué estás haciendo, Harry? -demandó saber el capo. Puños cerrados y todo su rostro contraído en ira. -Estoy dándole la oportunidad a Desmond de salvar la vida de su hijo -respondió mirando a Ivanov-. Ya sabes cómo va esto, ¿no, Desmond? -Esbozó una sonrisa forzada. Tan falsa como

su aparentada calma-. Por supuesto que lo sabes. Yo te apunto y tú apuntas a tu hijo. Te doy tres segundos y le dispararás o lo haré yo. -Colocó el arma sobre las piernas de Desmond-. Es hora de... ser Dios, padre. Soltó las cuerdas de las manos de Desmond, las cuales temblaban. -Apúntenle -ordenó Ivanov al ver que Desmond iba a tomar el arma-. Desvía tu objetivo del crio y les llenaré el pecho de plomo a ambos. Los ojos de Desmond estaban aguados. Balbuceaba palabras incomprensibles bajo la mordaza. Sin quitar la vista del menor, quien no dejaba de llorar, de llamar a su "papá". -Uno... -contó el ojiverde. Su mano sosteniendo un revólver. Esta temblaba notoriamente. Harry estaba mal; asustado. Louis podía verlo... Como su sombra parecía querer tragárselo. -Dos... -Sacó el seguro del arma y cerró los ojos. Louis jadeó y sus pies se movieron por cuenta propia... No le importó la advertencia de su dueño. Necesitaba estar ahí para él, salvarlo de sus demonios. Harry lo había dicho... Que solo dijera dos palabras y ellos se calmarían. Pegó su pecho a la espalda de Harry y lo rodeó con sus brazos. Olvidándose de cómo el aire se había tornado tóxico, de cómo los lamentos perforaban su pecho. Sus dedos encadenándose en el abdomen de su dueño. Su frente pegada a la nuca de este. -Te amo -suspiró a su único, a Harry. El ojiverde tragó su dolor, su culpa y relamió sus labios, el último número encontrándose en la punta de su lengua. -T-tre... -Desmond disparó y Louis dejó morir en sus labios un grito; ojos firmemente cerrados. La risa sádica de Harry llenó la habitación. El arma no estaba cargada; había sido una trampa. Harry le había quitado las balas ante la vista de Louis e Ivanov. -Hi-hijo de puta... Realmente ibas a dispararle a tu hijo solo para vivir. -Lágrimas comenzaron a caer violentamente por sus mejillas. Temblaba de ira, con sangre amarga corriendo por sus

venas-. A ese niño que no pidió nacer como tu hijo, que no merece nada de esta mierda. Ibas a matarlo. Ivanov negó con un movimiento de cabeza, sin poder creer tal nivel de inhumanidad, de maldad. -Llévense al niño -demandó el capo. Tomando asiento en una silla de esquina y destensándose los hombros-. ¿Y ahora qué? Este infeliz me ha cagado la venganza-. Su voz era una mezcla de decepción y profunda tristeza-. Matar a tu propio hijo... Un niño inocente. Que pedazo de mierda, ¿no? Sácale la mordaza. Uno de sus hombres obedeció y sacó la cinta adhesiva de la boca de Desmond. Harry se paró frente a Desmond. Louis se encontraba a su lado, siempre a su lado; sus menudos dedos apretando con fuerza el suéter del ojiverde. -Harry, hijo -suplicó de manera inmediata. Prácticamente afónico. -¿Cómo me dijiste? -Har.... -¿Hijo? -se burló-. No, Desmond. Yo dejé de ser tu hijo mucho tiempo atrás. -N-no, Harry. Vamos... E-res mi hijo.... -imploró-. No puedes hacer esto. Soy... Somos la misma sangre. Familia. Louis negó, agitando su cabeza de lado a lado. El descaro de Desmond irritaba en su piel. Era como estar frente a una vertiente de odio y maldad; una mezcla de ruidos torturadores para el alma. Sucio, tan sucio... Destilando su mierda por cada poro de piel. Y Louis solo quería sacar a Harry de ahí. Tomar a su dueño y protegerlo de esa abominación que tanto daño le hubo causado; que lo rompió. -No eres nada mío. Solo la mierda que me usó en el pasado. -Yo soy tu familia. Yo, yo... -Él n-no es nada tuyo -dijo Louis con voz rota. -¿Es que no lo entiendes, Harry? E-eres como yo. El diablo, ¿te acuerdas? Quien hace el mal en el mundo. Somos iguales, no puedes...

Harry ladeó una sonrisa, la boquilla del revolver acariciando sus labios. Desmond cerró los ojos con fuerza, una gota de sudor cayendo por su sien izquierda. -Oh no, padre. Te equivocas, siempre quise decírtelo... El trabajo del diablo nunca ha sido hacer el mal. Eso lo hacen los humanos, ellos aman la maldad-. Deslizó el dorso de su mano libre por el costado del rostro de Louis, quien no apartaba la vista de Desmond-. No como los ángeles. Louis se acurrucó al lado de Harry, sus dedos deslizándose lentamente por el brazo de su dueño, hasta llegar a la mano con la que este sostenía el revolver. Besó la marcada mandíbula de Harry, sin apartar la vista de Desmond. Condujo la mano de Harry para que este apuntase a su padre. -El diablo no es quien hace el mal. Él es... -Louis se lamió los labios y posicionó su dedo índice sobre el de Harry. Ambos con la posibilidad de apretar el gatillo. Los labios de Louis se curvaron con vesania. El trabajo del diablo es castigar a quienes hacen el mal. A quienes juegan a ser Dios. Harry tragó. Su mano temblando y sus ojos verdes, acentuados por el rojo a su alrededor, llenos de lágrimas. Louis se hundió en él, respirando suave sobre el oído de Harry. Murmuró unas palabras y sin más, presionó el gatillo, tomando la venganza de las manos de Harry y el titulo de emperador. La sangre salpicó sobre ellos, quemándoles la piel. Cambiando el mundo que conocían, porque Louis había demostrado que no solo estaba dispuesto a morir por Harry, sino que también a matar por él. -Se acabó... -Jadeó Ivanov. Ocultando su rostro tras ambas manos-. Finalmente... No fueron capaces de prestar atención a las palabras del capo y simplemente salieron de aquella casa maldita. Con sus manos tomadas y la vista fija en el frente. No volverían jamás. El viento chocaba en sus rostros, secándoles los labios y haciendo bailar las hojas caídas de los árboles. -Corderito... -¿Sí? -Giró su rostro. El perfil de Harry se apreciaba majestuoso ante sus orbes. Su dueño; siempre su dueño.

-Quiero un hijo contigo -declaro con convicción. Louis sintió su corazón detenerse y todo el flujo sanguíneo de su cuerpo congelarse. -¿U-un hi-hijo? -preguntó con voz suave y aguda. Completamente sobrecogido en sentimientos cálidos-. ¿U-uno real? Uno con... Ya sabes... Un mo-mocoso con mis ojos y tu mal carácter. -Sí. -V-vale. Un hijo... -repitió para sí mismo. Voz quebrada y tartamuda-. Tendremos un hijo -susurró sin poder creérselo. La idea era tan mágica como beber de un manantial sagrado, pero al mismo tiempo, era aterrador. ¿Ellos? ¿Un hijo? Un pequeño que dependería completamente de ellos. ¿Podrían hacerlo? Con la vida que llevaban, estando ocultos. Sus manos temblaban, mas no era consiente. -No te asustes, corderito. Vamos a estar bien... Lo sé. -Pero... -Sacudió su cabeza. No se sentía merecedor de aquella felicidad. No él, quien tantos pecados cargaba. Su corazón latía a un ritmo frenético, podía sentirlo en su pecho. Dolía. -Nada nos separará. Te lo juro. -Ahuecó sus manos teñidas de sangre sobre las mejillas filosas de Louis y besó sus labios-. ¿Sabes por qué? -Louis negó apenas-. Porque esa hija de puta me tiene miedo. -¿Quién? -La muerte. Louis suspiró y cerró los ojos. Sin poder negar las palabras de su dueño, porque en ese final; en el de ellos... -Solo tu podrías hacerlo, mi dueño. -¿Qué cosa? -Hacer de la muerte... tu prisionero.

FIN

Y ahora sí que hemos de darle un cierre a la historia, ¿no? Nuevamente, como siempre porque lo merecen, les doy las gracias y les digo que os amo mucho.

PD: apoyen el proyecto just hold on!!

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La demencia del millón Bueno, como ya habrán visto, hemos llegado al millón! ¡AL PUTO MILLÓN DE LECTURAS! Lo cual es re WOOOOAAAHHH y un poco más, ya que definitivamente NO me esperaba este recibimiento. Cuando comencé prisionero y a lo largo de su creación, no pensé en la cantidad de personas que lo leerían. Quienes me conocen, saben que nunca me ha importado mucho cuantos lectores tenga una novela. De hecho, mis novelas favoritas prácticamente nadie las conoce y eso no hace que sean menos buenas... Recuerdo que quería una historia de prisión, de peleas, mafias, armas y un montón de sexo, amor y comedia. Quería a Harry en un papel fuera de lo común, en una mezcla de crueldad e inocencia que tuviera un trasfondo potente y a Louis como un ángel mártir. No fue fácil para mí la creación de Harry y Louis. Un personaje debe tener un trasfondo para ser como es y para hacer a Harry tan cruel e inocente a la vez, tuve que pensar mucho sobre su pasado, sobre lo que ocurrió en su vida para que tuviera una base sólida de por qué era como lo era. Y Louis, él fue mi bebé durante toda la historia. Las personas siempre tomamos decisiones y no siempre estas son las correctas,

por eso no quise hacer un personaje falso. Un Louis que todo lo hiciera bien no era mi idea. Si lo era un Louis humano, uno que se cayera y colocara de pie. Y puedo ver que muchos de uds lograron empatizar con la historia, con los personajes y con todo lo ocurrido en North Collan. Sé que prisionero es un cliché, no crean que mi idea era otra, porque soy una amante del romance cliché y novelesco que se ha plasmado en tantas obras literarias a lo largo del tiempo. Así mismo, soy consciente de mi soberbia respecto a las palabras altisonantes y a los recursos lingüísticos que utilizo a lo largo de los caps. Amo las palabras desconocidas, aquellas que al pronunciarlas en voz alta, suenan como sucias o mundanas. Si se dan cuenta, usé bastante de aquellas palabras porque definitivamente el castellano narrativo tradicional no me parecía suficiente. Mucho menos considerando la cantidad de palabras coloquiales o marginales que usaba en los diálogos. Era mi manera de contrarrestar lo uno con lo otro y si bien, puede haberles molestado en algún punto, a mí en lo personal, me encantó como quedó todo. Y ya no sé qué decir además de que os amo infinito, de que les agradezco cada segundo que me regalan, porque el tiempo para mí es algo invaluable.

Love is love and always wins!

Les dejo algunas fotitos de los dibujos, edits, manips, que me han hecho y que tengo conmigo:

(A todos los HATERS que leen esto, aun cuando detestan prisionero, porque no tienen nada mejor que hacer con sus vidas, les mando un beso. Pueden comenzar a putear cuando quieran, seguro les sobra el tiempo para hacerlo. Perdedores).

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Libro "PRISIONERO" Bueno, aquí está... Después de tanta espera, de un trabajo enorme y un tanto agotador, finalmente puedo traerles prisionero...

El libro de Prisionero!

Leí prácticamente todas sus dudas y voy a responderlas aquí. La venta de prisionero será a

través de internet, del sitio web http://www.lulu.com

El libro llega a todos los países, todos. Así que no se preocupen por eso, sin importar donde vivan, podrá llegarles a su casa un ejemplar.

el link de compra es:

http://www.lulu.com/shop/roma-lyd/prisionero/paperback/product-22970738.html

Lo publicaré AQUÍ ->

También en mi bio de wattpad y será mi tweet fijado en twitter.

Cómo se puede comprar

Vale, partamos por el precio... Prisionero tiene un valor de $16.45 US (que son dólares) sin IVA/gastos de envío. No sé cual es la conversión a la moneda del país donde uds viven, ya que el cambio de divisa no es el mismo para todos...

Lulu tiene un sistema de compra bastante fácil y rápido. Deben ingresar el país de destino, su

dirección, ciudad, código postal (es muy importante para que el envío no salga rechazado por el servicio postal) y un número telefónico.

Despues de anotar todos sus datos, le dan a continuar y aparecerán las opciones de envío. Hay 3 opciones, desde económico hasta express. Uds eligen cual gusten. Yo recomiendo el envío económico en lo personal ya que puede demorar un poco más, pero de llegar, les llegará igual.

En las opciones de pago están las tarjetas de crédito y paypal.

Para quienes no sepan, paypal es un servicio de pago virtual que actualmente, en muchos países, se puede vincular con cuentas bancarias locales de débito. (pueden googlear cómo comprar con paypal desde su país sin tener tarjeta de crédito. Hay muchas opciones)

Lulu es una empresa de impresión bajo demanda (IBD) Todos los productos se producen cuando se realiza un pedido , por lo que ahí mismo les dirá un estimado del tiempo que demorará su libro en llegar.

¿Cómo sé si se han enviado mis libros?

Recibirás un mensaje de correo electrónico de la imprenta confirmando que tus libros están de camino.

Plazos de envío

Los plazos de entrega pueden verse afectados por factores como direcciones de entrega incorrectas, demoras en la aduana o restricciones del servicio postal. Si han pasado 28 días desde que recibiste el email de que ya lo habían enviado, entra en: lulu, ayuda, pedidos, + ayuda. E informa de ello. A las 24h te responderán y ofrecerán enviarte otra vez el libro gratis. Sólo puedes reclamar pasados los 28 días.

Un consejo enorme si no quieren tener problemas con la aduana, NO compren más de un volumen de prisionero a la vez ya que hay países que restringen los paquetes por peso.

Y esto es para quienes quieran obtenerlo pero no tengan ninguna posibilidad ni con paypal, ni con tarjeta... Hoy en día, algunas librerías te permiten hacer encargos de libros. Pueden buscar una, darles el link de prisionero y encargarlo; se lo traerán a pedido.

Si vives en chile: Para todos quienes sean de Chile y no tengan tarjeta de crédito, los invito a que visiten la página http://www.multicaja.cl En esa página les explica como comprar por internet sin tener visa o mastercard :D Es muy rápido y sencillo, solo deben tener su cuenta rut!!

Para mexicanos: Paypal te permite asociar tu tarjeta bancaria de débito sin problemas, solo deben hacerse la cuenta en paypal!

ARGENTINA: Para quienes sean de argentina está la página http://saldo.com.ar/ que te permite cargar dinero a tu cuenta paypal a traves de deposito bancario o rapipago!

A quienes les llegue prisionero, os pido de corazón que se tomen fotos y me las envíen por privado en twitter!!! Quiero hacer un collage con sus fotos para mi mural <3

Y ALGO QUE ME IMAGINO, TODOS HAN QUERIDO VER!!

LA PORTADA DE PRISIONERO

Dibujos hechos por Caterina Bals

Agradecimientos

Bueno, esto ha sido un proceso super largo y complejo. Autopublicar un libro requiere de mucha paciencia y trabajo.

Yo no lo he hecho sola, he tenido mucho apoyo para este proyecto, apoyo sin el cual no lo habría conseguido. Personas que han estado ahí para mí desde que comencé a escribir prisionero y que me han ayudado con la edición, revisión, portada, contraportada, etc...

Y quiero agradecerles por eso, porque sin uds, no me imagino dónde estaría... Seguramente ya me habría tirado a la línea del tren por el estrés.

A wingalia Por dibujar la portada y la contraportada. Por tenerme paciencia y es que sé cuán molesta puedo ser. Eres increíble y tu arte es hermoso... Sé que serás un gran artista, ya tienes a medio fandom enloqueciendo con la portada de esta obra, la cual amo como no tienes idea. Te adoro.

A Animalito-de-la-luz por acompañarme en la edición y revisión unas... tres o cuatro... ¿cinco? ya perdí la cuenta de las veces que leímos prisionero. Por guiarme y enseñarme la mejor manera para encajar diálogos y rayas (soy un asco en eso). Por escuchar mis quejas y fangirlear conmigo sobre las escenas extras; por estar ahí desde que mencioné la idea de hacer una historia larry en

prisión.

A maria-miri Por diseñar la portada que yo quería, que me imaginaba! Solo tú podías hacer un trabajo tan genial con el dibujo de nuestra winga... seguramente yo habría hecho algo horripilante... También por llegar a la etapa final de la revisión y ayudarme a revisar gran parte de la novela; creo que me habría vuelto loca de tener que leer todo nuevamente. Por enseñarme que nunca es tarde para remediar las cosas. Te quiero.

A RedAsHell Por ser la última mirada. Quien me señaló aquellos ínfimos errores que nadie más vio!!! ME HAS SALVADO DE PUBLICAR CON ERRORES QUE NI EL OJO DE SAURON HABRÍA VISTO!

Y a quien se bancó todas mis miles de dudas (hasta las más tontas) quien me explicó con manzanas todo lo relacionado a la publicación de un libro... MeriOopsHi No sé quizás cómo y qué habría terminado siendo prisionero sin ti. Has sido un pilar muy grande, gracias por enseñarme todo al respecto. Eres un amor y te deseo todo el éxito del mundo!

Finalmente y NO menos importante. Gracias a uds, por hacer esto posible. Por su respeto, comprensión y empatía. Por amar larry tanto como yo lo amo y mantenerse aquí después de tantos escollos. Son geniales, siempre. Os deseo lo mejor y espero que sigan leyendo mis demencialidades!! Creo que tenemos una relación a largo plazo... porque no me veo dejando de escribir hasta unos... 80 90 años? quien sabe...

Esto es para uds...

"Eres más valiente de lo que piensas. Más fuerte de lo que pareces . Y más inteligente de lo que piensas."

- Winnie De Pooh

GRACIAS A TODOS, OS AMO. YOURS, SINCERELY, R00 <3

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